Aitana paseó la mirada poco a poco por cada rincón de su casa, buscando al intruso. Twilight, por su parte, estaba más asustada de la actitud de la arqueóloga que de lo que fuera que la había puesto en alerta, pero no se atrevió a decir nada ante una yegua armada que le acababa de ordenar que guardara silencio.
La yegua marrón notó algo moviéndose en las sombras. No con sus ojos o con sus orejas, si no con su pelaje: corrientes de aire casi imperceptibles indicaban la presencia de un tercer poni… Pero la casa era de madera, y muchas tablas crujían a propósito, ¿cómo podía ser tan silencioso? Quizá se trataba de un pegaso, pero no había tanto espacio para volar sin llamar la atención…
Hubo un cambio en la luminosidad de la estancia; una vela se había apagado a espaldas de Twilight. Aitana saltó hacia el lugar esperando ver al intruso… pero una lámpara se rompió en la esquina opuesta de la habitación, y pronto la siguieron otras. Twilight se juntó flanco con flanco con Aitana, iluminando su cuerno con intensidad para combatir la creciente oscuridad.
—¿¡Qué está pasando!?
Gracias a la luz mágica de la unicornio, Aitana apreció un diminuto objeto rodando por el suelo. Parecía una canica de madera y cristal… y un sonido llegó a los oídos de ambas yeguas. Un siseo aterrador, como un bufido suspirado que parecía surgir de todos los rincones de la sala.
Varios proyectiles mágicos surgieron del cuerno de Hope Spell; Dark Art conjuró rápidamente, y las saetas se deshicieron en inofensivas volutas de humo.
—Ah, ¡cuánto potencial desperdiciado!
Con un gesto casual, el unicornio azul oscuro alzó un casco y conjuró. Una nube de sombra se formó frente a él y serpenteó hacia Hope Spell, emitiendo un ruido que parecía el grito de un alma torturada. Hope retrocedió con el miedo atenazándole el estómago, pero sin olvidar todo lo que había aprendido con Roy Pones; tomó aire por la nariz y expiró al mismo tiempo que el calor de la magia blanca le recorría la espina dorsal. Una barrera de luz blanca se formó frente a él, frenando el hechizo nigromántico; el joven unicornio dio un paso a un lado al tiempo que dirigía la protección en sentido opuesto.
Para cuando se hubo apartado de la trayectoria de la nube oscura, Hope ya estaba llamando a la magia elemental. Sintió cómo se le erizaba el pelaje a medida que los elementales del aire acudían a su llamada: el rayo fue liberado en cuanto pudo ver claramente a Dark Art. Al principio pensó que había tomado por sorpresa al nigromante, pero no tardó en salir de su error al ver que este sencillamente había decidido no apartarse. El ataque de Hope, el único hechizo verdaderamente dañino que conocía, fue detenido con facilidad por la barrera mágica de Dark Art.
—Dejémonos de juegos, Hope Spell, no tengo toda la noche.
—¡Sígueme, rápido!
Aitana echó a correr hacia la ventana más cercana, seguida de cerca por Twilight. Solo eran unos pocos metros, tardaría menos de un segundo en atravesar el cristal de un salto… pero algo se interpuso en su camino. La yegua marrón solo pudo ver la silueta de un poni con facciones monstruosas, y sintió un terror como jamás lo había experimentado antes: Las facciones de ese ser eran afiladas y salvajes, al igual que sus ojos rosas; su hocico estaba coronado por sendos colmillos, blancos y afilados; el sonido que escuchaban antes se convirtió en un silencioso rugido, un grito que no debería poder salir de la garganta de ningún poni.
Lo último que pudo ver Aitana antes de que las canicas estallaran en deflagraciones de humo negro fue una larga cuchilla alzándose en la oscuridad.
Alzó la daga para detener el ataque, escuchándose el agudo sonido de los metales al chocar. Pero al momento la Arqueóloga retrocedió completamente a ciegas, el humo había tomado toda la estancia. Levantó una de sus armas para intentar apartar al atacante pero un fortísimo golpe en la pata contraria la desequilibró, y algo la agarró por los cuartos traseros.
Una opresiva sensación mágica la envolvió.
El nigromante conjuró más rápido de lo que Hope había visto jamás y un poderoso rayo negro se dirigió hacia él. El joven mago conjuró sus protecciones a tiempo, pero estas no fueron rival para la brutal acometida: La barrera cayó y los restos del conjuro impactaron de lleno a Hope, proyectándolo hacia atrás.
Pero no llegó a caer.
Una magia de color oscuro lo rodeó, sosteniéndolo en el aire y retorciendo sus articulaciones, haciéndolo gritar por el dolor. Incapaz de concentrarse para conjurar, observó cómo era levitado hasta hallarse frente a frente con Dark Art. El nigromante parecía estar haciendo ese conjuro sin ninguna dificultad.
—Deberías entrenar tu fuerza de voluntad, Hope Spell. Es tu propia mente la que te está provocando este dolor.
El oscuro unicornio se acercó tanto que Hope podía sentir el frío de su aliento… pero no, no era el aliento, era el aura de magia nigromántica que lo rodeaba.
—No vengo en nombre de la Hermandad de la Sombra, no voy a matarte.
—Qué…. ¿Qué quieres? —logró articular Hope Spell.
Súbitamente, Aitana estaba en el aire y podía ver; cayó aparatosamente al suelo, con Twilight todavía asida a sus cuartos traseros. Frente a ellas, las ventanas de la casa de Aitana parecían totalmente negras, con restos del oscuro humo artificial surgiendo por cualquier resquicio disponible.
Un movimiento sobre el tejado les llamó la atención, pues un poni las estaba observando… pero no era un pegaso.
Recortada contra el cielo tenuemente iluminado por la luna, la yegua batpony se mostró; sus ojos rosas, brillantes y de afiladas pupilas, observaban a las dos ponis que la miraban aterrorizadas desde el suelo. Su pelaje era gris azulado, haciendo difícil diferenciarla del cielo, salvo por su espesa cabellera marrón, atravesada por un mechón del mismo color que sus pupilas. Sobre su pata derecha portaba una larga espada unida a un resorte que a Aitana le resultó muy familiar.
La Cazadora Batpony avanzó un paso, dejando que la luz del cuerno de Twilight iluminara completamente su rostro; un rostro furioso adornado por largos y afilados colmillos que inspiró el terror en los corazones de sus presas.
—Twilight, escúchame —susurró la yegua marrón controlando su propio miedo—, necesito que uses tu magia para despejar el humo de mi casa.
—Pero…
Rise Love se agachó ligeramente y desplegó sus membranosas alas. Fue entonces cuando Aitana apreció la nube violeta que surgía de los ojos de la Cazadora Batpony.
—¡Hazlo!
Al mismo tiempo que Twilight conjuraba y una cacofonía de ventanas abriéndose resonaba alrededor de la casa, Rise saltó directamente contra Aitana. La Arqueóloga rodó por el suelo para evitar el ataque y se levantó, deteniendo la espada batpony con una de sus dagas.
—Aitana Pones tiene algo que necesito.
—Yo… no voy a…
—Cállate y escucha —interrumpió Dark Art—, porque te interesará ayudarme en el futuro, créeme. Quiero el colgante de Aitana. Quiero el alma del gran lich Kolnarg.
—¡¿Qué?! —logró articular Hope—. ¡No voy a ayudar….!
La frase quedó interrumpida por un grito de dolor cuando Dark Art forzó más las articulaciones del joven.
—Sé que no vas a ayudarme ahora, no creas que soy estúpido. Aitana jamás te entregaría la brújula, y viendo lo pobre que es tu voluntad, Kolnarg no tardaría en poseerte y regresar a este mundo. Pero dime algo, Hope Spell.
Con un gesto bastante dramático, Dark Art se acercó al indefenso mago hasta estar ambos casi hocico con hocico.
—¿De verdad crees que Aitana aguantará mucho más?
Hope Spell no respondió a eso, a pesar de que había dejado de sentir dolor. En los días que había pasado entrenando le habían explicado en detalle qué era el espíritu que Aitana portaba en su brújula, y también sabía lo que había estado a punto de ocurrir en Lutnia. Era un ser de un poder excepcional.
—Yo estuve ahí, Hope Spell —puntualizó Dark Art, alejándose nuevamente—. Yo estuve en los Reinos Lobo cuando Aitana sucumbió al poder de Kolnarg, yo mismo experimenté su poder… No sé cómo consiguió librarse de la posesión, pero de no haberlo hecho…
A pesar de haber detenido el ataque de la Cazadora, el impacto fue tan violento que Aitana tuvo que saltar hacia atrás para no ser derribada al instante. No solo era tremendamente fuerte para una poni de su tamaño, también era rápida y ágil como jamás había visto a un ser vivo. Lanzaba sus ataques a toda velocidad y cambiaba de posición rápidamente ayudada por sus alas, girando en el aire de forma que sería imposible para un pegaso. Aitana dejó de intentar detener el arma de su enemiga con las suyas, centrándose en esquivar y desviar los ataques cuando podía.
Con una detonación mágica, el humo negro salió a borbotones del interior de la casa.
Aitana logró ver una brecha en la defensa de su atacante y se lanzó hacia adelante para placarla, donde podría utilizar con mayor ventaja sus dagas cortas.
—¿Pretendes hacerme creer que vas a ayudarnos?
—Oh, por favor, Hope Spell —respondió Dark Art con una sarcástica sonrisa y un aspaviento con la cabeza—, ya hemos establecido que ni tú ni yo somos estúpidos.
Súbitamente, la magia que mantenía a Hope inmovilizado cesó, cayendo el semental torpemente al suelo. Se alzó tan rápido como pudo, viendo que el nigromante había retrocedido unos pasos mientras hablaba.
—Llegará el día en que la Arqueóloga no pueda seguir conteniendo al lich, y ese día el mundo estará perdido. Ni siquiera la Hermandad de la Sombra será rival para el retorno de Kolnarg.
—Si eso ocurre lo arreglaremos. Existe magia blanca para exorcizar al espíritu, podríamos…
—¿Liberarla?
La carcajada de Dark Art fue tan sincera que Hope se sintió humillado.
—¿De verdad esperas poder liberar a Aitana Pones de un espíritu que lleva una década asiéndose a su mente? Puede que aún dependa del receptáculo en el que está atrapado, pero cuando se libere no podréis con él. A estas alturas conoce cada recoveco de la psique de la Arqueóloga, cada recuerdo, cada trauma, cada secreto y cada error. La destruirá y tomará posesión de su cuerpo.
Hope no necesitó preguntarle cuál era su propuesta.
—Mi oferta es simple, Hope: El día que Aitana sea poseída por Kolnarg os ayudaré… devorando el espíritu del lich, ganando yo todo su poder.
—¡¿Qué?! ¿Estás loco o…?
—Oh, cállate.
Haciendo un gesto con la pata, la mandíbula de Hope se tensó, cerrándole la boca dolorosamente.
—No pretendo que me digas que sí ahora, Hope Spell. Pero créeme, yo seré vuestra única posibilidad de evitar el retorno de Kolnarg. Y por cierto, Aitana está siendo atacada ahora mismo por una batpony dominada por Sharp Mind. Es una asesina de élite, creo que quieres correr a ayudarla.
Sellando aquella conversación, Dark Art se teleportó.
La carga de Aitana no encontró objetivo contra el que chocar; ante los ojos de la yegua marrón, la batpony se desmaterializó, dejando tras ella una fugaz bruma negra; perdió el equilibrio e intentó rodar por el suelo, pero notó cómo una pata de una fuerza que parecía imposible la detenía en seco, apoyándose dolorosamente en su espalda.
De reojo, pudo verla: sobre Aitana, Rise Love se alzó, sus pupilas rosas brillando por encima de la bruma violácea de la magia negra que la poseía; la batpony, todavía apareciéndose en medio de una nube negruzca, alzó su espada y la desplegó hacia adelante, como una extensión de su propio casco, preparada para arrancar la vida a la Arqueóloga. Esta última se defendió a la desesperada intentando salir de debajo de la presa… cuando el peso sobre ella se alivió, permitiéndole echarse a un lado y levantarse otra vez.
La batpony estaba levitando a pocos centímetros del suelo, forcejeando contra un aura de color índigo que la había cubierto.
—¡Por favor, ya basta! —gritó Twilight—, ¡no tenemos por qué…!
—¡Cuidado!
El grito de Aitana llegó demasiado tarde: Rise Love, en un movimiento tan ágil como sutil, sacó de algún recoveco de su armadura un cuchillo y se lo lanzó a la unicornio. Esta no vio venir el ataque, solo sintió un lacerante dolor en la base del cuerno y cómo su magia se descontrolaba. Aitana no estuvo segura de si la batpony había hecho gala de una precisión increíble o si Twilight era una yegua con mucha suerte; sin perder un instante, galopó al interior de su casa a través de una de las ventanas que Twilight había abierto.
Al instante escuchó el aleteo de la batpony, persiguiéndola a muy poca distancia; Aitana, con una sola orden mental, hizo que las dagas se soltaran de sus patas. No le iban a ser útiles contra la asesina, y le impedían correr bien. La casa estaba casi en la completa oscuridad, pero Twilight había conseguido sacar hasta la última voluta creada por la bomba de humo de la batpony.
El brillante filo de la espada de Rise Love apareció de la nada frente a Aitana; esta se echó abajo, derrapando sobre el suelo de madera y esquivó el ataque, mientras la batpony volvía a materializarse de la nada. La yegua marrón se detuvo de seco, con la pata delantera derecha a la espalda al topar con la pared del salón, mirando a la asesina que ya estaba cargando contra ella con un bufido salvaje.
Pero Aitana no retrocedió.
Con un impresionante choque de metales, la ornamentada espada de Midnight Shield volvió a la acción tras treinta años de reposo. Aitana pudo captar cómo la Cazadora Batpony estudiaba el arma de su madre durante un instante; a pesar de la magia negra y de sus pupilas frías y afiladas pareció… ¿sorprendida? El instante de duda acabó, la batpony retrocedió y se volvió a lanzar al ataque, mientras Aitana se defendía.
La yegua de tierra jamás había usado un arma así, pero su uso era intuitivo hasta niveles insospechados. Con un simple movimiento de la falange* la espada se retraía hacia atrás, protegiendo el lado derecho de su lomo, o hacia adelante para lanzar un ataque. Al principio Aitana mantuvo la espada retraída en todo momento, protegiéndose de todos los ataques de Rise Love, pero al poco consiguió empezar a contraatacar.
Fuera de la casa, Twilight consiguió enfocarse por encima del dolor, consiguiendo controlar su estado de pánico al constatar que su cuerno seguía en su sitio, aunque herido. Dentro de la casa podía escuchar el ruido de las dos yeguas luchando, el ruido de metales y el estrépito de objetos rompiéndose. ¿Qué había visto en esa batpony? ¿El aura púrpura de sus ojos? ¿Qué…?
—Sus ojos… como los de… ¿Sombra?
En la noche, acercándose desde el camino principal, escuchó el galopar de un poni. Twilight corrió hacia el mismo, fuera quien fuera, ¡necesitaban ayuda antes de que alguien saliera malherido, o algo peor! A pesar del cuerno herido pudo sentir una detonación mágica en la oscuridad, seguida de la concentración de energía que precedía al teletransporte de un unicornio. Precisamente, un unicornio de pelaje verde menta y crines marrones apareció a su lado, sudando y con evidente alarma en el rostro.
—¡¿Dónde está Aitana Pones?! —preguntó, alterado—, ¡¿Qué…?! Espera… ¿Twilight Sparkle? ¿Qué le ha pasado a tu cuerno?
—¡La han atacado! —respondió la aludida—. Una batpony, apareció de repente y no responde a nada, ¡no sé qué le pasa!
—¿Tiene una sombra púrpura saliéndole de los ojos?
—¡Sí!
En ese instante, desde la casa, se pudo escuchar mejor el sonido de las espadas chocando. Hope primero, después seguido de Twilight, corrieron hacia el edificio.
—¡Está dominada!
—¿Dominada?
En la penumbra vieron un bulto azul y marrón saltar por una ventana; la batpony había atrapado a Aitana e intentaba alzar el vuelo, pero esta última logró librarse de la presa y caer rodando al suelo. Hope se detuvo e inspiró hondo, manteniendo la calma para llamar a la magia blanca y liberar a la batpony. Aitana combatía de forma… diferente. En Lutnia mantenía una estancia móvil pero firme, sin embargo ahora no paraba quieta: saltaba de lado a lado, esquivando cada ataque de la batpony y moviendo su arma de forma aparentemente impredecible.
El semental se concentró y pronto pudo notar la magia negra emanando de la batpony, un patrón que había sentido con anterioridad en su propio ser: Sharp Mind. Hope Spell conjuró, intentando deshacer el hechizo que mantenía presa a la batpony… pero se detuvo cuando la vio desvanecerse en el aire y aparecer a la espalda de Aitana.
La onda de fuerza conjurada por Hope no llegó a impactar a Rise Love; esta escuchó la magia en el último instante y se apartó de la trayectoria, dando a Aitana un valioso segundo para recuperar la posición. Hope Spell corrió a su lado.
—Joder… justo a tiempo. Está dominada.
—¡Lo sé!
La batpony retrocedió de un fuerte aleteo y desapareció en la oscuridad. Hope y Aitana se pusieron espalda contra espalda, y a ambos se les erizó el pelaje del lomo al escuchar el escalofriante siseo que la batpony emitía. Parecía estar en todas partes y en ninguna al mismo tiempo. Los segundos se hicieron interminables, ¿por qué no atacaba?
Hope notó un impacto contra sus defensas mágicas y un ligero golpe en la base del cuerno; una daga arrojadiza rebotó en las mismas y cayó inofensivamente al suelo. Girando la cabeza intercambió una mirada con Aitana, con la misma confusión reflejada en sus ojos: ¿Por qué no la atacaba a ella a distancia también?
—Aitana, tendrás que placarla.
—¡¿Cómo quieres que lo haga?!
—Necesito que esté quieta unos segundos para liberarla.
Súbitamente Hope pudo apreciar las afiladas pupilas rosas de la batpony brillando frente a él; llamó a la magia en cuanto pudo apreciar su espada y esta chocó contra la barrera que había convocado. La batpony giró rápidamente lanzando un nuevo ataque que el unicornio consiguió bloquear otra vez, en una coreografía tan predecible que parecía ensayada.
"Aitana no puede con ella… ¡yo no debería poder frenarla!"
—¡Está luchando contra la dominación!
—¡¿Qué?!
—¡No nos quiere matar, espera la oportunidad y plácala!
La Arqueóloga aguardó al momento exacto para saltar por encima de Hope y se enzarzarse en combate, dejando libre al unicornio. A pesar de los esfuerzos de este por conjurar para liberar a la batpony, se movía demasiado rápido para poder concentrar su magia con efectividad. Pero, para sorpresa de todos, un fuerte sonido se escuchó, casi como una campana rota… y la batpony gritó, llevándose las patas a las orejas.
A un lado del combate, Twilight Sparkle acababa de golpear una olla contra una sartén.
Aitana aprovechó la ocasión para saltar sobre la dominada yegua y, tras un forcejeo, placarla por la espalda. Hope conjuró a toda prisa, envolviendo, por así decirlo, la magia negra con su propia magia blanca. Sin embargo el oscuro hechizo resistía, lo sentía como una gran capa de goma cubriendo la consciencia de la batpony.
—¡Estás usando magia blanca! —confirmó Twilight—. Vale… ¡vale! Esto tiene que ser como una maldición como explicaba Lady Amaltea** en su tratado…
—¿Qué estás diciendo?
—¡¿QUERÉIS HACER ALGO DE UNA… ?!— la petición de Aitana se vio silenciada por un codazo que la batpony le dio en el morro.
—No intentes deshacer todo el conjuro, siéntelo como una masa, ¿de acuerdo? Como si fuera…
—¿Una masa de pan?
—¡Eso! ¡Haz un agujero en ella poco a poco hasta sentir su núcleo!
—¡¿PERO —golpe— QUÉ —cabezazo— ESTÁIS —espaldazo contra el suelo— haciendo...?!
Ignorando los gritos y golpes de Aitana, Hope se concentró como le había dicho Twilight Sparkle -que, por más herida que estuviera, era una de las magas más grandes de Equestria-. A medida que concentraba su voluntad pudo sentir cómo la magia negra iba apartándose, revelando su núcleo, obsceno como una mancha de brea en la nieve. Fue en ese punto donde centró toda la magia blanca, rompiendo finalmente el hechizo de Sharp Mind.
Durante un largo instante, Hope sintió algo diferente: Dolor, sangre, hambre… el instinto de un cazador increíblemente cruel, la conciencia de un ser sediento de sangre y muerte. Pero pronto esta sensación cesó cuando la mente de la batpony se plegó sobre sí misma, expulsando al unicornio intruso.
Frente a Hope y Twilight, el forcejeo de Aitana y Rise Love se detuvo.
—Por fin —susurró la batpony con el alivio reflejado en su voz.
—¿Qué? ¿Cómo que por fin? ¿Eras consciente de que estabas dominada?
Mientras Hope hablaba Aitana sintió algo afilado posarse en el lado derecho de su cuello; la batpony había plegado la espada hacia atrás y su punta amenazaba con cortarle la yugular.
—Eres hábil, Aitana Pones, pero si te quisiera muerta no me habrías visto llegar. Aunque reconozco que el sistema de alarma de tu casa es ingenioso. Tienes mucha suerte de que lleve toda la vida luchando contra mi propia sed de sangre, o no me habría resistido la magia negra.
Aitana perdió el agarre sobre su presa cuando esta volvió a desvanecerse en una bruma negra, reapareciendo al instante de pie junto a ella. La batpony cerró los ojos y los mantuvo así, respirando poco a poco y profundamente por el hocico. Frente a todos los presentes, Rise Love pareció reducir su tamaño cuando el pelaje erizado sobre su lomo se relajó, y sus colmillos se retrajeron dentro de su boca.
—¿Quién eres?
—Rise Love, agente de la Guardia Lunar. Fui dominada en Blotser Ville por un unicornio anciano de pelaje rojo oscuro.
—Sharp Mind, lo conozco —confirmó Hope Spell—. Es el mismo tras el ataque no muerto a Lutnia. Reconocí su magia, y alguien de la Hermandad me advirtió del ataque.
—¿Quién? ¿Tienen un traidor?
—No exactamente, Aitana —respondió el semental—, se trata del mismo nigromante que te atacó en los Reinos Lobo.
—¿Dark Art? —preguntó Rise, abriendo los ojos, cuyas pupilas volvían a ser como las de cualquier otro poni—. ¿Está aquí?
—Ya no, es muy hábil ocultando su rastro. Me advirtió del ataque porque… —el unicornio pareció dudar un instante—. No le interesa que mueras todavía, Aitana.
—¡¿Qué?! ¿Por qué?
Hope no respondió.
—Es obvio que no quiere dar más detalles delante de dos desconocidas —señaló Rise Love refiriéndose a si misma y a Twilight Sparkle—. Lo respeto. Por cierto, tú eres la discípula de Celestia y portadora del Elemento de la Magia. ¿Qué haces aquí?
—Vine para hablar con la doctora Pones y tú nos… —empezó Twilight, señalando su propio cuerno—. Creo que necesito un hospital.
—Lo lamento, pero la dominación me hacía eliminar a todo el que intentara detenerme. Por suerte estoy muy entrenada en controlar… cualquier instinto de matar. Y tranquila, esa herida sanará por si misma en poco tiempo, los cuernos de los unicornios sanan rápidamente.
—Pero, ¿quién iba a…?
Súbitamente, el cuerno de Hope Spell se iluminó, y su cara se truncó por la alarma y el miedo.
—¡No!
—¿Hope?
—¡Mi familia! ¡Están atacando a mi familia!
—¡¿Qué?! ¿Puedes teleportarte ahí?
—¡Sí!
Aitana corrió al lado de Hope y lo tomó por una pata para ir con él. Sin decir una palabra, Rise Love hizo lo mismo, trayendo a Twilight Sparkle con ella.
—Tú no te quedas sola, escóndete cuando lleguemos. Vamos.
Hope Spell llamó a la magia, dirigiendo su consciencia con facilidad a su propio hogar gracias a los hechizos que había preparado para proteger a su familia. Un instante después, el semental y las tres yeguas se desaparecieron en medio de una detonación mágica.
Dos ponis y un grifo observaron a la aterrorizada familia. El padre de la misma escondía a sus hijas a su esposa tras él, pero el poder del Tártaro y de la nigromancia ofuscaban sus sentidos, haciéndolo temblar de puro terror.
—¿Así que Hope Spell no os ha dicho con qué gente se ha juntado?
—¿Por qué hacéis esto? ¿Qué habéis hecho con Hope? —gritó Star Wander, tratando de esconder a sus hijas tras ella también.
—Oh, pronto lo sabréis —susurró el grifo, alzando una garra con una magia negra concentrándose en la misma—. Ahora sabed que solo tenemos que llevaros vivos… pero solo un poco.
Junto al mismo una figura espectral se formó de la nada; sin rostro ni rasgos distinguibles, oscura y con afiladas garras acabando donde deberían estar sus brazos. El espectro avanzó hacia Silver Lay, el cual no supo cómo reaccionar al sentirse acorralado.
Pero súbitamente sintió una magia fría formarse a su lado; Bright había salido de detrás de su madre y un aura negra cubrió su cuerno y sus propios ojos, mientras pronunciaba unas sílabas mágicas. El espectro súbitamente se detuvo frente a ella un instante, como si la estuviera escuchando, antes de girarse contra el propio grifo que lo había conjurado.
Este último desconvocó a la aparición con facilidad.
—¡Fíjate tú, la enana ha estado jugando con la nigromancia! —se burlaron los intrusos—. ¿Por qué no le damos una lección?
—¡NO!
El grifo volvió a alzar la garra y una bruma violácea surgió de la misma, rodeando a la potra. Frente a todos, la joven yegua de pelaje oscuro retrocedió al tiempo que sus ojos se tornaban negros, ofuscados por una ilusión que solo ella veía. En menos de un segundo, Bright se dejó caer, llevándose las patas a la cara y gritando ante sus terrores más terribles.
Una detonación mágica precedió a una magia cálida y reconfortante.
La nigromancia que afectaba a la joven Bright se deshizo en un instante; Hope Spell se había teleportado junto a otras dos yeguas, interponiéndose entre los intrusos y su propia familia. Una de las yeguas, de pelaje marrón, se adelantó; la otra, de pelaje púrpura, retrocedió y se puso a cubierto.
—Hope, llévate a tu familia a la estación —ordenó Aitana—. Nosotras nos encargamos.
Hope tomó a toda su familia y conjuró un teletransporte. Sunny no pudo evitar mirar, y lo último que vio antes de desaparecer fue el rostro terrorífico de una batpony... no, de una Vampony aparecer de la nada tras uno de los intrusos.
Nota del autor:
"Por favor, evitemos jugar al 'yo no he sido", "Oh, cállate", "...créeme, yo seré vuestra única posibilidad de evitar el retorno de Kolnarg"... Está mal que lo diga yo, pero me encanta la actitud de Dark Art, prepotente y con razón. ¿Esperabais una historia donde el novato de turno, tras unos pocos días de entrenamiento, puede hacer frente a un villano? Por favor, me ofendéis, que Aitana lleva quince años de práctica y entrenamiento y aún así las pasa canutas.
Espero que os haya gustado, un abrazo :).
*El guiño en este capítulo es para Lady Amaltea, un personaje de Fhix que aparece en la historia "La vida es risa". La recomiendo mucho.
A todo esto, he actualizado este capítulo estando borracho. Fijo que mañana me arrepentiré.
PD: Por supuesto, actualizar estando ebrio me pasó factura, me olvidé de añadir las barras separadoras de escenas. Arreglado.
