Buenas a todos. Después de unas semanas horrendas, que me han impedido llegar a mi objetivo de actualizar dos veces este mes lo intento compensar con un solo capitulo, lo siento. Además este capitulo es bastante... bueno, ya vereis.
También comentar que hace unos dias la compañia que saco hace poco el juego de ordenador de Shadowrun (un juego de rol de la epoca y compañia de Battletech), Harebrained Schemes, ha sacado un Kickstarter para un juego de ordenador por turnos de Battletech, su objetivo se completo en 53 minutos y ya esta rondando el 1.800.000 $ y subiendo como la espuma.
Ni Battletech ni La Magia de Zero me pertenecen sino a sus respectivos dueños.
Guille bufo mientras bajaba de la nave, habían sido llamados con casi una semana de antelación, la Burrigorda[1] era necesaria para transportar piezas y a RAN a Albión. Así que estaban descargando los contenedores a medio llenar que habían recolectado y él y los demás chicos se tomarían unos días libres, les habían recomendado hacer algo de ejercicio porque podrían haber perdido algo de masa muscular, pero Guille quería regresar a la Academia cuanto antes, deseaba ver a Montmorency y hablar con ella, después de todo había pasado varios meses rodeado solo de mineros brutos y rudos... y de un par de mujeres tan rudas como los primeros. Había conseguido que una parte de la inflada paga que le daban fuera el oro platea... el platino necesario para hacerle un hermoso colgante, necesitaba encontrar un orfebre, pero estaba seguro de que a la hermosa maga de agua su regalo le llegaría al corazón. Una dama que brilla como las estrellas debe de ser adornada con joyas llegadas de las mismas. Apretó con fuerza la caja donde guardaba el lingote y sonrió.
- Bueno, tardaran unas horas en descargar todo. - Dijo Sticks. - Deberíamos irnos ya a la Academia, el camino es largo. Solo tendremos una semana libre, así que aprovechemosla.
- Tu lo que quieres es llegar cuando antes al lecho de esa germana. - Comentó Reynald, Stick y Gimli se pusieron levemente colorados, pero solo el primero respondió.
- ¡Eres muy impertinente! Tratar así a una dama. Debería... - Dijo levantando su varita para ser interrumpido por un carraspeo al fondo del hangar.
- Señores. - Era el profesor Colbert acompañado por la masa oscura de RAN.
- ¡Profesor Colbert! - Gritaron los alumnos presentes envarándose. - ¿Qué hace aquí?
- [El profesor me estaba consultando unas cuestiones sobre la química de las combustiones internas.] - Respondió la criatura. - [Debo de añadir que deberían estar orgullosos de ser sus alumnos, sus investigaciones están muy avanzadas.] - El mago se mostró algo avergonzado y se llevo la mano a la cabeza.
- Por favor, solo es la reinterpretación de conocimientos que alguien ya desarrollo...
- [Pero aplicar magia para reforzar las paredes de los cilindros y pistones y a la vez aumentar la potencia expansiva de las explosiones enriqueciendo mágicamente la mezcla de combustible añadiendo oxigeno a su composición química es algo que nadie hizo antes, su nuevo combustible podría funcionar incluso en atmósferas sin ese gas. Además, el usar conjuros que se refuerzan con el calor hace que me pregunte que podrá hacer cuando comience a trabajar con el reactores de fusión.]
- Gracias... pero no es nad... ¿Qué están haciendo? - Dijo al ver como los alumnos intentaban hacer mutis por el foro de la forma más disimulada posible para ellos, que era de la forma más llamativa para el resto. Todos los jóvenes alumnos se quedaron clavados en el sitio como si les hubieran pillado copiando en un examen. De haber sido posible una gota de sudor hubiera aparecido en la masa de RAN para acompañar la de la frente de Colbert.
- ¡Esto... ! Señor Colbert... esta... están ocupados... - intentó decir Guille a modo de escusa – nosotros... estamos cansados decidimos...
- Aún están descargando la nave. - Dijo sencillamente el profesor.
- Pero normalmente no ayudamos... - Intento quejarse Gimli.
- Nos han pedido que ayude en la carga y descarga de la nave, tiene que estar en Albión cuanto antes.
- ¿Porque tanta prisa? - Reynald se subió las gafas con gesto nervioso.
- [Hace dos días hubo un gran combate en Saxe-Gotha, según parece hubo muchísimas bajas entre el ejercito tristano y germano] – Colbert meneó la cabeza apesadumbrado al volver a oír las noticias. - [La Legión también sufrió cuantiosos daños materiales y de personal en la emboscada, pero consiguió expulsar a los atacantes. Tengo que ir con gran cantidad de material de recambio a Albión.]
- ¿Kyle y Louise están bien? - Pregunto Guille.
- ¿Ese bárbaro y la Zero están allí? - Sticks se llevo la lengua al hueco que tenía entre dos dientes por el puñetazo de Kyle aquella noche en la ventana de Kirche. Guille se envaró a escuchar el prohibido apodo de Louise. Confió en que nadie le dijera a Kyle lo que había dicho o vendría con su maquina a pisarlo. - ¿Como es que nosotros tenemos que estar allí arriba flotando y separando piedras y ellos dos están luchando por Tristania? ¡Es ridículo! Él es un plebeyo y ella no posee magia alguna.
- Sticks, creo que deberías callarte. - Dijo de pronto Guille con un tono cortante. - Tu no estuviste en este pueblo, ellos dos si.
- Tu también estabas y mira donde has acabado. - La cara del rubio se crispó.
- ¡No vuelvas a decirme eso! - Estallo de golpe. - ¡No sabes lo que pasó aquí! ¡No oistes los gritos! ¡No oliste el humo! ¡No viste a la gente morir!
- ¿Y tu si? - Dijo con cierta sorna. - Me dijeron que estuviste todo el ataque inconsciente. - La imagen de una chica pecosa, de generosos pechos, cubiertos también de pecas, y pelo castaño se cruzo por la mente de Guille, el cual apretó los puños. Aún, algunas noches escuchaba en su cama la risa de la chica mientras él intentaba cortejarla, su risa seguida luego del grito y el ruido del edificio desplomándose.
El puño de Guille alcanzo de lleno la cara de Sticks lanzandolo casi medio metro para atrás golpeando a Gimli, el cual hizo lo que pudo para sujetar a su compañero para que no se desplomara. El mago se llevo la mano a la cara magullada.
- ¿Como te atreves? ¡Eres un bárbaro como ese malnacido! - Se soltó de Gimli y fue a coger levantar su varita, pero esta salio despedida de sus manos por un golpe de viento.
- ¿Habéis acabado niños? - Resonó la voz de Kirche en el hangar mientras entraba haciendo levitar una par te cajones junto con Tabitha la cual apuntaba a Sticks con su báculo. - Los mayores estamos trabajando mientras os pegáis.
- ¿Kirche? - Los ojos de Sticks y Gimli se abrieron de par en par.
- La misma, el profesor Colbert nos pidió ayuda y Tabitha quería ver de nuevo estas... instalaciones. Por cierto Guille, buen puñetazo, ¿mi amado te enseño? - Guille se miro el puño, en realidad Kyle no le había enseñado, a menos que se pudiera considerar enseñar usar la cara del mago rubio como saco de boxeo en un par de ocasiones. Sencillamente había reaccionado, aquel odioso Sticks no entendía lo que Guille sentía cada vez que veía los restos calcinados de esa ciudad.
- Yo...
- ¡Señor de Gramont! - Interrumpió el profesor Colbert. - ¿Puede explicarme que ha pasado?
- Esto... yo profesor...
Fuera de la montaña un hombre se movió entre los arbustos hasta llegar a donde otro corrillo de hombres le esperaba. Desde que aquella fragata les había dejado a kilometros de allí ese era el punto mas critico de la misión, nunca antes habian tenido que tener tanto cuidado.
- Efectivamente es una Seeker, ha aterrizado en una especie de hangar construido dentro de la montaña, he podido ver como se abría, casi toda la cumbre es artificial. - Alguien entre los hombres soltó un silbido.
- ¿Y qué si la montaña es falsa? - Sonó una voz ruda y gutural. - Quiero saber como esa cosa podía crear una llama tan caliente.
- ¡Silencio! No estamos aquí para eso, se os contrato, mercenarios, para ayudarnos.
- El enorme hombre se acercó al que había hablado mientras sonreía de forma enfermiza, a pesar de la altura del maníaco el primer hombre le sacaba casi dos cabezas debido a su armadura.
- Debería convertirte en cenizas. - El operador de la armadura miro al mago y un sonido estridente salio del casco de la Salamander.
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJA! ¿Quemar una armadura Salamander?
No era una risa, era una carcajada, Menvil torció el gesto al ver como se reían de él. Y apretó con fuerza su bastón metálico y apuntó repentinamente hacia el rostro blindado de su oponente...
... para que de un rápido movimiento a su espalda alguien le sujetara dicho brazo con una presa de acero y se lo retorciera al tiempo que le barría los pies y le hacia caer al suelo. Los hombres de Menvil reaccionaron, pero antes de que pudieran hacer nada tenían a una decena de soldados apuntandolos son sus rifles y armas. El líder clavo una rodilla frente a la cara de Menvil y se encogió todo lo que pudo para acercarse a la cara llena de tierra del mago.
- Escuchame escoria, se te contrató para que nos ayudaras allí dentro, no para que te pavonearas. Aquí no eres el más poderoso, ni siquiera eres el único que puede prender fuego a algo. - Dijo abriendo y cerrando la garra derecha de su armadura con un chasquido. - Aprende tu lugar o le diré a mi hombre que te arranque ese brazo. - Como para reforzar su afirmación el operador de la la Purifier con armadura de baja detección retorció un poco más el brazo del mago hasta arrancarle un gemido. - ¿Ha quedado claro?
- Tuuuuu.
- ¿Qué?
- El que me sujeta, no he podido verte, pero la próxima vez no cometeré ese error. - Con un chasquido el cañón de una ametralladora se clavo en su carrillo derecho.
- En tal cazo, ezte debería azezinarte aquí, ¿no creez? - Dijo una voz agudisima entre ceceos y una respiración gorgoteante.
- Dejarlo ambos, - cortó el líder – tenemos ordenes de atacar a esos infieles, no de matarnos entre nosotros. - Se levantó. - Pero, Menvil, si vuelves a joder dejare que Poole te arranque las entrañas y las deje al sol para que se sequen.
- ¡Ohhh ziiii! ¡Ezo haría feliz a ezte! - Dijo entre gorgoteos Poole.
- Me gustaría ver como intentas.
- ¡JA! - Rio triunfalmente el líder. - Por eso Poole esta aquí, maldito pirómano ciego. Es nuestro seguro en caso de que te vuelvas inestable... otra vez. No puedes verlo debido a los sistemas de baja detección IR de su armadura, a diferencia de los demás él no emite calor que te guie. Para ti él es invisible, y le importa tu vida mucho menos de lo que a ti la de los demás.
- En realidad a ezte zi le importa, ezte dezea quitarzela lentamente, oír como grita mientraz ezte lo dezpelleja.
- Tal vez luego, si no nos obedece como queremos.
- ¡Bastardos! - Menvil dio un golpe en el suelo con el puño libre.
- ¿Obedecerás o morirás?
- ¡Moriraz moriraz! ¡Ezte dezea que mueraz! - El mago dejo de intentar levantar la cabeza y la dejo caer sobre el suelo, humillado, pero internamente no vencido.
- Obedeceré.
- ¡Ohhhhh! ¡No ez juzto! - Soltó un ronquido.
- ¡Silencio! Ya hemos perdido mucho tiempo, suéltalo y preparémonos. ¡Ventris! ¿Has encontrado una entrada?
- Aparte de la principal ninguna, demiprecentor Sterenson. - Dijo mientras veía como Poole soltaba a Menvil y este se levantaba furioso pero con el orgullo herido. - Si es un Castillo Brian dudo que encontremos alguna.
- Los ingenieros de la Liga Estelar eran buenos, pero no perfectos, podríamos buscar discordancias con el terreno original. - Otra voz, esta vez femenina, sonó.
- Eso seria posible si tuviéramos un mapa por satélite de la zona y un par de días Mavis.
- Bueno, usemos lo que tenemos. - Se volvió a uno de los hombres de Menvil. - Tu eres mago de tierra, ¿me equivoco?
- De los mejores. - Lanzo una mirada aprensiva a Menvil, sentado en el suelo con un terrorífico gesto de hosca rabia en su cara.
- ¿Podrías detectar que partes de la montañas no son naturales?
- Eh... si, pero me llevara un rato.
- Bueno, mientras no sean más de un par de horas. - Dijo mirando el cronometro que flotaba en el visor retro-proyectado de su armadura. - Los ingenieros de la Liga Estelar nunca pensaron en la magia.
Guille terminó de mover los palés con magia hasta el lugar donde les correspondía, luego hizo que las correas se tensaran, inmovilizando la carga. Aún estaba avergonzado por lo que había pasado antes, pero la furia que sentía le había aconsejado mal. ¡Ese idiota de Sticks! Al menos había tenido su pequeña venganza cuando Kirche le había ignorado. A pesar de ello la bronca del profesor había sido bastante fuerte, posiblemente del mismo calibre del que recibió Louise cuando le lanzo encima suya a Kirche de una llave. Solo le había salvado no estar en la Academia. Un sonido llamo su atención y cortó su línea de pensamientos, a su lado otro palé bajo levitando, era Tabitha la cual seguía inmersa en su lib... entonces se dio cuenta, no estaba leyendo un libro sino un objeto cuadrado similar a los datapad que él había visto, y a veces usado, en la nave. Mientras, ella termino de asegurar la carga y se marcho a buscar más. Guille fue detrás suya.
- Esto... ¿Tabitha? - La diminuta maga se dio la vuelta y le miro con gesto ausente. - Disculpa, pero eso que tienes en la mano... ¿es un datapat?
- No. - Guille levanto una ceja. - Es un ordenador de bolsillo. - Una gota de sudor bajo por la cabeza del chico.
- Esto... ¿cual es la diferencia? - Tabitha levantó el objeto un poco.
- Tiene más capacidad.
- Vaaaale... pero ¿qué estas haciendo con el?
- Leyéndolo. - Dijo mientras se dio la vuelta y continuo su camino con los ojos clavados en el dispositivo como si diera por acabada la conversación. Solo que se detuvo cuando Sticks pasó a su lado manejando con descuido varias cajas que flotaban en el aire. El chico lanzó una mirada fiera a Guille pero continuó su camino.
- Pero, Tabitha, ¿por qué lo estas leyendo? Yo tuve que leer un par antes de comenzar esta misión, pero eran libros muy raros sobre cosas que no entendía.
- Para entenderlo. - Respondió secamente. - Y tienen literatura muy interesante.
- ¿Literatura? - Tabitha pulso un par de veces la pantalla con el stilus hasta encontrar el texto que estaba buscando y se lo mostró a Guille, el cual dudo unos segundos antes de comenzar a leer. - Porque el que hoy derrame su sangre conmigo, será mi hermano; por vil que sea. Este día ennoblecerá su condición; y los gentiles hombres que están ahora en la cama en Inglaterra se considerarán malditos por no haber estado aquí, y tendrán su virilidad en poco cuando hable alguno que luchara con nosotros el día de San Crispín. - El chico meneó la cabeza. - ¿Inglaterra?
- El equivalente del mundo de Kyle a Albión. - Sonó detrás suya la voz del profesor Colbert acompañado del resto.
- ¿El equivalente? - Guille no entendía nada.
- Kyle no viene de nuestro mundo, sino de otro, sus antepasados nacieron en este planeta, pero en otra realidad donde no hay magia.
- ¿Acaso eso es posible?
- [Eso parece.] - Apareció RAN. - [Yo vengo de una realidad diferente a esta y la Kyle. De hecho en mi realidad Enrique V perdió en Azincourt, la batalla donde daba ese discurso. Tal vez no lo llego a dar, y tal vez por eso mi programa base esta escrito en francés de programación, no en ingles de programación como estas maquinas.] - Dijo señalando la maquinaria que les rodeaba con uno de sus pedúnculos. El muchacho se encogió de hombros.
- Bueno, su literatura es buena según Tabitha, pero sus libros de ciencia son aburridos e indescifrables. - Colbert se subió las gafas un poco y adoptó una pose académica.
- Eso no es cierto, estoy seguro de que ahora, señor de Gramont, conoce más cosas sobre minerales y metales que antes de comenzar a leerlos. - El chico se puso colorado al admitir que eso era cierto, incluso su magia había mejorado bastante. - De hecho quiero mostrarle algo.
Colbert levantó un poco su báculo y recito un hechizo por lo bajo, sobre el bastón comenzó a acumularse escarcha luego lo acercó a la boca y hecho el aliento haciendo brotar volutas de vapor.
- ¡Pero profesor Colbert! ¡Usted es un mago cuadrado! - El maestro sonrió ante la afirmación de Kirche.
- Cierto, pero esto lo he hecho con un conjuro de fuego. - Las mandíbulas de los presentes estuvieron a punto de tocar el suelo, incluso Tabitha abrió un poco la suya al tiempo que apagaba su ordenador de bolsillo y se quedaba mirando al profesor a la espera de una explicación.
- ¡Eso es imposible! - Bramó Sticks. - El hielo es cosa de la magia de viento y de agua.
- Eso es cierto, pero este hielo no procede de magia de agua alguna, sino del vapor de agua que hay en el aire del mismo modo que las lanzas de hielo que puede formar un mago de viento. Pero aquí he usado un conjuro de control del calor. Los libros que han traído estos viajeros lo dicen claro: el frio no es sino la ausencia de calor, si sustraes calor de un objeto este se enfriara, del mismo modo que si se usa magia de viento para enfriarlo, de hecho es el mismo principio pero usando magia de elemento diferente. Otro ejemplo, es como hacer las llamas más poderosas, un mago que controle también el elemento viento enriquecerá sus llamas con aire para que arda mejor, como es su caso señorita Von Zerbst, pero ahora que sé de que esta hecho el aire puedo enriquecerlo con el gas adecuado para hacerlo aún más poderoso, en este caso oxigeno. - Una pequeña llama surgió del báculo, pero de pronto comenzó a arder con tanta intensidad de los presentes tuvieron que apartar la mirada. - Y eso que aún no he experimentado con acelerantes de las combustión, pero creo que con suerte y mucha investigación podría alcanzar la temperatura necesaria para crear plasma.
- ¿Plasma? - Guille abrió los ojos de par en par. - ¿Eso que sale de los propulsores de esta nave? - Colbert sonrió de nuevo.
- No tan intenso, pero es posible, aunque lo mejor sería crearlo a una distancia prudencial de uno mismo. - Kirche se mordió el labio inferior al escuchar eso.
- ¡Profesor! ¡Debe de enseñarme como hacer eso! Así el fuego de mi pasión será igual de caliente que las llamas de mi corazón. - Dijo echándose sobre el maestro.
- Luego, luego. - Dijo el profesor retrocediendo algo abrumado. - Ahora debemos acabar nuestro trabajo. RAN necesita ir cuando antes a Albión.
- [Tranquilos, con vuestra ayuda no tardaré mucho más en cargar la nave.]
- ¿Estas seguro de que es aquí?
- Absolutamente, hay una entrada bastante amplia allí delante.
- ¡Pero yo solo veo una pared de roca solida!
- Pues es falsa. Tal vez algún conjuro...
- ¡La Liga estelar no usaba conjuros!
- ¡Pero nosotros si! - Respondió el mago de tierra. El líder se giro hacia la pared de roca y flexiono las manos un par de veces, luego se acercó a la misma y adelanto su brazo blindado, cuando la garra de combate toco la roca continuo hundiéndose como se esta no existiera
- ¡POR LA SANGRE DE BLAKE! ¿Qué es esto? - Dijo sacando la mano y viendo como la pared se comportaba como un fluido viscoso, incluso algunas ondas surcaron la superficie unos segundos antes de estabilizarse de nuevo. - Menvil, ¿tu ves algo raro en esta pared?
- No, esta igual de caliente que las demás.
- Camuflaje visual, térmico y algún tipo de gel mimético que imita una ladera hasta el ultimo detalle pero que permite atravesarlo... esto no es magia... ni tecnología normal, esta tecnología va más allá de la de la Liga Estelar, más aun que la sagrada tecnología de nuestra orden. Tal vez un prototipo... - La voz de Sterenson sonaba trémula a pesar del filtro del altavoz de su armadura. - ¡Es nuestra sagrada misión recuperar esta tecnología para la Palabra de Blake! ¡No podemos permitir que infieles la posean! - Todos los operativos palabristas se cuadraron al escuchar eso. - Muy bien, entremos y hagamo...
Un temblor hizo que todos se pusieran en guardia de nuevo, antes de que nadie supiera que pasaba Menvil volvió a sonreír y exclamó.
- ¡Ese fuego otra vez! - Pero pronto su expresión se volvió agria. - ¡Se marcha!
- ¡La nave de descenso se marcha!
- ¿Tan pronto? ¡Es imposible que la hayan cargado ya! - Exclamo Ventris.
- ¡Ventris! ¡Confirmalo!
El soldado salió de la ladera y activo los sensores avanzados de su armadura de la Legión de la Muerte Gris, modelo de infiltración. El hombre siguió con el paquete de sensores la trayectoria de la nave hasta que se alejo lo suficiente.
- Es la misma nave demi-precentor, el patrón de vuelo arroja que va cargada con al menos 4 battlemechs, posiblemente 4 unidades de 65 toneladas, más casi 200 toneladas de material y una carga móvil que no puedo identificar.
- Cuatro 'Mechs pesados... del mismo tonelaje. Que extraño.
- Así, es demi-precentor, además, las cifras dan un 73% de posibilidades de que sean 4 Thunderbolts[2]. - El líder se quedo pensativo un segundo.
- Informe al precentor Belial de que las fuerzas enemigas van a tener refuerzos pesados dentro de poco y de que nosotros acabamos de encontrar un acceso a la instalación y de que procedemos a la infiltración.
El túnel era ancho y alto, suficiente para permitir el paso de vehículos de gran tonelaje, pero la salida a la ladera no daba a nada, era demasiado grande para ser un respiradero, y además, ese gel que lo camuflaba... algo no tenía sentido. El túnel en si tampoco, sin asfalto o ferro-cemento era un túnel cuadrado perfecto escavado en la roca viva como si hubiera sido horadado con un láser, pero sin ningún motivo aparente.
- No puede ser un aliviadero de los gases de despegue de una pista de aterrizaje de naves de descenso. Si así fuera los gases de la ignición de la nave de descenso nos habrían matado. - Dijo para si el demi-precentor dentro de su armadura. - No hay marcas de quemaduras... Esto no me gusta, hay algo que no encaja[3]. - Un chasquido por radio llamo su atención, hizo un gesto para que todos se detuvieran y espero a que el explorador informara.
Este apunto con el láser que tenía en su antebrazo hacia él y lanzo un rayo a mínima potencia, estableciendo una conexión por láser con su líder, le cual estaba casi a cien metros de él.
- Demi-precentor, el túnel acaba delante en una abertura, como sospechábamos el túnel es recto completamente. No puedo esconderme, pero parece no haber nadie. Le envió imágenes.
- En la retropantalla de su casco pudo ver una cavidad enorme, tan grande que hubiera podido albergar hasta cuatro de naves de descenso clase Overlord fácilmente. La misma parecía tener soportes estructurales en las paredes, pero no se apreciaban los sistemas que permitirán abrir el techo para hacer despegar y aterrizar naves de descenso, porque ese sitio debía ser el espacio-puerto escondido de la instalación, no podía haber otra estancia de ese tamaño en esa montaña.
- ¿Nada más?
- Parece haber un montacargas que lleva a niveles inferiores.
- Bingo. - Ya habían encontrado la entrada a la instalación.
- ¡Por la Palabra de Blake! ¡'Mechs! - Grito el explorador.
- ¿Qué? ¿Has encontrado el hangar de 'Mechs? - Una exclamación de desagrado resonó por el canal.
- Negativo... son dos minermechs y... dos Thunderbolts modificados para funcionar como minermechs también, ni siquiera tienen carlinga, no podremos usarlos para atacar si pregunta por ello.
- ¿Thunderbolts? Porque tantos...
- ¿Qué pasa demi-precentor? - Pregunto Mavis, una mujer que iba sin armadura de combate pero que con su cuerpo totalmente modificado no la necesitaba.
- Las estimaciones de antes, el gran numero de T-Bolts del enemigo en Albión y ahora dos de ellos reconvertidos en 'Mech mineros... hay demasiados Thunderbolts.
Fredrerik recogió sus cosas, desde que había sido puesto a trabajar bajo esa montaña no solo había aprendido muchas cosas gracias a esa criatura que dirigía el lugar, sino que su sueldo era más que suficiente como para haber mantenido holgadamente a su familia... era un lastima que su familia ya no estuviera. Había perdido a su mujer y sus padres en el ataque. A diferencia de algunos habitantes que se habían marchado a la guerra, él no, no es que fuera un cobarde, pero la muerte de su familia le había enseñado que causar la muerte a otros no era la solución, aunque matara a un centenar de albioneses Clara y sus padres seguirían muertos, y alguien en esa isla voladora estaría en su misma situación, una cadena sin fin de violencia y sufrimiento.
A pesar de esto, tampoco era tonto, los atacantes debían ser detenidos y él ahora tenía una parte indirecta en esa misión. Ayudaba al igual que algunos otros aldeanos y campesinos reconvertidos a mantener equipos básicos y poco a poco ir aprendiendo como manejar herramientas más avanzadas e importantes, tal vez para cuando la guerra acabara podrían ser considerados techs o astech, rango muy importantes para esos extranjeros, y podrían ayudar con los planes que aquella criatura les había propuesto. Convertir la fabrica de producción militar a producción civil, esos gigantes modificados para arar campos, talar arboles o escavar minas, como el par de maquinas modificadas para ello que habían salido de las cadenas de montajes inferiores semanas atrás. El propio RAN había instruido a Frederik para que supiera manejar el control remoto de uno de ellos, y no podía negar que era algo divertido, se sentía como un mago controlando un golem, solo que su golem era metálico. Terminó de recoger sus cosas, y se dio cuenta de que había olvidado dejar el mando del minermech en su sitio, así que tras cambiarse de ropa cogió la pesada caja, colgándose la correas de la nuca para que no le pesara tanto y se encaminó al hangar. Llamó al montacargas y montó en el mismo, la fabrica estaba varios niveles por debajo del hangar y la mejor forma de acceder era ese elevador, las escaleras podían usarse pero eran casi cincuenta metros de escalones. Cuando llegó al hangar vio una sombra a su derecha, pero antes de que se diera cuenta un rayo láser le impacto justo en el pecho, haciendo saltar el mando que llevaba y tumbándolo en el suelo mientras le salía humo de la zona alcanzada.
- ¿Un tech? - Pregunto el demi-precentor.
- Eso parece, - dijo Ventris señalando los restos del mando – es un control para minermechs.
- ¡Maldición! ¡Podríamos haberlo usado! - Se escucho jurar a uno de los manei domini sin armadura.
- ¡Habrá más mandos allá abajo! ¡Y Battlemechs! Ahora prepararos, parece que no hay apenas seguridad, pero no nos confiemos.
- ¡Por fin algo que quemar! - Sterenson se esforzó por no llevarse la mano a la cara y mucho más por no ordenar a Poole que pintara el suelo de Rojo Menvil.
- Sacad eso del montacargas. - Señalo el cuerpo, el cual fue arrojado a un lado sin ceremonia.
Los comandos y los magos mercenarios bajaron por la plataforma, todos listos según el plan de Sterenson, el cual se basaba en desplegar un cortina de fuego y humo para cubrir el avance de sus hombres en caso de haber alguien esperando al pie del montacargas. Después, accederían a los planos de la instalación en algún terminal, los del hangar habían resultado ser una decepción, asaltarían el centro de control, de haberlo, y desde allí se harían con el mando de la instalación. Un plan simple y solido... hasta que una alarma comenzó a sonar y el montacargas se paro al tiempo que luces rojas iluminaron la plataforma del mismo anunciando un incendio.
Recostado sobre el panel de mandos del montacargas Fredrerik soltó el activador de la alarma, escurriéndose sobre la consola dejando un rastro de sangre sobre la misma. El pesado mando de minermech había absorbido gran parte de la descarga láser, pero no lo suficiente. Fredrerik cayo de lado sobre la herida del pecho, pero no sintió dolor porque las sombras lo envolvieron antes.
- ¿Qué mierda es eso? ¿Nos han visto?
- No había cámaras ni sensores en el hangar, y de haberlos los hubiera interferido. - Dijo uno de los infiltradores del grupo.
- Es una alarma de incendios. - Respondió Ventris, lanzo una mirada de soslayo a Menvil el cual o no se dio cuenta o no se dio por aludido. - ¿Has quemado algo maldito piromano?
- ¿Qué? Cuando incendie algo lo sabrás, sentirás su calor lamiéndote.
- ¡Silencio ambos! - Rugió Sterenson. - Mavis, baja por esa escalerilla de servicio y dime que ves. - Dijo a la mujer con más metal que carne en su cuerpo, mientras señalaba una escalerilla de acero que corría paralela a uno de los pilares sobre donde estaba suspendida la plataforma.
Mavis no respondió sino que de un par de zancadas con sus piernas prosteticas de doble articulación, salto el metro que separaba la plataforma y se agarró a la escalerilla, la cual parecía soportar su peso extra con facilidad y se deslizo hacia abajo a gran velocidad.
Cuando toco tierra se dio cuenta de que la plataforma se había quedado a unos pocos metros del pasaje al que daba un túnel de una decena de metros que llevaba a unas puertas blindadas suficientemente grandes para que un par de battlemechs pasaran, hombro con hombro, a la vez. Mavis mando la información a Sterenson, el cual ordenó bajar a los soldados sin armadura y a los mercenarios por la escalerilla mientras que las armaduras hacían un agujero en la plataforma para acceder ellos mismos. Justo cuando la pesada placa de ferrocarburo cayo con un estrépito las puertas se abrieron. Un par de techs con equipos de calor y dos sendos extintores aparecieron, empequeñecidos por las enormes puertas que franquearon. Mavis levanto el brazo y disparó su láser del antebrazo sobre el de la derecha, el cual cayo de espaldas soltando el pesado extintor, pero al verlo moverse se dio cuenta de que el pesado traje le había protegido. El otro reaccionó rápidamente y accionó su extintor llenando la entrada con un humo blanco que tapo la visión de Mavis, oportunidad que aprovecho para agarrar a su compañero y huír. Mavis salto hacia delante justo cuando vio comenzar a cerrarse las puertas, si estas lo conseguían estarían casi aislados en esa parte y la misión fracasaría. De un par de potentes zancadas se puso junto al mando exterior de la puerta y activó el bloqueo de emergencia, bloqueandolas en la posición en la que estaban. Mientras, podía escuchar los gritos de alarma de los hombres y un sonido rítmico y acompasado, que se vio interrumpió cuando las sirenas cambiaron de tono, esta vez indicando que el fuego no era lo más apremiante.
Kirche dio un bote al escuchar la alarma.
- ¡Fundador! ¿Qué demonios es eso?
- Es la alarma de incendios. - Aclaro el profesor que fue a uno de los terminales cercanos. - Parece que la accionaron en el hangar de las naves de descenso.
- ¿Tal vez se incendió algo cuando despego? - Se aventuró a decir Reynald.
- No lo creo. - El profesor frunció un poco el ceño. - Se comprobó después del despegue que todo estaba bien. Deberíamos ir allí, señorita Kirche, con nuestra magia podríamos controlar el fuego para que no se extienda. - Luego miró al resto de alumnos, y su magia también seria útil.
- ¡Un mago de fuego apagando llamas! ¡Es ridículo!
- ¡Callate Sticks! ¿Qué mago de fuego que se precie no puede controlar la pasión de unas llamas? - Dijo algo ofendida. - Esta bien profesor Colbert, vayamos a ayudar.
- El acceso más cercano desde aquí es a través de un túnel de abastecimiento lateral de la fabri...
La alarma se paró y de pronto sonó otra diferente, más estridente y ominosa.
- ¿Qué demonios pasa? - Se quejo Sticks con las manos en las orejas. - ¿Es que creen que no nos hemos enterado?
- Esa no es una alarma de incendios.
Sterenson maldijo por enésima vez al bajar al nivel del túnel. Tenía que pensar algo rápido para evitar que la operación fracasara. Lanzó una mirada a los mercenarios y sonrió.
- ¡Menvil!
- ¿Qué demonios quieres?
- ¡Quema y mata a todo el que te cruces! Tenéis carta blanca.
Era la orden más maravillosa que el mago pirómano había escuchado desde hacia mucho tiempo.
El plan de Sterenson no había cambiado mucho, humo y fuego, pero mientras los magos se volvían locos destruyendo todo ellos aprovecharian el caos para infiltrarse hasta el centro de mando, luego solo habría que aislar a los magos y despacharlos en caso de que no pudieran controlarlos.
Una llamarada atravesó el humo del extintor como si no existiera y bañó el acceso al almacén de 'Mechs de la fabrica. El fuego envolvió a dos techs nativos y los techs del traje resistente al calor. Los primeros murieron entre gritos de agonía mientras que los segundos encorvados para protegerse mejor creyeron que iba a cocerse vivos dentro de sus trajes, pero en ese momento el extintor abandonado por el tech herido estalló borrando las llamas un segundo, lo que les permitió levantarse y salir corriendo, pero no pudieron dar mas que un par de pasos hasta que otro de los mercenarios los alcanzó con sendas picas de hielo, matándolos en el acto.
- ¿Por qué mi fuego no los ha consumido? - Grito furioso Menvil al tiempo que lanzaba varias llamaradas contra sus cuerpos hasta que la tela resistente al fuego cedió y comenzó a arder, aunque no con la fuerza que él hubiera deseado.
Estaban en una nave enorme, con grandes hornacinas, ahora vacías, destinadas a almacenar los 'Mechs a medida que salieran de las cadenas de montaje. Los hombres de Menvil y él mismo atacaron a los otros operarios, los cuales salieron corriendo por el acceso a la fabrica, el cual, por desgracia, no disponía de puertas para separar ambos espacios. Los techs huyeron corriendo entre los brazos robóticos de montaje y las cadenas de transporte, ahora en parada de emergencia, mientras el almacén ardía todo lo que era posible para una sala hecha de piedra y metal, los cables se fundieron, la grasa ardió como la tea, las lonas se arrugaron como pavesas al quemarse. Nunca habían pensado que alguien atacaría la fabrica de Tarbes, y la presencia de soldados era mínima, solo una guarnición que hacía protegía los accesos exteriores. Los hombres de Menvil oliendo la sangre, persiguieron a los techs hasta entrar en la fabrica, donde uno de los mercenarios calcino a dos astechs que se refugiaban tras un contenedor, sus cuerpos no se habían consumido cuando el calor de las llamas prendió el contenido del contenedor... dos toneladas de munición para ametralladoras.
El acceso a la fabrica se volvió un infierno cuando el contenedor explotó como un traca, la chapa del mismo se doblo intentando detener la cadena de explosiones de su interior pero finalmente se dio por vencida liberando un huracán de balas que escupió plomo en todas direcciones, matando a todos por igual, tal potente fue la explosión que decapó toda la pintura de una mech casi finalizado que estaba cerca, por detrás el azul tristano seguía reluciendo, pero por delante la chapa del mismo tenia un tacto similar al de la superficie de un chicle muy masticado y lucía plateado, de la cabina, abierta como estaba para permitir a los brazos robóticos, y los pocos techs que sabían como hacerlo, instalar los equipos interiores solo quedaba un muñón plagado de cristales rotos y bordes de metal aserrado. La explosión no solo hizo esto sino que lo saco de las cadenas de montaje haciendo que se cayera hacia su derecha, justo encima de los pocos hombres de Menvil que había sobrevivido gracias a la protección del cuerpo del gigante, el cual no parecía contento con que le usaran como escudo. Aquella sección de la fabrica fue un infierno infranqueable durante casi 5 minutos hasta que la ultima bala detonó.
Sterenson había hecho bien en hacer que sus hombres cruzaran detrás de los mercenarios y usaran un camino lateral, el sonido de las explosiones no auguraba nada bueno, él tenía la suficiente experiencia como para reconocer el sonido de una explosión de munición y esa había sido muy grande. Con Mavis a la cabeza avanzaron a toda velocidad hasta llegar a un lateral de la instalación, eludiendo la zona de guerra de Menvil, y entonces recibieron una impresión que les hizo detenerse... eso no era un castillo Brian era un fabrica... una factoría de battlemechs. Sterenson quiso gritar, pensaba que soltar a los mercenarios solo causaría algunos daños a una almacén realmente grande, pero lo que había hecho había dañado una factoría de 'mechs, y posiblemente con ella cualquier ventaja que los suyos hubieran podido usar a su favor, si solo habían maquinas incompletas todo el viaje y la operación serian en vano. Por eso había tantos Thunderbolts, es una fabrica de ellos. Al menos no podrán seguir fabricando refuerzos. Se consoló amargamente.
- ¡Exoesqueleto! - Anunció Ventris justo antes de que una figura de casi cuatro metros irrumpiera entre sus filas y lo aplastara para luego bajar su puño metálico sobre Poole.
Sterenson saltó hacia atrás y disparó ambos Infernos, bañando al atacante con llamas, a pesar de lo cual se giro hacia él e intentó aplastarlo. ¡Eso no es un exoesqueleto! De serlo el operario ya estaría muerto. Antes de que supiera que pasaba Mavis fue alcanzada por un par de picas de hielo que la tumbaron en el suelo, momento en el cual otra pica, esta vez de piedra y salida del techo, cayo sobre ella aplastandola. Pudo ver como sus brazos prosteticos saltaban entre una lluvia de fragmentos de metal, chispas y tiras de miómero desgarradas. Otro de sus hombres disparo con sus MCAs contra el exoesqueleto volando una de sus piernas y parte de la cadera, haciendo que la enorme masa se desplomara. En ese momento se dieron cuenta de que era. Un golem, un golem de metal de cuatro metros de altura.
- ¡Acabar con ellos! - Rugió una voz juvenil al final de pasillo, cuando el líder miro en esa dirección vio a un grupo de chicos y un adulto con levita, todos con varitas y báculos en ristre.
- ¡Putos monos con varita! - Escupió.
Dessena saltó con sus piernas mejoradas en dirección a los chicos solo para ser consumido por las llamas del adulto.
Guille solo podía imaginar un motivo por el cual la alarma de intrusión podía estar sonando, un ataque enemigo. Un ataque como el de Tarbes, así que corrió por aquel túnel de transporte de suministros impulsado por solo una cosa, venganza. No solo por su cuerpo y honor herido, sino por los muertos aquella noche y por la chica que él no había podido salvar. Su rabia se cristalizó al ver a un grupo de esos monstruos en el tunel, y casi sin pensarlo creo un golem, no las simples valquirias de bronce que solía usar, e inútiles en combate contra esos seres, sino un golem de cuatro metros y varias toneladas de peso hecho de acero macizo reforzado. Cuando su creación embistió contra los enemigos matando a un par no dudo en lanzar un grito de satisfacción.
Sterenson consiguió esquivar el puño gigante del golem herido, solo para recibir una llamarada lanzada por parte de la chica bronceada de pelo rojo, sonrió, las armaduras Salamander estaban selladas contra el fuego, una medida inteligente ya que todo su armamento era incendiario. Pero es no impido que uno de sus hombres sin armadura ardiera hasta morir. Si tanto te gustan las llamas veamos como soportas esto. Pensó mientras apuntaba con sus lanzallamas contra la chica y lanzaba dos chorros gemelos de gel incendiario, puede que sus magos de fuego fueran como los lanzallamas de un battlemech, pero sin más protección que sus ropas era solo cañones de cristal, todo ataque nada de defensa.
Los chorros de fuego chocaron bruscamente contra una muralla invisible que las llamas lamieron impotentes, delante de la chica pelirroja una chica más pequeña y con el pelo azul había conjurado un torbellino horizontal de aire que había impedido al gel, y a su vez a las llamas que alimentaba, llegar a su objetivo. ¿Nada de defensa? Soy un idiota. La chica lanzó varias picas de aire a Sterenson, el cual consiguió salta hacía atrás con sus retroreactores encajando solo un golpe que casi le desequilibra, luces naranjas y amarillas se encendieron en los visores de sus casco cuando indicaron como la pica supersonica de aire había abierto algunas grietas en su coraza. Wipes, con su ametralladora abrió fuego a su lado, para ser derribado por un par de ráfagas de aire menos potentes y luego terminado por un torrente de fuego más caliente que el que le había bañado a él. Con apenas satisfacción vio como un de los magos caía al suelo por el fuego de su fallecido subordinado. Sterenson sabía que la misión había fracasado, estrepitosamente, y apenas comenzando, pero no quería irse sin matar. Accionó los retroreactores, no para saltar sino para salir disparado contra los magos y aterrizó justo en medio, levantando uno de las garras de combate apuntó a uno de ellos y lo cubrió de llamas.
Colbert apenas consiguió usar su magia para evitar que las llamas mataran a Sticks, tan solo amortiguar el daño que su estudiante sufrió por el calor que lo envolvió, el joven tendría que pasar mucho tiempo con un mago de agua para recuperarse, pero al menos sobreviviría. Lleno de rabia apunto al enemigo que quedaba pero entre el humo y las llamas no supo encontrarlo hasta que su figura se materializó frente a él y le dio un empellón con su garra de combate, desgarrando tela, piel y músculos de su brazo derecho y arrancándole el báculo de su mano.
- ¡Todo el mundo quieto! - Rugió mientras apuntaba al profesor a apenas un par de metros escasos con su lanzallamas derecho. - ¡Alto o... !
No pudo continuar porque unas llamas potentisimas lo envolvieron, Colbert tuvo que recular y si no llega a ser por un hechizo de aire de Gimli hubiera acabado tan mal como Stick. Detrás suya una risa desquiciada resonó.
- ¡Arde! ¡ARDE! ¡Quémate hasta que solo queden cenizas! - Dijo un insanamente feliz Menvil, mientras sujetaba su báculo metálico con el único brazo que le quedaba, el otro solo era un muñón ennegrecido por el fuego que había usado para cauterizarlo.
La armadura dañada de Sterenson no pudo hacer nada, las llamaradas de Menvil penetraron en la grietas y lo mataron, la explosión de los tanques de liquido lanzallamas solo añadió calor y resplandor al espectáculo. Cuando la carcasa fundida que había sido el manei domini se consumio y cayo semiderretida al suelo el mago dejo de reír y "miro" hacia Colbert con una sonrisa maquiavelica.
- ¡Capitán! No me esperaba encontrarlo por aquí.
- ¿Capitán? ¿De que esta hablando profesor Colbert? - Pregunto Guille.
- ¡Tu! ¡Menvil!
- ¡Oh! Parece que mi sentido de la temperatura no me engaña, reconocería esa voz en cualquiera parte. Pero... ¿Ahora eres un maestro? ¿No es gracioso? ¡Tu... eres un profesor! ¿Qué enseñas precisamente? El hombre al que llamaban "La Serpiente de Fuego"... ¡Ja, ja, ja! ¡Hahahahahahahahahahahaha! - A pesar de sus heridas se reía de forma maníaca. - Yo perdí ya una vez contra ti. ¿Recuerdas D'Angleterre? ¿Recuerdas como quemaste esa ciudad hasta los cimientos? ¿RECUERDAS COMO ME DEJASTE CIEGO CON TUS LLAMAS? - Grito finalmente.
- Aquello fue un error, nos engañaron, no había ninguna plaga en ese pueblo... y tu... me atacaste a traición. ¡Dejaste que las llamas consumieran tu sentido común!
- ¿Mi sentido común? Te equivocas, capitán, yo soy el que ve ahora las cosas claramente. ¡Gracias a ti ahora sé que todo lo que existe debe de ser quemado por mis llamas! Comenzando por tus heridos, para que dejarlos sufriendo una muerte lenta cuando pueden recibir mis...
Menvil dejo de hablar cuando un puño blindado atravesó desde atrás su pecho saliendo por su esternón con restos de lo que podrían ser su corazón y parte de los pulmones entre sus dedos, detrás suya, una armadura de combate Purifier muy dañada se levantaba más de una cabeza por encima del mercenario loco.
- ¡Ezte te lo dijo! Ezte te quitaría la vida. ¡Ji ji ji ji ji! - La otra garra de combate agarro el cráneo de Menvil desde arriba y apretó hasta que explotó. - ¡Que aburrido! ¡Ezte pienza que ha zido muy rápido! ¡Tal vez vozotroz podáiz divertir a ez... !
No continuó porque un golpe de aire lo levanto por los aires y lo hizo girar en medio de un torbellino creado por la magia de Tabitha, la cual comenzó a hacer girar tan rápido al manei domini que al cabo de unos instantes los brazos y las piernas salieron despedidos al despedazarse la armadura y con ella el cuerpo que contenía. Guille se llevó el dorso de la mano a frente.
- ¿Alguno más? - Tres personas les habían amenazado y las tres habían muerto antes de terminar de hablar.
- Señorita Tabitha, creo que eso ha sido excesi... - Colbert se convirtió en el cuarto en quedarse a media frase, pero esta vez a girarse y ver a la exhausta Tabitha.
Tabita estaba de rodillas en el suelo, sujetando el cuerpo ensangrentado de Kirche, la cual tenia un par de agujeros de bala en el estomago, por los cuales sangraba profusamente.
- ¡KIRCHE! - Grito Guille al verla
- ¡No! - Gimió Colbert mientras se acercaba a ambas. - ¡Gimli, comprueba el estado de Skicks! ¡Reynald trae esa caja blanca con una cruz roja que hay en la pared!
Kirche sonreía a duras penas mientras su amiga le agarraba de la mano. Tabitha estaba llorando como nunca nadie la había visto antes.
- Kirche... por favor...
- No llores Tabitha, no me gustaría irme viéndote tan triste.
- ¡NOOO! - Tabitha puso su mano libre sobre una de las heridas.
- No te molestes... note como salía por... el otro lado. Profesor Colbert. - Dijo al acercarse este a ambas. - ¿Es normal que no me duela?
- Tranquilícese señorita, le vamos a ayudar. - Dijo el hombre intentando a duras penas echarse a llorar.
- No se moleste, ayude a Sticks, yo no...
- ¡Sticks esta muerto! - Anunció atropelladamente Gimli acercándose más asustado por la estado de Kirche que por el estado en que se había encontrado a su, ahora, ex-compañero. Reynald apareció la con caja tan apresuradamente que casi se cae junto a ellos
- ¡Aquí esta! - Colbert no perdió tiempo, abrió la caja y cogió un sobre con un polvo blanco que esparció sobre las heridas de Kirche, una espuma blanca surgió del mismo al reaccionar con la sangre y la chica se retorció.
- ¡Ahhhh! ¡Retiro lo dicho... si que siento dolor! - Dijo entre respiraciones pesadas.
- Aguanta... - Colbert saco un spray y pulverizó sobre las heridas, de pronto una costra de polimero traslucida comenzó a crearse alrededor intentando taponar las heridas. - Esto tendría que parar la hemorragia, RAN me enseñó como usarlo...
- Profesor por favor... - se mordió los labios – duele...
- Lo sé, tranquila... ¡Maldita sea! - Dijo la ver como uno de los parches de plástico se desprendía. - ¡Ojala fuera un mago de agua!
- Tabitha... - Dijo con un hilo de voz la germana.
- Kirche...
- Tienes que dejar... de obedecer a ese monstruo... Tabi... Charlotte... - el profesor Colbert estaba tan concentrado inyectando un par de medicamentos en la chica que ni se dio cuenta de ese nombre – busca aliados... yo hubiera querido ser uno de ellos... habría luchado a tu lado. Eres mi amiga... por favor despídete de mi con una sonrisa. - La mano de Kirche aflojo su presa de la de Tabitha y cerro los ojos.
- ¡No! - Gimió Colbert mientras buscaba el vial con eso que RAN llamada adrenalina, pero la mano ensangrentada de Tabitha se cerro sobre su muñeca. - ¡No!
- Ayúdeme. - Dijo con el rostro arrasado por las lagrimas.
¡MUAHAHAHAHAHAHA! ¿Como se os queda el cuepo?
¡Hmmmmm! Ya casi puedo oír las moto-sierras arrancando para castigarme. Y si pensáis que se puede salvar os recuerdo que aquí no hay magos de agua como en La expiación de la llama, y Tabitha esta exhausta por lo que la solución que se sacaron de la manga para salvar originalmente a Colbert no es practicable.
En este capitulo he querido jugar un poco al despiste, cuando describí como uno de los alumnos caia por el fuego enemigo lo prepare todo para que inicialmente pensarais que era Guille, después de todo el ha sido un de los personajes principales del capitulo, de hecho uno de los que más líneas tenía, pero era solo un señuelo.
[1] El nombre esta en castellano, por lo que la mayoría no sabe que significa, si no se lo cambiarían. Este nombre es un pequeño homenaje al burrito de Shal, protagonista del webcomic "En busca de una moza" que se publica regularmente en Subcultura. Un animal muy divertido, porque nunca imaginarias a un aventurero y espadachín montando un burro llamado Burrigordo, pero Shal es un aventurero muy especial. Además, no es el nombre más raro que ha tenido una nave en BT.
[2] En BT es relativamente fácil calculas las cargas de las naves de descenso en función de sus perfiles de vuelo, en muchos casos incluso los algoritmos predictivos son capaces de predecir, con bastantes números para acertar, que clase de maquinas van dentro de una nave de descenso.
[3] Por si alguien se lo pregunta, por allí fue por donde entro Kyle con el helicóptero.
Poliamida: Tal vez tengáis razón con lo de los detalles técnicos, pero ya os explique porque describí tan minuciosamente la escena de la bala con zueco. En realidad no hice nada que no saliera de vez en cuando en los libros originales, de hecho la muerte de un cansino de Battletech (cree que es poderoso pero tiene menos poder que un pedo en un vendaval, como mucho puede hacer mucho daño y complicar cosas antes de caer) es muy similar a la escena de dicha bala, de hecho quise inspirarme en ella para la escena que describí.
A geek: errr... errrrrr... no comment
Lord Arthas: Yo no considero a de Poitiers eso, seguramente en una guerra al antiguo estilo fuera un líder medianamente aceptable. Al menos se da cuenta de que las cosas van a cambiar, otros no lo harían... ni lo harán.
Coronadomontes: Eso, amigo mio, llegaras a descubrirlo.
Kamijou: ¡Estas vivoooo! ¡Vivoooooo! Justamente un poco antes de publicar el capitulo 36 pensé que llevabas tiempo sin dar señales de vida. Es bueno verte por aquí de nuevo.
Nos vemos en el campo de batalla del siglo XXXI mechjocks...
