Chicas, les agradezco por su paciencia. Espero les guste y me disculpo por no haber tenido algo más de atención a este fic.
Les digo que ando con ideas para Souske Project, mi otro fic por si gustan pasar a leerlo ^^.
El título es el nombre de la canción de Beyoncé, pueden escucharla mientras leen –me ayudó con el fic-. Preferible que escuchen el remix para "50 sombras de Grey" para ambientación. La idea, si tienen curiosidad, salió de mi lado oscuro y retorcido que aún me falta pulir.
…
"Looking so crazy in love."
Rozando los labios con los suyos, tus muros los escuchaste caer poco a poco. Aquellos muros que te habías propuesto levantar después de haber quedado devastada por lo típico: tu último novio acostándose con tu supuesta amiga. Lo normal, ya sabes, sucede a diario…
Pero este chico, con su mirada verde y su cabello en el que te encantaba pasar tus manos incontables veces, al igual que por su espalda bien trabajada y por lo que pronto descubrirías: su cuerpo de infarto.
¿Cómo habían acabado así? Oh. Una pequeña discusión en la que Makoto te había visto "bastante" amigable con Souske. Y aunque cualquiera que viese a Makoto diría que era un novio bastante tranquilo, lo cual era cierto -Nada de peluches innecesarios, ni rosas muertas aunque bellas. Tampoco cajas de chocolate. Sólo él, a su manera de ser aceptándote a ti a tu manera de ser.- su verdadera forma de ser radicaba en los celos que habías hacían sus apariciones, tanto en ti como en él.
Sou te había pedido que entrenases con él. Ni tu sabías la razón, y estabas a punto de negar cuando él te había tomado –sorpresivamente- de los hombros, dejando una corta distancia entre vuestras narices.
Y Makoto había llegado para recogerte –algo en lo que él había seguido a pesar de tus insistencias de que no te esperara.
La típica rivalidad entre miradas de hombres, rodaste los ojos y tras unas frases cortantes, Mako te llevó casi corriendo hacia la salida del instituto. Sabías que exageraba pero tu misma estabas algo confundida.
Los "¿qué estaban haciendo?" y "Nada que resaltase" terminaron en gritos siendo que empezaron como murmullos forzados. Al igual que la sonrisa de Mako antes de guiarte hasta un departamento que no hacía mucho sus padres le habían dado. Estabas de acuerdo en que la discusión fuese en otro lado.
Aunque, al final, como todo, no había sido realmente una "discusión"…
Estampándolo contra la pared fuera del depto. En el pasillo tomaste el control. Dejaste que él quitara de tu cabello aquellos molestos pasadores para dejar caer tu melena por tu espalda. Inmediatamente buscaste las llaves en su bolsillo mientras que él te tomaba de los brazos para guiar tus movimientos. Después de unos torpes giros la puerta se abrió milagrosamente. Makoto la abrió con fuerza y sus labios se negaban a dejar los tuyos. Suspiraste en su boca, dejando caer la mochila, seguida de la suya.
Rodeaste la sala, retándolo a dejar un poco de distancia. El cerró la puerta con la misma intensidad con la que la había abierto y te miro fijamente. Sonreíste burlona y él te copió el gesto más siniestramente. Al tiempo en que se acercó, tomaste el cuello de su camisa y murmuraste contra sus labios: "Dejarse llevar suena demasiado bien". Sonreíste y te separaste.
Tachibana sonrió a su vez y ambos sabían que tenían las mismas ganas incontrolables de besarse. Una vez habías leído una imagen que decía "¿Cómo pedirle gentilmente a tu chico que te tire contra una pared y te bese?"
Joder, pensaste, no tenías que pedirlo "gentilmente". Ni que fueras una cualquiera pidiéndolo a cada chico que te encontrases. Por eso él al advertir el brillo en tus ojos lo hizo sin palabras de por medio. Como si fuese un tambor, el latir de tu corazón llegó hasta tus oídos, llevando un ritmo marcado con cada agitación.
Se besaron, te sacaste la camiseta y él hizo lo propio. No te maquillabas ni andabas con tacones –cosa que volvía loco al chico cuando lo hacías- entre Makoto y la pared no había mucho que pudieras hacer, porque a parte de la atracción física que pudieras sentir hacia él, la atracción mental era más peligrosa y atractiva: aunque cerraras los ojos, podías sentirlo.
Sujetaste su mandíbula mientras tu otra mano se entrelazaba con la suya. Igual que las veces anteriores pasaron volando de la sala hasta la habitación. Empezaba a llover y por un momento pudiste vislumbrar las luces de la ciudad por la ventana. Makoto mordió tu hombro y te reíste por ello.
Okey. Makoto te miró extrañada, creyendo que sus intentos seductores los encontrabas divertidos. Pero sólo había tocado un punto sensible en el que las cosquillas eran imposibles esconder.
-Me gusta tu piel sensible porque la puedo atacar donde quiera.
Te sonrojó su comentario y rodaste los ojos. –A mi me gusta…- un poco menos de prendas y más calor -… tu cabello sin arreglar porque no tengo que preocuparme si lo arruino- reíste y te ganaste un poco más de agarre. Suspiraste y la cosa se volvió más sensual y tensa; las bromas habían acabado.
Te volvía loca –en el buen sentido de la palabra- cómo jugaba con los dedos de tus manos, cómo te tentaba con sus ojos, al mismo tiempo que sabías que él perdía la razón cuando murmurabas palabras en italiano contra su piel.
Ambos tenían sus debilidades y el otro las aprovechaba totalmente.
Unos puntos débiles más y terminaron junto a la ventana. Makoto cerró la puerta.
Entonces llegó el momento en el que ambos cuerpos se unían y no había más separación. Ese momento en el que no te arrepentías de nada y empezaba lo que sería un juego por el dominio, el cual la mayor parte de las veces ganabas al recordarle su eterno talón de Aquiles a Mako-chan: las respiraciones en el cuello.
Y la noche vino encima.
…
…OK, se que querrán matarme y tener lanzas y espadas y armas…. Esta algo cortito, pero sólo les pido me tengan paciencia. Mi cabeza es un maldito caos en estos momentos y aprovecho algunas ideas para escribirlas.
Sin más, Gracias minna.
Saludins!
