Disclaimers: Los personajes pertenecen a Suzanne Collins.

CAPÍTULO 25: SECRETO

POV PEETA

Llevo a Katniss a la cocina para buscar comida. Ella se queda mirando todo con cierta sorpresa. Por fortuna mis hermanos no subieron aún para darse cuenta que salimos de la habitación. Me acerco a mi novia y peino su cabello con mis dedos. Viéndola así me da más ganas de besarla, pero eso puede esperar a la noche o cuando estemos solos.

-¿Qué pasa, Peeta?

-Nada –sonrío al ver su adorable sonrojo. Es tan perfecta. –Solo que no queremos que los demás noten lo que hicimos ¿verdad?

Katniss se avergüenza aún más.

-¿Qué hicimos? –pregunta como si no supiera de que hablo.

-Exactamente eso, no hicimos nada.

Ambos reímos. Estamos jugando con fuego y no nos importa.

Beso sus labios unos segundos y me aparto.

-Ve al baño, y arréglate un poco. Pasillo, cuarta puerta a la izquierda. Te darás cuenta porque es la única puerta blanca. Te amo.

Katniss obedece y se va por donde le indique. Mientras busco las cosas necesarias en la heladera y la alacena no dejo de sonreír. Katniss es mi novia desde hace un par de meses y eso fue todo lo que yo siempre quise. Katniss me ama y cada día que pasa siento me gano un poco más su amor y confianza. Si tan solo no estuviéramos constantemente amenazados por Snow, tal vez podríamos una vida más relajada y una relación privada y sin tantas responsabilidades sobre nosotros dos, sin tener que tocar temas que no son normales entre novios, como muertes de familiares y de las amenazas de muerte directas hacia nosotros. Sin fingir ante las cámaras que estamos felices de hacer público nuestro amor, cuando desearíamos mantenerlo en privado como dos personas normales.

-¿Hermano?

La voz de mi Alex interrumpe mis pensamientos.

-¿Alex? ¿Ya se fueron los clientes?

-Solo algunos y menos mal que ustedes subieron, porque hay mucho cotilleo por la presencia de los dos vencedores aquí. Además vino la madre de una de esas chicas que mamá te quería presentar antes de que la sobornarás.

-¿No es una familia que conocemos?

-No, pero son de los más "ricos" entre los comerciantes. Definiciones de nuestra insensible madre. Como sea, te perdiste el espectáculo de de ver a esa arrastrada serpiente insultándote a ti y Katniss mientras hablaba con su mejor amiga, una mujer igual de desagradable.

-¿Insultándonos? Me dan vergüenza ajena.

-Lo mismo digo, pero el hecho de que el joven más rico del distrito se haya fijado desde siempre en alguien de la Veta y no en alguien de su misma clase, les parece un insulto.

-¿Cuándo van a dejar los estúpidos prejuicios de lado? Por dios, Alex. Hasta la gente del Capitolio nos trata mejor a pesar de venir de un origen pobre. Nos mandan a la arena, disfrutan vernos matarnos, si, pero no todos son así. Nuestro equipo no es así, en ningún momento nos hicieron sentir menos que ellos. En los distritos todos somos pobres, a todos nos falta algo, y para colmo nos peleamos entre nosotros, discriminamos y prejuzgamos. Mientras en el Capitolio, cual sea tu origen deja de importar porque mientras des un buen show, no les importará el resto. ¿Sabes? Aquí Katniss no es nadie, no importa cuán valiente y atrevida sea para luchar por alimentar honestamente a su familia, mientras que en el Capitolio la aman. Y curiosamente pensé que eso cambiaría cuando volviera como vencedora, pero me equivoqué, hasta mi madre la sigue odiando. Parece que jamás podré hacer nada para que la acepte. Renuncié a la idea de la familia unida hace mucho. Pero esperaba que Katniss no fuera atacada aún más por ser mi novia. Y jamás voy a dejar a Katniss por un capricho de mi madre, ya que al parecer también odia verme feliz.

-Pretender que las personas cambien, es un caso perdido, Peeta. Mamá nunca va cambiar, nunca luchó por ser nuestra madre, es egoísta y mala. Quiere hacernos sentir mal y que todo gire a su alrededor. Papá tuvo mucha mala suerte con la mujer a la que sus padres lo ataron.

Nuestro padre dejó ir a la mujer a amaba, y quedó perdido, permitiendo que sus padres lo comprometieran con una mujer que nunca valió la pena, porque ya no tenía nada que perder.

-Y el Distrito Doce lamentablemente funciona así.

-Pero no está bien. Deberíamos tratar de ser más unidos entre nosotros. Al ir al Capitolio comprendí aún más que el gobierno de Panem nos considera títeres con los puede jugar, pero nos infunden miedo, para que no hagamos nada contra ellos, para hacernos sentir acorralados. Panem no es un lugar seguro ni para ti, ni para mí, ni para las personas que amamos, ni para nadie.

-¿Por qué siento que esto lo dices por algo personal?

Me doy vuelta dándome cuenta el error que cometí.

-¿Me vas a decir que pasa, Peeta?

-No puedo. De verdad no puedo decírtelo.

-Eres menor de edad, Peeta –mi hermano entrecierra los ojos mirándome especulativamente. –Eres mi responsabilidad ¿no lo sabías? Así que abre la boca.

Alexander se pasa la mano por su cabello y se sienta en un banco.

-No me hagas esto, Alex.

-Tú no me hagas esto a mí, yo siempre estuve para protegerlos a ti y Rye. Y les enseñe lo básico para sobrevivir y defenderse en un mundo tan cruel.

-No necesito que me protejas.

Yo debo protegerte.

-El haber ganado Los Juegos del Hambre no te hace autosuficiente, hermanito. Y te conozco desde que eras un bebé de cuna. Soy el hermano mayor. Sé leerte entre líneas, me doy cuenta cuando estás triste, feliz o algo te preocupa. ¿Crees que no me he dado cuenta lo extraño que tú y tu novia actúan casi todo el tiempo? Incluso dentro la mansión de Katniss actúan como si el enemigo pudiera estar dentro. Lo que me pregunto es ¿a que le temen tanto?

-¿Por qué subiste?

-Porque pensé que nuestra casa es el único lugar donde podrías sentirte libre de hablar de lo que les preocupa a ustedes. Hay muchos clientes aún, pero le dije a papá que subiría para ayudarte con la masa y le pedí a Rye que se quedara atendiendo clientes. De modo que… estamos solos. Tú, Katniss y yo. Si no tocabas el tema, lo iba a tocar yo. Me ahorraste la introducción que había planeado en mi mente.

Palidezco completamente y Katniss entra con timidez a la cocina, con el cabello, peinado y sujeto en una prolija trenza.

-¿Qué pasa? ¿Peeta porque estás tan pálido? ¿Te sientes mal? ¿Alex?

Katniss nos mira a ambos.

-Qué bueno que llegaste Katniss, tenemos que hablar. Por cierto ¿Dónde estabas?

-En el baño –contesta mi novia y me rodea toda la cintura con sus brazos. – ¿Peeta?

Con ella a mi lado, me siento mejor y le beso la frente mientras la acerco más a mí, encerrándola en un abrazo

-Estoy bien. No pasa nada.

-Sí, pasa. Ustedes dos nos ocultan cosas importantes y quiero saberlas. Si me lo dicen les prometo que no le diré a nadie más, ni siquiera a mi padre. Me da la impresión que están metidos en un lío gordo y quiero ayudarlos, y saber a que nos enfrentamos. Porque si tanto les afecta, supongo que involucra a las personas que conocen ¿no?

Katniss y yo nos miramos. Parece que no hay modo de engañar a mi hermano. ¿Pero qué pasaría si él lo supiera? No quiero que él sufra las consecuencias por mi culpa.

-¿Prefieren que lo hablemos en otro lugar y momento?

-Snow nos tiene amenazados de muerte –empiezo a hablar. –Nos obliga a hacer de nuestra relación un espectáculo, porque piensa que así calmará a las masas y aplacará una posible rebelión. El convivir juntos en una misma casa también colabora a que crean que lo que pasó en la arena fue por amor y desesperación. Que de hecho fue así, pero los distritos no lo tomaron de la misma forma, lo tomaron como...

-¿Una señal de superioridad ante el Capitolio? ¿Una forma de burlar a su sistema y rebelarse?

-Exacto. Y si no hacemos todo lo que él nos pide, matará a nuestros seres queridos, y los que se interpongan entre Katniss y yo. He ahí el porqué, le prometí dinero a nuestra madre para que no complicará las cosas más de lo que estaban. Eso es todo, en forma resumida.

La historia completa es mucho más larga, y no quiero que llegue alguien más y nos escuche.

-¿Y los teléfonos móviles?

-No fueron un regalo para que se entretengan, fueron para que en caso de una emergencia, todos estemos comunicados entre nosotros. Tienen un sistema de alarma, si cualquiera de ustedes presiona el botón rojo de la aplicación que les indiqué y está anclada en la pantalla de inicio y notificaciones, o incluso ese reloj digital que se conecta al teléfono por red inalámbrica los demás sabremos que esa persona está en problemas, e indicará la ubicación.

-Ahora todo tiene sentido, sabía que habían razones de peso detrás de cada decisión que tomaron. ¿Quién más sabe?

-Solo Madge –responde Katniss. –Por favor, no le digas a nadie esto. Si el Presidente descubre que más personas lo saben, no sé qué pasaría y temo por la seguridad de todos. –Katniss se acerca a mi hermano, con los ojos brillantes por lágrimas no derramadas. ¿Katniss suplicando? Es un acontecimiento muy raro de ver. Este tema la afecta demasiado.

-Por favor, hermano, promételo. Te dije la verdad, pero esto no puede salir de aquí. Muchas vidas dependen de nosotros. –Yo también estoy suplicando.

-Está bien, prometo por mi hijo y mi esposa que mantendré esta conversación en secreto. Pero con una condición.

Alexander toma las manos de Katniss con cuidado y le sonríe para tranquilizarla.

-¿Cuál? –pregunta ella.

-A partir de ahora, no habrán secretos entre nosotros tres. Quiero saber todo, yo también tengo mi propia familia y si ustedes me ponen al corriente podré mantener mi vista fija en todos y ser sus ojos en el pueblo. Nos les preguntaré nada ahora, porque en cualquier momento subirán los demás, pero me deben una buena explicación, no resúmenes de la situación. Lo que les está pasando es muy grave, para que lo enfrenten solos.

Los dos aceptamos, porque ya no tenemos otra opción, ahora que mi hermano nos puso entre la espada y la pared para hacer esta confesión.

-Bien… empecemos con nuestra tarea. ¿Tienes todo, Peeta?

-¿Eh?

Olvidé por completo lo que teníamos que hacer. Miro los ingredientes en la mesada y asiento. Debemos hacer la masa para la lasaña, que Katniss prometió preparar para el almuerzo.

-¿Preparada, Katniss?

-No lo sé.

-Es fácil, solo debes seguir nuestras indicaciones y observar lo que hacemos para guiarte.

En esta casa, nuestra forma de relajarnos, siempre fue preparando comidas y horneando panes, galletas, tortas y lo que fuera, porque nos ayudaba a no pensar en nuestros propios problemas.

-¿Ya te arrepentiste, bebé? –Le digo en tono burlón y con un apodo que sé que la molestará lo suficiente para ponerse en marcha.

Ella observa con determinación cada ingrediente, y después me dedica una mirada realmente hostil, como si olvidará que yo soy su novio y me viera simplemente como un chico que no cree que ella sea capaz de hacer una comida decente y comestible y se está burlando.

Ay, amor, eres tan predecible. ¿O será que te conozco demasiado?

Me río para mí mismo y Katniss se enoja aún más está bien con ambos.

-Ustedes tres se tragarán sus palabras. Recuérdenlo –su voz suena colérica.

Ella agarra algunos ingredientes y los traslada a la mesa grande del comedor, ya que allí tendremos más espacio para trabajar los tres.

Yo la imito pero mi hermano me detiene a medio camino.

-Su disfraz de Halloween debería ser el del diablo. En momentos como esté va acorde a su personalidad.

-No seas malo –río. –Aunque le quedaría bien el traje.

Lo considero unos instantes y sonrío imaginándola. Vi unas revistas de moda del Capitolio, mientras pasaba tiempo con Cinna y Portia durante las pruebas de vestuario. Una revista era exclusivamente de disfraces para Halloween que usaban en el Capitolio. Vampiros, zombis, diablos femeninos y masculinos, La Muerte, y muchos más. Ahora que mi hermano lo mencionó, la imagen de mi novia utilizando uno de esos modelos lleno mi mente.

-Mi hermano pensando cosas indebidas. ¿Acaso crees que vería muy sexy con un traje de diablita? Puede ser, tiene un buen físico, aunque es muy pequeña y más baja que tú, Dale un par de años, pegará repentinamente un estirón y será toda una mujer. Aunque imagino que disfrutarías más sacándoselo ¿no?

-Si no quieres que te golpee por imaginar a mi novia de esa forma, será mejor que te calles ahora. Ella es mía.

-Oye, tú sacaste el tema. Solamente te seguí la corriente.

-No me la sigas. Sólo yo tengo derecho a imaginarlo ¿entendido?

-Auxilio, auxilio. Mi hermano fue abducido por Katniss, quien al parecer le pegó la escases de buen humor, e irritabilidad después compartir tanto tiempo juntos y también se ha vuelto peligrosamente posesivo con ella. Devuélvanme a mi hermano menor.

-Ya cállate. –Me río de ridículo que suena su chiste. –Y lleva lo que lo que falta. O será Katniss quien se la agarre contra ti al escucharte hablando de esta forma.

-No, gracias. No quiero que me clave una flecha, su puntería perfecta me da escalofríos e impresiona al mismo tiempo. Me portaré como angelito.

-Ya la vas conociendo. Estás advertido –ahora soy yo quien se burla de él, a modo de una pequeña venganza merecida.

Dejo a mi hermano atrás y me voy con Katniss sin dejar de sonreír.