Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 37: Decisiones para el futuro
Unos días antes antes del regreso de los jóvenes...tal y como lo había prometido la Tia Abuela, Candy permanecería en su habitación recluida hasta que Archie apareciera y así fue como continuó el castigo. Al día siguiente de haber recibido el telegrama donde Stear le informaba sobre el paradero del fugitivo, la anciana se dirigió a las habitaciones de la chica para tener una muy seria plática con ella...quería poner en claro todo entre ellas y lo que harían para cuando el arrebatado joven retornara en unos días.
Esa mañana, Candy se encontraba leyendo. El haber estado confinada al lugar durante un par de días, la intranquilizaba mucho y el refugiarse en un libro le daba cierta calma, aunque para decir verdad sus pensamientos se distraían constantemente al evocar a Archie y sobretodo, estaba muy presente en su mente la escena que tuvieron durante la cena en que él se le declaró abiertamente.
Un llamado a la puerta interrumpió su lectura y los inquietantes pensamientos, al pedir que entraran se sorprendió al ver la figura de la enérgica matriarca. La chica de inmediato se puso de pie para saludarla pero fue la anciana quien empezó la charla,
-Buen día Candice, veo que estas empleando el tiempo en la lectura, muy bien.-
-Buenos días Tia...eh...si- dijo mirando el libro que tenía en sus manos.
-Vengo a comunicarte que ya dimos con el paradero de Archie, se encuentra en Lakewood con Stear.-
-...- al escuchar esto lágrimas de alegría se asomaron por sus ojos y sonrió aliviada.
-Sin embargo, hay algo muy importante que tú y yo debemos hablar antes de que Archibald regrese en unos días más...- y dirigiéndose hasta el sillón la invitó a sentarse a su lado.
Con una actitud dócil, la chica se sentó frente a ella para escuchar un sermón que seguramente no sería nada agradable...y por supuesto que no se equivocó en pensarlo así,
-Como bien sabes, yo me opongo rotundamente a que que te relaciones sentimentalmente con Archie y por lo que expresaste esa noche, veo que no estas interesada en él. Pero lo que quiero saber es que me digas el porqué de tu decisión...conozco a mi sobrino y se que no se dará por vencido tan fácilmente- sus ojos reflejaban una mirada fría y calculadora como si estuviera tratando un asunto de negocios.
-Pues...- estaba intranquila y bajando la mirada a sus manos que jugaban nerviosamente con el libro agregó -...quiero mucho a Archie pero no como él me lo pide, yo...lo quiero sólo como un primo.-
-Bien...eso es lo que quería escuchar- su mirada no dejaba de escudriñar cada movimiento de la jovencita ya que estaba comprobando que le estuviera diciendo la verdad -Los muchachos permanecerán en Lakewood por el momento, pero en cuanto regresen yo me ocuparé de hablar con Archie...- y con un carraspeo continuó diciendo -sólo te pido que te alejes lo más posible de él y que te mantengas firme en tu negativa, debes hacerlo por el bien de Archibald.-
Ante estas palabras, Candy sintió un golpe bajo...¿por el bien de Archie?...¿a qué se refería exactamente la Sra. Elroy?...no importando mucho el cómo se lo dijo, la jovencita sintió en esas palabras el persistente desaire con que la Tia le hablaba últimamente. Se sintió triste y una sensación de rechazo la envolvió, sin embargo lo que la Tia Abuela le pedía era lo más lógico ya que seguramente Archie volvería a insistir en la relación amorosa y no se podía anticipar su reacción si fuera nuevamente rechazado.
Así que mirando a la anciana, con un nudo en la garganta y a punto de llorar le respondió:
-No se preocupe Tia...yo me haré a un lado por el bien de Archie, le aseguro que pondré todo de mi parte para que no insista más- las lágrimas rodaban ya por su afligido rostro.
-Muy sabio de tu parte, ahora me quedo más tranquila- y mientras se levantaba para dirigirse a la puerta, agregó -tu castigo sigue en pie y no saldrás hasta que regresen- y volviéndose a ella mientras tomaba el picaporte de la puerta finalizó diciendo -aunque pienses que todo esto es muy estricto y severo, lo hago por el bien de todos...incluyendo el tuyo, recuerda que estás bajo mi cuidado y soy responsable de tu bienestar ante Williams- y sin más salió cerrando tras de si la puerta.
Ante estas insensibles palabras, Candy se soltó a llorar desconsoladamente. No entendía el porqué de esta actitud de la Tia para con ella...parecía que a pesar de todos sus esfuerzos nunca complacería a la rígida anciana. ¡Ojalá y se hubiera quedado más tiempo en Escocia!, se decía al recordar los felices días que disfruto durante su estancia allá...si no hubiera vuelto tan pronto no hubiera sufrido el capitulo tan amargo con Archie y no se encontraría en la presente situación.
Pero una imagen vino a su mente, era el rostro del inventor...todo el esfuerzo para regresar antes de lo previsto fue para ver a su querido primo y aunque había sido infructífero por el momento, todo había valido la pena. ¡Cuánta falta le hacía la presencia de Stear! Fue gracias a estos pensamientos llenos de esperanza y con un encuentro con el joven inventor, quienes le dieron la entereza para sobrellevar todas sus presentes penurias...muy pronto y en tan sólo unos días, se encontraría nuevamente con él. Esto la consoló por el momento.
Varios días después y a la mañana siguiente después del retorno de los jóvenes Cornwell, la Tia Elroy lucía de buen humor y lo reflejaba en su rostro. La charla que tuvo con Archie la noche anterior le ayudó mucho y por fin había encontrado la tan ansiada paz que se había escapado de sus manos con el confrontamiento y fuga de su sobrino.
Pero al sentarse a desayunar con tan sólo la compañía de los jóvenes, se sintió la ausencia de Candy a la mesa. Esto fue algo que Archie agradeció ya que no estaba listo para enfrentarla aún, pero para Stear fue un gesto muy desagradable ya que pareciera que la chica fuera la única culpable de todo lo sucedido. Le disgustaba mucho esta actitud por parte de su Tia pero prefirió quedarse callado...esto lo hizo principalmente por su hermano.
Un ambiente familiar y agradable se sintió esa mañana, todos disfrutaron del desayuno dejando atrás todos los incidentes y las desagradables palabras pronunciadas para dar paso a un clima de perdón y restitución familiar.
Sin embargo en cuanto terminaron, Stear se disculpó de inmediato...su idea era ir a ver a su prima. Pero como si la Tia Abuela leyera sus pensamientos, lo detuvo antes de que abandonara el lugar diciendo:
-¿A dónde piensas ir con tanta prisa?-
-Me gustaría saludar a Candy, no la he visto desde que llegó de su viaje- no pudo mentir ya que tanto la anciana como su hermano lo miraban fijamente.
-Candice está confinada en su habitación por su rebeldía y continuará así hasta que haya aprendido la lección - espetó seriamente y se volvió para mirar a Archie quien nervioso jugaba con la taza de café en sus manos.
El simple hecho de escuchar el nombre de su amada, fue una chispa que disparó en él una intranquilidad que lo empezó a afligir nuevamente. Fue entonces que Archie se dio cuenta de que el vivir en la misma mansión con ella sería un continuo tormento, por lo que sin pensarlo fue en ese preciso momento que tomó una decisión. Por lo que con determinación dijo para sorpresa de los demás:
-Tia Abuela...lo he estado pensando y creo que lo mejor será que me aleje una temporada de aquí- levantó su vista para encontrarse con la de la anciana.
-¿A qué te refieres Archibald?- cuestionó con reserva ante la respuesta pues temía lo peor.
-Pienso que lo mejor para todos es que me vaya a estudiar lejos, Stear piensa ir a Boston y siento que será lo mejor para mi también, iré a estudiar allá- y se giró para mirar a Stear quien lo veía sorprendido...el inventor se quedó mudo ante su propuesta.
-¿Boston?- fue la pregunta que acompañó a una mirada de desconcierto al dirigirse al mayor de los Cornwell -¿Cuándo pensabas hablarme de esto Stear?-
El inventor se sintió descubierto y con una mirada que casi fulmina a su hermanito, se volvió para encaminarse hacia la Tia Abuela y tomando asiento junto a ella comenzó a explicarle:
-Con todo el alboroto causado por Archie...- hizo una pausa para mirar a su hermano menor -...no tuve la oportunidad de compartirle la idea que tengo. Quisiera ir a estudiar a Boston ya que me he decidido por la carrera de Ingeniería...reconozco que es una rama no muy afín con los negocios pero es en la que yo quisiera especializarme. Aún así, creo y sé que seré útil a la familia con esa profesión- concluyó con voz certera y firme.
La anciana lo miraba seria, no tenía idea de los gustos de su sobrino...reconoció en ese momento que era muy probable que no se hubiese dado cuenta antes debido a que mucha de su atención estaba puesta en Archie. De alguna manera no tomó en consideración las preferencias de los jóvenes y asumió que lo mejor era continuar con la tradición familiar, dedicándose a carreras como la abogacía y economía.
Esta era una cuestión muy delicada y se debía tomar tiempo para considerar, por lo que sólo le respondió,
-¿Estás seguro que esto es lo que quieres para tu futuro?, recuerda que la familia cuenta contigo y cualquier decisión errónea no sólo te afectará a ti, sino a todo el clan...además te recuerdo que tú eres el mayor y por tanto en línea de sucesión eres el segundo después de Williams.-
-Usted sabe que los inventos son mi pasión y quiero dedicarme a ellos seriamente, creo que ha llegado el momento en que piense a inventar cosas útiles para todos... además, Archie puede quedar a cargo. A él le gustan los negocios, ha demostrado su capacidad y en mi opinión es el más indicado para suceder al Tío Abuelo- se volvió para mirar a Archie.
El galante joven se quedó mudo ante las palabras del inventor, nunca esperó este voto de confianza en él...ya que de alguna manera Stear estaba cediendo su derecho como el heredero e hijo mayor. Jamás pensó en que su hermano lo validara tanto frente a la Tia Elroy... esto definitivamente lo hizo sentir muy orgulloso por el gran hermano que tenía.
La matriarca miraba todo con cautela ya que la decisión final no residía en ella sino en el consejo de la familia y el mismo Sr. Williams,
-Muy bien si eso es lo que deseas, lo consultaré con el Tío Abuelo Williams y los demás miembros del consejo...esta es una importante decisión que deberá ser tomada con sabiduría porque no es sólo por tu bien tuyo sino el de todos. Te daré una respuesta durante los próximos días...aunque debo debo decir que yo hubiera preferido que ingresaras a la escuela de Leyes aquí en Chicago o la de Economía como lo hizo tu padre - y sin más, la anciana se levantó para abandonar el lugar -con respecto a lo que me propones Archibald, hablaremos de eso más tarde, necesito pensar muy bien todo esto- y se alejó dejando a los dos jóvenes meditando sobre lo que se habló.
Al salir ella, de inmediato Archie lo cuestionó:
-¿En verdad piensas renunciar a la posición que tienes en la familia?-
-Así es Archie...sabes que no me interesan los negocios, yo quiero hacer lo que tanto me gusta y no deseo encasillarme en algo que no me traerá satisfacciones, recuerda que una carrera es para toda la vida.-
-A veces pienso que eres un loco con tus inventos, pero esto va más allá...-
-Puedes pensar lo que quieras- le dijo con una sonrisa -si para alcanzar mis sueños debo ser catalogado como loco, que así sea!...yo sólo quiero dedicarme a lo que me gusta, con eso sé muy bien que seré feliz- concluyó tranquilamente.
Su hermano al escucharlo, sintió admiración por Stear...asombrado por sus sencillas pero profundas palabras. Ahora más que nunca pensó en seguir los pasos de su hermano,
-Pues espero que no te equivoques, cuentas con mi apoyo...es más, aún pienso ir contigo a Boston si es que aprueban tu idea. Puedo terminar el año que me falta del colegio allá y mientras decidirme por la carrera que pienso seguir.-
-¿Aún no estas seguro?-
-Pienso que leyes es lo mío, pero quiero asegurarme antes de tomar una decisión- concluyó.
Stear lo miraba con inquietud, el que tomara una decisión así de importante por huir de la presencia de Candy no era lo más acertado en ese momento, pero él respetaba las decisiones de su hermano. Había llegado el momento en que Archie empezara a decidir por si mismo asumiendo las consecuencias de sus actos. Sin más, terminaron con la plática y ambos se dirigieron a sus habitaciones.
Pero cuando Archie desapareció de vista, el inventor decidió ir en busca de Candy...la extrañaba mucho y no quería demorar más el tan ansiado encuentro. De pie frente a la habitación de la chica, llamó suavemente a la puerta y para su sorpresa fue Dorothy quien abrió,
-Buen día- fue el saludo de la mucama.
-Buenos días...quisiera saludar a Candy por favor.-
-La Señorita no recibe visitas, la Sra. Elroy fue muy específica en esto, lo siento Señor.-
-Ya veo...- dijo desilusionado, pero se le ocurrió una idea -dile por favor que salga al balcón-
-¿Al balcón?, muy bien se lo diré...- respondió con una sonrisa, la chica de inmediato lo entendió todo y cerrando la puerta tras de si fue a comunicarle a Candy el mensaje.
Stear se dirigió rápidamente a su habitación y al salir al balcón pudo divisar a la pequeña que se encontraba a varios metros de distancia de donde él estaba, era una suerte que ambos estuvieran alojados en el mismo piso. Aún a lo lejos pudo verla...era algo que ansiaba desde hacía meses. La chica al verlo, levantó la mano para saludarlo y su gesto era acompañado por una gran sonrisa...ella también ansiaba este encuentro y era tanto como lo fue para él.
Ambos se miraron con júbilo, estaban llenos de gozo y alegría...habían pasado varios meses desde aquella despedida en la estación de trenes y para Stear esta espera, le pareció una eternidad y ahora más que nunca hubiera deseado tener alas para ir hacia ella!
¡Alas!...se dijo y en eso recordó su invento; súbitamente desapareció dentro su habitación por un momento y reapareció con un objeto en sus manos. Candy no pudo distinguir bien que era pero observó como el joven escribió una nota que colocó en el extraño aparato y éste milagrosamente empezó a volar hacia ella. Con cierta dificultad, el inventor pudo controlar su aparato que por fin llegó a su destino: las manos de Candy.
Ella lo tomó con delicadeza y observó curiosa el extraño aparato...se trataba de un pequeño barco que tenía unas extrañas alas que lo impulsaban por los aires. Con cuidado, sustrajo la nota colocada sobre éste y leyó: "¡Hola Candy! Bienvenida, me alegro mucho de volver a verte".
Con una gran sonrisa, la jovencita se volvió a Stear quien la miraba sonriente a lo lejos; entendió de inmediato que el invento era muy buena idea para comunicarse entre ellos, así que entró a su habitación para sacar papel y lápiz...acto seguido le escribió una nota. Una vez que la colocó en el invento, Stear nuevamente accionó los controles y el barco salió volando por los aires llevando el mensaje.
Al recibirlo, el inventor sintió como su corazón latía fuertemente...era la primera nota que recibía de parte de ella en mucho tiempo: " ¡Hola Stear! Gracias. Me alegra mucho verte. Siento mucho que no podamos vernos por el momento, pero tu invento es genial, espero que no explote!" Al leer estas líneas el inventor río a carcajadas y nuevamente escribió una nota antes de mandar por el cielo al mecánico mensajero.
Cuando llegó, la chica sintió más confianza al recibirlo y rápidamente extrajo la nota que decía: "¡Vaya confianza que me tienes! Por supuesto que no explotará, si yo mismo lo inventé. Además ya lo he probado muchas veces y funciona perfectamente. Por cierto, Escocia te ha sentado bien, te ves muy linda" Al leerlo la chica se sonrojó y sólo pudo dedicarle una tímida sonrisa.
Y es que el corazón de ambos latían emocionados por este singular encuentro. Con esto demostraron que no importando cuánto las circunstancias quisieran separarlos, ellos hallarían la manera de encontrarse nuevamente.
Por un buen rato estuvieron comunicándose de esta manera. Ella le narraba sus aventuras por las tierras escocesas mientras él le contaba todo sobre sus inventos, la vida en las oficinas de la familia y de lo mucho que la había extrañado. Era curioso, de alguna manera ambos encontraron la forma de comunicarse...como alguna vez se dijo "El amor encuentra la manera de superar todo obstáculo" y he aquí que esta situación lo confirmaba.
Todo fue bien hasta que fueron interrumpidos...alguien llamaba a la puerta de la habitación de Candy. Ella acababa de recibir el mensaje de Stear, rápidamente lo tomó en sus manos y sin demora se puso a escribir la respuesta ya que tenía que entrar a responder a quien llamaba insistentemente. Con tristeza, el inventor la vio desaparecer del balcón y al recibir de nuevo a su mensajero, tomó del barco la nota y entró a su alcoba para leer su último mensaje. Una vez ahí, con una gran sonrisa, leyó y releyó cada uno de las misivas que la chica le había escrito. Sin pensarlo mucho, suspiros fueron escapando de lo mas profundo de su ser...su espíritu por fin había satisfecho aquella ansiedad que lo había tenido al filo por meses: el de poder volver a verla!
Mientras tanto en aquella alcoba donde se encontraba la causante de los miles de pensamientos del joven inventor, Candy recibía con asombro nuevamente la visita de la Tia Abuela. Al entrar, la anciana carraspeo antes de hablar,
-He venido a informarte que he decidido levantarte el castigo...como lo había dicho, permanecerías aquí hasta que volviera Archie, pues bien, él ha vuelto con bien y por lo tanto eres libre de salir- sus ojos y rostro denotaban gran severidad.
-Gracias Tia- fue todo lo que acertó a decir, la chica seguía emocionada por la correspondencia que hasta hace unos minutos tuvo con su primo y no quería levantar sospechas ante la astuta anciana.
-Sólo debo advertirte una cosa- agregó con mirada fría -...exijo que entre Archibald y tú no haya otra escena como la que tuvimos, en ti recae la responsabilidad de que Archie no vuelva a pensar en ese disparate, ¿entendido?-
-Pero...¿qué puedo hacer yo para evitarlo?, no creo que pueda controlar lo que él diga o piense...- dijo acertadamente.
Ante la verdad en las palabras de la joven frente a ella, la Tia Elroy supo que en realidad esa advertencia tendría que ser dada a Archie no a Candy. Por mucho que la joven quisiera evitar un mal rato escuchando un nuevo avance en su romántica empresa, recaía en el galante joven el poner un alto a todo esto. Ahora quedaba más claro para la matriarca lo que tendría que hacer.
Así que sin decir nada, salió de la habitación ante el asombro de Candy.
Emilia se dirigió pensativa a sus habitaciones y una vez ahí, se sentó en el sillón colocando su mano en la cabeza para poder controlar la jaqueca que esa conversación le había provocado. La Tia Abuela tenía que tomar muchas decisiones y era imperante decidir que es lo que haría con los tres jóvenes a su cargo. Por un lado estaba la propuesta del mismo Archie de alejarse de Candy e ir a Boston, pero esto implicaba el irse de su lado. Sin embargo, si se negaba a que su sobrino fuera a ese colegio, existía la amenaza de un nuevo acercamiento hacia Candy para tratar de convencerla y de aceptar sus avances, este era un gran riesgo que ella no estaba dispuesta a tolerar.
Con un gesto enérgico, se puso de pie...la decisión ya estaba tomada, lo había hecho en ese preciso instante; por lo que llamó a James de inmediato para que fuera en busca de sus dos sobrinos. Sin tardanza, ambos jóvenes llegaron hasta donde se encontraba la anciana y cuando se estuvieron a su lado, con mirada seria y dejando escapar un suspiro como de derrota, les habló diciendo:
-Archibald...ante lo ocurrido y por la petición que me has hecho, he decidido que Stear y tú asistan respectivamente al Colegio y la Universidad en Boston, allá tú continuarás con tus estudios. Alistair, lo he estado meditando y si quieres estudiar ingeniería puedes hacerlo. En la trayectoria de nuestros antepasados no contamos aún con un ingeniero, así que al serás el primero y espero sólo lo mejor de ti. Sé que el consejo de la familia lo objetará al principio, pero yo me encargaré de convencerlos; aún así te pido me prometas el que seguirás participando de manera directa con los negocios de las empresas.-
-...- ambos jóvenes la miraban asombrados ante sus palabras, parecía que un milagro había bajado del cielo para que la anciana accediera de esta manera a sus deseos.
-Se lo prometo Tia- asentó con decisión el joven inventor.
-Una cosa más, yo misma me pondré en contacto con Williams para informarle de todo y también escribiré al director del colegio en Boston para que les facilite los debidos trámites. Dime Stear, ¿Cuándo comenzarán las clases?-
-Ehhh...en tres semanas- respondió aún nervioso ante esta sorpresiva decisión y la urgencia de la Tia para llevar a cabo ella misma todos las gestiones.
-Pues no hay tiempo que perder, con las influencias con que cuenta nuestra familia ambos serán recibidos sin problema alguno. Empiecen a preparar todo para partir en dos semanas, hay que anticiparse a todo.-
-¿Tan pronto Tia?- alegó Archie.
-Pues eso es lo que querías, ¿no?...ya has expresado la opción que quieres y por tanto debes empezar a tomar responsabilidad por tus elecciones, es el momento en que aprendas que se debe actuar con decisión pensando bien tus acciones y así medir bien las consecuencias... si deseabas ir al colegio con tu hermano, deberás prepararte de inmediato y empezar a planear tu vida allá...¿o acaso ya te arrepentiste de tu decisión?- preguntó al joven con severidad.
Archie se sintió acorralado, por primera vez un sentimiento de incertidumbre lo había invadido. En su apresurada decisión que tomó por alejarse de Candy, no midió las consecuencias y vaya que ahora su impulsiva reacción lo estaba metiendo en una gran complicación. Pero como bien se lo decía la anciana, era el momento de madurar y ser responsable, así que dándose valor le respondió diciendo:
-No me arrepiento Tia, es más me alegra mucho el que me apoye en mi decisión...aunque reconozco que es la primera vez que me alejaré de usted y que todo será un reto para mi, estoy confiado... - y se volvió a mirar a su hermano -...allá contaré con el apoyo de Stear y mientras estemos juntos todo saldrá bien ya que confió en él más que en cualquier otra persona. Además le agradezco mucho el que nos permita permanecer juntos, no concibo estar alejado de mi hermano porque lo considero mi mejor amigo- finalizó mirando con decisión a la matriarca.
Con gran orgullo y satisfacción la Tia Elroy se sintió complacida de los jóvenes frente a ella, ambos habían demostrado madurez y responsabilidad. Sin embargo, extrañaría mucho a sus dos sobrinos pero era por el bienestar de todos...por fin había encontrado la manera de alejarlos de la mala influencia que ella creía, representaba Candy. También esta solución le evitaba tomar la otra desagradable alternativa que tenía en mente: la de mandar a Candy muy lejos, en específico al Real Colegio San Pablo en Londres. Fue una posibilidad que ya había pensado y hasta propuesto pero que el mismo Tío Abuelo Williams rechazó desde un principio... aunque en secreto ella pensaba seguir adelante con sus planes y usar la reacción de Archie a su favor como la excusa ideal para poder convencer al Patriarca. Pero ahora ya no habría necesidad de eso...estaba convencida de que la solución radicaba en mandar a los Cornwell a Boston.
Y fue así como el destino de los jóvenes se decidió. Lo que fue tan sólo una idea por parte de Stear para alejarse y que su hermano tuviera una oportunidad con Candy, se convirtió en el eje para decidir y definir sobre cada una de las vidas que los hermanos llevarían de ahora en adelante.
Con esto en mente, Stear tenía que hablar de frente con Candy...sintió la necesidad de informarle sobre lo que se estaba decidiendo, pero como si la Tia Abuela leyera su mente, agregó:
-Como ya hemos llegado a un acuerdo, les pido vayamos al salón- hizo sonar la campanilla de servicio y cuando apareció el mayordomo le dijo: -por favor llama a la Srita. Candice para que se reúna con nosotros. Tengo un aviso muy importante y quiero que todos estén presentes.-
La reacción de Archie al escuchar el nombre de Candy fue de incomodidad y Stear lo notó de inmediato, por lo que se acercó a él y poniéndole la mano sobre el hombro lo miró fijamente para infundirle valor para enfrentarse a lo que en unos minutos vendría para él. El galante joven encontró cierta paz y confianza en su hermano, como respuesta le dedicó una sonrisa...para Archibald había llegado el momento de finalmente enfrentarse a la presencia de Candy.
Todos se dirigieron al salón y mientras se encaminaban hacia el lugar, distinguieron la figura de la chica a la puerta esperándolos. Para Archie el verla, fue un contraste de emociones...su gran amor hacia ella lo impulsaba a querer correr a su lado y abrazarla pero, su herido orgullo le dictaminaba el simplemente pasar junto a ella sin siquiera mirarla y en cierto modo ignorarla. Sin embargo cuando se encontró frente a ella su noble espíritu lo impulsó a ser caballeroso y sólo le dedicó una reverencia sin sonreír, pasando de largo y sin decirle nada. Para Candy, este fue gesto que le dolió profundamente, por lo que sólo se quedó de pie ahí, muda y mirando cómo su primo se alejaba de ella...
Archie se mostraba ante ella con un aire frívolo y apático. La cuestión aquí es que la indiferencia que se sufre por parte de otra persona, es lo que más llega a doler; especialmente cuando se siente un gran cariño por quien se comporta de esta manera.
Muy por el contrario, Stear en cuanto la vio de cerca, quedó cautivado ante la chica y es que como bien se lo dijo en su mensaje en el balcón, la rubia había cambiado durante su viaje...ella lucía más hermosa que nunca, la pubertad la estaba transformando en una bella jovencita. Se le veía más alta y su cambio no sólo se notaba en sus facciones sino en su proceder, se le sentía más segura de si misma; en una palabra, poco a poco Candy estaba madurando.
Pero al notar el frío saludo de su hermano, Stear quien venía atrás de él, se detuvo frente a la joven y le dedicó una amigable sonrisa. En cuanto ella notó su presencia, su rostro se iluminó y con una seña del joven que le daba el paso, ella le respondió sonriente y se encaminó hacia donde la Tia y Archie los estaban esperando.
Todos se fueron acomodando en la sala...los hermanos ocuparon un sillón doble mientras que Candy se sentó justo al frente de la matriarca. Una vez que todos estuvieron reunidos, la Tia Abuela comenzó con su discurso:
-Los he reunido a todos para ponerlos al tanto de las decisiones que he tomado y que no se pueden demorar más. Alistair y Archie, ustedes partirán a lo sumo en dos semanas hacia Boston a su nuevos colegios o antes si llegan los documentos de aceptación...- ante estas palabras Candy se volvió a mirarlos sorprendida, nunca se esperó estas noticias -pero mientras eso ocurre- continuó la anciana -quiero que sigan dedicándose a aprender lo más que puedan sobre los negocios de la familia. Informaré a George para que este al tanto de todo y que no sólo esté con ustedes hasta entonces, sino que además realicen varias visitas a las diferentes fábricas y consorcios que tenemos tanto aquí en Chicago como en los alrededores para que los conozcan y se familiaricen.-
Todos la miraban desconcertados y con asombro...esto significaba que la Tia Abuela hablaba muy en serio en cuanto a prepararlos para sus futuras responsabilidades. Stear y Archie se miraban confundidos mientras que Candy miraba estupefacta todo lo que se desarrollaba ante ella. Pero la Sra. Elroy no había terminado ahí, tenía mucho más que decir:
-Candice en cuanto a ti, se ha decidido y con el consentimiento del Tío Williams que permanecerás en el colegio aquí en Chicago, pero durante los fines de semana llevarás clases extra de modales y cultura... te falta mucho para que seas un digno representante de la familia y es imperante el que controles tu carácter impulsivo si quieres llegar a ser una dama y un distinguido miembro de los Ardley, ¿entendido?- sus palabras eran muy duras y no se midieron aún en presencia de los jóvenes.
-Como usted diga Tia- fue su débil respuesta.
-Muy bien, Candice puedes retirarte, necesito arreglar varias cuestiones con los muchachos. Tu castigo ha sido levantado desde este momento, así que puedes salir si lo deseas. Pero quiero que sigas meditando en todo lo que hemos hablado y en tu comportamiento- la mirada penetrante hacia la chica fue una señal de que la anciana aún no la había perdonado por todo el asunto con Archie y Candy lo sabía perfectamente.
La jovencita, hizo una reverencia ante la anciana para retirarse y antes de abandonar el lugar se volvió a mirar a los hermanos...Archie de plano evadió verla de frente, mientras que Stear la miraba con el ceño fruncido a causa de la incomodidad que lo invadió. Al inventor no le gustó para nada la manera en que su Tia se dirigía a Candy, siempre era con esa frialdad y autoridad que no dejaban duda de que la anciana la consideraba más una carga que un deber como miembro de la familia que era ella.
Al cerrar la puerta tras de si, la matriarca empezó su largo sermón indicándoles a los hermanos la gran responsabilidad que recaía en ellos como los herederos de la familia. También les recordó todo lo que le debían al clan al ser los futuros administradores de la fortuna de los Ardley...por casi una hora, les habló de cada uno de sus compromisos y de los cometidos que asumirían una vez que ambos asumieran la presidencia de la familia.
Emilia les decía todo esto ya que ellos fueron los primeros en romper con la tradición familiar de estudiar en Londres o Chicago...les comentó que debía tener mucho cuidado con esta generación que se mostraba tan rebelde y que parecer, venía a romper con todos los cánones y tradiciones de la ilustre familia. La Tia Abuela estaba en verdad muy preocupada, sintiendo un gran peso debido a la responsabilidad que le fue impuesta sobre sus hombros, no solamente por parte de los padres de los jóvenes, sino por la familia entera.
Y no era para menos, de ella dependería la supervivencia mismo clan...uno que estaba desgraciadamente en crisis ya que estaba muriendo al ser muy pocos los descendientes. En si sólo quedaban tres de ellos: el Bisabuelo Williams y los dos hermanos. Con la muerte de Anthony, la heredad directa murió con él, así que la línea de sucesión pasó a otra rama de la familia, a la de los Cornwell. Y ella se encargaría a toda costa no importando el cómo, de que el cargo principal de todo el emporio familiar continuara en manos de un Ardley y no de uno de los socios.
Fue toda una sorpresa para los hermanos que la Tia Abuela les hablara de sus miedos y preocupaciones sobre la supervivencia del clan. Por primera vez les confesó todas las angustias que la tenían tan inquieta. Fue en ese momento donde ambos jóvenes entendieron de que no era que la Tia quisiera ser quisquillosa o malintencionada con todo y todos, sino que anticipaba los posibles problemas y crisis que la familia podría sufrir en el futuro, ella sólo trataba de aminorar el impacto de éstos sobre el clan. Por eso Emilia Elroy era tan exitosa, la mujer con su astucia se anticipaba a toda eventualidad y era en verdad muy sagaz al contar con esa gran capacidad que tenía para los negocios.
Por otro lado, el hecho de que muy pronto los jóvenes no estarían más a su lado y de que la matriarca sentía que las fuerzas la estaban abandonando, la hizo reflexionar...por eso es que decidió hablar de frente a sus queridos sobrinos para que entendieran el porqué de su postura. Por primera vez, ellos comprendieron mucho de las reacciones de la matriarca y mientras la escuchaban, también razonaron mucho sobre sus propias actitudes.
Sin embargo mientras esto acontecía en la mansión, Candy por fin disfrutaba de la tan ansiado paseo al aire libre. Los días pasados habían sido días de mucho estrés para ella mientras había permanecido encerrada sin siquiera poder salir a caminar un poco. Por este motivo, en ese momento se encaminó por un largo rato entre los jardines disfrutando del sol otoñal que daba su tibio calor frente al frío que empezaba a sentirse en el ambiente.
Una vez que llegó a una de las tantas bancas, se sentó apoyando su cabeza sobre las manos; al tiempo en que meditaba sobre todo lo ocurrido, la depresión lentamente la fue invadiendo... no solamente era el trato tan injusto del que era objeto por parte de la severa Tia Abuela, sino que al recordar la indiferente actitud de Archie para con ella se sintió impotente y lentamente las lágrimas corrieron sin control por sus mejillas. Quería mucho a su primo y lo peor que el joven pudiera hacer en su contra era mostrarse así de frío y distante como lo había hecho...todo esto aunado al hecho de que su querido inventor partiría pronto, fue demasiado para ella, por lo que empezó a llorar desconsoladamente cubriéndose el rostro con ambas manos. Por largo rato trató de sacar todas las penas que la agobiaban y mientras todo a su alrededor se escuchaba apacible, su atormentado corazón se sentía como en un huracán de emociones.
Pero en medio de su dolor, sintió una mano que se posó gentilmente sobre su hombro y con los ojos empañados por las lágrimas, por un instante, no pudo reconocer a la figura junto a ella; pero al limpiarse los ojos con el dorso de la mano, por fin distinguió de quien se trataba: era Stear quien la miraba dulcemente. Al verlo, ella se incorporó y sin pensarlo, de inmediato se lanzó a sus brazos mientras lloraba sin control tratando de desahogarse por la angustia que sentía.
El joven fue tomado por sorpresa y su única reacción fue el de quedarse de pie junto ella. Se convirtió en un firme soporte ante su fragilidad...con cierta duda y nerviosamente, fue acercando su mano hacia los sedosos cabellos de la chica para acariciar esa afligida mente. Su caricia era suave y los movimientos de arriba a bajo que realizaba estaban llenos de ternura... por instinto, él le estaba dando a la jovencita lo que más necesitaba en ese momento: la delicada caricia de alguien que realmente se preocupaba por ella y que indirectamente le decía: "no te preocupes yo estoy aquí para hacerte sentir mejor y no me iré de tu lado hasta que recuperes la paz que has perdido"
Ellos simplemente se mantuvieron en ese abrazo que los unió por unos minutos, un acto que hizo desaparecer todo a su alrededor y que provocó que ambos se concentrarán solamente en el tormento y opresión por el que la jovencita atravesaba en ese momento. Al unirse, los dos compartieron ese agobiante sentimiento y el desconsuelo fue disminuyendo poco a poco hasta que las lágrimas dejaron de correr por ese pecoso rostro.
Como bien se ha dicho..."dos son mejor que uno, porque si cayeren, el uno levantará a su compañero"...estas han sido sabias palabras que en este caso se aplicaban muy bien. Cuando Candy se sintió sumida en ese valle de desesperación y dolor, fue Stear quien estaba a su lado para apoyarla y decirle que no importando nada, él estaría ahí para defenderla y animarla ante cualquier situación.
Al sentirse un poco mejor, la chica se fue separando lentamente de su querido inventor quedando aún sus brazos asidos a los de él y poco a poco fue levantando su afligido rostro para que sus esmeraldas se encontraran con esos obscuros y gentiles ojos. El joven le dedicaba una tierna mirada acompañada de una afable sonrisa...con este gesto, Candy se sintió llena de confianza ante el respaldo incondicional que le brindaba su paladín.
Por unos minutos ambas miradas se quedaron enlazadas...y no fue sino hasta que la chica se sintió apenada al darse cuenta de cómo lo abrazaba al joven que se alejó de Stear dando un paso hacia atrás. Limpiando las lágrimas de su rostro se dirigió al joven diciendo:
-Lo siento...por favor discúlpame, no fue mi intención él reaccionar así- su mirada dirigida hacia abajo, ahora lo evadía ante la timidez generada por el abrazo.
-No tienes el porqué disculparte- le respondió con aterciopelada voz mientras que con su índice elevaba lentamente el rostro de la joven hasta que sus miradas se volvieron a encontrar.
A Candy la invadió un extraña sensación y era como si muchas mariposas revolotearan por todo su interior, sintiendo además cómo sus piernas se fueron debilitando al escuchar esa dulce voz. Nunca antes sintió esta reacción frente a Stear...cada vez que estaban así de juntos, había algo nuevo, una sensación diferente y en verdad que estas emociones la estaba asuntando mucho. Por lo que tomando valor se alejó un poco más de él y se sentó nuevamente en la banca abrazándose a si misma como si se tratase de levantar un muro entre los dos...estaba temblando de miedo ante lo que experimentaba.
Con toda la calma y paciencia que el joven poseía, se sentó junto a Candy y permaneció observándola silenciosamente...también Stear se encontraba muy turbado ante lo que sentía en ese momento, pero pensando en ella, puso a un lado sus temores y se mantuvo firme no sólo por el bienestar de la chica, sino por el bien de ambos. Con la mirada perdida en el embeleso que le causaba, esperó paciente a que la barrera de silencio que se generó fuera desmoronada por la misma jovencita.
Al cabo de unos minutos, Candy por fin pudo tomar control de si misma y mientras analizaba todo en su mente, pudo percibir un tibio calor...se trataba de la confianza de sentirse apoyada y amparada, pero sobretodo el saber que no estaba sola sino que contaba con Stear aún en momentos tan duros como éste.
Eran dos espíritus que se unieron para vencer a la tristeza y el dolor...mientras uno era elevado al nivel del otro, el apoyo incondicional que el joven le brindaba a la chica, hacía que todo se empezara a ver desde otra perspectiva: la de que unidos, podrían sobrellevar y superar cualquier eventualidad.
Sin embargo, muy pronto volverían a separarse y desafortunadamente, lo harían en las peores circunstancias: cuando Candy estuviera más vulnerable al tiempo en que los eventos se volverían un gran reto para ella...más que nunca necesitaría del joven que se encontraba ahora a su lado. Stear le haría mucha falta, tanto como nunca antes lo hubiese siquiera imaginado.
Notas:
Les agradezco mucho el que sigan leyendo y todos y cada uno de los comentarios que tan amablemente me hacen llegar.
En especial a los comentarios que aparecen como GUEST, desde aquí les agradezco muchísimo lo que me escriben ya que no puedo responderles de manera personal.
Asimismo, les pido una disculpa por no tener el capitulo listo ayer...quería afinarlo más para que lo disfrutaran. Me divertí mucho al escribirlo, sobretodo la parte del barco volador ^_^
Les deseo un excelente inicio de semana y seguimos adelante con la historia.
Abrazos
Adriana
