Mi fantasía, Mi realidad
Declaimer: El Señor de los anillos es de JRR Tolkien, los niños son míos.
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Capitulo 37
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En ese instante el niño dejó la cintura de su prima, para pararse detrás de esta y colocar sus manos firmemente en las sienes de la pelinegra, que al contacto quedó paralizada, el niño desprendía una energía increíble y sus ojos se había vuelto completamente dorados, pero al instante los cerró con un dejo de dolor.
-¡HERMANA…APURATE! -Le grito el niño, ya que empezaba a sentir el dolor y la negativa energía que emanaba su prima en su interior. Sin más Haidée se paró, casi tambaleándose, puso una mano en su estómago y sintió como la sangre se escurría por sus dedos. Se oscilo levemente antes de caer con una rodilla al suelo, lo cual alarmó a los presentes que intentaron llegar cerca de la niña, pero los malditos alaridos y la extraña luz, no los dejaba dar ni un solo paso. Haidée respiraba entre cortadamente y con un impulso se paró nueva mente y miró hacia Celeborn, el cual sin objetar nada saco el frasco que esta entre sus ropas y extendió el brazo, a lo que la niña rápidamente se acercó hacia el y como si fuera su voluntad, la pared de energía se abrió, una pequeña abertura de arriba a bajo se extendió dejando que ambas manos se conectaran. Haidée tomó el frasco pero el Eldar al mismo tiempo tomó la mano de la pequeña que ahora sostenía el extraño potaje, la niña lo miró a los ojos sintiendo al mismo tiempo la calidez de la mano del elfo que la miraba preocupado. Haidée bajó la mirada, estaba perdiendo el equilibrio, la falta de sangre se hacía presente, tenía que actuar rápido. Sin más levantó la mirada cansada y le sonrió tímidamente a Celeborn que solo asintió con la cabeza, pero aún tenía la mirada seria, sin más la niña se soltó del Señor de Lorien yendo rápidamente donde su hermano que no tenía buen aspecto sosteniendo la cabeza de Ariel en sus manos que seguía gritando con un chillido espeluznante. Estaba blanco y sudando mucho. Sin esperar más Haidée se colocó con las piernas a ambos lados del cuerpo de Ariel y mirando a su hermano sus ojos se volvieron ámbar.
-¿Listo? -Le dijo Haidée levantando la mirada para encontrarse con un par de ojos similares a los suyos en ese momento, el niño asintió con el semblante cansado. Su energía se estaba yendo como el río al mar. Haidée bajó la mirada observando como la piel de Ariel se volvía cada vez más gris, pasando a un tono más oscuro.-Es ahora o nunca- se dijo la niña cerrando los ojos, se concentró de nuevo en su "centro" busco y busco esa sensación de seguridad, compañía, calidez, amistad, amor…
"Ni mel lle, tithan pen, Le ilteera vorite na nwalya… al'achas" (te amo pequeña, no hay nada de que preocuparse…no temas…)
A esto Haidée no tuvo mas dudas, su "amigo" estaba con ella y con su hermano que aguantaba de sobremanera el dolor que sentía en esos momentos su prima. Sin más la niña abrió el frasco, lo que no pasó desapercibido para la criatura que intentaba liberarse a toda costa del extraño estado que le tenían sin poder moverse, sin más concentro su energía negativa, haciendo que Aarón saliera disparado hacia la pared, haciendo un tremendo estruendo al chocar con ella. Los presente que miraban asombrados la escena, se exaltaron al ver como Aarón era lazado hacia la barrera y la energía se descargaba contra su pequeño cuerpo, sin más, todos preocupados rodearon el extraño círculo que formaban los más poderosos en ese momento.
-¡Aarón, Aarón! -Grito Eve hincándose para estar a la altura del niño, la media elfa estaba asustada y con dolor, al ver a la pequeña criatura emitiendo quejidos de sufrimiento al encontrarse con la pared y esta al contacto había quemado su espalda y las extremidades. Sabía que el niño la escuchaba, pero el no respondía. No se explicaba en que momento todo había cambiado de esa forma, Legolas le había contado lo sucedido con Cemendur, pero no había abarcado en que magnitud esto implicaba a los niños.
-¡Esto está mal! ¡Esto está mal!- Dijo Merry mirando como Haidée había aumentado su energía inmovilizando de nuevo a la criatura ¡si siguen así, esa cosa los va a destruir!- Dijo con premura el mediano, viendo como Aarón se levantaba con pesar.
-¡AHGGGG- MALDICIÓN! -Dijo el niño quedando de medio lado cerca de la pared, no podía flaquear, no podía rendirse, no mientras la única familia que le quedaba estaba en peligro. No podía dejar a su hermana y a su prima en manos de ese SER.
-¡Aarón!- dijo Haidée entremedio del viento que se había levantado en el círculo y la luz que desprendían los tres- ¡debes levantarte, yo no puedo sola…! ¡Concéntrate!- Le grito la niña aguantando el dolor de su estómago, que ya no sangraba, pero la herida seguía reprimiendo su estado -¡debes ayudarme, yo no puedo sola! ¡Perderemos a Ariel si seguimos así!- Dijo la niña cerrando los ojos con furia. El niño sin replicar y aguantando el dolor de las quemaduras que lo consumían hacia la oscuridad, se acercó a ambas, concentrando lo que le quedaba de fuerza, Haidée sonrió… -¿¡Listo? -Dijo en un murmullo, el niño asintió. Haidée dio una mirada fugas hacia Gandalf el cual entendió el mensaje con solo mirar el destello de los ojos de la pequeña… -¡AHORA!- Gritó Haidée en el momento en que Ariel seguía forcejeando para que Aarón tomara el frasco de las manos de su hermana y se lo diera a la fuerza a la pelinegra que seguía chillando haciendo la habitación insoportable, a esto Gandalf y los demás que estaban alrededor del círculo empezaron a murmurar unas frases en lengua antigua lo que provocó que las piedras que mantenían el extraño campo de energía empezaran a girar más rápido que antes.
-¡Ariel, aguanta, aguanta! -Decía Haidée en su cabeza aferrando a su prima más a su cuerpo, podía sentir la respiración agitada de esta, como intentaba a toda costa zafarse de su agarre y los insoportables gritos que podrían dejar sordo a cualquiera. Pero no la dejaba, la niña no la soltaría hasta que encontrara un rastro de la luz de su prima en el interior del cuerpo. Habrán pasado algunos segundos, pero para los niños habían sido horas, largas horas acompañadas de insufribles minutos, hasta que sucedió. silencio, silencio con algunos murmullos, Haidée entre abrió los ojos, sabía que Aarón había introducido el extraño líquido a la boca de Ariel y le mantenía la boca cerrada, por que ya no escuchaba los chillidos, ahora solo eran gemidos desesperados, hasta que lo sintió, si lo sintió…era ella...Era ella…-se dijo feliz Haidée para si.
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Frío, eso fue lo primero que pensó cuando pudo abrir los ojos. todo lo que pudo recordar en ese momento fue el instante en que Gandalf se acercaba con ese objeto, sintió como le quemaba, pero no podía transmitirle ese dolor a Aragorn, no podía dejar que el leyese sus sentimientos y que viera las imágenes que todas las noches se manifestaban como pesadillas, atormentándola, haciéndola dudar. No podía decir que ya no quería más, por que sabía que Haidée y Aarón la necesitaban, tenía que ser fuerte, por ellos, por la gente que aún los estaban esperando.
Pero no pensó en ese momento que el retener todo eso, los sentimientos, el dolor, la misma oscuridad, la llevara a la entrada del abismo y se encontrara cara a cara con el acreedor de todos los males que estaban aconteciendo en ese momento en Arda.
-¡Maldita sea! -se dijo así misma, mirando la extraña sombra que se cernía sobre ella -¡No te acerques! -Grito retrocediendo entremedio de la oscuridad, pero la energía negativa se expandía cada vez más -¿quién eres? ¿Qué quieres?- Dijo la niña aún caminando en la nada mirando hacia ambos lados para encontrar alguna salida.
-Tula unna nin! Tula una nin!... tithapen…muin-sell nîn… (¡Ven hacia mí! Ven hacia mí…pequeña…mi querida niña…)
Decía la extraña silueta que se había formado entre la oscuridad, era fría, inestable, temblorosa, estaba llena de dolor…odio. Ariel retrocedió de nuevo, ella conocía esa presencia, la había sentido con anterioridad, hace mucho tiempo y solo hace unas semanas atrás. La niña tragó saliva con pesadez.
-Entula umnin…sell nîn… (Vuelve a mí…hija mía…)- dijo la escalofriante voz mientras empezaba rodear a la niña, que de inmediato se dio la vuelta para intentar escapar a donde fuera, por lo menos lejos de ese SER, más a cada paso quedaba esta extraña nube la seguía y por momentos la vista se le nublaba, al parecer la energía se le estaba yendo, sus pasos se hacían mas monótonos y torpes a medida que intentaba escapar a donde pudiera ver algo, todo estaba oscuro.
-¡Maldición! Por que no hay una maldita luz o algo- se dijo para si la niña mientras veía que sus intentos eran en vano al tratar de escapar de esa cosa, sin más su agitada respiración se hizo latente cuando, no pudo más al sentir que las piernas no la sostenían.
Más no llegaron a tocar las rodillas el suelo, pues la extraña energía la envolvió casi ahogándola, elevándola del suelo haciéndola girar lentamente, lo cual fue más agobiante para Ariel que empezó a encorvarse por la tristeza y el dolor que empezaban a inundarla, además de la falta de aire que reclamaban sus pulmones, solo pudo dejar escapar algunas lágrimas que eran arrebatadas de sus ahora blancas mejillas por la extraña tempestad que la envolvía. Las imágenes la golpearon una y otra vez, la muerte, el dolor, la furia, el odio, rencor, venganza, miedo, locura, todo sentimiento maligno trataba de entrar en ella, todo aquel sentimiento que podría contaminar su alma empezó a golpearla con fuerza, mientras que la niña negaba todo lo que había vivido tras la muerte de sus padres y su familia. Las lágrimas corrían sin detenerse por su pálido rostro, ya no habían ganas de nada, solo de rendirse, de dejar todo a la deriva, que las cosas sucedieran, sean estas malas o buenas, no podía aguantar los recuerdos que azotaban a su alma y las imágenes de sangre y gritos de ayuda que se desbordaban por sus sentidos, por sus gestos de sufrimiento…
…ARIEL… ¡ARIEL!... ¡RESPONDE!...ARIEL… ¡ARIEL!...
-Hai…dée…-dijo débilmente la niña, las fuerzas se le estaban acabando, esa cosa, le estaba absorbiendo el alma- Haidée- dijo de nuevo y al momento que lo repetía algo cálido empezó a brotar de su pecho. -¡Haidée!- gritó de repente la niña abriendo los ojos esperanzada, había sentido la energía de su prima, le había llegado el anhelado contacto, sin más la pelinegra empezó a moverse enérgica dentro de esa oscuridad que la envolvía, quería verlos, quería abrazarlos, necesitaba el calor de sus amigos, de su sangre, de los que se convirtieron en ese momento en lo más importante cuando les arrebataron su mundo. Aún no era tarde, aún podía salir, aún podía haber esperanza, no quería ceder, no quería morir, no aún.
-No puedes arrancar de tu destino. No eres una niña normal, eres parte de lo que no soy, eres mía, eres parte de mí. Así como lo serán los otros dos niños…eres parte de un ciclo sin fin…un todo y vacío a la vez…devuélvemelo…devuélveme lo que me pertenece…
-¡YO NO SOY TUYA Y MIS PRIMOS TAMPOCO!... ¡No te pertenecemos, no eres nadie, no somos parte de ti!- Gritó empezando a moverse frenéticamente en el aire para que la extraña criatura la soltara, pero esta la envolvía cada vez más en esa nube espesa, lo que empezó a sofocar a Ariel que ahora se había colocado las manos en la garganta, la vista se le empezaba a nublar y los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas, como si un ácido los hubiera bañado por la mañana.
-¡Eres mía y debes ceder…nadie puede ayudarte…nadie puede evitar que EL sea mío…!
-¡El no es tuyo y nunca lo será! ¡El es libre! ¡¿Me oyes?! ¡EL ES LIBRE! -Gritó la niña tomándose la cabeza con ambas manos, mientras sentía que su interior lloraba, suplicaba por un poco de calor, de comprensión, de un abrazo, solo un abrazo…
- Feren uume moru mile lyaa (por favor no te escondas dentro de ti) En ese momento la niña había dejado de llorar, Feren uume (por favor) -insistió el susurro, de a poco se le hizo conocida la dulce voz, pero su corazón aún se agitaba, aún desconfiaba, pero de a poco empezó a mirar hacia distintos lados…
-Man ta raika? (que ocurre)- Dijo casi en un suspiro -¿quién es?- Habló en lengua común por si no le entendían, pero ya se estaba acostumbrando a hablar en sinda o quenya, la pequeña se irguió viendo solo vacío, más pudo percibir aún la energía maligna a su alrededor, pero extrañamente no podía llegar a ella…entonces fue en ese instante en que lo sintió, esa sensación, la seguridad,… la risa de un pequeño niño, el amor de un abrazo. Ariel levantó la mirada encontrándose con unos ojos plateados, pero que al mismo tiempo eran cubiertos por una tenue luz dorada que los envolvía con calidez y amor.
-Aiya- dijo la pequeña criatura que empezaba a tomar forma delante de la niña. Un extraña bruma empezó a rodearla hasta envolverla por completo, más esta no era fría, todo lo contrario, era muy amigable, reconfortante.
-Aiya…Amin hiraetha nan Man nályë? (Hola…lo siento pero ¿quien eres?)- Dijo la niña mirando hacia todos lados, pero lo único que encontró fue una nube blanca que la rodeaba y se escuchó una pequeña, pero cálida risa. Ariel volvió a mirar a todos lados hasta que un cálido viento la hizo cerrar los ojos y se unió a ella, en un cálido abrazo… en seguridad.
-Edro hin lín, tiro nan menel, lasto nan gwaew, a edro gûr lín, istathach (Abre tus ojos, mira al cielo, escucha el viento, abre tu corazón, y entonces lo sabrás)- y en ese momento lo entendió, lo había visto, había soñado tantas veces…cuando se sentía sola, cuando no había nadie. Siempre lo había sentido, siempre estuvo ahí, pero se negaba a creer, a aceptarlo en su corazón, en su alma-… no temas yo estoy con tigo…todos estamos contigo… -dijo la dulce voz haciendo que Ariel abriera los ojos encontrándose con un pequeño como de la edad de Aarón, pero este era tan blanco como la luna y sus ojos eran de un plateado que cambiaba a dorado por momentos, según como le llegara el reflejo de la luz e incluso el reflejo de la oscuridad. Estaba ataviado con finos ropajes grises y blancos y en su hermoso rostro una sonrisa enmarcaba sus mejillas de un tono levemente rosado que contrastaba con su pelo tan negro como la misma oscuridad que los rodeaba en esos momentos.
-Aiya- dijo de nuevo lo que parecía un niño pero ahora con una expresión más afable. Ariel estaba algo atontada, o más bien ida, ya que no podía creer lo que veía sus ojos, el pequeño ser parecía casi etéreo, el sonrió por el desconcierto de la niña.
-Man nályë? (¿quién eres?)- dijo Ariel mirando con asombro y extrañeza a la vez- ce Eldar? (¿eres elfo?)- le preguntó Ariel asombrada viéndole las orejas en punta, mientras el niño se las tomaba y se las veía con algo de dificultad.
-Bueno, supongo que sí- le contestó volviéndola a ver mientras sostenía el par de orejas entre sus dedos- según esta forma soy un elfo, pero nunca tome forma en realidad- dijo el niño mirando curioso a la pelinegra que no entendió mucho el comentario.
-¿Qué no tomaste forma? ¿A que viene eso?- A esto el niño sonrió cómplice lo que le llegó de lleno en la cabeza -¿tú…tú…tu eres? -Dijo tartamudeando Ariel con los ojos como plato, mientras trataba de procesar todas las imágenes que se le venían a la cabeza, el pequeño sonrió y al momento se lanzó a los brazos de la niña que no sabía como responder. La respiración tranquila del pequeño pegaba contra su torso mientras que las suaves manos la estrechaban anhelantes por la cintura.
-Im ce ha ce Im (yo soy tu y tu eres yo)- Dijo el niño con la mejilla pegada entre el abdomen y el tórax de la niña que respiraba agitadamente-…somos uno…somos lo mismo…-terminó diciendo el pequeño al levantar la vista para ver los ojos de la pequeña que no sabía que decir, estos se suavizaron al ver el brillo de la criatura que solo sonrió a la emoción que había manifestado la pelinegra a través de sus ojos. -No tengas miedo, no estás sola…pero debes volver…ellos te necesitan, yo te necesito…debes volver… -le habló casi en un susurro la criatura que empezó a desvanecerse. Ariel solo podía ver los destellos que salían del pequeño cuerpo, más su semblante no había cambiado en nada, seguía siendo triste. -Abrazó a la figura antes que se desvaneciera completamente y ahí se quedó, con lágrimas en los ojos, acurrucada como un bebé que trataba de darse calor con sus brazos-…recuerda, no estás sola…debes despertar…debemos despertar…yo estaré contigo…siempre…
-Siempre- repitió Ariel con la cabeza gacha- siempre…-repitió de nuevo a esto la pequeña empezó a emitir un destello plateado, que poco a poco se iba incrementando-…siempre…-murmuró de nuevo a lo que la neblina que la reconfortaba en ese momento empezó a desvanecerse-…siempre…-dijo de nuevo empezando a enderezarse lo que la oscuridad la envolvió de nuevo y el aire se hizo espeso a la vez. En ese instante Ariel pudo sentir de nuevo el frío entrar a cada rincón de su cuerpo-…siempre…-terminó de decir la niña mientras sus ojos eran ocultos por su flequillo, en ese instante se escuchó de nuevo la gélida risa.
-…burzum…ghâsh agh burzum-ishikrimpatul… (Oscuridad…fuego y en las tinieblas atarlos…) escuchó de nuevo susurrar al viento, la niña no se inmutó mientras aún seguía flotando entre la penumbra y la cordura… no puedes resistirte, solo eres lo que es y eso es lo que soy…tu único camino…tú único destino…soy yo… terminó diciendo la fría voz mientras la espesa neblina se iba introduciendo en el cuerpo de la chica.
- Ariel…Ariel…despierta… despierta… Feren uume moru mile lyaa (por favor no te escondas dentro de ti)-… ¿prima?- A esto Ariel abrió los ojos los cuales empezaron a tomar un color plateado- Ariel por favor…no puedes dejarnos solos…lo prometiste…lo prometiste…
-Lo prometí- se dijo la niña mirando hacia el frente, mirando a la nada- lo prometí- volvió a decir mientras de a poco descendía hasta que pudo sentir de nuevo algo sólido bajo sus pies, Ariel sonrió haciéndose más intenso el resplandor plateado de sus ojos-… ¿Haidée?- Dijo de repente empezando a caminar hacia la nada-… ¡HAIDÉE!...-gritó al correr hacia la oscuridad-… ¡HAIDÉE!...- gritó de nuevo acelerando su maratón con lágrimas en los ojos.
Quería salir de ahí, de ese lugar, no quería volver a sentir frío, ni dolor y esa presencia que la carcomía por dentro. La asfixiaba, la hacía repetir una y otra vez las imágenes que tanto quería olvidar, tanta muerte, tanta sed de poder, quería que se perdiera, se hundiera en un abismo de odio, rencor, coraje, venganza…miedo y eso no podía pasar, si caía, si caía como lo había hecho Saurón, todo se volvería oscuro, todo se convertiría en destrucción, no podía pasar eso, no podía. Ariel seguía corriendo hacia la nada, sus mejillas se secaban con el extraño soplo del silencio mientras su corazón latía cada vez más rápido a medida que aumentaba el ritmo de su loca carrera y sus pasos se hacían cada vez más indescifrables y el silencio los tapaba con un suspiro y un latido del acelerado corazón.
-No puedes escapar, no puedes salir, eres parte de mí, eres lo que soy…tu destino es el mío…yo renaceré por ti- dijo la voz en su interior que trataba de detener al pequeño cuerpo que se negaba el para la loca carrera. Ariel sabía que si se detenía EL podría tomar el control de su cuerpo, El intentaría arrebatarle lo poco y nada de luz que le quedaba, El trataría de arrebatarle al niño…
-No, no al niño no, el era parte de ella y ella de él, además que era parte de sus primos, no podría permitir que cayese en manos de esa… COSA- decía Ariel mientras sus músculos tensos ya empezaban a reclamar por el descanso, no sabía hace cuanto estaba corriendo, pero su cuerpo si, estaba agotada y el hecho de que por fin había aceptado a quien era parte de ella y sus primos, no ayudaba mucho a que su cuerpo siguiera corriendo.
-Sabes bien que no puedes esconderte, eres parte de mí, yo soy parte de ti, somos uno y tu destino está trazado…tu camino hacia la oscuridad…hacia mí…
- ¡Eso no es verdad, no es verdad, yo trazo mi camino, yo lo escojo y escojo a mis primos, a mi familia…a mis amigos…escojo la esperanza…! -a esto el brillo que empezó a crecer de su cuerpo mientras decía todas estas palabras explotó de improviso sacando la energía negativa que se había acumulado en el cuerpo de la niña. Ariel se sintió más ligera y en ese momento pudo verla, Haidée, Haidée corría a la par de ella, parecía un enorme espejo donde ambas no se habían percatado de la presencia de la otra, ambas corrían a la par mirando hacia delante, perdidas en su mente. La oscuridad de repente las escondía, dejando perdida cada imagen, cada gesto de ambas chicas, que de un momento a otro solo sabían que no estaban solas, en un instante o en unos segundos, todo empezó a aclararse, el espejo se empezó a agrandar, ya no solo estaba a un lado de la niña, ahora estaba arriba, abajo y alrededor de Ariel la cual seguía corriendo a la par de Haidée. Pero como si de otro reflejo se tratase al otro lado de la chica, una pequeña figura también corría a la par de ella, la presencia de un niño de cabellos castaño claro y ojos verdes se hizo presente, el cual también no se había percatado de las otras dos presencias. Los tres corrían en perfecta coordinación, uno al lado del otro, como si fueran uno y su reflejo fuera el otro, pero lo extraño era que en la parte inferior su sombra y reflejo no era el de su persona. Como si fuera otro mundo, otra dimensión, la parte inferior de cada uno se reflejaba un pequeño Eldar de cabellos como la noche y ojos que cambiaban de un plateado a dorado a medida que pasaba entre la sombra y la luz del extraño lugar.
-¡Son míos, son míos, no pueden escapar…los tres son míos!- Gritó la voz, que a medida que repetía la frase el aire se hacía más espeso y el lugar empezaba oscurecerse de nuevo, más los niños solo corrían sin mirar atrás. En eso los tres sintieron como el vidrio empezaba a resquebrajarse de a poco, esto les hizo que se miraran sorprendiéndose unos con otros que estaban los tres en el mismo lugar, las tres figuras se detuvieron al mismo tiempo asombrados al mirarse y como estaban físicamente, pero un extraño escalofrío hizo que salieran de su alegre reencuentro cuando se fijaron que tanto el suelo como el espacio en general, se estaba desmoronando.
-¡CORRAN! -Gritó Ariel y como si fueran uno, los tres al mismo tiempo emprendieron de nuevo la loca carrera, mientras todo a su alrededor caía como un vidrio roto, en mil pedazos.
-No…no lo…lo…logra…remos…-había dicho con dificultad Haidée mientras miraba hacia atrás y a su alrededor viendo como el vacío se hacía presente- ¡no…llegaremos! -Gritó la chica al saltar un vacío que se había formado sorpresivamente a un lado de ella, mientras que miraba a Ariel y su hermano corriendo al lado de ella.
-Sí llegaremos- dijo en un susurro Ariel- debemos hacerlo- terminó diciendo la niña mirando a su alrededor…
…somos uno…tú y yo…uno solo… -Ariel al escuchar esa voz, se detuvo de improviso haciendo que sus primos también lo hicieran al mismo tiempo-…recuerda…recuerda…uno solo…
A esto Ariel bajó la mirada viendo su reflejo bajo de ella, en unos segundos estaba su rostro y ahora esta aquel niño de cabellos negros y ojos plateados- dorados, este le sonrió, lo que a Ariel le extraño, pero un fuerte ruido hizo que subiera la mirada de nuevo y sorprendiéndola al ver que los espejos a su alrededor empezaron a explotar- ¡…recuerda…recuerda…somos uno…los tres son uno…!
-Uno- repitió Ariel como analizando lo que escuchaba, de repente los ojos se le agrandaron como huevo alzando las cejas-…uno…-repitió de nuevo mirando a sus primos y luego el reflejo debajo de ella, luego miró el que debería ser el reflejo de Haidée, pero el niño estaba también bajo de ella, para luego mirar bajo Aarón, donde también estaba el mismo niño. Ariel mostró una pequeña sonrisa la que imitó el pequeño Eldar debajo de ella desapareciendo para dejar el reflejo de Ariel al igual que el de los otros dos niños-…Es hora de actuar…- dijo la niña ampliando más la sonrisa y cerrando los ojos.
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Nota: El relato a continuación se leerá más lento, pues se dicen muchas cosas, pero esto ocurre en unos minutos en el tiempo real o sea los personajes hablan rápido :) gracias)
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Quietud, esa era la palabra, pareciera que todo había sido congelado de un momento a otro, las altas figuras miraban ensimismadas y aterradas a los tres niños que yacían como estatuas en el círculo que aún era protegido por las extrañas piedras que giraban, ahora más despacio que antes. Los pequeños se habían quedado totalmente inmóviles, Ariel había dejado de chillar y su cabeza había caído como una muñeca sobre el hombro de Haidée, ambas tenían la cara entre el hombro y el cuello, siendo tapada su cara con este y el pelo. Así que no se podía ver sus expresiones, aún Haidée estaba aferrada fuertemente al cuerpo de Ariel que había quedado con los brazos muertos a los costado, los cuales eran interrumpido en su trayectoria por uno más pequeños que atravesaban el abdomen de la pelinegra como si fueran las mismas cadenas de un gigante apresado. Aarón escondía la cara entre medio de las ropas ensangrentadas de ambas niñas, aferrándose a lo único que le quedaba, a lo único que podía alcanzar.
-No se mueven- dijo de repente Sam temeroso al ver la escalofriante escena.
-Ni siquiera eso- interrumpió Haldir- no se siente su presencia, es como si se hubieran desvanecido, pero al mismo tiempo no- dijo extrañado el Eldar que empezó a acercarse al círculo.
-Hay que sacarlos de ahí- dijo Imrahil arrodillado al lado de Haidée y Aarón- casi no se escucha su respiración- expresó preocupado- no me gusta verlos así ¿Por qué están así? ¿Qué sucedió?- Pregunto aprehensivo y ofuscado el príncipe de Dol Amroth mientras sus ojos preocupados y llenos de tristeza trataban de encontrar alguna señal de luz en las pequeñas figuras.
-Están luchando contra ellos mismo, contra su lado oscuro- interrumpió Celeborn mirando desde arriba las tres figuras- lo vi en los ojos de Haidée, cuando le pasé la poción- dijo serio el Eldar aún con las manos alzadas hacia la pared de energía- pero confié, confié en ella, sus ojos me dieron a ver una fuerza que nunca había sentido…
-Eso es lo que son, una enorme y cálida energía de sentimientos y emociones- dijo Gandalf con los ojos entrecerrados- son la fuerza, la empatía y el enlace que hace mucho tiempo todo ser viviente rompió en aquel momento y ahora Eru nos da otra oportunidad para protegerla y encaminarla correctamente.
-¿Por eso debían sufrir, salir lastimados y oír sus gritos? ¿Para saber quienes eran? ¿NO HABÍA OTRA MANERA?- Dijo enojada Eve que aún estaba arrodillada al lado de Aarón con la mano muy cerca de la energía, estaba tentada a quemarse, a cualquier cosa por sacar a la pequeña figura que no se movía después del los quejidos y gritos que había dado al quemarse contra la transparente pared- ¿Tenían que pasar por esto? ¿Era necesario el que toleraran todo esto de nuevo? -Espetó el un susurro mientras la lágrimas caían con pesar y dolor, Legolas que estaba a su lado solo la abrazó con fuerza mientras le susurraba palabras confortables al oído para que se calmara.
-Esto se está saliendo de control- interrumpió la reina de Gondor- solamente iban a ser un retroceso en la mente de Ariel, según lo que me dijiste Adar ¿Por qué sucedió todo esto? Los niños salieron de repente de la habitación, como si una fuerza extraña los llamara y no hay que decir sobre los poderes que manifestaron en la entrada del despacho- dijo algo enojada la media elfa- los niños están sufriendo, eso se puede sentir y ver ¿qué proponen con esto?- Dijo Arwen con pesar en la mirada mientras veía a sus abuelos, a su padre y al mago- ¿no dieron ya suficiente evidencia para dejar en claro quienes eran? ¡Son niños! Por Eru, a pesar de que puedan llevar todas las almas de Arda sobre sus hombros, aún son niños y actúan como tal, por lo menos eso me mostró Ariel en su visión.
-¿Visión?... ¿Dices una visión, hija?- Interrumpió asombrado Elrond.
-Sí Adar, una visión, la cual concernía mucho a nuestro mundo, pero al mismo tiempo se entrelazaba con el suyo y debo decir que no fueron muy satisfactorias las imágenes, más bien ruego a los Valar para que no se cumplan- Esto dejo algo choqueados a los presentes, especialmente al mago.
-Mi Señora ¿de qué tipo de imágenes estaríamos hablando? -Preguntó ansioso el Istar aún con las manos alzadas.
-Eso, mi querido Mithrandir no es posible que lo diga, le di mi palabra a Ariel que no diría frase alguna, me rogó que no hablara y lo cumpliré, más pienso que aún no es el momento de revelar lo que vimos ambas- a esto Arwen miró a Galadriel la cual asintió al instante- o mejor dicho- la pelinegra volvió a mirar al mago- yo no soy la indicada para relatar esos hechos- a esto la reina fijo los ojos en las tres figuras que aún no emitían movimiento alguno- yo no- terminó en un susurro mientras subía la mirada encontrándose con los ojos azul grisáceos de su marido que la miraban con amor y comprensión.
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Tiempo Normal
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-Bueno, le preguntaremos después a Ariel que fue lo que pasó, pero antes que nada, interrumpió Gimli, hay que sacarlos de ese trance, están demasiado pálidos y yo quiero a mis niños mañana, sanos y salvos, con una sonrisa de oreja a oreja como siempre- espetó serio- prometieron ayudarme con las armas y las armaduras, además de la decoración de la boda de mi amigo, que lamentablemente se retrazo con tanto problema diplomático y político- espetó seguro el enano mirando a todos los presentes -y si tengo que ir a las misma entrañas de Mordor para ir a buscarlos, no dudaría ni siquiera por mis barbas.
A esto varios mostraron una semi sonrisa en sus labios, el enano siempre los hacía tranquilizarse, no importaba la situación, varios estaban de acuerdo con las palabras del señor de las cavernas, no querían ver a los niños sufriendo de nuevo, no querían que volvieran a llorar después de verlos anhelar por tanto tiempo algo de protección y entendimiento cuando le contaron sobre sus padre y la tragedia que los había alejado de su mundo, especialmente a vagar en soledad, sin protección de sus familias. Lo que ahora todos los presentes prometieron en silencio ser.
-Tiene razón mease enano, es hora de traerlos de vuelta, ya hemos comprobado a que los niños son las almas que buscamos, a pesar que no se han desarrollado de la mejor manera y que aún les falta mucho camino por recorrer, pero ante todo como dijo mi nieta, son niños y como tales hay que tratarlos y respetarlos. A pesar de que han pasado varias cosas que cualquier adulto por muy fuerte rechazaría, ellos siguieron adelante, pero esa fuerza interna, puede al mismo tiempo irse contra ellos mismos, por que aún no saben como controlarla, por lo menos no para su seguridad.- Inquirió la hermosa dama de blanco- por ahora, lo importante es saber como es que esa "presencia" pudo entrar a estas tierras y especialmente a los niños…aunque- dijo la Eldar mirando a la caja plateada que estaba encima de la mesa…pero en ese momento se escuchó un quejido lo cual llamó la atención de todos los presentes que volvieron la cabeza rápidamente hacia las tres figuras.
-¿Aarón? -Dijo algo, intranquila la mujer que pudo ver tenuemente la espalda del pequeño que empezó a bajar y a subir con el ritmo de la respiración que se agitaba cada vez más- Lord Elrond, está demasiado agitado- dijo Eve mirando más cerca al pequeño que empezaba a temblar- no está bien- terminó diciendo preocupada, mientras los hobbits iban a su lado con dejo de preocupación.
- Debemos actuar rápido- dijo Celeborn- me temo que no fue buena idea exponerlos a esa joya.
-¿El brazalete? -Preguntó Frodo mirando la caja plateada y luego al mago.
-La energía que había emanado con anterioridad Ariel, no hacía duda que ella podría controlar la energía maligna que había en esa joya- dijo de repente el mago mirando a la niña- no creí que esta fuera más fuerte que ella, el poder que habían manifestado esa vez los tres, parecía decir lo contrario, pero a lo mejor fue demasiado precipitado al exponerlos de inmediato a ese objeto- inquirió serio el Istar- por eso le pedí a Ariel que se desconectara parcialmente de sus primos y al conectarse con Aragorn tendría un soporte que no fuera precisamente de sangre, si no que estaría más ligado a este mundo, así sería más fácil para que pudiera entablar una comunicación con su yo interior…
-Con el niño… ¿con el niño que no nació?- Preguntó Merry curioso.
-Sí, mi querido Meriadoc, con él mismo, Ariel me había comentado días atrás que muchas veces soñaba con un pequeño cuando se sentía sola o la tristeza la embargaba, este era como de la edad de Aarón, pero nunca pudo verle la cara, solo alcanzaba a ver sus vestimentas y escuchar su cálida sonrisa, pero después de eso se despertaba- el mago dejó salir un suspiro- me pregunte si como aquella vez que Cemendur había colocado una de las tantas joyas que había hecho Annatar, pudo hacer reaccionar de aquella forma a los niños ¿Por qué no intentar que a través de esta misma táctica hacer que EL despertara para que los pequeños despertaran totalmente de su letargo? Especialmente que nos han llegado noticias de que parte del ejercito de Mordor viene en camino hacia Rivendel- a esto varios de los presentes se paralizaron, menos el Señor de Imladris y los altos elfos, junto a el rey de Gondor- me temo que ya saben que existe el portador de la luz de los Silmarils, saben que es una pequeña criatura y que está aquí, bajo la custodia de los elfos.
-Entonces no hay que ocultarlo más- espetó Pippin con algo de temor, ¿si los vasallos de Saurón saben que los niños son los que tiene la luz de los árboles de Valinor, no sería mejor sacarlos o resguardarlos en algún lugar más seguro?
-Tranquilo Pip, ellos saben que se trata de una criatura pequeña, "un niño" pero no saben que son "tres", menos que son dos niñas y un chico- interrumpió Eomer con expresión afable- por lo menos tenemos esa ventaja- dijo mirando a los presentes.
-Pues si, se podría decir que es una ventaja, pero de todos modos no podemos exponerlos, menos si están en un estado tan vulnerable- interrumpió Haldir- por el momento creo que no es bueno moverlos, además que se darían cuenta, porque esa información no pudo salir así como así de este lugar.
-¿Estas diciendo que hay espías mellon nin?- Interrumpió Legolas enojado mientras aún abrazaba a su prometida por la espalda- si hay alguien que está infiltrando información sobre los pequeños, debes ser alguien de confianza o que sepa de las distintas acciones que han manifestados los niños, especialmente si quieren más poder- dijo serió el Eldar apretando más el agarre hacia la chica a lo que Eve se recargó contra la espalda del elfo- no me extrañaría que fueran los Haradrims- espetó molesto mientras le daba un beso en los cabellos a su prometida.
-No me extrañaría que esos sujetos hicieran de las suyas, especialmente por controlar todo- dijo molesto Boromir mirando a los presentes- especialmente tratando de arrebatarle las vidas a inocentes- esto lo dijo mirando a los pequeños que aún no se habían movido, a excepción de los quejidos de Aarón.
-En todo caso debemos apurarnos- interrumpió de inmediato Aragorn viendo la palidez de Haidée- no aguantaran mucho- se apresuró a decir el rey mientras se hincaba cerca de las tres figuras.
-Espero que Haidée haya encontrado a Ariel- dijo en un susurro el mago a lo que la Dama blanca puso una mano en el hombro del Istar, pero en ese momento un fuerte viento se empezó a manifestar rápidamente en la habitación, igual que aquella vez cuando Ariel empezó a gritar. Los presentes se taparon la cara con los brazos mientras intentaban mantenerse en pie. Gandalf, Elrond, Celeborn y Galadriel se acercaron a la pared de energía como si el viento no les afectara, de inmediato empezaron a murmurar algunas frases en lengua antigua, lo que provocó que el viento aumentara. Todo arremetía contra las paredes y los presentes, se escucharon ruidos de vidrios quebrados y golpes ahogados que rompieron el silencio de la noche atrayendo miradas curiosas. Los que estaban adentro trataban de mantener la mirada en los acontecimientos que pasaban tan rápido como una ráfaga en las grandes montañas nubladas, la intensa luz hacía daño a los ojos haciendo que las miradas rebulleran el contacto y sintieran un viento frío recorrerles cada poro del cuerpo.
-¡PUSTA! -Gritó Galadriel deteniendo todo y exaltando a los que estaban en la habitación y al mismo tiempo el viento dejó de arremeter contra todo, en ese instante un pequeño golpe rompió el improvisado silencio y cada segundo se hacía cada vez más persistente y fuerte, todos empezaron a buscar de donde salía el extraño golpeteo, como si estuvieran golpeando tenuemente la pared. Hasta que Sam fijo los ojos en la caja plateada que estaba encima de la mesa que parecía tener vida propia al empezar a dar pequeños saltos, como si estuviera bailando…
-¡LA…AVA…AVA…AVA PUSTË…! (¡NO…NO LO HAGAS…NO PARES…!)- Interrumpió un grito en el despacho segundos después que la Dama Galadriel había intervenido, todos conocían perfectamente ese tono de voz, todos voltearon a ver a las tres figuras que en ese momento estaban de pie, se habían levantado, pero aún seguían con los ojos firmemente cerrados, y su respiración se había puesto más agresiva que antes.
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En ese instante una llamarada empezó a cubrir todo el círculo cubriéndolo por completo, haciendo desaparecer por algunos minutos a los niños ya que solo se manifestaba un enorme pilar de luz que iluminaba toda la estancia. Esto no pasó desapercibidos para los demás habitantes de Rivendell, ya que la energía que se sentía hace rato empezó a incrementar de a poco, desbordando las expectativas. Esto hizo sonreír a ciertos inquilinos sobre sus conjeturas, no eran de todo herradas.
-Con que…humanos- dijo Hyarmendacil con cinismo- lamentaran el haber ocultado a sus hijos- dijo en un murmullo el rey de Harad con una mirada diabólica, esbozó una sonrisa siniestra mientras sus ojos brillaban bajo las sombras.- ¡Cemendur! llamó alzando la voz a lo que el primer general sin excusa hizo una reverencia esperando las ordenes a lo que el rey de Harad se sacó un extraño objeto que colgaba de su cuello pasándoselo a su primer hombre.-Prepárense…-dijo en un susurro cruzando los brazos sobre su pecho acentuando más su trabajada musculatura- es tiempo de tomar lo que nos pertenece…-a esto Cemendur junto a los otros dos guardias que estaban con el dieron una reverencia perdiéndose en la oscuridad de la vegetación, mientras la fría mirada miraba atenta a la cálida luz que asomaba por una de las ventanas del imponente despacho del Lord de la casa. El hombre sonrió para si nuevamente y se colocó la capa de nuevo ocultando su mórbida felicidad, junto a lo inevitable que se acercaba a pasos agigantados.
La entrada del despacho y toda la parte de la pequeña plaza que daba hacia el lugar, había sido ocupada por guardias de los reinos de Gondor y Rivendel, además de algunos habitantes tanto de la corte como elfos que habitaban en el lugar como simples aldeanos, más a todo esto Aratan que supuso a ciegas lo que podía estar pasando, dio la orden de que los guardias custodiaran el pasillo y la entrada de la enorme habitación, no podía interferir nadie en esta situación y lo tenía muy en claro.
- ¡gwador! (¡hermano!)- Gritó el medio elfo muy parecido a Aratan con el cabello negro y los ojos verdes con un destello de preocupación -¡los caballos, Negro y Blanco se han escapado de las caballerizas! Han salido como dos huracanes, no los he podido detener… -masculló el joven elfo agitado por la carrera.
-¡Maldición! -Gritó para si Aratan viendo todo el lugar, estaba llegando más elfos y hombres por la extraña energía, luego miró a su hermano que también miraba las enormes puertas del despacho de Elrond.-Escúchame- dijo llamando la atención del muchacho- dile a los encargados de las llanuras y a los elfos que están bajo las ordenes de Haldir que te ayuden a buscarlos y que los mantengan seguros hasta que todo esto pase.
-¿Qué está sucediendo hermano? ¿Qué es todo esto- pregunto confundido el pelinegro.
-Lo que debía suceder…lo que tanto se temía que llegara- dijo el mayor de los hermanos mirando el resplandor que de a poco empezó a extinguirse-…Ariel…Aarón…Haidée…-dijo en un susurro el medio elfo con aprehensión-…por favor Eru…pretéjelos…pretéjelos…
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- Era hora de actuar, lo había dicho, los tres eran uno y actuaban como tal, a lo mejor no en el plano terrenal, pero en el espiritual, siempre encajaban. Las diferencias se hacían nulas y los sentimiento se disipaban hasta que los cubrían el completo balance, eso era lo que quería decir aquel niño y sus tíos, ellos siempre habían sentido esa extraña energía que los acompañaban a los tres cuando estaban juntos. No había entendido al principio, pero todo llega con el tiempo, tarde o temprano y ese era el momento justo- Ariel sonrió para si. Miró para ambos lados dando por hecho que ya no quedaba reflejo alguno y el espejo casi estaba roto por completo, la niña dio un vistazo a sus primos y encarando sus miradas gritó.
-¡SALTEN! -Gritó Ariel con rapidez- ¡SALTEN!- Dijo nuevamente viendo alternamente a ambos niños que algo confusos se encontraron con la mirada en una pregunta -¡NO ES MOMENTO DE EXPLICAR, SI NO SALTAN TODO SE PERDERÁ!- Gritó Ariel ya con desespero mientras veía que todo el espejo alrededor era consumido por la oscuridad -¡Salten hacia mi!- Inquirió la chica mientras extendía ambos brazos hacia sus primos, estos no dijeron nada, pero miraron a sus pies, la distancia se había agrandado, la fisura se había hecho más amplia, ambos niños se miraron de nuevo y miraron a Ariel que solo asintió-…yo se que pueden…-susurró a esto ambos hermanos se hicieron hacia tras para tomar velocidad, el reflejo de aquel elfo de cabellos negros se manifestó como su sombra haciendo los mismos movimiento, Ariel cerró los ojos y una tenue luz plateada empezó a rodearla, en ese momento la oscuridad ya estaba casi encima de los tres niños. Ambos hermanos empezaron a emanar una luz dorada y el reflejo del niño elfo desapareció, apareciendo en su lugar una esfera de luz del mismo color del aura de los pequeños. En unos instantes cuando ya no quedaba más que el vació, ambos hermanos corriendo donde a cada paso que daban el espejo se quebraba, a lo que por unos segundos se creyó que caerían, pero en el último instante, ambos saltaron. Todo parecía en cámara lenta, incluso la enorme energía que trató de envolverlos, pero en el instante en que los dos chicos tomaron las manos de Ariel y la oscuridad los envolvió por completo, esta abrió los ojos que brillaban más que el Mitrhil y una sonrisa se dibujó en sus labios con una sola frase-…FRODO… -y la luz los rodeo por completo.
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"…Un lago tranquilo y sereno bajo el brillo de las estrellas. En el agua, tan lisa como un espejo, se refleja la cara de la Luna y su luz juega entre las cañas de bambú que rodean las orillas del lago. Esta es la imagen de tú corazón. Mi tarea consiste en ayudarte, cuando, de repente, el cielo se oscurece y el gélido viento de la tempestad destruye la paz del lago en el que navega tú corazón. Todo esto provoca dolor…Y es precisamente en esos momentos en los que el fragor de la tempestad amenaza tu llamada cuando debes encontrar el valor necesario para permanecer fiel a tú corazón; fiel a aquello que su voz ha sabido revelarte, manteniéndote firme ante la verdad que ha encontrado tu alma… Muéstrate flexible como las cañas del lago y espera…y, en el agua del lago, de nuevo volverá a reflejarse la Luna…"
Todo había sido demasiado rápido, por un lado el recuerdo junto a la voz que susurraba suavemente pequeños pasajes de una historia, de un conocer…de una melodía…y por otro lado el frío de la oscuridad y el llamado de lo que sería un camino demasiado largo al olvido. Los había sentido, su fuerza, su respiración, un brillo…el brillo de sus ojos… sus…latidos…
-Haidée…Aarón…Ariel… -pronunció por lo bajo el mediano con los ojos cerrados sintiendo como de un momento a otro todo se enmudecía, el silencio se comió toda expresión y la oscuridad inundó sus sentidos.- Eran ellos, son ellos- se dijo el hobbits mientras trataba de calmar su respiración por el entusiasmo de saberlos con vida. Mientras los demás presentes estaban pendientes del extraño oscurecimiento de sus auras. Galadriel al ver que los niños iban a colapsar de un momento a otro intentó un último recurso, colocar parte de su energía en la pared de luz que ahora rodeaba completamente a los niños para que ellos pudieran tener un acceso a la realidad y salir del extraño mundo de las pesadillas en el cual que se encontraran, pero antes de hacer el gesto y como si todo hubiera quedado en un estremecedor silencio se escuchó la fuerte exclamación…
-¡ABAJO!... ¡AGACHENSE!...-gritó Frodo con desespero ante la atenta mirada de todos, sin más el mediano tomó de la camisa a Sam y a Gimli del cinturón que estaban cerca de él tumbándolos fuertemente hacia el piso cuando un intenso chillido se manifestó de nuevo haciendo explotar la extraña pared de energía. A esto los demás sin chistar se tiraron al suelo, Aragorn había tomado a su esposa colocándose sobre ella protegiéndola, lo que hizo de igual manera Legolas con su prometida que solo atinó a agarrarse firme de los brazos del elfo. Celeborn sin más tomó de la cintura a su mujer cubriéndola con su cuerpo mientras se agachaba con ella, el Istar se cubrió con la capa y Lord Elrond se agachó igual que los demás. Una extraña onda de energía se hizo presente haciendo que las cosas que aún seguían en pie, salieran disparadas hacia distintas direcciones y al mismo tiempo lanzando a todos los presentes hacia atrás con una fuerza descomunal con la fuerte onda de luz que azotó todo el lugar envolviendo cada rincón del extenso espacio, hasta que las ventanas estallaron, lo cual insito a una exclamación por los que estaban afuera atentos a los hechos y la extraña luz que salió como un enorme rayo, saltando en murmullos y fuertes opiniones con respecto a que ocurrían dentro del despacho.
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"… Camino en la oscuridad de la tormenta…
camino entre las voces del Viento
que me llaman en distintas direcciones
y camino a través de las lágrimas
que la lluvia confunde con las mías.
Camino entre los rayos del frío…
Camino en todas y cada una de las circunstancias de mi vida.
Camino por que sé que tú estás conmigo…"
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Ya no había frío… Un viento cálido meció los suspiros que salían levemente del duro cansancio que no dejaba aminorar los latidos de los corazones que palpitaban desbordados por tanto esfuerzos. La calma se hizo presente dejando entrever por la oscuridad, tímidos rayos plateados por toda la habitación que en ese momento permanecía en penumbras. Los imperceptibles movimientos acompasados por la melodía de la noche hicieron que los ojos se abrieran a la luz de un amanecer oscuro, inundado de estrellas fugaces que anunciaban un sueño casi existente.
No había movimiento alguno, las respiraciones acompasadas por el viento que comenzaba a emerger de la fría noche mecía los finos cabellos de los seres que se encontraba en el interior del recinto. Una caricia, un recuerdo, un atisbo de recuerdos, una emoción…de a poco se fueron incorporando los presentes a la oscuridad que era interrumpida abruptamente por los rayos plateados de Isil. Las miradas se encontraron unas con otras formulando la misma pregunta y los brillos de cada color daban la misma respuesta con alivio y ansiedad. De apoco se fueron incorporando cada figura mirando el entorno una vez pulcro y ordenado, ahora todo era una caos, un mar de dudas por los recientes acontecimientos que por más constantes habían sido esa semana, jamás creyeron que alguno de ellos podría deslumbrarlo como lo hizo esta acción que acababan de presenciar.
-¿Están todos bien? -Se escucho una ronca voz entre la oscuridad, a lo que las demás siluetas y sombras asintieron, contestando al unísono una respuesta aprobatoria, pero una exclamación se hizo presente cuando una tenue luz aún se reflejaba a un lado de la habitación. Lentamente las figuras se empezaron a mover entre las sombras y por destellos se podían observar los gestos y expresiones de preocupación y asombro.
-¿Frodo? -Dijo tenuemente Sam al acercarse a su amigo quien había sido el que había emitido ese extraño sonido llamando la atención de todos, pero el mediano no respondió, estaba totalmente atento a las tres figuras que yacían tendidas una encima de la otra, rodeadas por un leve destellos plateado y dorado. Las piedras flotaban a su alrededor mientras una leve aura con una trivial brisa mecía los cabellos de los niños y los presentes.
-¿Frodo? -Dijo Merry colocando la mano en el hombro de su amigo, a lo que el mediano no movió ni un ápice de su cuerpo, a esto Gandalf se acercó al hobbits, hincándose a su lado para examinarlo, pero al momento en que el mago colocó una mano en su rostro, este volvió su cara hacia el Istar con un extraño brillo que el mago no supo interpretar, sin más Elrond llamó la atención de todos, especialmente de Gandalf.
-Mithrandir, la presencia oscura ya no está en el cuerpo de Ariel- dijo el medio elfo acercándose a las tres figuras- su respiración es normal- a esto Aragorn dejó a su esposa con la Dama Blanca mientras se hincaba al lado de las tres criaturas junto a Celeborn para saber el estado de los tres. En eso Imrahil llama la atención de todos.
-Miren arriba- dijo serio el príncipe a lo que todo observaron una intensa nube negra que se extendía por todo el techo del despacho- ¿qué es esa cosa?- Dijo el guerrero caminando despacio sin quitar la mirada del techo, a lo que otros imitaron sus movimientos.
-Esa cosa, es la que manejaba hace poco el cuerpo de la niña- espetó Haldir con enojo- pero al parecer han podido repelerla…
-Lo extraño es que no baja- interrumpió Pippin empezando a caminar hacia donde estaban los otros tres hobbits- parece una enorme…enorme nube negra- terminó diciendo el mediano con una ceja levantada de desconcierto y extrañeza.
-Es más que eso- interrumpió el mago entrecerrando los ojos, pero en ese momento como si todo hubiera sucedido en cámara lenta, la extraña forma nubosa empezó a cambiar y a moverse extrañamente como una enorme masa babosa donde empezó a emitir insufribles chillidos, a lo que los presentes se llevaron de inmediato las manos a los oídos. Extrañas formas salían de la tupida sustancia, retorciéndose en formas de desgarros y sufrimiento, en ese instante una enorme figura empezó a formarse de la asquerosa mezcla empezando a caer de la parte superior de la habitación- ¡CUIDADO NO SE ACERQUEN, NO LO TOQUEN! -Grito el Istar mientras se reincorporaba, pero en ese momento la negra masa sacó una extensión, haciendo que los presentes se agacharan al pasar sobre ellos tratando de atraparlos, los guerreros hicieron que las mujeres y los hobbits se fueran al otro extremo de la habitación, donde Eve y Arwen aprovecharon para cercarse a los niños y ver en que estado estaban.
-Quédense ahí, no se muevan- dijo tajante Elrohir mientras tomaba una de las espadas que estaban colgadas en las pared del despacho, lo que hicieron los demás imitándolo, pero al momento de acercarse a la extraña criatura Frodo saliendo del extraño trance grito.
-¡CUIDADO! -En ese instante varias extensiones arremetieron contra los guerreros y el mago que se defendían de los rápidos y extraños ataques que propinaba la criatura. Tan certeros en su estocada y frío como el más duro metal, la masa ahora viscosa intentaba llegar donde los niños, a este gesto las dos elfas por un intento desesperado de proteger a los tres chicos, se colocaron encima de estos cubriéndolos con sus cuerpos, lo que alarmó a los presentes intentando llegar donde ellos, pero la criatura no logró alcanzar a ninguna de las mujeres o a los pequeños, ya que la Dama Blanca grito a su nieta y a la futura princesa del bosque negro sobre el sorpresivo ataque, a lo que las mujeres tomaron entre sus brazos los cuerpos inertes de los niños sacándolos del círculo, evitando a si que esa cosa se estrellara de lleno contra los cuerpos. Las tres rodaron hacia un lado de la habitación protegiendo en un abrazo los cuerpos.
Un enorme estruendo se escuchó cuando esa cosa se estrelló de lleno contra el piso, haciendo un enorme agujero en este. Pero de inmediato las tres mujeres se pararon, con los niños en sus brazos corriendo al lado contrario, pero al momento de empezar a caminar las extensiones de nuevo se hicieron presentes tratando de alcanzarlas, pero antes que llegaran a su objetivo los guerreros bloquearon el intento de ataque contrarrestándolo con sus armas alejando la repúgnate materia que volvió a refugiarse en la parte superior de la habitación.
-Aún no entiendo que es eso- dijo Gimli con hacha en mano- esa cosa o lo que sea despide un veneno que se esta haciendo insoportable para respirar- dijo el enano haciendo gesto de desagrado con la nariz. Y era cierto, de un momento a otro el ambiente se puso demasiado espeso, casi irrespirable a lo que los presentes empezaron a taparse la nariz y la boca con el antebrazo.
-Hay que eliminar a esa criatura- espetó Eomer con el antebrazo en la cara- terminará por matarnos a todos a este paso.
-Lo siento Señor de los caballos, pero lamentablemente ese ser no se puede destruir así nada más. Las armas que tenéis no harán efecto alguno y me temo que mi magia no será suficiente- dijo el mago con preocupación- ese ser en cierta forma no es de esta dimensión y al no serlo los poderes de este mundo no lo afectarán.
-¿Entonces Gandalf que se hace ante esto? -Espeto preocupado Merry mirando el techo.
-Por el momento no podremos hacer mucho- interrumpió Thranduill mirando al pequeño en los brazos de la Dama Blanca- creo que en primer lugar están los niños, hay que atenderlos, pues no han dado señal de que se encuentren con bien.
-En eso estamos de acuerdo- habló Boromir- por lo menos algunos deberían irse con ellos mientras otros nos quedamos para resolver este enigma- dijo el guerrero mirando la viscosidad que al parecer se había extendido más hacia los rincones de la habitación.
-Creo que es lo mejor- espetó el Señor de Rivendell, pero al momento en que Eve había dado un paso para salir del despacho, la extraña sustancia se movió rauda hacia la puerta cubriéndola completamente, más no solo fue la entrada principal, también fueron los enormes ventanales y al otra puerta que daba a la habitación continua, esto hizo retroceder a todos cercándolos en el centro. La media elfa retrocedió abrazando más fuerte el cuerpo de Haidée y haciendo que Legolas avanzara resguardando a la pelirroja y la niña que yacía dormida en los brazos de esta.
-No nos dejará salir con los pequeños- dijo en un murmullo Arwen acercando más a su cuerpo a Ariel- los quieres- dijo la reina…
-Y no descansará hasta tenerlos- terminó diciendo Aragorn que estaba en frente de ella en posición de defensa.
-Hay que hacer algo, estamos atrapado- inquirió Faramir con espada en mano.
-Esa cosa se esta acercando demasiado- dijo Elladan mirando como la espesa viscosidad empezaba a cerrarse entorno a ellos- debemos intentar algo ¡ya!
-Vanimelda ¿crees que pueda funcionar un lapso de tiempo para que por lo menos ustedes puedan escapar con los niños? -Dijo en un murmullo Celeborn mirando alrededor, para luego posar los ojos en su mujer.
-Tal vez resulte, si hay un poco de distracción claro está- manifestó la Eldar con una pequeña sonrisa. A esto los guerreros asintieron separando el grupo en dos, donde quedaron los gemelos, Faramir, Eomer e Imrahil para despistar a la criatura pero en eso los medianos interrumpen con una extraña sonrisa.
-En eso no hay problema- dijo Pippin mirando a los altos señores, para luego esbozar una traviesa sonrisa, a esto Merry se le unió, mientras que Sam y Frodo asintieron con la cabeza.
-¿Están seguro? -Preguntó Aragorn preocupado.
-Más que seguros- respondió firme Sam lo que lo demás asintieron.
-Bien tengan cuidado y no se separen mucho de los demás- espetó Borormir serio, los hobbits sonrieron.
-Solo saquen a los niños sanos y salvo ¿si?- Dijo Frodo mientras emprendía la marcha a lo que el otro grupo asintió sin más mientras veían a los hobbits llamar la atención con palabrotas a la extraña nube, a esto los guerreros se miraron sonriendo. De un momento a otro los hobbits se movieron hacia el lado contrario donde estaban los demás haciendo que la masa negra se percatara de las vibraciones que emitían los cuerpos de los comarqueños, estos se separaron empezando a decir necedades y palabras "hirientes" a la extraña nube que empezaba a remolinarse justo debajo de los medianos, dando paso a la señal que esperaban los guerreros. Sin más estos se lanzaron a cortar todo tipo de sustancia haciéndose camino hacia la puerta para que las mujeres pudieran salir con los niños, los cuales seguían inconscientes, mientras que la espesa nube se iba contra los medianos.
Al parecer la estrategia estaba resultando, pues los medianos tenía la mayor atención de esa sustancia, además que los guerreros que se quedaron con ellos para protegerlos y ayudar en la distracción estaban algo ansiosos por saber más de esa extraña sustancia que podía tomar forma tanto orgánicas como no orgánicas. Por ejemplo cosas filosas ¿qué cosas filosas? Enorme espadas o cosas por el estilo, ya que ni mango tenían esos objetos. Faramir miró de reojo al otro grupo para dar la señal de que se fueran, justo cuando eran atacados mientras que cada uno de los gemelos tomaba a dos hobbits saltando hacia los lados contrarios y Frodo junto a Sam corrían hacia el lado en que estaba Boromir que se había puesto en guardia para detener una estocada que se lanzó de un momento a otro hacia el y los medianos. Los demás viendo que sus compañeros se defendían de buena forma se pusieron en marcha hacia donde supuestamente estaba la salida, con toda esa viscosidad llenando cada rincón de la habitación, era algo difícil de encontrar, mientras que el camino hacia la salida se iba despejando, las tres elfas miraban de reojo a los niños que sostenían en sus brazos, ninguno daba señal de nada, sus rostros estaban demasiado pálidos. La que estaba más preocupada era Eve, Haidée tenía la mayoría de la ropa desde el cuello, pasando por el tórax, su estómago y parte del comienzo de sus piernas, llena de sangre, su respiración era algo dificultosa, casi no se escuchaba. Eve no había tenido tiempo para ver la herida del estómago, pero sabía que aún estaba ahí, había hecho presión para que no siguiera saliendo sangre, pero al ver el camisón de la chica hubiera jurado que ya no podía salir más del preciado liquido del pequeño cuerpo.
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No diré mucho ahora, además que los review no se pueden responder en la misma historia, es una estupidez, pero bueno, uno no manda, de todas formas, no tengo tiempo, no a horita pero doy las gracias a quienes me siguen apoyando, de todas maneras si he de responderles lo haré en mi Personal Profile, pero más adelante. Nos leeremos luego besos a todos y nos estamos escribiendo.
Las quiero a todas, besos
HADA
