Los personajes pertenecen a la señora SM, la ida de olla es sólo mía...

Este es más cortito...

ADVERTENCIA: este capítulo puede resultar algo incómodo de leer por las escenas que describo... pero era necesario para la historia :_(

Capítulo 37:

Permanecía sentado en el salón; en una mano reposaba su cabeza, con la otra agarraba el cuello de una botella. Era de día, pero la casa estaba a oscuras. Tenía la mirada perdida en la mancha de sangre que había en la alfombra… quizá se había pasado de la raya en esta ocasión.

Billy no paraba de llamarle al móvil; en más de una ocasión había intentado abrir la casa sin éxito. Temía que en cualquier momento viniera con la policía… eso no podía pasar. Tenía que desaparecer de allí cuanto antes. Había llegado el momento de cobrárselas todas juntas; ya le daba todo igual. Dejó la botella en el suelo y se cogió la cabeza con ambas manos tirando de su pelo hacia atrás. Estaba claro que esta situación se le había ido de las manos… volvía a escuchar la puerta. Se levantó de forma pausada y sin hacer ruido se acercó a la puerta.

Seth, llamaba al timbre y golpeaba con los nudillos. Sabía que estaba dentro, no era sordo. Y él llegaba de madrugada para atender el taller. Su taller.

— ¡Jake, sé que estás ahí. Abre la puerta!

— …

— Jacob, llevo días escuchando ruido. Acabaré llamando a la policía. – Amenazó.

Jacob abrió la puerta haciendo que un olor nauseabundo chocara contra el chico que le miraba atónito.

— Estoy bien. Sólo quiero que me dejéis en paz. – Articuló cada palabra con desprecio.

— Y una mierda tío. Tú no estás bien. Voy a llamar a tu padre.

— He dicho que estoy bien. – Apretó la mandíbula. – Repito, sólo quiero que me dejéis en paz.

— Necesitas ayuda Jake. – "huele que apesta" – déjame llevarte al médico o algo.

— ¿Al médico? – frunció el ceño y puso una mueca que trataba de ser una sonrisa. – No Seth, sólo necesito descansar… sólo eso. Parar de golpear la puerta… me va a explotar la cabeza.

Y le cerró la puerta en las narices. Algo no iba bien… lo presentía. Las navidades estaban cerca y desde que apareciera hace un par de meses en la moto, apenas había salido a comprar comida… y lo que le resultaba aún más extraño, esos gritos. Le oía gritar, escuchaba a alguien llorar "a tomar por culo, voy a decírselo a la policía".

Observaba por la mirilla los movimientos de aquél chico al que una vez consideró su amigo. No podía permanecer allí por más tiempo; debía huir, escapar. No quería arriesgarse a ser descubierto. Una vez observó cómo Seth daba media vuelta, se encaminó hacia la cocina. Había arrastrado el cuerpo de Leah hasta allí; si le hubiese echo caso… Al fin y al cabo se lo merecía. Decidió no moverla ni gastar medio segundo más en arrepentirse; subió las escaleras y se metió en la ducha. Intentó relajarse, pero la tensión de todos estos meses se acumulaba en su espalda.

Ropa limpia, un buen afeitado, mochila con la muda necesaria. Acabaría con esto antes de que terminara el año; ya había esperado lo suficiente. Decidido se fue sin mirar atrás.

Seth había llamado a Billy y Billy a la policía. En menos de 10 minutos se presentarían allí. Se asomó a la puerta del taller al oír un ruido "¡mierda! Se pira". Corrió detrás de él; pero fue inútil. Cuando llegó a la puerta de la casa, Jacob ya había salido al camino con la moto. Algo le llamaba en su interior, algo le impedía dirigirse de nuevo al taller.

Probó a abrir la puerta. Cerrado. Abrió la contraventana de la izquierda y buscó en el interior de la casa; algo llamó su atención en el suelo "¿un pie?". Se echó para atrás impresionado y se llevó una mano a la boca "dios mío… ¿qué hago?" Empezó a embestir la puerta con el hombro. No hubo resultado. Probó pateando la cerradura con el pie. Escuchaba un coche acercarse por el camino… volvió a dar otra patada con todas sus fuerzas hasta reventar la cerradura. El olor a rancio invadió de nuevo sus fosas nasales, pero no le hizo caso a la arcada que subía por su garganta.

Giró hacia la izquierda y se agachó hacia el cuerpo que se veía en el suelo de la cocina. Un cuerpo de mujer, desnudo… Sacó el móvil con manos temblorosas y marcó de nuevo a Billy.

— Ya llego muchacho. – Respondió el padre de Jake al ver quien llamaba.

— Billy… será mejor que te des prisa… y que llames a una ambulancia…

— ¡¿Jake está bien?!

— No es por Jake… ven pronto. — Se le quebró la voz y colgó.

Observaba el cuerpo marcado de la chica. No sabía muy bien cómo se tomaba el pulso pero se quedó mirando el cuerpo esperando una reacción ¿estaría muerta? Observó su rostro; a simple vista no la conocía… pero no podría poner la mano en el fuego. La cara estaba desfigurada por los golpes. Los brazos estirados, señal de que la habían arrastrado hacia allí, los ojos cerrados y la boca entreabierta. Golpes y marcas asomaban por todo el cuerpo; unos recientes, otros de días.

Lloró.

"Tenía que haber entrado cuando oí el primer grito"

"Mierda… tío ¡Mierda! Joder… pobre chica… así durante meses"

Oía las sirenas. Billy tendría que estar al llegar… permanecía arrodillado al lado de ese cuerpo anónimo. Toda esta situación le superaba; no podía apartar los ojos de ella. De su cara; no quería mirar los golpes de su cuerpo. Sólo con observarla una vez tuvo suficiente; no podía ser testigo indirecto de lo que ese animal le había hecho "quizá debería taparla un poco...". Se quitó su chaqueta y se la colocó por encima para cubrir su magullada piel.

Parpadeó… "un momento… ¿ha movido los ojos?" Observó atentamente de nuevo. Leah intentaba abrir los ojos, pero no podía.

— ¡Estás viva! – gritó eufórico. – ¡Dios mío! Aguanta, ya vienen a por ti aguanta. No la tocó; no quería hacerla daño. Salió por la puerta y corrió hacia los coches que se acercaban. — ¡Está viva! ¡Daos prisa por favor! – hacía señas con los brazos. Volvió a entrar y observó como movía la mano derecha. Lloró sin control arrodillándose de nuevo a su lado y cogiendo su mano. – Tenía que haber venido antes; perdóname… te pondrás bien. Ya vienen… se acabó, todo se acabó.

Le dolía todo el cuerpo. No se podía mover; habían sido demasiados días aguantando; cada vez más seguido, cada vez más violaciones, cada vez más golpes. No podría asegurar su parte de lesiones; tampoco quería saberlo. Tenía reventada la cara debido a la última paliza y no podía abrir los ojos. Tampoco tenía fuerzas. Pero oía a alguien a su lado; intentaba calmarla. Escuchaba cómo decía que se había acabado… quería hacerle alguna señal. Intentó sonreír.

— ¡Dios mío! – Billy había aparecido por fin en la puerta. — ¿Qué ha pasado?

— Tu hijo ha enloquecido Billy…

— ¿¡Esto lo ha hecho Jake!? ¿¡Mi Jake!? – Billy se quería morir. Jamás en toda su vida había pasado algo similar en el pueblo. Pero lo que le terminó de hundir es que aquella chica estaba en ese estado por culpa de su hijo. Sangre de su sangre.

— Sí… lo siento mucho – le palmeó el hombro.

— Pobre chica Seth… no quiero ni imaginarme lo que ha tenido que pasar para que haya acabado en este estado. – Billy la observaba con pudor. Viendo las claras marcas de una violación; observando los golpes en su cuerpo.

Los sanitarios metieron la camilla en la ambulancia tras asegurarse de que la muchacha se mantenía con vida.

Un destrozado y avergonzado Billy sacó el móvil de su bolsillo. Tenía que decírselo a Charlie, aunque fuese tirar piedras sobre su propio tejado, era su hijo… pero también era un desalmado y merecía un castigo; no le reconocía.

La llamada duró media hora. Charlie escuchaba atentamente a su amigo al otro lado del teléfono; descompuesto, desolado. No sabía cómo había sido capaz de comportarse así; era su hijo… y estaba loco. Escuchó atentamente sus explicaciones y sus sospechas… sospechas que él también tenía desde que Bella le confesó lo de las llamadas anónimas. Debido a su comportamiento estaba convencido de que era él; no había superado la marcha de su hija…

Colgó el teléfono, un nudo le oprimía la garganta. Tenía que decírselo a Bella, reforzaría su escolta… Escolta que ella no sabía que existía… pero era su padre, era policía y su hija estaba bajo amenazas. Encima ahora estaba ante un peligro real. Billy le había dicho que probablemente llevara una hora de camino en moto. Quizá tardara en llegar hora y media más.

Si le llegara a pasar algo a su niña…

Aceleró sin mirar atrás. Sin remordimientos.

No quería nada de su pasado. Sólo necesitaba recuperar su vida. Olvidar estos meses y volver con ella. Su Bella. Necesitaba una especie de plan.

Sabía que Charlie estaba pendiente de las amenazas que hizo en el móvil; sabía que a Bella la tenían vigilada. Pero también sabían que no sospechaban de él. Al menos de momento; por eso quería acabar cuanto antes con esto.

Esperaría el momento adecuado para actuar; se la llevaría lejos y volverían a vivir como lo habían hecho siempre. Canadá… allí había unos parques naturales impresionantes y él se podría apañar montando un taller en cualquier parte. Pero tenía que ser cuidadoso… durante todo el tiempo que la estuvo siguiendo observó que los malditos Cullen no la dejaban ni a sol ni a sombra.

"Pero encontraré el momento Bells; encontraré el momento para atarme a ti de nuevo". Sonrió con convencimiento. Ufano. Sabiéndose ganador.


Que penita me dio escribir los capítulos con Leah... ¿Qué os han parecido estos dos últimos capítulos? ¿Os han gustado? ¿No? ¿Me lo contáis en un review? :P

¡Comienza la cuenta atrás del fic! Ya solo nos quedan cinco capítulos...

Os pregunto... ¿queréis que adelante actualizaciones para acabarlo ya o sigo a uno por semana?

Un besazo para todas!