Bueno aquí dejo un humilde capítulo, me tienen que avisar cuando estén cansadas de leer así voy cortando. Pido millones de disculpas por no haberlo subido ayer, tuve problemas con Internet (Espero no se hayan enojado mucho). Como siempre agradezco de corazón sus comentarios, Son el chocolate con cerezas de mi helado. Un besosototote.

Descargo: Nada de Glee me pertenece y si lo hiciera en este momento estaría en la Isla Baru tirada en el sol hasta que me ponga color cangrejo.

Capitulo 37: "El mapa del tesoro"

Media Hora. Media hora contada por reloj exactamente, era el tiempo que Rachel había pasado enfrente del portón esperando… Bueno esperando nada en realidad. Sólo se había quedado paralizada cuando vio la pequeña B que adornaba la gran puerta "¿No crees que es demasiado ostentoso?" le había preguntado su padre a su madre cuando esta había tenido la idea de colocar la pequeña letra que marcaba el punto medio del negro portón. Y basto sólo una mirada de su esposa para que a la semana siguiente tuvieran una nueva puerta de entrada con la tan ansiada "B" en su frente. Ese era el mismo efecto que Quinn tenía sobre ella, fue lo primero que pensó Rachel. Con un sola mirada de su novia, al igual que su madre, conseguía lo que quería de ella, "Y lo peor de todo es que lo sabe" murmuraba su padre cuando se disponía una vez más a salir tras algún capricho de su mujer a altas horas de la noche. "Un día encontrarás una mujer por la cual eres capaz de levantarte a la madrugada e ir hasta la panadería más cercana, en tus pantuflas, sólo para poder ser el primero en la fila para el pan casero y así volver a tu casa y hacerle sus tostadas favoritas… Cuando ese día llegue hija estarás en problemas… ¿Sabes porque?... porque te habrás enamorado"- Hace rato que estoy en problemas – se decía así misma la morena tras haber recordado las palabras de su padre – Bien… Aquí voy, que Dios y Jordan me ayuden – Rachel tocó el timbre y esperó un rato, confiando en que o Jack o Marge le hubiera explicado a sus amigos cual de los botones tenían que apretar – Parece que no – concluyó después de pasar un tiempo esperando. Sacó el celular de su bolsillo para llamar a su novia. La rubia no tardo mucho en atender – Hola mi reina estoy en la puerta – anunció – para abrirme tienen que apretar el primer botón – le explicó. Al ratito sintió como se destrababa la cerradura y empujó con fuerza – No, no – negó la ayuda de la rubia – Voy caminando – de hecho ya había empezado a recorrer el camino – Jamás me atrevería hacerlas esperar – le dijo riéndose cuando escucho a Brittany agregarse dentro del grupo de rubias que la esperaban – Nos vemos en seguida – cortó la llamada - Puffff… vamos Rach tu hija y tu novia te esperan – siguió caminando.

Era increíble como el Señor y la Señora Wilson habían conservado todo tal cual les gustaba a sus padres. Los pinos que su papá había mandado ha plantar a los costados de la calle cuando ella tenía cinco años estaban enormes. Los rosales que su madre cuidaba como si fueran su otro hijo permanecían intactos "Rachel Barbra Berry si vuelves a cortar una rosa para regalársela a algunas de tus novias yo misma me voy a encargar de contarles a cada una de ellas tus puntos de encuentros secretos con las demás". La morena nunca creyó a su madre capaz de hacerle eso, pero todavía se acuerda del día en que estaba en el garaje de su casa teniendo sus sesiones diurnas de caricias con una de ellas, Jenny, Denny, Penny, o como sea, cuando entraron unas cuantas chicas más exigiendo explicaciones. Todas las vacaciones se rieron sus padres de la mano marcada que había quedado en su cara "El que avisa no traiciona" le dijo en aquél momento su madre. Y cuanta razón tenía.

No había duda alguna, el lugar estaba lleno de recuerdos, Rachel había pasado los mejores días de su vida en este lugar ¿Iba ser capaz de construir nuevas anécdotas? Levantó su cabeza y vio que al final del camino estaban esperándola su novia con su hija de la mano y con Puppy echado al costado de ellas. Y la pregunta se respondió sola.

- ¡MAMI! – la pequeña salía corriendo al encuentro de su madre, por supuesto que el cachorro la siguió.

Fue tanto el impulso que tomo la niña que logró tumbar a Rachel – ¡Madre mía! Que salto pegaste cangurín – le decía desde el suelo.

- ¡TE EXTRAÑE MUCHO! – Beth sabía que un poco de cariño extra la iba a ayudar a salir del lío del cuatriciclo.

- Yo también Osito Po… - No pudo terminar de hablar porque tenía un cachorro encima de ella lamiéndole toda la cara.

- Parece que Puppy también te extraño – observó su hija.

- No se vale que no me esperen para el festejo – Quinn se sumaba al abrazo familiar tirándose al piso con ellas. Rachel abrazaba a sus dos tesoros.

- ¿Mami puedo decirte algo? – preguntó la niña desde el estomago de su madre

- Siempre puedes Bicho bolita – le aseguró

- Anoche jugaste asqueroso – le dijo sin pelos en la lengua.

- ¡BETH! – Quinn pensó que su hija podría haber sido más sutil – No jugaste mal solo distinto a lo que lo vienes haciendo y bueno…

- Quinn… - la interrumpió su chica

- Dime – autorizó

- Jugué asqueroso – admitió mirando a su novia. Las tres empezaron a reír. Si, definitivamente iban a ser cuatro interesantes días.

Después de que Quinn y Rachel se saludaran como Dios manda, eso incluyó una intensa sesión de besos que Beth tubo que cortar con un grito de "Tengo hambre", las tres iniciaron su camino a la casa. En el corto trecho Quinn aprovechó para poner a su novia al tanto de todo lo que le habían dicho los Señores Wilson.

- Beth… ¿Hay algo que tenga que saber? – le preguntó a su hija apenas vio el cuatriciclo incrustado en uno de los pinos. Un moño rojo colgaba de el vehiculo de cuatro ruedas.

Ambas rubias se miraron – ¡Me voy a desayunar! – la niña se metió rápidamente a la casa

- ¡Huye rata cobarde! – le gritó Quinn.

Rachel miró a su novia esperando una respuesta - ¿Y bien? – pregunto

- Parece que TU hija creyó que sabía manejarlo sola, como no pudo pararlo termino saltando – le resumió. ¿Por qué me miras a mí? – A la rubia no le gustaba hacerse cargo de cosas de las cuales ella no tenía nada de culpa - La próxima vez que le regales algo a tu hija trata de que no sea algo que ponga en peligro la vida de los demás. Como eso – señaló a la moto que ahora estaba rota – o como una animal – por las dudas.

- ¿Los peluches cuentan? – preguntó la morena un tanto avergonzada

- Déjame adivinar… Le trajiste otro peluche ¿cierto? – no tenía que ni preguntar, su novia movió la cabeza de arriba hacía abajo.

- Se va a llamar nueve ¿cierto? – nuevamente la respuesta fue afirmativa.

- Sabes que te amo con todo mi corazón ¿cierto? – Rachel se quedó mirándola - ¿Lo sabes? – insistió con la pregunta.

- Tal vez tengas que recordármelo – le dijo acercándose a ella

Y Quinn no dejó margen para dudas, no solo le recordó a la morena cuanto la amaba sino también todo lo que su cuerpo la había extrañado – También traje un regalo para ti – alcanzó a decir la deportista con el poco aliento que le quedó después de que su chica succionara lo mejor de ella.

- ¿Un regalo para mi? – La fotógrafa no se imaginaba con que le iba a salir su chica ahora – Dime que no es un animal por favor – sus amigos la habían obsesionado

Rachel pensó – Bueno no es un animal en sí, pero puede formar parte de mi bestia interior tranquilamente – empezaba las pistas.

- Entonces no es un regalo para mí - concluyó

- Bueno en realidad es para ti pero lo voy a usar yo – le explicó de la mejor forma que supo en el momento.

Quinn se quedó pensando – ¿Algo que tu vas a usar pero que es para mi? No entiendo – la rubia todavía no se había contagiado de la mente pervertida de su novia.

- Pues ya te lo voy a mostrar más tarde – sentenció – pero créeme que lo vas a disfrutar mucho amor – agregó mirándola pícaramente.

- ¿Algo que tu vas a usar y yo voy a disfrutar mucho…? ¿No me digas que? - Quinn estaba cayendo.

- ¡RACHIE! – Brittany corría hasta la morena – Te estábamos esperando – la abrazó - La pequeña casa no es tan pequeña. Sanny dice que estás obligada a ser nuestra amiga por el resto de tu vida y hasta que ella pueda arrastrar su trasero todos los veranos hasta aquí – la bailarina y su incontinencia verbal.

- Hola Britt – saludo la deportista sonriendo – Me alegro que les guste el lugar – dijo

- Sanny también dice que si tú y Quinn… - miró a su amiga - ¿Qué le pasa? – preguntó apenas vio las pupilas dilatadas y la boca abierta de su ex capitana.

Rachel sonrió maliciosamente – Nada… al parecer no le gustan las sorpresas – contestó la basquetbolista – Pero creo que necesita un momento para hacerse la idea de la cantidad de sorpresas que va a recibir en estos días – agregó la morena logrando, si era posible, que Quinn la mirara diciendo algo así como "Tienes cinco segundos para salir de mi vista porque si te agarro no te doy descanso".

Britt se quedó pensando y después volvió a dirigirse a Rachel – Sanny dice que si no entran a desayunar va a matar a la ratita de su sobrina y a va a patear tu hermoso trasero, pero no sin antes asegurarse que le firmes la escritura de esta casa – para ser Brittany tenía un gran poder de retención.

Rachel caminó hasta la puerta, respiró hondo y entró. No quiso detenerse en la sala mucho tiempo, asíque fue directo a la cocina, podía hacerlo con los ojos cerrados casi.

- Oye Quinn – la bailarina caminaba junto a ella – Si quieres, San y yo podemos ayudarte con las sorpresas – nada tonta después de todo.

- Por décimo cuarta vez Britt… las sorpresas de Rachel son sólo mías – no lo entendían

Cuando las dos rubias entraron a la cocina Beth ya estaba desayunando sentada arriba de la morena, a quien la artista evitó mirar en señal de protesta por lo que le había echo. Quinn fue directo hasta el refrigerador, agarró una lapicera y se dispuso a escribir algo en la
"lista del sillón" que Beth, muy a pesar de las protestas de la deportista, había decidido traer bajo la excusa de que en cuatro días podían pasar cualquier cosa. Sus amigos la miraron y esperaron a que terminara de escribir.

- Parece que esta noche vas a ser la única que no va a tener acción – le susurró la latina a la morena.

- ¿Yo tampoco? – le preguntó la niña sin saber a que se referían.

Santana y Rachel se miraron – A ti te faltan unos años para la acción bicho bolita – le dijo Rachel.

- ¿Cuántos dices tu? – le preguntó curiosa Santana

- Pues… la edad de su primer beso, ocho, multiplicado por la belleza Fabray y dividido por el toque Berry… yo diría que en unos siete años más o menos está cambiando hipopótamos por muñecas o muñecos quien sabe – calculó guiñándole un ojo a la latina

- A mi no me gustan ni las muñecas ni los muñecos – se defendió Beth.

- Por ahora ratita, por ahora – le advirtió la latina.

- No entiendo lo que puso – como siempre la más chusma de todos, Mercedes, se había levantado de la mesa para leer lo que Quinn había puesto en columna de "errores de Rachel"

- Léelo – pidió su novio

- Puso… "Por jugar con una Fabray" – leyó para el grupo.

- ¿Ese fue el error? – Le preguntó Tina a Quinn que había ocupado una de las sillas bien lejos de su novia - ¿Y a cuantas noches en el sillón equivale? – normalmente dependía de la magnitud del error.

Quinn levantó la vista para ver a la morena sonriéndole provocadoramente – Contesta amor ¿A cuantas noches en el sillón vale? – Rachel seguía jugando con ella.

- Es sólo una advertencia – aclaró la rubia para saciar la sed de información del grupo. Ambas mujeres se quedaron desafiándose con la mirada.

- ¿PUEDEN DEJAR DE MIRARSE ASI? ESTAMOS DESAYUNANDO – protestaba Santana – Y DESPUES YO SOY LA PERVERTIDA – se quejaba.

- ¡SANNY! No interrumpas las miradas calientes entre Rachie y Quinnie, son sexys – la conexión se cortaba por ambos comentarios.

- Créenos cuando decimos que el primer puesto está muy peleado entre ti, tu novia y Rachel - acotó Mike

- Oye bomboncito – a la abogada se le venía una pregunta a la cabeza – ¿Tu conoces al organizador que nos va a ayudar con la fiesta? El cuidador dijo que era el mismo que solía hacer la fiesta de tus padres – esto último lo dijo con suma delicadeza.

- ¿En serio? – preguntó la deportista logrando que todos lo confirmaran - ¡Guau! Pensaba que el Señor Anderson había dejado el negocio hace años – lo dijo más para si misma que para los demás – Pero si. Lo conozco – confirmó – las fiestas que se organizaban aquí eran de las más famosas del lugar – explicó - ¿Les dijo a que hora venía? – preguntó.

- Alrededor de las seis – contestó Quinn

- Pensábamos que podíamos usar la pileta – habló Tina - ¿Está bien? – no quería abusar de la hospitalidad de Rachel.

- Oigan… Mi casa es tu casa – les dijo – Pueden hacer lo que quieran, no es necesario que me pidan permiso para nada – aclaró.

- Pues entonces ya mismo mi trasero y yo nos vamos a ir a rostizar bajo el sol, que el vestido blanco de la Sanparty necesita mucho color en esta piel - al parecer la cosa venía con temática blanca - Yo que tu Q, me pondría ya mismo a tomar sol, no vaya a ser que te confundan con un fantasma – Quinn odiaba que se metieran con su color de piel.

- Yo que tu tendría cuidado de que no se te derritan las siliconas al sol – atacó la rubia

- ¡A LA PILETA! – Brittany Salía corriendo por su bikini antes de que su novia y amiga volvieran a discutir

- Santana nada de cosas raras con Britt adentro del agua – le advirtieron sus amigos siguiendo a la bailarina hacia las habitaciones

- ¿Cuál es la diversión entonces? – sus amigos no sabían disfrutar la vida.

- Beth cariño porque no te vas a poner tu malla así nos metemos a la pileta – Quinn le había comprado una de dos piezas. A la pequeña le gustaba tanto el agua que fue incapaz de negarse y salió corriendo de la cocina dejando a sus dos madres solas.

Inmediatamente volvió el enfrentamiento de miradas. La rubia no tardó en moverse hasta donde estaba sentada su novia y cuando llegó se sentó en sus piernas quedando cara a cara - ¿Me puedes agarrar para que no me caiga? – pidió necesitada de contacto.

Rachel sin vergüenza alguna, agarró el trasero de su novia y la empujo bien cerca de ella - ¿Así estás mejor? – preguntó

- Estaría mejor si estuviéramos las dos sin ropa y tú estuvieras usando mi regalo en mi – Quinn estaba desconocida.

Rachel la apretó aun más contra ella - ¿Tienes ganas de que este dentro tuyo? Te mueres de ganas de que te haga gritar ¿cierto? – empezaba a subir la temperatura de la conversación y Quinn no podía evitar empezar a moverse arriba de su novia.

- Tengo ganas de que me dejes sin poder caminar – golosa la rubia – Tengo ganas de comerte entera… Tengo ganas – con sus manos fue directo a el estomago de su novia - Tengo ganas de hacerte entender que eres mia…

- ¡DIOS MIO! ¡MIS OJOS! ¡QUEMA! ¡QUEMA! – Siempre a tiempo la latina

- No seas exagerada Santana – Quinn se levantaba de su novia mientras Rachel apoyaba su cabeza en la mesa.

- ¿Es necesario que estén montándose cuando estamos nosotros a dos metros? – caradura

- ¡Ufa! – Aparecía Brittany – ¿Me lo perdí? – le preguntó tristemente a su prometida

- No te preocupes cariño, con la calentura que se traen estas dos, creo que vas a tener más oportunidades – la cara de la bailarina se iluminaba.

Quinn se acercó al oído de su novia - ¿Estás bien? – Sabía que a su novia le costaba recuperarse de las frustraciones sexuales.

Rachel levantó la cabeza y sin esperar permiso de nadie beso a su novia – Mejor que nunca – le dijo.

- ¿Vienen a la pileta? - preguntó Mercedes desde la sala.

- Yo antes quiero ver que le pasó al cuatriciclo de Beth y al de Jack – anunció la morena

- Voy a ver porque se demora mi hija y luego me uno a ustedes – Esta vez fue Quinn la que contó sus planes.

- ¿Acaso no pueden decir vamos a tener sexo como las personas normales? – Les dijo Santana – no tienen que estar inventando excusas, ni que las estuviéramos interrumpiendo todo el tiempo – la latina estaba jugando con la paciencia de sus amigas.

Antes de que la morena pudiera contestarle a la latina su novia ya la estaba guiando para las habitaciones. Cuando estuvo por entrar en la que se había instalado ella algo la frenó. Rachel se había frenado en seco - ¿Qué pasa amor? – la deportista le había soltado la mano a su chica y caminaba hacía una de las habitaciones que estaba con llave, Quinn la siguió cuidadosamente y cuando Rachel se frenó enfrente de la puerta ella la abrazó por detrás – Marge me dio las llaves y me dijo que te dijera que las cosas estaban tal cual las habían dejado – ya no guardaba nada.

- No se si quiero entrar – confesó la morena.

- No lo tienes que hacer sola, yo puedo acompañarte – Quinn quería que su novia supiera que ella estaba a su lado.

- Ni siquiera puedo mirar las fotos de la sala… ¿cómo se supone que pueda entrar a su habitación o a la mía? Lo único que voy a lograr va a ser extrañarlos a un más de lo que ya lo hago ahora – de solo pensarlo a la morena se le ponía la piel de gallina.

- ¿Y eso es malo? – ante esta pregunta Rachel se dio vuelta para enfrentarla

- ¿Qué dices? – claro que era malo.

- Amor – la agarró del rostro – sólo digo que tal vez no sea malo extrañarlos, que eso significa que el tiempo que pasaste con ellos es digno de recordar, que te amaron y te dieron todo lo que te merecías y más – podía ver como los ojos de su chica se llenaban de lágrimas – Cuando estés lista, vamos a entrar.. . Juntas – afirmó – Mírame bebe – pidió cuando la deportista bajó su cara – Te amo – la besó - ¿Y tu cuarto? – preguntó de repente.

- ¿Qué pasa con mi cuarto? – Rachel no entendía la duda de la rubia

- ¿Quieres que entremos? – Intentó reformular la pregunta - A mi y a Beth nos encantaría conocerlo – le dijo mientras veía como la pequeña ya vestida con su nueva malla, un short, y su gorrita de las Liberty se acercaba a ellas.

- Oye no sabía que una de las modelos de Victoria Secret había venido contigo – La pequeña al escuchar eso empezó a desfilar por el pasillo haciendo reír a sus madres -Disculpe señorita – Rachel se agachaba a la altura de su pequeña - ¿Y a usted quien le dio permiso para usar bikini? – le pregunto de forma seria.

- La de mamá es más pequeña aun – modo rata traicionera activado

- Bien… creo que es hora de que todas vayamos a la pileta – ahora necesitaba ver a Quinn en bikini.

- ¿No íbamos a ver tu habitación? – preguntó la pequeña intrigada señalando la puerta que tenía una pelota de basket dibujada sobre la madera.

- Y después tienes ibas a arreglara lo cuatriciclos ¿recuerdas? – bromeaba la rubia mayor ante la desesperación de su chica.

- Pero las dos cosas las podemos hacer después de que te vea en malla – le dijo.

- El tío Sam, el tío Mike y las tías Brittana dicen que lo mejor del verano es ver a mamá en bikini – Beth sabía como convencer a su madre.

- A VER EL CUARTO ENTONCES – le dio una mano a su hija y la otra a Quinn. Las tres juntas caminaron hasta llegar a su ex habitación. - ¿Puedes abrir tu? – Pidió a Quinn, la rubia asintió y con las llaves que le había dado la señora Wilson abrió la puerta – ¡ESPERA! – Evitó que su novia girara la manija – Antes de entrar tienen que saber que yo de adolescente era una joven muy hormonal…

-¿De adolescente dices? – claramente eso no había cambiado

- ¿Qué quiere decir Mormonal mami? – obviamente a los ocho años no conoces el significado de la palabra

- Quiere decir – Quinn le iba a explicar – que tu madre cuando era joven, eso cree ella, pasaba mucho tiempo pensando en chicas – tampoco una cosa que diga que bruta la explicación, pero es pasable. Quinn miró a su novia y volvió a intentar girar la manija.

-¡ESPERA! – ¿y ahora que? – Antes de entrar te va a gustar saber que aquí también hay cosas tanto para regalarle a Santana como para hacer una fogata- revistas y videos por si no entendieron

- ¡RACHEL! – Quinn se preocupada por la obsesión de su chica.

- Pasaba dos semanas enteras aquí, y bueno como dije antes era muy hormonal – se defendió

- ¿Quieres que ponga esto en la "lista del sillón" mamá? – le preguntó su hija

- Por favor cariño - segunda advertencia - ¿Algo más que tengamos que saber? – preguntó agarrando la manija.

- Sólo que las amo con todo mi corazón – Rachel dejó un beso en la cabeza de su hija y otro en la boca de la fotógrafa – Ahora si… ¡Que pase lo que tenga que pasar! – la rubia giró la manija al fin.

- Es lo que me temía – dijo Quinn. La habitación estaba prácticamente empapelada con pósters de mujeres en poca ropa mezclado con uno que otro de jugadores famosos de Básquet.

- Bueno yo era…

- Una joven muy hormonal lo se… bueno manos a las obra. Cada una agarra una pared – ordenó Quinn

- ¿Para qué? – preguntó Rachel desconcertada

- ¿Cómo para que? Para sacar esas fotos, no podemos dejarla así – si por Quinn fuera ya las hubiera prendido fuego

- ¡Pero es Pamela Anderson amor! – Protestó – En su malla roja… corriendo… ¿ves? – Mirada asesina a la una, mirada asesina a las dos y... - ¿la puedes sacar tú? Yo no voy a tener fuerzas para hacerlo – La morena se giró dándole la espalda a su novia

- ¡GUAU! ¿Conociste a Michael Jordan? – Beth tenía entre sus manos una foto de Rachel con el jugador.

La morena abandonó su tarea para ir con su hija mientras Quinn sacaba las cosas de la pared – Sip, mi padre operó a su mujer – le contó a su hija

- ¡GUAU! Desde aquí puedo ver a los tíos – Ahora la niña estaba en el balcón.

- Son las dos únicas habitaciones con balcón, está da a la piscina y la principal al lago – explicó mientras examinaba su placard - ¡No lo puedo creer! ¡Mi ropa de trabajo! – eran los overol azules que Rachel usaba cuando arreglaba los autos o motos con su padre.

- ¿Por qué tienes tantos? – la niña se metía

- Mi mamá me los mandaba a hacer a medida que iba creciendo – le contó – Creo que este me va a servir – era uno de los últimos.

- Rach – Quinn le llamaba la atención – un papel se cayo de atrás del póster de Pamela Anderson – "¿El mapa del tesoro?" – leyó. La rubia le entregó el papel a su novia.

-Jajaja - Las dos rubias la miraban intrigada – Mira – le dio la nota – Tu ve diciéndome las indicaciones – Rachel fue a pararse justo de espaldas a la puerta de entrada – No me mires así… sólo hazlo – insistió.

Quinn abrió la nota y vio que habían tratado de dibujar un mapa del cuarto. En la hoja se podían leer varias indicaciones y en algún punto del dibujo había una cruz con la leyenda "tesoro" sobre ella. Tomó aire – Camina cinco pasos derecho – La rubia vio como su novia seguía la indicación. Cuando se frenó volvió a leer – Ahora tienes que dar dos pasos a la derecha – Rachel lo hizo.

- ¡ESTOY NERVIOSA! – Beth exclamaba desde arriba de la cama

- Ya casi llega – Quinn no lo quería admitir pero también estaba intrigada – Ahora tienes que dar… - miró a la deportista sonriendo – Aquí dice "Dar dos saltitos de sapo hacía la cama imitando su sonido" – terminó

- ¿Estás segura que dice lo del sonido? – le preguntó dudando de haber puesto eso.

- ¿Qué dice cariño? – hizo que su hija leyera

- Dar dos saltitos de sapo hacía la cama imitando su sonido – sentenció la niña

La basquetbolista miró a sus chicas tratando de ver si mentían o no

- ¡EL MAPA NO MIENTE RACHEL! – dijo Quinn apurando a su novia

Rachel se agachó y antes de poder arrepentirse dio dos saltos de rana - ¡CROC! ¡CROC!

- JAJAJAJA – las Fabray derrochan maldad por los poros.

- DEJEN DE REIRSE Y DIGANME LA PROXIMA INDICACIÓN – pidió con vergüenza la morena

- ¡Tranquila sapito! Jajaja – Dice – le costaba reincorporarse – Por último dar tres pasos largos hacía la izquierda.

Apenas terminó el último paso se agachó y golpeó el zócalo suelto del piso. Miró a las Fabray - ¡Es aquí! – las tres estaban emocionadas. Sacó el zócalo y…

- ¡EL TESORO! ¿SERA UNA PIEDRA PRECIOSA? ¿UNA CALAVERA MALDITA? O…

- No más Indiana Jones para mi hija por favor – pidió Quinn

- Estoy de acuerdo – la apoyó Rachel mientras trataba de abrir la caja

- ¿Otro papel? – preguntó Beth desilusionada.

- Beth cariño no todo en la vida son hipopótamos y motos – le aclaró su madre

- Y además este no es cualquier papel – la morena se levantaba con la carta en la mano – Son los tres deseos de la familia Berry… El de papá – se lo pasó a su novia – El de mamá – se lo dio a su hija – Y el mió – terminó quedándose con una de las hojas

Las tres los abrieron casi al mismo tiempo – El primero del mió dice "Conocer Venecia" – leyó Quinn

Rachel rió – ese fue el último viaje que hicieron – las lágrimas estaban amagando a aparecer – Tu turno Beth – le indicó a su hija

- "Viajar a Venecia" – al parecer estaban coordinados - ¿Y el tuyo? – le pregunto la pequeña a su mami Rach

- "jugar en la WNBA" – leyó Rachel emocionada

- Bueno creo que ese ya lo puedes tachar – Quinn trató de aliviar tensiones haciendo reír a su chica – El que sigue es "Darle a Rachel un hermanito"…

- Igual que este – agregó Beth. Al parecer sus padres se habían copiado.

-Yo puse… "Formar una familia" – miró a su hija y a su novia – Otro para tachar – concluyó

Quinn aprovechó y limpió las lágrimas que caían en el rostro de su novia - ¿Sabes que dice el último en la lista de tu padre? – ya lo había leído. Rachel le hizo un gesto para que lo dijera – Dice "Que Rachel sea feliz" – le agarró la mano

- En este también – aportó Beth abrazando la pierna de su madre

- Al parecer los tres deseábamos lo mismo – la morena les mostró el último punto de su lista en el cual se leía claramente "Ser feliz". Al menos por ahora lo podía tachar.

- Mami ¿Me puedo quedar con esta habitación? – la pequeña aprovechaba el momento de debilidad.

- Por supuesto Cangurín, por supuesto – después de todo era la heredera.

- Yo voy a proceder a prender una nueva fogata – Quinn le dio un corto beso a su novia y fue a agarrar la caja prohibida de Rachel - ¿Quieres guardar esto? - le dio el mapa

- Claro – Rachel lo agarró y no pudo evitar notar algo - ¡NO TENIA QUE IMITAR A UN SAPO! – las risas inundaron la casa.