Capítulo XXXVIII: Trusting…
Como extraña eventualidad entre tanta tensión que se había generado desde que el enigma de quién había logrado descifrar el misterio de la herencia Satánica. Harry caminaba con rostro pacífico por entre los templados y amplios espacios del castillo. La noche se cernía oscura y solitaria, sólo algunos grillos, con sus cantos, se aventuraban a merodear por aquellos lugares. Los lobos aullaron dentro del bosque prohibido por la carencia de luna y estrellas.
Muy de cerca, le seguía su Dragón, el cual volaba con aparente despiste. Subía y bajaba sin prisas sirviéndose de las ligeras corrientes de vientos que soplaban. Habían llegado a la vera del río, donde el joven arcángel se detuvo apoyándose en una de las hayas que habían crecido diseminadas.
— Amilessë —Soltó Harry como un suave susurro en la noche. Volteó para encarar al reptil. Éste lo miraba fijamente, como enterrándose en los más profundos confines de su mente—. La guerra se acerca, ya no puedo detenerla más, he jugado y he evadido cuando he podido. Creo que tú eres el que mejor sabe todas las marometas que me he inventado —El pequeño Dragón no despegaba la vista de donde la había instalado. Ante la pausa del ojiverde, una pequeña brisa pasó—. Los ángeles no son guerreros, ni mucho menos… así que necesitamos ayuda, mucha ayuda. Los demonios son gente despiadada. Lo digo porque lo siento en carne propia cada vez que me convierto en una de esas desalmadas criaturas. He jugado con muchas vidas, ya no puedo pedir más de ellas. Sólo me quedas tú, que eres el único ser viviente que conoce todos los miedos que Lórien no ha logrado arrancar de mí. Necesitamos aliados que sepan de tácticas de guerras…
Ya no podemos contar con los Licanos, se me adelantaron al tratar de ir primero con los vampiros, traté de razonar con Valkiria, estuviste presente, de nada sirvió y no tengo pensado revelarle el paradero de su hijo para ganar terreno, quién sabe como se tornaría eso en nuestra contra. Sólo quedan, y que Lórien me perdone por tal blasfemia… los Darelf y los Enanos… —El Dragón resopló en desacuerdo—. Terreno neutro… los necesitamos, soy demasiado inexperto para dirigir una guerra. Sólo quiero sus conocimientos. Por eso, me harás este favor antes que explote la guerra que tanto hemos esperado y temido, mi querido amigo… Eres el encargado de realizar el último movimiento que puedo hacer por el futuro de todo lo que conocemos. Que ni Azrael o Satanás han podido dilucidar —Harry sacó una carta—. ¿Harías eso por mí? Lo haría por mi propia mano pero, como verás, cada vez más gente se suma a mi cabeza.
Una ráfaga de luz blanca cegadora, envolvió al Dragón, el cual comenzó a crecer considerablemente de tamaño, las garras se afilaron, las alas inmensas se expandieron amenazantes, un rugido de poder batió todo el lugar disturbando la paz del bosque prohibido. Cuando terminó el Dragón mostró sus colmillos hechos del más duro y blanco marfil.
— ¡Estás totalmente demente! —Escuchó el Brigadier que lo regañaban dentro de su cabeza.
— Por Dios…
— ¡Por Dios nada Aransüré!
— ¿Alguna vez a fallado mi juicio? —Le preguntó clavando sus dos esmeraldas, en aquellos fieros hierros.
— Buscar a esos traidores.
— ¿Tienes alguna idea de tácticas de guerra? —Siguió con obstinada lógica. El dragón resopló y esta vez un amenazante humo salió de sus fauces. Pero, luego de eso Harry, puso una mano en el hocico del sabio animal y recostó su cabeza entre sus gélidas escamas. Todo volvió a su relativo balance.
— Llevaré el maldito mensaje.
— Te juro por mi madre, que sé lo que hago.
— Más te vale, los Darelf, no es lo mejor en lo que pudiste pensar.
— Lo sé…
— ¿Realmente ni siquiera Azrael ha logrado adelantarse?
— No. Pero no sé cuando flaqueen mis fuerzas para detener su poder, necesitas ser más rápido que el viento.
— ¿Estarás bien sin mí?
— No, pero ¿Tengo de otra? —Respondió con la verdad. El Dragón le arrancó la carta de las manos y se alzó en vuelo moviendo con furia todo a su alrededor—. ¡Promete que regresarás con bien Amel! —Gritó el niño con una mano en la cabeza, revelando el verdadero y patricio nombre del Dragón.
— No seas idiota…
— Bendito Seas —Despidió Harry como solían ser las costumbres en aquellas tierras.
Miraba perdido por el ventanal que le ofrecía, el cálido, casi desesperante, panorama veraniego. Se deshizo el nudo de la corbata, sintiendo que se asfixiaba, cada vez que recordaba que había mandado a su fiel compañero a una misión de ese nivel sin él estar presente, lograba que la culpa, hiciera mella en su conciencia.
Una mano se posó en su hombro causando que al ojiverde se le fuese todo. Los tiempos, la fuerza, el corazón. Se quedó en blanco por unos momentos.
— Am, Harry ¿Estás bien?
— No —Medio masculló tratando de reponerse del ataque de pánico que le había invadido.
— Estás pálido.
— ¡No estoy bien¡Casi me matas del susto! —Le gritó.
— Ok, ok… ¡Lo siento! Pero, deberías bajar un poco la paranoia Harry, hasta ahora nadie ha intentado matarte —Dijo recostándose en el alfeizar de la ventana con un deje descuidado y bastante informal—. Vengo a serte claro —Cambió el tema radicalmente—. ¿Qué demonios es tan importante que no me lo puedas decir¿Y dónde está Amilessë que hace dos días que no lo veo? —Al moreno le dio un ataque crónica de tos—. Harry —Dijo amenazante el rey de los elfos.
— Cof, cof "Demonios…" —Se aclaró la garganta—. ¿Qué te voy a estar escondiendo? Y no sé nada de Amilessë…
— Ajá, y mañana yo me doy la mano con Oreid…
— Lórien —Llamó su hermano, tratando de utilizar toda la ingenuidad acumulable de su estado angelical—. Si en todo caso que fuera necesario, sabes, esas situaciones de vida o muerte¿Harías alianza con ellos?
— Escucha bien esto, Harry. Primero muerto.
— Has dejado perfectamente clara tu postura —Dijo cuando su hermano cambió de lugar. Se escuchó un fuerte rugido, El moreno pegó un brinco en su puesto, y luego se subió a la ventana—. ¿Qué habrá pasado? —Preguntó genuinamente lanzándose en picado.
— ¡Harry!
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— ¿Qué ha sucedido¡Amel! —Gritó Harry mirando que cargaba en su espalda, a un desmayado joven de cabellos negros muy largos que se movían con el viento provocado por las ventiscas creadas por el aleteo.
— ¡Han matado al Rey de los Darelf!
— Oh, por la triada¡HAS TRAÍDO A OREID AQUÍ!
— ¿Y que esperabas que hiciera¡Está herido de muerte! Cuando llegué habían arrasado con todo. Su gente me dejó traerlo aquí confiando en que estaría más seguro.
— ¿Pretendes que cure a un Darelf? —Preguntó con consternación hablándole desde su mente al sentir la presencia de multitud.
— ¿No querías una alianza¡Crea una deuda de vida!
— "Siempre la vida me coloca en predicamentos… Lo siento Lórien…" —Expandió sus alas y subió donde estaba el Dragón, sostuvo al herido con cuidado.
— ¿Podrás zafarte del problema?
— Tú termina de convocar, yo me las arreglo —Dicho esto Amel siguió su camino lanzando a Harry lejos de él sin culpa. Tratando de recuperar el equilibrio posó suavemente sus pies en el suelo. Sin contemplaciones llegó Gabriel con cara de pocos amigos.
— ¿Tengo que preguntar¿Quién demonios era ese Dragón?
— Luego, luego. Si se muere, nos ganamos otro enemigo… —Dijo acostándole en el piso. Le abrió la camisa, y respiró sobresaltado, tenía una herida que traspasaba todo el pecho hasta casi la ingle—. Oreid, si eres capaz de oírme, no te mueras —Puso las dos manos en la herida sangrante, sin realmente darse cuenta de la repulsión de ver la sangre negra que brotaba por la herida.
En ese momento llegaron, Celebriän, Sirius, Azarel, y Lórien quien había ido a avisarles.
— ¡Oreid! —Gritó ofendido el Rey de los Elfos.
— Soo… Lórien, con calma —Lo agarró Celebriän.
Harry, llevó a su cuarto, a su nuevo y obligado, comensal y lo acostó en su cama, verificando de forma quisquillosa que viviría, para después encontrar a su corte de condenadores. Esperándole, sentía la mirada de Lórien aplastándolo brutalmente. Inventarse una buena escusa en veinte segundos o menos. Pan comido, pensó con sarcasmo.
— Bueno, creo que nos debes una buena explicación.
— ¿Tengo que saber lo que está sucediendo? —Probó.
— ¿Quién era el dragón, Harry? —Preguntó Celebriän.
— ¿Un Dragón?
— Nombre…
— Am. Eso no lo puedo decir —Dijo juntando las manos y señalando con ellas hacia delante con un sonrisa nerviosa—. No sé mucho más que ustedes, otro reino ha caído.
— ¿Sabes a quien tenías en tus brazos?
— Claro, a Oreid, he hablado con él un par de veces… —Sintió que ese comentario estaba de más, pero, Él nunca se había caracterizado por mantener la boca cerrada.
— ¿Qué te dijo el Dragón?
— Han asesinado a su Rey. Como siempre sucede, sólo el primogénito que puede gobernar queda vivo, lamento aún no poder descifrar esa parte. Del porque siempre los hijos quedan con vida.
— ¡Has salvado a Oreid! Eso me va a costar mucho perdonártelo
— ¿Qué querías Lórien que lo dejara morir?
— ¡Ah! A ese Dragón lo conozco yo —Dijo aún fúrico y el moreno comenzó a sudar frío. Todos se habían apartado un poco, las peleas entre Harry y Lórien llegaban a ser épicas—. ¡Fue quien te atacó por segunda vez luego que habías vencido al primer dragón! Eran líder de ese clan.
— Lórien.
— ¡QUÉ!
— Cof... arrímate un poco, no me dejas respirar —Dijo apartándolo con la mayor delicadeza posible, tanto con sus movimientos y sus palabras—. Mira…
— ¡Mira qué!
— ¡Joder Lórien¡Basta! Si mataron al Rey, estamos del mismo lado, así que ve buscando resignarte, no tengo la culpa ¿ok?
— ¿No me vas a decir cual es el nombre del dragón?
— ¡Amel¿Estás feliz¡Espero que el nombre te sirva de algo!
— Hay que mantener a Oreid bajo llave —Dijo de forma metafórica Gabriel.
— Claro que no.
— ¡Rafa! —Expresó con júbilo el moreno. Al verlo al lado del príncipe de los Elfos Oscuros.
— Amel me dijo que había problemas. Pero, no pensé que fueran tan graves ¿Los Elfos oscuros desertores?
— ¿Tú conoces a Amel? —Preguntó consternado el ojiverde. Eso si que no se lo había esperado.
— Sí Harry. Por cierto ¿Dónde está él?
— Siguió de largo…
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Veía a Oreid con persistencia… no despertaba, era como para que ya hubiese despertado. Resopló desesperado. Se acercó un poco más y le puso una mano en la cabeza, antes de tocar la piel del elfo. Este abrió los ojos y con una mano agarró el brazo del moreno y le hizo una llave, usando el brazo del moreno para ahorcarlo.
— Rara manera tienen ustedes los seres oscuros para demostrar gratitud. Oreid, suéltame… soy Harry…
— ¿Harry?
— El brigadier de las fuerzas angelicales —Dijo desenredando el brazo y usando la fuera de la gravedad para voltearlo. Rebotó en la cama. Sus ojos verdes colisionaron—. No peleo con heridos no me hagas dejarte inconsciente.
— ¿Qué sucedió? —Preguntó aún siendo sostenido por el ángel para evitar que hiciera una canallada de esas con la que salían.
— Tú padre murió. Amel te trajo aquí. Eh, eh… —Dijo poniéndole la rodilla en el cuello. Y volviéndole a acostar—. Yo que tú, me quedo acostadito y quietecito. Oreid, si cometes alguna estupidez, no podré ayudarte… Lórien está pidiendo mi cabeza por haberte curado.
— El estúpido príncipe elfo ¿Está aquí?
— Es mi hermano Oreid.
— ¿Hermano¿En que momento te convertiste en un hombre? —Preguntó con burla.
— No me agradas lo sabes… —Le lanzó furibundo—. Te voy a soltar, no hagas ninguna imbecilidad. Serás… mira como se te volvió a abrir la herida.
— Es lo de menos, no duele.
— ¿Sabes por qué atacaron a tu reino? —Cuestionó mientras se acomodaba para curarle de nuevo.
— Ada no estaba de acuerdo con las ideas…
— Sí, con las ideas locas de Satanás —Terminó la frase que el joven no.
— No estaba de acuerdo con aquello de volver a las energías primigenias. Mucho menos lanzar a un inocente a la paila… Dijo… que no quisiera ver a su hijo metido en algo como eso. Rechazó a ayudar a encontrar su heredo —Harry encogió las manos en un acto reflejo y su mirada se perdió en la tristeza y la desolación—. Sabes, en mi raza no hay muchos como yo, niños. Ni tampoco mujeres…, ellas son veneradas. Las regentes, siempre han sido féminas. Pero mi madre murió al darme a luz y mi padre tuvo que hacerse con el poder para evitar una guerra —El ángel de ojos verdes detuvo totalmente la curación—. Mi padre sabía quién era el heredero de Satanás. Prefirió morir antes de revelarlo. ¿Y tú por qué lloras?
— Lo… lo siento… soy émpata —Dijo sin poder pensar claramente. Otra persona había muerto por su culpa, no podía ser. No lo quería aceptar. Volteó la cabeza, hasta que escuchó de nuevo a su comensal hablar.
— Ah, los émpatas suelen ser gente divertida —Expresó levantándose con algo de dificultad. El brigadier volteó a verlo receloso, mientras aún lágrimas aisladas resbalaban dispares por sus ojos—. Especialmente cuando se enfrentan a Elfos oscuros.
Agarró la mano derecha de Harry, la cual estaba manchada de su propia sangre y lamió la punta del dedo medio. El moreno iba a protestar por semejante acción pero luego comenzó a sentirse extraño.
— Vez. Puedo hacerte sentir lo que yo desee —Cerró su puño sobre la mano del otro, y jaló suavemente de ella. Un suspiro perdido salió por la nariz del moreno, el cual, relajó los músculos y sus ojos se entrecerraron, su respiración se volvió más lenta y constante. Sus mejillas se sonrosaron.
En ese momento entró Lórien con cara de molestia, y aplaudió. Harry comenzó a salir del trance en el que había caído.
— Hola, Lórien —Respondió de forma descarada el Darelf.
— ¡Escúchame bien Oreid! —Le dijo subiéndose a la cama, apartando al embotado de Harry y agarrándole por el cuello de la camisa mientras le pegaba al respaldar de la cama—. Tócale un pelo a Harry y lo último que verás será mi mano asesinándote ¿Quedó claro?
— No hagas melodrama Lórien —Dijo apartándole con elegancia—. Soy inocente, sólo estaba haciendo sentir mejor a mi salvador.
— A ti, ni el padre nuestro —Chilló con saña.
— Me siento como drogado… —Expresó el moreno con voz ida.
— ¿Qué carajos le hiciste?
— Nada, Él me dijo que era émpata y que estaba llorando por mí, utilicé mi poder y le di otra emoción.
— ¿Lo drogaste?
— En realidad fue otra sensación la que le di —Dijo sugerente.
— Eres un maldito.
— Ahrg —Dijo quejándose—. Me voy a que me den algo para la resaca, quédate aquí con él Lórien, no se vayan a matar…
3
Entró al lugar el cual estaba oscuro. Pero como si sensores se tratara millones de 'linternas' pegadas a la pared se encendieron. Suspiró aún sintiendo un siniestro dolor de cabeza que aún restaba de la 'ayudita' que le había dado Oreid…
— Harry se suponía que tenías que llegar hace veinte minutos.
— Lo siento… —Dijo llevándose una mano a la cabeza—. El hechicito de Oreid me dejó la cabeza destrozada, tuve que ir a la enfermería… pero, nada funciona.
— Hasta que apareció nuestro Isil… —Dijo Orphen un poco cansada de esperar.
— No empieces —Le dijo Gaara—. Llevemos la fiesta en paz en esta reunión.
— Bueno, y cual fue la urgencia de convocación —Preguntó el moreno sin poderse quitar la mano de la cabeza.
— Es para hablar acerca de las aleaciones con los demonios.
— ¿Quién lidera las tropas? —Maldito dolor de cabeza que le punzaba en lo más profundo de su cerebro.
— Belcebú. El cual si se me permite decir es uno de los demonios más peligroso existente. A mi juicio no se debería confiar en él.
— No me digan que esta reunión es para esta estupidez.
— Tal ve a ti te parezca una estupidez Potter…
— ¿Qué habíamos quedado Edíl¿Por qué dices que es una estupidez Potter?
— Fui yo quien propició la tregua. Conozco a Belcebú, a Oreid, a Caín… al único que hay que tener cuidado es con Lucifer, o con Satanás… del resto, son bastante amigables.
— Hablas como si te hubieses enfrentado a cualquiera de los dos.
— Ah, Orphen yo que tú… —Pero Lórien no pudo terminar la frase.
— Pues en realidad, sí, lo hecho, y créeme casi ni las cuento…
— Y… yo —Balbuceó al ver la mirada que le profirió el ojiverde.
— Tsk… que problemático —Se quejó Gaara.
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— Necesito que vayas y lo captures… ¿Comprendes? Si fallas, esta vez no habrá condescendencias… estás vivo porque eres el único que ha vivido con él y sabe con que puede salir, no te creas importante renacuajo.
— Potter es invencible mientras tenga su corte de idiotas secundándole —Dijo Iant, sin nada de cuidado, estaba harto de aquella situación, el joven arcángel era por demás inalcanzable, luego de haber visto a Leniency, movió su cabeza negativamente, eso era algo con lo que Satanás no contaba. Ese precioso ojos verdes al final si le terminaría costando su vida como lo había vaticinado. Sus ojos entre rojos y azules brillaban con suscitada furia.
— ¡PUES TU BUSCARÁS LA FORMA DE HACERLO VENCIBLE¡¿ME EXPLIQUÉ CLARAMENTE?! —Gritó haciendo que la capucha dejara visible sus ojos blancos y sus cabellos rojos ondeando como amenazantes tentáculos creciendo a la par de su furia.
— Señor, no me importa morir, sé a donde voy. Pero, Harry es invencible. Está, protegido…
— Ningún ser viviente puede escapar de las manos de la muerte, por más que Azarel trate de meter la mano en eso.
— ¿Un demonio contra todos los sublevados¿Piensa que de verdad voy a ir a ese suicidio?
— Pues, lo harás porque yo te lo ordeno, maldito híbrido —Dijo agarrándole por el cuello y apretándole muy fuerte, tanto que Iant comenzó a sentir que el aire vital desaparecía de su cuerpo. Soltó el agarre haciendo que cayera en seco en el piso—. Quiero la debilidad de Harry¡Ahora!
— Señor, eso lo sabe hasta el custodiado de Lucifer. Si lastimas a sus seres queridos lo dejas sin moral…
— Otra, no puedo matar a Celebriän a su cuerda de inútiles, a Azrael, etc… todos son necesarios en mis planes.
— ¿Cómo matas a un inmortal que vive sin esperanzas? —Le preguntó el joven.
— No lo puedo matar, si es por matarlo, llego una noche y ya… Harry es un ser muy especial que ejerce un especial balance en este mundo.
— ¿Entonces que quiere hacer¿Raptarlo y traerlo a vivir con usted?
— Si supieras que has propuesto una de las mejores ideas de tu miserable vida. Pero, no puedo hacer nada si él no lo hace por voluntad propia. Yo ya sé quién va a ser el próximo Abogado del Diablo. Solo necesito la Amnesia de por medio.
— Dudo que pueda crear la amnesia, recordó todo lo que sucedió en Pandemonium.
— Mi querida hija —Dijo con una sonrisa maquiavélica—. Sí, Freya murió por tanto amor… ¿Sabes por qué los demonios no amamos? —Preguntó de forma cruel mientras le pasaba 'cariñosamente' la mano por las mejillas acariciándole tiernamente.
— No señor —Respondió sintiendo un escalofrío por su espinazo.
— Demasiado egoísmo. El amor es el sentimiento más egoísta que existe. Sólo míralo en ti. Tú caíste de la gracia por Harry. (1) Sólo te hace más débil. Y vas a sufrir, vas a implorar la muerte de manera desesperada.
— Usted también ha sentido amor.
— Cierto, y aún me quema por dentro.
— Señor, con todo respeto y aunque esto me cueste hasta mi lengua. El regresar al principio… no hará desaparecer a Dios…
— Maldito triángulo —Masculló con entremezclado dolor y furia—. Largo de aquí Iant.
— Sí, su alteza.
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Harry miró con otros ojos una urna donde estaba un niño albino… descansaba en estado inerte dentro de un agua azulada. Escuchó el llanto de un niño. Y volteó.
Allí, llorando desconsolado estaba un pequeño sólo y destrozado por dentro.
— Me prometiste que no me dejarías sólo. Mentiroso —Le gritó a la urna—. Eres un mentiroso —Sollozó de manera más baja—. Me prometiste que siempre estaríamos juntos…
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— No me gusta este vacío…
— ¿Um?
— Me siento solo cuando desapareces…
— Pues, no desapareceré más.
— No puedo atarte a mí…
— Lo, ya me ataste a ti, yo soy tu —Dijo sonriendo—. ¿Recuerdas?
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— Mira —Le expresó mostrándole algo brillante envuelto en maravillosas y abstractas telas doradas y blancas.
— ¿Qué es?
— Somos tú y yo.
— Freya…
Dejó caer la gota brillante y líneas doradas comenzaron a formarse en la nada.
— Espero que no seas tú el que desaparezcas ahora —Dijo con un poco de reproche entreverado con algo de vergüenza.
— Jamás te dejaré sólo. Te amo.
— Sí, como amas a todo por igual —Habló con amargura.
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— Harry…
— ¿Melina¿Qué…? —Preguntó sin comprender.
— Te recomiendo que busques un pensadero y te deshagas de todo lo que veas de ahora en adelante, al menos que quieras morir sumido en la locura o peor, perdido en tu mismo. Es el precio que pagas por haber conocido a Pandemonium.
— No entiendo.
— Me tengo que ir…
— ¡Hey!
— ¡Harry! —Dijo Sirius.
— ¿Sir…?
— ¿Qué tienes?
— ¿Qué tengo de qué? —Dijo confundido. El general de Azarel le pasó suavemente un dedo cerca del párpado y le mostró un líquido rojo que había impregnado.
— ¿Harry?
— Estoy…
— Estás llorando sangre.
— Eres un mentiroso, prometiste nunca dejarme sólo…
Sirius lo agarró evitando que se cayera, ya que miró su reflejo en un espejo… no había logrado captarlo totalmente… pero, una sensación muy extraña tomó posesión en su corazón mientras hablaba con su ahijado.
— ¿Qué sucede?
— No lo sé, pero, de esto no puede suceder nada bueno…
— Sea lo que sea lo superaremos —Dijo alzándole en sus brazos…
— Mis estigmas han vuelto a aparecer —Explicó mostrándole los brazos sangrantes.
— Oh por Merlín.
— Tranquilo, no duele… sólo que me deja agotado —Murmuró comenzando a caer en sopor… El ojigris lo recostó en su pecho para que descansara omitiendo el hecho de estar bañándose en sangre divina, para luego desaparecer de allí en un blink! Preocupado.
TBC
XD si me matan se quedan sin historia, así de simple (no sólo esta, todas las demás). Algunos avispados ya habrán entendido, otros simplemente lo pasarán de alto, todo lo que pasa tiene una explicación y es casi esencial para el final… pero no me pregunten cuanto falta a lo mejor mucho a lo mejor poco, ni yo puedo dictaminar eso.
Bueno, esta es mi actualización de navidad, pero, tal vez saque algo más¿quién sabe? Mis musas son la cosa más locas de este mundo :S. Felicidades a todos en esta fiesta y que el año que viene no sea tan escabroso como este.
See ya!
Atte. Liuny.
PD: Lo sé, yo no utilizo a mi BETA, pero, es que nunca hay tiempo para corregir desperfectos, es mejor subir la historia de buenas a primera XD especialmente porque sé que están algo desesperados.
(1): La frase literal sería "You fell from grace…". Le pregunté a mucha gente y la verdad que el significado es "Caer en desgracia" pero el literal religioso es "Caer fuera de la gracia de cristo o Dios" "Out of the grace of god" T.T compréndanme, esa cosa en español no furula…
