Capítulo XXXVII

Bendito sea Cupido

-14 de Febrero no debería de existir—resopló Claudio ala par que iba caminando junto con Quinn y Zoe.

Zoe, Jessica y Alejandra, habían estado ya casi un mes en la casa de Quinn y Rachel. No había problema, entre más gente mejor, además, ahora que Claudio y Miriam, se habían ido a su propio departamento, el departamento tenía dos recamaras separadas, lo cual quería decir, un cuarto para cada chica.

-Es un día bonito y especial—el chico rodo los ojos ante el comentario de Quinn.

-San Valentín solo se hizo para proveer una estrategia económica, es el día donde compras regalos a lo bestia sin importar el precios de estas cosas. Desde una paleta un forma de corazón hasta un maldito peluche de tres metros, es todo mercadotecnia—Quinn miró sorprendida a su prima

-¡Vaya!—exclamo—Nunca pensé que Jessica pensara lo mismo del día—inmediatamente la ojí verde abrió los ojos y comenzó a manotear.

-Bueno, eso es lo que dicen—comenzó a balbucear—yo también pienso que el día de San Valentín es un día lindo y lleno de corazones y esas cosas—ambos chicos rieron a carcajada.

Los tres chicos, más bien Quinn y Zoe habían obligado a Claudio acompañarlas a seleccionar los regalos de San Valentín para sus respectivas parejas. No había sido de mucha ayuda en las tiendas anteriores, sin embargo las primas no perdían la esperanza de que el chico saliera con una magnifica idea. Era raro que una persona como Quinn, cursi en exceso, descrita abruptamente de esa manera por Claudio, necesitara ayuda con algo tan simple como un regalo de San Valentín, pero la rubia quería que ese regalo fuera perfecto, quería hacerle ver a Rachel que ella sentía lo mismo que le había dicho solo dos meses atrás.

Sin duda, aquel cumpleaños había sido el mejor en la vida de Quinn. Jamás había recibido algo como aquella hermosa canción que Rachel le canto, jamás se había sentido tan amada, protegida, cuidada y necesitada como se sentía con Rachel y hasta estos momentos, sabía que jamás en la vida, una persona le iba a brindar la satisfacción y el amor que su pequeña estrella le brindaba.

Estaban destinadas a estar por siempre juntas

-Bien, si compras este—dijo Claudio señalando un peluche con un gran corazón—Rachel se morirá de ternura, sin embargo, si compras este—señaló un gigantesco corazón de felpa—igual se morirá de ternura. ¡Dios mío, Quinn! No necesitas un regalo para hacerle saber a Rachel que la amas.

-Aunque fue una de las cosas más sensatas que has dicho en tu vida, debo decirte que necesito algo significativo para que Rachel no piense que soy tacaña—Zoe al escuchar esto, golpeó el hombro de su prima la cual la miro confundida.

-Como si Rachel pudiera pensar algo malo de ti

-Eso lo se, es solo que sabes que no soy buena haciendo regalos—Zoe sonrió

-Si, lo recuerdo, eres un asco dando regalos—la rubia fulmino a su prima con la mirada.

-Vámonos, no me convence nada—suspiro pesadamente la rubia—Y eso me pasa por dejar las cosas hasta el último día.

-¿Dime si no es lindo?—llego Claudio con un peluche pequeño de Bob Esponja con un corazón en medio—la rubia elevo una ceja—y la mejor parte es esta—el chico apretó el corazón dejando salir un "I love you" en voz melosa.

-Ok, necesitamos irnos—Claudio sonrió dejando el peluche en su lugar y saliendo después de las chicas.

-¿Ya trataste con una cena?—la rubia asintió

-Es demasiado típico, quiero algo digno de Rachel. Diferente, hermoso, extravagante, no se, quiero que sea especial.

-Cualquier cosa que le regales será especial, Quinnie—la rubia suspiro y continuo su camino junto con su prima y su mejor amigo. Sin suda sería una mañana larga.

….

-Eso quiere decir que… —canturreo Kurt. La diva dio un pequeño gritito y corrió a abrazar a su mejor amigo.

-Que… ¡ME VOY A LOS ÁNGELES!—Kurt la miraba mientras la pequeña chica se le abrazaba del cuello. El que Rachel se fuera a Los Ángeles significaban michas cosas, pero la que más preocupaba al chico o más bien lo ponía sentimental, era el hecho de que Rachel a no viviría más con él, ni con Blaine, dejaría Nueva York y se iría.

-¿Qué va a pasar con Quinn?—dijo más tranquilo y al ver a la morena más tranquila. Rachel miro a Kurt y suspiro delicadamente.

-Es verdad, ¡Dios mío! Necesito hablar con Quinn—acotó al momento que se levantaba de su asiento, inmediatamente Kurt tomo a la morena de la morena.

-Es día de San Valentín, Rachel ¿Crees que será un buen regalo para Quinn?—la diva resopló y se dejó caer en el sillón.

Dos semanas atrás, la puesta en escena de Spring Awakening se había acabado. Tres años había estado consecutivamente cantando y dejando su alma en aquel escenario. Muchos recuerdos había tenía, como la primera vez que acudió a los Tony y ella junto con el resto del elenco habían hecho una presentación musical, al mismo tiempo que John había ganado el premio a la mejor actuación de un actor en un musical, de igual manera Jesse había conseguido una nominación el mejor actor, pero el no gano. Rachel no había conseguido ninguna nominación en los Tony, sin embargo ella recibió una nominación a los Drama Desk Award, de igual manera no gano, pero se sentía orgullosa que a la edad de 19 años, había protagonizado una obra tan importante como lo fue Spring Awakening.

Ahora a sus 23 años, tenía el mundo por delante y millones de proyectos por seguir. En una de las tantas presentaciones de aquella obra, un famoso director de Hollywood había llegado a los bastidores a conocer al elenco y aquel hombre de nombre Raymond Morgan, había quedado hipnotizado con el talento de la castaña; la voz, la presencia, la personalidad, su carisma, su belleza, Rachel Berry era el prototipo de belleza que estaba buscando para un nuevo proyecto que tenía en mente.

Después de una larga charla y un buen café a las afueras de Nueva York. Raymond le propuso a Rachel hacer prueba para aquel personaje, el hombre no tenía duda que era Rachel la indicada, sin embargo quería mostrarles a los productores el talento de aquella chica. Rachel accedió, no tuvo que viajar hasta Los Ángeles para hacer la prueba. Grabo sus partes con la ayuda del director al mismo tiempo que entonaba una de las grandes canciones de Broadway.

Rachel había mantenido aquella información a Quinn, no quería decirle algo que al final de cuenta no sabía si era seguro, por lo que decidió decirle lo que había pasado a la rubia cuando ya tuviera certeza de sus planes y ese día era ahora.

Un día antes a San Valentín, Raymond había llamado personalmente a Rachel para indicarle que definitivamente ella sería la nueva Bárbara Jerson. Gritó, lloro y se emociono, pasaría de ser una estrella de Broadway a ser una estrella de Hollywood. Porque era así, Rachel había conseguido el papel y tenía que mudarse a Los Ángeles donde la serie se iba filmar.

Sería un gran cambio, eso era verdad, sin embargo quería saber lo que Quinn pensaba de lo que pudiera ser su decisión. Por qué esa decisión no lo podía tomar ella sola, ahora tenía a la rubia y cualquier cosa, tenía que discutirlo con ella, no por que sintiera obligación, sino por que era parte de tener confianza y estar en una relación. Para la diva, la opinión de su chica era sumamente importante, por supuesto que era importante, de eso dependía el futuro de las dos.

Muchas cosas venía por la cabeza de Rachel al pensar en las posibles respuestas de Quinn; la primera pudiera ser un rotundo NO cosa que le dolería mucho a Rachel por que era parte de su sueño, trabajar como actriz, poder cantar y que la gente pudiera apreciar su talento. Al igual estaba la parte positiva del asunto y un total SI por parte de su rubia. Se irían las dos a Los Ángeles, Quinn podía conseguir rápidamente trabajo, aquella ciudad era el punto de ebullición de los próximos grandes nombres de Hollywood y Quinn Fabray era un buen nombre y tenía que ser escuchado y conocido por todo el mundo. Sería una oportunidad para ambas.

-¿Recuerdas todas las fotos que tengo en mis cámaras?—el chico británico resopló y miro a su amiga.

-¿Como no hacerlo? 95% de las fotos que tienes en todas tus cámaras son de Rachel—Zoe sonrió y Quinn se sonrojo.

Después de medía mañana de estar buscando el regalo perfecto para Rachel y Jessica, los tres chicos habían decidido tomar un pequeño desayuno. Zoe había encontrado el regalo perfecto, demasiado cursi y tan cliché, menciono Claudio, pero era perfecto; un colgante con un sol bañado en oro blanco con una pequeña insignia alrededor del sol, era el regalo para la chica de Zoe, sin embargo, Quinn aún no encontraba ese regalo para Rachel, aun no sabía que regalarle, y es que ¿Por qué le daba tantas vueltas al asunto? Simplemente quería que el regalo para la diva fuera especial, como ella, que significara todo lo que Quinn sentía así como Rachel le había dejado en claro hace unos meses atrás.

-Puedes cantarle una canción, Quinn—la rubia negó—Bueno, es que no hay más opciones, ya me gaste la última neurona de mi cerebro pensando en algún posible regalo para tu chica. Hasta parece que nosotros somos los novios o algo por el estilo—la chica arrugo la nariz ante la declaración de Claudio.

-Bueno, la fiesta de San Valentín comienza hasta la noche, así que tienes tiempo—Quinn suspiro y miro a Claudio. Aquel chico había conseguido un buen trabajo en un museo que apoyaba el arte contemporánea y a los nuevos artistas en Nueva York. Estaba feliz por él, la verdad se lo merecía. Y de pronto una gran idea apareció en la mente de la rubia, allí estaba el mejor regalo en la historia de San Valentín.

-Claudio—el chico miro a su amiga— ¿crees que puedas armar una pequeña exposición en el museo?—el chico la miro intrigado y Zoe confundida, Quinn simplemente sonreía.

….

El reloj marcaba las 8 de la noche y aun no tenía ningún mensaje de Quinn. Si obtuvo el tan esperado: Feliz Día de San Valentín, mi amor. Te amo pero ella quería un abrazo, un beso, quería darle a Quinn aquel hermoso regalo que había comprado. Era un tanto cliché y un tanto original. Un anillo con una oveja y un león. Con una inscripción que siempre había resonado en su cabeza desde que leyó aquellos libros de fantasía vampírica.

Después de que todo lo del secuestro paso, Rachel retomo aquellos libros que siempre le habían gustado, simplemente que ahora su concepto lo aplicaba diferente; los personajes de aquella historia ahora eran ella y Quinn. Tan diferentes e iguales al mismo tiempo; Edward procuraba no acercarse a Bella para no hacerle un mal, cuando en realidad, Bella le hacía un bien, lo mismo pasaba con Quinn. Durante aquellos días que estuvo con la chica del pelo rosa, presintió y escuchaba como Quinn trataba de no acercarse más a ella, y sabía la razón, no quería lastimarla, aunque la del pelo rosa no lo quisiera admitir, ella procuraba por el bienestar de Rachel quedándose ella a cuidarla todos los días evitando el cuidado de alguien más.

Después llega la parte donde Bella descubre que Edward es un vampiro, lo mismo paso con ella, cuando descubre que Quinn es su secuestradora. Y una frase que siempre había tenido en mente: Y así el león se enamoró de la oveja, pues que oveja tan estúpida y
que león tan morboso y masoquista. Quinn se había enamorado de Rachel a pesar de haber sido ella quien la había secuestrado, Rachel se enamoro de Quinn sin importarle las condiciones por las cuales ellas se conocieron y al final, la rubia termino mandando todo al olvido y enfocándose en Rachel y en su amor.

"Y así el león se enamoró de la oveja, pues que oveja tan estúpida y
que león tan morboso y masoquista" Esa era aquella insignia grabada en aquel anillo. No era una frase propia, sin embargo no era el típico cliché de poner un te amo. Aquel libro no era el favorito de Quinn, ella sabía que aquella serie no era del agrado de Quinn, sin embargo, era un regalo de Rachel y a Quinn le encantaba todo lo que viniera por parte de Rachel.

-Hemos llegado—grito Claudio al entrar solamente con Zoe. Rachel miro a los dos chicos. En menos de 20 minutos tenían que estar en aquella fiesta y Quinn no estaba.

-¿Dónde esta Quinn?—preguntó Rachel.

-Ella nos vera en la fiesta—respuesta simple y rápida. La diva frunció el ceño y miro a Zoe quien solo encogió sus hombros. La castaña negó con la cabeza al momento en que comenzaba a rodar sus ojos. No dijo nada, solo camino a paso apresurado a su habitación ante la mirada confusa de Kurt y Blaine.

-La típica salida Rachel Berry ¿a que debemos el honor?—pregunto Blaine una vez que llegaba hasta donde estaba Jessica, Alejandra, Miriam, Claudio y Zoe.

-Por que Quinn no vino, pero es por que—Zoe hizo señas a los chicos para que acercaran y en modo de susurro continuo—esta arreglando su regalo de San Valentín.

-¿Qué? Pero si hace tres horas vino y dijo que todo estaba listo.

-Vino por parte del regalo

-¿Qué tienen que ver todas las cámaras de Quinn en el regalo de Rachel?—susurro Blaine. Zoe y el chico sonrieron y alzaron sus hombros.

-¡Rachel, es hora de irnos!—grito Zoe. Minutos después la diva salió, su cara de enfado se miraba del lugar donde estaba sentada Zoe hasta un lugar muy lejos de allí.

-Se ve enojada—dijo Alejandra al ver pasar a la diva directamente fuera del apartamento para después ser seguida por Blaine y Kurt.

-Se le pasara después de que vea el regalo de Quinnie—canturreo el británico. Zoe tomo la mano de su chica y Alejandra las siguió.

Los ocho chicos abordaron el carro. Rachel iba enojada, sumamente enojada, se podía sentir el enojo de aquella pequeña mujer. Su enojo no era tanto el que no había visto a Quinn en todo el día, sino por que no estuvo en un día tan importante para celebrar con ella, si, lo haría en la noche, o en unos momentos, pero el día de San Valentín era para pasarse en compañía de tu ser amado.

-Quita esa cara, Rachel—le hablo Alejandra—mira que yo no estoy enojada aun cuando el idiota de mi novio prefirió quedarse en México antes de venir a Nueva York conmigo—terminó de decir frustrada la latina.

-Pudiste haber viajado tu—dijo sin mirar los ojos de la chica.

-Habrá quien lo quiera, mas no quien le ruegue. Además, si fuera buen novio o si tan siquiera le importara yo un poco, hubiera tomado el primer vuelo a Nueva York y no preferir ir de imbécil con sus amigos—los ojos marrones de Rachel se posaron en los cafés de Alejandra.

-Tienes razón—volvió a hablar Rachel.

-Tengo que ir a la galería—dijo Claudio de repente.

-¡Hay no! Vamos a llegar tarde, Claudio—resopló la diva

Es importante, Rachel—sin emitir algún sonido más. Claudio manejo unos minutos más hasta llegar a aquella galería donde trabajaba Claudio. El británico hizo que todos bajaran el automóvil. Con desgano y bufadas por parte de la diva imito al resto de los chicos. Entraron a aquella galería y "Love Song" sonaba de fondo bajo la voz de Adele. Todo el lugar estaba bajo una la luz de velas que mostraban el camino hacía algún lugar. Rachel iba primero, Zoe se había encargado de alejar a los chicos de los pasos de Rachel.

Los pasos firmes y lentos de la diva seguían aquel camino de velas, el camino paro hasta que la actriz llego a un salón. No dudo en entrar y cuando lo hizo, la música continuaba aún más fuerte y una a una, la luz iluminaba el lugar dejando ver una a una, fotos de Rachel. Los ojos morrones de la diva iban cobrando un brillo a causa de las lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos.

Fotos de la secundaría, fotos de ella en cada concurso del club Glee, fotos de ella en su recamara, fotos de ella con el sol de frente, fotos de ella adornaban todo el lugar. Una a una miro detalladamente, el ambiente simplemente era perfecto, la música, el lugar, ese detalle. Rachel no se había percatado de que sus amigos habían llegado, estaban sorprendidos ante el detalle de la rubia, que aun no hacía presencia en el lugar.

Camino hasta llegar a una foto donde estaba ella con Quinn. Las dos juntas bajo la luz de aquel hermoso atardecer hacía unos años en Londres. Ese día había sido uno de sus mejores días en aquel país con Quinn y es que no importaba donde estuviera, siempre y cuando estuvieran ellas dos, juntas, por siempre, como debía de ser.

Su mirada paro justo en una rubia con una gran sonrisa en su rostro, no dudo en correr hasta la chica y rodear el cuello de la mas alta con sus brazos. Aquella escena parecía la típica de una escena de película, algo así como la escena entre Rachel McAdams y Ryan Gosling en "The Notebook". No quería verse tan cursi, pero sin embargo, el estar con Quinn la hacia actuar de esa manera y como no actuar así después de aquel hermoso lugar.

-¿Te ha gustado tu regalo?—ningún sonido, ninguna palabra. Los labios suaves de la diva se posaron en los labios rosas de su chica. Dulce, delicado, suave y tierno, aquel beso le contestaba mas de una y mil palabras a Quinn.

Octavio Paz, un poeta mexicano dijo una vez: "Un mundo nace cuando dos se besan" y en ese momento el mundo que habían creado Rachel y Quinn era un mundo fuera de este mundo si es que aquellas palabras podían tener un punto de coherencia, pero ¿Quién necesitaba coherencia cuando tienes amor del bueno?

Y en un mundo donde solo era habitado por Quinn y Rachel, solo había amor, compresión, uno que otro disgusto, uno que otro enojo; siempre había confianza y comunicación y sobretodo había respeto y amor, en pocas palabras, era o se acercaban al prototipo de una pareja perfecta, pero su mundo de igual manera no era perfecto.

El beso termino intensificándolo un poco por parte de Rachel, quien mordió el labio inferior de la rubia jalándolo un poco hacía ella. Las miradas intensas por parte de ambas chicas llegaron. El mirar verde de Quinn se mezclaba con el marrón de Rachel, emitiendo uno de los colores más hermosos en el planeta tierra.

-Me ha encantado. Fue perfecto—le dijo Rachel por fin acariciando la mejilla de la rubia—tan perfecto como tú—esta simplemente sonrió y beso nuevamente los labios de la castaña.

-Me alegro mucho que te haya gustado—Rachel metió su mano al bolsillo de su abrigo y saco una pequeña cajita. Quinn miraba atentamente cada movimiento de su chica.

-No es un anillo de compromiso—se anticipó Rachel— ¿sabes que soy fan de "Twilight", verdad?—la rubia asintió—cuando releí el primer libro de la saga me olvide de Edward por que yo ya tenia una versión mucho más mejorada de él—Quinn sonrió tímidamente—no serás un vampiro, pero eres un león y yo una oveja, una oveja que se enamoro de un león sin importar lo que este le podía hacer—se detuvo y abrió la cajita ante la mirada de Quinn—sé que no es muy original, pero al mismo tiempo lo es por que esto no entorna en una simple idea de fanática de la serie, sino fanática de mi propia versión de esta, donde tu eres el león masoquista y yo la oveja estúpida que se enamoro de ti como no tienes una idea—Rachel tomo el anillo— ¿aceptas ser mi versión mejorada de Edward?—preguntó al momento que extendía el anillo en sus dedos. La rubia acerco su rostro al de la castaña y beso los labios de una manera dulce y casta al mismo tiempo. Después tomo el anillo en sus propias manos y lo miro, sonrió al ver el diseño del anillo y después miro el escrito del anillo.

-Y así el león se enamoro de la oveja—recito Quinn

-Que oveja tan estúpida—termino de decir con una gran sonrisa Rachel

-Que león tan morboso y masajista—termino de decir la rubia con una gran sonrisa recibiendo después un gran beso de la castaña. Aquella no era cursi, bueno, tal vez si lo era, pero era hermoso, el estar recitando aquellos diálogos de esa película con Rachel lo hacia aun más hermoso y real que en la misma película.

-También quiero decirte que—espero unos momentos—tengo una oferta de trabajo en Los Ángeles—los ojos de Quinn se abrieron por completo.

-Oh por Dios—abrazo el cuerpo de su novia—eso es maravilloso, Rachel—la diva sonrió maravillada ante la reacción de su novia.

-Lo es. Tenía que decirlo, pero creo que es mejor hablar más calmadas las cosas—la rubia asintió. Sintió su celular vibrar viendo un mensaje de Jesse:

"Nena, sé que estas en estos momentos ocupada con una rubia hermosa, pero dile que no sea envidiosa. Dile que San Valentín también es un día para pasarla con los amigos"

-Vamos antes que Jesse haga un drama por que su diva no esta con él—Rachel sonrió y entrelazo su mano derecha con la izquierda de Quinn.

-Vamos mi hermoso león—Quinn sonrió

-La acompaño mi preciosa ovejita—una sonrisa más sellaba aquella conversación para dar paso a una caminata hasta el lugar de la fiesta. ¡Que bendito es cupido! Grito Quinn causando la risa de su novia.


Hola

Ya se, ya lo se, este capitulo debió haber sido publicado el 14 de Febrero, pero bueno ¿Quién dice que en Marzo no se pueda celebrar?

Con este ya faltan 3 y si Dios me presta vida y no muero atropellada a las afueras de la Universidad, el próximo lunes se viene el final.

¿Twicam al final del fic? No lo se, depende de lo que Uds. Me digan (;

Otra cosa: Disculpen lo muy cliché y tan Twilight se la historia pero es que simplemente ¿que puedo decir? True Story (:

Bueno, sin más por el momento, nos vemos el miércoles. Buen inicio de semana para todas y todos y muchas buenas vibras.