Capítulo 37: "La huella de La Troupe Montpellier, en el alma de un actor"

2 de julio 1915

Residencia Dufays

Perth - Escocia

La batahola de esa espléndida mañana, entre las risas de la chicas, conversaciones y hasta el sonido estridente de una trompeta en los jardines de la casa, los sacó a los varones del sueño profundo en que se encontraban la gran mayoría, la fiesta de celebración por el compromiso fallido de Liam, lo celebraron hasta pasada las 3 de la madrugada, estaban agotados. Al mirar la hora eran apenas las nueve de la mañana. Todos a la vez salieron, por el pasillo para ir a ver que era lo que pasaba ahora, al mirar por la ventana de las escaleras que daban hacia el jardín se veía una cantidad de personas de múltiples colores, haciendo piruetas, saltando, ensayando con unas marionetas, hablando en italiano y francés. A simple vista parecía una compañía.

- ¿Qué es ese barullo?... ¿Es un circo? – Terry que aun continuaba adormilado intentó ver bien, mientras se ataba la bata.

- No mas bien parecen una Troupe…no hay elefantes, leones, focas, ni tigres para ser un circo… ¿Eso que vuela allá no es Candy? – El poeta vio a una chica que aparecía frente a la ventana cada cierto rato, al parecer saltando o volando sobre algo, con unos moños y un atuendo extraño. Todos observaron que efectivamente era ella y las demás chicas.

- Si… ¿Qué es lo que está haciendo?...– Archie Intentó mirar hacia abajo y no tenia idea de donde se daba impulso para aparecer ahí.

- Es Candy, Joann, Liz, que están saltando sobre algo….creo – Comentó Albert sin entender que hacía ese circo en medio del jardin. Ya estaba vestido para salir.

- ¿Qué llevan puesto?...– Preguntó Terry mirando con curiosidad la vestimenta de Joann, Liz y sobretodo de Candy. No era el atuendo de una dama de la época.

- jajajajajajaja….lo que lleva Joann y Candy son pantalones cortos…y lo que lleva Liz creo que es el disfraz de muñeca, son una creación de una amiga de Liz…diseñadora de ropa… – Rió Joshua que pensó en el escándalo que se armó alrededor de ellas por ponerse eso en ciertos lugares tradicionales.

- Jos…los que están allá – Indicando hacia el jardin - ¿No son la Troupe de Montpellier? – El joven pintor estaba admirado lo que pasaba, mientras se amarraba la bata, estaba particularmente lento esa mañana.

- ¡SIIIII!... ¡SON ELLOS!...¡QUE BIEN! VAMOS A SALUDAR – Los dos bajaron corriendo. Se trataba de sus amigos.

- ¿La tropa de queeeeeee? – Preguntó Archie que no sabía que era eso.

- La troupe… eso que está abajo es una compañía de circo ambulante… aunque por esos personajes de allá, mas bien parece una compañía de teatro…creo – Aclaro Paolo, que sabía de eso por las clases que tomó sobre literatura, aunque en ese grupo había una mixtura de personajes y artes que no entendía bien.

- Pero…donde están saltando, yo aun no se…no se de desde aquí – Preguntó curioso Ben que ya estaba vestido y aun tenía el cabello mojado – Yo no sabía que Joann supiera hacer esas piruetas en el aire…Por Dios mi Princesa es una caja de sorpresas…parece una niña pequeña

- Eso de allá…parece que es… tu… ¿Luca porque no vienes a ver bien? creo que te interesaría saber…– Le indicó su hermano alarmado por lo que diría. Ahora se sumó a las piruetas aéreas Meg y Jenny, que gritaban felices.

- ¿Qué hace volando por los aires Meg¿Ahora puede levitar o se inventó alguna pócima voladora? – Comentó el científico que seguía con los ojos a medio abrir- ...a ver…. Eso es mi… es mi toldo de resonancia solar…si…- Como aun estaba dormido no asumía lo que acababa de decir, hasta que abrió los ojos aterrado – QUEEEEEEEEEEEE…...ES MI CAMA DE RESONANCIA SOLAR NOOOOOOOOOOO…SAAAALGAAAAAN DEEEE AHIIII – Luca bajó enardecido por las escaleras. Todos le siguieron para ir a ver que pasaba.

Al congregarse en las afueras del jardín, continuaban rebotando sobre esa cama las cinco chicas, alrededor estaba el resto de esas personas vestidas de forma extraña cada uno sumido en practicar piruetas, malabarismo, números de acrobacia, magia y un teatro de marionetas.

- SAAAAAAALGAAAAAAAN DE MI INVENTOOOOOOO AHORAAAAAAAAAAA…. LO ARRUINARAN… ¡TROPA DE LOCAS! - Chillaba fuera de si el científico, tocando su toldo y las máquinas que medían algo a su alrededor. Las chicas no le hicieron el menor caso.

- JOANN Y JENNY BAJEN DE AHÍ….SE PUEDES LASTIMAR… ¡Por favor! – Ben se acercó al toldo, asustado de la forma en que saltaban las cinco chicas, todas vestidas de forma masculina. Patty, también estaba ahí esperando que nadie resultara herido en esas acrobacias que hacían sus amigas, ella no quiso subir.

- YAAAAAAAAA DEJAAAAA DE FASTIDIAR BEN….SUBE SI QUIERES jajajajajaja – Liz no paraba de saltar y las chicas todas reían con las cosquillas en el estómago, que les producía todo eso – YUJUUUUUUUUUU.

- Boing, boing, boing, boing, boing jajajajajaja – Jenny estaba fascinada con esa gente y con la idea de saltar sobre ese toldo, huía al ver que Luca intentaba quitarlas de ahí.

- YUJUUUUUUUUUUU….ESTO ES MUY LIBERADOR EN VERDAD…DEJA DE MOLESTAR LUCAAAAA– Meg estaba feliz, por fin sentía que volaba de forma literal con ese toldo – GRACIAS CIENTÍFICO LOCO DE ALGO HA SERVIDO TU INVENTO jajajajajaja...- Le hacía muecas al ver que la miraba maldiciendo en italiano.

- BAAAAAAAAAAAJEEEEEEEEEEN DE MI CAMAAAAA DE RESONANCIAAAAAAAA SOLARRRR ES UN INVENTOOOO QUE ME TOMOOOO AAAAÑOS… BAJENSE DE AHÍ YAAAAAAAAAAA - Gritó como un enajenado, al punto de volverse rojo de ira y las chicas decidieron ir poco a poco dejando de saltar.

- Huyyyy…. ¡Que carácter!...- Murmuró Meg que estuvo obligada a salir de ahí. Cayendo encima de Luca – CUIDADOOOOO…- Le advirtió porque estaba parado en medio de donde ella pretendía aterrizar - Ups…lo siento… me dijiste que saliera y eso hice jajajaja – Al verlo tirado en el suelo, adolorido no pudo contener la risa.

- Si claro… por poco muero aplastado… loca – Murmuró Luca que se puso de pie nuevamente.

- Pero Luca… que aguafiestas eres – Joann dejó de saltar; pero le tomaría tiempo bajar de ahí. Todos los chicos observaban la forma en que se comportaban, era ver a un grupo de pequeñas de cinco años, en medio de un circo.

- Ven… Candy, yo te ayudo a bajar…salta o lo que sea – Le dijo Terry que estaba al lado de ese toldo. La más hábil fue Liz que con una pirueta cayó de pie en el suelo.

- EEEEEEHHHH….BRAVO… - Aplaudieron los extranjeros a Liz, que les sonrió haciendo una reverencia.

- Oh… vaya… Liz es toda una acróbata aparte de ser actriz… vaya espécimen de chica ¡Que sexy!– Dijo Archie admirado de las locuras de ese grupo y en especial de ella.

- ¿Qué?... que forma de referirse a una dama es esa… que grosero – Murmuró molesto Liam, al ver que Archie se acercó a saludar a Liz.

- Hay no… no vayan a empezar a pelear otra vez… ¿Alguien vio a Sheila? – Preguntó Joshua que buscaba en esa casa a su señora, nadie sabía aun y pretendían decirlo ese mismo día; pero no la encontraba.

- Yo la vi salir y dijo que volvería pronto… – Comentó Albert que estuvo buscando a Erin.

- AJAJAJAJAJAJAJA…CUIDADO QUE AHÍ VOY….AAAAAAAHHHH – Candy saltó fuera de la cama aterrizando encima de Terry, botándolo al suelo de espaldas – Oh… otra vez tú… ¿Estas bien? – Se levantó rápido para ver si estaba bien, apenas hablaba. Los demás reían.

- Si claro… estaba bien, antes de que cayeras encima mío….Creo que me he fracturado algo, deberé hacer reposo nuevamente…- La miró y se rió de la cara que tenía - Que manera de lanzarse es esa…ahora ya no necesitas de los árboles para colgarte como un mono pecoso jajajajaja… - No paró de reír de su cara de ira por su sobrenombre.

- ¡Terry!...ya te dije que no me llames así… ¡Que vergüenza! …hay personas nuevas en esta casa – Murmuró indicando al grupo.

- Bueno… ¿Qué es lo que llevas puesto? – Revisó su atuendo mientras la ayudaba a levantarse, eran pantalones cortos, que dejaban de la rodilla hacia abajo al descubierto.

- Nada… ¡No mires! …- Intentó taparse, aunque no lo lograría porque ya Terry sonreía de forma majadera.

- ¿Qué cosa¿Qué no mire?... no entiendo para que usas eso si no quieres que te miren… - Sonrió ante su rostro ruborizado por completo.

- No pensé que se levantarían… mejor me cambio – Candy se sentía incómoda con eso puesto; a pesar de que Joann y Liz ya estaban habituadas a usar cada creación de esa chica modista.

- No… para que…si ya te vieron todos…no te ves mal tampoco… Joann y Liz no se complican…- Las miro y Liz estaba bailando con un chico de ese grupo, disfrazada de muñeca holandesa, mientras Joann continuaba saltando en la cama, con una gorra de Capitán y unos pantalones mas cortos que los de Candy.

- Jooo….ven acá…Princesa – Ben ya había ayudado a bajar a su hermana, ahora estaba intentando tomar a su novia; pero se le escapaba, hasta que ella se sentó y le ayudó a bajar.

- Cuidado…no me aprietes ¡Ben! – Le reclamó al ver que la tomó de la cintura – Hey…no te aproveches… - dijo al ver que tocó sus piernas mientras la bajaba en brazos.

- No me aprovecho, intento ayudarte a bajar… ¿Qué es lo que llevas puesto, Jo? – Sin poder evitarlo se fijo en sus piernas y sus botas.

- Que…esto…es… un pantalón corto… - Intentó taparse; ante la mirada incómoda de Ben – Es… la creación de Soleil, una amiga de Liz…que es diseñadora y la ropa la prueba con nosotras…. – Se ruborizó, le daba igual que la viera Liam, Joshua o cualquiera de sus amigos de la Troupe; pero Ben…

- Lindas piernas, mi vida…- Le murmuró mientras la dejaba abajo y la admiraba sonriendo por sus trencitas y la gorra – Pero entonces… ¿siempre te vistes así?...

- No me mires de esa manera…. ¿Qué hay de malo?...siempre con esos vestidos largos...apretada con esa cosa que… tú no entiendes… no se ve nada ¿o si? – Se miró alarmada ante la idea de que se pudo ver algo; pero no era así.

- No, no se vio nada…Que ideas tienes… ¿No me vas a dar un besito de Buenos días? – Le dijo mientras le quitaba el gorro de capitán y le daba un beso en su mejilla.

- ¿Queee¿Aquí delante de todo el mundo? – Murmuró dejando que la abrazara – Noooo ….

- Que tiene… si todos saben que estamos juntos…es un besito inocente- Guiño un ojo y rodeo con sus brazos su cintura.

- Hola…Buenos días….ya - Le dio un beso corto y rápido, ante la pobre y lenta reacción de Ben que miró decepcionado.

- Pero… eso ni lo sentí…ven acá…dame un beso mas largo, Jo… ¿Cómo es que te avergüenzas de un beso inocente y no de eso que llevas puesto? – La abrazó levantando su mentón y enamorado de cada detalle de su rostro.

- Noooo…Esto no tiene nada que ver… yo no te beso en público me da vergüenza …adem…- No pudo continuar porque Ben la atrapó y le dio un largo beso, escondiéndola en su cuerpo, subiendo sus manos a su rostro, poco a poco fue alejándose de ella, hasta mirarla.

- Eso es un beso, mi princesa…además nadie se dio cuenta… ¡Te amo!- Le dio otro beso en su nariz y ella sonrió.

- Por favor… atención aquí les presento a nuestros amigos…- En una fila indicó a las mas de 15 personas, entre mujeres y hombres de diferentes etnias, que estaban ahí – Ellos son la Troupe de Montpellier…nosotros trabajamos con ellos un tiempo maravilloso – Sonrió ante el asombro de Archie, Terry, Ben y Albert.

- ¿Qué que?...Jo, mi amor ¿Integraste un circo? – Le preguntó al oído y ella se rió de sus palabras.

- ¿Qué cosa?... ¿Todos ustedes trabajaron en un circo? Jajajajajaja…lo siento- Archie le pareció divertido, nunca salía del asombro de ese particular grupo y al mirar a Candy se notaba que ella estaba fascinada con la alegría de esas personas.

- Ben…no es un circo, si bien Troupe es una compañía ambulantes de artistas de circo….este grupo tiene también lo que se conoció en Italia como La commedia dell'arte entre el siglo XVI Y XVIII- Le respondió y los demás escucharon la aclaración.

- Bueno dicha la aclaración de mi carísima amiga… aquí les presento a las damas: Sandy, Soleil, Paulette, Colette, Roselyn, Mimi, Alexandra, Ginette, Giuliana – La chicas hicieron una reverencia a medida que iban siendo presentadas y Archie, Terry y Luca las miraban con interés, en especial a Sandy, Alexandra, Colette, Soleil y Mimi, que eran las mas llamativas, eran muy hermosas – Ahora los varones son: Agobart, Biagio, Kirill, Benoit, Arakén, Francesco, Gautier y los gemelos Jean Paul y Jean Michel – Ellos también saludaron con una reverencia mientras Meg y Jenny observaban que Araken, Gautier y Benoit eran los mas atractivos.

Todos pasaron al comedor. Les contaron acerca de la reciente gira por Estados Unidos y que ahora volverían a Francia, a pesar de la guerra, la función debía continuar. Irían a algunos hospitales y trincheras a entretener a los soldados y hacerlos olvidar por segundos la realidad que vivían a diario. Fueron atendidos para tomar el desayuno, compartieron ese grato momento, aunque a algunos aun les costara hablar en otro idioma. Terry, se mostró interesado desde que Joann explicó que significaba el nombre, todos eran en su mayoría actores profesionales de teatro y que pasaron del drama a la comedia, también existían desde artistas callejeros, titiriteros, bailarinas y juglares. Le prestó atención a una dama en particular: Mimi, así le gustaba que le llamara, se sentó a su lado y al parecer no le fue para nada difícil entablar conversación con su precario francés, aunque ella pudiera expresarse igual que él, menos se avergonzó al darse cuenta que era el único que aun seguía con el pijama y la bata encima. Subió a cambiarse y al volver se notaba que se esmeró más de lo necesario, sentándose al lado de ella nuevamente. Continuo con la conversación que tenía pendiente, mirando los labios llamativos de la joven y el lunar sensual que tenía sobre éste, de largo cabello rubio, ojos almendrados verdemar y poseedora de una linda figura. Que le sonreía fascinada con sus atenciones.

Joann y Liz; se reían mucho con los tres grandes amigos, Arakén y los gemelos, eran muy divertidos y tenían recuerdos muy lindos de unas vacaciones en Francia e Italia eso le contaban a Ben y Candy, que escuchaban atentos las cosas que inventaban.

Archie, quedó al lado de Soleil, la diseñadora que al mirarla bien era muy hermosa, al punto de volverlo torpe cuando ésta lo miró directo a los ojos. Paolo se aseguró de que no miraran a Patty, no le agradó que Benoit, le sonriera ante un comentario que hizo.

Albert, estaba algo incómodo con la mirada de la hermosa chica llamada: Alexandra, de ojos pardos, pelo largo castaño claro y de sensuales gestos, que le sonreía y conversó largo rato, practicando aquel francés que creía olvidado. Cuando llegó Erin, algo demacrada por la urgencia que tuvo que ir a atender a las cuatro de la mañana, lo primero que hizo fue dirigir una mirada de odio al verlo que conversaba animadamente con esa chica nueva. Saludó a todos con una sonrisa, mientras era presentada a ese grupo de personas. La presencia de Erin, tampoco pasó desapercibida para todos los varones que no le conocían, hasta le dieron un beso en su mano, ante la mirada de Albert, que desde que la conoció adquirió la mala costumbre de comerse la uña de su dedo índice. Esquivó la intención de él de tomar su mano, sin que nadie se percatara, solo la nueva mujer que estaba instalada al lado de él.

- ¿Sucede algo? – Preguntó Alex a Albert al verlo haciendo gestos a Erin.

- ¿Eh? …nooo… es que…no nada… ¿Qué me decías? – Retomó la conversación con ella, ante la mirada de Erin.

- ¿Qué cosa? – Preguntó la doctora al ver que le hacían señas para que respondiera.

- Que si tú trabajas en hospital…de niños ¿no? – Preguntó con un perfecto idioma el joven Benoit, en realidad todos hablaban más de un idioma, era el requisito para pertenecer a ese grupo.

- Así es… ¿Por qué? – La joven doctora al ver que Albert se levantó para que se sentara a su lado, lo rechazó y se fue al lado de su hermano. Candy y Joann se dieron cuenta de ese desprecio, se miraron entre ellas.

- Porque tú sabes, por tu hermano, que somos una compañía de artistas, que nos gusta visitar y entregar nuestro arte a todos…nos encantaría ofrecer algún número a los niños…si es que es posible…antes de irnos a Francia – Sonrió Benoit, el dueño de esa compañía – Además tenemos a nuestro mejor pintor, que puede retratar o hacer una caricatura de las personas…- Indicó a Liam que sonrió encantado de participar – A una talentosa actriz que hace reír mucho, aunque no pretenda ser una actriz seria… – Señalando a Liz que se ruborizó – A un magnifico pianista y poseedor de hermosas marionetas confeccionadas por el como: Joshua - Éste sonrió ante ese comentario y todos admiraban el talento que heredó de su padre – Y la mejor creadora de obras de teatro para niños, cuentos…Joann – Finalizó sonriendo.

- Me gustaría en verdad…creo que ese hospital y los chicos en general necesitan de alegría… me parece magnífico… podría ser esta misma tarde – Dijo Erin, con una sonrisa y emocionada de pensar la reacción de los niños, al mirar Albert la estaba observando y le hizo un gesto que ella ignoró.

- Acá…también hay un actor… - Todos miraron a Mimi, que estaba al lado de Terry, que sonrió avergonzado – Me imagino que puede ser parte de esto ¿O no?- El grupo no tenía ningún problema, de hecho lo ubicaban perfectamente.

- Por supuesto que no… nosotros no le hacemos el vacío ni hay rivalidades cuando se trata de arte…todos tenemos un espacio – Comentó el joven Benoit, mirando a Terry.

- Yo… hago otro tipo de teatro… la verdad que llevo tiempo sin estar en las tablas…lo dejé… – Suspiró algo triste, mientras Candy lo miraba con ganas de dar su opinión; pero la chica que estaba a su lado se adelantó.

- Yo creo… si me permites – Lo miró coqueta - Que no pierdes nada con ir a ver, estoy segura que te gustará y en una de esas terminas siendo parte de nuestra Troupe y te vas con nosotros a Francia – Sonrió y Candy sintió una punzada en su corazón.

"¿Terry a Francia, en medio de la guerra?...no, no creo que él aceptaría…no me gustaría que fuera ¡Es peligroso¿Por qué se ha quedado pensando en lo que esa chica dijo¿Tanto llamó su atención que estaría dispuesto a aventurarse de esa manera?..."

" ¿Yo a Francia, en medio de la guerra?... podría ser, de cualquier forma el tiempo se está agotando y debo volver a Nueva York, para morirme en vida, atado a una mujer que se convertirá en mi esposa y que no amo…y si pudiera escoger…Preferiría morir haciendo teatro, la pasión que amo…¿Debería pensarlo no?"

- Yo creo que tienes razón… me gustaría ir a verles…hoy- Él aceptó la invitación ante los aplausos de los demás. Candy lo observaba y él ni siquiera la miró, continuo conversando con esa chica.

- Bueno…entonces si me permiten, tuve una urgencia esta madrugada…quiero ir a dormir un poco… yo les espero después de almuerzo – Erin se levantó sonriendo a los chicos e ignorando por completo a Albert.

- Albert….yo creo que mejor vas a hablar con ella…parece enojada contigo ¿no? – Le murmuró con delicadeza Candy, que vio la reacción de Erin.

- Si… la verdad no entiendo ¿Que se supone que hice ahora?… cuando soy yo el que debería estar enojado con ella…ya vengo – Se levantó pidiendo permiso y excusándose con la Alex que estaba a su lado, que notó cierta tensión entre esa joven que acababa de llegar y él.

Los demás continuaron intercambiando ideas, experiencias y planes de esa gira que pretendían hacer por Francia, a los chicos les parecía descabellada la idea de exponerse de esa manera; sin embargo para la Troupe, ese era su arte y ya que las circunstancias habían cambiado el escenario, irían tras las personas que mas necesitaban esbozar una sonrisa. No les quedaba mucho tiempo, esa misma noche debía marcharse.

Albert subió y llegó a la habitación de Erin, estaba la puerta junta, golpeo y al no obtener respuesta entró y buscó con la mirada. De forma repentina apareció la chica sin blusa, frente a sus ojos.

- ¡¡¡AAAAAAAAHHH!!! – De un grito al verlo ahí se tapó, solo estaba con el sujetador y la falda. Albert se dio vuelta de forma instantánea para no mirar; pero ya la había visto por mas de veinte segundos – ¡SALE DE AQUÍ¡COMO SE TE OCURRE ENTRAR DE ESA MANERA! – Ella se colocó una bata avergonzada de la intromisión, subiendo el color a sus mejillas.

- Erin, Linda… lo siento…ya te vi… quiero decir que no mire, no fue mi intención… no sabía que ibas a estar sin ropa…yo lo siento mucho…– Conteniendo la risa, nervioso y perturbado aun permanecía de espaldas.

- ¿Queeee¿Sin ropa?... ¡si tengo ropa!… pero… en vez se taparte los ojos te quedaste viendo…ya puedes voltear que me puse algo – Le dijo y Albert se dio vuelta.

- Lo siento…de verdad…yo…solo… - No sabía que decir, no podía evitar repasar lo que alcanzo a ver de forma mental, ahora que estaba con esa bata, ya reparó en que no usaba corsé, si no que otro tipo de ropa interior…

- ¿¡Que quieres!?….- Fue agresiva para abordarlo, ya que él estaba concentrado en otra cosa.

- ¿Qué te pasa¿Estás enojada?... – No entendía porque razón era tan fría y desagradable con él, no se animó a acercarse a ella. Recordando que tenía unas preguntas pendientes.

- ¡No! – Mientras se ataba la bata, no lo miró.

- Si lo estás… ¿Quieres un espejo para que te veas la cara? – Le dijo acercandose a ella y sonrió con ternura. Rozó su mano, para ver que hacía y le dio un beso en la palma.

- ¿Podría ser un espejo con doble cara? …digo para que te veas la cara de… ¡mentiroso! …– Erin lo miró satisfecha de que la soltara dejando de sonreír inmediatamente.

- ¿Mentiroso?... ¿Yo?...no entiendo… ¿En que se supone que te mentí? – Sintió que su corazón se paralizó, no podía articular palabra alguna sin estremecerse, creyendo que se enteró que era William Andley.

- "Voy a ir a la fiesta, linda" – Lo imitó molesta y sintió un alivio por eso; pero ella continuaba molesta - Si hubieras ido a la fiesta de compromiso de mi hermano, como aseguraste que irías…sabrías que todo resultó mal y que la familia Leegan… ¡vaya! Eran una tropa de buitres tras el dinero de los Henson…Pero CLARO que no sabes nada… tú extrañamente desapareces en situaciones mas conflictivas y todas tiene que ver con la familia Andley y Leegan… ¿Raro no?...- Levantó sus cejas cruzando sus brazos, para reclamar todo eso sin parar y al ver que él no decía nada, al parecer estaba pasmado - ¡'th casewch! ach a yn celwyddo (¡te odio! Eres un mentiroso) – Se alejó murmurando en galés completamente irascible.

- ¿Qué¿Dijiste algo en galés?... ¡'r yn celwyddo ach 'ch! (¡La mentirosa eres tú!)- Respondió enfadado, al recordar que ella le dijo ese día del almuerzo que volvería y no apareció más. Erin quedó asombrada por lo que acababa de decir - 'n gyfarwydd 'n drwyadl whatever ydy yn cwblhau na ddeud (entendí perfecto lo que acabas de decir)- Albert también se mostraba molesto y eso ella no lo esperaba, lejos de parecerle anormal, era diferente verlo así.

- ¿Achos ai?¿'n gyfarwydd? (¿Por qué¿Entendiste?) – Preguntó ella acercándose a él, le parecía mas atractivo hablando como le acababa de escuchar.

- Deneuo na ai, am Scottish (claro que si, soy escocés)… ¡Belle! (linda) – Le respondió mirándola directo a los ojos en galés y terminó con una frase en Francés.

- ¡A ddeall gwasanaeth! funudiau subjugation 'r 'n Ffrengig (¡Que inteligencia! Además dominas el francés) – Ironizó Erin, aplaudiendo en silencio mientras se alejaba de él.

- Whether a gwair chan 'n anfad. ¡Ach 'n dal eironi! (si que hay de malo. ¡Eres muy irónica!) – Le respondió buscando su mirada, su rostro sin una gota de maquillaje, le parecía más hermoso.

- Achos o leiaf therein 'ch didn't celwydda… whether ach hun Alban, Yr (por lo menos en eso no mentiste… si eres un escocés) – Esbozó una sonrisa con mucha rabia a los ojos celestes de Albert.

- Hymddangosa na achos 'th 'th archwaetha cabla a dyngu acha Cymraeg… (A ti te encanta insultar y maldecir en galés)- La miró a los ojos sin pestañear y continuo - gwnei mo adnabod datgan acha yn aros llunia (no sabes expresarte en otra forma)- Se cruzó de brazos intentando contar hasta diez.

- Na… hefyd 'th all cabla acha Norwyeg ai ach yn ewyllysio (No… también te puedo insultar en noruego si quieres)… ¡Råtten inne det pokkers¡ENKEL! (¡Púdrete en el infierno¡TONTO!) – Al ver su cara de desconcierto prosiguió hablando en Noruego - Og du selv like overvinne for klokken kvinner for Franske… ¡Enkel!... Og tenke over enn kontroll for denne tara (y te gusta conquistar a las mujeres en francés… ¡tonto!...y pensar que amo a este tarado…) – Le dijo Erin mirándole de cerca, estaba atolondrada con su perfume que la última frase no la pensó solo se le escapó, agradeció que no entendiera ni medio, soltó una risa con la expresión de su rostro.

- ¿Na?... (¿Qué?...) – No le entendió lo que dijo y al verla reír lo irritó más - Bist ab Unart reden am ander Programmiersprache…als das ander kein ihm verstehen Die… ¡bin liebeskrank ab ein Verärgerung! (es de mala educación hablar en otro idioma….cuando el otro no lo entiende… ¡Estoy enamorado de una enojona!) – Albert habló en alemán en revancha a lo que creía era un insulto. La última frase no la pensó, se le escapó de los labios, aliviado de que ella no entendiera nada.

- ¿Na?... (¿Qué?)- Al ver que Albert sonreía, ella movió la cabeza y continuo hablando en galés - 'Na cawn am fwng polyglotog (vaya tenemos a un melenudo políglota)… ai ydy 'i llunia i mewn a buddugoliaethau at pawb 'r benywod na oneself 'th fympwy (o es la forma en que conquistas a todas las mujeres que se te antojan) – Sonrió contenta de su estocada final.

- ¿Na? (¿Qué)… namyn na bethau ddeudi. ¿Benywod?... ¿Whom 'ch ' re pawb?... (Pero que cosas dices ¿Mujeres?... ¿Quienes son todas?) – Preguntó Albert cansado de discutir con ella. Ambos guardaron silencio.

"¿Así que además del gaélico, sabe alemán y francés? Claro si para comunicarse con esa estúpida que recién llegó y quien sabe con cuantas mas las palabras le fluyen solas, no se hace ningún drama. Y yo la muy pava, le confesé que lo amo, agradezco que no entienda un demonio de lo que dije. No le perdono que me haya dejado esperando como idiota toda la noche y no fue capaz de aparecer en la fiesta de compromiso de mi hermano. Yo que me arreglé, vestí para que me viera bonita, para bailar con él… ¡No le interesa! Es obvio que no quiere nada serio conmigo, siempre encuentra la excusa perfecta para desaparecer en momentos claves… es muy extraño. Me llamó: Mentirosa hace rato atrás ¿Por qué¿En que se supone que le mentí?... ¿Me habrá visto con Jeff¡Uhhh!...entonces ¿Está celoso de ese tipo¿Será eso?"

"¿Así que además del gaélico, sabe otro idioma que ni se cual es? Que torpe he sido le confesé que estoy enamorado de ella; pero no lo entendió. ¿Por qué no habla de frente y me dice que su "urgencia" era ese tipo que estaba con ella?...me dejó esperando como un tarado todo el almuerzo y no fue capaz de volver, yo la fui a buscar y la veo con ese imbecil. Por lo mismo no iba a ir a la fiesta de compromiso de su hermano ¿Para que¿Para ver como otro tarado la abrazaba?... ¡No le intereso! Es obvio que no quiere nada serio conmigo… si es tan linda que puede tener al que ella quiera, alguien mas divertido, con mas tiempo y atractivo a su lado…tal vez se aburre conmigo…¿Y por que está enojada¡Yo debería estarlo¿De cuales mujeres me habla?... ¿Está celosa de la francesa?... ¿Será eso?"

- No quieres hablar…- Terminó con ese silencio, al ver que ella se sentó en el sofá que estaba junto a la cama y no dijo nada y ni siquiera lo miró - Ya me enteré de lo que pasó por los diarios…lo que sucedió con los Leegan… – Ella hizo un gesto de incredulidad irónica y eso le irritó nuevamente, que no pudo confesarse como quería hacerlo… – Además creo que… no me perdí de nada importante…si dices que todo resultó mal…estuvo bien que no fuera… – Algo de lo que dijo hizo que ella lo mirara con odio, no tuvo tiempo para repasar sus propias palabras.

- Si… tienes razón, nada importante…Tú lo dices… así será…- Le dijo con ira en los ojos y continuo – ¿Te han educado a ti?... ¡No deberías estar en el cuarto de una dama sin antes tocar a la puerta!...estoy cansada y quiero dormir un rato ¿Qué ahora también quieres observar como duermo?... – Él sonrió sin encontrar relación entre lo primero que dijo y lo que acababa de decir.

- Erin¿Y hasta ahora reparas en eso?...no entiendo…te molesta que hable contigo en tu cuarto; pero no colocas ninguna objeción cuando se trata de ir a una "Urgencia" en una cafetería de tu hospital, con un tipo…dejando un almuerzo pendiente ¿Así te han educado a ti también? …- Respondió molesto al ver que ella no le prestó atención, solo hasta que dijo las últimas líneas.

- ¡Vaya hasta que has sacado la verdadera personalidad! – Se movió de un lado a otro indignada por sus palabras y con ironía continua – Me preguntaba cuanto ibas a demorar en pasar de ser gentil a GROSERO…si no podías resultar perfecto… ¡Era imposible! – Le chilló ofendida colocándose de pie mientras Albert le miraba, sin comprender en que momento comenzaron con esa discusión sin sentido, cuando solo venía a saludarla y pedirle que salieran – Además ¡Que "importancia" tiene para ti la clase de urgencia que tuve en esa cafetería! – Taconeo el suelo enojada y se abrió la bata que ella volvió a amarrar rápidamente. Albert nuevamente pudo ver su piel, por segundos y ocultó su risa, para no enojarla más.

- No he sido grosero… Y si me importa saber… ¿Quién era el joven que estaba contigo en el hospital?… - No sabía que mas decir, no quería pelear con ella; pero le estaba sacando de quicio. Erin contuvo la respiración y cerró los ojos.

- ¡Rayos me vio!...- Pensó maldiciendo y calmándose un poco - No quiero hablar de eso ahora…yo…la verdad que...– Lo miró y recordó lo animado que estaba conversando con esa chica recién llegada y sin extrañarla en lo absoluto, cuando ella no dejó de pensar en él, que le volvió la ira al cuerpo y se lo contó todo -…no acepto las desconfianzas de ningún tipo sobre mi… y SIIIIIII tuve una "urgencia", que no era él precisamente, ya que ese tarado… ¡FUE UN NOVIO CON EL QUE ESTUVE APUNTO DE CASARME! Y si no lo hice fue porque ¡ME MINTIÓ!...mide muy bien como te diriges a mi, que no me conoces enojada… – Se acercó a Albert que la miró, de forma repentina con lo que acababa de contar sintió mucho miedo de perder la oportunidad con ella.

- Entiendo… fue tu novio…pasado… ¿Y que quería esta vez? – Le enfurecía de una manera inexplicable que se volviera a acercar a ella, que de estar enterado lo hubiese golpeado, al recordar que la miraba prácticamente desnudándola con una ojeada.

- Eso no lo quiero hablar ahora…ya te dije…Si me permites me quiero vestir, dormir un rato… ¡TENGO SUEÑO! porque a la tarde tengo que volver al HOSPITAL – Abrió la puerta para que saliera.

"Si que sabe sacar de quicio a alguien, es hiriente, peleadora, infantil y yo soy demasiado paciente con ella, quería estar a su lado y hasta pedirle noviazgo ¿Y qué hace pelear conmigo? Está ahí indignada por el tono que usé para referirme a su "urgencia" y no quiso decirme qué quería ese estúpido que la miraba como si fuera de su propiedad. ¿Qué es lo que me pasa por la cabeza? Yo no acostumbro a ser así… ¿Porque si estoy tan enojado tengo ganas de besarla?"

"Si que sabe sacar de quicio a alguien, es irónico, peleador, insolente y yo soy demasiado boba para creer en su pose de príncipe rosa, si es la estrategia que usa con todas. Yo solo quería estar a su lado en la fiesta y en cambio a él le importa un comino. Me mira como si hubiese cometido un pecado y me pide explicaciones. ¿Qué es lo que me pasa por la cabeza? Yo no acostumbro a ser así… ¿Por qué si estoy tan enojada tengo ganas de besarlo?"

- Es decir… no me vas a contar que quería… - Le habló Albert, esperando a que pronunciara algo, mirando como ella se mordía sus labios y sintiendo unas ganas locas de besarla.

- Noooo… no le debo explicaciones ni a ti ni a nadie… ¿Qué soy de ti?...nada… por lo mismo no te explico nada – Le respondió siendo muy clara y tajante.

- Está bien… – Él le dio una última mirada y se fue.

Erin, cerró la puerta con llave, se puso un camisón y se acostó inmediatamente, estaba exhausta y estaba enfurecida con él. No apareció en toda la noche de la fiesta, se aburrió de tanto esperar. Ya eran dos veces que la dejaba plantada. No confiaba en Albert, volvía a surgir la alerta de su corazón; pero al parecer no le estaba prestando atención, no quiso seguir dando vueltas a algo que no tenía solución y en la forma practica en que resolvía todo, se quedó dormida.

Hotel Dundee Swallow

Dundee – Escocia

Humillados, avergonzados y con el odio consumiendo aun las entrañas de Elisa y Neil, que fueron duramente sermoneados la noche entera por su padre. Le aseguraron que se trató de una trampa, que no era sus voces y que jamás se habían expresado así, llegando al punto de jurar por todos los santos y aun así, el Señor Leegan no les creyó nada. Esa misma mañana con todas las pertenencias y con la ayuda de la servidumbre debieron dejar la residencia Andley por orden expresa de la Tía Abuela Elroy, que estaba en cama y no quiso escuchar ni explicaciones y mucho menos verles.

Ya no podían disfrazar sus rostros amargos por su derrota, se fueron a hospedar a un hotel y desde allí en el comedor del restaurante, mientras almorzaban, se sentían observados por todos quienes tenían un diario en sus manos. Neil se animó a leer lo que decían unos diarios de Escocia y en todos en la sección de sociales, salían fotos y algún comentario sobre el bochornoso episodio.

- Mamá…no están mirando todos – Murmuró Elisa que lucía los ojos inflamados de tanto llorar, jurando por lo mas sagrado que se vengaría no solo de Candy y Terry; si no que de sus amigos.

- Ya lo se…hija, por Dios, continua con tu almuerzo – La refinada señora Leegan, no se sentía nada de bien. Tuvo que tolerar que le llegaran esa mañana unas flores e invitaciones de dudosa reputación, las rompió sin que sus hijos se enteraran.

- ¿Y donde se fue nuestro padre? – Preguntó Neil que tenía esparcida una crema desinflamatoria en la cara por las ronchas, que lucía desde la anoche.

- Tu padre…. ¡Que mas da donde se haya ido! – Al ver la expresión de sus hijos se moderó- … tenía cosas que hacer, no creo que llegue en mucho rato – La mujer no sabía que decir, su marido y futuro ex, no se cansó de reprochar los malos sentimientos de sus hijos, ya no le toleraba mas así que decidió irse a otro hotel hasta que se resolviera lo de ellos dentro de 48 horas, tendría un papel que firmar para finiquitar el divorcio.

- ¿Pasa algo con ustedes? – La joven pelirroja miró a su madre que actuaba extraño y no sabía ciencia cierta que era

- Si… la verdad que si pasa – La madre de los dos estaba harta de fingir y de ocultarle las cosas. Tomo un sorbo de vino y continuó - Hace algún tiempo que su padre y yo no nos llevamos bien…y hemos tomado la decisión de divorciarnos – Exhaló finalmente quitándose un peso de encima. A pesar de que sus hijos no podían creer lo que decía.

- ¿Qué? – Los dos hermanos miraron asombrados a la mujer.

- Yo no puedo creer lo que nos estas contando madre…- Elisa no quería sumar otra tragedia a su familia, era todo lo que podía pensar con esa noticia - ¿Por qué razón han decidido separarse?... ¿Mamá?– Dejó el tenedor en el plato y miró directo a los ojos de su madre, estaba casi segura que algo ocultaba.

- No tendría porque explicar mas allá de lo que ustedes merecen saber… eso es todo – Respingando la nariz dejó la servilleta de lado con evidente molestia por la pregunta.

- ¿Cómo que no merecemos saber mas? …somos los afectados ¿Cómo se supone que vamos a vivir si nuestro padre se marcha? Tú no trabajas y nosotros… - Neil estaba mas afectado por la condición económica en que su padre los dejaba, que el sentimiento que le provocaría esa ruptura.

- Exactamente mamá. Neil tiene razón¿Tú no dejarás que nuestro padre deje de darnos la mesada entre otros beneficios¿Es la culpa de él esa separación? queremos saber… – Inclinándose sobre el rostro de su madre para que la mirara.

- ¡Elisa! Deja de interrogarme sobre las razones, lo que Neil pregunta está resuelto…su padre responderá por ustedes hasta que… - No quiso terminar la frase, ella creía que aún podía exigir algo a su marido, pero estaba en un error. Legalmente no tenía derecho a exigirle nada….- Yo le exigí algunas propiedades que pienso vender para comprar una casa mas amplia…es todo lo que les puedo decir - Respondió con lo que tenía seguro, ya que no tenía la menor idea de donde Buscar a Hassan.

- ¿Vender¿Cuáles propiedades? Mamá estamos llenos de deudas y lo único que está libre son la casa de Indianápolis y la hacienda en Nuevo México…– Elisa aun pensaba con cual de los dos padres le convenía estar, su madre no trabajaba y lo poco heredado por su parte simplemente se había agotado.

- Esas propiedades que has mencionado… serán de nosotros y yo pensé en venderlas, ya hice ese tramite hace unos días y nuestro abogado con un corredor de propiedades evaluaran cuanto dinero podemos sacar de eso…- La mujer pensaba que ese dinero se agotaría fácilmente, la prioridad era dar con Hassan, para dejar de pasar penurias.

- Ya… pero eso no nos durara toda la vida ¿Cómo lo haremos mas adelante?...Mamá yo creo que debes exigir la ayuda de alguno de nuestros primos y parientes, es cierto que la tía Abuela no quiera vernos…pero ella no puede influenciar al resto de los Andley. Tú sabes que mi padre quiere obligarme a trabajar en esa porquería de negocio que quiere instalar y…con lo que pasó ayer en la casa de los Henson… nos tiene a Elisa y a mi castigados…– El joven que continuaba almorzando creía que ella podría intervenir en esa decisión; pero vio que su madre se levantó y se fue a descansar de forma abrupta.

Los dos jóvenes se quedaron viendo como se alejaba, triste, abatida y con una confusión pintada en su rostro que no entendían. Continuaron con su almuerzo, siendo observados por las personas que murmuraban algo. Iba directo al elevador, evitando las miradas, cuando el botones la detuvo antes de subir.

- Señora Sarah Leegan…esto es para usted – Le entregó un sobre, la mujer subió con eso hasta el piso de su habitación. No tenía intención de abrirlo; pero una vez en su cuarto lo hizo y comenzó a leer.

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Querida Sarah:

Tras largos años sin vernos, supe sobre tu estadía en Escocia, justamente donde tengo unos asuntos pendientes que tratar durante estos días. Averiguando di con la sorpresa de que estas en el hotel, donde yo me hospedaré. Solo te pido que me esperes, debemos conversar sobre algunas cosas de nuestro pasado.

Te recuerda

Hassan…

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Un hormigueo en su vientre y unas lágrimas de felicidad, salieron a relucir en ese semblante angustiado de hace un rato, sabía que no podía resultar todo mal en su vida y la de sus hijos. Pensaba en irse esa misma tarde a Estados Unidos; pero desistió ante lo que acababa de leer. El millonario mas grande que conoció, el amor de su vida y el padre de sus hijos, llegaba justo en el momento que mas lo necesitaba.

- ¿Sabes? Estaba pensando que cuando nos vayamos de Escocia, sería bueno hablar con el tío Abuelo William, intentar colocarlo de nuestro lado…inventando algo – Jugando con la servilleta en sus manos y mirando de reojo como era indicado, el chico, les dirigió una mirada de odio a la gente que quedaron asustados.

- ¿Cómo se supone que haremos algo así?... El tío abuelo William le da autoridad a la tía abuela Elroy…ella seguramente será la primera en contarle todo…- Dilucidó inmediatamente notando el rostro decepcionado de su hermano – Pero yo no pienso irme de Escocia aun, no hasta que vea a todos esos desgraciados pagar por lo que nos hicieron…Candy, Terry y los amigos de Liam… - Retorciendo la servilleta en sus manos de la ira al recordar como se mofaban de su desgracia.

- Estamos de acuerdo; pero yo creo que si probamos que la tía abuela…está vieja y loca de remate, podremos lograr que él nos crea ¿Qué opinas?… pero tendremos que hacerlo solos, porque Kristin y sus amigos, esa maldita… no quiere vernos ni en pintura – Murmuró a su hermana de mas cerca para que las viejas que estaban mas allá no le oyeran

- Bueno; pero si planificamos algo que incluya en el paquete a Johanna ¿Whitton?...Kristin de seguro querrá participar ¿No la odia por robarle el novio?... –Levantó una ceja y sonrió feliz con sus ideas – Ahora lo primero es saber que esconde nuestra madre.

- ¿Tu crees que esconde algo?...yo creo que está así por el divorcio…tal vez nuestro padre tiene a otra – Comentó sin ganas de seguir con el tema, no le interesaba.

- ¿Qué?...no creo, nuestro padre no es de esos…pensaba que ayer, en la fiesta, alguien le hizo un regalo a nuestra madre ¿Recuerdas el baile árabe? – Preguntó y su hermano hizo un gesto de que era imposible no recordarlo – Está bien… ya se que lo viste… pero creo que ahí hay algo que no sabemos y lo vamos averiguar.

Continuaron almorzando, mientras su madre estaba recostada en la cama de su habitación, repasando lo que vivieron la noche anterior, la vergüenza de ser expuestos de esa manera, su torpeza de contar todo y ser grabada ¿Por el Señor Henson? Esa era su duda y no creía que fuese él, pensaba que tal vez detrás de eso estaba Candy y no pudo actuar sola. Quien fuese el que planificó el desprestigio de su familia, estaba dispuesta hacerlo pagar caro. Pensó inclusive en hablar con el Señor Henson y explicarle; sin embargo desechó esa idea de inmediato.

Tenia que reorganizar su vida, decidir que haría con esas propiedades que le exigió a su marido, en sus manos estaba la firma de que se las cedió por completo, así que solo debía decidir venderlas y con eso comprar una casa digna. No podía recibir a Hassan sin nada, debía fingir que continuaba rodeada de riquezas.

Hospital St Augustus

Forfar – Escocia

El aroma entre el cloroformo y el alcohol que se mezclaba en el ambiente, el viento húmedo y el sol en las afueras del jardín. Era todo el panorama que tenía para entretenerse, su madre dormitaba en el sofá, haciéndole compañía en su cuarto, la noche anterior otro chico de al lado se complicó, se trataba de: Adrian, no le vio durante esa mañana, como acostumbraba a visitarle para jugar un rato. Se levantó colocando sus pantuflas y salió al pasillo, con sigilo entró a la habitación de su amigo, no recibía visitas y estaba con una mascarilla de oxígeno en su boca y nariz. Lo movió para saber si dormía y éste apenas abrió los ojos.

- Adrian… ¿Cómo estas?...soy yo… Ralph – Le murmuró de cerca mirando a todos lados para que no lo sacaran de ahí, estuvo resfriado y no dejarían que se acercara.

- Mhhhh… pasé mala noche…ya sabes, la maldición que llevamos, por encontrar el tesoro de los corsarios…me tiene así…cansado…- Murmuró cerrando sus ojos e inhalando mas del aire que entraba de ese aparato.

- ¿Qué?... Adrian… la maldición no me ha hecho nada a mi ni a Conrad y menos a Ernnie…también estábamos en esa travesía por el tesoro de los corsarios de plata… ¿Se supone que luego nos tocará a nosotros? - Preguntó imaginando su destino en cuestión de segundos.

- Yo creo, si todos los que estamos en el ala norte de este isla, compartimos la misma maldición, nadie se salva…no hay cura para La maldición del corsario de las ánimas…- Se encogió apenas de sus hombros, olvidando que le dolían y soltando un quejido.

- Mhhhh…Joann y Liz tienen una amiga bruja… ¿Tu crees que si ella hace unos conjuros podamos curarnos todos?- Le sonrió tocando la mano helada de su amigo.

- Podría ser… nada perdemos con intentarlo…yo creo en maldiciones y tú en bendiciones…suena algo extraño; pero así es… ¿No han venido a verte? Joann…Liz… la gallina – Mencionó a cada uno inhalando aire y abriendo un poco mas los ojos.

- No… pero ya vendrán… - Se silenció al escuchar ruido en el pasillo y se levantó a mirar escondido – Oh… creo que vienen los dragones de agua…lo siento; pero no pretendo que me laven de nuevo… - Se fue corriendo por el pasillo, cuidando de no ser visto.

Las enfermeras iban en su ronda habitual entregando medicamentos a los pequeños, controlando su temperatura y cuidando de la higiene de cada chico, por eso eran llamadas las "Dragones de agua". Continuó su carrera dando una vuelta completa por el pasillo, amplio y desierto, eran pocas las personas que deambulaban por ahí. Se sentó en la orilla de la ventana para mirar si vendría Erin, prometió volver. El ruido de los pasos de las enfermeras buscándolo una vez más, lo hizo esconderse nuevamente.

- ¿Dónde se fue?... ¿No lo vieron? – La doctora se colocó de forma rápida su delantal para buscar al trota pasillos de Ralph

- No doctora, Henson, a lo que usted acaba de llegar…el chico se desapareció, nosotras teníamos el turno de esta tarde…- Le respondió una enfermera que ayudaba a buscar al pilluelo, que siempre huía, era la hora de la medicina agria que se negaba a tomar.

- Vaya… entonces la sorpresa que le tenía…no podrá ser… - Habló en voz alta para saber si aparecía; pero nada. Su madre apareció a su lado, no estaba alarmada, sabía que tarde o temprano aparecería. – No se preocupe… va a aparecer…hoy vienen sus amigos…- Le sonrió a la mujer.

Erin al mirar por la ventana vio a sus amigos y se excusó con la madre de Ralph. Bajó rápidamente las escaleras y se fue hacia el estacionamiento. Todos vinieron como le habían comprometido, la Troupe de Montpellier, se marcharía esa misma noche rumbo a Francia, con algunos integrantes menos. Cada uno venía disfrazado con colores llamativos y con la felicidad en una amplia sonrisa, llevando todo lo que requerían para darles una improvisada fiesta a los pequeños, acostumbrados a ir de un lado a otro, entregando un poco del alimento del alma: La alegría.

- Hola Candy… que bueno verles – Comentó Erin llevándola con ella al hospital – Lindo vestido…eres una ¿Princesa¿No es así? – Mientras ayudaba a los demás bajar las cosas.

- jajajaja si…Hola Erin… si quise venir a ver como es tu trabajo, el de los chicos…yo soy enfermera… tal vez pueda ayudarles en algo, si es que lo necesitan – Sonrió caminando a su lado.

- Nunca he venido a algo así ¿tú si? – Preguntó Paolo a la chica de anteojos, que estaba disfrazada de Mariposa.

- No…así disfrazada no…no tengo idea que podemos hacer… no soy actriz – Murmuró al italiano que sonrió, admirando lo bonita que se veía con ese traje. Él junto a su hermano eran duendes.

- No es necesario serlo, que algo podrán hacer para alegrar a los chicos enfermos… - Le respondió Araken estaba con un traje de Arlequín ayudando a Joshua a llevar sus títeres.

- Yo estudiaba arquitectura… hasta que conocí a la Troupe, cuando estaban otros integrantes y me gustó lo que hicieron así que me decidí a cambiar el rubro…estudie teatro… – Contó Francesco, el chico de cabellos oscuros, que arregló su sombrero de copa y tomó del brazo a su compañera. Meg y Jenny prestaban atención a los comentarios de ellos.

- Pero ¿ustedes van cambiando de personas en cada lado? – Preguntó curiosa Jenny, mientras sacaba las cestas con caramelos.

- Lo que pasa es que algunos nos dejan por hacer otras cosas, somos un grupo abierto, nadie está obligado a permanecer aquí y cada persona es importante… - Respondió Giuliana la joven italiana que estaba disfrazada de Colombina.

- ¿Tú te quedas o te vas? – Archie, que se disfrazó de Robin Hood, miraba a la diseñadora, estaba deslumbrado con su belleza y la particular forma en que se vestía.

- ¿Por qué la pregunta?... ¿Estas interesado en mi? – Soleil aparte de ser innovadora en sus diseños, era muy segura de si misma. Se acercó a él y notó su nerviosismo – Mhhhh… ya me imaginaba…

- ¿Qué cosa? – Preguntó él al ver los hermosos ojos de la joven, invadiendo su pupila.

- Que te haces el galán…- Le miró admirando su camisa de seda y sonrió - Pero eres tradicional después de todo…lo siento; pero no me agradan los tipos así… ¡Vamos puedes seguir tu camino…rubiecito simpático!- La chica estaba disfrazada de Vaquera con un pantalón corto, botas, sombrero y una pistola al costado, le guiñó un ojo y continuo su camino, importándole muy poco que las personas la miraran, al exhibir las piernas de esa manera.

- Vamos… apúrense que Titina quiere salir luego de aquí - Liz llevaba a su gallina en un cesto oculta.

- Bueno…pero como se te ocurre traerla a un hospital… ¿Cómo la vas a meter ahí? – Pensó Liam, llevaba un traje de capitán de la marina la ayudó con algunas cosas, mientras la observaba, Liz estaba disfrazada de ángel, era el traje favorito de Joann; pero ese día decidieron intercambiarlo.

- Yo veré como le hago…además Candy trajo a Klin y Joann a Mel… - Las señaló ya que Candy no tuvo problema, lo hizo pasar por bufanda; mientras que Joann seguía intentando que el perro se metiera a la cesta.

- Meg… ¿Podrías llevar eso para allá? – Le entregó unos polvos mágicos que ella llevaba en unos frascos, quería sacar sus inventos que exhibiría para esos pequeños.

- ¿Qué cosa has dicho duendecillo? – Lo miró divertido del traje verde y los zapatos puntiagudos que exhibía, costó mucho convencerle de vestirse así.

- Deja de bromear… Tengo que sacar el toldo saltarín, tanto han insistido en que lo trajera y lo donara a la causa…que… aquí estoy aun…uuhhhhh….Joshua saca la esquina de allá por favor – Le Indicó para que lo ayudara, haciendo fuerza para cargar el peso, aunque el caballero inglés estaba conversando con la joven que le acompañaba desde la mañana – Terry… oye, podrías ayudar también…

- Espera…esta cosa es un toldo de acero ¿O que? …pesa mucho….uuuuuhhhhh – Joshua hacía un esfuerzo infrahumano, con las antenas en su cabeza y un traje, la idea fue de Liz, que lo vistió de cucaracha

- Por supuesto… yo llevo tiempo acá, aunque el interés de volver a las tablas siempre está presente – Le contaba a Mimi, la joven hermosa que se vino con él en su auto.

- Entonces… deberías pensar en la oferta ¿Nunca has pensado en hacer otro tipo de teatro? – Le preguntó encantada con su gentileza y su atractivo.

- ¡OYE! QUE TE ESTAN HABLANDOOOOOOO – Meg que se veía aplastada por medio toldo, le reclamó a Terry por la ayuda que le pedían desde hace un rato.

- ¿Qué cosa?... ¿Dijiste algo? – Preguntó mirando al científico que aleteaba con sus manos en el aire reclamando atención.

- Y si… que me ayudes y dejes de hablar… - Le respondió el duende Luca, que con la ayuda de Meg y Joshua ya tenía medio trabajo echo. Terry le ayudó a sacar eso y dejarlo mientras en el jardín trasero del hospital.

– Uhhhh…gracias por el segundo de amabilidad…ya podemos ir – Les dijo Joshua y se fue rápidamente al hospital, siendo observado por sus antenas.

- Jo… ese animal no quiere ir ahí, le gusta estar en brazos…tú le tienes mal enseñado – Ben vio que el perro se resistía a ir escondido ahí, reía de ver la cara de ella. Solo faltaban ellos, los demás ya habían subido.

- ¿Estas hablando de ti? Jajajajaja – Rió al ver su cara, no quiso disfrazarse; pero cuando estaba dormitando en la hamaca lo dejó pintado con unos bigotes sin que se diera cuenta.

- No me parece gracioso…mira ahí viene Candy – Ben la llamó para que diera una idea de cómo entrar al perro, ella ya había subido a Klin sin problemas.

- Ya se me ocurrió una idea…dámelo a mi – Ella tomó a Mel – ¿Eh?… jajajajaja… ¿Quién te hizo eso? – No había mirado a Ben y al verlo no pudo contener la risa.

- ¿Qué¿Qué cosa? – Preguntó el chico tocándose la cara. Y Joann le hizo una mueca a Candy las dos rieron -¿Porque me miran así?... – Le dijo a las dos, la primera estaba disfrazada de diablito y Candy de Princesa, con una diadema en esa peluca negra.

- No nada… es cosa de mujeres… ¡Es que eres tan lindo! – Le murmuró Joann, sonriéndole y le dio un pequeño beso, que enterneció a Ben - … tú no le hagas caso, mi pulguita jajajaja – Se burló del apodo y Ben se miró en el espejo del auto abriendo los ojos como platos al verse con ese bigote pintado.

- Jo… ¿¡Tú me hiciste esto!?...claro ella se disfraza e inmediatamente se posesiona del papel…Candy menos mal que tú estas disfrazada de buena chica… - Murmuró intentando limpiarse y no le salía. – Joann…esto no sale con nada ¿Con que lo has dibujado? – La miró serio

- No… no sale, porque es un lápiz especial que usa Liam para dibujar- Joann y Candy sonrieron divertidas por su desesperación de querer borrar esa broma.

- Candy…ayúdame con esto – Le pidió Jenny que llevaba unas cestas, la llevó hasta el elevador.

- ¿Qué?... ¡Como voy a ir a la reunión de mi universidad así! … - Se quedó callado porque no le había comentado nada a Joann.

- ¿¡A donde!?...Ben… ¿Dónde tienes que ir? No me has dicho nada…- Se cruzó de brazos esperando una respuesta, girando la cola con una punta de flecha.

- No… es que tengo una reunión en Edimburgo, de compañeros antiguos de Universidad…yo ya no estudio en Londres…No te he dicho nada porque probablemente no quieras ir conmigo… no se – Se rascó la cabeza y la miró entregando el pañuelo para que le limpiara – Ya… ayúdame con esto, no puedo quedarme así…Mi amor…-Tomó su mano y notó de inmediato que Joann se enojó.

- Era eso… no pensabas llevarme contigo…te ibas de fiestita solo… ¡Está bien! – Se media vuelta y antes de que se fuera Ben pisó la cola de su traje impidiendo que avanzara.

- No coloques en mi boca palabras que no he dicho… ¿Oíste? – Le espetó molesto por su enojo sin sentido. – Quítame esto de la cara Jo… por favor…

- No te puedes sacar eso…dijiste que me acompañarías y que querías estar conmigo ¿No querías saber donde me meto cada vez que desaparezco?... ¿Y? esta es una de las tantas cosas – Le dijo pestañeando con el tridente en las manos, arreglando el nudo de su corbata y dándole un beso en la comisura de lo labios, que lo dejó loco. Y con ese gesto lo convenció de inmediato.

- Bueno, ya vamos…ustedes nada mas…me siguen en lo que hago – Candy escondió al cachorro, siempre caminando detrás de los dos.

Así se fueron por el largo pasillo, al ver a Terry, disfrazado de Caballero Francés del siglo XV y Mimi de Doncella, que iban directo al elevador y subieron con más personas, lo hicieron ellos también. La Princesa Candy, escondió el perro en su vientre, simulando ser una mujer embarazada. Todos la quedaron viendo, aunque ella estaba concentrada en observar la coquetería de esos dos, que la ignoraban por completo. Joann miró de reojo y le murmuró algo a Ben que la tenía abrazada.

- Noooo Jooo, mi amor…no hagas eso…ya te dije, que no te metas – Le susurro; pero no le hizo caso, a pesar de intentar pisar la cola que traía, ella la sacó antes de que lo hiciera.

- Pulguita…No me meto…pero creo que una ayudadita no le vendría mal… - Sin pensarlo mas se acercó poco a poco a Candy pidiendo permiso a las personas y le pinchó el trasero con el tridente.

- AAAAAAAAHHH… - Gritó con el pinchazo y tocando el vientre para mantener dormido al perro, un Señor de bigotes la miró alarmado.

- UUUUUHHH…Parece que alguien va a parir aquí mismo y el padre de la criatura es ese de allá – Joann murmuró a un grupo de mujeres e indicó a Terry que continuaba conversando con la Doncella. Todo el mundo quedó mirando horrorizado. Ben se tapó la cara viendo como Joann se divertía con todo eso.

- Ohhh… parece que ya está en labor de parto jovencita… - Le dijo el Señor a Candy ayudándola a apoyarse - Oiga…he dicho que SU SEÑORA YA ESTA EN LABOR DE PARTO ¿No le importa o que? – Le espetó a Terry que no entendía nada de lo que decía aquel hombre.

- ¿QUEEE?... ¿labor de queee?… Noooo – Terry miró a Candy y vio como el resto de las damas lo miraban admirados de su frialdad.

- Que cretino…ni se preocupa de su señora, si mi tía Clotilde decía que los hombres son así… cuando llega como el quinto hijo no le hacen caso a una… y el muy descarado conversando con esa ridícula de allá – Murmuraban un grupo de mujeres, indicando a la Doncella que les hizo un desprecio.

- Oiga… no sea así con su esposa… debe cuidarla que ya viene su hijo (a) ¡Vamos hombre! … MUEVASE – Un hombre lo jaló de la solapa y lo colocó frente a Candy que estaba avergonzada.

- QUE ES LO QUE ESTÁ DICIENDO…ELLA NO ESTÁ EMBARAZADA Y MENOS POR MI – Le chilló Terry, miró a Ben que estaba avergonzado y luego a Joann que no paraba de reír, supo de forma inmediata que era obra suya.

- Terry…pero como desconoces a tu esposa…es el colmo – Comentó Joann muerta de la risa y continuo hablando a Mimi, la chica de la Troupe – Porque ellos se casaron hace unos meses…y bueno, tú sabes que los recién casados tienen sus desavenencias…jajajaja – Se rió al ver lo pálida que se puso la chica.

- Y ESE VIENTRE…ES DE QUE ¿DE AIRE?...SEÑOR POR DIOS, QUE CLASE DE SER HUMANO ES USTED… ¡NO LO PUEDO CREER! – Le gritó la enfermera que estaba al lado – Señora…míreme…inhale y exhale… ¿Ya siente las contracciones? – La mujer intentó apurar el elevador mientras le contaba las supuestas contracciones.

- Déjeme que le explique…él no es mi marido…lo que pasa es que… – Candy intentó explicar y fue peor

- ¿QUEEEEEEEEEEE? Se quedó embarazada sin casarse….Por Dios… es usted peor de lo que creía….- Una mujer que solidarizó con Candy le dio de carterazos a Terry.

- DESCARADA ROBA MARIDOS… Y CON CARA DE SANTA… - Insultaron a la Doncella que estaba con Terry, que trataba de explicar.

- Que va explicar, si con ese escote que lleva ahí…está claro que le levantó el marido a la chica… - Le indicó otra mujer mirando con horror a la Joven. Joann se reía sin poder controlarse y Ben le miraba reprochando sus actos.

El elevador se detuvo en un piso y apretaron el botón de seguridad para que no se cerrara. Mientras empujaban a Terry para que pidiera ayuda.

- Bajemos todos…debemos prestar ayuda a la joven madre desvalida… por culpa de esta sinvergüenza… - Dijeron las mujeres y salieron al pasillo ayudando a Candy.

- Jo… ¿Qué cosa provocaste?...mi amor… eres demasiado traviesa y no mides las consecuencias…le arruinaste el romance a Terry – Le murmuró siendo obligados por una mujer a evacuar la zona de parto.

- Que arruinar ni que nada… ¿Qué no se supone que está enamorado de Candy?... ¡Oiga Señor!… no se preocupen que aquí mi marido es Médico ¿Cierto mi cielo?...vamos…ayuda a la joven MADRE – Lo empujó para que asumiera la responsabilidad de su oficio.

- PERO QUE ESPERAAAA….VAYA POR UNA SILLA DE RUEDA ¿O quiere que su hijo nazca aquí en el pasillo? – La enfermera le chilló a Terry que intentaba explicar y solo lograba ser pifiado y sentenciado. Joann no podía parar de reír.

- YAAAA….PORFAVOR…PUEDEN IRSE…que yo me hago cargo…- Gritó Ben, dejando que Candy se subiera a la silla y llevándola por el pasillo.

Todas las personas se dispersaron mirando mal a Terry y Mimi, al ver que Joann se torcía de la risa, se transformó en un troglodita dispuesto a asesinarla. Corrieron en una persecución por los pasillos.

- AAAAHHH….AUXILIOOOOOOOOO – Joann corría rumbo a la zona de pediatría, llegando sana y salva a donde estaba la fiesta con los pequeños.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH- Gritaron los chicos al ver a Joann disfrazada de Diablito

- Es mustafá… ¿No es así como le dicen? – Preguntó una pequeña de unos cinco años indicando a Joann.

- Niños… parece que llegó la diablita…aplaudamos para que no nos haga nada malo – Comentó Liz, los chicos comenzaron a aplaudir y Joann hizo una reverencia riendo, enterrando el tridente en el trasero gordo de un bufón.

- Oh no… me pincharon…fiuuuuuuuuuuuu – El bufón se desinfló haciendo reír a todos los chicos, al moverse como una gelatina hasta quedar plano en el suelo. Joann alzaba el tridente con alegría por lo que le sucedió al Bufón, siendo pifiada por los chicos.

Terry, se detuvo en la puerta, no se animó a hacerle nada a Joann, menos frente a los chicos que lo miraban curiosos, por la forma en que andaba vestido. Los demás entretenían a un grupo de chicos con piruetas y magia, con la ayuda de la bruja Meg, donde apareció Titina dentro de un sombrero. Otros estaban con un teatro de títeres montando una obra improvisada, mientras Joshua "La cucaracha melodiosa" tocaba el piano. Liam, hacía caricaturas de los chicos y estos no paraban de reír al verse retratados de forma graciosa. Luca, intentaba enseñarle a los chicos sobre el cosmos y las estrellas, con unos telescopios de bolsillo e instalando un telescopio enorme en otra sala. Patty y Paolo, repartieron caramelos a algunos pequeños, que corrían de un lado a otro. La gran mayoría estaban ocupados en actuar y divertir a esos chicos, que rara vez sonreían inmersos en su enfermedad.

Él solo observaba asombrado por aquella labor de esa compañía, la diferencia que existía entre hacer teatro para un público selecto y recibir los aplausos versus lo que ese grupo de artistas innatos hacían, teniendo como paga un abrazo de esos pequeños. Al rato apareció Candy y los demás, todos los chicos sonrieron simpatizando de forma instantánea con la pecosa, que se incorporó de inmediato con Klin, todos los chicos querían acariciarlo.

- Que lindo… es la Cenicienta y su Príncipe – Comentó una niña de unos cuatro años, pálida, con su cabello corto y ojos tristes- ¿No es así?...oye – Jaló de la chaqueta Terry – Te estoy hablando… ¿Tú eres un príncipe?- la pequeña que no acostumbraba a sonreír lo miró hacia arriba encantada.

- ¿Qué cosa? – Él se agachó para oír lo que la niña decía – No… estas confundida yo… - Al mirar y ver que se pondría a llorar no le quedó mas remedio que aceptar – Este… si…soy el príncipe de la Cenicienta… ¿Cuál es mi cenicienta entonces? Que se me perdió jajajaja – Preguntó sonriendo a la pequeña que se secó las lágrimas y apuntó. Él volteó a ver y estaba indicando a Candy.

- Es ella…ella es tú princesa… yo lo se porque vi como ella te miró hace rato atrás… ¿No la vas a traer acá? – Preguntó la chica mirando la cara de Terry.

- Estas equivocada Anais, él no es un príncipe de verdad, aunque lo parezca, él se llama: Terruce Grandchester ¿No es así? –Ralph le aclaró la confusión a la pequeña niña.

- Si… es verdad así me llamo – Respondió con timidez.

- Es decir… tú eres actor… - Preguntó la pequeña de cuatro años, mirándolo fascinada.

- Si... ¿Ustedes no van a ver la función de Títeres de allá? – Le señaló para distraerlos y no entrar en detalles

- No… ¿Si eres actor porque no estas actuando? – Preguntó la pequeña mirando y tocando su pelo para saber si era real.

- ¿Si porque?... – El chico también lo observaba con atención.

- Eh…. Es que yo ya lo dejé… no estoy actuando – Le respondió con sinceridad.

- Pero a nosotros nos gustaría verte representar alguna obra como la Cenicienta o cualquier otra… ¿Se te ha olvidado actuar¿Eso pasa? Ella es la Princesa…anda con ella – Preguntó nuevamente Ralph, que estaba al lado de la otra pequeña. Terry no sabía que decir.

- Hay un problema…la Cenicienta, no quiere al Príncipe… - Le explicó encogiendo de los hombros. Y la pequeña le tomó de la mano - ¿Dónde me llevas, niña?- Preguntó al ver que lo obligaba a seguirla.

- Te voy ayudar a que la Cenicienta te quiera de nuevo…y me llamo: Anais y él se llama Ralph – Le comentó con una amplia sonrisa – Oye… tú…Cenicienta…- Jaló del vestido de Candy.

- ¿Qué? …¿Qué pasa? – Ella miró a Terry que estaba avergonzado sin poder zafarse de la manito, de Anais por un lado y por otro de Ralph - ¿Qué sucede, pequeña? – Ella se inclinó y las dos niños la miraron admirados de su rostro y tocando sus pecas con mucho cuidado.

- Eres muy linda – Comentó Ralph sonriendo y dándole un beso en la mano, que ocasionó que Candy se sonrojara.

- Que linda…es la Cenicienta Pecas… - Comentó riendo de buena gana, ante el asombro de Erin y la ira de Candy que vio como Terry, también se reía de las ocurrencias de la mas pequeña.

- ¿Qué?...de seguro este tonto que está acá te ha dicho que me digas así ¿No? – Preguntó Candy con muecas en su rostro indicando a Terry, la niña que seguía de la mano de él, la miró y se rió de su cara.

- No… él no me dijo nada…- Respondió la más pequeña y continuó riendo ante el asombro de su amiga.

- Vaya… ustedes deben ser mágicos…porque ella nunca se ríe, es primera vez – Comentó Ralph con ternura, mientras que Candy y Terry observaron a la niña que continuaba riendo.

- Eh… ¿Es eso verdad¿Por qué tú no ríes?...acá hay payasos, magia, títeres ¿No te agrada nada de eso? – preguntó Candy mirando a los ojos tristes de la niña.

- No…siempre estoy enferma…a mi me gusta mas imaginar que los príncipes y princesas existen… aunque no me creía que podrían tener esas caras como las que has puesto, cuando te enojaste por que te dije Pecas – Volvió a reír tocando la cara de Candy, que se emocionó ante sus palabras –…él me dijo que tú ya no lo quieres con mucha pena ¿Es eso cierto? – La pequeña niña esperó la respuesta de los dos, mirando de un lado a otro, viendo que se miraban y sin que se percataran unió sus manos.

- ¿Qué dijo? – Preguntó Candy que estaba perdida en la mirada de Terry y al mirar a Anais hacia abajo ella sonreía viendo que sus manos estaban tomadas.

- Ya…tenemos que esperar a que hagan la obra ¿No es así? debes darle el beso… no sería Cenicienta si no la besas – La pequeña salió del medio y esperó.

- Pequeñita…yo estoy disfrazada de Cenicienta, podría interpretar lo que tú quieres… – Comentó Mimi que escuchó las palabras de la niña y miró de forma descarada a Terry

- Hmmmm – La niña hizo una comparación entre Candy y Mimi, ante la risa de Terry – Noooo…tú no me gustas…ella es la Cenicienta que yo soñé – Le tomó la mano a Candy y le sacó la lengua a Mimi.

- jajajajaja…que divertidos son los niños – Suspiró con paciencia Mimi, que se inclinó para intentar convencer a la pequeña pensado en que decir – Mira…yo soy actriz y ella no lo es ¿Entiendes? – Insistió con una amplia sonrisa.

- ¿Y?...ella es graciosa, bonita y tú no...yo me imagine este cuento con los rostros de ellos…eso es todo – La pequeña era voluntariosa y nadie la sacaba de su idea. – Cenicienta ¿Cómo te llamas? – Preguntó la niña mirándola.

- Candy… pero yo no puedo darle un beso jajajaja…es que no soy Cenicienta…verás este es un disfraz y…- Candy intentó explicarle; pero la pequeña comenzó a llorar muy triste.

- Hmmmm, Candy… ¿Tanto te cuesta hacer feliz a la chica?...yo creí que te gustaban los niños, como cuidaste de algunos en el Hogar de Pony ¿No eran siete?...entonces sería Blanca nieves y los siete enanos jajajaja – Comentó Terry, soltando la mano de ella, ante las miradas de las tres chicas.

- Noooo…no llores… está bien…le daré un beso al Príncipe…imaginando que es un sapo – Le dijo mirando con odio a Terry, que reía y festejaba con ese momento – Mira… jajajajaja…- Tomó la cara de Terry y la dio un beso en la mejilla, la niña los quedó mirando decepcionada.

- Así no es el cuento y así no es el beso…Joann, dice que la Cenicienta apenas vio a su Príncipe supo con solo mirarle que sería el amor de toda su vida y eso fue lo que le murmuró antes de darle el beso…¿Por qué no hacen la obra uno de estos días? Y ahí se dan el beso…– Preguntó la niña con inocencia e ilusionada de verlos, eran idénticos a como se los imaginaba cuando Joann les leía el cuento.

- ¿La obra?... es que… - Terry no sabía que decir, él no actuaba en obras así, pero al ver la mirada de la pequeña.- Mira yo creo que hay que pensarlo… - La niña lo miró decepcionada y se fue con Candy a preguntarle a Joann que obra había escrito recientemente. Mientras observaba eso le preguntó a Ben - ¿Por qué Anais y Ralph están en este hospital?

- Ella tuvo un problema a los riñones, nefritis. Y Ralph tiene Hemofilia, como la gran mayoría de los pequeños, es una agresiva enfermedad a la sangre, conocida como la enfermedad de la realeza…es un defecto en el mecanismo de coagulación, que aún no se define bien el tratamiento adecuado…- Le comentó mirando a algunos pequeños, era lo que le contaba Erin.

Erin, estaba atendiendo a Adrian, que estaba delicado, su urgencia de la madrugada fue su hermartrosis en sus articulaciones, afortunadamente pudieron aplicar el tratamiento a tiempo y aunque estaba débil saldría esta vez de su estado crítico. Lamentaba mucho que no viera el espectáculo en que sus amigos se divertían. Estaban todos tan felices, cantando y bailando con esos artistas.

- ¿Qué es eso de allá? – Indicando la ventana, Adrian, apenas abrió los ojos. Erin miró y rió al reconocer las personas.

- Son… un ángel y un diablito haciendo travesuras… - Era Joann y Liz que saltaban en el toldo de Luca. Haciendo miles de gestos con su cara.

- jajajajaja… ¿Es Joann y Liz? – Murmuró el chico. Cuando el ángel estaba arriba, aparecía el diablito pinchándola con el tridente y cuando el diablito aparecía arriba con una sonrisa, llegaba el ángel golpeando la cabeza del diablito con una gallina de hule el kiwikiwikiwi hizo reír al pequeño.

- Mira este de aquí es nuestro amigo…- Ralph traía a Terry de la mano para que conociera a su amigo. Algunos Integrantes de la Troupe le visitaron también riendo con el show de Liz y Joann en el jardín, se les sumó el capitán de la marina, Liam y la cucaracha melodiosa – Cuando Joann o Liz nos leen un cuento, historia o una obra, nosotros imaginamos todo y lo recreamos cuando estamos solos… no somos actores…así que si te sale mal, que no creo, lo disfrutaremos igual – Le comentó el chico, animando a Terry.

- Hola… - Adrian sacó por segundos la mascara de oxígeno y le saludó a Terry, que lo observaba.

- No creo que los niños se equivoquen…sabes, también creo que el talento no te ha dejado, tú le has abandonado por iniciativa propia…sería bueno que volvieras, si puedes provocar esto… puedes cualquier cosa que te propongas – Le comentó Benoit, el dueño de la Troupe.

- Tu lo dices porque me han pedido que actué…pero ese no es mi estilo…yo… - No sabía que responder ante la mirada incrédula del francés.

-Ya lo has dicho mas de una vez…No hay estilo que importe, deja que tu corazón te guié, deshazte de los convencionalismos…no tienes que venir con nosotros para demostrar que has tomado tu rumbo nuevamente, solo debes seguir el tuyo propio…las huellas quedan, todo aprendizaje no es en vano…– Le extendió su mano, en una despedida, acostumbrado a conocer y dejar partir a todas las personas que le rodeaban.

- ¿Y Soleil¿Te quedas o te vas? – Le preguntaron Liz y Joann, que miraban como saltaba Patty, Paolo, Liam y Joshua en el toldo de Luca.

- Y… la línea de ropa Soleil con su diseñadora…. ¡se queda! – Les respondió y las dos amigas se abrazaron con su "Grand Couturier"

- Es una pena que no le hayas podido convencer de venir con nosotros… - Le murmuró Alexandra a su amiga Mimi, en relación a Terry, mientras le observaban. Candy las escuchó.

- Si… no va a venir; pero me da la impresión que podría cambiar de opinión…no se de que dependería eso si – Le contesto la sensual Mimi sonriendo a su amiga.

Ensimismado en sus palabras, viendo las risas que provocaban con el arte que ese grupo entregaba, dejando de lado sus propios problemas para simplemente aligerar la pesada carga de sobrellevar el dolor de la enfermedad de los pequeños. Deseando ser así de libre para ir por el mundo, entregando y dejando, viajando y conociendo, aportando y aprendiendo. Nada de eso era posible en su vida cotidiana, enfrascado en una lista de compromisos y deberes, de los cuales ninguno reflejaba su deseo.

La Troupe Montpellier, se estaba despidiendo de todos, se iban en ese minuto, con lo que tenían y traían recorrían muchos lugares, siempre contentos y convencidos de que ninguna sonrisa era igual a otra. Sintiendo una punzante envidia de la vida que llevaba Joann, Liz, Liam y Joshua; quienes tuvieron la oportunidad de estar casi un año completo en esa compañía, cada momento vivido lo llevaban inscrito en su personalidad. A cada uno le dejó una huella, sin necesidad de ser actor.

Continuará…

Notas: La explicación que le da Joann a lo que sería la Troupe efectivamente es real, es una compañía ambulante de artistas de circo, aunque la que figura en el fanfic es una mezcla de eso y lo que se conoció en el siglo XVI Y XVIII del espectáculo teatral llamado: La commedia dell'arte, donde se veían a actores con máscaras y rasgos de personajes como: El capitán, Pantaleón, Polichinela, Colombina, Arlequín, etc. El hotel Swallow, fue construído en 1880 y aun existe actualmente categría tres estrellas

Espero que les haya gustado y siento haberme demorado en entregar este capítulo, a veces la vida anda de capa caída. Agradecimientos a quienes han tenido paciencia conmigo y siguen leyendo, a las nuevas personas que se llevaron una fría impresión con los primeros capítulos. Aquí agregue los nombres de algunas fieles lectoras, que no necesariamente responden al tipo de personalidad que se asume aquí (no te sientas ofendida Mayosiete), es nada mas que un homenaje y un acto humilde de gratitud por leer. Y respondo a la inquietud de Maysa, este fanfic está terminado, lo escribí durante mas de 10 años, aportando y sacando cosas, antes de subirlo lo corrijo dando algunos toques ¿Quieres saber en que termina?...uhhh nunca nadie me lo pidió, la única persona que ha tenido acceso a eso son un par de amigas; pero la verdad que ¿No sería como quitarle la magia a la sorpresa?

¿Quién es Hassan¿Se viene a buscar a Anthea o a Sarah?... ¿Qué pasó con Erin y Albert? Ahora se enojan y celan en un idioma propio, he conocido unas pareja que acostumbran a eso y diría que eso enciende las pasiones. Bueno y porque no… admito mi admiración hacia el dominio de mas de un idioma. Al parecer Soleil creó cierto impacto al melenudillo de oro… ¿Qué pasará con Terry? Al parecer está en una etapa de transición en su vida ¿Se iría a Francia con la Troupe?

Ladyzafiro