¿Distinguirás al falso?

En un bosque de la aldea de la niebla se encuentra Sai sentado en una roca a la orilla del rio dándole filo a su espada con una pequeña roca. Todos estos años ha estado haciendo misiones de investigación para la aldea, no ha regresado a ella desde que se fue, manda la información que se le solicita a la aldea y recibe misiones a través de mensajes.

No hace mucho que acaba de mandar el informe de su última misión, de hecho esta ahí esperando alguna misión, ese es el lugar donde le dijo al Hokage que estará esperando su siguiente movimiento, lo que la aldea necesita que investigue.

No quiere regresar a la aldea, no piensa hacerlo, no quiere ver a Ino con otro hombre, verla feliz con él y la hija de él, mucho menos ver a su hija odiarlo por haberla abandonado, pero está ansioso por recibir su siguiente misión, a pesar que le tiene resentimiento a Naruto ante la traición que le hizo, cada vez que le manda una misión le manda fotos de su hija y le escribe cosas de los logros de ella, leer eso y ver lo guapa que se ha puesto su hija es lo único que lo hace feliz ahora, que lo llena y lo hace sentir completo.

Es de noche y al ser luna llena hay suficiente luz. Las facciones del pelinegro se marcaron más, su complexión se hizo un poco más robusta pero sin verse exagerada, solo ya no se ve tan delicado como antes. Su piel sigue igual de pálida y su cabello se lo ha cortado como solía tenerlo cuando tenía dieciséis. Su banda ninja la sigue llevando en la frente, no se ve su vestimenta a causa de la capa negra que trae puesta.

Una pequeña nube de humo apareció frente a él y al dispersarse dejo ver una pequeña rana perteneciente a Naruto, la cual sostiene en su boca un pergamino y amarrado en el cuello tiene otro. Sai tomo ambos pergaminos y le sonríe a la rana de esa forma tan característica en él.

- Gracias.

- Naruto-sama me dijo que te informe que esta misión es muy importante, y que tengas mucho cuidado. Ese tipo no está solo y sabe cómo ocultarse sin ser notado.

- Lo tomare en cuenta. –Sai amplía su sonrisa. –cuando tenga noticias se las mandare. –la rana asintió y desapareció en una nube de humo.

Nada mas desapareció Sai abrió rápidamente uno de los pergaminos, al no ver fotos en ese, no lo lee y abre el otro, viendo que ahí están las fotos, que ese es el pergamino donde le habla Naruto de su hija.

Mira la foto de su hija, ahí sale ella sonriéndole a la cámara, nota esa sonrisa y mirada coqueta igual a la de su madre.

- Es tan coqueta como Ino. –Sai ríe entre dientes al ver como poso para la cámara, mostrando tristeza y anhelo en sus ojos acaricia con ternura la fotografía, el rostro de su hija. –eres tan guapa como tu madre, te pareces mucho físicamente a ella hija, y recuerdo eres berrinchuda y consentida, seguro debes parecerte en el carácter a ella también. –Sai mira con más anhelo la fotografía, desea tanto abrazar a su hija. –Naruto-kun es un envidioso, fue mi esposa, fui su primer hombre, soy el padre de su hija, debe también mandarme fotos de Ino. –Sai suspira con pesadez, la extraña tanto, extraña tanto sus besos, sus caricias, su calor, su aroma, su sabor y en especial como lo seducía en la cama, como lo miraba y le sonría coqueta cuando eran novios, incluso los primeros años de casados, ver a su hija sonreír y mirar así en esa fotografía le hizo recordar a la Ino que le coqueteaba, que lo seducía. –poco a poco dejo de coquetearme, dejo de intentar seducirme y fue desapareciendo ese brillo en sus ojos al mirarme, fui tan estúpido al no darle importancia cuando vi como ese brillo se extinguía y cada que la veía sus ojos mostraban tristeza y derrota… ¿cuando desapareció esa sonrisa y mirada coqueta hacia mí? ¿Cuándo Isae tendría tres años? ¿o fue antes?... que idiota, no hice nada, deje las cosas igual y la perdí, si hubiera hecho algo, si hubiera sido más atento, más cariñoso, su pequeña hija seria mía, tendríamos dos y no solo una, estaríamos juntos, estaría viendo a Isae crecer. –Sai mira con tristeza la fotografía de su hija. – lo siento Isae, te he estado viendo crecer en fotografías, y gracias a ese idiota bastardo que me robo a tu madre, sino fuera por él no sabría ni como luces ahora y solo te imaginaria. –sin poder evitarlo como cada que ve una fotografía de su hija, lagrimas salen de sus ojos, las extraña tanto, pero siente que si regresa solo será un estorbo en la vida de ellas, solo quiere que sigan felices. –Soy un idiota, pensé que no sabía lo que es amar… que me lo habían quitado en raíz, pero tarde me doy cuenta que ame y amo a Ino, que amo a mi hija por encima de todo.


En el cuartel de la policía Uchiha hay un campo de entrenamiento, no es tan grande como los campos de entrenamiento de la aldea, pero es un terreno despejado, como un patio grande de una casa, sin pasto, piso de tierra y sin árboles. Hay varios troncos con tiros al blanco pegados.

Frente a esos troncos esta Seiki practicando distraída sus tiros con shuriken, en lo que espera que termine su padre los asuntos que tenía que arreglar en su oficina, ya que le dijo que este día lo ayudara en la sala de torturas, suele hacer eso una vez al mes.

Varios de los oficiales se amontonan algo alejados para verla, no es novedad para ninguno que varios ahí se sienten atraídos a la pelinegra, pero como no quieren que Sasuke lo sepa y los mate se hacen como que están ahí entrenando mientras la observan.

- ¿Hoy es el día? –pregunta uno de ellos al grupo de compañeros con los que está simulando hacer calentamientos.

- Si. –responde otro con lamento.

- Uchiha-sama es un sádico… no sé cómo obliga a su pobre hija a que lo acompañe cuando tortura a alguien… al menos solo lo hace una vez al mes. –comenta otro con desaprobación.

- Lo que debería asustarnos es que ella no salga asustada. Cualquiera que ve a Uchiha-sama torturar a alguien sale traumado. –comenta uno sorprendido.

- Tal vez está acostumbrada. –comenta dudoso otro.

- Ni acostumbrado uno sale tan fresco como la capitana… para mí que es como su padre.

- ¡No digas tonterías Takano, solo mírala! –exclama indignado y los cinco miran a Seiki, sonrojándose al instante. –con esa carita angelical no mata ni una mosca, seguro solo es costumbre o resignación, o tal vez miedo a mostrar debilidad ya que si lo hace su padre la mata. –todos asintieron estando de acuerdo menos Takano.

- Además… todos sabemos lo amable, linda, servicial y noble que es Seiki-sama, ella sin duda no es una espartana sádica como el suegro… digo como su padre. –sonrojado el chico desvía la mirada.

- Como sea. –Takano se encoge de hombros con indiferencia. –aun así pierden su tiempo con ella. No solo ni sabe que existen sino que Uchiha-sama mataría a cualquiera que vea que la mira como la miran ustedes. –sus amigos se tensaron. –ahora que eso no es suficiente creo que trae novio. –sus amigos lo miran aterrados haciéndolo sonreír nervioso.

- ¡¿Por qué dices eso Takano?! –exclaman los cuatro aterrados.

- Bueno… —Takano se rasca una mejilla sonriendo nervioso. –como sabrán es la capitana de mi escuadrón. –los cuatro asintieron, mirándolo con envidia, odian su suerte. –varias veces en nuestros patrullajes un chico la busca…

- Seguro es el hijo de Hokage, son muy buenos amigos, casi hermanos. –dice uno aliviado.

- No, es otro chico, conozco al hijo del Hokage y créeme, no tiene el pelo negro y actitud de pedante como este. –dice con fastidio, cada que ve a ese chico lo mira como si fuera mierda y eso hace que le caiga mal, ni el saludo se dirigen.

- Un perdedor más que busca conquistarla. –dice uno con burla, no es novedad.

- Pues la capitana se lleva muy bien con él, se va a comer con él e incluso ayer la vi en la cafetería nueva acompañada por él… aunque ahí se toparon con dos amigos más, así que no aseguro nada.

- ¿Y tú que hacías ahí? –pregunta con sospecha sus amigos, pensando que aunque se haga el que no también le gusta Seiki.

- Iba con mi novia. –responde rodando los ojos al ver que se celan y ni siquiera sabe ella que existen. –aunque solo imagino, tal vez solo son amigos, de ser diferente ya estaría muerto. –Takano se encoge de hombros restándole importancia.

- Si, Uchiha-sama ya lo hubiera matado. –responde uno de sus amigos divertido.

- Matarlo sería poco, Uchiha-sama lo hubiera descuartizado, si con solo saber que alguien gusta de su hija lo deja traumado ahora si es novio de su hija… no quiero ni imaginármelo. –dice estremeciéndose, no viendo como sus amigos miran asustados atrás de él. –Uchiha-sama es un sádico. –el chico asintió dándose la razón a sí mismo, pero después mira curioso a sus amigos porque no sigan comentando nada, al verlos se le sombreo la frente de negro. – ¿esta atrás de mí? –pregunta temeroso y los cuatro asintieron.

De forma robótica y temeroso voltea el pobre diablo que solo ha aparecido como relleno, topándose con la figura imponente, sombría y tétrica de Sasuke que nada más volteo y lo tomo de las solapas, acercándolo a su rostro, asustando más al pobre diablo que siente que se orinara en los pantalones. Sus amigos lo mira como si pronto se convirtiera en un futuro cadáver.

- ¿Quién es novio de mi hija? –pregunta amenazante.

- Yo no s…

- ¿Mi novio? –pregunta extrañada Seiki atrás de su padre, interrumpiendo al pobre diablo que su padre ha hecho que se orine en los pantalones, es que ver el sharingan en esos ojos sádicos y sedientos de sangre no soporto más.

Sasuke voltea a ver sobre su hombro, amenazante a su hija.

- No sabía que tuviera novio. –comenta alzando ambas cejas.

Sasuke suelta con brusquedad a quien ha tomado de las solapas haciéndolo caer de pompas al suelo y mire agradecido a su amor platónico, pero cuando la mirada de Sasuke se posó en él palideció.

- Lárguense y pónganse a trabajar. –ordena sombrío y al instante los cinco salieron corriendo de ahí, y el pelinegro poso su mirada en su hija. – ¿tienes novio? –pregunta amenazante.

- No que yo sepa. –Seiki lo mira como si estuviera loco.

- ¿No? ¿Y porque ellos comentaban idioteces como que no se imaginan lo que le haría a un novio tuyo? –Sasuke afila más su mirada y Seiki alza nuevamente sus cejas.

- ¿Y yo porque debería saber eso? No leo mentes oto-san. –Seiki le sonríe mostrando burla. –mierda, creo que debo ser más discreta.

- No te hagas la graciosa, no solo eso, últimamente sales mucho. –Sasuke afila más su mirada haciéndose más penetrante, buscando un ligero detalle que muestre nerviosismo, que delate algo.

- ¿Enserio? –Seiki alza más sus cejas, viéndose con poco interés. –no lo había notado, si te molesta dejare de hacerlo. –dice con indiferencia y encogiéndose de hombros restándole importancia.

Sasuke chasquea la lengua, no ve nerviosismo, nada que le diga que está ocultando algo, por lo que suspira con pesadez, solo anda de paranoico.

- Deja de decir pendejadas. –Sasuke comienza a caminar.

- ¿Yo? –se apunta a si misma divertida, caminando a su lado. –tu que estas empeñado en ponerme un novio… parece como si quisieras que tuviera novio, y yo que pensé que era solo oka-san la que quería verme con novio. –dice burlona.

- No te hagas la graciosa renacuaja. –Sasuke le da un zape, haciendo que se le haga la cabeza hacia adelante. –aun estas muy verde, así que me entero que tienes novio y no sabes cómo te ira después que mate al pendejo ese.

- Hai, hai. –responde divertida, sonriendo ampliamente haciendo que sus ojos se cierren.

- Solo me puse paranoico… ella piensa tanto en novios como yo pienso en hacer obras de caridad. –piensa al mirarla de reojo, notándola divertida sobre la conversación y no nerviosa como debería de estar si ocultara algo como un novio. –Sakura tiene razón, es tan anti-hormonal, seguro solo sale más con la loca de su amiga porque está en la edad que le gusta estar más con las amigas y es todo. –Sasuke se siente estúpido porque se le haya pasado por la mente la idea que su hija tiene novio, si se ve tan poca interesada en el tema, incluso hasta divertida o burlona ante sus conclusiones cuando la acusaba de tenerlo.


Sakura se tomó libre ese día ya que en la mañana tuvo muchas nauseas que la debilitaron, pero como descanso toda la mañana ya que su esposo no la dejo pararse de la cama y Seiki le ayudo a hacerle el desayuno y obento para todos, ya se siente mucho mejor, incluso las náuseas se le pasaron y se desayunó lo que su hija le dejo preparado.

- Seguro como no fui a trabajar Sasuke-kun vendrá a comer a casa y seguro Seiki-chan vendrá con él. Dai-chan en unas horas llegara de la academia, así que tengo tiempo suficiente para limpiar la casa y hacerles una rica comida. –la peli-rosa sonríe complacida al ver que ha administrado bien su tiempo.

Cargando un sesto con ropa limpia y recién doblada se adentra a la habitación de su hija. Siempre le deja la ropa doblada sobre la cama para que ella la acomode, pero ahora decidió acomodársela ella misma ya que anda de muy buen humor.

Dejo el sesto sobre la cama y abrió el ropero de su hija, pero casi cae estilo anime al ver la ropa revuelta en el ropero, como si su hija solo la aventara ahí y al buscar alguna prenda la revolviera toda dejándola echa bola.

- Seiki-chan eres muy ordenada para muchas cosas pero para tu ropa eres un desastre y eso que yo te la entrego dobladita. –un tic nervioso aparece en la ceja derecha de la peli-rosa, para después suspirar con pesadez. –bueno, tengo mucho tiempo libre, ya termine de limpiar toda la casa, le acomodare su ropero para que no batalle para buscar su ropa. –Sakura sonríe ampliamente, se siente de muy buen humor y nada tiene que ver que su esposo la mimo mucho en la mañana al verla con muchas nauseas, débil y pálida. –debería regañarte por desordenada no acomodarte la ropa… tu padre tiene razón, te mimo mucho. –divertida, ríe entre dientes.

Sakura comenzó a sacar prendas, cada prenda que saca la dobla y la coloca sobre la cama. Cuando saco una blusa algo se cayó al suelo haciendo que mire curiosa, viendo que es una bolsa de papel color café. Más curiosa se agacha y la toma.

- ¿Qué es est…? –no termina su frase ya que al abrir la bolsa vio unas hiervas muy conocidas para ella. –no será… —Sakura la olfatea y sus ojos se ensanchan a la vez que sus mejillas se sonrojan. – ¡Mi Seiki-chan ya…! ¡Con Tatsuya! –exclama fuera de sí y más sonrojada, no se puede creer que su niña y el chico que ella ve como un hijo ya… al instante la peli-rosa cerro la bolsa con brusquedad y mira a todos lados estando en guardia, como temiera que alguien más vea lo que ella vio.

Suspira aliviada al ver que sigue sola, pero se siente rara, no se lo puede creer, vale que ella también a la edad de su hija hacia eso, incluso antes, pero que su hija ya lo hace lo hace sentir extraña.

- Una cosa es decir que la quiero ver con novio y eso, otra saber que ella ya… la sigo viendo también como una bebé. –Sakura no sabe si llorar o reír. –ahora entiendo a mi madre cuando supo que ya tenía relaciones sexuales… al menos Seiki se está cuidando.


Sakura está preparando la comida mientras tararea una canción, su buen humor no desapareció a pesar lo que descubrió.

- ¡Estamos en casa!

Al oír el grito de su hija se sonrojo, pero agito rápidamente su cabeza para quitar ese sonrojo y que Sasuke que seguro viene con ella no lo note.

- ¡En la cocina!

Nada más el par de pelinegros entraron a la cocina percibieron el delicioso aroma de la cocina, están muertos de hambre.

- ¡Bienveni…!

No termina su frase ya que al voltear ve a esos dos con la ropa manchada de sangre, como si fueran un par de carniceros.

- ¡Ah!—exclama apuntándolos asustada haciendo que ambos se miren la ropa haciéndolos tensarse al ver lo muy manchada que esta. – ¡saben que las manchas de sangre son difíciles de quitar! –les grita enfurecida.

- Oto-san, te dije que se te paso la mano. –le reprocha Seiki a su padre.

- Eso no decías cuando me ayudabas. –Sasuke la mira con fastidio. –lo dijiste solo cuando viste lo manchados que estamos.

- ¡Has convertido a mi hija en una sádica Uchiha! –le grita más enojada, ver como hablan con normalidad sobre el tema la hizo enojar más, sabe porque vienen así.

- Tks… ya venía así de fábrica, no me culpes. –dice con fastidio. –espera, si es mi culpa si viene de fábrica. –Sasuke chasquea la lengua al caer en cuanta de eso.

- ¡No los quiero en mi cocina así, lárguense y dúchense, no comerán así! –ordena más enfadada.

- Hai. –dicen ambos como niños regañados, saliendo de la cocina.

- Jodido Sasuke, pudiendo usar el sharingan para sacarles información prefiere la tortura física… sé cuál es su trabajo, lo acepto pero el jodido cabrón la está haciendo igual a él… aunque la primera vez que la llevo llego muy calmada lo que me hace pensar que si venia así de fábrica. –Sakura llora de forma dramática. –presiento que Dai-chan disfrutaría ver una tortura… el único que se salvó de sus genes fue mi Itachi-chan y espero que tú también. –Sakura mira de forma teatral a su vientre.


Seiki termino de ducharse y ahora está en su habitación solo vistiendo ropa interior mientras se seca el cabello con una toalla.

- Tatsuya me va a estar buscando para comer… no pude ni avisarle que hoy comeré en casa, se va a enojar. –Seiki suspira con pesadez, pero no se atrevió a buscarlo al notar que su padre comienza a sospechar.

Resignada se acerca a su ropero y al abrirlo ensancha levemente los ojos, sabe quién acomodo su ropa y no es que le moleste, es que sabe que si la acomodo vio eso. Sin poder evitarlo sonríe de forma forzada a la vez que sus mejillas tienen un ligero sonrojo.


Algo tensa y ya vistiendo la ropa que comúnmente usa al diario Seiki entra a la cocina viendo a su madre acomodar la mesa.

- Oka-san.

La peli-rosa alza la mirada y ve a su hija desviando la mirada y rascándose una mejilla con uno de sus dedos, pocas veces la ve nerviosa y esta es una de ellas, aunque lo entiende, estaría igual, verla así le provoco algo de gracia.

- Gracias por acomodar mi ropa. –le dice notándose lo incomoda que esta.

- No es nada, pero no te acostumbres, lo hice porque andaba de buenas… aprende a ser ordenada con tus cosas, en especial con tu ropa. Me extraña que encontraras a tiempo que ponerte en esa maraña de ropa que tenías en el ropero, sentía que si entraba me perdería en el. –dice con desaprobación, aunque sus ojos muestran diversión al verla tan incómoda. –es tan mona. –Sakura ríe entre dientes, viéndose más divertida.

- Intentare ser más cuidadosa.

- ¿Y? ¿Te lo estas tomando a las horas que son? Sino lo haces por muy efectivo que es puede provocar accidentes. Mira que Dai-chan e Itachi-chan son descuidos porque no me tome ese te a las horas correspondientes, solo uno o dos días que olvide tomarlo a la hora exacta y nueve meses nacieron tus hermanos. –comenta divertida, viéndola sonrojar. –este bebé fue por culpa de tu padre, ya que cuando tomas antibióticos ese anticonceptivo por muy fuerte que sea no funciona, así que toma en cuenta eso por si te da gripa, cosa rara en ti pero puede pasar. –le dice con advertencia. –pero en fin, el caso es que tu padre es un calentorro que no hizo caso y me follo contra mi volun…

- ¡Oka-san! –la interrumpe más sonrojada e incómoda.

- Oh vamos, ya lo haces tú, no te hagas la santurrona. –le dice divertida.

- No lo hago, pero no me interesa tu intimidad con oto-san, es desagradable.

- Exagerada, después de todo sabes que si tu padre y yo no hiciéramos el amor ustedes ni existirían. Y tú ya debes saber lo adictivo que es el sexo. –le dice insinuante, divirtiéndose al verla más sonrojada.

- Oka-san. –Seiki la mira suplicante porque no siga con el tema, al principio no le daba pena pedirle un método anticonceptivo a su madre, pero darse cuenta de las perversiones que hace con Tatsuya es incómodo que su madre se dé una idea más porque supone que ella hace lo mismo con su padre y eso le provocan nauseas.

- Bueno… dejare de hacer comentario respecto a tu padre y yo, pero ni creas que dejare el tema, aprovechare que tu padre se está duchando. –le dice divertida y Seiki la mira asustada. –por cierto, antes que lo olvide se más discreta, intenta salir menos, tu padre comienza a metérsele ideas a la cabeza y no son alejadas de la realidad.

- Lo sé, pero creo que desvié su atención. Aun así seré cuidadosa. –un profundo suspiro sale de sus labios y Sakura asintió satisfecha.

- ¿Y? ¿Fue lindo contigo? –pregunta con interés mientras se sienta en la silla para ponerse más cómoda, con el embarazo se le hinchan los pies, no puede estar mucho tiempo de pie.

- Siempre es lindo conmigo. –Seiki se sienta también, ya sintiéndose resignada a lo que vendrá.

- Lo sé, pero hablo en su primera vez, dime como fue, donde y como se dio, si te gusto o no, cuando fue, porque se dio. –dice ansiosa. –yo aún recuerdo como fue mi primera vez con tu padre. –un suspiro soñador sale de sus labios y a Seiki se le sombrea la frente de negro. –fue tan tierno y lindo, después apasionado y fogoso, tan posesivo y a la vez tan lleno de ternura como si temiera que me rompiera. –Sakura vuelve a suspirar como colegida enamorada. – ¿fue así contigo? –pregunta ansiosa, mirando a su hija que esta pálida, como si quisiera vomitar. – ¿no me dirás que tienes nauseas? ¿Estas embarazada? ¡Tu padre lo va a matar! –exclama aterrada, colocando sus manos en las mejillas y poniendo expresión de circunstancia.

- No lo creo, tengo mi periodo. –le responde aspirando con profundidad, esperando que las náuseas se le pasen, no le mintió, está en sus días, pero no quiere decirle que se puso así porque lo que está platicando su madre le está provocando asco, es que no es sano que los hijos oigan esas cosas de sus padres porque la imaginación es cruel y hace que se imagine a sus padres haciendo esas cosas. –borrare esa imagen de mi cabeza o sino cada que los vea querré vomitar.

Sakura suspira aliviada al saber que no está embarazada su retoña.

- Siendo así… no te hagas, y cuéntale a tu madre todo. –ordena, dedicándole esa mirada de me lo cuentas o ya sabes cómo te va.

Seiki suspirando resignada, hace memoria intentando recordar cada una de las preguntas que le hizo su madre respecto al tema.

- ¡Sakura, una toalla!

Se oye el grito de Sasuke y Sakura se pone de pie estampando sus manos en la mesa, asustando a Seiki.

- ¡¿Por qué cojones nunca meten la toalla los hombres?! –exclama furiosa y Seiki se aleja un poco de ella algo intimidada. – ¡Siempre es lo mismo con tu padre, no te cases o vivirás llevándole la toalla a tu marido porque es un pendejo para recordar meterla antes de ducharse, pero como no se le olvida donde meterla cuando anda caliente, ahí hasta ingenioso es! –exclama más enfurecida y Seiki sonríe nerviosa, sintiéndose más intimidada, le da más miedo su madre que asco por el comentario que hizo. – ¡ni creas que olvidare el tema, hablaremos en la noche! –dice firme, y Seiki asintió.

Furiosa Sakura sale de la cocina ante la mirada asustada de su hija.


Sasuke salió de la tina completamente desnudo y empapado, esperando que su esposa le traiga la toalla. Al oír la puerta abrirse voltea, pero gruñe furioso cuando una toalla se estampa en su cara. Brusco se la quita de la cara y mira a su esposa que está en la entrada, mirándolo furiosa.

- ¿Ahora que hice? –pregunta exasperado, mientras se enreda la toalla en la cadera.

- ¡Que no haces, dirás!—le grita enfurecida. –¡Nunca metes tu jodida toalla al baño Uchiha! ¡Ya no eres un niño, aprende a meter la toalla antes de ducharte, que ya me canse de traértela todos los días! –le grita mientras lo apunta de forma acusadora. – ¡Mis pies están hinchados y tú me haces subir las escaleras para traerte una jodida toalla, sin compadecerte de mí sabiendo que esta panza es por tu culpa!

Ese último comentario le hizo sentirse culpable, de haberlo sabido sale en cueros por su toalla, pero es que está acostumbrado a que ella siempre se la traiga, se mordió la lengua para no decirle que es culpa de ella por mal acostumbrarlo o seguro lo manda a dormir al sillón.

- Sakura. –Sasuke se acerca a ella y ella lo mira retadora, esperando que diga un comentario pendejo para desquitar su coraje y mandarlo a volar.

Pero para su sorpresa, Sasuke la tomo de la cintura, acercando más su cuerpo al de él.

- Te vez muy guapa embarazada. –sin más estampa sus labios con los de ella, que bobalicona le respondió el beso, cuando se lo propone es muy tierno.

Sasuke sonríe triunfante entre el beso, cuatro embarazos en su esposa, ya es un experto en cómo evitar la mayoría de las peleas exageradas y estúpidas por sus hormonas, aunque claro, aunque sepa cómo hacerlo, a veces por su furia olvida que sabe cómo evitarlas y termina jodido, lo bueno es que ahora si pensó con la cabeza.

- Sasuke-kun. –lo llama con la respiración agitada, después de romper el beso y pasando sus brazos sobre los hombros de él. –estoy cansada, me la pase toda la mañana haciendo los deberes de la casa y se me hincharon mucho los pies. –dice berrinchuda, no la culpen, anda con ganas de ser mimada, las hormonas son las culpables.

- No fuiste a trabajar para descansar, no para ponerte a limpiar la casa. –le dice serio y mostrando reproche en los ojos.

- Pero la casa estaba sucia y tenía ganas de limpiarla. –Sakura hace un adorable puchero.

- Entonces no te quejes. –Sasuke se mordió la lengua para no decirle eso, pero al verle el puchero le dieron ganas de violarla, así que inclino su rostro, rosando sus labios con los de ella. –mmm… ¿y qué quieres de mi Sakura? –pregunta provocativo sobre sus labios.

- Que terminando de comer no vayas a trabajar, te quedes y me mimes. –le dice berrinchuda. –tu hijo quiere mimos, quiere que le des mismos a su mami, también quiere que le des a mami uno de esos deliciosos masajes en los pies…

- ¿Y no quiere saludar el pene de papá? –pregunta con mofa, sacando la lengua para lamerle los labios.

- ¡Uchiha! –lo reprocha indignada.

- ¿No quiere? –pregunta insinuante, llevando sus manos a los glúteos de ella y apretándoselos, repartiendo besos en sus labios y bajando al cuello de ella.

- Tal vez. –dice mostrando disfrute en su tono de voz, dándole más acceso a su cuello. –contrólate Uchiha, los chicos no tardan en llegar y quiero comer con ellos. –le dice al despertar de esa burbuja de placer donde su esposo la estaba metiendo.

Sasuke sube sus besos hasta llegar al oído y le muerde el lóbulo, sacándole un gemido de placer, aunque le haya dicho eso ni siquiera intenta empujarlo para alejarlo.

- Mimaremos a ese bribón. –le dice divertido, posando una mano en su vientre.

- Entonces ¿te quedaras después de comer? –pregunta emocionada, alejando su rostro del de él y Sasuke asintió divertido, le gusta consentirla y darle lo que quiere, si ella lo quiere en casa para mimarla se quedara.

Sakura emocionada une sus labios con los de él en un beso fogoso que él respondió gustoso.

- Este es el segundo embarazo donde su antojo más grande es ser mimada, acariciada y consentida por mí, me gusta cuando el síntoma de su embarazo es ese porque sospecho a quien te vas a parecer. –Sasuke le acaricia con más ternura el vientre sin romper ese fogoso beso.


Después de comer Seiki se ofreció a encargarse de la cocina y le dijo a su madre que ella se vaya a descansar a su habitación. Así que ahora está la pelinegra en la entrada colocándose las sandalias y su padre esta atrás de ella.

- ¿No regresaras? –Seiki lo voltea a ver mientras termina de colocarse la otra sandalia y Sasuke negó.

- Me quedare con tu madre.

- ¿Se siente mal? ¿Le pasa algo? Note que sus pies se hincharon. –le dice preocupada.

- Solo tiene antojo. –dice con simpleza y Seiki alza ambas cejas.

- ¿De qué?

- De mí. –una sonrisa arrogante adorna su rostro y Seiki al verla alza ambas cejas extrañada. –termina tu turno y cualquier cosa urgente me avisas. Sasame llegara terminando tu turno y él se hará cargo, ya sabe lo que tiene que hacer. –Seiki asintió. –estarás a cargo mocosa, veamos qué tal se te da. –Sasuke le da un golpe en la frente con dos de sus dedos, dejando la zona golpeada roja.

- ¿Si se me da mejor que a ti te vas a jubilar y dejarme a cargo? –Seiki le sonríe juguetona y Sasuke le da otro golpe igual en la frente.

- Ya quisieras… te lo he dicho; estas muy verde renuacuaja mimada… primero despégate del seno de tu madre y ya pensaremos en eso –sin más da media y Seiki lo mira alejarse sobándose la frente y sonriendo divertida.


Saliendo de los calabozos se ve a Seiki que va caminando a la par que Takano, el sub capitán de su escuadrón, acaban de encerrar a una banda de ladrones que se les había reportado.

- ¡Bien hecho capitana!

- ¡Felicidades capitana!

- ¡Esa es nuestra capitana!

A Seiki le resbala una gota de sudor en la nuca, mientras va pasando no deja de recibir felicitaciones y halagos, no es la primera vez que atrapa una banda de bandidos, menos una tan débil.

- Al parecer ahora que no está el ogro todos quiere aprovechar. –comenta burlón Takano y Seiki alza ambas cejas, mirándolo sin entender. –ahora que no está su padre quieren aprovechar contigo… no sé si los tienes alborotados porque eres la única mujer del cuartel o porque estas guapa. –comenta pensativo y Seiki regresa su vista al frente no pareciéndole interesante su tema de conversación, provocando que el hombre la mire indignado.

- Iré a escribir el reporte para mi padre a su despacho… cualquier cosa sabes dónde estoy. –Seiki sigue su camino dejando al castaño con un ligero tic nervioso en la ceja derecha.


La puerta del despacho se abre haciendo que la pelinegra alce la mirada viendo a Takano, se extrañó, él no es de los que no tocan ni entran si permiso. El castaño cerró la puerta tras de sí y alzo la mirada, al verlo a los ojos Seiki ensancha los suyos mostrando sorpresa.

- Así que… el viejo se jubiló y te dejo el puesto… genial. –Takano sonríe de forma burlona.

- Y yo que pensé que te caía mal Takano y tomas ahora su apariencia… Tatsuya. –Seiki se recarga en la silla, viéndose divertida.

Una nube de humo envuelve a Takano y al dispersarse deja ver a Tatsuya.

- Todos aquí me caen mal… son estúpidos e iditas. ¿No podría tu padre contratar algunas mujeres? –dice hastiado, acercándose a ella.

- Hasta ahorita ninguna mujer ha pasado el examen, he sido la única y la primera. –Seiki le sonríe con arrogancia.

- Hn… comienzo a pensar que estas aquí por palancas. –Tatsuya se coloca al otro lado del escritorio y apoya sus manos en este.

- Me gane mi puesto con mi esfuerzo. –Seiki se pone de pie y apoya sus manos en el escritorio, inclinándose hacia él. – ¿y como le hiciste para que Takano no viera a su doble rondando por aquí?

- No soy estúpido, pregunte donde estabas y vine directo aquí. –le dice indignado porque piense que no es cuidadoso. –aun así me asegura que el viejo no estuviera, ando en sus terrenos… ahora, dime la razón por la que me dejaste plantado en la comida. –Tatsuya la toma de las solapas y la acerca a él, haciendo que sus labios se rosen, mirándola con reproche y ella lo mira tranquila.

- Como oka-san no fue a trabajar fuimos a comer a casa. No pude avisarte porque oto-san comienza a metérsele ideas en la cabeza, como que comienza a sospechar, así que tenemos que ser más discretos. –Seiki suspira con pesadez y Tatsuya frunce el ceño, odia esconderse. –hoy te veré en el lago después de cenar ya que comento eso de que salgo mucho, así que me iré cuando mis padres entren a su habitación, haré como que me iré a dormir. –a Tatsuya eso no le pareció, reducir su tiempo con ella por culpa de Sasuke no le gusto.

- Debería decirle que somos novios.

- Tatsuya ya hemos hablado de eso. –Seiki suspira con pesadez.

- ¡No soy un mocoso ya y soy fuerte…!

- Lo sé, pero… —Seiki desvía la mirada haciendo que Tatsuya frunza el ceño.

- Creo que haré el examen para entrar aquí… después de todo eres la jefa ¿no? –Tatsuya le sonríe burlón, cambiando de tema, no quiere pelearse con ella.

- No, mi padre sigue siendo el jefe, solo que hoy se quedó en casa con oka-san. –le dice divertida.

- Entonces no entro, tener de jefe a tu padre, dándome órdenes. –Tatsuya hace mueca de asco. –ahora que caigo, estamos en su oficina. –Tatsuya vuelve a acercar su rostro al de ella y rosa sus labios. – ¿no se te hace excitante hacerlo en su oficina? –pregunta insinuante y provocativo.

- Sí, pero…

Seiki aleja su rostro cuando Tatsuya triunfante lo iba acercar más para sellar sus labios con los de él.

- Recuerda que ando en esos días. –le dice apenada y Tatsuya se sonroja, lo había olvidado.

- Odio cuando andas en esos días. –dice berrinchudo, sellando sus labios con los de ella en un beso fogoso que gustosa ella correspondió.


Ya es de noche y frente al lago esta Tatsuya lanzando kunai hacia un árbol, entreteniéndose, perdiendo el tiempo en eso en lo que espera a Seiki.

- A ti y a Seiki debes gustarle mucho este lugar como para seguir viniendo, después de que casi te follas a Isae aquí.

Tatsuya voltea a la vez que lanza varios kunai, teniendo el sharingan en sus ojos, furioso por no haberlo sentido, es como aquella vez, no lo siente hasta que habla, pero ensancha los ojos sorprendido, no porque él haya bloqueado los kunai con un solo kunai y que parezca que ni se movió, sino que fue como verse en un espejo, se ve exactamente como él, incluso trae la misma ropa que él.

Si no fuera por su sharingan creyera que está en un genjutsu, le resulta imposible verse a sí mismo sentado sobre la manta que trajo para él y Seiki se acobijen en los que se acarician.

- ¿Sabes? Justo ahí le quite la virginidad a Isae. –Yoru apunta a un par de metros alado de Tatsuya. –… de lo que te perdiste, fue delicioso penetrarla hasta casi desgarrarla. –Yoru se relame los labios teniendo un brillo sádico en los ojos. –solo esa vez fue divertido, fallármela ahora no lo es, tengo que pensar en alguien más para que se me pare. –Yoru muestra decepción. –pero cambiando de tema… que romántico, preparaste una manta para tenerlos calientitos a ti y Seiki… eres todo un galán, seguro el plan era que después follaran, ¡me agrada la idea! –exclama emocionado y aplaudiendo, pareciendo un niño de cinco años que recibe el juguete que pidió.

- ¿Qué eres? –Tatsuya recobrando la compostura se muestra amenazante.

- ¡Oh! Lo siento, seguro estas sorprendido por nuestro gran parecido. –exclama como si acabara de notar ese detalle. – ¡¿a qué es genial?! ¡Es como si fuéramos gemelos, mejor que eso, todo es igual físicamente y los gemelos tienen leves diferencias! ¡Tú y yo somos iguales en todos los sentidos! –Yoru aplaude emocionado. –claro… yo soy cinco años mayor que tú. –Yoru se soba la barbilla pensativo. – ¡pero no se nota eso, nos vemos iguales Tatsuya! –dice nuevamente emocionado.

- ¿Qué eres? –pregunta nuevamente amenazante, e incluso sonando espeluznante, se muere por matarlo pero no lo hará hasta que le dé respuestas, lo que ha dicho ha creado más dudas.

- No, tú no quieres saber que soy, quieres saber que eres tú. –Yoru sonríe juguetón.

Tatsuya harto de su juego para esquivar sus preguntas se dispone a sacárselas a la fuerza, pero cuando está por hacer un movimiento, por muy rápido que lo haya intentado, unas lianas con espinas salieron del árbol atrás de él y lo amarraron a este, enterrándose las espinas en su cuerpo, absorbiendo su chakra a tal grado que hizo que desaparezca el sharingan de sus ojos. No solo su cuerpo sangra, sino que la debilidad lo ha comenzado a marear, aun así no quita su expresión furiosa y mirada asesina, haciéndolo ver intimidante, incluso pela los dientes.

Sabe que él no se movió, ni siquiera un poco para hacer los sellos, por lo que él no pudo haber realizado esa técnica, de reojo mira al árbol de alado, viendo la figura de un hombre grande al que le ondea la capa por el viento mas no lo distinguió debido a la oscuridad y al siguiente segundo que lo vio desapareció.

Tatsuya apretó más los dientes, regresando su mirada asesina a Yoru, está más enojado porque lo emboscaron, no supo cómo tampoco noto la otra presencia cuando tiene todos sus sentidos alerta.

- Por hoy confórmate con saber que somos hermanos. –Yoru le sonríe amigable, haciendo que sus ojos se cierren. –y como somos hermanos, los hermanos se comparten todo… jugare con Seiki esta noche. –Yoru sonríe de forma sádica y Tatsuya se remueve inquieto, gruñendo furioso, no importándole enterrarse más las espinas, causando que le absorban más chakra.

- Tócale un solo pelo y estas muerto. –lo amenaza sonando sombrío y espeluznante.

- No seas envidioso Tatsuya, los hermanos se comparten las cosas. –le dice con reproche. –ya me canse de follar con Isae, seguro Seiki lo hace mejor. –Yoru se relame los labios y de la garganta de Tatsuya brota un gruñido vestíal. –ya no tarda en llegar Seiki, mi amiga Naomi me ayudara, ella fue la que uso el genjutsu contigo para que confundas a Isae con Seiki. –le comenta divertido.

- Seiki no caerá en eso, no la engañaras como a mí. –dice seguro.

- Lo sé, la ventaja de que yo no sea una ilusión de tu físico como Isae lo fue del de Seiki. –Yoru se pone de pie y saca algunos kunai al momento que voltea, quedando frente a él como estaba él cuando lanzaba kunai al mismo árbol donde Tatsuya está ahora. –Naomi solo hará que Seiki no te vea ni te oiga, para Seiki ese árbol se verá cómo se veía antes de que estuvieras amarrado ahí… quiero que veas en primera fila todo para que disfrutes como yo he disfrutado verte follar con ella, es tan excitante, como si yo estuviera ahí, sentía mil veces más placer jalármela mientras los veía que follarme a Isae. –Yoru se relame los labios.

Tatsuya se sintió enfermo, quiere vomitar, saber que alguien más los observaba en algo tan íntimo y sagrado para él, que alguien se masturbaba viéndolos, en especial que alguien veía a Seiki así cuando sabe que ese derecho le corresponde solo a él. No solo se siente enfermo sino furioso, es la primera vez que desea descuartizar poco a poco a alguien, pieza por pieza, empezando por los ojos, pero esas jodidas espinas le han robado casi todo su chakra, ni siquiera puede usar el mangekyo.

- Sabrá que no eres yo. –dice seguro, lleno de rencor.

- No, no lo sabrá… puede que tú te hayas dado cuenta que no era Seiki al besar a Isae porque sus sabores son diferentes, pero ella no notara diferencias entre nosotros, somos iguales en todos los sentidos, misma voz, mismo físico, mismo sabor y mismo olor.

Tatsuya se muestra más furioso porque él tiene razón, aquella vez que lo vieron por primera vez, que no vieron su rostro tenía un tono de voz diferente, seguro él mismo fingió el tono de voz para que sonara diferente aquella vez, pero oírlo ahora es como oírse a sí mismo, es tan enfermo y frustrante.

- Quita esa cara y solo disfrútalo, veras como te gusta… será como verte en tercer persona haciéndolo. –Yoru ríe con diversión y Tatsuya gruñe furioso.


Seiki va corriendo por el bosque cuando siente una fuerte ventisca que le ondea el cabello y ropa haciéndola detenerse, curiosa voltea a su derecha, mirando de forma penetrante hacia un árbol.

Naomi que está de pie en la rama del árbol se tensa al ver que la pelinegra mira hacia la dirección en la que está.

- No es posible… ¿me ha notado? –Naomi se muestra inexpresiva, pero esta tensa.

Ve como la pelinegra regresa su vista al frente y sigue su camino, relajándola.


Seiki llega al lago viendo a Tatsuya dándole la espalda, lazando kunai hacia el árbol por lo que una gran sonrisa adorna su rostro.

Tatsuya entrecierra el ojo derecho del dolor cuando varios kunai se entierran en su cuerpo, pero al divisar a Seiki sonriendo, muestra terror.

- ¡No te acerques! –grita enfurecido, moviéndose más inquieto en un inútil esfuerzo de zafarse. – ¡Seiki no soy yo!

- ¡Tatsuya!

Yoru voltea justo cuando Seiki se lanza a sus brazos, haciendo que él coloque sus manos en su cintura mientras le sonríe levemente.

- Tardaste. –le dice con reproche, pero mirándola divertido.

Tatsuya se enfurece más, ese maldito incluso está actuando como él y lo imita muy bien, está seguro que si fuera otra persona seria engañado completamente por él.

- ¡Seiki! –grita desesperado. – ¡Seiki!

Seiki alza la mirada y parpadea confundida cuando sus ojos se toparon con los de Tatsuya.

- Pero si llegue puntual. –comenta confundida. – Que tu llegues antes no es mi culpa… yo llegue a tiempo.

- Boba. –Yoru le sonríe divertido, tal cual le haría Tatsuya. Y Seiki le sonríe ampliamente haciendo que sus ojos se cierren.

Seiki sin borrar su sonrisa y le acaricio el rostro haciendo que él cierre los ojos, disfrutando el contacto como siempre lo hace.

- Eres un mimado Tatsuya. –le dice juguetona, haciéndolo abrir los ojos.

- No molestes. –le dice con reproche y desviando la mirada.

- Eso te hace tan mono. –dice burlona.

- Siempre soy una monada. –Yoru sonríe arrogante.

- ¡Reacciona Seiki! ¡No soy yo! –le grita enfurecido, removiéndose más inquieto, pero siente como si le gritara al aire.

Seiki se muestra divertida y se pone de puntitas hasta alcanzar sus labios, rosándolos con los de ella y Yoru afirmo más el agarre en su cintura, atrayéndola más a él.

- ¡Seiki! –grita más enfurecido, no la culpa, él tampoco notaria la diferencia, incluso se comporta como él, pero no puede evitar que le duela, verla acariciar, mirar y sonreírle a otro de la forma en que lo hace con él, ver que lo va a besar es tan doloroso y frustrante.

Ambos cierran sus ojos y unen sus labios en un beso suave, pero apasionado. Tatsuya inclina su cabeza hacia abajo, es tan doloroso verlo, no quiere imaginar cómo será ver si ese bastardo consigue lo que quiere, no cree soportarlo, por más que lucha más débil se siente.

Yoru ensancha los ojos y Tatsuya alza el rostro cuando escucha un millar de pájaros. Tatsuya ensancha los ojos al ver la mano de Seiki atravesándole el estómago a Yoru y de la mano de ella desprenden rayos azules dejando ver que lo atravesó con el chidori.

- ¿Seiki? –Yoru aun la mira confundido, notando como ella le sonríe de esa forma que le cierra los ojos.

Seiki los abre dejando ver el sharingan, mostrando furia al ver a Tatsuya en el árbol, por lo que saca su mano con brusquedad y de un salto se aleja de Yoru, el cual comenzó a reír de forma desquiciada.

- Seiki. –la llama confundido Tatsuya.

- No me lo explico… me comporte como él, me veo como él, aun así no te engañe. –comenta divertido, llevando su mano derecha a su herida en el estómago, esa herida apenas lo mantiene en pie, le dio en una zona vital, y no solo eso, lo atravesó, ella quería matarlo y casi lo consigue porque se confió. –vaya forma estúpida de ser vencido.

- No sé porque cojones tienes el mismo físico de Tatsuya, y no me interesa. Pero no lograras engañarme Yoru. –el mencionado como Tatsuya se sorprenden porque sepa quién es. –tú no tienes la mirada de Tatsuya.

- ¿Así que desde el principio sabias quién era? ¿Solo fingiste no saberlo y me besaste para que me confiara? –pregunta divertido.

- Tal vez no lo hubiera sabido si aquella vez en mi casa no me hubieras dejado ver tus ojos. –Seiki se encoge de hombros restándole importancia y Tatsuya frunce el ceño, porque no sabía que ella lo había visto antes. –de igual forma no tienes la mirada de Tatsuya por mucho que te esfuerces por comportarte como él ahora no habrías logrado engañarme. –Seiki saca su espada. –Lo siento Tatsuya, yo tomare su cabeza, prometí regalársela a oto-san. –le dice inexpresiva sin perder de vista a Yoru.

- ¡Simplemente adorable! –Yoru empieza a reír de forma divertida justo cuando desaparece como si un remolino lo hubiera adsorbido, Seiki intento alcanzarlo pero no llego a tiempo.

- ¡Jodido bastardo! –exclama furioso Tatsuya.

Seiki mira por donde desapareció, un poco más y lo habría matado. Sintiéndose frustrada camina hacia donde esta Tatsuya, quitándole con cuidado los kunai.

- ¿Estas bien? –pregunta acongojada, acariciándole el rostro cuando quito todos los kunai de su cuerpo.

- Solo tengo ganas de descuartizarlo. –gruñe furioso. – ¡lo besaste! –le dice con reproche. –¡sabias que no era yo y lo besaste!

- Era para distraerlo. –Seiki le sonríe amigable.

- ¡Pudiste hacerlo de otra forma! –exclama furioso.

- Sabes que no… un poco más y eliminaba esa piedra en el zapato. Ahora deja el berrinche y deja te desato. –le dice juguetona después de darle un beso de pico en los labios haciéndolo gruñir indignado.

- ¿No vas a preguntar?

- ¿El qué? –dice sin interés mientras va rompiendo las lianas con un kunai.

- Porque es igual a mí.

- No lo es, tú tienes una mirada bonita… la de él me da asco. –comenta indiferente y sin siquiera mirarlo. –incluso besarlo me dio asco, espero se me pase ahorita que me beses. –Tatsuya le sonríe levemente, que ella le diga eso lo hace sentir especial a los ojos de ella.

- Dijo que es mi hermano, que somos como gemelos aunque él es cinco años mayor que yo. –Tatsuya está por caer de rodillas ante la debilidad cuando es soltado completamente pero Seiki lo abraza, sosteniéndolo.

- Tatsuya. –Seiki le toma el rostro entre sus manos. –No escuches ni tomes interés a cualquier cosa que salga de los labios de él… no te pareces en nada a él, solo el físico, pero en lo que realmente importa son muy diferentes y es lo que te hace único para mí.

- Ahora lo sé. –Tatsuya le sonríe levemente, teniendo un ligero sonrojo en las mejillas.

- Te llevare con oka-san para que cure tus heridas…

- No… si lo haces tu padre sabrá a dónde vas cuando sales. –Tatsuya toma la cara de ella entre sus manos. –y quiero pasar toda la noche contigo.

- Si ni puedes mantenerte en pie, además sabes que ando en esos días. –comenta divertida. –entonces iremos con Kairi.

- Jodido periodo, como lo odio, aunque ahora es un alivio, si ella me hubiera confundido con él no hubiera llegado a mas gracias a su periodo. –Tatsuya suspira con pesadez, por primera vez agradece que ande en esos días. –Me agrada eso… pero ahora…

Tatsuya une sus labios con los de ella, dándole un beso posesivo y apasionado, quiere borrar aquel beso de él. Seiki sorprendida le respondió el beso con algo de torpeza.


Como Tatsuya no quiso ir a su casa tampoco Seiki lo ayudo a ir a la de Kairi y entraron por la ventana, asustándola al ver el estado del pelinegro. Sin dudarlo la peliblanca lo ayudo a curar sus heridas. En este momento Tatsuya esta recostado en la cama de Kairi y Seiki está sentada a su lado. El pelinegro se le cerraron ya las heridas pero debido a la falta de chakra está débil.

- ¿Ahora me dirán la razón por la que Tatsuya-kun vino así? –Kairi con manos en la cadera, estilo jarra los mira como una madre regañando a sus hijos. –no soy idiota, tienes las mismas heridas que hacen las espinas que absorben chakra que tenían los Sabaku y la falta de chakra en Tatsuya me afirma que esas raras espinas se te clavaron. –Kairi los mira con reproche.

- No te interesa. –le dice cortante Tatsuya, ladeándose hacia donde esta Seiki y acurrucándose con ella, escondiendo su cara en el costado de la cintura de ella, mientras la abraza.

- ¡Jodido mal agradecido! –exclama indignada.

- Kairi es complicado. –Seiki la mira apenada y Kairi suspira exasperada.

- Lo dejare pasar esta vez. –dice resignada. –iré con mi madre, seguro ya sintió el chakra de ustedes y le inventare alguna escusa. –la peliblanca sale de la habitación, estampando la puerta.

- Fuiste muy grosero Tatsuya. –Seiki le acaricia el cabello y él se acurruca más con ella.

- No quiero que nadie lo sepa… no se lo digas a nadie, si saben que tiene mi mismo rostro desconfiaran más de mí.

- Tatsuya. –Seiki lo mira seria.

- No me interesa lo que los demás piensen, pero si por culpa de él tengo problemas en la aldea será más difícil estar contigo. Lo matare, cuando lo haga puedes decírselo a quien quieras. –le dice serio y sin despegar su rostro del cuerpo de ella.

- ¿Ni a Kakashi-sensei se lo dirás?

- No.

- ¿Por qué?

- ¡No quiero! –le grita enfadado y Seiki frunció el ceño. –no sé lo que soy, no siquiera si soy humano… deja que Kakashi siga disfrutando su vida feliz, si le digo lo que paso se va a preocupar, no quiero que se ponga a investigar más, no quiero que dé con lo que soy realmente, ya no sé si quiero saberlo. –Tatsuya aprieta más el abrazo. –cuéntame eso de que él estuvo en tu casa. –le dice seco, cambiando de tema y sin dejar de esconder su rostro.

Seiki suspiro con pesadez y le siguió acariciando el cabello, sintiendo como se relaja.

- Ese día, cuando paso lo de Isae. –el nombre lo dice entre dientes y mostrando rencor. –él fue a mi casa y me dijo que estabas con Isae.

- Él lo planeo, ya decía yo que Isae es muy hueca para planear algo así. Si él planeo lo de esa noche lo de esta noche no es porque ande detrás de mí, anda detrás de Seiki… no se va a salir con la suya, Seiki es mía, no me importa lo que soy ni de dónde vengo, nadie me va a quitar a Seiki. –Tatsuya aprieta más el abrazo, haciendo que la pelinegra lo mire extrañada. –eres mía Seiki.

- Sabes que sí. –le dice divertida. –tanto como tú eres mío. –le dice juguetona.

Tatsuya sonríe satisfecho, es lo único que ahora siente suyo, y no permitirá que nadie se lo quite.

Continuará

venga ke ese yoru crea mas dudas cada ke sale... y al fin salio sai! ese padre desconsiderado ya dio la cara jajajajaja

spero les haya gustado el cap, yo lo senti algo flojon, pero bue...

muchas gracias por sus reviews

cuidense

besos

kriss