Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No tengo beneficio alguno por subir capítulos de esta historia.

Nota: esto contiene slash, Pink Kiss y fondo rosa.

Este capítulo se desarrolla en la serie Transformers G1


De los hermosos ópticos celestes el lubricante corría, no deseaba enfrentarse a la realidad, pero era demasiado que ya no aguantaba toda ésa presión.

–Starscream... ¿Por qué?

El líder Aerialbot se asomó a ver a su querido amigo, sabía muy bien la causa por la que Skyfire lloraba.

–No vale la pena llorar por ésas cosas, Sky –Silverbot le dio un dulce beso.

Skyfire miró al Combiner que le abrazaba con cariño, se secó las lágrimas y lo miró con firmeza.

–Déjalo ir, Silverbot –el transbordador se soltó de su agarré–. Tú sabes que ésa vez sólo fue un error.

–Pero –el líder Aerialbot empezó a tartamudear–. N-no es cierto tú mientes, tú...

–No es mentira Silverbot, no puedo verte a la cara por lo que hice –dio un suspiro–. No te amo, todo lo que dije fue una mentira vi su cuerpo en el tuyo y... Silverbot lo siento

Skyfire se acercó al jet, pero esté último retrocedió.

–Tú... tú no puedes, no puedes hacerme esto a mí, a todos.

–Silverbot –lo miró sin importancia–. Vete de mi habitación.

Las lágrimas corrieron por su rostro.

–¡Sky mientes! ¡¿Por qué me hiciste eso?! ¡Eres... eres ...! –su voz se quebraba.

Silverbot cayó de rodillas, abrazándose a sí mismo.

–Q-quiero aferrarme a ésas palabras, a ésos besos, a todo lo que hicimos ésa noche, pero en especial a ti.

Skyfire apretó los puños, había mejores opciones para formar una relación y él despreciándolas por seguir con ésas falsas esperanzas de que algún día el seeker volvería a él.

–Yo... me voy.

Pasó alado del Combiner que lloraba en silencio.

Necesitaba salir a despejar su procesador.


–Ya puedo ver los encabezados en todos los diarios de Cybertron.

Starscream activo sus propulsores y llegó a la altura del científico.

–¡Un seeker y su ayudante han hecho el mejor descubrimiento de todos los tiempos! –dio un ligero salto, sonriendo– ¡Starscream y Skyfire!

El científico rió, ésa linda y traviesa actitud del seeker parecía incrementar con el pasó de los años.

–¡Seremos famosos, tendremos créditos y aclamados!

Estaba tan feliz, que realmente no quería arruinarle el momento y decirle que el viaje de ir a ése planeta era en siete ciclos solares más.

Repentinamente Skyfire lo atrajo hacía su cuerpo, brindándole un cálido abrazo.

–Y estaremos juntos, ¿cierto?

–Siempre.


Volaba cerca del mar de óxido, recordaba el haber venido de "vacaciones" con Starscream.

El seeker se había puesto a examinar los componentes del "agua".

Recordaba los regaños por Alpha Trion y Perceptor por haber faltado al trabajo por cuatro ciclos ya que Starscream se había roto un pedazo del alerón y tuvieron que irse al hospital y tuvo que pasar muchos ciclos para que le suministrarán anestesia ya que el orgulloso seeker no se dejaba tocar por las enfermeras y doctores.

No pudo evitar sentirse melancólico al recordar cómo había cuidado de él.

–Starscream.


–¡Traidor!

–¡Dijiste que ayudaría!

–¡Mentiroso, mentiroso!

Golpes y más golpes.

Todos sobre el frágil cuerpo del seeker.

Una figura grisácea se abría pasó entre la multitud, tomó a Starscream del cuello.

–La traición de tu "amigo" la pagarás muy caro, Starscream –aligeró su agarré.

–No por favor, Megatron –suplicó el seeker–. Yo no sabía qué se iba a revelar contra usted.

Megatron lo miró con ésos ópticos escarlatas que hacían que cualquiera sintiese un profundo temor.

–Muy bien, está vez creeré en tu palabra, Starscream –le susurró Megatron.

El líder Decepticon lo dejó en el suelo, detrás de él.

–Todos los demás, váyanse a sus actividades –le dirigió una rápida mirada al seeker–. Tengo que hablar con Starscream.

El segundo al mando temblaba, actuaba con pánico fingido.

Los demás soldados lanzaban maldiciones y burlas al seeker, pensando que Megatron le dispararía o le cortaría la cabeza.

Al quedarse la sala del trono vacía, la extraña pareja se dedicó a hacer lo que mejor sabían.

–Sabes, fue mi culpa –Starscream hablaba entre besos.

–Lo fue –afirmó el tirano mordiendo y chupando el cuello del seeker–. La próxima vez me asegurare que Soundwave me consiga información sobre tus "amigos".

Pocos mini-ciclos después, el seeker gemía la designación del mech plateado.

Gimiendo y gritando.

Uniéndose una vez más.


Los Autobots habían ganado la guerra, residían en Cybertron nuevamente.

Pero los Autobots que tenían amantes del otro bando fueron puestos a disposición del consejo de Cybertron.

Un claro caso era el de Jazz, el espía había mantenido una relación con el jefe de comunicaciones Decepticon.
Y ahora Soundwave, o cómo ahora era conocido; Soundblaster estaba en una de las prisiones de máxima seguridad en Metroplex.

A pesar de todas las súplicas de Jazz, no había nadie que pudiese ayudarlo.

Extrañaba tanto a Soundblaster.

Skyfire sabía que Jazz iba todas las noches a un club nocturno en Iacon, el ex-tercero al mandó iba todas las noches, sin falta.

Siempre bailaba en la pista, bebía un poco y después por las mañanas el aparecía en la litera de un nuevo mech o femme.

–Sabes Fire –habló Jazz–: no importa con cuántos haya tenido interfaz, nadie es como Soundy.

–Lo sé Jazz –respondía Skyfire bebiendo energon adulterado–. Te acompañó a esté club y todas las malditas noches, me embriagó y termino con algún Aerialbot en entre sus literas, ya no soportó esto.

Dejo caer su cabeza en la barra.

–Mmh~

–¿Jazz?

Skyfire mirada hacía el Bot fiestero, Jazz se estaba besando con una bonita femme.

–Idiota –susurró el transbordador con una sonrisa en los labios.


Silverbot sonreía, se veía tan radiante.

–¿Skyfire? ¿Eres tú? –preguntó el Concorde mientras se acercaba al científico que había intentado esconderse tras una consola.

–Eh, estaba reparando está consola –la mejor excusa, idiota.

–Bien, sólo quería decirte que mi comportamiento de ayer fue muy infantil, lo siento si te ofendí.

–Al contrario, yo te hice llorar.

–Pero no te preocupes –sonrió–. Serás más feliz con cualquiera de mis hermanos, me han dicho que a ellos igual los visitas.

El rojo se apoderó de la cara del científico.

–Yo...

–No tienes nada que explicar, ayer por la noche te seguimos y vimos lo que haces –explicó Silverbot–. ¿Nos parecemos a él?

Dudó un momento en si responder o no.

–Ustedes, cada uno de ustedes son como una representación de su personalidad y por eso... por eso es que siempre terminó en sus literas.

Silverbot le dio un afectuoso abrazo, al igual sintió otros brazos rodeándole.

–Skyfire, realmente te amamos.

Todos y cada uno de los Aerialbots derramaban lágrimas, se sentían usados.

Pero no podían negarse ante el científico, él era tan dulce, atento y servicial que los cinco Combiners se habían enamorado de él.

–Sentimos el no poder ser él –comento Silverbot.

–Yo me ofrezco para ser tu Starscream –Fireflight sonrió, pero las miradas furiosas de sus hermanos lo hicieron repensar las cosas–. Bueno, sólo decía.

–Saben, yo en verdad los quiero –les correspondió el abrazo–. Pero no creo que sea lo que ustedes quieren.

–¡No seas tonto! –Skydive dejo de abrazarlo y empujó a Silverbot para plantarle un beso al científico–. Usted eres más de lo que cualquiera puede desear.

–Skydive tiene razón –convino Air Raid–. Usted es tan sexy que dejaría que hiciese lo que quiera conmigo.

–Ofrecido –bufó Slingshot–. Pero es cierto Skyfire, ¿cree que si no le amaramos le dejaríamos entrar a nuestras habitaciones en medio de la noche y sobrecargado?

–Ah bueno –sonrió con vergüenza.

Los cinco se pusieron delante de Skyfire.

–Le pedimos una oportunidad, para que pueda olvidar –los cinco lo miraban lujuriosos.

Ya no resistía.

Aún consiente, tomó a todos y cada uno de los Combiners.

Haciéndolos suyo una vez más.

Cada gemido. Cada beso. Cada caricia.

La culpabilidad no le perseguía en momentos como ésos.

–Te amo...

Susurró Silverbot antes de que Skyfire sobrecargara en su puerto.


Nunca encontró su cuerpo.

Había alguien, que le había proporcionado un poco de información.

–Cyclonus ¿ésa es su nueva designación?

–Soundy nunca me mentiría –Jazz le sonrió–. Me dijo que él es de los nuevos Decepticons creados por Unicron, aunque eso es lo único que no puedo creer.

–Yo tampoco, pero aun así gracias Jazz.

–Sí necesitas más información no dudes en venir a pedirla.

Ésa noche leyó y releyó la información que Jazz le había dado.

Cyclonus no se parecía nada a Starscream, él era como la mejora de Starscream.

–¿Skyfire?

Escuchó por la ventana.

Al abrirla se encontró con la sorpresa de ver a Cyclonus.

–Necesito que me hagas un favor –hablo con miedo.

–Para ti lo que sea.

–Gracias mi amado Sky, Galvatron vendrá por mí, me asesinará, necesito que me des un nuevo procesador.

–Mi estrella, no puedo hacer eso –y era muy cierto, ya no habían más protoformas en la base, sintió la spark encogerse, de todo lo que podía pedirle... le pedía algo que no podía concederle.

–Pero Sky...

La alarma de proximidad sonó por toda la base.

Alerta, Decepticon cerca del perímetro, repito, alerta Decepticons.

–Detectaron tu señal.

–Esté cuerpo está muerto Sky. Galvatron, Soundblaster y Shockwave vienen por mí –su rostro se transformó en una máscara de terror–. Sabían que vendría aquí ¡Maldición!

–Starscream tranquilo, podemos solucionar éste problema, tal vez sí...

–¡No hay nada para solucionarlo! –le interrumpió–. Estoy muerto; por segunda vez, sólo no olvides que te amo, perdón por engañarte con Megatron y otros, nunca te voy a olvidar Skyfire –el mech violeta se inclinó a besarlo–. Encontraré manera de regresar, lo sé yo puedo transmitir mi spark de protoforma en protoforma.

–Pero si Galvatron pulveriza tu spark.

–No seas negativo y muéstrame tu linda sonrisa, por qué sí hoy sobrevivo dejaré que me des toda la noche y quizás piense en unirme a tu equipo perdedor.

–Eres un desquiciado e idiota.

Skyfire lo besó con desesperación.

–Pero confío en ti.


Los vio moribundo, en los brazos de ése maldito Decepticon.

–Las despedidas siempre me conmueven –se burló Galvatron–. Pero está la voy a disfrutar.

El líder Decepticon le dio un beso a Cyclonus, para posteriormente apagar su spark con un disparo de su cañón.

–¡No, no! ¡Starscream!

Skyfire lo vio.

El dolor en ópticos ajenos.

Y lloró.


Era media noche, estaba parado junto a la ventana.

En su litera descansaban los cinco Combiners, estaban agotados por lo que habían hecho ciclos atrás.

Skyfire pensaba en todo lo que había hecho con Starscream, hasta el momento en el cuál lo vio morir frente a sus ópticos.

–A pesar de todo quiero estar junto a él.

Una tímida sonrisa se dibujó en su rostro.

Debía dejar ir ésos sentimientos y concentrarse en su presente.

–Sky –le llamó el líder Aerialbot–; ven a recargar, debes estar cansado.

–Sí, tienes razón –concedió el transbordador–. En un momento más iré.

Silverbot se encogió de hombros y volvió a acostarse.

–Primus, si es verdad que existe ése lugar en dónde las spark encuentran paz, quiero que cuides la del Decepticon Starscream, por qué estoy seguro de que te dará problemas. Recuérdale que lo amo... o lo hacía o bueno, no importa.

Se giró hacía su litera, los ópticos celestes brillaban en el cuarto oscuro.

–Sky ven con nosotros, te queremos a nuestro lado.

Skyfire sonrió, tal vez, tal vez podía olvidar a Starscream, si convertía a ésos Combiners en sus nuevas estrellas.

–Los amo.


No me siento bien

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Dva Out