Capítulo 37: "No sé si quiero hacer esto solo Ni siquiera sé si puedo..."

Resumen:

Flashback. Mulder y Scully despiertan en su habitación de Hotel en Chicago.

Este capítulo contiene material sexualmente explicito

Notas:

30 Seconds to Mars - "Stay" (Rihanna)

All along it was a fever
A cold sweat, hot-headed believer
I threw my hands in the air, said, "Show me something"
She said, "If you dare, come a little closer"

Round and around and around and around we go
Oh now, tell me now, tell me now, tell me now you know

Not really sure how to feel about it
Something in the way you move
Makes me feel like I can't live without you
It takes me all the way
I want you to stay

It's not much of a life you're living
Not just something you take, it's given

Round and around and around and around we go
Oh now, tell me now, tell me now, tell me now you know

Not really sure how to feel about it
Something in the way you move
Makes me feel like I can't live without you
It takes me all the way
I want you to stay

Ooh, ooh, ooh, the reason I hold on
Ooh, ooh, ooh, 'cause I need this hole gone
Funny you're the broken one but I'm the only one who needed saving
'Cause when you never see the light it's hard to know which one of us is caving

Not really sure how to feel about it
Something in the way you move
Makes me feel like I can't live without you
It takes me all the way
I want you to stay, stay
I want you to stay

17 de abril de 1999

Scully estaba tumbada en su sofá, con su cara mirando el respaldo. Llevaba puesta una de las viejas camisetas de los Knicks de su compañero y un par de sus pantalones de basketball que le llegaban más allá de sus rodillas y eran tan grandes que tuvo que doblar y meter la cintura hacia dentro para evitar que se le caigan, estaba parcialmente cubierta con una cobija. No estaba durmiendo, pero estaba tranquila. Hacía tres horas que él la había encontrado en el piso de su apartamento, inconsciente y cubierta de sangre; su sangre.

Habían llamado a la policía, el cuerpo de Padgett retirado del sótano, y después de hacerle a Scully unas 500 preguntas, notó como los ojos de su compañera se volvían vidriosos, intervino acompañando a la policía fuera del apartamento. Mulder le había dicho que quería que se quedase esa noche. La sola idea de alejarla de su vista estaba fuera de discusión y ella parecía demasiado cansada como para hacer el camino a su casa.

Para sorpresa de Mulder, ella no protestó. Simplemente se limitó a encoger las piernas sobre el sofá y se acostó, dándole la espalda sin decir una palabra. En realidad no le había dicho ni una palabra desde que la había encontrado, y abrazado, sonteniéndola contra su cuerpo mientras ella sollozaba. Había escuchado pasivamente como le contaba a la policía lo que había pasado, como Naciamento desgarraba su pecho con su mano desnuda, cómo había sacado su pistola disparándole varias veces, sin algún efecto, desmayándose, y despertar viendo la cara de Mulder junto a ella. La policía retiró varias balas de la pared y el techo del apartamento de Mulder, y también se llevó la ropa que Scully usaba como evidencia.

Mulder desesperadamente quería saber lo que estaba pensando. Lo que estaba pasando dentro de su cabeza, ese algo que no estaba compartiendo con él. Esto parecía ser parte de algo más grande, algo más grande que también estaba pasando entre ellos: un abismo de silencio que había crecido. Que había ido haciéndose más y más grande desde que habían regresado de la Antártida. Entonces Mulder, momentáneamente, se había traicionado a sí mismo y a su causa, traicionado a Scully, al aliarse con el Fumador y ponerse de acuerdo para ir con Diana a la base de la Fuerza Aérea. La mirada en el rostro de su compañera cuando él le había confesado eso, nunca la olvidaría mientras viviese. Su vínculo parecía estar debilitándose de alguna manera y el abismo de silencio se hizo aún más grande, más distancia ponían entre ellos cada vez que discutían. Y él no sabía cómo solucionarlo.

Se quedó mirando su espalda en silencio, sus entrañas todavía se agitaban con terror. La visión de Scully sobre su piso lo había paralizado. Luego pensó en Padgett. Si él no se hubiese arrancado su propio corazón, si Scully estuviese muerta realmente, Mulder se lo hubiera arrancado en su nombre de todas formas. La imagen de Scully, en la oscuridad, sentada en la cama junto a Padgett irrumpió en sus pensamientos. Esa visión también lo había paralizado, pero de una manera completamente diferente.

Había sentido una oleada caliente de ira en la boca del estómago y por un momento tuvo el deseo de tomar a Scully por la fuerza y arrastrarla de esa vivienda, y gritarle. En ese momento, su ira parecía provenir del hecho de que Padgett era el psicópata asesino que habían estado buscando. Pero ahora Mulder estaba empezando a darse cuenta de que su ira provenía del hecho de sentirse traicionado de alguna manera, pero él no entendía realmente ese sentimiento.

¿Por qué esto sucedía de nuevo? Se sintió como cuando sucedió lo de Jerse otra vez, a pesar de que Scully realmente no había invitado a Padgett a entrar en su vida. Scully ciertamente no había pasado la noche con Padgett. Pero cuando le preguntó si lo escrito por el tipo era verdad, Scully apartó los ojos y no lo había mirado a la cara por un rato. Se quedó allí, observando la espalda de su compañera, a ella acostada sobre su sofá, y se dio cuenta que se había quedado dormida. Finalmente.

Sus pensamientos volvían al libro de Padgett, en particular al capítulo siguiente al que el tipo y Scully estaban en el dormitorio, donde Mulder nunca los había interrumpido. La memoria fotográfica de Mulder recordó cada palabra en la página, las imágenes de la escena que Padgett describía flotaban delante de sus ojos.

"Se sentía salvaje, indómita, culpable como una criminal. ¿Qué pensaría su compañero de ella?"

Mulder sabía lo que pensaba. Se sentía avergonzado por Scully, y detestaba profundamente a Padgett por tomar algo tan íntimo de ella, algo que el mismo ni siquiera podía esperar saber, y convertirla en esa basura pornográfica. Pero al mismo tiempo, no podía evitar insertarse a sí mismo en la escena, en sustitución de Padgett, y de repente todo no parecía de tan mala calidad. Se imaginó a sí mismo acostado en esa cama con Scully, su pelo en extendido sobre la almohada, los suaves labios contra los suyos, sus manos desabrocharon su sujetador negro antes de tomar un endurecido pezón rosado en la boca. Pero entonces Mulder suprimía asiduamente esos pensamientos, enterrándolos en algún lugar profundo junto con todos los otros pensamientos similares que había mantenido enterrados durante los últimos años.

Supuso que Padgett había amado a Scully, al menos, de alguna extraña manera, él había estado dispuesto a cambiar su propia vida por la de ella. Por supuesto, no olvidaba la gran cantidad de jóvenes vidas inocentes que habían sido atrozmente, cobardemente interrumpidas sólo para poder estar más cerca de Scully. El tipo era un demente delirante que manipuló a Scully para que esté de su lado, creyendo que era inocente.

Y luego Mulder sintió una punzada de culpabilidad, porque sabía que de alguna manera él también la manipulaba. Él le sonreía, la tocaba, coqueteaba; apelaba a su inteligencia, a su orgullo y a su sentido del deber en los X Files. Y lo hacía todo por mantenerla con él, a su lado. Incluso se había visto obligado a hacer esa declaración en su pasillo y llegó a estar tan, tan cerca de besarla, todo para que ella se quedara con él. Si Scully no hubiese estado saliendo por esa puerta, tal vez para siempre, sabía que nunca hubiera tenido el coraje de admitir esas cosas frente a ella, y en especial el tratar de besarla. Sin los X Files, no había una razón para que Scully se quedara con él. Sin los X Files, ella movía ficha, avanzaba y continuaba con su vida. Y así Mulder vertió su corazón, su mente y su alma en los X Files, haciéndolos su prioridad, con la esperanza de que la lealtad y el sentido de la obligación de Scully se trasladarían a hacerlos su prioridad también. Y así siempre se quedaría junto a él, y no lo abandonaría.

Pero Mulder sabía que era un bastardo egoísta, sus necesidades estaban siempre antes que las de Scully. Los deseos de su compañera eran secundarios. Al parecer, ella, había querido seguir adelante con su vida, pero no podía dejarla ir. Él estaba dispuesto a decir cualquier cosa, a hacer cualquier cosa, incluyendo abrir su corazón y decirle lo importante que era para en su vida, sólo para evitar que se alejara. Porque si Scully no estuviese a punto de alejarse de él, sabía que nunca habría admitido esas cosas. Nunca se hubiese abierto de esa manera diciéndole lo que sentía realmente por ella, incluso si eso era algo que su compañera necesitaba oír, aunque eso era algo que Mulder altamente dudaba. De todas formas... ¿Qué podría ver Scully en mí?

Por eso su miedo era tan fuerte, incluso había algo más aterrador que perderla por la fuerza: que ella lo dejará por elección; que finalmente se diese cuenta de que por él no valía la pena perder su tiempo, su talento, su vida. Padgett tenía ese mismo miedo, y sintió que la solución era matarla. Y entonces se dio cuenta, de que el ataque asesino a Scully, su propia muerte melodramática, había ocurrido una vez que Padgett llegó a la conclusión de que ella nunca podría ser suya. Scully nunca lo amaría. Así que prefirió asesinarla que perderla.

Padgett lo había mirado fijamente a la cara para decirle que Scully ya estaba enamorada de otra persona. Mulder sabía lo que había querido decir, sabía que Padgett creía que Scully estaba enamorada de él. Pero, ¿qué en el mundo lo había llevado a creer tal cosa? Eso estaba más allá de la comprensión de Mulder. No encontraba algo en su interacción con Scully que le hubiera causado a Padgett tal conclusión. Para peor, después, Scully no confirmó ni negó la declaración de Padgett. Ella simplemente se alejó en silencio. Lo que molestó aún más a Mulder, ese silencio entre ellos. Odiaba eso, y sin embargo, sabía que nunca iba a encontrar el coraje para romperlo.

Mulder notó como Scully se sacudía levemente, despertando, moviéndose hasta acostarse sobre su espalda, los ojos muy abiertos, llenos de confusión, observando todo a su alrededor. Mulder rápidamente se levantó de la silla y ella se quedó sin aliento, girándose mientras miraba asustada en su dirección.

- Scully, sólo soy yo... - Mulder le susurró tranquilizador.

- ¡¿Mulder?! - Lo llamó sin aliento. Fue lo primero que le dijo en horas.

Y luego Scully le tendió la mano.

Mulder suspiró ruidosamente, algo profundo se aferró a él dolorosamente en su pecho. Sintió las lágrimas picando en sus ojos y el nudo en la garganta haciéndose cada vez mayor. ¿Y si ella hubiese muerto? ¿Cómo podría seguir viviendo si ya no estaba? Scully lo miró, sus ojos también brillando con lágrimas contenidas. Mulder se acercó al sofá y le tomó la mano. Ella se acomodó de lado, alejándose del respaldo, poniéndose casi al borde del sofá, mientras tomaba la mano de Mulder y tiraba de ella para acercarlo. Mulder se acostó detrás de su compañera, doblando las piernas contra las suyas, envolviéndola con sus brazos, estableciendo su boca cerca de su oído.

Ella no hablaba; guardó sus pensamientos para sí misma. De repente un recuerdo surgió en la mente de Mulder, uno de Scully sentada frente a él en su escritorio: "No todo se trata de ti, Mulder. Esta es mi vida". Ella le había dicho una verdad, entonces, ¿por qué odiaba tanto escucharla? ¿Aún seguía siendo esa la verdad? ¿Scully estaba silenciosa por ella misma, o por su culpa? ¿Había estado sentada en la cama de Padgett, debido a lo que sucedía en su propia vida, o lo hizo por su causa? Mulder se preguntó si alguna vez sabría lo que pasaba dentro de su mente. ¿Todo lo escrito por Padgett sobre ella había sido fabricado? ¿Sólo una ficción? Mulder estaba empezando a dudar. Había todo un mundo dentro de su compañera, un mundo de emociones, pensamientos, esperanzas, sueños, una vida secreta que mantenía encerrada a cal y canto, oculta de él.

De alguna manera Padgett había parecido entenderla, entenderla a un nivel tan profundo, que Mulder nunca había llegado siquiera a girar alrededor de esa parte de su cerebro, y esto lo enfermaba. Pero... ¿era porque Mulder no podía, o porque él así lo había decidido? Si Scully estaba cerrada a cal y canto, era por como era él. Sabía que forzosamente se había mantenido distante, pero también sabía que siempre se había negado a enfrentar el por qué de esas razones. Y entonces... ¿por qué admitió tan fácilmente lo mucho que significaba para él sólo cuando algo o alguien trató de alejarlos? Los pensamientos lo atormentaban furiosamente en su mente cuando Scully volvió a dormirse en sus brazos.

El domingo 24 de octubre Scully despertó cuando la luz de la mañana se asomó detrás de las cortinas cerradas del dormitorio de una suite king en el Hotel Majestic en Chicago. Mulder estaba detrás de ella, de espaldas a las ventanas con su brazo sosteniéndola en forma apretada contra él, todavía dormido. El reloj digital en la mesita de noche le dijo que eran las 8:53 am.

Scully giró completamente hasta ponerse de frente a Mulder. Él murmuró algo y la acercó más a su cuerpo. Ella sonrió, y comenzó a acariciar su rostro con las manos, antes de pasar a su cuello, la clavícula y el hombro. Mulder comenzó a moverse, una leve sonrisa estalló en su rostro.

- Buenos días. - Le susurró Scully.

- Mmmmm - Fue la respuesta de Mulder, manteniendo los ojos cerrados.

Scully estaba ahora completamente despierta, y deseaba que Mulder se despertase también. Debían hacer el check out pronto y dejar la habitación. Y dirigirse al motel donde Mulder los había registrado el día anterior y hacer el check out ahí a las 11:00, y estar en el aeropuerto alrededor del mediodía para tomar el vuelo a casa. Una idea surgió en su mente, y sonrió, mordiéndose el labio inferior. Scully empezó a besarlo en el rostro, comenzando por su línea de la mandíbula, moviéndose hasta la barbilla, antes de dirigirse al sur inmediatamente posterior a besarle el cuello. Mulder emitía continuos: "Mmmmm" haciendo que Scully sonriese.

Scully repartía más besos sobre el cuerpo de Mulder, cuando su lengua se arrastró por su pezón izquierdo y sus dedos recorrían el suave parche de vello en su pecho, los ojos de Mulder se abrieron de golpe, parpadeando despierto.

- ¿Qué estás haciendo, Scully? - Preguntó Mulder, todavía un poco aturdido.

- Despertarte. - Respondió ella, empujándolo más para que se recueste sobre su espalda.

Mulder se rió entre dientes. - Estoy despierto, estoy despierto.

Pero Scully siguió moviéndose al sur, arrastrando los labios y la lengua bajando por el torso de Mulder, mientras su cabeza desaparecía bajo la sábana. Su boca llegó al estómago firme y Mulder gimió, sintiendo su ingle apretarse y una erección creciente comenzaba a elevar las mantas, formando una especie de carpa, frente a él.

Scully besó el sendero de vello que bajaba desde el ombligo de Mulder, y sintió que las piernas de su compañero se ponían rígidas mientras sus caderas involuntariamente corcoveaban ligeramente sobre el colchón. Ella sonrió contra su piel.

Movió su cuerpo menudo más abajo, alejándose, hasta yacer entre las piernas de él, con Mulder dando otro corcoveo de caderas cuando su cuerpo se deslizó sobre su sexo ya completamente lleno de sangre. A continuación, con la mano derecha, rodeó su sexo y comenzó a acariciarlo lentamente hacia arriba y abajo. Mulder gimió.

Scully inclinó con fuerza su eje hacia adelante, sin dejar de acariciarlo con su mano cálida, llevó los labios a sus testiculos, chupándolos suavemente con su boca.

- ¡Aahh, carajo! - Mulder se quedó sin aliento, apretando los ojos cerrados.

Ella continuó lamiendo y succionando sus bolas, jugueteando sobre el área sensible entre ellas con su lengua, mientras su mano acariciaba su pene arriba y abajo, girando la mano alrededor de la cabeza llena de sangre. A Scully le encantaba la forma en la que la respiración de Mulder se aceleraba, cómo él gemía diciendo su nombre.

Se trasladó hacia arriba para que su boca lamiera y succionara la cabeza llena de sangre del sexo de Mulder, sus caderas corcoveaban contra ella. A continuación, lo tomó por completo en su boca, apretando la base del pene con una mano y estrujando suavemente sus testículos con la otra.

- ¡Scully! ¡Caaa...ra...joo! - Mulder comenzó a jadear.

Ella aplastó su lengua y la hizo girar alrededor de su cabeza sensible antes de cubrir con sus labios su sexo chupando lentamente, pulgada a pulgada, aumentando la succión apretándolo con más fuerza.

Mulder comenzó a gemir. - Aaahhh... eso va a hacer que acabe, Scullyyy.

Mientras murmuraba un: "Mmm-hmm" alrededor de su sexo hinchado, Mulder puso los ojos en blanco y sus caderas se sacudieron contra ella. Pero, de repente él sintió que deseaba algo más, algo mejor, no quería ser el único en experimentar un "getting off" (llegar al orgasmo). Mulder se sentó de golpe, tirando las sábanas, tomando a Scully por sorpresa.

- ¿Qué pasó? - Preguntó. La habitación estaba ahora mucho más brillante, la luz de la mañana continuaba haciendo su camino a través de las grietas de las cortinas. De repente ella se sintió expuesta a la luz.

- Quiero estar adentro tuyo - Mulder gimió, agarrando a Scully y tirando de ella hacia él con cierta brusquedad, antes de voltearla sobre su espalda. Ella gimió, haciendo que su erección palpitara dolorosamente de necesidad.

Se colocó sobre ella mientras le abria las piernas, su erección se deslizó a través de sus inflamados pliegues, se quedó un instante quieto ahí, dejando que sus jugos lo empapen antes de pinchar su entrada.

- Oooh, Scullyyyy - Susurró, mirándola a través de los párpados pesados, su cerebro se volvió difuso con el conocimiento de Scully excitandose de esa manera sólo con la succión de su pene.

Ella gimió y empezó a retorcerse. Su clítoris palpitaba y su caliente centro húmedo se sentía como si estuviera en llamas. Mulder acomodó sus caderas entre sus piernas, bajando su abdomen contra ella. Se mantenía con los codos, mientras sus manos fueron a su cara, sus dedos acariciando sus mejillas, la mandíbula, la miró a los ojos.

Scully, una vez más sintió como si Mulder estuviese buscando algo en su cara. La habitación estaba volviéndose más brillante, y ella estaba fallando en eso de ocultarse detrás del "muro" que estaba tan desesperadamente tratando de mantener levantado. Su corazón se hinchó cuando Mulder la miró con adoración. Mulder bajó su frente, colocándola contra la de ella, mientras sus brazos iban alrededor de su espalda y ella levantaba las piernas colocándolas alrededor de sus caderas, bloqueándolo con los tobillos.

Mulder jadeó mientras se deslizaba dentro. Scully gimió y se aferró a él con más fuerza con los brazos y piernas. Él salió casi completamente de ella, dejando sólo la cabeza dentro, antes de entrar lentamente de nuevo. Mulder comenzó a empujar con un ritmo lento pero constante, y pronto comenzó a gemir.

- Más fuerte - Scully gimió. El cerebro de Mulder se volvió papilla. Scully nunca había ordenado antes en el sexo, o le dijo de plano lo que exactamente quería o cómo lo quería. Sabía que no iba a durar mucho tiempo ahora, y necesitaba hacer que Scully acabara.

Al escucharla ser más asertiva, Mulder se vio obligado a hacer todo lo que ella le pidiese. Se levantó, descendió con sus manos por las piernas de su compañera, colocándolas sobre sus hombros, y se posicionó sobre ella.

- ¡Oh, Dioooos míooo...! - Los ojos de Scully se agrandaron. Mulder se enterró hasta la empuñadura y tan profundamente que la cabeza de su sexo rozaba suavemente contra su cuello uterino. Se sentía tan bien como se veía, su grueso eje llenándola de una manera que sólo había imaginado anteriormente.

Mulder se estrelló contra ella, más duro y más rápido, frotando su clítoris con la mano. Los sonidos que hacía Scully pronto se convirtieron en una mezcla de gritos y gemidos guturales mientras él acariciaba a un ritmo implacable cada punto de contacto, con su sexo duro y su mano. Diminutas chispas de placer orgásmico se estaban disparando a través del cerebro de Scully con cada pulgada que él ingresaba y con cada movimiento de sus dedos. No pasó mucho tiempo antes de que echase la cabeza hacia atrás sobre el colchón y gritara cuando su orgasmo alcanzó un clímax abrumador. Mulder sintió a Scully pulsar y apretar alrededor de él, y comenzó a hablar. Un lenguaje tremendamente explícito lleno de su nombre, con una especie de adoración, de culto a su vagina se derramó violentamente de su boca, sintió su sexo palpitar y contraerse desesperadamente dentro de ella. Dio una estocada profunda final, enterrándose hasta la empuñadura, y gimió en voz alta mientras su semilla caliente se derramaba sobre el cuello del útero a copiosos borbotones.

Mientras bajaba de su orgasmo, Scully trataba de alzar algún tipo de muro entre ellos, temía de que a la luz, ahora mucho más brillante, del dormitorio del hotel Mulder lo viese. Leería sus verdaderos sentimientos, no habría manera de ocultar el hecho de que estaba enamorada de él. Lo vería en sus ojos, en su rostro. Scully estaba tratando desesperadamente de desenganchar su corazón y levantar otra pared, pero entonces Mulder la miró, y todos esos esfuerzos fallaron, sin poder hacer nada lo miró cariñosamente. Pero al momento se armó de valor y desvió la mirada, volviendo la cabeza lejos de él y suspirando mientras el placer que recorría aún su cerebro disminuía lentamente.

No existían palabras que pudiesen describir las abrumadoras emociones que atravezaron a Mulder mientras la miraba. El deseo que sentía por Scully no se podía comparar jamás con nada de lo que había experimentado con ninguna otra persona, y eso lo llenó de una alegría desconocida. En ese momento, hizo un juramento interno: Nunca sacrificaría su vínculo por nada. Y mientras la miraba a los ojos, se dio cuenta de que ella nunca lo dejaría, si tenían o no los X Files, no lo dejaría. No importaba dónde fueran o lo que hicieran, Mulder juró acatar todo lo que su amistad con Scully exigía y requería. Sus deseos y necesidades eran ahora secundarios a los de ella.

CONTINUARÁ….