Capítulo 37: Piedras en el camino (3ª parte)
El lugar empezó a caerse abajo. Trozos del techo desaparecían en una negrura.
- Debes tomar una decisión, Dereck -el director cogió 3 cartas, la dorada y las dos lilas y las puso en el suelo-. No tienes mucho tiempo. Pon la izquierda sobre la cabeza de Maki para absorber su alma. Pon la derecha sobre mi cabeza para absorber los conocimientos necesarios para navegar por la cueva y sobrevivir sin problemas, usar el cristal y todas mis memorias sobre el mundo donde conocí a Makiko. Por último junta la carta lila que elijas con la dorada, ponlas sobre tu propia mente y actívalas para salir de aquí.
El chico miró las cartas, luego a Marik y finalmente a Maki.
- Dereck…
- ¿Confías en mí?
Maki le cogió la mano y se la puso en su propio corazón.
- Con mi vida.
Miró la carta dorada. Había 2 caminos frente a él: El conocimiento o Maki.
Una idea le vino a la mente. ¿Por qué iba a dejar que le dijesen qué hacer?
- Mi maestro me decía en más de una ocasión que yo era capaz de decidir mi propio destino y que la única pregunta que debía hacerme es qué camino escoger.
- Buen consejo –murmuró Marik mientras la negrura se extendía por la sala-. Y aquí tienes tus 2 caminos.
- También me decía… que no dejase que otros me dijesen qué hacer o lo que es imposible. Que debía dejar de ser un cordero para convertirme en un león. Nunca entendí muy bien a qué se refería hasta ahora: Hay muchos caminos creados por otros en mi vida, no obstante yo debo crear y seguir el mío propio, al igual que ahora.
Dereck cogió la carta dorada y para sorpresa de los otros la rasgó por la mitad.
- ¡¿Qué?! –exclamó el director-. ¡No hay más caminos ni opciones si quieres vivir! ¡Es imposible que sobrevivas de otra manera!
- Si algo aprendí aquí en la 'academia' y con Maki, es que lo imposible sólo requiere un cambio de perspectiva.
La chica se quedó confusa hasta que momentos después recordó como el ojos-naranja le solía sugerir que aprovechase la distinta definición de 'imposible' que había en los dibujos animados.
Dereck llevó uno de los pedazos de la carta dorada a la frente de Maki.
- Toma mis memorias perdidas y guárdamelas.
La peli-naranja sufrió un influjo de memorias que le produjo un dolor de cabeza y acabó inconsciente.
Dereck puso la otra mitad de la carta sobre una de las cartas lilas.
- Ahora transfiero a esta carta el patrón para salir –dijo mientras usaba su magia para copiar el patrón en la otra carta, el cuál era el modo típico de copiar cartas.
Cogió la carta lila en la que había transferido el patrón de salida y la puso en la frente de Marik.
- Quiero conocimiento suficiente de la cueva como para igualar los meses de memorias que me arrebataste. En primer lugar quiero saber exactamente de cómo usar el cristal para recrearle un cuerpo nuevo a Maki. A continuación rellena el resto con la forma de llegar vivo hasta el cristal y luego salir. Empieza con conocimiento más general y vete concretando con lo más peligroso hasta cumplir el cupo.
Marik abrió los ojos sorprendido ante la petición, pero le dedicó una sonrisa auténtica al adivinar su plan antes de cerrar los ojos y concentrarse. Mientras lo hacía, Dereck cogió la otra carta lila y la puso sobre la frente de la inconsciente Maki. Ella empezó a brillar poco a poco y a desvanecerse. Finalmente la chica despareció y su imagen apareció en la carta.
El director le dio la otra carta.
- Buena suerte.
…
- Y eso fue lo que pasó –terminó de contarles Dereck a los otros.
Ithilwen, una vez que se sintió más recuperada y llena de energía gracias al escudo drenador; había vuelto a realizar su 'bendición' en cada uno para que todos pudiesen entenderse sin problemas. Aún así todos menos Remus siguieron hablando en japonés.
- … –los demás estaban sin palabras.
- Y por eso no os recuerdo. Sacrifiqué mis memorias de los últimos meses para obtener algo de conocimiento. Es así como sabía lo del límite de tiempo.
- ¿Qué límite de tiempo?
- La cueva está dividida en secciones. Si se derrota al guardián de una de zona, hay un tiempo muy limitado para ir a la siguiente antes de que la zona se selle por no sé cuánto tiempo.
- Por eso querías que apurásemos después de destruir al troll de piedra…
- No. El troll no era el guardián de la zona, la ilusión en la que yo estaba atrapado lo era. Una vez salí y se disipó comenzó la cuenta atrás. El troll nos estaba retrasando simplemente.
- Ithilwen, tu antepasado… era muy ingenioso –dijo Gabriel, muy impresionado. Un guardián mental.
- Él era un verdadero Sabio –respondió ella-. Durante generaciones sus historias han sido contadas por los Guardianes. Él ha sido un modelo a seguir. A pesar de sus habilidades físicas, a pesar de su don con la magia; era su mente la que lo hicieron sobresalir. Durante su juventud fue conocido entre sus contemporáneos como alguien de gran inteligencia y conocimiento, sin embargo no era capaz de usar sus conocimientos e ideas en la vida real, por lo cual era considerado bastante denso…
- ¿El Sabio no era capaz de aplicar su inteligencia? –dijo Remus antes de soltar una gran carcajada.
- ¿Por qué te ríes? –preguntó Gabriel, confuso, a la vez que Ithilwen se sonrojaba al sentir cierta vergüenza.
- ¡Es irónico! La definición de sabiduría es la aplicación de lo que se sabe en la práctica y en nuestras experiencias, obteniendo conclusiones que nos dan mayor entendimiento. ¡El Sabio carecía de Sabiduría!
- Bueno… sí –interrumpió Ithilwen intentando volver al grano-. Todo cambió cuando se hizo amigo de los que serían conocidos como el Maestro y el Guerrero. El Maestro, podría decirse que en sus años tempranos era todo lo contrario a mi ancestro: no poseía grandes conocimientos; no obstante era muy práctico. Con lo poco que sabía y usando sólo su entorno era capaz de llegar a curiosas conclusiones muy disparatadas en ocasiones pero casi siempre correctas. Si se equivocaba rápidamente aprendía de sus errores. No te confundas, no era perfecto. De hecho en la mayoría de los aspectos era mediocre y no destacaba entre los demás.
La elfa pausó en su charla para seguir comiendo, pues habían parado media hora después una vez llegado al punto donde Dereck les informó que era seguro. Necesitaban comer y descansar un rato para reponer fuerzas mientras que los autómatas se reparaban a sí mismos. Por eso Remus había vuelto a su forma humana.
- A mi ancestro le frustraba mucho esta capacidad que parecía tener para llegar a grandes soluciones careciendo del conocimiento necesario y sólo usando lo que el Maestro decía que era 'sentido común'. La amistad de ellos 2 produjo que durante sus viajes intentasen aprender el uno del otro; y en las aventuras que vivieron junto al Guerrero eso ocurrió. El Maestro adquirió la pasión de mi antepasado por la búsqueda y adquisición de conocimiento y habilidades, aunque sólo las que él consideraba prácticas. Idhrenion aprendió a llevar lo que sabía a la práctica e incluso adquirió gran creatividad.
- ¿Y el Guerrero? -preguntó Remus.
- ¿Lylian? Al parecer durante su juventud era un luchador nefasto. Se le daba fatal pelear.
- ¿El Guerrero? ¿Mal luchador?
- Sí. A parte de eso todo lo demás parecía dársele decentemente. Era considerado un 'aprendiz de mucho, maestro de nada'. Lo que sí es que tenía una curiosidad de mil demonios, y le gustaba usar las artes que había aprendido de sus abuelas Leto y Hécate para hacerse invisible y cotillear. ¿Os creeríais que el primer uso que le dio a los autómatas de Leto era espiar a los demás? Por supuesto que su actitud mejoró en cuanto se hizo mayor, sin embargo la anécdota es recordada. Fue su curiosidad y sentido de la aventura el que lo llevó a viajar con los otros 2. Dichas cualidades fueron las que llevaron a Idhrenion a buscar, reescribir y tomar todas las pócimas de Valpantiel.
- Marik mencionó ese detalle en la 'academia' -dijo Dereck-. Dijo que muchas de las memorias de sus viajes realizados al tomar dichas pociones los había convertido en defensas de esta cueva, para que no fuesen olvidados. De las memorias suyas que conseguí sé un par de detalles generales.
- ¿Qué son las pócimas esas? -preguntó Remus.
- ¿Recuerdas lo que te expliqué de la 'Vista de Espanto' y mi viaje mental? -interrumpió Gabriel antes de que los otros respondieran.
- Sí… ¿Pociones de ese tipo?
- Sí.
- ¿'Vista de Espanto'? –cuestionó Ithilwen el nombre antes de asentir-. Sí, esa es una de las 3 que aún se conservan. Era la primera de las pócimas de Valpantiel a tomar. Recomendada para iniciados. Yo misma la tomé hace años –se giró hacia Dereck-. ¿Sabes qué hizo con las recetas?
- Esconderlas entre los pergaminos de los tesoros élficos. Nada más.
- Y por desgracia la magia que protege dichos tesoros sólo permitirá obtenerlos a quién lo merezca y necesite…
- … como yo –murmuró Gabriel con cara de haber tenido una epifanía.
Después de todo él tenía a un muy poderoso mago queriendo matarlo desde que nació prácticamente. Dicho mago oscuro contaba con décadas de experiencia, conocimiento y entrenamiento más que él. Y por si eso no fuera poco, de golpe el pasado verano había acabado como guardián de un extraño cristal al mismo tiempo que una poderosa criatura había escapado de su encierro. Para sobrevivir necesitaba entrenamiento, no obstante carecía del tiempo necesario para realizarlo. Por eso cuando había visitado aquella biblioteca especial de Ávalon lo que obtuvo fue un mero pergamino lleno de recetas de pociones en un idioma desconocido para él. Algo que no fue hasta hace poco que Berengar vio y pudo traducir el título a "pócimas de Valpantiel".
Se sacudió la cabeza, eso no importaba ahora. Y mencionarlo sólo los distraería.
- Volviendo a lo importante ahora mismo –dijo Gabriel-, ¿qué nos puedes decir del resto de las defensas?
- Todo está diseñado con 2 propósitos: contrarrestar a la criatura y gastar la energía del cristal. Para ello añadió sus memorias y lo que le quedaba de fuerza vital para darles una cierta pseudo-vida y capaces de adaptarse y evolucionar a los intrusos. No tengo información en detalle, sin embargo puedo decir con certeza que si no fuera por las memorias que he obtenido dudo mucho que pudiésemos sobrevivir.
- ¿Tan mortíferas son?
- Están pensadas para contrarrestar a alguien que fue la causa del genocidio de los dioses. ¿Cómo crees que te iría a ti, mísero mortal? La verdad, si no necesitase el poder del cristal para crearle un cuerpo a Maki, dejaría el cristal aquí.
…
- ¿Para qué lo necesitamos exactamente?
- Al parecer los 3 cristales juntos pueden arrebatarle el poder que haya conseguido al liberarse y volver a encerrarlo –respondió Gabriel-. El ritual para hacerlo es parte del legado que obtuve como 'Heredero del Silencio'.
- Y si consigue los 3 cristales antes de realizar dicho ritual recobrará su antiguo poder y obtendrá la capacidad de recrearse un nuevo cuerpo –replicó Dereck.
- … entiendo lo primero –dijo Remus-, ¿pero cómo le ayudará a recrearse un nuevo cuerpo? ¿Por qué no puede hacerlo ahora?
- Porque los cristales no sólo le extrajeron su poder, sino también todo conocimiento de cómo los dioses recreaban sus cuerpos físicos. Y es con ese conocimiento que Idhrenion preparó un ritual para recrear el cuerpo de Maki, uno en el que su alma pudiese vivir una vida normal. Y ahora que su alma es lo suficientemente fuerte es lo que pretendo hacer yo.
- ¿El cristal tiene suficiente magia como para tal tarea? –preguntó Remus escéptico-. Ya que en teoría es imposible revivir a los muertos…
- Es imposible invocar el alma de los muertos del Más Allá –interrumpió el ojos naranja-. El alma de Maki ya está aquí. ¿Crear un cuerpo de cero? Posible si se usa el suficiente poder. Poder que el cristal tiene más que de sobra. Después de todo según la historia es 1/3 del poder de la criatura, el cuál era la suma del poder de muchos dioses. De hecho el otro objetivo de Idhrenion con este ritual era vaciar por completo las reservas del cristal, dejarlo completamente vacío para que la criatura no pudiese recuperar el 100% de su antiguo poder en caso de obtenerlo. Sólo le serviría entonces para recordar como recrearse un cuerpo al que ligar permanentemente su esencia.
- ¿El cristal vacío no sería inútil para el ritual necesario para volver a encerrar a la criatura? –cuestionó Gabriel.
- No. De las memorias que tengo sé que el ritual del que hablas necesitas cristales creados con las esencias de los 3 Sabios: 1 Maestro, 1 Guerrero y 1 Sabio. No importa si el cristal está vacío o no.
- ¿Para qué querría ligar su esencia, técnicamente inmortal en su actual estado, a un cuerpo físico? –preguntó Remus.
- …
Dereck se quedó callado ante esa pregunta. Finalmente se encogió de hombros.
- No tengo ni idea. Las memorias que adquirí tratan de la cueva y el ritual. Lo que sé de la criatura es muy por encima y lo que me contó Marik durante mi… siesta.
- Cuando salgamos de aquí hablaremos de esto con Berengar. Probablemente él sepa más del tema –dijo el pelirrojo-. ¿Sabes entonces como sortear el resto de las defensas?
Dereck se preguntó quién era Berengar, pero supuso que sería alguien que había conocido en los últimos meses de memorias que le faltaban.
- ¿Sortearlas? ¡Es imposible! –exclamó realizando un gesto muy obvio de mirar de reojo a la pared, detalle que los otros captaron-. Conozco detalles generales, pero unos pocos meses de memorias no fueron suficientes para la tarea.
- ¿Y sabes al menos cómo salir de aquí?
- Eso sí. Hay 2 maneras, pero la que necesitáis saber con urgencia es la corta: Idhrenion también preparó éste lugar con otros 2 propósitos. En primer lugar agregó una forma de proteger a sus descendientes de algún peligro del exterior. Para ello en la entrada uno debe solicitarlo. La cueva comprobará que realmente es un descendiente y en ese caso lo transportará al interior a un lugar seguro. En segundo lugar y como Sabio quería asegurarse de que su conocimiento perdurase. Por ello cualquiera aquí dentro puede solicitar adiestramiento en uno de los caminos de Atenea: Guerra, Sabiduría, Maestría. Al hacerlo automáticamente se es transportado a una sala especial donde se es puesto bajo una potente ilusión bajo la que se realizará el entrenamiento. Al acabar se es transportado a la entrada.
- … ¿no requeriría eso que se lo hubiese contado a los demás para que disfrutaran de dicho beneficio? –cuestionó Remus.
- Cuanto más conocido fuese este lugar, menos seguro estaría el cristal –replicó Gabriel.
- … sólo sus descendientes sabemos de dicha función –explicó Ithilwen con cierta… renitencia-, aunque tenía entendido que sólo se podía solicitar desde la entrada. Es uno de nuestros secretos de familia. Estamos… estaba encargada de traer a aquellos que consideraba dignos de dicho entrenamiento en secreto.
Ithilwen miró a Gabriel con algo de miedo en los ojos.
- Eso es lo que estaba haciendo el día en que nos conocimos. Recorría Ávalon cumpliendo mi deber de determinar si había alguien digno. No obstante, aunque los específicos se desconocen, existe el rumor de que los descendientes de Idhrenion tenemos acceso a algo especial proveniente de los mismos dioses, que sólo los miembros de nuestra familia tienen acceso a él y que es por eso que somos los únicos elfos que vivimos en completo secreto a pesar de nuestro contacto y relación con los Guardianes. Esa es una de las razones por las que soy tan popular. Soy considerada un símbolo de prestigio. Para ellos prácticamente soy "nobleza" dados mi linaje y los rumores.
El pelirrojo se quedó un instante en silencio. Pudo ver el temor en sus ojos de que él pasara a verla como lo hacían los demás: como si no fuese más que un mero trofeo… un símbolo superviviente de su historia ancestral. Niña tonta. No iba a tratarla como el mundo mágico le trataba a él.
- No cambia nada. Sigues siendo simplemente Ithilwen -le dijo en voz baja, a lo que ella le sonrió.
Dereck observó a los dos. Claramente había algo ahí cociéndose entre ellos. La pregunta ahora era: ¿Qué es ese algo?
Apartó dichos pensamientos. Ahora no era momento de distraerse en tales asuntos, y menos sobre desconocidos. Si llegaba a recuperar sus memorias o cuando los conociese más podría opinar.
- Pues no -dijo finalmente después de esta interrupción-. Puede ser solicitado desde cualquier punto interno de este lugar. Y esa será nuestra vía de escape.
- Muy bien. Es bueno tener al menos una forma de salir de aquí y poder volver a empezar todas las veces que sea necesario.
- No –negó Ithilwen con la cabeza-. Una vez solicitada dicha función, uno no puede volver a solicitarlo en al menos 1 año, aunque no sé el motivo –miró al ojos naranja por si él sabía la respuesta.
Él negó con la cabeza. No era información relevante en su tarea y por tanto no se le había sido concedida.
- Bueno, entonces tenemos un único intento y si fallamos hay que esperar 1 año antes de volverlo a intentar si queremos ir por lo seguro. ¿Cuál es el plan entonces? –preguntó Remus.
- Quedan 6 secciones antes de llegar al cristal. 4 de ellas similares a la que acabamos de pasar: 15 niveles con 10 runas de teletransporte en cada que hay que superar.
- Imposible. Ayer usamos las malditas runas mucho más de 150 veces.
- Porque no son más que una distracción hasta la llegada de los defensores. Había un atajo que por culpa de nuestra ignorancia no pudimos realizar. De los 15 niveles había que completar 13. Para completar un nivel había que repetirlo al menos 7 veces con 7 runas distintas. Justo al hacerlo se desbloqueaba el acceso a la siguiente sección. Si no se aprovechaba activando las runas como hice antes, se activaba el guardián de la zona y éste bloqueaba nuevamente el acceso. Después de eso la única opción era lo que… supongo que nos ocurrió, ya que no lo recuerdo: que se derrotase al guardián y se saliese antes de límite de tiempo.
- No tiene sentido -replicó Gabriel con el entrecejo fruncido-. ¿Cómo diablos iba esto a detener a la criatura? Estamos hablando de alguien con una cantidad realmente exorbitante de poder, y la velocidad a la que la cueva nos lo fue absorbiendo, a parte de las runas, no era rápida que digamos. Sí, los goblins de piedra y el trol fueron duros de pelar, pero tampoco somos luchadores expertos. En cambio el Rolgbrat es un veterano de una maldita guerra entre dioses.
Dereck empezó a reírse fuertemente.
- Chico, hasta el momento lo has tenido fácil. Esas eran las defensas básicas de esta sección. Da gracias a que contamos con la ayuda de un lobisome que nos proporcionó en todo momento la runa de la secuencia precisa que no activaba ninguna trampa o que no despertaba a peores guardianes.
- ¿Peores? ¿Cómo?
- Criaturas con fuerza y velocidad sobrehumanas. Algo tan rápido que te ataca antes de que puedas reaccionar.
- ¿Y… las otras secciones son iguales a ésta? -preguntó Remus con los ojos abiertos como platos. ¿Dónde diablos se había metido?
- 4 de ellas. Hemos pasado el primer elemento: tierra. Las otras 4 secciones representan agua, fuego, aire y electricidad. Huelga decir el porqué.
Lo que no mencionó es que las otras 4 eran peores. La primera estaba para filtrar a los que entraban y determinar sus intenciones.
Los demás decidieron no preguntar.
- ¿Y las otras 2 secciones?
- Una de ellas es la final donde se encuentra el cristal. La otra… es la selección de región. Me explico -continuó antes de que los otros pudiesen preguntar-. Para no tener que recorrerlo todo cuando aún estaba vivo cuando quería ir a determinadas regiones, diseñó una sección que le permitiese teletransportarse a una u a otra en lugar de tener que recorrerlas todas en secuencia.
Dereck cerró los ojos, se concentró y sobre su mano se alzó una especie de mapa tridimensional.
- La región, al parecer, está basada en un juego lógico llamado "el mundo del Wumpus"…
- ¡Lo conozco! -exclamó Ithilwen con cierta excitación-. Cuando era pequeña mi padre me lo enseñó y me desafiaba a resolverlo. Era de mis favoritos, y Caladhiel… le encantaba verme resolverlos.
Tras mencionar el nombre de su hermana, la sonrisa volvió a desaparecer. Gabriel intentó distraerla de su melancolía.
- ¿De qué trata?
- Estás en una enorme sala dividida en habitaciones casi completamente aisladas las unas de las otras. El objetivo es recorrer las habitaciones hasta encontrar la salida sin morir. Sin embargo tienes varios problemas: Para empezar en varias habitaciones al azar hay enormes fosos por los que, si caes, mueres. Además al entrar en una nueva habitación mágicamente eres empujado al centro, por lo que no puedes retroceder si ves un agujero. Además defendiendo la sala se encuentra escondido en una sala un ser denominado 'Wumpus'.
Al mismo tiempo que ella lo explicaba, Dereck lo ilustraba usando su ilusión.
- Tanto el 'Wumpus' como los agujeros pueden ser detectados desde las casillas adyacentes, el primero por el terrible olor que emite y el segundo por la corriente de aire que genera. No obstante uno no puede saber de qué sala adyacente específica provienen dichos signos. Por ello hay que determinar, de forma lógica, el camino más seguro a seguir. En versiones más complicadas también existe un tesoro a encontrar, pero la llave del cofre que lo guarda la tiene el Wumpus, por lo que hay que matarlo primero. Para ello hay que buscar un arco también escondido en alguna habitación, determinar dónde se encuentra el malo y dispararle la única flecha de la que dispones desde una de las habitaciones adyacentes.
- Suena similar a esto -asintió el oji-naranja-. La región se compone de 7 enormes niveles. Cada nivel contiene una versión de este juego.
- Debería ser sencillo gracias a mi nuevo instinto de peligro en mi forma lobisome -dijo Remus.
- Siento decirte que esta sección está pensada para anularte -fue la respuesta de Dereck-. Si entras transformado, el 'Wumpus' se moverá y comenzará su ataque. No sé qué criatura es, sólo sé que en movimiento es indestructible. No es necesario matarlo para acceder al resto de secciones, y de hecho matarlo actúa como señuelo y provoca que el nivel empiece a llenarse de más defensores venidos de la región que dicho nivel representa.
- Es decir, podemos recorrerlo de forma "segura" siempre que usemos la cabeza -resumió el pelirrojo.
- Sí. Esa es la sección en la que nos encontramos. Al final de este pasillo hay una puerta que da al primer nivel. ¿Habéis acabado de comer y beber? -los demás asintieron-. Entonces seguidme.
Guardaron el resto de comida y recorrieron el pasillo hasta la mencionada puerta. Dereck les indicó un grabado a la izquierda.
- Aquí debería mencionar instrucciones básicas de lo que se puede encontrar dentro. El problema es que están escritas en élfico.
Ithilwen se acercó y se concentró en el escrito.
- Menciona básicamente lo que explicaste, 7 niveles que llevarán a 7 zonas. Sin embargo no concuerda con todo lo que dijiste. Dice que la salida de la zona sólo se activará en cuanto se mate al guardián del nivel, y que el lobisome es el único capaz de encontrarlo.
- Una trampa –explicó Dereck-. La verdad está oculta bajo esa inscripción, pero no sé como desvelarla.
No obstante Gabriel sí que sabía cómo. Se sacó la mochila y sacó de ella una lente, la lente de la verdad. Se la puso delante de su ojo y notó como los símbolos cambiaban ante sus narices.
- ¿Qué es eso?
- La lente de la verdad. Una invención de Idhrenion capaz de desvelar cualquier ilusión y de traducir cualquier idioma.
Rápidamente leyó lo que ponía en silencio.
- Tenías razón. Los guardianes son distracciones y no se requieren para salir a las otras zonas. También menciona que este sitio es letal para los lobisomes. Sin embargo hay un mensaje adicional para sus descendientes. Dice que en cada nivel hay una sala con un tesoro, que es su legado y herencia para ellos. Los tesoros están sellados en cofres sellados por la sangre de su linaje. Por último menciona que los busquen sin miedo porque mientras lo hagan estarán a salvo del resto de protecciones y tendrán permitido salir si no se adentran a otras regiones.
- Y eso es lo que deberéis hacer -dijo Dereck-. Recorred los niveles, obtened todos los tesoros. Debería llevaros unas horas.
- ¿Deberéis?
- Si. Vosotros. Como ya dije es casi imposible para nosotros, personas normales superar todas las trampas y defensas. Por ello voy a actuar de cebo y atraer todos los defensores y toda la atención posible de la cueva hacia mí. Con ello y con ayuda de Remus deberíais poder recorrer el resto de secciones rápidamente.
- Eso es muy peligroso.
- Sé lo suficiente de la cueva para sobrevivir. Lo haremos en dos tandas. Primero me prepararé mientras buscáis los tesoros. En cuanto los hayáis encontrado todos enviadme un mensaje avisándome para que empiece. El segundo paso es vosotros ir lo más rápido posible por las distintas regiones.
- Pregunta. ¿No se puede utilizar esta región para ir directamente a la del cristal? Ya que dijiste antes que desde esta región mi antepasado se teletransportaba a cualquiera de las otras –cuestionó Ithilwen.
- Se puede, pero sólo se llegará a una sala con una enorme puerta con 7 cierres. El paso por cada región desbloqueará uno de los cierres.
- … ¿7? ¿Pero no son…?
- Sí, la región del cristal es la séptima, por lo que al llegar a la puerta sólo 6 cierres se habrán desbloqueado si se han pasado por todos los anteriores. No obstante en esa sala aparecerá el… malo final, al que hay que derrotar para desbloquear el último cierre. No os preocupéis –añadió antes de que preguntasen sobre él-, sé cómo encargarme fácilmente de él y va a ser parte de mis preparaciones.
- … ¿Y cómo estás tan seguro de que conseguirás atraer la completa atención de la cueva?
- En primer lugar porque voy a poner sobre vosotros todas las ilusiones que conozco para ocultaros lo máximo posible. También estaría bien que vosotros añadierais los hechizos que conocéis para lo mismo. Con ayuda de los escudos drenadores no deberíais volver a tener problemas con vuestras reservas mágicas. Haciendo eso y recorriendo cada región 13*7 veces deberíais pasar inadvertidos. Dentro de un momento os explicaré cómo activar las runas de teletransporte. Debería ser algo monótono, pero seguro.
- Si los escudos drenadores siguen drenando la magia de la cueva, tendrá esa forma de saber que aún estamos ahí.
- Sólo el nivel en general, pero cualquier otro defensor lo tendrá muy difícil para detectaros con exactitud. El segundo paso es que voy a hacerle creer a la cueva que he accedido al cristal y lo estoy usando en un ritual. Eso atraerá la atención de la cueva como abejas a la miel y enviará todo para 'detenerme'. En cambio yo habré colocado mis propias trampas que se encargarán de destruir o entretener a dichos defensores el tiempo suficiente como para que recorráis el resto de zonas.
Dereck empezó a realizar movimientos con las manos y a realizar magia sobre ellos. Las paredes de la cueva se activaron en un intento de absorber dicha magia, pero lo único que sucedió fue que los escudos drenadores brillaron con más fuerza absorbiendo dichos intentos mágicos.
- ¿Y si no funciona?
- Puede que al principio, pero por ello deberéis ir lo más rápido y sigilosamente posible. Y como último recurso tenéis la frase para activar lo otro y marcharos de aquí. También estoy añadiendo una ilusión que haga aparecer sobre los 4 un mensaje diciendo si alguno se ha marchado. Así sabré si habéis fracasado o sabréis si la cueva y los defensores han conseguido desbordarme.
- ¿Pero y si la cueva no te cree? ¿Cómo piensas imitar el efecto de un ritual cuando es imposible que puedas entrar a por el cristal?
- Me creerá. Hay una razón por la que soy un ilusionista tan bueno. Lo que haré causará que no tenga elección.
Los otros asintieron y se prepararon mentalmente para el plan mientras seguían añadiendo defensas. Remus fue el que más aportó aquí, ya que como adulto sabía mucho más que los otros. Además de que había aprendido mucho de su juventud con los merodeadores. Ithilwen dijo que la mayoría de la magia que sabía sobre ocultación era prácticamente inútil para grupos. Gabriel mencionó que aparte de haber aprendido a ser más sigiloso y un par de hechizos que ya había aportado Remus, lo único que tenía era su traje (el cuál le ayudaba a camuflarse en la oscuridad) y su capa de invisibilidad, la cual no servía para los 3 y la verdad es que tampoco permitía ir muy rápido bajo ella.
- Remus, mi traje no tiene por defecto hechizos para silenciarme, ¿no? –preguntó al verle realizar sobre él hechizos para obtener dichos efectos.
- Por la cantidad de ruido que has hecho hasta el momento, es evidente que no.
- ¿Por qué? ¿No hubiera sido útil?
- Ha… Gabriel –se corrigió a sí mismo-, éramos jóvenes cuando apenas diseñamos y creamos el prototipo original. Nos centramos en la transformación física y automática del aspecto usuario. Esa es la verdadera joya, ya que no hay nada parecido en ninguna parte. El resto son simples añadidos. Su resistencia a los encantamientos se debe a la mezcla de escamas de dragón y acero del diablo, no obstante no es de lo mejor. Existen muchas armaduras especializadas mucho mejores en esta tarea. Esto es un traje para conseguir anonimato, incluye incluso magia que provoca que la gente no le preste atención al traje para que no importe si vas al mundo muggle o no.
- Oh…
- Es muy útil en tu situación, que vayas donde vayas eres reconocido. Durante el verano te otorgó el anonimato que necesitabas para entrenar. Te daba la libertad de salir sin que los mortífagos te reconociesen.
- ¿Podría ser mejorado ahora?
- Requeriría recursos y tiempo de los que no dispongo. Lo siento.
El pelirrojo no dijo nada más, dicha información sólo había servido para acentuar lo que había aprendido en los últimos días: el traje no era una armadura perfecta, no lo hacía invulnerable. No era más que una herramienta para unos usos específicos, no un traje de uso cotidiano como lo había estado usando todo este tiempo.
Y aunque el sentido común le decía que necesitaba más protección, ese tipo de pensamiento era mejor dejarlos para el futuro… para cuando salieran de aquí.
- ¿Estamos todos listos? Pues vamos.
…
- A ver, señor Wolpert, explíqueme eso de que no saben dónde se encuentra Harry.
- V-verá, con motivo de las vacaciones la mayoría del ED se fue a casa. De Gryffindor sólo quedé yo, detalle del que no me había dado cuenta hasta que Cho, de Ravenclaw, me preguntó por él y me lo dijo. Al parecer lleva varios días sin aparecer por el Gran Comedor y yo no lo he visto por la Sala Común. Y al ser ayer Navidad y no aparecer tampoco me preocupé.
- ¿Y por qué no estaba prestando atención ni cumpliendo con sus responsabilidades? –preguntó Dumbledore con expresión decepcionada.
- Es que con Harry no retomando el ED… aquellos que no somos del mismo año ni compartimos las mismas clases no tenemos oportunidad…
- Entiendo –murmuró el director. Se levantó y fue a una de las estanterías donde tenía más instrumentos echando pequeñas bolitas de humo a intervalos regulares. Cogió uno y murmuró unas palabras en voz baja. El humo desapareció.
Volvió a su asiento.
- ¡Albus! –exclamó uno de los retratos para llamar su atención-. Los elfos dicen que ha estado yendo a la cocina con frecuencia a comer desde que empezaron las vacaciones. Además varios retratos aseguran haberlo visto este último par de días por el castillo.
- ¿Cuándo fue la última vez?
- No están seguros.
Dumbledore frunció el ceño. El instrumento que había comprobado era el que tenía ligado a las pociones que les daba a todos los alumnos a principio de año. No obstante no era raro que de vez en cuando la magia de algún alumno luchase y destruyese la magia externa antes de lo habitual. Quizás poco común pero no fuera de lo habitual.
Así que abrió uno de sus cajones y buscó dentro un instrumento especial: el que indicaba la localización del hechizo rastreador en la varita del pelinegro. Lo tenía apagado ya que con Harry en Hogwarts haciendo magia continuamente… como que no quería que la alarma le pitase continuamente. Al activarlo se extrañó al ver que marcaba la Madriguera. ¿La casa de los Weasley?
- ¡Albus! ¡Lo acaban de ver, en el sexto piso saliendo de una de las aulas en desuso!
El director miró al retrato confuso antes pensar en una posible explicación. ¿El joven Ronald habría cogido la varita del pelinegro por error? No, ningún mago dejaría su varita en cualquier parte, además de que Harry se habría dado cuenta de no tenerla.
Cogió un caramelo de limón y empezó a tomárselo. Cerró los ojos por un momento y respiró profundamente.
Harry estaba en el castillo, por lo que no había nada de lo que preocuparse. Harry no era importante ahora, Gabriel lo era. Probablemente había algún fallo con el hechizo, eso era todo.
- Señor Wolpert –dijo finalmente-, como ve Harry está en el castillo. Ha hecho bien en avisarme, pero durante el resto de las vacaciones simplemente asegúrese de verlo llegar a vuestra Sala Común por las noches. Que el resto de los que se han quedado se aseguren de verlo también al menos una vez durante el día, por ejemplo cerca de las cocinas. Por el resto no pasa nada y disfrutad de las vacaciones. Ante todo no queremos que se dé cuenta ni piense que le seguimos, ¿verdad?
- Sí señor.
El joven de tercer año se fue, dejando al director nuevamente sólo con sus pensamientos.
Después se pasaría por la Madriguera para comprobar el hechizo rastreador, no obstante con el testimonio de los retratos de que Harry estaba en el castillo era suficiente. Había temas más importantes ahora mismo, como el joven William.
En cuanto pudo había ido a San Mungo a visitar a Bill y a obtener su testimonio. Según Molly, el joven había salido del coma mágico. Al parecer alguna especie de organismo se había introducido en su interior y llevaba todo este tiempo absorbiendo su magia, lo cual tenía a los sanadores perplejos ya que no habían detectado nada. Con el organismo fuera sus hechizos de diagnóstico mostraban daños alarmantes en su núcleo mágico. Había un enorme riesgo de que no pudiera volver a realizar magia.
Bill se debatía entre la consciencia y la inconsciencia, murmurando palabras casi inteligibles y sin sentido. No obstante dichas palabras ayudaron al director a empezar a atar cabos.
Voldemort había liberado a alguna clase de criatura bastante antigua, probablemente con el objetivo de crear caos y poder preparar lo que fuese que estuviese preparando sin contratiempos.
Heredero del silencio… debía ser el título del que había encerrado a la criatura. Y como era común antiguamente, profesiones, secretos y títulos se pasaban únicamente de maestro a aprendiz.
Gabriel… Gabriel debía ser el actual Heredero del Silencio. Cualquier información sobre la criatura y como volver a encerrarla la tenía él. El objeto que poseía… podría tratarse de un arma contra ella.
Ese debía ser el motivo por el que Voldemort lo buscaba, para que no pudiese encerrarlo antes de que causase el caos necesario. Y cuando todo acabase él mismo usaría el arma para neutralizar y/o controlar a la criatura, demostrando así su 'superioridad'.
Y ese era el motivo por el que aquel… ser había atacado en Hogsmeade. Un siervo de la criatura en busca de acallar al único que le suponía una amenaza.
Nuevamente se levantó y fue hasta su pensadero. Allí tenía colocadas todas las conversaciones e información que había obtenido sobre Gabriel. Se adentró nuevamente en ellas.
Escuchó de nuevo la información proveniente de Mundungus y Remus durante el verano.
Prestó más atención a la conversación que había pillado entre el pelirrojo y Bergan semanas atrás.
Observó de nuevo el ataque en Hogsmeade.
Al salir miró preocupado a Fawkes, su fénix.
- Me estoy haciendo mayor, Fawkes. Hace años no hubiera subestimado tanto a alguien que no portaba una varita. Me he olvidado de que existe un mundo más allá de mis narices.
Miró por la ventana.
Encontrar a Gabriel era primordial, no obstante su anonimato y protección también lo eran. No podía permitir que ni Voldemort ni nadie encontrase la más mínima pista sobre él. Es lo único que, por el momento, podía hacer para ayudar.
- Claramente Bergan es el nuevo maestro de Gabriel, y a pesar de sus clases y resto de responsabilidades, su fama como tutor le precede. Con él recibirá una enseñanza más que adecuada… y si estoy en lo correcto eso provocará que se oculte aquí, en Hogwarts.
Debía interrumpir toda búsqueda a la que había mandado a los miembros de la Orden… sobre todo Severus. Debía evitar a toda costa que Voldemort se enterase de cualquier detalle que sus espías pudiesen informarle y que hasta el momento él mismo consideraba sin importancia. Él mismo lo buscaría por el castillo en cuanto empezase de nuevo el curso.
Se había acostumbrado demasiado a la política… y al estilo de Tom. No obstante ahora había un bando nuevo jugando bajo reglas distintas que él no conocía.
Pero se adaptaría.
Por el Bien Común.
Porque él era el jodido Albus Dumbledore.
Y rendirse no era una opción.
…
"Un ejército invasor arrasaba la tierra, propagándose raudo como un líquido. Con él llegaron la oscuridad y la caída de la luz. Los hombres se ocultaron en sus casas mientras, fuera, silbaban las lanzas que penetraban incluso en las paredes de piedra. Un sinfín de soldados cayeron muertos, pero todos recibían nueva vida al golpear el suelo. Cuando el ejército se hubo marchado, la tierra reverdeció, despejada y fértil.
¿Qué es?"
¡Por fin! Tras dos días recorriendo los dichosos niveles, tras dos días de seleccionar cuidadosamente los caminos por los que pasar, de ir hacia delante y hacia atrás y quedarse horas delante de las dichosas salas protegidas por acertijos imposibles, por fin habían llegado a la última sala del tesoro.
¿Las criaturas que actuaban de 'Wumpus'? Girólitos. Gigantes de piedra con la capacidad de enrollarse como armadillos y rodar a velocidades pasmosas, aplastando todo por su paso. Según Ithilwen dichas criaturas se consideraban extintas, ya que habían sido los enanos los que las criaban en sus minas.
Estas criaturas mágicas se habían considerado, en la antigüedad, 'regeneradores' de montañas. Chocaban contra paredes de piedra para desprender rocas de pequeño tamaño y 'ablandarlas', las cuales eran su principal fuente de alimento. En su interior sufrían presiones tan altas que alteraban su composición, similar al requerido por las rocas metamórficas. Finalmente esas durísimas rocas eran excretadas, llenando la montaña de materiales de muy alta calidad. Y en muchas ocasiones entre dichos materiales también se producían piedras preciosas, motivo por el que los enanos se habían dedicado a criarlos.
Tras haber matado 2 de ellos, Ithilwen se negó a matar ninguno más, por lo que tuvieron que pasar mucho más trabajo y perder más tiempo para sortearlos.
Luego, cada una de las salas del tesoro estaba protegido por acertijos en élfico, que sólo aparecían ante la sangre de la joven.
"Cuatro grandes amigos hay, inseparables hasta el extremo. Rara vez se ven unos a otros, aunque se conozcan desde que el mundo es mundo.
¿Quiénes son?"
La primera había sido fácil. Ithilwen les dio un momento a los otros para pensarlo antes de decir, con una sonrisa, la respuesta. Dentro encontraron unos cuantos cofres llenos de oro y joyas. No le dieron mucha importancia y los guardaron en la mochila de Gabriel.
Sin embargo el resto de acertijos no fueron tan sencillos. Uno en concreto tardaron horas en resolverlo:
"Resistiendo cansado en el fondo quiero partir,
a menudo guerreo contra el agua y el viento;
en la vida volveré al lugar en el que nací.
Si me planto con fuerza podré quedarme quieto,
más si cedo, fuerza ganarán mis enemigos,
que me obligarán a escapar con gran desespero
y robarán el tesoro que guardo conmigo.
Impediré tal cosa mientras mi cola aguante
y las piedras sigan ligadas a mi destino.
¿Quién soy?"
Como Dereck les había sugerido que se lo tomasen con calma para darle tiempo de sobra para preparar su 'distracción', y la verdad es que estaban agotados de las peleas, por lo que pasaron un par de noches en las diversas salas del tesoro. Sabían que una vez que salieran de esa zona no podrían volver a disfrutar de descanso ininterrumpido ni seguro. Avisaron a Dereck usando un patronus, y éste les dio el visto bueno, aunque no se reunió con ellos. Únicamente les informó que aprovecharía el tiempo para 'mejorar' la calidad de la distracción.
En las salas del tesoro restantes encontraron objetos varios, libros, armas, artefactos divinos… que no observaron en profundidad, sólo guardaron. Preferían dejar la catalogación para cuando salieran de allí.
Mientras debatían el último enigma, el tiempo pasaba rápidamente sin que se diesen cuenta. A ratos hablaban los tres entre ellos, a ratos se quedaban en silencio, pensando y meditando.
- La tierra reverdeció, despejada y fértil –repitió Gabriel en voz alta, rompiendo el silencio que se había impuesto y atrayendo la atención de los otros-. Implica que la tierra fue abonada y fertilizada, pero si fue despejada, no pudo haberse abonado. ¿Quizás regada? El agua limpia la suciedad, y las plantas crecerían con mayor rapidez…
- Lluvia –continuó Ithilwen con el pensamiento del pelirrojo, intuyendo por dónde iba la idea-. Un sinfín de soldados cayeron muertos, pero todos recibían nueva vida al golpear el suelo. Gotas de lluvia.
- Con él llegaron la oscuridad y la caída de la luz –asintió el joven-, nubes oscuras que tapan todo. Rayos y truenos son la única fuente de luz. Los hombres se ocultaron en sus casas mientras, fuera, silbaban las lanzas que penetraban incluso en las paredes de piedra. El viento, capaz de entrar por cualquier resquicio, produciendo a su paso sonidos que parecen silbidos.
- ¿Una tormenta? –preguntó Remus.
- Raumo –Ithilwen probó a decir en élfico, más nada ocurrió.
- Un ejército invasor arrasaba la tierra, propagándose raudo como un líquido –Gabriel recitó-. El tono del acertijo implica una tormenta muy fuerte, muy poderosa y destructiva… una tempestad.
Para sorpresa de todos la puerta se iluminó y se abrió en cuanto el pelirrojo dijo esa palabra, a pesar de no haberla dicho en élfico.
Aunque extrañados, entraron. Esa última sala únicamente contenía una mesa, una silla y un enorme y antiguo papiro enrollado sobre sí mismo. El título del mismo provocó que la joven elfa ahogara un grito de asombro.
- ¿Qué es?
- Es… el diario de mi antepasado, de Idhrenion. Su vida contada en sus palabras. Un relato escrito de lo que verdaderamente pasó.
Remus lanzó varios hechizos que asegurasen que no fuese dañado antes de cogerlo y guardarlo en la mochila de Gabriel.
Se sentaron allí para descansar un último momento antes de la carrera que les tocaba.
- ¿Qué van a hacer los autómatas? –preguntó Remus-. Ellos no están vivos, por lo que no podrán salir de la cueva de la misma forma que nosotros.
Los otros dos se sobresaltaron y miraron a sus silenciosos guardianes. Se habían olvidado de ellos completamente.
- Y por sí solos van a ser incapaces de salir de aquí –comprendió Ithilwen con horror.
- Deben usar la zona de teletransporte de esta región para volver a la entrada –fue la respuesta del pelirrojo-. De aquí en adelante debemos seguir solos.
- No es aconsejable –dijo uno de los autómatas-. Este lugar representa demasiado peligro para el descendiente y el heredero.
- Atrapados aquí dejareis de ser útiles. Además de que a partir de aquí el juego será de evasión y no de lucha. Debemos pelear lo mínimo para seguir y procurar en todo momento mantenernos ocultos.
- No es aconsejable –repitió otro de los autómatas.
- Es una orden –replicó la joven.
- … muy bien –fue la respuesta final de las estatuas doradas, sabiendo que debían obedecer órdenes por encima de todo.
Se pusieron de nuevo en marcha y llegaron a la susodicha zona. La activaron y los autómatas se fueron. La desactivaron y la volvieron a activar cambiando el destino.
- Recordad: 13*7 runas en cada región.
Los otros 2 asintieron. Remus conjuró un patronus y lo envió a Dereck:
- Dereck, estamos a punto de empezar. Empieza la distracción.
Varios minutos después recibieron la respuesta.
- Muy bien, he comenzado. Mi parte durará unas horas. Si lo hago durar demasiado, los defensores entenderán de todas formas que no es real. Al acabar, si lo he hecho bien, la cueva creerá que ha perdido su mayor fuente de energía, por lo que temporalmente y hasta que se dé cuenta de la mentira, las defensas deberían volver a entrar en modo hibernación. Ahora corred y… lo siento.
Los 3 se miraron confusos ante esa disculpa del final, pero se encogieron de hombros.
Remus reforzó todos los hechizos de ocultación que había colocado sobre ellos y se transformó nuevamente. En cuanto lo hizo se escucharon las alarmas del nivel y a lo lejos escucharon algo enorme girar y chocar.
¡Se habían olvidado de que esa zona era anti-lobisomes!
Se dieron prisa y entraron en el teletransporte.
Llegaron a la región que simbolizaba el agua, sólo para resbalar y caerse. El suelo y las paredes estaban completamente cubiertas de hielo.
- ¿Hielo? –preguntaron al mismo tiempo que empezaban a tiritar. Hacía bastante frío allí.
- No sólo hace difícil moverse, sino que cualquier magia que hagamos para entrar en calor normalmente sería detectada y absorbida.
Remus volvió a su forma humana y empezó a lanzar nuevos hechizos, primero para entrar en calor, segundo para aislarlos de la temperatura, tercero para poder pisar el hielo sin resbalar, y cuarto para ocultar dichas magias. Luego volvió a transformarse.
- Por suerte para nosotros el uso práctico de la magia ha avanzado bastante desde la era de los dioses.
Siguiendo al casi invisible Remus, avanzaron hasta una de las salas de runas, no obstante se encontraron con una tremenda sorpresa que casi les para el corazón:
Había un ejército en medio, esperándoles.
Decenas de criaturas con un aspecto muy similar a los goblins de piedra que habían combatido anteriormente… si no fuera por su aspecto helado. ¿Podrían estar formados de rocas tan frías que daban un aspecto de congelados? Pero según lo que Gabriel recordaba de las clases de Hagrid, los goblins de piedra no podía sobrevivir temperaturas tan bajas durante largas temporadas ya que el hielo destruiría la roca poco a poco.
Recordó entonces a los girólitos, que producían piedra de alta calidad, puede que incluso lo suficiente resistentes al frío y a otras condiciones extremas. Eso los convertía en una sub-especie nueva… ¿Qué otras habría en esta cueva, que otros malditos peligros?
Procurando ser lo más sigilosos posible, se movieron entre las criaturas sin que se dieran cuenta y se dirigieron a las runas. Remus eligió la correcta, la activaron y se fueron.
Llegaron otra vez al principio del nivel.
- ¿Qué diablos era eso? –preguntó Ithilwen en un susurro asustado-. ¿La distracción no debería haberlos atraído?
- Aún acaba de empezar –replicó Remus, volviendo a su forma humana por un instante-. Hay que darle tiempo. Lo raro es que los defensores 'básicos' ya estén activos…
- Al activarse los de la primera región, se activarían los de todas.
Gabriel no dijo nada. Sólo les instó a seguir. Tenían prisa.
Y él un mal presentimiento.
Tardé un poco más de lo esperado.
A ver cuántos aciertan los acertijos.
