Capítulo 36: La Verdadera Identidad de George Jacobson

El almirante George Jacobson estaba realmente decepcionado con su amigo el comodoro Norrington, pues jamás se hubiera imaginado que tendría por prometida a una mujer tan disoluta como aquella a la que acababa de echar. Jacobson necesitaba que su amigo le diera una buena explicación al respecto.

-Bueno –se dirigió hacia su amigo mientras se cruzaba de brazos-, espero que tengas una buena explicación al respecto.

James, que no estaba con la ropa desarreglada como lo había estado el desvergonzado del capitán Sparrow, suspiró un tanto cansado y recogió ambas piernas para abrazarlas. ¿Se decidiría a contarle la verdad a su mejor amigo? Lo miró, dudoso.

-¿Y? –insistió el otro- ¿Me lo vas a decir o no?

-He de confesarte que es una historia algo difícil de creer, George –le dijo al fin.

-No importa, sólo quiero saber por qué te comprometiste con una mujer de esas características.

-En realidad, ella no es mi prometida…, como realmente quisiera que lo sea –esto último lo dijo en un tono entristecido.

Jacobson se asombró por aquel tono de voz casi nunca escuchado en su mejor amigo, entonces resolvió no ser tan duro y fue a sentarse en la orilla de la cama, a su lado.

-Explícame el por qué –insistió ya más tranquilo-. Cuéntamelo todo, James. No importa qué tan increíble sea tu historia, tú sabes que siempre creeré en lo que me digas.

El comodoro lo miró ahora más calmado, se decidió entonces a confiar en él y contárselo todo.

Mientras tanto, Elizabeth y Will se llevaban a rastras al antes identificado con el género masculino, hacia su habitación para que se vistiera de una vez por todas. Tomada por cada brazo, Katrina Watson, antes, Jack Sparrow, se dejaba llevar con desgano y fastidio, y mientras caminaban por el pasillo, de vez en cuando se encontraban con alguno que otro sirviente, que quedaba pasmado ante tal desvergonzado espectáculo, pues cabe aclarar, que nuestro ex pirata masculino, ahora, femenino, llevaba puesto tan solo una sábana que apenas cubría sus anchos calzones y corsé ajustado (en aquellos tiempos no existía el sostén (corpiño), prenda que se inventó a principios del siglo XX).

-¿Qué pasa? –le preguntaba Jack desafiante en cuanto se cruzaba con alguno de ellos- ¿Acaso nunca han visto antes a una chica en ropa interior?

Cuando apenas llegaron hasta los aposentos de Jack Sparrow, los dos jóvenes lo lanzaron adentro sin ninguna suavidad para luego entrar ellos y cerrar la puerta tras de sí.

-¡¿Se puede saber qué estabas haciendo con James, Jack?! –quiso saber Elizabeth mientras lo apuntaba acusadoramente con el dedo índice mientras nuestro protagonista se ponía en pie.

-¡E-eso! ¡Se supone que eres bien mujer! Digo, ¡Hombre! –habló Will bastante nervioso y colorado, equivocándose mientras sus ojos se posaban sobre la semidesnuda, sexy y esbelta figura de su amigo.

-¡¡Tú mira hacia el otro lado hasta que el libidinoso de Jack se ponga algo de ropa!! –le ordenó Elizabeth enfurecida a su novio, quien de inmediato le hizo caso por temor a volverse a pelear con ella-. ¡Y tú, vístete de una buena vez! –le exigió la chica a Jack.

-¿Al final qué quieres, Elizabeth? –el aludido se hizo el ofendido poniendo los brazos en jarra y empezar a imitar a su "amiga":

-¡Jack! ¿Qué hiciste? ¡Jack! ¡Vístete! ¡Jack! ¡Te amo! –dijo, hablando ridículamente.

-¡Yo no dije eso! –se defendió molesta.

-¡A que sí lo dijiste! –insistió el pirata.

-¡No! ¡Jamás te dije que te amo!

-¡Ajá! –Jack le hizo una seña para callarla- Ahora SÍ que lo dijiste.

-¡Gggrrrrrrr! ¡Cuánto te odio! –exclamó molesta al darse cuenta de la pequeña trampa gramatical de su "amigo".

Ya domesticada la "bestia", Jack Sparrow se dirigió hacia el guardarropa para sacar otro vestido de allí y así poder vestirse de una buena vez para que lo dejaran en paz. Sacó uno plateado con bellos bordados dorados, y haciendo una mueca de disgusto, dijo:

-Odio estas cosas… los bordados nunca me gustaron.

Elizabeth lo miró bastante enojada, y le dijo:

-¡¿Es que nunca puedes hablar en serio, Jack?! ¡Eres un estúpido hipócrita!

-¡Ah! ¿Quieres que hable en serio, querida? –la desafió el pirata mientras se ponía aquellas ropas femeninas-. Bueno, pues para empezar, estoy harto de este anillo y su condenada maldición, estoy harto de tener que ponerme estos vestidos incómodos, estoy harto de usar este corsé tan ajustado que no me deja espacio en el estómago más que para una copita de ron, estoy harto de tener que pellizcarme las mejillas para tenerlas sonrojadas, estoy harto de tener que peinarme con estos incómodos peinados, estoy harto de tener que usar estos diminutos zapatos que sólo me sacan callos, estoy harto de tener que perfumarme, estoy harto de tener que comportarme como una fina dama de sociedad, estoy harto de que me estén persiguiendo sólo por mi escultural cuerpo de diosa griega, y por sobre todas las cosas, ¡estoy harto de tener que bañarme todos los días! ¡No quiero saber nada de un comodoro enamorado ni de un almirante indiferente! ¡Sólo quiero volver a ser el capitán Jack Sparrow, emborracharme con todo el ron que quiera y navegar en mi querido "Perla Negra" por todo el Caribe!

Will y Elizabeth se le quedaron mirando bastante sorprendidos, aquel personaje estrafalario que por fin había terminado de sincerarse y de vestirse ante ellos. Jamás se habían imaginado lo duro que estaba siendo toda aquella situación para el pobre Jack Sparrow, hasta sintieron mucha lástima por sus calamidades. ¡Y ellos que se habían burlado cruelmente de él! Ahora que sabían lo que sentía, los dos jóvenes tratarían de ayudarlo en lo que pudieran.

-¿Qué les parece este vestido? ¿Me queda bien? ¿Hace juego con el color de mis ojos? –les preguntó femeninamente remilgado el supuestamente "sufrido" capitán del "Perla Negra", confundiendo a la pobre pareja. Otra vez se había burlado de ellos.

-¡Te queda espectacular! –exclamó rápidamente el baboso William Turner, pero su celosa novia lo jaló fuertemente de su cola de caballo para que se calmara.

-¿Lo ves, Jack? –se quejó-, ¡nunca nos dices la verdad! ¿Fue cierto todo lo que nos dijiste?

-Tan cierto como que Will es virgen –contestó frescamente el pirata.

-¡Oye! –se molestó el aludido.

-¡Will! ¿Acaso no lo eres? –se ofendió Elizabeth-. ¿Estuviste con otra mujer antes?

El pobre de Turner se quedó sin saber qué decir hasta que hizo un ademán de fastidio y le replicó:

-Mira, Elizabeth, lo que más nos interesa saber ahora es qué estaba haciendo Jack en la habitación de Norrington para que el almirante Jacobson los sacara a empujones semidesnudo.

-¡Claro! –se quejó el capitán Sparrow- ¡Ahora te conviene! ¿Verdad?

-Dinos qué estabas haciendo, Jack –insistió el joven, ignorando las quejas del pirata y la mirada acusadora de su novia-, estamos preocupados por tu masculinidad…

Jack Sparrow bufó fastidiado, y mientras se sentaba pesadamente sobre un bello diván color lila, les dijo:

-Sólo le estaba mostrando cómo haría para poder seducir al almirante estirado.

-¡No le digas así! ¡Él es todo lo que una mujer desea en un hombre! –se molestó Elizabeth al escuchar cómo difamaban a su héroe.

-¡Elizabeth! ¿Te das cuenta de lo que acabas de decir?–la amonestó Will, celoso, pero tratando de ignorarlo (esta vez le tocó el turno a ella de hacerse la tonta) se dirigió hacia Jack y le preguntó apresuradamente:

-¿Y crees que lo enamorarás como lo hiciste con Norrington? ¿Crees que él hará todo lo que tú le pidas como lo hace tu títere? No me extraña de ti, pues siempre estás utilizando a tu antojo y conveniencia a todo el mundo.

-¡Exacto! –reafirmó el desvergonzado pirata mientras se volvía a poner en pie y tomaba a Will Turner por el cuello de la camisa y le acercaba su rostro al de él mientras le decía sugerentemente ante la sorpresa de Elizabeth:

-Es lo mismo que haré contigo más adelante, jovencito. No sabes cuánto me voy a divertir contigo.

Y mientras lo soltaba, dejándolo bastante atontado, Jack Sparrow se dirigió hacia la puerta, (caminando más raro de lo habitual gracias a los zapatos), la abrió, y antes de salir, giró su rostro hacia sus "amigos" y les dijo:

-¿Quieren saber de lo que soy capaz para volver a ser un hombre? Soy un descarriado y pervertido pirata que no tiene reglas… -hizo unas muecas como si repensara en lo que acababa de decir-, bueno, quizás es más una guía… Pero, eso no importa ahora, ya se enterarán de lo que haré para obtener ese mapa. Adiós.

Y cerró la puerta, dejando a un Will Turner y a una Elizabeth Swann bastante perplejos.

-¿Qué crees que hará? –le preguntó la chica sin sacar los ojos de la puerta.

-Creo, que perder su virginidad –respondió e muchacho, también sin quitar la vista de la puerta.

-Pero entonces será una mujer para siempre.

-Bueno, quizás se lo robe cuando lo seduzca…

Elizabeth suspiró, en cierta manera, envidiaba la libertad de aquel pirata. Envidiaba que pudiera ser tan libertino con Jacobson. ¡Oh! ¡Aquel sujeto era un adonis para ella!

-Si hace eso, tendremos que escaparnos junto con él… -dijo luego, resignada ante su suerte.

-Si es que logra hechizarlo. Me parece extraño que el anillo no funcione sobre ese hombre… -dijo pensativo el muchacho, quien comenzaba otra vez a tener celos por Katrina Watson.

A todo eso, el comodoro James Norrington le había contado completamente TODO a su más íntimo amigo, no le había ocultado nada, pues confiaba plenamente en su juicio.

-Y eso es todo lo que me ha ocurrido hasta ahora, George. Todo esto ha sido una completa locura… -se llevó ambas manos a la cabeza, totalmente abatido-. Como mujer, ese pirata está acabando conmigo… ¿Y qué puedo hacer yo? Estoy completamente rendido a sus pies…

George frunció la boca y el entrecejo, disgustado, luego, lentamente le colocó la mano sobre su hombro y le preguntó muy seriamente:

-James, ¿realmente crees que pasó algo entre ustedes dos?

El comodoro se tomó su tiempo para contestar, y mirándolo a los ojos, le respondió desesperado:

-A veces creo que sí, pero otras veces creo que no, que él me está engañando, utilizando a su antojo, pues sabe que estoy locamente…, enamorado de… ella…

-Seguramente te está engañando –le dijo sin dudarlo-. Tienes que entregarlo a Lord Beckett de inmediato en cuanto la "Piedra Mística" esté en tus manos.

-Pero… -replicó dubitativo-, ¿crees que sea eso lo correcto? No apruebo lo que ese hombre quiere hacer con él.

-Deja de pensar en lo que es correcto o no. Piensa en lo que debes hacer o no. Serás almirante si cumples con los pedidos de Beckett, piénsalo bien, es la oportunidad de tu vida. Sparrow es un pirata desalmado y ni siquiera siente algo por ti. No seas tonto y sigue mi consejo, James.

Norrington guardó silencio por unos momentos, luego sonrió y le dijo:

-Sé que tienes razón, George, siempre has podido conservar la cabeza en su lugar, pero no podré hacer lo que me pides si no conseguimos el mapa.

-Le daré ese estúpido mapa si tanto lo necesita. Lo prometo. Pero no puedo fingir alguna simpatía hacia ese sucio pirata... –bajo la cabeza y guardó silencio por unos momentos-, temo que pueda descubrirme…

-Jack jamás sabrá por qué nunca podrá hechizarte con el anillo, te lo prometo –le juró James con gran solemnidad mientras también le colocaba la mano en el hombro de su amigo.

El almirante George Jacobson lo miró con una expresión de dulzura y agradecimiento en sus ojos, como que quisiera confesarle algo que había guardado en lo más profundo se su corazón desde hacía ya años. Pero James, ni siquiera se daba cuenta de sus verdaderos sentimientos hacia él. Para el oficial, sólo era su mejor amigo y nada más.

Jacobson suspiró resignado y luego se levantó de la cama.

-Eso lo sé –respondió, sonriéndole cariñosamente, para luego cambiar de una expresión dulce a la de una seria, y retirarse de la alcoba de su amigo.

El comodoro James Norrington se quedó mirando por unos instantes hacia la puerta recientemente cerrada, pensativo, paro luego pestañear varias veces y volver al presente.

-No entiendo cómo puedes vivir así, mi querido… amigo –dijo, suspirando.

Después de haber dejado a su amigo James descansar tranquilo, el almirante George Jacobson se dirigió hacia el salón de antigüedades para sacar el dichoso mapa de una vitrina y luego dirigirse hacia su propia alcoba para poder descansar un rato hasta la hora del almuerzo, donde le daría el mapa a Jack. El viaje en carruaje había sido bastante agotador, y sobre todo, el estresante impacto de la increíble historia que James le había contado, sobre todo, cuando él le había dicho que era capaz de casarse con Sparrow si es que habían tenido relaciones.

Mientras caminaba muy pensativo por el pasillo, pudo notar con desagrado que la "prometida" de su amigo, Katrina Watson, estaba sentada en el fino marco de una enorme ventana. Cuando estaban a punto de cruzarse, Jack (Katrina), se levantó para saludar al almirante, tratando de hechizarlo con la maldición del anillo.

-Buenos días –le dijo,

-Aquí tienes tu estúpido mapa –le dijo de malas mientras se lo entregaba rudamente y se marchaba de allí sin decir una palabra más, dejando a un Jack Sparrow bastante confundido y sorprendido, mirándolo sin poder decir una sola palabra por unos momentos.

-Soy increíblemente seductor… -murmuró-, ni siquiera le dije qué quería y me dio el mapa sin problemas. Seguramente somos almas gemelas…

Jack se quedó mudo otra vez, sin ganas de seguir haciendo el tonto, estaba preocupado por lo que sentía por aquel hombre, estaba muy preocupado. ¿Acaso Elizabeth tenía razón? ¿El inigualable Jack Sparrow, el capitán Jack Sparrow había perdido su masculinidad? Él tenía que admitirlo, sería demasiado tonto si no lo reconocía. Él estaba enamorado del almirante Geoge Jacobson, perdidamente enamorado, y nada podía hacer al respecto. ¿Acaso sería capaz de entregarse a él? ¡Sería una completa locura! ¡Sería su esposa y sirvienta para siempre! ¡Adiós libertad! ¡Adiós mar! Y sobre todo ¡Adiós Perla Negra! Pero… ¿y si ser la mujer de Jacobson no fuera tan malo? ¿Valía entonces la pena? ¿sería feliz?

-Tengo que encontrar pronto la forma de quitarme este anillo… -murmuró preocupado mientras alzaba la mano frente suyo y miraba el objeto de su preocupación.

Una vez en sus habitaciones, el almirante fue hasta su escritorio y sacó de uno de sus cajones una vieja y ajada carpeta, de la cual sacó unos papeles y se puso a leerlos con detenimiento por un largo lapso de tiempo. Buscó en ellos, una lista de nombres, el nombre del hombre que le interesaba, pues sabía que lo había leído allí alguna vez, leyó y leyó hasta que por fin lo encontró.

-… Así que tú también estuviste allí, capitán Jack Sparrow… -comentó rencorosamente-. Entonces, fue la decisión de la providencia el que James te haya traído hasta mí…

Sonriendo malignamente, Jacobson guardó otra vez aquellos viejos papeles en el cajón bajo llave. Estaba satisfecho, por fin su venganza se concretaría por completo. Entonces, sucedió algo que nadie jamás, salvo James Norrington, sabía acerca de este rudo hombre.

Aquel gran almirante laureado por todo el mundo, luego de haber cerrado con llave todas las cerraduras de las puertas y las ventanas, después de haber corrido todas las cortinas de la habitación, después de haberse asegurado de que nadie se encontraba escondido en ningún lugar de su recámara, el gran almirante George Jacobson, el "Héroe de Inglaterra", el "Terror Inglés de los Siete Mares", el "Caballero de la Espada", se paró frente al espejo, observándose por unos momentos, hasta que de repente, se sacó la peluca de un tirón lanzándola al suelo con frustración, dejando que una hermosa mata de cabellos dorados salieran de su escondite. Entonces, desde sus ojos brotaron lágrimas de dolor y rencor, se mordió los labios tratando de dominar su ira, sus puños se cerraron con fuerza, y dijo, esta vez con una voz completamente femenina:

-Maldito pirata, vas a pagar todo lo que le estás haciendo a mi amado James. ¿Sufres por ser lo que no eres? Tú nunca sabrás lo que es vivir siendo otra persona, Jack Sparrow, siendo lo que no eres en realidad, sin poder demostrar tus verdaderos sentimientos… -sus ojos centellaron-. Yo, Isabel Jacobson, hija de los fallecidos Lord Stanley Jacobson y Lady María Saint Francis, y hermana del fallecido George Jacobson, juré en mi infancia que aunque tendría que sacrificar toda mi feminidad, me vengaría de todos aquellos piratas que mataron a toda mi familia hace ya 20 años... Lo prometí y lo sigo manteniendo, y tú serás el próximo que caerá bajo el filo de mi espada vengadora, capitán Jack Sparrow.

Notas de una Autora Entristecida:

¿Alguna vez quisieron a una mascota tanto que les dolió cuando murió? Pues resulta que ayer murió mi amado gorrión llamado José, luego de haber estado conmigo durante tres hermosos años. Lo crié desde que era un pichón, y de inmediato supe que era ciego, y así fue, no podía ver y tenía una patita chueca. Era un amor, era mi ángel, y jamás lo olvidaré.

Mañana viajaré con mi mamá a Salta, la capital de mi provincia que lleva el mismo nombre. Estaremos allí por unos cinco días de vacaciones, así que no se preocupen si no actualizo rápido, pero tengan por seguro que me desesperaré allá al no poder seguir escribiendo este lindo fics, jeh.

¿Y? ¿se sorprendieron sobre la verdadera identidad de Jacobson? En el próximo capítulo se enterarán del porqué de su falsa identidad. (Esto parece una historia de travestis, en fin… así salió esto, escribo por inspiración)

Jack ama a Isabel sin saber su verdadera identidad, Isabel ama a James, quien no siente lo mismo por ella, Will se siente atraído a Jack, Elizabeth se siente atraída a George… ¡Qué lío! ¿Qué pasará?

¿Quieren que George Jacobson siga apareciendo en este fics? Realmente tengo pensado el fics siguiente a este, en el que se decidirá la relación entre Jack e Isabel.

Querida Dafty, ¡me interesa muchísimo sus opiniones! ¡No sabes lo mucho que me inspiran!

Querida Jenny, gracias por perdonarme…

Sayounara Bye Bye!

Gabriella Yu

(Le dedico este capítulo a mi querido gorrión, quien me enseñó a amar a todos los pájaros)