Disclaimer: Es mío! noooo.
A/N: ¡Muchas gracias por los comentarios! me alegro que les gustase. Ana, como siempre es un genial recibir un comentario tuyo :). Javi, lo mismo, muchas gracias por comentar.
Team time! XD. Se me hace difícil escribir de todos, pero lo intento.
Comentarios y críticas bien recibidos, siempre con respeto.
Gracias por pasarse y leerlo.-
36.-
No hay momento incómodo la mañana después, preguntas profundas ni tampoco momentos de realización. Todo es normal, cotidiano; como si hubiesen hecho las mismas cosas por años y no fuese más que una rutina entre ellos el despertar en los brazos del otro, besarse para darse los buenos días; y mientras desayunan hablar del caso del momento, de William o del nuevo café que hay en el centro y que tiene los mejores pasteles de chocolate del mundo.
En los días posteriores esa naturalidad continúa, aunque en el trabajo siguen permaneciendo profesionales y hasta algo distantes. Lisbon no quiere que por ahora se sepa de su relación, al menos por un tiempo. A él le gustaría hacer lo contrario, decírselo a todo el mundo, poder tomarla de la mano cuando van a comer, darle un beso cuando ella esté enojada y más que nada mostrarle a todo el que esté en su camino que ella es suya. Pero sabe que si lo hace, es muy posible que Lisbon termine dándole un puñetazo o peor, disparándole.
Sin embargo, puede disfrutar de pequeños momentos. Esas sonrisas cómplices cuando nadie los ve, el roce de su mano cuando le da una carpeta; las conversaciones cuando él va a su oficina y se tiende en el sofá, los viajes en el auto los dos solos, cuando puede acariciarla sin temor e incluso robarle un beso. Son esos momentos los que le hacen sonreír genuinamente todo el día; para la gran consternación de Lisbon que cree que en cualquier instante todo el mundo se dará cuenta. Pero no puede evitarlo, es demasiado el tiempo que ha pasado sin sentirse así de feliz. Quizás ella tenga razón y no es más que un idiota sensiblero.
Es tarde ya en el CBI, sólo quedan algunos agentes en el edificio y el equipo, que está disfrutando de una pizza como premio por otro caso cerrado. Rigsby está mostrando fotos de Benjamin que ha resultado ser muy bueno en los deportes, para gran orgullo de su padre; mientras Lisbon y Van Pelt comentan sobre lo grande que está y le preguntan si va bien en la escuela, dudas que Rigsby responde con entusiasmo. Jane no ha quitado la mirada de Lisbon en todo el tiempo que llevan reunidos en la mesa, y es más que seguro que además tiene una sonrisa estúpida en el rostro. Ella también se ha dado cuenta, aunque no lo ha mirado ni siquiera una vez; pero cada cierto tiempo le da una patada de advertencia en la pantorrilla, a la que él responde frunciendo ligeramente el ceño por el dolor, para luego volver a sonreír.
Durante este intercambio, el consultor no ha notado que hay alguien en esa mesa que no participa de la alegre conversación entre los otros tres agentes. Es sólo cuando Cho carraspea ligeramente para llamar su atención, que se da cuenta que ha estado observando cómo él y Lisbon actúan entre ellos.
-¿Qué pasa?
-Nada-contesta el asiático-sólo estoy agradecido de ver que ya no estás llorando por los rincones; se estaba volviendo bastante molesto.
El consultor rueda los ojos a modo de respuesta.
-¿Qué pasa?-pregunta de pronto Van Pelt, interesándose en lo que ha dicho Cho.
-Nada-Cho niega con la cabeza y el consultor suspira aliviado-sólo que la jefa y Jane se han liado.
Lisbon le da una mirada asesina a Jane, que levanta las manos en señal de inocencia.
-Pfff, ya era hora-dice Rigsby-pensé que no te habías dado cuenta que la jefa...-Lisbon se vuelve hacia él y Rigsby murmura-...disculpe jefa.
-Pensé que habíamos quedado en que les diríamos dentro de un tiempo-le dice Lisbon a Jane entre dientes.
-¡Yo no dije nada!
-No fue necesario. Tienes esa sonrisa estúpida que no te abandona desde hace días-explicó Cho- y te la pasas intentando tocar a Lisbon cada vez que tienes oportunidad de hacerlo. Eres muy obvio.
-Ve el lado bueno Lisbon-le dijo a la agente cuando ella le lanzó otra de sus miradas asesinas-ya no tenemos que escondernos ni intentar disimular.
-Se les da terrible de todas formas-intervino Van Pelt y Rigsby ríe por lo bajo. Lisbon menea la cabeza y rueda los ojos.
-Por cierto, no te hacía del tipo sensible-le dice Cho a Jane-con todas esas sonrisitas y suspiros. Eres bastante irritante.
-No eres el primero en decírmelo, Cho, no eres el primero.
