Yukihana: ¡Hola! Les traigo El Nuevo Capítulo de la Historia.
Naruto no es de mi pertenencia
Autora: Yukihana-Hime. (YH)
Aclaraciones:
-...- = Diálogo de los personajes.
~ ~ = ... Flash Back (Recuerdos)
* ... * = Pensamientos.
CAPITULO 34 - EL VALLE DE LOBOS
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Con ayuda de su padre pelirrojo, se puso de pie después de dar su plegaria. Era la primera vez desde que había recuperado su memoria por completo que se animaba a visitar la tumba de su amado hermano mayor, Itachi. Y aunque se sentía un poco diferente, no sabía cómo explicarlo en palabras de manera adecuada, pero sentía que la parte que pensó muerta después de la trágica muerte de su hermano, comenzaba a revivir ahora que al fin había pedido correctamente disculpas enfrente de la tumba del mayor.
*Tenías razón, Nii-san. Papi no lo defendía solo por su vieja amistad y amor. Sasuke puede llegar a ser humano y sentir amor por sus hijos.*
Karura sonrió, queriendo decir aquellas palabras en voz alta pero no haciéndolo por las personas que estaban a su lado. Si sus padres se enteraran que su renuencia para conocer a Sasuke no solo era por el odio que le tenía, sino por su temor de descubrir que el azabache no solo los había verdaderamente rechazado a ellos como sus hijos, sino también a sus medios hermanos pelinegros, la crucificarían por haberlos preocupado durante tantos años al hacerles creer que solo era por aquel mal sentimiento. Cuando descubrió el trato que tenía Sasuke con Sarada y Ryuu, en verdad lo odio, pensando que Itachi saldría lastimado al descubrir que el Uchiha era el peor ser humano al maltratar a su propia sangre.
*Ahora, no puedo dejar de pensar que tal vez me pase un poco al ponerlo a prueba desde el inicio... pero que sea nuestro secreto.*
Los padres de la chica la miraron confundidos al oírla reír repentinamente y luego enmudecer, quedando petrificada en su lugar, mostrando segundos después una leve sonrisa, llena de un sentimiento de paz que no identificaron.
~Te ha tomado tu tiempo, mi caprichosa hermanita~
Por un momento, Karura creyó haber perdido la cabeza, ya que juraba que por esos segundos pudo sentir la mano cálida y amable de Itachi sobre su cabello acariciándolo como solía hacerlo e incluso escuchar su voz.
-Sí, me ha tomado mi tiempo. -murmuro lo más bajo que pudo.
-¿Dijiste algo, amor? -preguntó Gaara.
No había logrado escucharla, Debido a los aullidos que soltaban la manada de lobos en honor al aniversario luctuoso del mayor de los gemelos Uzumaki.
-Nada.- le respondió de manera juguetona, colocando sus manos en su espalada y alejándose de su padre de manera despreocupada.- Aprovechando la ocasión, iré a dar una vuelta con Yuu.
-Está bien, pero ten cuidado. -pidió el pelirrojo- Si necesitas algo, estaremos hablando un rato con Miska. Yuu, cuídala.
- No te preocupes, no me pasara nada. -dijo al tomar el brazo de su amado, quien asintió a lo pedido por el Kazekage.- No exageres. -le mostro la lengua.
Desde que había perdido la vista, Gaara se había mostrado más sobreprotector, y no es como si le molestara saberse amada pero comenzaba a exasperarla que la trataran como una niña pequeña que no podía andar sin guardián. La joven pareja se alejó, darían un paseo por el territorio de los lobos ninjas aprovechando que por ese día podían andar libremente por ahí en el valle sin que se molestaran los caninos.
Habían pasado dos días desde el desastre en el desierto y justamente ese día era el aniversario de la muerte de Itachi, razón por la que toda su familia junto con los Uchiha y algunos extras, fueron al valle de los lobos, donde yacía la tumba del gemelo mayor. Los más jóvenes ya habían dado sus respetos a su hermano y se retiraron junto a algunos lobos para conocer el lugar. Los restantes se alejaron un poco del santuario creado por los animales, dejando al final solo a Sasuke, rezando y hablando con el hijo que no conoció.
Los hermanos Uchiha observaron tanto a su padre como a su hermana que se marchaba, siguiéndola segundos después, ya que querían preguntarle sobre la actitud que había mostrado los últimos días hacia Sasuke, pero no sabían como comenzar la conversación.
-Espero que las cosas no cambiaran. -dijo la Uzumaki a su novio cuando los hermanos pelinegros se colocaron a su lado.
-No hay grandes cambios, solo más árboles y cuevas. -le respondió Yuu, haciendo referencia a lo que les rodeaba.- Se nota que Miska ha reforzado el entrenamiento de los miembros de su manada.
-Supongo que no quiere perder a alguien más. -el chico asintió a lo dicho por su novia.
-Nunca espere que la tumba de Nii-san estuviera en el valle de los lobos. -se unió Sarada a la conversación.- Creía que estaría en la aldea del remolino.
-Kuro y Miska le pidieron a mis padres el permiso de dejarlo aquí. Es su forma de dejar en claro que Itachi era parte de la manada. -respondió Karura, sintiendo la presencia de algunos lobunos acercándose.- Se nos permite el paso libre para visitar su tumba en días así, e invocando a alguno en otros días.
Yuu y Karura se detuvieron unos pasos delante al notar que Ryuu se había quedado quieto.
- ¿Sucede algo?
-Karura, ¿has perdonado a Sasuke? -el azabache menor ignoro la pregunta de Yuu, centrándose en su hermana.
-¿Porque lo preguntas? -evadió dar una respuesta, intrigada en por qué eso importaba a los contrarios.
- Le diste las gracias de ayudarnos a salir del desierto, no le has dicho nada malo desde entonces pero sobretodo, no pusiste ninguna objeción esta mañana cuando Naruto-san lo invito a venir para ver a Itachi...
-Mmm... Sí que son bastantes cosas. -comento pensativa la mayor.
-Además, ¿te parece bien eso?- Sarada señalo en la dirección desde donde venían, ya que aún se alcanzaba a ver a su padre de rodilla enfrente de tumba.
- ¿Qué cosa? -se burló Karura, a sabiendas de a lo que se refería su hermanita.
Sara quiso golpearse contra una de las grandes rocas que estaban cerca, en su arrebato había olvidado la falta de visión de su hermana y su comentario podía tomarse a mal.
- Creo que se refería a que estés cómodamente vagando por ahí, cuando el señor Sasuke está enfrente de la tumba de Itachi. -aclaro el castaño del grupo.
- Ah, así que es por eso. -expreso Karura, golpeando con un puño la palma de su otra mano.- Simplemente déjenlo hacer lo que quiera.
Sarada se adelantó y bloqueo el camino de la Uzumaki que había retomado el camino. Los varones presentes se mantuvieron en silencio ante el ambiente sofocante alrededor de las chicas, aunque la única que emanaba tensión era la más pequeña.
-Esto no debería ser así. -negó con la cabeza repetidamente.- ¡Se supone que tú lo odias! ¡Odiémoslo juntas! - le grito a su hermana mayor.
Todo el lugar quedo en silencio ante el grito de la menor de los Uchiha, quien hasta después de decirlo, se avergonzó. Días atrás a ambos hermanos no les hubiera importado si Karura perdonaba o no a Sasuke, ya que para ellos el azabache mayor era su ídolo, su ejemplo a seguir como ninja, perdonando su falta de cariño creyendo que era su culpa al no ser fuertes ni dignos del apellido familiar. No obstante, después de todo lo vivido desde su llegada a Suna, su visión había cambiado. Sasuke no era la persona perfecta que ellos creyeron y que siempre admiraron gracias a las palabras de Sakura, quien siempre lo justifico para que ellos no lo odiaran. Ninguno de los presentes sabía como debían reaccionar para continuar con el tema o cambiarlo de manera definitiva, ya que ninguno la habilidad de un Uzumaki para salir de momentos así de tensos con algún comentario o acción sin sentido. ¿Porque Naruto no estaba ahí?
Incluso Shin le servía a Karura, que rogaba que cayera un meteorito sobre ellos para impedir que la risa que luchaba por contenes se escapara de sus labios. Estaba consciente de que el tema era importante para sus medios hermanos pero le era imposible no reírse de lo dicho por Sarada. Las comisuras de sus labios peleaban por alearse y formar una sonrisa. No quería, ni podía reírse. Tanto Karura como Yuu -que se encontraba en la misma situación que su novia- fueron salvados por dos personas extras, aunque no de la mejor manera. Todo aquel tenso ambiente que rodeaba a los cuatro, fue roto cuando dos risas se hicieron presentes desde arriba de un pequeño muro hecho de rocas, justo detrás de ellos.
Kushina y Yashamaru no pudieron evitar reírse de las palabras de Sarada que invitaban a la pelinegra mayor a seguir odiando a Sasuke. Estaban cerca de llegar a su encuentro, cuando escucharon el grito de la Uchiha, pareciéndoles divertido al llegar y ver la seriedad con la que lo dijo.
La pequeña Uchiha se sonrojo al ver al siempre serio Yashamaru reír tan abiertamente por su causa, hasta ese momento solo había escuchado una leve risa o visto las pequeñas sonrisas que mostraba solo a su familia, principalmente a su padre rubio.
-Kushina, Yashamaru. -llamo Karura con fingido enfado de que se burlaran.
Internamente la pelinegra mayor os estaba alabando por su oportuna aparición. Los peligros se tranquilizaron un poco y dieron un salto para colocarse al lado de su hermana mayor.
-¿Ves? Te lo dije ¿no? -Kushina seguía sonriente abrazada a su mellizo y restregando su mejilla con la de él - Sarada puede ser divertida en ocasiones.
-Ya lo creo -acepto el pelirrojo soltándose del agarre de su melliza.
Sarada instintivamente retrocedió un paso al tener de frente a Yashamaru y su rostro tan serio como el de Gaara.
-No eres tan mala para ser Uchiha -le sonrió.
-¿Qué están haciendo aquí? -pregunto Yuu en vano intento de que los Uzumaki no notaran el sonrojo de la chica.
Aunque no sirvió aquella simple distracción, los mellizos lo notaron pero no comentaron nada al respecto del rostro rojizo de la Uchiha al recodar del porque fueron a buscar a su hermana.
-¡Cierto! ¡Onee-sama! -grito la pelirroja abrazando a su hermana - ¡Los lobos…! ¡Los lobos…!
-¿Qué sucede con ellos? -pregunto Yuu con un sonrisa burlona.
Karura era incapaz de hablar al ser zarandeada por una muy emocionada Kushina portadora de un par de ojos aguamarina llenos de ilusión y una gran sonrisa.
-Al parecer los más jóvenes hicieron una estatua de Nii-san -contesto Yashamaru con mal calma que su hermano- y quiere darse a nuestros padres.
- ¡¿Una estatura?! -grito Karura, alejando a la contrario a con su mano en la cara.
-Sí. Nos lo dijo _ mientras jugábamos con él y otros lobos. -Yashamaru tomo del cuello de su ropa a Kushina para que se tranquilizara - Al parecer te usaron de modelo para darle un toque más adulto.
-No sé qué sentir -comento al aire.
- ¿A qué te refieres? - Yuu estaba extrañado por el comentario de su novia- a mí me parece algo muy honorable y noble de su parte.
-no me refiero a eso -aclaro la chica- es solo que…
-¿Qué? -Ryuu le insto a que continuará, no comprendiendo a donde quería llegar su hermana. Era probable que ellos no comprendieran lo que hacía dudar a Karura, debido a que desconocían muchas cosas vividas entre su hermana y los lobos. Tal vez era algo importante. Todo expectantes a lo que diaria.
-Yo… -dudo, Karura dudaba si decirlo o no - ustedes… ¿creen que parezco chico?
Aquel hermoso lugar se volvió tan silencioso que incluso el grillo más cercano se abstuvo de moverse ante la pregunta de la más grande de las chicas. Después de un minuto y de procesar dicha pregunta, todos comenzaron a reír, provocando un puchero en Karura, ella lo decía en serio.
-No… -respondió Yuu, quien fue el más rápido en recomponerse- No lo pareces pero si te parece a Itachi.
-Es lo mismo -reclamo. Tal respes no ayudaba a su autoestima- Nii-san era un chico.
-No te fijes en los detalles - Yuu comenzó a empujar, siguiendo a los pelirrojos, que seguían riéndose. Los hermanos Uchiha se miraron entre sí con una sonrisa se encogieron de hombre y siguieron al grupo que iba en dirección a la famosa estatua.
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-¿Qué es lo que preocupa, Sasuke?
El azabache levanto el rostro encontrándose con un sonriente Naruto. No se movió del lugar donde estaba entado al lado de la tumba de Itachi. Cuando Naruto le propuso visitarla juntos, no pensó que iría también la familia del contrario, aunque tampoco le extraño.
Acepto la invitación pero creyó que Kurama haría algo para impedirle ir, sin embargo no fue así, simplemente los apresuro a todos y se alejó con su novio, ignorando por completo. Ya no sabía que le dolía mas, la diferencia que le había mostrado durante esos dos días o las palabras de odio que desde el inicio le dedico.
Sumándole que ahora, también sus otros hijos procuraban evitarlo y en caso de no poder, lo ignoraban. No los culpaba esos días tuvo tiempo más que suficiente para reflexionar sobre su vida, aceptando su mala paternidad.
Tal vez Fugaku Uchiha no fue el mejor padre, pero incluso Sasuke aceptaba que por mucho, su padre lo crio mejor. Creció siendo comprado con su hermano mayor pero a pesar de todo, conoció el calor que brinda una familia y cuando pedía la atención de Fugaku, ese se la daba.
Caso contrario a él, que nunca presto atención a sus hijos al clasificarlos incapaces de despertar el sharingan.
Naruto e mantenía expectante a la respuesta que le daría el azabache, sus ojos brillaban de la emoción ante la esperanza de que al estar en ese lugar y solo ellos dos, Sasuke fuera sincero con su sentir… sonriendo y sintiéndose al no equivocarse.
-No puedo dejar de pensar que me merezco lo que estoy viviendo. -respondió el azabache mirando a sus hijos alejarse.
El menor dirigió su azulina mirada en la misma dirección en la que la mantenía su compañía, observando al grupo de jóvenes alejarse mientras charlaban. Comprendiendo a lo que se refería y estando de acuerdo con ello. No había manera de negar que Sasuke se mereciera en parte la evasión de sus hijos con Sakura, y aunque le molestaba que Karura no ayudara, le agradecía que no empeorara la situación gritando palabras de desprecio y odio hacia su otro progenitor.
El rubio sonrió lleno de culpa y comprensión, sintiéndose un poco culpable por la situación actual. Hacía años que conocía la situación en la que Vivian Sasuke y Sakura, así como el abandono que tenía el Uchiha con sus hijos. A base de amenazas seis años atrás, logro que Shikamaru le confesara la verdad con lujo de detalle sobre la vida de los Uchiha, culpándose en parte por lo que causo su huida. En alguno momento quiso regresar a Konoha y aclarar sus razones a pesar de las dificultades que tenía al estar a cargo de la aldea del remolino y con su familia, sin embargo, Tsunade e Iruka le regañaron, con la única intensión de que por una vez en su vida, el rubio fuera un poco egoísta y viera por sí mismo.
Ambos adultos consideraban que ya era hora que Naruto dejara de ver por el bien ajeno, principalmente el de Sasuke, y trabajara en mantener su felicidad al lado de Gaara. Y no es que odiaran o le desearan algún mal al Uchiha, era solo que tanto el médico como el profesor deseaban que Naruto siguiera sonriendo del mismo modo que lo hacía desde que encontró el amor en brazos del pelirrojo.
Eran conscientes del lazo especial entre Naruto y Sasuke; sufrieron la soledad desde pequeños, crecieron persiguiendo su deseo, creando una amistad especial que uno de ellos rompió ante su sed de venganza, mientras que por otra parte, el rubio se enfrente a grandes obstáculos para aminorar el caos ocasionado por el contrario, logrando con el tiempo cumplir con la promesa de recuperar a su amigo y logrando su sueño de ser Hokage, y a pesar de lo vivido, el azabache había vuelto a lastimarlo. Si, ya era tiempo de que el Uzumaki buscara su felicidad, razón por la que no le permitieron regresar a Konoha.
Naruto dejó escapar un suspiro de sus labios, recordando la poca resistencia que presento cuando deseo regresar. La culpa que sentía provenía del hecho de que durante los primeros años en que se fue, pocas veces pensó en lo que sucedió tras su partida ya que tuvo otras prioridades; tuvo que enfrentarse a su mal estado de salud por culpa del sorpresivo embarazo y después el nacimiento de los gemelos; la realidad era que la crianza de los pequeños no fue fácil, casi nunca tenía tiempo para pensar en otra cosa que no fueran ellos debido a su gran hiperactividad que mostraron durante sus primeros años, y a pesar de contar con el apoyo de muchos, su mente estaba llena de pensamientos de sus hijos; tiempo después pudo pensar y extrañar a sus viejos compañeros, no obstante, se vio cegado por su reciente relación con Gaara y con la familia que comenzaba a formar a su lado; y cuando al fin comenzó a tener más tiempo para recordar el pasado, se vio arrastrado hacia el liderazgo de la aldea que le abrió las puertas durante un mal momento.
En fin, debido a todo eso, al final opto por seguir el consejo de su abuela y su amado profesor, concentrándose en su propia familia, manteniendo la esperanza de que Sasuke recapacitara sus acciones y viera lo que tenía en sus manos y estaba perdiendo. Había sido algo ingenuo al pensar que el Uchiha dejaría de buscar y anhelar un pasado que no volvería ni seria, por culpa de acciones pasadas. Se había olvidado que el azabache era alguien que se aferraba con uñas y dientes a un pasado deseado. Confió en que Sasuke maduraría después de todo lo vivido, no obstante se olvidó que algunas personas -entre ellas el azabache- solo reconsideraban su estilo de vida una vez que llegaban a un callejón sin salida, solo alcanzaban la madurez cuando han tocado fondo por si solos.
Y ese momento había llegado nuevamente a la vida del Uchiha. Había tocado fondo en su relación con sus hijos. Y era su momento de ayudarlo de nuevo a recapacitar sobre ello, aunque en esta ocasión, solo podría darle la dirección del rumbo que tenía que tomar, no podría acompañarlo en su camino ya que ahora, el suyo estaba al lado de Gaara y era feliz de ese modo.
-Sí, es verdad. Te mereces lo que estás viviendo. -le echó en cara, esparciendo más sal a la herida.- Y no creo que puedas cambiarlo...
Sasuke agacho la mirada ante la flecha verbal que le dio Naruto, ingenuamente había pensado que el rubio negaría sus palabras y le dedicaría palabras de apoyo.
-Ugh...
-...Al menos, no de la noche a la mañana. -continuo el Uzumaki, conteniendo la sonrisa burlona que le causo la discreta reacción que observo en el contrario.- Pero eres un Uchiha, ¿cierto? - Sasuke miro fijamente a su viejo compañero de equipo, atento a sus palabras y admirando la gran sonrisa que le dedicaba.- No te rendirás ahora que sabes en que te has equivocado... ¡Ah! Y esta vez, no tendrás que hacer un vieja de redención.
Los ojos abiertos del mayor expresaban su sorpresa, agachando el rostro para ocultar su sonrojo y su sonrisa de sincera alegría al oír las palabras de su viejo amor. Naruto seguía siendo el mismo ángel que conoció y del cual se enamoró, y aunque aún costaba, comenzaba a comprender que lo había perdido.
- ¿Hoy no usaras un clon para evitar estar a solas conmigo? -pregunto sin levantar el rostro, cruzándose de brazos para contener su deseo de abrazar al rubio.
Sabía que si hacia algún movimiento que incomodara a su compañero, probablemente le costaría, por lo que prefería sorpresivamente estar frente a un clon y no el original.
-No, ya no es necesario. -aseguro el rubio con tranquilidad.- Es el momento de remediar tus errores, ¿no crees?
Ambos ninjas permanecieron en silencio después de aquel leve susurro. Uno al lado del otro junto a la tumba de su hijo mayor. Sintiendo la tranquilidad que rodeaba aquel santuario creado por los lobos para el descanso eterno de un ser amado.
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Los jóvenes habían llegado a un pequeño valle, donde fueron rodeados por toda la manada de lobos de todas las edades, quienes se mostraban firmes. Los mellizos tragaron saliva con dificultad, con su sonrisa nerviosa, se sentían a punto de recibir un juicio ante la hostilidad que sentían de los animales. Por su parte, los Uchihas se mantuvieron en su lugar pero con deseo de retroceder un poco y colocarse en guardia, pensando en que probablemente se habían equivocado de camino y terminaron en una zona prohibida.
Los más grandes del grupo junto con la más pequeña, se mantuvieron en silencio pero con la tranquilidad rodeándolos, a sabiendas de lo que sucedía. De entre un par de rocas más grandes y en frente de los humanos, salió una loba de color gris claro. Segundos después se colocó a su lado un lobo demasiado imponente y conocido por todos.
- Es bueno ver que te encuentras bien a pesar de lo acontecido. -la fuerte voz del lobo rompió el silencio.
- Soy Uzumaki, perder uno de mis sentidos no significa nada para mí. -aseguro Karura con gran orgullo.
La chica sin esfuerzo esquivo con un movimiento de zigzag a dos jóvenes lobos que se lanzaron con sus colmillos expuestos, dispuestos a destrozarle el cuello. Basto con que la Uzumaki se agachara un poco y luego diera un salto para esquivar a otro par de lobos que trataron de detener sus movimientos mordiendo sus piernas.
- ¡Karura! -gritaron a coro los hermanos Uchiha, dispuestos a ayudarla.
Sin embargo, fueron detenidos por los mellizos, quienes se colocaron justo enfrente de su paso y negaron con la cabeza mientras su hermana mayor seguía esquivando más ataques de los cuatros lobos.
-Pero...-Sarada guardo silencio cuando Yashamaru la miro fijamente y coloco un dedo en sus labios.
-Solo observen. -le ordeno, regresando su atención a la mayor.
Yuu se mantenía simplemente observando a su novia con una sonrisa orgullosa por sus habilidades, él era de los pocos -por no decir el único- a quien Karura le confeso que practicaba con los ojos vendados desde que Shin y Naruto le dijeron que perdería la vista si continuaba usando el poder de sus ojos. La pequeña Mito se mantenía agarrada al cuello de su hermano político, mientras sonreía feliz por lo que veía, aquel singular espectáculo, en donde su hermana mayor parecía bailar y jugar con los cuatro lobos.
- Miska, creo que ya te ha demostrado lo que buscas. -Karura interrumpió el "juego" al notar que sus hermanos de pelo oscuro estaban inquietándose mas.
- Suficiente. -ordeno el lobo alfa con gran pesar.
El ataque de sus familiares había sido algo planeado para poner a prueba a la chica que ejercía como uno de los pocos puentes entre su valle y el mundo de los ninjas, no dejaría aquella importante conexión en manos de alguien incapaz de protegerla. Sin embargo, el resultado fue mejor de lo esperado y sus lobos solo quedaron en vergüenza al no poder tocar a la chica a pesar de la ventaja que le tenían. Karura lo entendió desde el momento en que fueron rodeados por lo que le cedió a su pequeña hermanita a su pareja después del primer ataque.
- Veo que tu confianza no es infundada. -dijo el lobo bajando de las rocas y colocándose junto a los ninjas.- En eso te pareces mucho a Itachi.
El ambiente tenso del lugar se relajó por completo, siendo llenado por los aullidos de los más jóvenes lobunos, quienes estaban emocionados por las habilidades de la Uzumaki. Algunos conocieron a Itachi por lo que no les extrañaba pero algunos otros no habían tenido el privilegio al nacer después, por lo que era para algunos el primer encuentro con humanos.
- Gracias por el cumplido. -Karura sonrió, dejándose llevar por algunos lobos hacia un extremo de los lobos.
- Andando. -dijo Miska a los hermanos de la pelinegra.
Mito se soltó de Yuu y salto al lomo del lobo, quien no le dio importancia, siguiendo el camino que llevaba la Uzumaki mayor. Kushina y Yuu no tardaron en seguirlo, y poco después Yashamaru junto a los Uchiha. Al llegar al lado de Karura, no pudieron evitar sorprenderse por la maravillosa estatua hecha de mármol, en donde se representaba a Itachi sonriendo y a su lado un lobo, que los pelirrojos identificaron como Kuro.
Los lobos responsables de tal obra comenzaron a brincar alrededor de la pelinegra mayor, preguntando a gritos que le parecía. Karura sonrió de lado, sintiendo la emoción ajena aunque no comprendiéndola del todo.
- Kushina.
- Ah, ¿Hai? -la pelirroja se acercó a su hermana, había sido sacada de sus pensamientos repentinamente.
Y es que los Uzumaki y Yuu no podían creer que aquello que veían era en verdad una simple estatua. Estaba tan bien detallada y pintada que parecía tan real que no les hubiera sorprendido que se moviera, aunque ese hecho en verdad los alteraría. El fugaz pensamiento de que el gemelo mayor estaba vivo y enfrente a ellos, se instaló en sus mentes.
- ¿Podrías rodearla con tu arena? -pidió con una suplicante sonrisa.
El lugar se envolvió en el silencio y la incomodidad, por la alegría del momento se había olvidado de la discapacidad de la chica.
- Por supuesto.
La melliza mayor acato la orden, y envolvió la estatua con su arena rebosante de arena. Karura sonrió y agradeció que la tela sobre sus ojos se deshiciera de la traicionera lágrima que escapo de sus ojos. A través del chakra impregnado en la arena de su hermana, podía visualizar aquello que generaba gran emoción a su alrededor. En ese momento, en verdad deseo poder ver aunque fuera solo unos segundos, sonrió ladinamente colocando sus manos en la cintura, no se dejaría hundir en la desesperación. No era lo suyo.
- No está mal. -les aseguro con cierto toque de soberbia.
Los mellizos y Yuu no tardaron en romper en risas ante la actitud de la chica, quien no podía simplemente agradecer algo que la hacía feliz. El ambiente volvió a la alegría ya que los lobos más grandes conocían la personalidad a veces poco sincera de la Uzumaki, por lo que no tomaron a mal aquella actitud.
Poco a poco el entorno se volvió un tipo de reunión fiestera, ya que los lobos más jóvenes aceptaban sin ningún conflicto a aquellos humanos que estuvieran relacionados con Itachi y Naruto, mientras que los más grandes estaban acostumbrados a la convivencia con la familia del Kazekage.
Después de un rato, al grupo se unió Gaara que venía acompañado de un clon de su esposo, Shin, Sakura, Tsunade, Kankuro, Hinata y Kurama con Matatabi, quienes después de haber rezado frente a la tumba de Itachi habían ido a dar un paseo por el bosque junto con algunos lobos a petición de Miska, que necesitaba tiempo para poner a prueba a Karura.
- ¡Papá, pase la prueba! -anuncio Karura en cuanto sintió el chakra de su rubio padre.
El clon de Naruto desapareció en cuanto el original llego en compañía de Sasuke, quien se sorprendió un poco cuando Karura se acercó alegremente a ellos anunciando la aprobación del líder de los lobos. El azabache era consciente que las palabras de su hija no eran dirigidas a él, pero no puedo evitar que el deseo de que algún día Karura le llamara "papá" y corriera hacia él, de manera tan alegre.
- Me alegro por ti. -le contesto el rubio, acariciando su cabeza.
Padre e hija se acercaron un poco más hacia Gaara, quien ya caminaba a su encuentro. El pelirrojo no tardo en felicitarla también, aunque su expresión claramente demostraba que estaba en desacuerdo.
- Ahora podre realizar mi viaje sin tener que...
- Yo no estoy tan convencido. -interrumpió seriamente Gaara.- Creo que no deberías descartar la oportunidad que te brinda Shin por muy pequeña que sea...
- ¡No quiero depender de una mínima esperanza! -grito Karura quedándose sin aire.
Todos los presentes se sobresaltaron, para muchos era la primera vez que la pelinegra le alzaba la voz a su padre, negándose a concederle su petición. Gaara y Naruto estaban seguros que de poder ver la mirada de su hija, se mostraría firme, furiosa, como muchas veces en el pasado cuando se negaban a cumplirle algún capricho importante para ella; visitar Konoha, saber sobre su padre, seguir a Yuu en su primera misión o la vez que pidieron ayudar en el secuestro de los mellizos.
- Perdón. -se disculpó apresuradamente al notar lo que hizo, no había sido su intención de alza la voz al pelirrojo.- Es solo que ni Shin puede asegurar que la operación sea un éxito. Después de todo, no se obtuvo de la manera correcta. Itachi no fue quien...
- Aun así...-continuo Gaara, rompiendo el silencio que dejo la frase incompleta de su hija.- No puedo quedarme tranquilo mientras mi hija mayor viaja por lugares peligrosos estando...
- ¿Ciega? -termino la frase la pelinegra, fijando su rostro en el de su padre.- Puedes decirlo, no me molesta. -aseguro.- Y puedo asegurarte que no es ninguna desventaja. No hay necesidad de perturbar a Nii-san.
- No importa cuánto me lo asegures, no puedo dejarte ir de este modo.
- Oye... Gaara...-Naruto miro consternado a su esposo, no sabiendo a quien apoyar en ese momento.
En parte comprendía al pelirrojo mayor al no querer dejar que su hija corriera peligro, como buen padre le preocupaba que debido a su falta de visión no pudiera protegerse, tiempo atrás lo aceptaron y la apoyaron, llegando al acuerdo de que lo haría cuando cumpliera los 16. Aun así, también estaba de acuerdo con su pequeña, ya que Karura tenía parte de su personalidad por lo tanto sabía que la ceguera no le impediría cumplir su sueño, era consciente del daño que le causarían si le negaban viajar al lado de Shin para conocer el mundo que los rodeaba.
Miraba a uno y a otro mientras internamente se debatía a quien apoyar. ¿Gaara? ¿Karura? ¿Cuál era la opción correcta? No quería lastimar a ninguno; si se ponía del lado de Gaara destruiría el sueño de su hija, y él mejor que nadie sabía lo importante que era una meta para uno, no obstante, su corazón de padre le imploraba no poner a su hija en peligro, ponerla en resguardo al precio que fuera.
Cuando sentía que su corazón no resistiría, la respuesta llego por si sola. Al poner atención en las expresiones de su hija, supo que ella era quien tenía la solución. Karura era su hija, uno de su orgullo, una Uzumaki de sangre y como tal, no se dejaría vencer por un simple obstáculo.
- Entonces...-murmuro la hija mayor, mostrando de manera inconsciente una sonrisa ladina como la de su progenitor azabache.- Te reto, Gaara.
Yukihana: Bueno, esto es una pequeña muestra de mi falta, Jajaja… tenía la intención de subirlo antes pero dificultades técnicas me lo impidieron… Aun así…¡FELIZ AÑO NUEVO!
Mi propósito para este año es recuperar el ritmo de mis actualizaciones… deséenme suerte…
Jajaja… sus comentarios son bienvenidos…
Se cuidan ~
Bye bye ~ ~
