CAPÍTULO 32
No podemos seguir así. Tenemos que hablar
para solucionar esto
¡Háblame, Bella! ¡Por favor!
Te quiero.
Edward.
Bella releyó el mensaje que había recibido esa mañana. No fue el primero y estaba segura de que tampoco sería el último. Desde que salió huyendo de la habitación del hotel en Sudáfrica, Edward la había acribillado a llamadas y mensajes con el fin de hablar con ella, pero ella no tenía fuerzas para hacerlo.
Angela había hablado con él y, después de reprocharle su comportamiento, le pidió que le diera a su amiga algo de tiempo, consejo que él parecía no haber tomado muy en serio.
Bella llevaba viviendo en su antiguo apartamento desde que volvió. No se sentiría cómoda viviendo el piso de él. A excepción de un poco de ropa que Angela había pasado a recoger, todas sus cosas permanecían aún allí. No quería pensar en ir a por ellas, eso significaría que todo había acabado, pero tenía claro que su relación con Edward estaba haciendo aguas.
Sacudió su cabeza intentando no pensar en ello y haciendo un enorme esfuerzo por concentrarse en la pantalla del ordenador.
Se había reincorporado al trabajo en busca de distracción. Todos se mostraron sorprendidos ante su repentina vuelta, aunque nadie se atrevió a decirle nada. Probablemente, sus ojeras y su semblante triste les dejó bien claro que algo no había ido bien. El único que conocía algunos detalles más era Aro, aunque tampoco sabía la historia completa.
Un murmullo colectivo se empezó a escuchar por toda la oficina, pero no fue eso lo que llamó la atención de Isabella, si no el silencio sepulcral y expectante que lo siguió, cuando alguien parado de pie frente a su mesa se aclaró la garganta y un aroma demasiado familiar impregnó sus fosas nasales.
Bella notó como su estómago se encogía y el alma caía a sus pies al ver allí a Edward; con vaqueros, camisa y cazadora de cuero, una sombra de barba en su mentón y su cabellera despeinada. Parecía cansado, abatido, pero aun así terriblemente hermoso.
—¿Qué...? ¿Qué haces aquí? —Consiguió preguntar a duras penas.
—Hola, Bella. —Saludó él con voz ronca.
—Tú...Se supone que deberías estar en Sudáfrica.
—Estoy dónde debo estar. Puesto que no respondes mis mensajes ni a mis llamadas, he decidido venir directamente a verte. Cuando llegué anoche tenía la idea de ir hasta el piso de Ángela para verte, pero seguramente me habrías cerrado la puerta en las narices, por eso he venido aquí. Tenemos que hablar.
—No creo que este sea ni el momento ni el lugar, Edward. —Respondió Bella siendo consciente de que todas las miradas estaban pendientes de ellos.
—¡Me importa una mierda, Bella! —Edward alzó la voz de manera inconsciente y al darse cuenta, habló en tono más calmado. Apoyó ambas manos sobre la mesa de ella y continuó— Te he dado tiempo, sí por mí hubiera sido habría salido detrás tuya en el momento en el que me enteré de tu partida. Me dijeron que esperase, que dejara que las cosas se calmasen y lo he hecho. Pero yo necesito hablar contigo, no soporto esta ley del silencio. Los problemas hay que enfrentarlos Bella, no huir de ellos.
—¡Sígueme! —Bella apagó la pantalla del ordenador, tomó su chaqueta y dirigiéndose a Jessica, una de sus compañeras, le pidió— Si viene Aro dile que he salido un momento.
Ambos pusieron rumbo a la terraza en la que en más de una ocasión había compartido el almuerzo con sus compañeras en busca de intimidad.
Cuando llegaron, Bella se cruzó de brazos y mirándole le ánimo a hablar.
—Tú dirás. Querías hablar ¿No es cierto? Pues estoy ansiosa por saber que tienes que decirme— Le espetó en tono frio y distante
—Bella, por favor. No me hables así, como si fuera un extraño, como si no sintieras nada por mí.
—¿Y cómo quieres que te hable, Edward? ¿En un tono dulce y amable? ¿Con palabras de amor y cariño? ¡Lo siento, pero no puedo! ¡Cada vez que te miro veo la imagen tuya con esa mujer en la cama!
—¡Las cosas no son lo que parecen! Y sí, sé que suena a excusa barata, pero es así
—Entonces, ¡Explícame! ¿Cómo terminantes acostándote con Victoria?
—¡No lo sé! ¡Ni siquiera sé si me acosté con ella o no! ¡No recuerdo nada!
—¿De verdad? ¿Esa es tu estúpida explicación? ¿Para decirme eso has abandonado el rodaje? —Le miró dolida ante la pobre excusa que le estaba dando— Si esa es tu justificación, te podrías haber ahorrado el viaje. Si no recuerdas nada, entonces no hay nada de lo que hablar— Sentenció haciendo el amago de irse. Le dolía que Edward la creyera tan estúpida como para aceptar esa explicación.
—¡No, Bella! —Edward la frenó tomándola de la mano— ¡Vas a escucharme! No sé qué ocurrió en esa habitación, es cierto, lo creas o no. Estaba con James en el bar, hablando y tomando unas copas. Después, llegó Victoria y se unió a nosotros hasta que James se marchó y nos quedamos solos. Recuerdo hablar con ella, tomar otra copa más, incluso hacerme una foto con una chica, supongo que alguna fan, pero después de eso todo se vuelve negro. Es como si lo hubieran borrado de mi mente. La siguiente imagen que aparece en mi cabeza eres tú en la habitación del hotel.
—¿Me estás diciendo que te emborrachaste y por eso te acostaste con ella?
—¡Es que no creo que bebiera tanto como para estar borracho!
—¡Ah! Entonces ¿Eras consciente de tus actos? ¡Eso es mucho mejor! — Respondió irónica.
—¡No! ¡No lo sé, Bella! ¡Quisiera tener una visión clara de lo que ocurrió y poder explicártelo, pero eso es todo! Intento rememorar una y otra vez lo ocurrido para ver si mi mente despierta, ¡Pero no hay nada! No sé si bebí demás, si me golpeé la cabeza o si alguien me ha borrado la memoria, lo único que sé es que te quiero. ¡Te quiero, Bella! ¡Y no quiero perderte por esto!
—¿Y qué se supone que tengo que hacer yo? ¿Creer que oportunamente has olvidado la única parte importante de esa noche? ¿Hacer como si nada hubiera pasado? ¿Quedarme aquí tranquila mientras que tú vuelves a estar pegado todo el día a ella?
—Lo único que te pido es que creas en mí, que confíes en mí, Bella.
—¡Y lo intento! ¡Quiero hacerlo, de verdad! Pero... ¡Es tan difícil! ¡Os vi con mis propios ojos, Edward!¡Sé lo que vi!
—Yo también he visto cosas, Bella …—Edward sabía que no era el momento de sacar el tema de Jacob, pero no pudo evitarlo.
—¿Qué estás diciendo? —Preguntó confundida.
—Vi unas fotos tuyas con Jacob saliendo de un club, agarrados de las manos, uno frente al otro. Parecía que lo estabais pasando muy bien. —Explicó siendo testigo de la expresión de asombro que apareció en la cara de ella.
—¿Unas fotos?
—Sí, de la supuesta noche en la que saliste con Angela y con mi hermana. Si yo también me tuviera que fiar de lo que vi, podría pensar que me escondes algo, y más cuando no hiciste ninguna referencia a ese encuentro cuando te pregunté por la salida.
Bella recordó en ese instante la actitud extraña que tuvo él durante esa conversación. No podía creer lo que estaba escuchando.
—¿Por eso estabas tan raro ese día? ¿Por las supuestas fotos?
—No son supuestas, están en varios medios de publicación.
—¡No me lo puedo creer! ¿Y no se te ocurrió preguntármelo directamente? ¡No pasó nada, Edward! No sé que es lo que se ve en esas fotos, pero es imposible que retraten algo comprometedor.
—Ah, ¿No? ¿Y por qué demonios estáis tomados de las manos? ¿Por qué no me hablaste de él?
—¡Por qué me empujaron y él me ayudó a levantarme! Cuando salimos del club había un grupo de muchachos que estaban algo tomados, uno de ellos perdió el equilibrio y me empujó haciéndome caer. Jacob estaba entre ellos y cuando se volteó para ayudarme se dio cuenta de que era yo. Me levantó, hablamos un momento y ¡Ya! ¡Por Dios!, ¡Angela y tu hermana también estaban allí, además de sus amigos! ¡No estábamos solos! Si no salen en las fotos será porque los han recortado. Si no me crees puedes llamar a Angela o a Alice, ellas te lo podrán confirmar… y si no te dije nada es porque no me pareció importante en ese momento. Probablemente te lo hubiera dicho cuando nos hubiéramos visto, no tengo nada que ocultar.
Edward se pasó las manos por la cara sintiéndose de lo más estúpido.
—Lo siento, yo…
—¿Fue por eso? ¿Por eso te enredaste con Victoria? —Bella sintió como un ardor se abría paso en su pecho. Si ese había sido el motivo de su traición no tendría justificación.
—¡No! —Se apresuró a aclara Edward acortando la distancia que los separaba tomándola de los hombros— ¡No, Bella! No te voy a negar que me dolió verte con él. Coincidió todo: la distancia, que no pudieras venir a verme, las fotos…. Han sido semanas muy duras, pero ¡Jamás haría algo así por venganza!
—Te conozco, Edward. Y puedo apostar y no perdería, que tu cabeza elaboró miles de teorías cuando vistes las imágenes. Me pides que confíe en ti, pero tú no lo haces en mí. —Isabella alzó la mano para hacerle callar viendo que iba a interrumpirla— Si lo hicieras, me lo habrías preguntado de frente, es más, sabrías que no tienes nada que temer porque yo nunca te traicionaría. Yo puedo asegurarte al cien por cien que no pasó nada, pero… ¿y tú?
—Bella, si lo que necesitas es que te afirmé al cien por cien que no me acosté con ella, no puedo hacerlo. Si el alcohol me afectó tanto como para no recordar nada, dudo que pudiera tener sexo con alguien, pero son suposiciones. La única que sabe lo que pasó en esa habitación es Victoria, y sinceramente, dudo mucho de su palabra.
—Pero… la cosa es, Edward, que amanecisteis desnudos en tu cama, pasasteis la noche juntos. No sé si te acostaste con ella, si jugasteis a las cartas o visteis una película; dormiste con otra mujer desnuda en tu cama. Si unas fotos mías con Jacob te dolieron, ¡Imagínate como me debo sentir yo! —Estalló Bella rompiendo a llorar, pues hasta ese momento una extraña calma dominaba su cuerpo— ¡Pasé unas semanas horribles en el trabajo!¡Tú, por otro lado, presionándome para que viajara! ¡Y cuando consigo hacerlo, llego y te encuentro con otra!
—¡Bella, por favor! —Edward tomó el rostro de ella entre sus manos limpiando las lágrimas que caían de sus ojos—¡No puedo verte así! ¡Me parte el alma verte sufrir!
—¿Cómo te sentirías tú si me encontraras en la cama con otro, Edward? ¿Si llegarás ilusionado por verme y al abrir la puerta vieras a la persona que amas en brazos de otro? —Preguntó entre sollozos— ¿Me creerías si te dijera que no ha pasado nada? ¿Qué no recuerdo cómo he llegado hasta ahí? Lo único que te pido es que por un momento te pongas en mi lugar.
Edward imaginó la situación que ella le describía. Si a su regreso, él la hubiera encontrado en la cama con otro, probablemente habría reaccionado mucho peor que ella. No atendería a razones, seguramente ni siquiera hubiera accedido a hablar con él como ella lo estaba haciendo en este momento. Visto desde su posición, era una situación difícil de creer, ahora lo entendía.
Edward tomó aire y suspiró.
—Lo hago, Bella. Entiendo que es difícil de creer, que te sientas dolida y traicionada. Pero esto no puede acabar con nosotros. Puede que haya cometido un error, pero tenemos que superarlo. Tiene que haber una manera en la que podamos arreglar esto.
—No lo sé, Edward. Ahora mismo no puedo pensar con claridad, todo es tan confuso…
—¿Qué quieres decir? ¿No estás segura de quererme? —Preguntó temeroso.
—Edward, quererte es lo único que tengo claro en este momento. Si no fuera así no estaría aquí, hablando contigo. Pero a veces el amor no es suficiente. No se puede construir una relación si no hay confianza, y ese es un problema al que ya nos hemos enfrentado antes. Creíamos haberlo superado, pero ya ves que no es así. A las primeras de cambio hemos vuelto a fallarnos. Si vamos a estar distanciado confiar el uno en el otro es algo primordial.
—¿Y qué vamos a hacer?
—No lo sé. —Confesó Bella acariciando la barbilla de él— Creo que lo mejor es que pensemos en todo esto, en si verdaderamente merece la pena luchar por nosotros.
—¡Claro que lo merece! Bella, no puedo creer que estés diciendo eso.
—Ni yo. Pero estoy cansada, Edward. Cansada de las especulaciones, de las manipulaciones… Está siendo más duro de lo que creía.
—Bella, no puedes acabar con lo nuestro. —Suplicó sabiendo que sus palabras sabían a final— ¡Lo de Victoria no ha significado nada! ¡Para mí no ha cambiado nada! ¡Te sigo amando y estoy seguro de que tú a mí también!
—Pero para mi si ha cambiado algo, Edward. Por mucho que te ame, ahora mismo mi confianza en ti se ha resquebrajado. No puedo estar serena y tranquila sabiendo todo lo que ha ocurrido y que aún te quedan semanas por estar a su lado.
—Sabes que no puedo dejar el proyecto ahora.
—Y no te estoy pidiendo que lo hagas. Creo que lo mejor es que vuelvas. Qué durante este tiempo, en el que terminas de grabar pensemos en la situación y en nosotros. En qué hemos fallado. Cuando vuelvas, hablaremos y veremos qué podemos hacer.
—¿Y mientras tanto? Porque esto me suena a algo así como si me estuvieras pidiendo un tiempo.
—No te estoy pidiendo que nos separemos un tiempo, solamente que intentemos ver las cosas con claridad desde la distancia. Creo que me lo debes.
Edward negó ante lo que ella le estaba pidiendo. No quería esto, quería arreglar las cosas, pero en el fondo sabía que si eso era lo que ella necesitaba debía dárselo.
—Si eso es lo que quieres, lo acepto, aunque no esté de acuerdo con tu decisión. Yo tengo muy claro que sí merece la pena luchar por esta relación, y no necesito ninguna distancia para confirmarlo. Pero entiendo que he sido yo quien ha fallado y debo aceptar lo que me pides. Para mi esto no es un intermedio, Bella. Seguiré pensando en ti cada día, te seguiré considerando mi pareja. No voy a atosigarte, pero tampoco voy a renunciar a hablar contigo durante estas semanas.
—Ni yo te estoy pidiendo que lo hagas.
Un inmenso silencio les invadió. Ambos se miraron a los ojos y se perdieron en ellos, con anhelo, con amor. Con la certeza de que les tocaba vivir semanas duras, pero con la fe de poder recuperar lo que tenían.
Sincronizados, y como si se hubieran leído el pensamiento, ambos acercaron sus rostros hasta que sus bocas hicieron contacto. Edward, devoró sus labios ansiosos, apretándola más contra su cuerpo, mientras que ella, se aferraba a él como si no hubiera mañana. Siguieron así hasta que la falta de oxigeno se hizo presente y tuvieron que separarse. Mirándose de nuevo, grabando sus respectivas imágenes sabiendo que sería lo que les daría fuerza para soportar lo que se les venía encima.
¡Hola! ¿Qué tal todo?
¿Qué os ha parecido la conversación? ¿Entendéis la decisión? Veremos si con la distancia ambos ven las cosas más claras y pueden arreglarlo. ¿Creéis quepodrán solucionar esta crisis?
Estoy deseosa de conocer vuestra opinión.
Solamente os digo que en el próximo capítulo tendremos noticias de Jacob, ¿Qué ocurrirá?
¡Se aceptan teorías!
Muchas gracias a todos por los favs, follows y reviews.
Nos seguimos leyendo
Saludos.
