Capítulo 36.
"UN VACIÓ QUE NADA LLENA"
::::::::
::::::::::
Candy quedo de verse con Albert afuera del corporativo Andrew, de ahí partirían juntos hacia el aeropuerto, tomando rumbo hacia Japón, sin embargo existía un cambio de planes respecto a eso.
— ¡Buenos días Albert!, ¿todo listo? – cuestionó Candy, al llegar de improviso, mientras Albert estaba en el estacionamiento del lugar, subiendo una maleta a la cajuela de la camioneta.
— ¡Hola Candy!, ¡buen día!, si ya todo listo, pero necesito hablar contigo, hubo un cambio de planes – lo que dijo sorprendió a la rubia que con la comisura de sus labios hizo una mueca.
— ¿Cambio de planes?, no comprendo bien, ¿por qué? O más bien ¿qué?
— Si sé que te debo una disculpa por no avisarte anoche como siempre lo hago, pero no pude, me quede hasta tarde trabajando en la oficina al pensar que viajaría a Japón. Resulta que ya no iremos – el rostro de Candy mostró aún más desconcierto – ayer me avisaron que hubo un desastre natural, al parecer un terremoto que sacudió la ciudad y se canceló el congreso por el incidente.
— ¡Dios mío! – se tapó la boca Candy – que espantoso.
— Sí, es una desgracia lamentable, pero al parecer no hubieron victimas según los reportes oficiales, aun así, pues tuvo que cancelarse el congreso, las instalaciones del lugar quedaron en muy mal estado, otra de las cosas, el edificio que te dije que se inauguraría, también quedo destruido, así que no habrá nada que aperturar, al menos no por ahora, habrá que esperar un tiempo, postergarlo – señalo Albert mientras Candy le miraba, procediendo a añadir.
— ¿Pero entonces?, ¿A dónde iremos?, si se canceló el viaje, no comprendo.
— Si mira, aun no terminaba, resulta que se canceló el congreso en Japón, pero no el evento en sí, este se llevará a cabo en Las Vegas, en un hotel de lujo, ya que los inversionistas quisieron mover el lugar donde se celebraría, así que se cambió la fecha para mañana, aun así, iremos desde hoy como habíamos quedado.
— ¿Iremos a las Vegas? – sonrió Candy con la idea – pues de lujo, me parece genial.
Era un hecho, ya no irían a Japón, ahora les esperaba Las Vegas, de todas formas aunque haya habido ese cambio, Candy viajaría, se alejaría de todo por lo menos algunos días.
— Sabía que te agradaría la idea, a mí también me pareció muy bien, si te soy sincero, no tenía muchas ganas de viajar tan lejos, es una travesía un poco extenuante – la miró con una sonrisa – ah, se me olvidaba, Eliza irá con nosotros, como editora en jefe debe seleccionar algunos diseños, ¿no tienes algún inconveniente con ello?
— Por supuesto que no – respondió ella.
Mientras ambos se miraban, parados a un lado del vehículo no se percataron que unos ojos dilatados del coraje los miraban a lo lejos, observando como Candy subía su maleta en la cajuela de la camioneta Cadillac negra de Albert.
Terry era quien los observaba desafiante, así que sin poder contener su enojo y el verlos tan felices y a punto de partir juntos quien sabe a dónde, él exploto de enfado, arrugo con todas sus fuerzas una lata de soda que recién se había tomado, la tiró en un contenedor de basura cercano y avanzó hacía ellos.
— ¿A dónde demonios crees que llevarás a mi novia? – se abalanzó de pronto hacia Albert, recargándolo hacia un costado de la camioneta, mientras tiraba con fuerza de su corbata negra - ¡Ahora mismo me vas a decir! ¿Qué pretendes Albert Andrew? ¿Qué?
— ¡Terry! – intervino Candy, halando a Terry del jersey en color oscuro que vestía - ¡Suéltalo!
A Candy se le hizo un poco extraño ver a Terry aparecer de la nada, parecía su sombre siguiéndola por doquier siempre, por un momento Candy pensó que quizás él dejaría de insistirle luego de rechazar su propuesta de matrimonio, mucho más porque en toda la noche no le llamo con insistencia, como lo hacía desde su separación.
Aunque también, le afecto un poco verlo tan dejado en su aspecto físico, pareciera que ya ni se afeitara a diario, otro de los casos, estaba demasiado tomado y olía mucho a tabaco, seguro de pasarla fumando seguido, las ojeras en su rostro denotaban la falta de sueño también.
Albert por su lado, solo lo miraba confundido, nunca antes lo había visto actuar de esa manera, él lo conocía, poco, pero ya habían charlado antes, además por el aliento notó que estaba borracho, así que el rubio como todo un caballero, evito armar un conflicto aun mayor ahí frente a Candy.
— Tranquilo Terrence, no pretendo nada, solo iremos a un viaje de negocios – intervino Albert, metiendo las manos para sujetar las de Terry y alejarlo de su corbata – creo que necesitas hablar con tu novio, les daré espacio – se dirigió ahora a Candy y Terry lo soltó, pero estuvo a punto de golpearle el rostro antes de eso – te espero en el auto Candy, ¿de acuerdo?
— Si gracias Albert y.. ¡Terry ya no es mi novio! - le respondió ella afirmando, entretanto Terry seguía observando con discordia esa amistad que ahora parecía más cercana, además de que no le pareció escuchar lo que ella menciono respecto a su finalizada relación.
— ¡Ahora le dices Albert!, ¡ya no es señor Andrew para ti!, ¿no es así Candy?, veo que estas familiarizándote mucho con él, por eso tienes que darle tantas explicaciones, vaya pero, ¡que rápido me olvidaste!
— ¡¿Qué haces aquí Terry?! pensé que dejarías de acosarme, te dije que no quiero saber nada de ti – le gritó – ¿hasta cuando me vas a dejar de molestar?, ¡además vienes ebrio!, me haces quedar en vergüenza con mi jefe, ¡estuviste a punto de golpearlo! ¿Qué te pasa?, ¿dices que olvido?, cuando el que se olvidó de mi fuiste tú y es por eso que…
Ella intento decir que por eso estaban distanciados, pero se contuvo de hacerlo, ya que se había prometido así misma el intentar olvidarlo, aunque le era imposible, de hecho el verlo tan cercano a ella, la hacía sentirse traicionada por sus sentimientos que a gritos le pedían olvidar todo y perdonar.
— No Candy, yo no te he olvidado, te quiero, créeme, no puedo estar sin ti, todo me hace recordarte, porque no nos damos otra oportunidad de ser felices, hagámoslo por favor – suplico Terry mirándola con firmeza a los ojos, incluso acercándosele más poniéndola de espaldas a la parte trasera del vehículo de Albert, quien solo observaba por el retrovisor los gestos que hacían con las manos.
— ¡No Terry!, no puedo hacerlo, tú me traicionaste, rompiste mi corazón, jugaste con mis sentimientos, no fuiste capaz de decirme la verdad, dudaste de lo que sentías por mí, ¿Qué esperas que yo crea?, ¡no Terry!, lo siento ¡pero no!, no quiero ser esa chica tonta que su novio le hace lo que quiere y ella lo perdona por amor, no…
— Pero aún me amas, lo sé, ¿Por qué este afán de seguir sufriendo?, ¿Por qué no solo dejamos todo atrás y olvidamos?
— No Terry, déjame ser feliz, sé que algún día encontraré a algún hombre que este a mi lado, me respete, me valore y no juegue con mis sentimientos, lo más importante, que no los hiera como lo hiciste tú. Ojala lo comprendas porque esto se ha terminado para siempre.
Las lágrimas fueron incontenibles para ambos, mucho más para Terry, porque del enfado que sintió giro su rostro hacia el vehículo, observando que Albert aguardaba en el interior, lo que le hizo pensar «Seguro el hombre al que se refiere es ese tipo, claro él ante sus ojos es intachable, el hombre perfecto»
— ¡¿Qué?! ¡¿Mi lugar lo ocupará Albert?! ¡Seguro disfrutarás de ese viaje a su lado! ¿sabes Candy?, creo que tú fuiste la que nunca me amó, de seguro ya te gustaba Andrew y por eso disfrutas de viajar con él, sin importarte yo, mi sufrimiento, incluso ignorando todo lo que vivimos, ¡por ese tipo!, ¿Qué deseas Candy? ¿Dinero?, lo hubieses dicho desde un principio, pude seguirte pagando por... – rezongó Terry llegando al punto de ofenderla de lo celoso en extremo que estaba, siendo interrumpido por una bofetada.
— ¡Eres un imbécil Terrence Grandchester! ¡No quiero volver a verte más en mi vida!, ¡no me molestes!
Antes de que él la siguiera ofendiendo con su argumento, Candy al distinguir esas lágrimas recorrer por las mejillas de ese hombre que aun amaba, se sintió un poco conmovida de verlo sufrir que de nuevo sus deseos de perdonarlo regresaron, pero al escucharlo decir en ese tono despectivo que Albert ocuparía su lugar, de nuevo comportándose desconfiado ante el rubio, haciéndola ver como una chica fácil, ella se enfadó.
Lo irritada que estaba se le distinguía en cada poro de su piel, incluso sus mejillas se sonrosaron y las pecas se enmarcaron más en su rostro, por lo que empujándolo hacia a un lado, ella avanzó rumbo a la puerta del copiloto, dejando a Terry parado sin decir más.
— ¿Todo bien Candy? – cuestiono Albert en cuanto entró ella al vehículo.
— Si Gracias, solo vayámonos lo más pronto posible.
— Claro.
Terrence cuando distinguió que la Cadillac, avanzaba dejándolo ahí en el estacionamiento, parado con sus penas al hombro, reaccionó de esas palabras que le había dicho a Candy, « ¡Pero que estúpido he sido!, maldición, ¿Qué me pasa?, porque odio verla con alguien más, mucho más aún si es ese tipo, a quien ahora solo aborrezco, seguro él si se ganará su amor, ¡no! »
:::::::::
::::::::::
Desilusionado y triste antes las palabras tan severas de Candy, en donde le daba un adiós definitivo, incluso dispuesta a buscar la felicidad en otros brazos, decidió irse directo a su apartamento, pero incluso ahí la recordaba más, sus besos, sus caricias, esas sonrisas que en ocasiones iluminaron su existencia, hasta rememoró las discusiones que también solían haber entre ellos, disputas que por lo regular terminaban en la cama, extasiados de placer confortándose el uno al otro.
En su apartamento, dispuesto a descansar, decidió tomarse unas cervezas antes de hacerlo, por lo que tumbado en el sofá de su sala, intentó cerrar los ojos y escuchó que tocaron a la puerta, el primer sonido no le hizo mucho caso, no quería que nadie lo molestara, pero el segundo fue más intenso, insistente.
— ¡Terry! ¡amigo! – era Archie quien se aparecía en su puerta, poniendo los ojos en blanco Terry le dio la espalda, dejándolo que entrara.
— ¿Qué pasó Archie?, estaba intentando descansar – exclamo Terry, tumbándose de espaldas al sofá, mientras cerraba sus ojos.
— ¿Descansar?, ¡pero si son las seis de la tarde!, ¿desde cuándo te volviste una abuela de la caridad?
— Deja de molestar Archie – balbuceo, ya que no quería ni emitir palabra.
— En serio Terrence, sé que estás sufriendo por lo de Candy, pero debes superarlo, diviértete, hoy hay un cóctel en un restaurante muy prestigiado en la ciudad, estamos invitados Terry, ambos debemos ir.
— Hazlo tú solo, yo no quiero – estirando su mano derecha lo más que pudo, alcanzó el cojín de un sillón aledaño, poniéndoselo sobre la cabeza – no tengo ánimos de nada.
— Pues deberías tenerlos, además ambos somos socios y como en numerosas ocasiones me has hecho quedarme a tu lado para trabajar hasta tarde, es justo que ahora tengas que acompañarme, no pienso ir solo – frente a su amigo, Archie le quitó de encima el cojín que tenía sobre el rostro - ¡Estás hecho un fiasco!, pareces un vagabundo Terrence, ¿desde cuándo no te has afeitado?, además, mira que deplorable esta tu departamento, solo huele a alcohol y tabaco.
— ¡Pareces mi madre Archibald!, mejor vete, consigue una modelo que te acompañe y llévala a la cama como siempre lo haces, a mi déjame seguir mi vida como mejor se me plazca.
— ¿Cómo mejor te plazca?, ¿así de deplorable?, no hermano, vamos no me iré de aquí hasta que no accedas, anda, solo será hoy, luego podrás tumbarte sobre tu cama todo el día si lo deseas, es más, hoy es viernes, el fin de semana puedes disfrutar tu soledad – Terry logró entreabrir un ojo y le miró, alzando la ceja.
— ¡Demonios Archie!, de acuerdo – logró convencerlo.
Terrence decidió incorporarse de donde estaba, para tomar una ducha y afeitarse. Mientras estaba en el tocador, mirándose al espejo después de afeitarse, recordó las palabras hirientes de la mujer que amaba, esas donde le dejaba en claro que pese a lo que hiciera, ella no regresaría con él, eso aún le dolía solo de rememorarlo, sin embargo decidió salir esa noche, olvidar todo al menos por esa vez.
::::::::::
::::::::::::::
El lugar parecía alegre, todas las personas sonreían a diestra y siniestra, aunque solo fuesen risas hipócritas, como pensaba Terrence en sus adentros, sin embargo él no sonreía, pese a estar dispuesto a pasar la noche en ese sitio, solo por acompañar a su amigo y encontrar uno que otro conocido que lo felicitara ante el inminente crecimiento de su empresa, nada lo hacía sentir mejor.
Por doquier miraba el rostro de Candy, incluso en los lustrosos platos sobre las mesas con manteles blancos que había situadas alrededor de la plataforma, donde se presentaría la colección de un diseñador de modas famoso. Luego de ir a ese coctel, se dejó convencer por Archie, de asistir a un club nocturno.
— Terry, ¡hola! Que agradable encontrarte aquí – lo saludo Susana quien al distinguirlo de inmediato se dirigió hacia donde estaba solo, porque Archie estaba bailando con una chica que encontró. Terry pese a ser seducido por algunas mujeres, decidió no bailar ni hacerles caso, el prefería seguir tomando, ahogándose en el licor.
— Hola Susana ¿Qué tal? – le respondió él, luego de haber tomado casi una botella entera de Whisky que estaba sobre su mesa.
— ¿puedo acompañarte? – le preguntó sentándose junto a él, haciendo a un lado el vaso que tenía sobre la mesa.
— ¿Qué haces?
— No deberías de tomar tanto Terry, seguro estás así por ella, ¿verdad?, esa mujer solo ha ocasionado estragos en tu vida, si yo fuera ella, nunca me hubiese alejado de ti – eso se lo decía mirándolo a los ojos, mientras él evadía esa mirada, clavando sus ojos en la mesa.
— No quiero hablar de eso – respondió él – será mejor que me dejes solo Susana, quiero disfrutar de lo que me queda de esa botella.
— Terry, ¿Por qué no vamos a mi apartamento y allá te relajas?, quiero cuidarte, ser tu apoyo en estos momentos, seguro ella no quiere volver a verte, pero aquí estoy yo que no pienso abandonarte Terry, aun te amo y lo seguiré haciendo toda mi vida – alego Susana, girándole el rostro a Terry, sujetándolo por el mentón – mírame Terry, yo puedo hacer que la olvides, que jamás la recuerdes, esa mujer no merece nada de ti, no distingue tu dolor ni es capaz de perdonar el error que hayas cometido.
Esas palabras desconcertaron a Terry, haciéndolo cuestionarse; ¿Cómo es que Susana sabe que cometí un error y por eso Candy me dejo?
— ¿Cómo sabes que Candy se alejó de mí por un error?
— Bueno es fácil deducirlo Terry, ¿olvidas que tú y yo duramos mucho tiempo juntos?, en ese largo periodo pude conocer tus defectos, aquellos en los que en innumerables veces te perdone, yo sabía que en cualquier momento caerías de nuevo y era ahí justo, en ese instante, en que sabría si en verdad esa mujer era capaz de amarte tanto, como para perdonarte.
Terry se metió los dedos dentro de sus cabellos, incluso sobándose el cuello al escuchar lo que Susana había dicho, estaba titubeante al pensar que en verdad Candy no lo amara, que ahora estuviera pensando en alguien más, por ejemplo; Albert Andrew.
— Sin duda ese tipo es el hombre perfecto para ella, seguro ahora está con él, en ese maldito viaje – pensó Terrence, incluso del enfado y los celos que percibía, sujeto la botella de Whisky, tomándose de un sorbo el sobrante de líquido que le quedaba.
— ¡Terry! – intervino Susana, quitándole la botella de la boca - ¿Qué ocurre contigo?
— ¡Déjame Susana!, no soy un bebé para que me cuides, no necesito que nadie lo haga ¿está claro?, ahora mismo ¡me largo!
Diciendo eso, se paró de donde estaba, encaminándose a la salida, pero antes de que eso sucediera, sintió que alguien lo sujeto por la mano, tirando hasta encerrarlo en un cuarto oscuro, un pequeño espacio como de un metro cuadrado, donde esa atrevida mujer acaparo sus labios.
— ¡Espera! – le dijo él empujándola hacia adelante.
— ¡¿Qué te pasa?! ¿Por qué me empujas Terry?, pensé que te gustaría la sorpresa – añadió la joven modelo sonriéndole – hacía tiempo que no te veía y ahora que te encuentro, quise que volviéramos a revivir aquellos momentos que pasamos juntos en la universidad ¿recuerdas?
— Lo siento Carol, pero no estoy en mi mejor momento, lo lamento – diciéndolo él salió de aquel pequeño espacio, avanzando hacia la barra ahí se sentó en un taburete, la chica lo siguió.
— ¡Terry, no comprendo!, quise darte una sorpresa, porque me encontré a Archie y me dijo que estabas aquí, y me recibes de esa manera, ¿Qué te pasa?
— Solo déjame estar solo Carol, no quiero ver a nadie, vine a tomar, a estar en paz.
— ¡Eres patético Terry!, en serio, jamás pensé que te convirtieras en un aguafiestas, eres peor que mi abuelo, das asco – exclamo la chica en tono despectivo, mirándolo mientras él la ignoraba, quitándole un caballito de Tequila, a una joven que se encontraba en la barra, a quien solo alcanzó a escuchar que dijo; ¡oyes!
— ¿Qué quieres Carol?, he dicho que necesito estar solo, ¿Qué parte de esa palabra no comprendes?, no me apetece tu compañía – de nuevo alegó, caminando hacia su antigua mesa y sentándose, ahora que Susana ya no estaba.
— Pero Terry, en verdad te extrañe – añadió Carol, siguiéndolo para sentársele sobre las piernas – ¿a poco me vas a negar que no extrañabas que hiciera esto?
Terry sintió que una suave pero atrevida mano, le tocaba la entrepierna, subiendo hasta la ingle, mientras que la otra permanecía rodeando su cuello.
— ¡¿Qué haces?! – dijo enfadado, empujándola, incluso haciendo que cayera al piso y la gente a su alrededor la mirara.
— ¡estúpido! – se incorporó de nuevo Carol, avergonzada, que incluso lo ebria que estaba se le bajo de haber caído de nalgas al suelo - ¿Qué te pasa? ¿Acaso te has vuelto un maldito homosexual?, cuando acepte la propuesta de Archie de venir al club a encontrarme contigo, jamás imagine que me encontraría con un gay y no con un hombre como lo fue mi antiguo amigo universitario – levantó la voz Carol enfadada de presenciar el rechazo de Terrence, sorprendida también en extremo de descubrir esa nueva actitud en él.
Mientras ella le reclamaba hizo su aparición Archibald;
— ¿Qué ocurre aquí? – cuestionó llegando a la mesa, poniendo una mano sobre el hombro de Carol.
— Que el imbécil de tu amigo, ahora no es más que un estúpido homosexual reprimido.
— No me apetece estar con una mujer como tú Carol, ¡Eres patética! – mencionó en tono irónico y la chica intentó abalanzarse sobre él, mientras este reía como un desquiciado.
— ¿Qué tienes Terry?, ¡has enloquecido! – exclamo Archie, deteniendo a Carol, quien de lo cabreada que estaba tomó su bolso de la mesa y se fue del lugar.
— ¿Qué pretendías Archie? ¿Por qué demonios le has dicho a esa mujer que viniera?, ¡Te dije que quería estar solo!, que no necesitaba ver a ¡nadie!, mucho menos ¡mujeres!, me sacaste de mi maldito apartamento con el pretexto de que iríamos al coctel, ¡de acuerdo!, ¡fuimos! Y luego me traes a un club, donde aseguraste que solo vendríamos a tomar y charlar, te largas con una modelo y primero se aparece Susana – ahí Archie lo miro desconcertado, ni él sabía porque Susana había aparecido – y luego llega esa tonta de Carol. ¿Qué demonios pretendes Archie?
— ¡Que olvides a Candy! ¡que la saques de tu cabeza de una vez por todas!
— ¡¿Por qué?!, ¿Por qué habría de hacerlo?
— ¡Por que no la mereces! – eso se lo dijo en tono retador Archie, para esa instancia, Terry ya se había puesto frente a él, fulminándolo con la mirada.
— ¿no la merezco?, ¿entonces quien sí? ¿Tú? – eso silenció a Archie, logrando que Terry frunciera el entrecejo – Ahora lo comprendo todo, ¡tú!, ¡Tú estás enamorado de Candy! ¿verdad?, por eso me diste esa maldita sugerencia de que la engañara con otra para salir de mis dudas, ¡eres un miserable Archie!, y por años te considere un amigo, no eres más que un…
— ¡Tú no mereces a Candy!, siempre dudaste de su amor, yo nunca te obligue a que la engañarás, no eres un niño pequeño, ¡eres un hombre! Y si te revolcaste con otra mujer, fue porque así lo quisiste, no me vengas con pendejadas que ni tú te las crees Grandchester. Será mejor que dejes a Candy ser feliz, ella tiene derecho a conocer el amor en alguien más, alguien que si este dispuesto a darle lo que tú no quieres, ser incondicional para ella – espeto Archie, de nuevo con actitud retadora incluso golpeando la mesa, vaciando la copa de Terry, que cayó al suelo - ¡Yo por ejemplo!, la haré ser feliz en todos los aspectos, entre mis brazos….
No termino de decirlo porque un fuerte golpe lo aventajo por el rostro, tirándolo al suelo, algo que no demoro mucho debido a que se incorporó del mismo, abalanzándose sobre el hombre al que alguna vez considero mejor amigo, dando de igual forma un golpe certero, así comenzó una riña sin precedentes que estaba siendo presenciada por todos los presentes en ese club nocturno exclusivo en la ciudad.
Hola Gracias a todos por leer esta historia, espero estén bien. Seguimos actualizando ojala les guste este capitulo. Quedaré al pendiente de sus comentarios que recibo gustosa. Agradezco a quienes me siguen y agregan en favoritos, tambien a quienes siguen mi página en face, y los que leen en silencio, mil gracias a todos. Besos.
Agradeciendo Reviews:
Guest-Alesita77-Patty-Dajimar-SkarlletNorman-MaryJaimes-PaulayJoaqui-RoseDeGrandchester-Esme05-AmyCL-Guest-MayMay-Flaissh-XFTO. Gracias por sus valiosos comentarios chicas, les aprecio mucho, por cierto se acercan sucesos inesperados. Que estén bien.
Nos leemos pronto. Saludos.
¡Chau!
