Summer of the Dragon

-El Verano del Dragón-


Capítulo 37

-Draco, ¿ya estás listo? – le gritó su madre desde la sala, mientras él cambiaba su ropa por la túnica de gala para la boda.

-¡En un segundo!

En realidad, Draco no estaba ni cerca de estar listo. Le había costado mucho concentrarse en cualquier cosa desde que había visto a Phillip el día anterior. Ambos se habían encontrado para tomar unas copas, y una de las primeras cosas que él hizo fue ofrecerle a Draco un trabajo en Thinx. Terminó por convencerlo con el hecho de que no habría mejor modo de mejorar el nombre de los Malfoy que trabajando en una corporativa cuyo único propósito era el de ayudar a los hijos de muggles.

Aunque Draco todavía no le respondía, estaba pensando seriamente en aceptar la propuesta. Mentiría si dijera que trabajar para Phillip no le molestara un poquitito, pero definitivamente habían jefes peores en el mundo. Y, después de lo que había sucedido en la mansión con su padre, los Malfoy definitivamente necesitaban un empujón si querían revitalizar el nombre de su familia.

Después de eso, lo segundo que Phillip hizo fue darle a Draco las fotografías de la boda de él y Sophie. Sophie había insistido.

Por supuesto, eso había hecho que Draco se encontrara cara a cara con la fotografía que ella le había dicho al fotógrafo que tomara de él y Hermione besándose, lo que él estaba seguro de que era una jugarreta intencional de la malvada genio francesa. Aunque cualquiera podría afirmar que solo salían así porque alguien los había forzado a posar – es decir, Sophie – se veían extremadamente felices con los brazos de uno alrededor de otro mientras se besaban como si fuera el último día que lo harían.

Draco suspiró antes de colocar la foto a un lado antes de vestirse con la túnica de gala. Estaba a punto de salir de la habitación cuando volvió a tomarla y la metió en su bolsillo. Por alguna razón, se sentía mejor teniéndola con él.

Narcissa sonrió al verlo – Oh, Draco, te ves tan apuesto. Excepto… - ella lamió sus dedos y los frotó contra la parte trasera de la cabeza de él.

-¡Madre! – dijo él, alejándola de un empujón.

-Lo siento, querido. Solo quiero que te veas perfecto para Astoria. Realmente tuviste suerte con ella. Es mejor que no lo eches a perder.

-Correcto – bufó Draco antes de encaminarse hacia la chimenea y viajar hacia la boda.

Lo cierto era que no había visto a Astoria desde la mañana después de haberla llamado accidentalmente "Hermione". Ella salió a trabajar, diciendo que no volvería más tarde. Debía pasar la noche con su hermana antes de la boda, o algo así. Había una buena chance de que ella tratara de encontrar un esposo sangrepura diferente esa noche.

Cuando él y su madre llegaron a la boda, ésta ya hervía de actividad. Inmediatamente fueron recibidos por varios elfos domésticos, encargados de limpiar a los invitados que llegaran por red flú. En cuestión de segundos, Draco y Narcissa estaban completamente impecables.

Dando un gran vistazo a su alrededor, a Draco le pareció que cada mago sangrepura del país, sino del continente, estaba allí. Excepto los traidores a la sangre. Todos esos estaban en la boda de Potter.

Mientras caminaban hacia sus asientos, el Sr. Y la Sra. Greengrass los vieron y se acercaron – Ah, Narcissa, te ves tan hermosa como siempre – dijo el Sr. Greengrass, besándola en la mano.

-Y Draco, tú te ves muy elegante – dijo la Sra. Greengrass - ¿Tuvieron problemas al llegar?

-Para nada – dijo Narcissa, brillante – Amo el modo en que tus elfos domésticos limpian a los invitados. Tendré que recordar eso para la boda de Draco algún día. ¿No es así, querido?

-Uh, seh – dijo Draco, mirando alrededor hacia algo más interesante.

-Hablando de eso, escuché por ahí que estuviste pasando mucho tiempo con nuestra pequeñita Stori, Draco – dijo el Sr. Greengrass – Ella no deja de hablar de ti.

Draco volteó para ver a ambos padres de Astoria mirándolo fijamente – Es una chica increíble – dijo él honestamente. Ellos sonrieron brillantemente.

-Mamá, papá, ¿qué están haciendo? – todos voltearon para encontrarse a Astoria para ahí con su vestido de dama de honor largo y verde al estilo Slytherin. Draco nunca se había sentido tan aliviado al ver a alguien.

-Nada, querida – dijo el Sr. Greengrass, dándole a ella un pequeño beso en la frente – Solo estábamos charlando. ¿Ya está, uh, esa cosa lista?

Astoria asintió – Sí, está dentro. ¿Les importaría a ti y a mamá llevar a la Sra. Malfoy al salón?

-Por favor, llámame Narcissa.

Astoria sonrió – Muy bien. ¿Les importaría a ti y a mamá llevar a Narcissa al salón? Necesito hablar con Draco por un momento – los tres adultos se mostraron más que complacidos en dejarlos solos. Una vez que estuvieron solos, Astoria arrastró a Draco hacia un rincón – Debo advertirte ahora que la cosa a la que mi padre se estaba refiriendo es tu padre. Ellos han tirado de un par de cuerdas para conseguir sacarlo del hospital por el día.

-Oh – fue todo lo que Draco pudo decir.

-Sé que en realidad no estás en el mejor momento de tu relación con él ahora, pero él es tu padre, y el cambio de escenario será bueno para él.

Draco gimió – No quiero verlo. Sabes que la única razón por la que esa vez fui a verlo fue porque tú me lo pediste.

Astoria sonrió – Lo sé. Y ahora te estoy pidiendo que hagas esto. Por favor, coopera. Antes de que te des cuenta la noche habrá terminado, él estará de regreso en San Mungo y tu no tendrás que volver a verlo por quién sabe cuánto. Por lo que solo te pido que te comportes esta noche. Si no lo haces por mí, hazlo por tu madre.

Draco la miró, con el rostro tenso durante un largo momento antes de ceder. Asintió. Astoria le tomó de la mano.

-Gracias – miró de reojo al reloj en la pared – Tengo que regresar con la novia. Está entrando en pánico porque esa mujer, Rita Skeeter, supuestamente iba a cubrir la boda para el Profeta, pero su supervisor llamó para cancelar. Aparentemente, salió de la provincia hace un mes para investigar algunas cosas para un libro que está escribiendo, pero nadie ha vuelto a escuchar de ella.

Draco tuvo que contener una carcajada. Aunque parte de él quería decirle que ella podría ser la única responsable de la desaparición de Skeeter, se contuvo. Astoria era una chica dulce. Se odiaría a sí misma por posiblemente asesinar a alguien, incluso si fue sin intención.

-Pero, Draco, hay algo más de lo que quiero hablarte. Vendré a buscarte después del brindis, ¿de acuerdo? – él volvió a asentir – Genial, te veré entonces – Astoria le soltó la mano. Él se inclinó para besarla en los labios, pero al último segundo se desvió hacia su mejilla. Ella le dio una sonrisa sin alegría antes de alejarse, dejándolo allí.

Cuando e marchó, Draco escarbó en su bolsillo hasta tomar el viejo reloj de bolsillo de su padre. Seguía apagado, incluso aunque no hubiera motivos de mantenerlo así, con Hermione fuera de su vida. Estaba a punto de encenderlo, cuando sintió la foto quemándole contra su piel. La sacó y notó cuán feliz había sido tan solo unas cuantas semanas atrás. Su corazón le dolía. Con un suspiro, volvió a guardar tanto la foto como el reloj en el bolsillo. Luego se encaminó hacia adentro, donde fue obligado a enfrentarse cara a cara con su padre.

-Ah, Draco, hijo mío – dijo Lucius, levantándose de su asiento – Te vez realmente bien.

-También tú – dijo Draco, mirando de reojo el bastón contra el que su padre estaba apoyado.

Lucius siguió su mirada – No temas, Draco. No tiene nada. Se me prohibió manejar una varita hasta próximo aviso.

-Bien – dijo Draco, tomando asiento. Lucius y Narcissa se miraron mutuamente y suspiraron, antes de sentarse junto a él.

La boda no fue tan mala. Estaba decorada con gusto, con los adornos más elegantes que el mundo mágico podía ofrecer, pero Draco no pudo evitar sentir que todo el asunto era muy frío. Nadie lloró como lo hicieron en la boda de Sophie y Phillip, y la novia no dejaba de mirar alrededor como si estuviera aburrida. Astoria no dejaba de lanzarle miradas filosas para lograr que estuviera concentrada, mientras Blaise no dejaba de lanzarle miradas filosas a Draco. Al igual que Pansy. Theo notó eso y rió para sí mismo de vez en cuando.

Era un poco incómodo tener la mayoría del grupo cercano a la boda con la atención enfocada en él, pero no había nada que pudiera hacer al respecto. Había hecho más que suficiente al asegurarse de que estas personas no volvieran a ser sus amigos y, lo más importante, ni siquiera le importaba.

Cuando la boda terminó, los invitados fueron guiados hacia un enorme banquete en el salón de al lado. Los asientos de Draco y sus padres estaban bastante cerca considerando que eran invitados de último momento. se preguntó a quién habrían movido para acomodarlos a ellos. Luego notó a la madre de Blaise con su última víctima – es decir, esposo – sentados casi al final, y obtuvo su respuesta.

Los brindis fueron tan secos y fríos como la boda. Excepto el de Astoria. Ella y Goyle parecían tener un verdadero lazo de hermano y hermana, y ella estaba más que feliz de darle la bienvenida a la familia.

Cuando terminó, Goyle y Daphne se encaminaron hacia la pista de baile y Astoria vino para buscar a Draco. Sostuvo en alto su mano y cuando él la tomó, ella lo arrastró también a bailar. La madre de él sonrió al verlos, pero su padre se mantuvo inexpresivo.

-Este es realmente el único sitio donde podremos tener algo de privacidad – dijo Astoria, atrayéndolo a su cuerpo incluso aunque la canción fuera rápida. Pansy y Blaise seguían lanzándoles cuchillas con la mirada desde su mesa – No creo agradarle mucho a tu padre – Draco volteó para encontrar que las cuchillas que su padre les mandaban eran levemente menos afiladas – Creo que él preferirías que estuvieras bailando con esa chica Granger.

Draco se sofocó - ¿Qué te hace decir eso?

-Porque ella fue a verlo el otro día.

Draco se congeló, logrando que Astoria también dejara de mecerse de un lado a otro. Él se alejó y la miró a los ojos - ¿Qué? – preguntó él.

-Ella fue a verlo – repitió ella – Y él se disculpó por intentar asesinarla. ¿Acaso no te lo dijo?

Draco elevó sus cejas – No hablo con ella desde hace semanas. Sabes eso.

Astoria sonrió – Supongo que siempre pensé que estabas mintiendo. ¿Por qué no hablaste con ella, Draco?

Él la miró, escéptico - ¿Por qué estás preguntándome esto?

-Porque creo que estoy perdiendo el tiempo contigo – dijo ella, como señalando lo obvio, forzándolo a volver a bailar – Solo necesito que tú lo admitas.

Draco no supo qué responder. Si ella estaba buscando un marido, probablemente no estaba perdiendo el tiempo, pero si estaba buscando a alguien que la amara… bueno, esa era otra historia.

Él miró de reojo a Goyle y Daphne, quienes bailaban junto a ellos. Ninguno se miraba a la cara mientras se movían a lo largo de la pista, dejándole a Draco un terrible sentimiento de pena. Astoria siguió su mirada, también frunciendo el ceño ante la poca entusiasta pareja.

-Él me lo dijo, ¿sabes? Sobre el arreglo – dijo él.

Los ojos de Astoria se abrieron - ¿Te lo dijo?

Draco asintió.

-Mejor no le digas eso a Daphne. Ella no dudaría en matarlo.

-Dime, Astoria. ¿Cómo te sientes ahora, al ver a tu hermana bailando con su nuevo esposo que nunca va a amar?

Astoria suspiró – No sé si eso sea cierto- Gregory es un buen mago. Y no fue una elección al azar – se defendió ella – Daphne tenía opciones, y sucedió que de todas las opciones que se le presentaron, él fue quien más le gustó.

Draco rió entre dientes – Bueno, eso sí que es romántico. Pero incluso tú tienes que admitirlo, si él y Daphne terminaran amándose algún día, nunca será un amor apasionado. Solo será práctico.

-¿Por qué siento que estás dándome tu respuesta? – dijo Astoria, mirándolo fijamente a los ojos.

Draco palideció – No me refería a eso.

-Sí lo hacías. Tú y yo jamás tendremos amor apasionado. No como el que tú y Hermione tenían, al menos. Aunque, estoy segura de que yo lograría sacudir tu mundo, si me lo permitieras.

-Astoria, nunca dije que…

-No tuviste que hacerlo. Vi el modo en que la miraste en la mansión. Jamás me miraste de ese modo y, por sobre todo, no creo que vayas a hacerlo alguna vez.

-Podría…

-No, no lo harás. Y este es el por qué – dijo ella – porque, justo ahora, tienes a Hermione en un pedestal – Astoria utilizó sus manos para gesticular muy por encima de su cabeza – que nadie será capaz de alcanzar alguna vez. Ni siquiera yo. ¡Y yo soy espectacular!

-Sé que lo eres.

Astoria sonrió antes de mirar de reojo a Lucius, quien los seguía con la mirada de cerca – Escucha, Draco, puedo afirmarte ahora mismo que si el padre de mi novio intentara asesinarme alguna vez, me habría marchado. Y punto. Por lo que el hecho que ella hubiera seguido a tu alrededor, e incluso lo hubiera visitado voluntariamente, bueno, solo significa que ella realmente debe amarte.

-Sigo sin entender por qué estás diciéndome todo esto a mí.

-Porque me gustas, Draco. Siempre lo hiciste – dijo ella, haciendo que él la girara. Cuando ella estuvo de regreso entre sus brazos, añadió – Créelo o no, quiero que seas feliz, ya sea conmigo o con alguien más. Pero no creo que llegues a ser feliz conmigo.

-Astoria… yo…

-Déjame terminar – dijo ella, posando un dedo en sus labios para silenciarlo. Cuando él no volvió a intentar hablar, ella lo quitó y siguió hablando – Desafortunadamente, intenté conquistarte tres meses tarde. Ya estabas enamorado de alguien más cuando llegué a ti y, a pesar de mis mejores esfuerzos, no creo que vayas a desenamorarte de ella por ahora. Entonces, ¿por qué no te quedas con ella? Es lo que quieres.

-Pero… no lo entiendo – dijo él – Eres sangrepura. Ella es hija de muggles. tú deberías odiarla.

-¿Por qué? No me hizo nada. Excepto conseguirte primero – le guiñó ella.

-¿Por qué me empujas hacia ella? – preguntó él, todavía sin entender hacia dónde quería llegar Astoria.

Ella se encogió de hombros – Porque la amas. Y a mí… bueno… - Astoria hizo una pausa y miró profundamente a los ojos de Draco. Y fue entonces cuando él se dio cuenta de la verdad.

-Tú eras quien más me gustaba de las opciones que me dieron – dijo él.

Ella suspiró – Desafortunadamente, sí.

-¿Y yo soy quien más te gustaba de las opciones que te presentaron a ti?

Ella suspiró más fuerte – Sí, de nuevo. Pero, debo advertírtelo ahora, si al final tengo que casarme con Blaise por mi falta de egoísmo, no dudaré en maldecirte por el resto de mi miserable existencia.

Draco miró hacia sus padres, quien seguían mirándolos de cerca – Astoria, no vas a tener que casarte con Blaise porque yo ya tomé mi decisión.

Astoria rió – Espero que esa no fuera una propuesta de matrimonio, porque si lo es, me temo que tendré que rechazarla. Digamos que soy una romántica, y exijo todo el asunto de ponerte de una rodilla y eso, incluso para alguien con quien has salido por tres semanas.

-No te preocupes, no lo fue – Draco suspiró – Pero Hermione está mejor sin mí. Por culpa mía la hirieron y no la arriesgaré…

-Oh, Merlín, ¿podrías callarte de una vez por todas? – exclamó ella, deteniendo el baile una vez más – deja de hacerte el mártir, ¿quieres? Tú la amas, y ella te ama a ti. Es decir, ¡eres Draco "jodido" Malfoy! ¡Sabes lo que quieres, así que ahora ve y, maldita sea, tómalo! Es lo que siempre hiciste. ¿Por qué ahora tendría que ser diferente?

Por primera vez desde que habían comenzado a hablar, Astoria estaba llegando a un punto. Él era Draco "jodido" Malfoy, y si él quería a Hermione, ¿por qué no podría tenerla? No le importaba lo que su familia pensara al respecto, o la superioridad de la sangre pura. Bueno, eso no era exactamente cierto, pero no quería admitir que existían excepciones para la regla, y Hermione era una de ellas. Aunque todavía le importaba bastante el dinero. Por suerte, todavía tenía una buena oferta de trabajo pendiente.

-Estás en lo cierto – dijo él, con el rostro brillante por la revelación - ¿Por qué tengo que ser miserable solo porque un grupo de gente que no me agrada se enfadará si estoy con ella?

-¡Exactamente!

Después de solo tres semanas sin ella, Draco ya sabía que no podría volver a ser feliz sin Hermione en su vida. Y fue entonces cuando tomó la decisión – Mañana iré a buscarla, ¡y haré todo lo necesario para que ella regrese conmigo!

-Sí… espera. ¿Por qué mañana? – preguntó Astoria, deteniéndose en medio del movimiento. Otra pareja se chocó con ellos, fulminándolos con la mirada antes de continuar. Ninguno de los dos les prestó mayor atención - ¿Por qué no ir ahora?

-Porque ella está en la boda de Potter ahora.

-¿Y?

-Y que ella está ahí y yo aquí. ¿Qué se supone que deba hacer con eso?

Astoria se cruzó de brazos - ¿Realmente estás dispuesto a esperar hasta mañana, cuando esta noche ella va a pasar la velada completa en una romántica boda con su ex? No me gusta el juego, pero si hubiera una mínima oportunidad de que ellos volvieran a estar juntos, apostaría que aprovecharían esta noche.

Draco se estremeció. No dejaría que eso pasara – Entonces, ¿qué sugieres que haga? No sabemos dónde es, ¿verdad?

Astoria le dio una encantadora sonrisa – Puedes dejarme eso en mis manos. Uno de los encargados del servicio de comida estaba refregándome en el rostro que su compañía también era la encargada de hacer la comida en la boda de Harry Potter. Claramente no tiene idea de su audiencia – dijo ella, rodando sus ojos – Si él no sabe dónde es, estoy segura que al menos podrá averiguarlo – tomó su varita y retocó su labial. Luego de ajustar sus pechos para que se vieran bonitos y parados en su vestido apretado, le dijo – Dame cinco minutos.

Astoria desapareció en la multitud. Sin saber qué hacer, Draco vagó hacia uno de los lados de la pista de baile, viendo como su padre ahora bailaba inestablemente con su madre. Aún estaba muy débil.

-¡Lo tengo! – exclamó Astoria orgullosa, mientras corría hacia él varios minutos después – Solo tendremos que avisarle a mi hermana que nos marchamos – tomó la mano de Draco y lo arrastró a través de la pista de baile.

-Espera. ¿Tú también vienes? – preguntó él.

-¡Claro que sí! Si no fuera por mí, ni siquiera estarías haciendo esto, así que creo que merezco ver su rostro cuando tú aparezcas allí.

-Puede que ella no esté feliz al verme.

Astoria rodó sus ojos – No seas tonto. Sabes que estará feliz. – ella caminó directo hacia su hermana y Goyle, en el medio del salón. Se detuvieron justo frente a ellos – Daphne, Draco y yo iremos a arruinar la boda de Harry Potter.

-¡Okay! ¡Diviértanse! – exclamó una Daphne muy achispada, quien posiblemente no comprendió lo que su hermana pequeña acababa de decirle.

Pero Goyle entendió - ¿Para qué? – preguntó él. Cuando ninguno le respondió, miró a Draco y negó con la cabeza – Irás a por Granger, ¿verdad? – los ojos de Draco lo dijeron todo. - ¿Realmente vale la pena dejar de lado toda tu vida por ella?

-Oh, no seas tan dramático, Gregory – dijo Astoria, golpeándolo en el brazo – Solo por el hecho de que vaya a salir con una hija de muggles no significa que ustedes dos tengan que dejar de ser amigos – Goyle se sonrojó, lo que hizo sonreír a Astoria – Oh, vamos. No creerías que soy ciega ante lo feliz que eres desde que ustedes dos volvieron a ser amigos, ¿verdad?

-Yo…

-Bueno, no preocupes en vano esa cabecita dura que tienes. No le diré a nadie que te ablandaste.

Goyle sonrió y negó con la cabeza – Solo salgan de aquí, ¿quieren?

Astoria sonrió una última vez antes de arrastrar lejos a Draco - ¡ADIÓS! – exclamó una borracha Daphne detrás de ellos.

Narcissa, quien había estado bailado con Lucius cerca de ellos y había escuchado parte de su conversación, dejó a su esposo y los siguió hacia afuera – Draco, ¿dónde crees que vas? – le preguntó, acelerando sus pasos.

-Voy a buscar a la chica que jamás debí dejar marchar, madre, y probablemente jamás lo habría hecho si no hubiese sido por ti y tu patética historia.

-¿Cómo te atreves a hablarme de ese modo! – dijo ella, saltando frente a él y Astoria, para bloquear su camino – Te conté esa historia desde el fondo de mi corazón. Amé a Ethan y…

-¡No! – Draco le gritó a la cara – no te atrevas a comparar lo que sea que tuviste con ese Herbólogo amante de los hijos de muggles con lo mío con Hermione. ¡La amo mucho más de lo que tu jamás lo amaste!

-¡No sabes eso!

-SÍ. LO. SE. – con las aletas de la nariz dilatadas, miró a su madre firmemente a los ojos y dijo – ¡Si Hermione hubiese desaparecido, yo jamás, jamás habría dejado de buscarla! ¡Habría viajado hasta los confines de la tierra si hubiera sido necesario! Pero tú… ¡tú ni siquiera intentaste averiguar qué pasó con él! ¡Puede que incluso siga vivo en alguna parte y nunca te preocupaste de averiguarlo! ¡Solo seguiste adelante!

-¿Acaso no es lo que tú estuviste haciendo estas últimas tres semanas? – dijo ella, mirando a Astoria.

Draco negó con la cabeza – No. No ha pasado ni un instante en mi vida en el que ella no hubiera estado en mi mente. La amo… y voy a estar con ella. Cueste lo que cueste. – sostuvo la mano de Astoria y adelantó a su madre, caminando hacia las chimeneas por las que llegaban los invitados.

-¡Draco, por favor espera! – rogó Narcissa, siguiéndolos.

-Oh, y por cierto… - gritó él por encima de su hombro – Me ofrecieron un trabajo en una compañía que se especializa en adaptar la tecnología Muggle en el mundo mágico… y creo que voy a aceptarlo.

Narcissa se sintió desvanecer. Por suerte, su esposo llegó justo detrás y logró atraparla antes de que ella tuviera la oportunidad de tocar el suelo – Lucius… por favor, haz algo – Draco volteó y unió su mirada con la de su padre.

Lucius observó a la determinación de su hijo y negó en dirección a su esposa – Debemos dejarlo ir, Narcissa.

-¿Q…qué?

-Draco hizo todo lo que le pedimos que hiciera. Pero merece ser feliz.

-Y yo que pensaba que los sanadores habían dicho que estabas mejorando tu estado de salud mental…

-No estoy loco. Estoy siendo práctico. No arriesgamos nuestras vidas durante la guerra solo para que él termine siendo miserable.

-Pero… ¡Ellos lo quemarán de nuestro árbol familiar! ¡Vendrán a buscarlo! ¡Lo alejarán de nosotros! ¡No puedo perderlo, Lucius! – lloró Narcissa.

Lucius sostuvo la cabeza de su esposa contra su pecho y la acarició con afecto – Entonces tendremos que protegerlo contra todo – mientras su esposa lloraba contra su pecho, Lucius volvió a mirar a su hijo y dijo – Ve.

Draco estaba casi en shock, pero se las arregló para asentir civilizadamente en dirección a su padre antes de encaminarse a las chimeneas y tomar algo de polvos flú. Estaba a punto de preguntarle a Astoria a dónde debían ir, cuando escucharon un extraño sonido de succión.

-¿Oíste eso? – preguntó él, mirando alrededor. Astoria también lo hizo, eventualmente jadeando cuando sus ojos encontraron un mago y una bruja semidesnudos en la esquina. Draco siguió su mirada y casi vomita cuando Blaise y Pansy los miraron.

-Asqueroso – él y Astoria dijeron al unísono.

-Pensaba que tenías estándares, Zabini – dijo Draco, antes de arrastrar a Astoria a la chimenea más alejada. Antes de que alguien más intentara detenerlos, se metieron a la red flú y se alejaron.

Resultó ser que la boda de Potter y la comadreja menor era en la casa de los Weasley, dado que querían que fuese íntima y pequeña. Habían cerca de un millón de hechizos alrededor del lugar para mantener lejos a los medios, así como a personas no deseadas y fans de Harry Potter, por lo que tuvieron que viajar a una de las casas vecinas. Astoria sugirió que llegaran a la de una familia en particular, unas personas de apellido Lovegood, dado que no estarían en casa porque eran invitados de la boda.

-¿Estás segura de que no estarán allí? – preguntó Draco, caminando extremadamente agazapado mientras atravesaban la casa.

Astoria lo miró y rió – Sí, segura. La hija es una de las damas de honor. Daphne y yo nos cruzamos con ellas al menos un millón de veces mientras planificábamos la boda.

Ambos salieron sin problemas, pero como estaba oscureciendo, accidentalmente se toparon contra un arbusto que tenía un cartel detrás que rezaba: 'Cuidado con las ciruelas dirigibles'. Después de usar sus varitas para quitarse la pulpa de las frutas del cuerpo, cada uno murmuró – Lumos – y utilizaron la luz para tratar de encontrar el camino.

Por desgracia, no estaban seguros de dónde ir después. La empresa de catering le había dado instrucciones muy vagas a Astoria. Al parecer habían levantado los hechizos la noche anterior y la casa Lovegood era a donde muchos de los trabajadores e invitados habían llegado, pero su información era sólo de oídas.

Después de un rato de caminar en círculos, eventualmente llegaron al lugar. La recepción de la boda estaba en pleno apogeo pero no se oía ningún sonido desde ese lado de la barrera. Draco y Astoria se acercaron y comenzaron a buscar algún punto débil. Ella fue quien encontró uno pequeño, del tamaño de un Knut y utilizó su varita para expandir un agujero solo lo suficiente para que nadie más lo notara. Una vez que estuvo listo, Draco y ella lo miraron y fruncieron el ceño.

-No hay forma de que pueda pasar por ahí – dijo él – ¿Estás segura de que no puedes hacerlo más grande?

-Segurísima – dijo ella - ¿Quieres que vaya yo y la busque? Hay cierta posibilidad de que ella quiera hechizarme apenas me vea, pero después de todo el viaje que hicimos, sería tonto no arriesgarme.

-¿Realmente crees que lograrías conseguir traerla hacia aquí? – preguntó él, escéptico.

Astoria le dio una sonrisa tranquilizadora – Absolutamente. Todo lo que debo hacer es mencionar tu nombre, y estoy segura de que vendrá corriendo.

Sin esperar a que él aceptara, Astoria se arrodilló y se metió a través de la pequeña abertura, apenas pasando sin tocar los costados. Tan pronto lo hubiese atravesado, volteó y levantó sus pulgares en dirección a Draco antes de encaminarse hacia la fiesta.

Tratando de camuflarse, tomó una copa de champagne de una bandeja flotante y comenzó a escanear el área de la recepción, en busca de Hermione. Todo el mundo aquí parecía divertirse mucho más que en la boda de Daphne y Goyle. Incluso tenía ganas de detenerse y ponerse a bailar con ellos.

Eventualmente la encontró, sentada sola en una de las mesas, mirando sin sentido una servilleta que doblaba entre sus manos. Se veía miserable, como era de esperarse.

Astoria comenzó a caminar hacia ella, solo para ser interrumpida por un mago pelirrojo y pecoso que le bloqueaba el camino, y la alejaba de allí arrastrándola por el hombro.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí? – preguntó, y ella inmediatamente lo reconoció como Ron Weasley - ¿Viniste a torturar a Hermione un poco más, al restregarle en el rostro tu simpático romance con Malfoy?

-¡No, no! – exclamó Astoria, moviendo sus manos en defensa - ¡Todo lo contrario! ¡Draco quiere hablar con ella! ¿Realmente eres tan amargado como para negarle este único pedido?

Ron dejó de caminar y la giró en redondo - ¿Malfoy está aquí? – preguntó.

Astoria asintió – Prometo que no estamos juntos él solo quería hablar con ella. Quiere hacer lo correcto.

-¿Y a ti no te importa?

Ella volvió a asentir.

-Pero pensaba que tú eras su novia o algo así.

-Solo salimos por tres semanas. No tengo particularmente roto el corazón por esto – Astoria le sonrió – Yo encuentro esto romántico y tierno, aunque supongo que tú debes ser el que está molesto. ¿Lo estás? – preguntó ella, chismosa.

-¡Claro que sí! – espetó Ron. Miró a Hermione, quien ahora tenía la cabeza recostada sobre la mesa. Grawp estaba sentado en el suelo junto a ella, tratando de posar una mano para consolarla sobre su hombro, lo que solo terminó por presionar su espalda completa hasta quedar aplastada en el lugar. Hagrid se acercó y se llevó al gigante. Ron suspiró – Primero llévame con él. Necesito hablar con él antes que él hable con ella.

Astoria lo miró escéptica – No vas a, digamos, hechizarlo o algo, ¿verdad?

-No voy a hechizarlo – prometió Ron – Solo quiero hablar con él.

Echándole un vistazo por encima de su hombro hacia Hermione, Astoria trató de captar su atención, pero no resultó. La cabeza de Hermione seguía contra la mesa firmemente, cegándola por completo de lo que la rodeaba.

Sin otra opción, Astoria terminó por decir – Muy bien – y comenzó a guiar a Ron hacia Draco, asegurándose de tomar otra copa de champagne mientras salía. Parecía que, considerando lo que se venía, era una buena idea beber.

Cuando atravesaron la barrera, Draco se sorprendió al ver a Astoria con Ron en lugar de Hermione - ¡Me atraparon! – exclamó Astoria, tan pronto estuvo del otro lado de la barrera del sonido.

Draco no tuvo tiempo de responder antes de que Ron se colocara frente a él y le diera un puñetazo en el rostro. El impacto fue tan fuerte que logró que Draco cayera al suelo.

Astoria chilló detrás de ellos - ¡Dijiste que no lo lastimarías!

-Dije que no lo hechizaría. No dije nada sobre los puñetazos – dijo Ron, frotando su rostro – Creo que se merecía eso.

-Ugh… supongo que es justo – dijo Draco, levantándose – Supongo que me lo merecía, más o menos.

-¿Más o menos? – repitió Ron, con la voz quebrándose a mirar a Draco con fría furia. Lo que era un tanto contradictorio, pero era la única forma de describir el sentimiento en sus ojos.

-Bien, bien, como quieras. me lo merecía. Lo que te hice fue…

-¿A mí? ¿Realmente crees que esto se trata de mí?

-¿No lo es?

-¡Claro que no! – exclamó Ron - ¡Esto es por Hermione, maldita sea! ¡Ha sido absolutamente miserable desde que regresó!

Draco lo miró con curiosidad - ¿Honestamente estás diciéndome que estás enojado porque rompí con ella? pensé que aprovecharías la oportunidad para ganártela de regreso.

-No la quiero de regreso, Malfoy. Todo se terminó entre nosotros. Se había terminado incluso antes de que comenzara el verano. Yo solo… - tragó saliva – No quería dejarla ir.

Astoria miraba a Ron con gran interés. Desde el momento en que había arrojado ese puñetazo no podía despegar sus ojos de él.

-Algunas veces pasas tanto tiempo con alguien que no quieres admitirte a ti mismo que la que chispa se apagó. No fue hasta que me llegó esa estúpida carta tuya cuando me di cuenta que en realidad no la quería de regreso, tanto como ella no me quería de regreso a mí. Y, por mucho que odie admitirlo, por alguna extraña razón ella te quiere a ti.

-¿Eso significa que me dejarás entrar? – preguntó Draco esperanzado.

Draco negó con la cabeza – No. No voy a dejarte entrar. Pero si me prometes que no volverás a dejarla, y que… te asegurarás de protegerla de tu familia, entonces iré y la traeré hacia aquí.

Draco lo miró sinceramente y asintió – Lo prometo – nunca había sido más honesto en su vida. Hermione era todo lo que quería, y estaba dispuesto a hacer lo que sea necesario para estar con ella.

Ron le devolvió la mirada y asintió – Te creo – ambos brujos mantuvieron sus miradas, notando por primera vez desde que se conocían que tenían finalmente una cosa en común. Ambos se interesaban muchísimo en Hermione, y solo querían su felicidad – Tienes que saberlo, Malfoy, que tú y yo jamás seremos amigos.

Draco le dedicó su característica sonrisa Malfoy – Lo sé. Pero le prometí a Hermione un tiempo atrás que al menos intentaría ser decente contigo. ¿Alguna posibilidad de que también lo intentes tú?

-Veremos – sonrió Ron, volteando hacia la recepción – Estaré de regreso en breve.

Tan pronto como se hubiese marchado, Astoria caminó hacia Draco y usó su varita para sanar su rostro un poco antes de que Hermione llegase - ¿Debería dejar un pequeño moretón de recordatorio? – rió ella.

Draco entrecerró sus ojos – Honestamente, ¿qué clase de sanadora eres?

-Del mejor tipo – dijo ella, rindiéndose y curándolo por completo.

Varios minutos después, Draco divisó a Ron caminando hacia él con una hermosa bruja enfundada en un vestido escarlata. Su corazón comenzó a latir rápidamente. Ella estaba discutiendo con Ron sobre algo, pero él no podía distinguir ninguna palabra dado que todavía seguían del otro lado de la barrera.

-Honestamente, Ron, no sé por qué necesitas mostrarme esto ahora. Vi los gnomos un millón de veces antes, y esta no sería la primera vez que se bajaran sus pantalones y nos mostraran sus pequeños traseritos a… ¡Oh! ¡Draco! – Hermione se congeló.

Draco no estaba mucho mejor. La miró boquiabierto, incapaz de modular ni una palabra. Los ojos de Hermione se movieron hacia Astoria, quien sonreía hacia nadie en particular antes de encontrar su mirada.

-¡Oh, yo! – dijo Astoria, de repente – Solo estoy aquí como apoyo moral.

Hermione luego volteó su atención hacia Ron, quien sonrió débilmente hacia ella antes de volverse a la fiesta. Astoria intentó seguirlo, pero la barrera la detuvo. Ron regresó y ejecutó cierto tipo de encantamiento en su mano. Después de eso, ella tuvo permitido entrar.

Una vez que estuvieron solos, Hermione miró a Draco y preguntó - ¿Qué haces aquí?

-Yo… tú… ¿fuiste a ver a mi padre? – fue lo único que consiguió decir.

Hermione levantó sus cejas - ¿Realmente ese es el único motivo por el que estás aquí? – él no dijo nada – Bueno, si esa es la única razón, entonces tengo la necesidad de decirte que mi visita fue en realidad un accidente. Solo había salido a caminar, y lo último que noté fue que terminé dentro de San Mungo. En realidad creo que posiblemente estaba allí para maldecir a Astoria, pero cuando me preguntaron a quien quería ver, entré en pánico.

Draco rió - ¿Y el nombre de mi padre es lo mejor que se te ocurrió?

Hermione se encogió de hombros – En realidad nunca me imaginé que él accedería a verme.

-Por alguna razón, esta historia solo hace que me gustes más – dijo Draco, riendo incluso más fuerte - ¿De verdad ibas a hechizar a Astoria por mí?

-En realidad nunca lo habría hecho, pero era lindo pensarlo – Draco tomó un paso hacia delante, pero Hermione tomó uno hacia atrás – Sigues sin decirme qué haces aquí.

-Quería verte – dijo él, ralentizando su paso. Esta vez, Hermione no se movió.

-¿Por qué? – preguntó ella – Pensé que estarías ocupado follándote tu nueva novia.

Draco sonrió – Ella no es mi novia – Hermione finalmente estaba a su alcance. Ella comenzó a alejarse otro paso, pero él se estiró y la tomó de la mano, acercándola a él y cerrando el espacio entre ellos - ¿Me odiarías menos si te dijera que nunca me la follé?

-No lo sé. ¿Sería una mentira?

Sin dejar de sonreír, Draco negó con la cabeza – No. Jamás pensé en alguien más que en ti – se estiró y acomodó un rizo suelto detrás de su oreja.

Hermione sintió las rodillas débiles, pero Draco estuvo justo allí para sostenerla – Esto no es justo – dijo ella – Ya había decidido que intentaría conseguirte de vuelta, pero aquí estás, adelantándote y derribándome de un golpe – hizo una pausa y lo miró profundamente a sus ojos grises, esos que brillaban como plata a la luz de la luna - ¿Por qué estás aquí, Draco? – preguntó una vez más, casi en un susurro.

-Porque quiero estar contigo – dijo él, finalmente cerrando el último espacio entre sus labios y besándola

XXX

Dentro de la fiesta, Ron estaba hundiéndose en una mesa, solo. Astoria lo miró desde el otro lado del salón, antes de finalmente tomar dos copas de champagne y unirse a él – Te ves como si necesitaras esto – le pasó una copa.

-Gracias – dijo él, bebiéndosela de un solo trago.

-Elegante – dijo ella, haciendo lo mismo. Una bandeja flotó junto a ellos, y ella tomó dos más – Si sirve de consuelo, creo que lo que hiciste fue muy noble. Hermione tiene suerte de tener un amigo como tú – Astoria posó una mano confortante sobre la pierna de él – No sabe de lo que se pierde.

Ron miró la mano de ella, que ahora estaba masajeando el sitio justo por encima de su rodilla. Le tomó un momento, pero eventualmente notó el hecho de que ella estaba coqueteando con él. Estaba a punto de decir algo que pensó que sonaría ingenioso, cuando Ginny apareció junto a Harry - ¡Ron! ¿Qué está haciendo ella aquí? – aparentemente, todo el mundo sabía del nuevo interés amoroso de Draco Malfoy.

-Es mi invitada – dijo Ron, casualmente – Tenía permitido traer una invitada, ¿verdad?

-Bueno… sí, pero…

-¿Dónde está Hermione? – preguntó Harry, recién notando que ya no estaba de cara contra la mesa.

Ron levantó un dedo y dijo – Tienes una sola oportunidad.

Harry y Ginny se miraron - ¿Él está aquí? – ambos preguntaron al mismo tiempo.

Ron asintió.

Ginny movió sus ojos hacia Astoria – Pero… no eres tú…

-¿u novia? – terminó ella. Ginny y Harry asintieron – No.

-¿Pero estaban follando? – preguntó Ginny.

Astoria rió - ¡Oh, Merlín, no! No iría tan lejos para decir que no lo intenté, pero la única vez que llegamos remotamente cerca, él terminó llamándome Hermione y… bueno, como que eso me quitó las ganas, si saben de lo que hablo. Dejando de lado algunos besuqueos ocasionales, él se mostró completamente fiel.

-¿No es la boda de tu hermana hoy?

Astoria hizo un gesto con su mano – Oh, seh, pero esta borracha. Probablemente ni siquiera ha notado que me fui, incluso aunque le dije que me marchaba.

-Ron, ¿estás bien? – preguntó Harry, viéndose preocupado.

Ron asintió, moviendo sus ojos varias veces en dirección a Astoria para que ellos entendieran la indirecta.

Ginny lo captó primero, sonriendo ampliamente hacia su hermano. Era bueno ver que finalmente regresaba al juego, incluso si era con una Slytherin – Vamos, Harry. Vamos a bailar – dijo ella, alejándose con su nuevo esposo.

-¿Dijiste que Dggaco estaba aquí? – preguntó la chica francesa, Sophie, apareciendo de la nada.

-Uh, seh – dijo Ron – él y Hermione están en los jardines.

Sophie chilló antes de tomar a su esposo, quien conversaba con la profesora McGonagall y arrastrarlo hacia los jardines.

Una vez que se hubiesen marchado, Luna Lovegood pasó junto a ellos con su singular estado soñador. Volteó su cabeza al ver a Astoria, se acercó y dijo - ¿Has estado comiendo ciruelas dirigibles últimamente? Los Troposolos están cubriéndote por completo.

Astoria elevó sus cejas hacia ella - ¿Disculpa?

Ron solo se rió – No sabía que a los Troposolos les gustaran las ciruelas dirigibles.

-Oh, sí, las adoran. Es por eso que las cultivamos en nuestra casa.

-En caso de que tengan una impetuosa necesidad de troposolos? – preguntó Astoria.

Luna asintió antes de que su mirada se desviara – Oh, amo esta canción – se alejó, pero en la dirección opuesta de la pista de baile.

Astoria y Ron se miraron entre sí y rieron – Creo que me tropecé con su arbusto de ciruelas dirigibles mientras veníamos hacia aquí – esto solo consiguió hacerlos reír más. Cuando acabaron, ambos voltearon y miraron a la gente bailando. Después de que pasara el momento, volteó hacia él y dijo – Tengo que preguntar – él fue todo oídos – No dormiste con Pansy Parkinson, ¿verdad?

Ron rompió en una nueva serie de carcajadas y negó con la cabeza - ¿Realmente me veo tan desesperado? – preguntó.

Astoria sonrió – Solo lo comprobaba – miró hacia los invitados que bailaban – Todo el mundo aquí parece divertirse tanto. Las bodas Slytherin nunca son tan informales.

-¿Ese es tu modo sutil de decirme que quieres bailar?

Astoria lo miró de reojo y sonrió – Eso depende. ¿Te estás ofreciendo?

Ron se levantó y sostuvo en alto su mano. Astoria se sonrojó levemente antes de tomarla.

-Oh, espera un momento, ¿quieres? – tomó su varita y la utilizó para acortar su vestido – Mucho mejor – dijo ella, girando en el lugar – Esa cosa larga era terriblemente incómoda para moverse. No sé en qué estaba pensando Daphne.

Ron rió – Eres bastante graciosa para ser una Slytherin.

-Voy a elegir ignorar ese comentario – dijo ella, tomando su mano y caminando hacia la pista de baile – Ustedes los Weasley son sangre pura, ¿verdad?

XXX

Sophie y Phillip corrieron hacia el jardín completamente deleitados. Cuando llegaron, Draco y Hermione seguían con las bocas unidas. Ellos se quedaron de su lado de la barrera para que sus amigos no los escucharan acercarse, y se ocultaron entre las sombras, viéndolos con sonrisas en el rostro.

Hermione y Draco se separaron para tomar aire, juntando sus frentes. Se miraron a los ojos mientras Draco acariciaba la mejilla de Hermione. Ella sonrió – Antes de que decidamos volver a comenzar esto, hay una cosa que necesito que hagas primero. Una prueba.

-Nómbrala y lo haré – dijo Draco, desesperado por probarse a sí mismo.

Hermione lo soltó y tomó su varita – Expecto Patronum – dijo ella, soltando su nutria traslúcida – Ahora tú. Y asegúrate de pensar en mí cuando lo hagas. Draco tomó su nueva varita, que Hermione inmediatamente reconoció como la que ella había tallado, y dijo – Expecto Patronum – mientras pensaba en la última noche que ambos habían pasado en Francia. Su dragón salió mucho más pequeño que la última vez, pero seguía siendo igual de poderoso. Cuando la nutria flotó junto a él, no lo atacó. - ¿Satisfecha? – preguntó él.

-Todavía no – dijo ella, tomándolo por el cuello y atrayéndolo para un beso apasionado. Draco igualó su entusiasmo, masajeando su lengua expertamente con la suya y moviendo sus manos hacia arriba para tomar su rostro. La nutria y el dragón comenzaron a dar vueltas juntos como si bailaran. Hermione y Draco se separaron, jadeando pesadamente antes de mirarse a los ojos. Ambos sonreían - ¿Qué te hizo cambiar de idea? – preguntó Hermione, abrazándolo con fuerza por la cintura. No se atrevía a dejarlo ir.

-No creo que mi mente haya estado completamente convencida en primer lugar – respondió él – Esto es un riesgo, Mione. Necesito que te des cuenta de eso.

-Lo hago – dijo ella, sosteniéndolo con más fuerza – Y estoy dispuesta a arriesgarme, si eso significa estar contigo. Te amo, Draco.

Una lágrima bajó por la mejilla de Draco. Se inclinó y la besó en la frente – Te amo también, Mione. Más que a nada.

Hasta ese momento, Hermione había conseguido contenerse, pero escucharlo decir esas palabras – unas que ella nunca se había imaginado volver a oír – fue todo lo que le tomó romper en llanto de felicidad – Tu padre me dijo que no te desheredará – dijo ella, riendo entre sollozos.

-Lo sé – dijo Draco, riendo junto a ella – Creo que esos dementores realmente jugaron con su mente.

-O realmente te ama.

La música comenzó a sonar de repente alrededor de todo el jardín. Varias luciérnagas volaban cerca de ellos, y la música parecía salir de ellas. Hermione y Draco miraron alrededor hasta que se encontraron con dos siluetas conocidas escondidas entre las sombras.

-¡Sophie! – exclamo Hermione.

-¡Pip! – gritó Draco al mismo tiempo.

-¿Pip? – repitió Phillip mientras se incorporaba. Esta era la primera vez que escuchaba el nuevo apodo que Draco le había inventado.

-No se pggeocupen pogg nosotggos – dijo Sophie, obligándolo a que volviera a agacharse – Solo pggetendan que ni siquiegga estamos aquí.

Hermione y Draco rieron. Mirándose mutuamente, él sostuvo su mano en alto. Ella la tomó y él la hizo girar antes de atraerla hacia su cuerpo y comenzar a moverse al ritmo de la música.

Phillip pasó su brazo alrededor de Sophie y los recién casados miraron con felicidad a sus amigos bailar frente a ellos. Solo un baile de muchos por venir.

-Sabes, ayer mismo terminó el verano oficialmente. ¿Eso significa que no solo tenemos un romance de verano, ahora? – preguntó Draco, elevando sus cejas.

Hermione rió contra su hombro – Supongo que no. ¿Qué te parece la idea de un romance de otoño?

-Solo si te atrae la idea después de un romance de invierno.

Ella sonrió – Y la primavera estará aquí antes de que siquiera lo notemos.

-Seguido por otro verano… ¿Deberíamos entonces tener un romance con duración de un año redondo?

-Solo hasta que nos hartemos del otro.

Draco cepilló su nariz contra la mejilla de ella – Bueno, no creo que eso esté bien. Estoy bastante seguro que nos hartamos el uno del otro todos los días durante este verano, y aun así aquí estamos.

Hermione rió. Él tenía un punto – Supongo que no te apetece llevar este baile a la fiesta, ¿verdad? Tienen una pista de baile y todo.

Draco le sonrió – Eres una sabelotodo.

Ella le sonrió de regreso – Aprendí del mejor. ¿Entonces vamos? – dijo ella, deteniendo su baile y sosteniendo su mano en su dirección.

-No creo que Weasley me quiera allí dentro… así que vamos – dijo él, tomando su mano – Hagamos esto.

Hermione rodó sus ojos – Créeme, Ron es el menor de nuestras preocupaciones. Nadie intentará hechizarnos como podría sucedernos en una boda de Slytherins, pero tampoco se mostrarán muy amistosos.

-Puedo manejar a alguien poco amistoso – dijo Draco – No siempre fui yo el tipo más amistoso de todos, ya sabes.

-No me digas.

-Oh, cierra la boca.

-Oblígame.

Y Draco le cerró la boca, con la suya. Cuando su beso terminó, ambos se sonrieron nerviosamente antes de que Hermione le colocara el encantamiento de invitación. Comenzaron a caminar de la mano hacia el área de recepción.

-¡Vengan con nosotros, Sr. Y Sra. Prior! – llamó Draco a sus amigos – Tengo el presentimiento de que necesitaremos un par de guardaespaldas bien entrenados esta noche.

-¡Que venga quien se atggeva! – exclamó Sophie, corriendo delante de ellos con la varita en alto. Phillip estaba justo a su lado haciendo lo mismo.

-¡Tu trabajo es proteger, no intimidar! – exclamó Hermione, detrás de ellos.

-¡Sí, madre! – dijeron ambos, guardando sus varitas.

Hermione miró a Draco y ambos compartieron una sonrisa – Aquí vamos – dijo ella, presionándole la mano.

-Después de capturar un par de dragones, esto realmente es pan comido – dijo él, devolviéndole el apretón. Compartieron un último beso corto y entraron juntos.

A pesar de los desafíos que indudablemente estarían esperándolos, Hermione y Draco estaban listos. Sabían que su vida juntos no sería fácil, dado que muchos magos y brujas renegarían contra su relación. Pero, a pesar de todo, lo intentarían.

Cuando el verano comenzó ninguno de los dos esperaban enamorarse, pero ahora que lo estaban, harían todo lo necesario para aferrarse a ello. La guerra cambió muchas cosas. Hermione Granger y Draco Malfoy no eran la excepción.

-FIN-


Nota de la Traductora: y colorín colorado, esta historia de Draco y Hermione se ha terminado... Aunque a no amargarse, que queda una buena secuela por delante! :)

sé que tardé en subirla, pero el capi me costó horrores traducir. El jueves lo comencé, pero con la mente tan cansada no pude avanzar ni cinco páginas. y el Viernes me puse a hacerlo, pero justo pasaron La Orden del Fénix y las Reliquias de la Muerte parte 1 por la tele, asíque solo adelantaba la traducción en los comerciales :P por eso el capi sale hoy, sabado a las 3 de la madrugada, y sin siquiera una segunda lectura de correccion, porque queria subirlo cuanto antes.

este capítulo me gusta particularmente porque no solo AL FIN nuestros queridos personajes terminan juntos, sino que al pobre de Ron también le dan una pseudo oportunidad con Astoria.. insisto, a mi Ron me encanta, aunque en la mayoría de Dramiones lo hagan quedar mal al pobre.

Antes de continuar, contesto Guest del capi anterior:

Bliu Liz: te comprendo perfectamente, es muy dificil la espera sobretodo sabiendo que tienes la historia completa para sacarte las ganas, y tu estás comiendote las uñas pensando en el "qué pasará" y ñwwrgnñsrigmskgvm nervios, ansiedad, lo entiendo jajaja me super alegro que lo que llegaste a leer de la secuela te haya llamado la atención, es una muy buena historia! Y sí, coincido con vos. Creo que FF, además de ser un medio para leer historias, es un medio de conexion con gente de distintos países (e incluso de los mismos) que forma lazos y amistades virtuales. :) muchas gracias por el apoyo constante, gracias por tus comentarios y tus palabras de aliento siempre.!

Guest: Hola! bueno, aquí está ese final feliz que todos esperábamos, pero como dijiste queda mucho más todavía. Gracias por leer la historia y por comentar :) espero que la secuela también sea de tu agrado!

Elegv: Tal cual, y aqui Astoria cumple un verdadero papel de casanova y arriesga su propio futuro para asegurar la felicidad de Draco. Es una buena chica. y así llegamos al final de la historia, con mi máxima gratitud por tus comentarios y apoyo. Te mando un beso enorme, nena! y nos leemos prontito :)

SALESIA: Bueno, al menos llegaron a reconciliarse antes de la secuela, lo que nos dio el regustito dulce de final feliz :) Sophie hace su magia, y Stori también nos sorprende con un poco de la suya, a pesar de lo mal que podria habernos caído antes, no? espero que puedas respirar más tranquila, aunque mi consejo personal es que no se relajen tnto jajaja :) gracias a vos tambien por siempre dejarme tu comentario, tus palabras de aliento y buenos deseos. Por lectores como vos es que nosotros nos tomamos el trabajo de hacer esto :*

Lily Len: jajaja perdon, tuviste que esperar más de una semana, pero al fin llegó el cierre de la historia. Espero que ahora no odies tanto a Stori, porque resultó ser bastante decente después de todo, y bueno, Goyle también, ya que prefiere continuar con su amistad a pesar de todo :) muchas gracias nena por siempre comentar, por seguir la historia desde siempre y por constantemente estar atenta a mis movimientos a través de facebook jajaja un besote grande para vos!

Bueno, con orgullo comento que salí invicta de la tunda de parciales que me mantuvo todo el mes con dolor de cabeza. Todos aprobados, con buenas notas y un buen analgésico para las migrañas. No puedo estar más feliz :) Y quiero agradecerles a cada una de las personas que en un comentario me dejó una buena dosis de buenas vibras para sobrellevar este período taaaan denso. Me hicieron muy feliz.

Muchos preguntaron sobre la secuela. No se preocupen, mañana subo un capi con info al respecto y unos agradecimientos como se merecen :)

Recomendación McFly: The Last Song.

Nos leemos mañana :)

Pekis :)