Aqui el capi de la semana, no puedo subirlo sin saludar a Haru, chica, me has acompañado en esta travesía asi que va por ti!
Maestros y Guerras
Rafael y su ejercito avanzaba por el desierto del Sahara, para luego reunirse con Michael, ahí se debían enfrentar a unos de los ejércitos de demonios, liberados por Caín.
Grande fue la sorpresa de Rafael cuando no encontró a los demonios en el desierto, sino que encontró a los hijos del viento. Un centenar de lobos se encontraban ahí, liderados por un gran lobo blanco. Un emisario le habló, comunicándole que Michael se encontraba luchando contra los hijos del fuego.
-¿Por qué los antiguos han decidido interferir? Está no es su guerra.
-Joven insolente- hablo el lobo blanco- este es nuestro mundo, sus rabietas de niños pequeños lo destrozarán, y no es algo que vayamos a permitir.
Rafael entrecerró sus ojos con furia, la guerra estaba siendo retrasada.
La motosierra pasó cerca de su cabeza, cortando algunos de sus cabellos, al esquivarla, logró cortar la cabeza del monstruo materializado.
-¿Son todos?- pregunto el cazador con una sonrisa victoriosa. Había acabado con todos los seres materializados por el anticristo. El pequeño ser demoníaco lo miraba con odio ahí frente a él.
Maldito seas Sam Winchester!- exclamó el ser, a la vez que su cuerpo iba cambiando, se volvía oscuro, como una sombra que iba creciendo a medida que de sus manos grandes garras iban apareciendo y de su cabeza unos cachos largos y afilados hacían aparición, su voz ya no era la de un niño sino que oscura y muy grave, la voz de una bestia.
El anticristo mostraba su verdadera forma, una bestia enorme de grandes garras y afilados colmillos, sus cuernos median al menos dos metros de altura y sus patas eran pezuñas oscuras de las cuales brotaba un fuego infernal.
-Dean debería verte….eres muy feo
-Cazador, devoraré tu alma y volveré para ocupar mi cuerpo.
-Lo lamento, pero eso no pasará
Sam se lanzó empuñando su espada con firmeza, iba directo a atacar a la bestia
Las garras de la bestia detuvieron el avance del cazador, arrojándolo lejos, el Kirin, ahí bajo el árbol observaba inmóvil el combate. Sam sabía que su amigo no lucharía, esos seres aborrecían la lucha y la sangre, pero eso no importaba, el buen espíritu le había enseñado lo suficiente, el anticristo no le vencería.
El cazador se levantó de un salto y materializó una segunda espada en su otra mano, con ambas logro cortar uno de los brazos de la bestia, el grito de dolor que liberó hizo caer varias hojas del árbol.
-Maldita seas cazador!- la bestia se mostraba agitada-¿En verdad vas acabar conmigo? Piensas liberar a ese niño, a ese niño que también soy yo
-Eso es justo lo que haré- grito Sam
La bestia comenzó a reír sonoramente.
-Ese niño ya esta podrido- bufó el anticristo- Sus padres, los que lo adoptaron, murieron bajo sus manos….y también su madre, la que lo trajo a este mundo
Sam Winchester sintió la rabia crecer en él, se arrojó a su oponente, pero este lo rechazó con un movimiento de sus cuernos, el cazador resultó herido en su pierna con ese contraataque.
Sam miró hacia el Kirin, ese dragón bondadoso con forma de unicornio que había sido su maestro durante un tiempo incalculable.
FLASHBACK
Sam tenía entre sus manos un cachorro, era un lindo perrito, de color café que le olisqueaba divertido los brazos.
-¿Aún te cuesta mantenerlo?- habló el Kirin
-Si, es difícil, no niego que es lindo, pero se me hace difícil.
-¿Por qué?- la voz tranquila del Kirin era ya una droga para el cazador, sus ojos claros y bondadosos le hacían mantener la esperanza.
-Quizás porque nunca tuve un cachorro- dijo algo serio el castaño, el Kirin negó con la cabeza.
-No estás materializando lo que nunca tuviste, estás materializando algo que consideres bueno.
-Esto es lo más pequeño que se me ocurrió, materializar a mi hermano se me hizo imposible.
-Eso es porque le conoces demasiado bien, hay demasiado que materializar en alguien que amas, más aún cuando se trata de ustedes.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Sam, ¿Qué es el alma?
El cazador hizo un gesto con su cara para indicarse a si mismo.
-Esa es tú alma, pero también este sitio es tu alma, ese cachorro es tu alma, ese árbol, el alma de Matt y también el alma de Dean
La cara de pregunta que surgió en el rostro de Sam hubiese hecho reír al Kirin, si este entendiera de esas cosas.
-De mi hermano dices
-Sam, cuando se ama como se aman ustedes es imposible que sus almas no se mezclen, es muy raro que ocurra, es un milagro dentro de otro milagro, pero así es como se crean los lazos del alma, irrompibles y eternos Sam.
-Matt me dijo algo así….sobre Dios y el porque decidió concebirlo
-Así es Sam, fue por ustedes dos, crearon ese lazo siendo muy pequeños. Hicieron algo que pocas veces se ha visto.
El kirin sonrió mientras se acercaba al castaño y acariciaba al cachorro, que en el acto se desvaneció.
-Lo siento, me desconcentré- Sam miró algo irritado a su maestro- entiendo el ejercicio de concentración, pero no entiendo lo de las "cosas buenas"
-Sam, tu alma se fortalece por la voluntad que nace del amor que sientes hacia tu hermano, si puedes hacer crecer ese sentimiento, expandirlo hacia la humanidad, la fuerza de tu alma será inconmensurable, es necesario que durante unos segundos materialices un gran poder para contener a Lucifer, eso es lo que debe pasar para alcanzar la victoria, hay mucho en tus manos, pero confío en que podrás con ello.
FIN FLASHBACK
La bestia intentaba aplastar al cazador, pero este era rápido y lograba esquivar sus ataques, había perdido las espadas, desconcentrado por la rabia que le producía el saber el destino de los padres de Jessi.
-¿Quieres salvar a ese niño? Ese niño no tiene salvación!, ya está podrido, ¿Crees que se salvará sabiendo todo lo que ha hecho?- el anticristo hablaba con malicia, envenenando la mente del cazador.
-¿Podrá salvarse? Dímelo!- gritó el Winchester, no le preguntaba al anticristo, sino que al ser que les observaba a la distancia.
Con un gesto de su cabeza el Kirin asintió
-Si le aman, si le cuidan, el niño será salvado Sam, justo como tú lo has sido.
Sam recordó a su hermano, recordó todo lo que vivió en su niñez, recordó su propia niñez y entonces sintió aquel fuerte lazo que había entre ellos, aquello que les había salvado.
Dos espadas aparecieron en cada mano del cazador, que con velocidad cortó las patas de la bestia.
El anticristo se arrastraba por el piso, sintiendo la desesperación de haber sido derrotado.
-Ese niño, ese niño nunca será normal, nunca será feliz!- grito la bestia
-Normal no será, es cierto, pero quien quiere ser normal, está sobrevalorado, ¿Sabías?- al decir esto le dio la estocada final a la gran bestia- Y feliz, puedes estar seguro que lo será, yo me encargaré de eso- Y terminó de cortar la cabeza del anticristo.
Los pedazos de la bestia fueron desvaneciéndose, las heridas de Sam se recuperaron al momento, su alma estaba sanando, sanando por la fuerza de sus sentimientos.
Los dragones se enfrentaban con todas sus fuerzas a los ángeles, la pelea era descarnada, algunos eran triturados entre las fauces de las grandes bestias, otros enterraban sus espadas en las cabezas de los dragones haciéndoles caer. Pyros y Michael luchan a la par, allá en las alturas, atacándose con todo su poder.
Justin se encontraba luchando contra un ángel, que le miraba con rostro interrogante, el ser celestial no entendía que hacía un simple humano ahí en una lucha de titanes.
-El traidor te ha dado un arma- le dijo el ángel al ver la espada de Justin.
El cazador lanzó varios ataques, pero no era rival para el ángel, quien en un rápido movimiento tomó ambas muñecas del cazador, obligándole a soltar el arma, luego lo arrojó unos metros a la distancia.
El ángel se dirigió hacia él con lentitud, lentitud que el joven cazador aprovechó para hacerse una pequeña herida en el dedo con la que creo un sello. Cuando su oponente se acercó, terminó el sello de sangre, enviando al ángel lejos de aquel lugar.
Pyros disfrutaba del combate, de vez en cuando observaba al joven humano y se divertía al ver como se las arreglaba para pelear contra los ángeles que se le acercaban, el chico era listo.
En un descuido, Michael logró lastimar el ala de Pyros, obligándole a luchar en la tierra, eso ponía en desventaja al dragón.
Michael se movía veloz sobre él, lastimando distintas partes de su cuerpo, Pyros se veía en serias desventajas, cuando de pronto Michael fue herido por una espada de ángel, justo en uno de sus brazos, al mirar hacía atrás, ahí estaba Justin, el cazador se las había arreglado para acercarse lo suficiente y ayudar al dragón.
-Miserable mono sin pelo- con un gesto de su mano Michael lanzó con fuerza a Justin varios metros a la distancia, dejándole medio muerto.
Pyros aprovechó la distracción de su oponente para atacar, atrapando entre sus fauces una de las piernas del arcángel.
Michael clavó su espada en la encía del dragón para que este le soltara. Las condiciones de ambos ya estaban emparejadas, nuevamente. Todo gracias a un mono sin pelo.
El cuerpo del niño respiraba con normalidad, Dean le acariciaba la cabeza intentando buscar rastros de alguna anomalía. Miró a Matt con preocupación, su compañero se vería cansado, sacar el mal de Jessi le había dejado exhausto.
-Estoy bien- dijo el trigueño al notar los ojos de Dean sobre él- enserio Dean, solo estoy cansado.
-Tomate unos minutos, ya buscaremos al diablo- dijo sonriendo el rubio mientras acariciaba la mejilla de Matt.
-Ahh!- Matt se tomó la cabeza con ambas manos en clara señal de dolor, los ojos azules del muchacho apuntaban hacia detrás del cazador. Dean volteo su mirada.
-¡Lucifer!- exclamó el cazador.
