El rubio levanta las cejas y hace el gesto ese que tiene de sonrisa. El moreno inclina un poco la cabeza al lado, mirándole.
—¿Quieres que siga? —pregunta y ya llegamos al punto en que no sé sabe qué coño está haciendo Germania, de verdad.
—Pues claro —sonríe Roma. El rubio frunce el ceño y desvía la mirada.
—Te dije que esto era por la cerveza, no por ti.
—¿Y ya no quieres más?
—Nein —murmura incorporándose. Roma entrecierra los ojos y le pone una mano en el pecho suavemente. Germania toma aire, cayendo en la cuenta en este momento que hace dos segundos le estaba lamiendo ridículamente el pecho.
—Bien —sonríe de lado—. Permíteme mi turno —toma su vaso de vino de la mesa sin quitar la mano de su pecho y le sonríe seductoramente al volver a mirarle. Vuelca el vaso de vino sobre la tela que cubre las regiones vitales del germano.
—E-Espe... —levanta las cejas y se paraliza—. Ne-Nein... espera...
—¿A qué? —echa el culo hacia atrás y se abalanza un poco.
—No me he... bañado y... Room —susurra agobiado.
Roma pone los labios sobre su asunto por encima de la ropa y aspira suavemente sin escucharle.
—Ahhh... —chillidito suspirito, agudito, agobiado.
El moreno sonríe malignamente y se mueve rozándole en esa zona por encima de la ropa, sin piedad sacándole más sonidos vergonzosos y aguditos al germano que lo máximo que hace es ponerle una mano en el hombro. En cuanto está conforme con el vigor del miembro en cuestión se echa para atrás y Germania bufa, temblando un poco mordiéndose la lengua para no decirle algo en la línea de "¿Qué pasa? ¡No pares!"
—Y ahora, mi amor, creo que será mejor que vayas a descansar —se pone de pie y le mira con superioridad, con la barbilla levantada, volviendo a ponerse la toga en su sitio—. Es un viaje cansado y ya es muy tarde. Adrián te acompañara al cuarto azul —desvía la mirada a uno de los esclavos.
—W-W-Was? —levanta las cejas, porque eso sí que NO se lo hubiera esperado JAMÁS, temblando un poco aún por lo que estaba haciendo con... esas regiones suyas... además, qué no... Es decir, ¿¡de verdad le iba a mandar a dormir a otro cuarto?! Abre la boca un poco cómicamente por unos instantes.
Roma se le acerca y le da un casto beso sobre la comisura de los labios otra vez.
—Buenas noches.
Germania frunce el ceño y le mira irse con cara de baboso viéndole el culo. Hace Pffff en cuanto sale de la puerta, aun realmente sin creer que vaya a ponerle a dormir en un cuarto de visitas. ¿Qué no iban a...? es decir... ¡joder! protesta con los apretados, todo rojo.
Adrián se acerca a Germania en actitud solicita.
—Por Odín —murmura el germano frunciendo el ceño aún más y pasándose las manos por el pelo... ¿qué coño quería el romano? ¿Que fuera tras él? ¿que le pidiera por favor no se fuera? Antes muerto que le iba a pedir eso. Él no le necesitaba en lo absoluto. Se roza sin querer las regiones vitales en un movimiento y tiene un escalofrío
El esclavo le mira desconsolado con cara de... "Por favor, no me pida que acabe yo, porque si no hago lo que los invitados me piden me van a azotar y la mirada que me ha echado mi amo antes de irse era una perfecta sonrisa de «como lo toques te crucifico»... por favor, por favor"
—¿Qué es lo que me ves? —murmura el germano levantándose y, sinceramente, planteándoselo. Gruñe.
—Disculpe —baja la cabeza desviando la mirada a los pies, sumiso.
—Llévame, pues —murmura caminando hasta la puerta, sin poder quitarse la imagen de la cabeza de Roma sobre sus... regiones... estaba seguro que lo que seguiría era al menos completar lo que empezó, pero al parecer esas cosas eran justo el tipo de cosa que le idiota del romano hacía últimamente... empezar algo y a la mitad mandarle a la mierda. Niega con la cabeza.
Adrián le guía hasta el cuarto azul en silencio y con la cabeza gacha... es un cuarto aún más grande que el amarillo, que hace que Germania flipe tres veces más, mirando al esclavo de reojo. No es feo, un poco delgaducho y pequeño, pero seguramente podría hacer algo útil por él dado que Roma no parece estar en lo absoluto interesado.
El esclavo se queda en la puerta mirándose los pies esperando que le diga que puede irse.
Germania le valora un segundo, poniéndole una mano en la mandíbula y levantándole la cara
El muchacho aprieta los ojos y luego carraspea tratando de serenarse para no ofenderle.
Le gira la cara para un lado y luego para el otro, entrecerrando los ojos. Es moreno y se parece un poquito al romano, con el pelo medio rizado y la piel oscura en comparación a la del germano. Claro que puede tirárselo, CLARO que puede... pero el maldito es esclavo de Roma, no suyo y seguramente iría corriendo a decirle.
—Cierra la puerta.
Adrián vacila, porque no entiende de todo el sajón y no sabe si tiene que hacerlo estando dentro o fuera... decide que fuera, así que sale y la cierra.
Germania bufa, incrédulo, porque no quería que saliera, claro está. Frunce el ceño de nuevo, ahora resultaba que hasta los malditos esclavos del idiota eran incapaces de hacer lo que él quería.
Se sienta en la cama notando que dentro del cuarto tiene un pequeño lavatorio con un poco de agua, acercándose a él de inmediato a limpiarse un poco la cara y las manos... y sin poder evitar cerrar los ojos y vacilar un poco mirando la puerta.
Hay que decir que su ventana da también al jardín y desde ella se puede ver que hay luz en otra... el cuarto de Roma.
Germania hace unas cuantas respiraciones tocándose el asunto y... claramente no pensando en el esclavo, antes de decidir que seguramente alguien le espía y va a ir a contarle a Roma que saliendo del salón se ha estado toqueteando porque no podía más. Ah, no. Él era el maestro del control. Él siempre le criticaba por ser un descontrolado y ya que no había podido tirarse al esclavo... Aprieta los ojos echando un poco la cabeza hacia atrás.
Y alguien le espía, por supuesto, desde la ventana en la que hay luz al otro lado del patio.
Roma y su excelente suerte, hacen que Germania se dé un poco la vuelta y le dé una mejor perspectiva.
El romano se plantea apagar las luces por si acaso se da cuenta que le está mirando, sin poder quitarle los ojos de encima, medio escondido como un niño pequeño.
Germania aprieta los ojos más y da un pasito hacia la pared, recargando la frente en ella, detestando al romano con todas sus ganas... sin dejar de moverse y pensar en él, mira que conveniente y listo de su parte. Aprieta los dientes porque sigue dándole rabia que lo haya mandado a otro cuarto, haciendo un esfuerzo por pensar en alguien más... quizás una de las chicas de casa... o... hmm... algún godo que... Aprieta más los ojos cuando en términos generales Roma aparece en cualquier inicio de fantasía
Roma sigue mirándole medio escondido, sin poder evitar sonrojarse un poco y llevarse la mano a su asunto que tampoco es como que esté perfectamente tranquilo y fresco como una rosa, y decide que él si es el dueño de la casa, así que podría tener una esclava ahí mientras le mira... y luego decide que es PATÉTICO estar en estas circunstancias, se pone de pie y sale corriendo hacia el cuarto azul, pidiendo a alguien en el camino que apague las luces de su cuarto. Antes de que Germania pueda acabar, golpea la puerta con urgencia.
Bien, Germania pega un salto de seis metros y medio, soltándose el asunto y tratando de cubrirse con lo que sea, recogiendo su túnica del piso.
—NEiN, no... un... un segundo! —grita bastante histérico... por no decir ABSOLUTAMENTE histérico.
Roma, se quita su toga y túnica en la puerta y entra al cuarto, completamente desnudo, cerrando la puerta a su espalda.
—Ne-N-Nein —cuando escucha la puerta, cubriéndose lo mejor que puede porque además está muy a punto. Levanta la vista a ver quién es y si no se muere de la vergüenza es porque él es Germania y es un hombre fuerte—. AH!
El romano respira agitadamente unos instantes mirándole fijamente con fuego en los ojos, prácticamente. Germania le mira de arriba a abajo y se sonroja, dando un minúsculo pasito hacia él, porque inconscientemente esto era lo que quería... un instante más tarde desvía la mirada y le da la espalda.
Roma, que no está para más idioteces se le acerca, le gira cara a él y le besa. Recibe un beso de vuelta y un abrazo y Germania casi se lo come, dios mío.
Al final acaban los dos en la cama del cuarto azul, no mucho tiempo después, creo yo, aunque el rubio hace sus grandes esfuerzos.
—Igual te odio —susurra el sajón medio dormido en un tono mucho muchísimo menos agresivo que cualquier otra cosa que haya dicho en el resto del día, un rato laaaaaaargo después de terminar ya que ha conseguido recuperar más o menos la consciencia.
—Mmm? —pregunta Roma con los ojos cerrados y una sonrisita de satisfacción, jugueteando distraídamente con un mechón de su pelo y medio abrazándole.
—Que te odio igual... —repite mirándole de reojo y levantando una ceja.
—Yo también te amo —responde moviéndose un poco y acurrucándose sin abrir los ojos.
—No dije que te amara —abre los ojos, el romano le tapa la boca con la mano.
Germania levanta las cejas y le deja, callándose. Roma sonríe, empezando a quedarse dormido, con la respiración más profunda y pesada.
El germano le abraza un poco de la cintura, suspirando y mirando al techo. Si no fuera porque está AGOTADO del viaje, no dormiría en toda la noche pensando en lo que acaba de pasar, pero... como está agotado (y Roma finalmente sí vino, pero eso es un secreto... que nadie sabe), se queda dormido no más de cinco minutos más tarde.
Ya. Le perdimos. Tschk, tschk, tschk...
Hay unas cuantas convicciones sobre los romanos que nos han hecho llegar últimamente, cosas sobre considerar degradante el sexo oral o la posición del pasivo en un intercambio sexual (y si eran así en una sociedad avanzada como la romana, ya no hablemos de los pueblos bárbaros). Nada que haya cambiado tanto en la actualidad, pero eso no quita que de puertas para dentro, todas esas cosas se hicieran igual.
En mi opinión, la gente es gente y lo era hace dos mil años. Y sabían que cosas eran placenteras, porque es raro a quien no se le despierta la curiosidad por esos temas al llegar a una cierta edad. Puede parecer que Roma, entonces, es demasiado abierto de pensamiento para lo que opinaba en realidad la sociedad romana a modo popular. Bueno, exactamente igual que con los países en la actualidad donde aun se hacen manifestaciones contra la homosexualidad.
Así que invito a pensar en ello a cualquiera que se sienta incomodo con esta consideración y si no, como ya expliqué, piense en que, de hecho, la motivación principal de Roma es la conquista por el imperio. Y si para ello tiene que dejar darse por culo, pues se deja, aunque no le guste. Al imperio le importa una mierda si le gusta o no le gusta, así que más le vale que empiece a relajarse y a hacer para que le guste en vez de andar quejándose.
