El paseo
La señora Brandon se quedó dentro de la casa, seguramente no querría armar un escándalo en el jardín para que la oyeran los vecinos, pero antes de salir de la casa, Jasper pudo ver como echaba fuego por los ojos.
-¿Estás loca? ¿Cómo dejas a tu madre allí plantada?-le preguntó horrorizado de lo que había hecho Alice, mientras seguía dejándose arrastrar.
-Estoy harta de ella, con la excusa de que nos vamos quiere que me quede encerrada en casa. Pues si cree que le voy a hacer caso, va lista-le dijo Alice mientras lo soltaba de la mano y se dirigía a la camioneta.
-Cuando vuelvas a casa ya verás la que te espera-le advirtió Jasper abriéndole la puerta de la camioneta.
-Me da igual-contestó Alice subiendo en el automóvil.
Jasper también subió y se dirigieron al bosque. Hacía sol, por lo tanto podrían tumbarse en la hierba tranquilamente.
En el trayecto, Alice no dejaba de mirar a Jasper.
-¿Qué?-le preguntó él finalmente al ver que no le quitaba el ojo de encima.
-¿Qué de qué?-le respondió Alice con una pregunta
-¿Porqué me miras tanto? Me siento intimidado.
Alice rió.
-Es que…quiero pedirte algo-le dijo ella haciéndole ojitos.
-Pídemelo, no hace falta que me mires tanto para pedirme algo-le dijo Jasper riendo.
-¿Podemos ir al bosque otro día? Es que hoy tengo ganas de pasear por la ciudad.
-¿Solo era eso?
-Si
-¿Tanto mirarme solo para decirme que si podemos ir a la ciudad en vez de al bosque?
-Si
Jasper empezó a reírse, Alice estaba loca.
-De acuerdo, si a mi me da igual a donde ir mientras vaya contigo-le dijo.
Alice se puso contenta ya que empezó a tararear una canción, la canción que le había regalado Jasper.
Una vez en la ciudad, fueron a mirar tiendas, a Alice le gustaba mucho comprar. Fueron a mirar ropa y como no le gustó nada de lo que vio, no se compró nada.
También entraron en una tienda de animales, ya que a Alice le gustaban mucho los perros. Se enamoró de un cachorrito de husky y no paraba de hacerle fiestas. Jasper tuvo que sacarla casi arrastras de la tienda.
-¿Por qué nos hemos ido tan rápido? Me hubiera gustado quedarme un ratito más con Jazz-le dijo Alice cruzándose de brazos.
-¿Quién es Jazz?-preguntó él extrañado.
-El perrito, se llama Jazz-le contestó ella alegremente.
-Vaya, así que ya tiene nombre-le dijo él fastidiado, aunque le hacía gracia que le hubiera llamado como él.
-Si, me compraré uno igual y se llamará Jazz.
Jasper rió ante las ocurrencias de su novia.
-¡Quiero un helado!-empezó a gritar Alice en medio de la calle.
-Pues cómpratelo, pero deja de gritar por favor-le pidió Jasper, que parecía que iba con una niña de siete años en vez de con una chica de diecisiete.
Llegaron a un puesto de helados y Alice pidió uno de limón.
-¿Quieres uno? Te invito.
-No hace falta, Alice.
-Bah, cállate.-le soltó- déme uno de…mmm…de chocolate ¿te gusta?
-Si.
-Pues déme uno de chocolate-le dijo al dependiente.
Se lo entregó a Jasper.
-Gracias.
Se sentaron en un banco a comerse los helados.
-¿Me dejas probar un poco del tuyo?-le pidió Alice-yo te dejaré probar el mío, si quieres.
-Está bien.
Se los intercambiaron y Alice se manchó de chocolate las comisuras de los labios, parecía que tenía bigote.
Cuando se volvieron a dar los helados y Jasper vio lo que se había hecho Alice empezó a reírse a carcajadas.
-¿Qué te pasa?-le preguntó Alice, que al parecer no se había dado cuenta de la situación.
Jasper no le contestó, se limitó a darle un beso, recorriendo con sus labios todos los restos de chocolate que había en la cara de Alice.
Ella de la emoción, sin darse cuenta, tiró al suelo su helado y le correspondió al beso efusivamente.
Cuando decidieron separarse y Alice vio lo que había hecho sin querer, puso cara de tristeza.
-¿Quieres acabarte el mío?-le ofreció Jasper intentando no reírse.
-No gracias, no tengo hambre. ¿Te apetece que vayamos a tu casa?
-¿A mi casa?-le preguntó él extrañado acabándose su helado.
-Si, tengo ganas de ver a tus padres.
-Está bien.
Se levantaron del banco y se dirigieron donde estaba aparcada la camioneta.
