El 31 de octubre ha pasado, pero subo este capitulo el día de hoy por la falta de tiempo xD, pero bueno, espero y disfruten esta actualización como lo hice yo al escribirlo uwu.
Gracias por los reviews, ustedes me animan a seguir escribiendo (corazón)
Happy halloween
Solo y con las luces apagadas, en ese estado encontró su hogar Nanjo Yoshino-san después de un agotador día en el estudio de grabación. Ella exclamó su llegada, no hubo respuesta alguna de su esposa o hija y eso la extrañó demasiado. Con resignación suspiró y dejó en el lugar correspondiente su calzado para después encender las luces del departamento, pero sorpresa, las luces no funcionaban.
–¿Eh…? –Jugó con el interruptor. –Genial, nos han cortado la luz… –Frunció el ceño, antes de sacar su celular y usar el flash de la cámara como linterna para guiarse por los pasillos oscuros.
Si Nanjo-san hubiera prestado atención a su alrededor, habría notado una mirada penetrante sobre ella.
–Necesito darme un baño, tendré que usar las velas aromáticas que Aina compró para iluminar el baño. –Sonrió ilusionada.
Nanjo-san se dirigió al baño, siendo seguida con extremo sigilo por aquella extraña sombra.
Una vez que entró al baño, de haber encontrado las velas y encenderlas, abrió la llave de la tina, mientras se despojaba de su ropa. Solo bastó un par de minutos para que la tina se llenara con agua caliente y sin más procedió a adentrarse a esta.
–Necesitaba esto. –Gimió de placer cuando sumergió su cuerpo en el agua caliente.
Antes de que pudiera tocar el jabón, la sombra de un ser extraño dentro de la habitación la alertó.
–¿Q…Qué? –Tragó saliva. –Esto no me puede estar pasando a mi… –Sin pensársela dos veces, salió de la tina y cubrió su tembloroso cuerpo con una bata.
Estaba a punto de salir del baño y refugiarse dentro de la habitación que compartía con su amada esposa, pero su plan fue estropeado por…
–Meow.
El maullido de chibi-chan que se dejo escuchar tan de repente en el baño.
–Dios… –Soltó un largo suspiro aliviado. –Casi me das un ataque al corazón chibi-chan. –Con esto dicho, tomó en brazos a su gato que descansaba en el cesto de ropa sucia.
–Aww, es una lastima… –Una voz tan conocida por Nanjo-san la sobresaltó.
–Aina, ¿Cuándo fue que… –Alzó su mirada del gato. –…llegaste? –Y no esperaba encontrarse con aquella imagen de su esposa.
El hermoso rostro de Kusuda-san estaba cubierto de sangre a causa de una gran cortada que abarcaba desde la comisura de sus labios hasta su oreja derecha.
–A…Aina… –Chibi-chan sintió el peligro, así que no dudó en saltar de los brazos de su dueña y huir.
–¿Aún sigo siendo hermosa para ti? –Comenzó a acercarse a una asustada Nanjo-san.
–P…Por supuesto. –Desvió la mirada evitando a toda costa ver el rostro ensangrentado de su esposa. –Pero debemos ir al hospital…
–Lo dudaste… –Su tono de voz cambió a una molesta. –¿Tendré que hacerte cambiar de opinión, eh? –De la nada, Kusuda-san mostró un cuchillo.
–¡¿Aina?! –El cuchillo fue colocado en su mejilla derecha.
–No es para tanto, solo te haré una linda y profunda cortada en tu hermoso rostro de chica de eternos 17. –Kusuda-san mostró una sonrisa sádica.
Y eso provocó…
Thud
El desmayo inevitable de Nanjo Yoshino en bata.
–Creo que me he pasado. –Río nerviosa.
Kusuda-san no solo recibió el peor regaño de su vida cuando Nanjo-san recuperó la consciencia, si no también fue confinada a dormir en el sofá junto a sus mascotas por tiempo indefinido.
Aina PDV
31 de octubre del 2015
Pensé que el día de hoy sería tranquilo en nuestro departamento, que permaneceríamos encerradas, veríamos películas de terror e ignoraríamos a todo el mundo, pero para mi mala suerte la puerta fue golpeada innumerables veces, lo peor no fue la insistencia, si no la hora en la que decidieron molestar nuestra paz.
–Son las siete de la mañana, por dios… –Gruñí, mientras escondía mi rostro en el pecho de mi prometida.
Pude sentir como Yoshino murmuraba algo entre dientes y estoy segura que no fueron palabras bonitas.
–¿Ignoramos? O ¿Atendemos? –Pregunté.
–¿Dejarías el sofá, la comida chatarra, la buena película de terror que no asusta nada, pero sobre todo el calor corporal que te brinda tu amorosa prometida para atender la puerta y charlar con quien quiera que esté molestando? –Dijo.
–Es una pregunta larga para una respuesta tan corta que recibirás. –Me llevé a mi boca un chocolate. –No. –Ella río.
–Perfecto, me alegro haberte convencido. –Palmeó mi espalda. –Ahora, relajémonos y sigamos con la película.
–Ya se estaban demorando.
Tanto Yoshino y yo nos colocamos de pie sobresaltadas al escuchar la voz de Shika-chan dentro de nuestro departamento.
–¿C…Como has entrado? –Cuestionó mi prometida, mientras se llevaba al pecho sus manos.
–Mejor amiga, sé donde escondes la llave de tu departamento. –Sonrió en burla.
–Siempre olvido cambiarla de lugar. –Yoshino frunció el ceño. –Pero en fin, ¿A que se debe tu agradable visita y a una hora a la cual ni a golpes despertarías?
–Y espero que tengas una buena razón, Shika-chan. –Crucé mis brazos a la altura de mi pecho.
–Oh, claro que la tengo. –Del bolsillo de su pantalón sacó un folleto mal doblado.
–¿Qué es esto? –Yoshino tomó el folleto, a lo que recargué mi cabeza en su hombro para echarle un vistazo.
–Léelo, tal vez a Kussun le guste ir. –La sonrisa maliciosa que me mostró no me dio muy buena espina.
–¿Quieres que lleve a mi prometida a un veterinario? –Yoshino alzó su ceja. –¿Qué me estas queriendo decir con eso? –Preguntó molesta.
–Me he equivocado de folleto, aunque deberías llevarla con un veterinario, ya que con esa boca tan grande puede que contagie a alguien de rabia y esas uñas… –Su mirada se fijó en mis uñas largas. –Bueno, con eso me queda muy en claro que es la que muerde almohadas durante el acto sexual.
–Shika-chan, no me hagas abofetearte por esa falta de respeto. –Comenté.
–Volviendo al tema principal. –Esta vez sacó el folleto correcto. –El día de hoy fue instalada una casa de terror en el parque de diversiones y pensamos ir todas, solo falta su confirmación.
–Vaya, la apertura comienza a las once de la noche. –Espero que mi prometida no esté pensando lo mismo que yo. –Parece divertido… –Sonrió emocionada. –Hay que ir, Aina.
Es una lástima que tenga que matar su emoción.
–Me niego.
–¿Ehhh? –Hizo un puchero. –Pero Aina…
–Yoshino, sabes muy bien que no soy muy buena con ese tipo de cosas. –Me quejé.
–Yo igual, pero me gustaría llevarme al menos un gran susto en mi vida. –Sonrío.
–Creo que no es buena idea que vayas Yoshinon. –Esa extraña seriedad apareció en Shika-chan.
Por un momento pensé que diría algo realmente importante, pero…
–Eres una anciana y no queremos que te nos mueras de un ataque al corazón en medio de la casa de terror.
Me hice demasiadas ilusiones.
–Si ya no tienes nada más que hacer en mi hogar, lárgate. –Directa.
–Lo haré cuando obtenga una respuesta a mi invitación. –Frunció el ceño.
–Iremos. –Respondió mi prometida.
–Me niego. –Desvié mi mirada.
–Aina, no puede ser tan malo.
–Si lo es, así que me niego completamente.
–Hay que ir~
–No.
–¿Por favor?
–No.
–Vamos será divertido.
–Casa de terror y diversión, no queda muy bien cariño.
–Irán, ¿Si? O ¿No? –Exclamó impaciente la intrusa. –Necesito comprar los boletos en una hora.
–Iremos Shikaco. –Fruncí el ceño ante la respuesta.
–Por si no lo has notado, tenemos un problema con la terca de tu prometida. –Me señaló Shika-chan.
–No te preocupes por ella, me encargaré de convencerla.
–¿Convencerme? ¿A mi? –Solté una pequeña risa.
–Eso espero. –Con eso dicho, Shika-chan se retiró.
Una vez que ambas estuvimos a solas, un juego de miradas dio inicio entre nosotras.
–¿En verdad piensas que me convencerás? –Alcé mi ceja.
–¿A caso me estás retando? –Sonrió de forma seductora.
Y eso me desarmó por completo, mi determinación flanqueó.
–¿S…Si? –Titubeé.
–No sabes en lo que te metiste, nena~
–Maldición…
Yoshino PDV
El parque de diversiones se encontraba más concurrido de lo normal, tanto que sufrimos un poco en encontrar a nuestras amigas y no ayudó el que Aina tratara de evitar llegar a la casa de terror aferrándose a cualquier poste que se cruzaba en nuestro camino. Después de varios espectáculos que dimos en el parque, Aina no tuvo más opción que resignarse y dejarse arrastrar por mí hacia la casa de terror.
–Y…Yoshino… –Llamó mi nombre.
Con cada paso que dábamos en la fila, su nerviosismo era mucho más evidente.
–¿Qué sucede Aina? –Pregunté suavemente, a lo que recibí un apretón en mi mano izquierda.
–¿En verdad tenemos que entrar…? –Mi amada temblaba. Un puchero se había formado en sus labios y sus ojos…
Sus ojos estaban humedecidos.
–Aina… –Susurré preocupada.
Cuando miré una lágrima deslizarse por su mejilla, me rendí.
Con delicadeza aparté la lágrima con mis labios, para después besarle la frente.
–¿Te gustaría ir a la rueda de la fortuna? –Pregunté suavemente.
–Me encantaría… –Ella sonrió aliviada.
Antes de que pudieramos decir algo más, la voz de la persona encargada de la casa de terror nos interrumpió.
–Siguiente.
Ninguna de las dos notó que era nuestro turno en adentrarse a esa horrible casa, así que era necesario dejarle saber al encargado que no entraríamos.
–Si, sobre eso…
Estuve a punto de decirle, pero una gran fuerza en nuestras espaldas ocasionó que diéramos varios pasos hacia adelante. Gracias a eso, noté que nos habíamos adentrado a la casa.
–Mier… –El rechino de las puertas cerrándose me asustó.
Antes de que estas se cerrasen por completo, pude ver las sonrisas maliciosas que me enviaron nuestras amigas.
–Esas malditas, no debí confiar en ellas. –Gruñí por lo bajo.
–¡Y…Yoshino! –Aina se aferró a mi torso. –¿Q…Qué haremos?
–Tenemos que… –Miré el pasillo oscuro que nos esperaba para ser cruzado. –Seguir el camino, si nos quedamos aquí no nos dejarán salir hasta que terminemos el recorrido.
–P…Pero… –Ella levantó su mirada.
Y lo que vi rompió mi corazón. Sus mejillas estaban empapadas por las lágrimas que causó el miedo al estar en este oscuro lugar.
–Me vengaré de esas idiotas por haber hecho llorar a mi gatita. –Con mis dedos sequé esas lágrimas. –No hay nada que temer, estoy aquí contigo amor. –Besé cortamente sus húmedos labios. –Yo te protegeré.
–¿Me lo prometes…?
–Con mi vida. –Respondí seriamente. –Ahora, cierra tus ojos, solo escucha mi voz y déjate guiar por mi.
–¿Podrías abrazarme en todo trayecto?
–Siempre. –Ella me dedicó una hermosa sonrisa tímida.
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–Hay que admitirlo, esas personas se han lucido con sus disfraces. –Fue lo que dije en cuanto salimos de aquel lugar.
–U…Uh… –Mi Aina aún no respondía del todo gracias al gran susto que recibimos en la salida del lugar.
El recorrido iba "bien", Aina mantuvo su rostro escondido en mi hombro y de vez en cuando soltaba un respingo cada vez que mi cuerpo daba un pequeño salto cuando una persona disfrazada de forma grotesca aparecía de la nada. Todo comenzó a descontrolarse en el momento que visualizamos la salida. Un tipo con sierra y rostro deformado salió de forma inesperada. No solo le provocó el mayor susto de su vida a mi prometida, si no también causó el desmayo de ella.
En cuanto puse un pie afuera de la casa de terror con una Aina medio consciente y haber encontrado a nuestras amigas en la salida, exploté.
–¿De quién fue la estúpida idea? –senté a mi amada en una banca cercana.
–V…Vamos Yoshinon, nadie resultó herida. –Shikaco desvió su mirada.
–¿Quién? –Repetí.
–¿Crees que te entregaremos a la culpable? –Replicó Soramaru.
Las demás asintieron, incluso la traidora de mi hija adoptiva.
–Si no confiesan ahora, todas pagarán el mismo precio. –Amenacé, apretando fuertemente mi mandíbula.
–Ninguna de nosotras es una soplona. –Mimo-chan comentó segura. –¿Verdad chicas?
Pero lastimosamente, las demás han entregado a la culpable sin que esta misma lo notara.
–Mimo-chan, te han abandonado. –Mencioné aburrida.
–¡¿Qué?! –Ella giró hacia atrás para comprobar mis palabras. –Hasta mi propia novia me abandonó… –Lloriqueó.
–Si, llora… –Me fui acercando a ella. –Paga por las lágrimas que derramó mi dulce Aina.
–E…Espera Nanjo-sama, hay que negociar… –Ella retrocedía cada paso que yo daba.
–Lo único que negociarás son los costos de tu seguro médico en el hospital. –Arremangué mi suéter hasta los codos.
–Yoshino.
Mi cuerpo se relajó por completo cuando una cálida mano se colocó en mi hombro.
–Aina, ¿Cómo te encuentras? –Suspiré aliviada al ver que su rostro había recuperado su color natural.
–Tengo tantas energías que me encantaría gastarlas golpeando a alguien. –Fijó su mirada en una asustada Mimo-chan. –Pagarás las consecuencias, Mimorin.
–Espera… –Colocó sus manos enfrente de ella. –H…Hay que hablarlo, podemos arreglarlo…
–Debiste pensar aquello antes. –Aina fue acercándose a ella.
–¡No fui la única culpable! –Exclamó con desesperación. –Najolno-san ella…
–Cariño, Mimo-chan criticó el cereal que le serviste la semana pasada, dijo que eres una inútil en la cocina ya que quemaste el cereal. –Dije.
–Y aún me sigo preguntando, ¿Cómo es que lograste quemarlo? –Gracias a su problema de no quedarse callada, confirmó mis palabras.
–¡Nadie se mete con mis artes culinarios! –Con eso dicho, Mimo-chan no le quedó de otra que correr por su vida.
–Salvada… –Fue lo que dije cuando estuve a solas.
–Si que eres malvada, Yoshinon. –Una aliviada Shikaco regresó junto a las demás cobardes.
–¿Y ustedes no lo son? –Alcé mi ceja.
–Lo nuestro fue instinto de supervivencia. –Soramaru dijo, las otras asintieron. –Pero de ti me sorprende, ¿Qué no eres inmune a la yandere dientona?
–Si lo fuera, no hubiera dado a Mimo-chan como sacrificio. –Señalé a lo lejos.
En donde claramente se podía ver a Mimo-chan siendo arrojada en un charco lleno de lodo.
–¿Qué harás cuando Kussun se entere que su linda prometida fue la mente maestra detrás de este plan bromista? –Pile-chan preguntó.
–Yo lo creé, ustedes lo siguieron. –Sonreí. –Si yo caigo, las arrastraré conmigo, ¿Entendido? –Asintieron. –Perfecto, ahora detengamos la persecución y sigamos divirtiéndonos en esta fecha tan especial. –Sin esperarlas, me dirigí hacia mi prometida.
–Algún día Kussun lo descubrirá, Yoshinon.
–Jamás lo hará, tenlo por seguro.
Pobre e ingenua yo.
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31 de octubre 2017
Aina PDV
–Así que este susto fue una venganza. –Di un pequeño salto al escuchar la voz de mi esposa a un lado mío. –Debí imaginarlo.
–Seamos honestas, te lo merecías. –Sonreí en burla. –¿Cómo pudiste hacerme eso, Yoshino?, me lleve el peor susto de mi vida.
–Una Aina asustada, es una Aina que debe protegerse. –Soltó con una seriedad sorprendente. –Además de que te veías tan linda ese día.
–Mi sufrimiento es tu placer, ¿Huh? –Ella no respondió, simplemente besó el puchero que se estaba formando en mis labios.
–Para nada, mi placer es otro. –Susurró.
–¿Y se podría saber cual es ese? –Sujeté sus manos entre las mías.
–Me encanta verte vulnerable por el miedo. –Me empujó, de tal manera que quedara acostada en el incomodo sofá. –Pero amo cuando yo soy la causante de esa vulnerabilidad tuya, ser la culpable de… –Tocó mi abdomen, lo que provocó un delicioso escalofrío por todo mi cuerpo. –Esas reacciones…
–Yoshino… –Murmuré impaciente. –No me dejes esperando.
–Seguiré si respondes una pregunta. –Con cuidado se sentó a horcajadas sobre mi cintura.
–¿Y esa es…? –Al tenerla a mi alcance, no dudé en desabotonar la blusa de su pijama.
–¿Por qué esperaste dos años para vengarte? –Detuvo todo avance de mis manos.
–¿Quién dijo que no me vengué el año pasado? –Sonreí divertida.
–¿Eh? –Ladeó su cabeza en confusión.
–Yo provoqué tus celos apropósito. –Reí. –Las chicas y yo decidimos disfrazarnos de esa forma tan atrevida, créeme disfruté demasiado verte tan celosa y el como ahuyentabas a esas chicos.
–Yo también disfrutaré lo que estoy a punto de hacerte. –Yoshino sonrío de una extraña manera, pero no le di importancia.
–¿Qué estás esperando entonces? –Dije con un tono seductor en mi voz.
–Un buen momento.
–¿Uh?
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–¡Yoshino!
–¿Si~?
–¡No puedes dejarme así!
–¿Así cómo?~
–¡Desnuda, excitada y con ganas! –Golpeé la puerta de nuestra habitación.
–¿Qué es lo que acabo de hacer? –Preguntó detrás de la puerta.
–Eso mismo.
–Ahí tienes la respuesta.
–Por favor, te lo suplico.
–Lo siento Kusuda-san, solo te queda el ultimo recurso. –Escuché la burla en su voz.
–Ni loca lo haré.
–¿Qué tan malo es satisfacerte a ti misma?
–¡No es igual! ¡Te quiero a ti!
–Es una lastima que no tenga ganas, tendrás que conformarte con tus propias manos.
–¡Eres mala! ¿Escuchaste? ¡Mala!
Desde ese momento me di cuenta que la venganza nunca es buena y que esta siempre pondrá en riesgo tus necesidades fisiológicas humanas.
–¿Por qué a mi…?
~CONTINUARÁ~
