Recomendación Musical: "Today and Forever" – Kevin Mantey
La segunda mitad estaba por iniciar, ambos equipos ingresaron por sus respectivas direcciones. La alineación de Fukushū se mantuvo igual, mientras que en Tensai, Miru era sustituida por la capitana de nuevo. Tal y como lo habían pensado, en lo que restó del segundo cuarto, las chicas vistiendo de blanco se encargaron de colocar toda la presión que pudieran sobre la Escolta. Tensai iba perdiendo por tres puntos, aunque ya no era algo de qué preocuparse. Shijima entonces ordenó una táctica para evitar que el rendimiento de Shuyō se gastase demasiado.
El equipo verde-jade continuó de nuevo con su 'formación', sólo que habían ciertos cambios: Heishi se mantenía en el centro, Okubyōna retrocedía a la retaguardia junto a Yūgana y las dos restantes se mantenían a la cabeza. Los ojos de las contrincantes se abrieron al observar lo que las residentes de Tokio habían hecho: iban a juntar la potencia de tiro de Shuyō y la de Katomi. Aquello permitiría que más tiros llegasen a ser obtenidos, pero dejaban que la defensiva fuese un poco débil…, algo de lo que se preocuparían más tarde.
La peli-naranja recibió el balón de parte de la encrespada y esperó porque cierta oji-parda llegase a retarla en un nuevo Uno a Uno. Pasaron unos segundos y Shikumi detuvo su andar; la americana sonrió victoriosa y observó unos segundos todas las extremidades de la mayor, detuvo un momento su carrera y dejó que sus demás compañeras se adelantaran (rompiendo la 'formación'), para comenzar a driblar alrededor de sus piernas.
Shikumi lo entendió de inmediato: 'Inmovilización Ósea'.
Su ritmo cardiaco aumentó demasiado al observar los rápidos movimientos de la más alta. La japonesa frunció el ceño al mismo tiempo que recordaba haber escuchado una conversación entre las titulares de Akuma; la capitana de este equipo decía haber descubierto el secreto tras esa habilidad. Para su desgracia, sólo recordaba unas cuantas palabras clave: ver, inconsciencia, extremidades y velocidad. Recordar esas cuatro palabras no le iba a ayudar en nada, por lo que desechó ese recuerdo y se concentró de nuevo en los movimientos.
Katomi contó mentalmente hasta diez, antes de realizar una finta bien hecha y pasar a la otra Ala-Pívot. Escuchó como la más baja soltaba un quejido antes de mirar por sobre su hombro y observar como caía a la duela.
Después de realizar un tiro de cuchara, se giró de vuelta y observó cómo las tres chicas de tercero se acercaban a la menor.
Dada la 'bola muerta', Retsu Himawari (mujer de edad un poco avanzada de estatura baja y complexión un poco robusta, cabello corto y lacio de un color negro-opaco, ojos pequeños y cuadrados de un tono marrón-oscuro, y una tez de un color arena; entrenadora de Fukushū), pidió un cambio de jugadora de inmediato. Como era de esperarse, la menor se negó, pero al cabo de unos segundos terminó cediendo y fue arrastrada hacia su banca (dado que sus piernas ya no respondían).
Una castaña-media, de aproximadamente la misma estatura que Shikumi, vistiendo el número ocho, fue quien reemplazó a la oji-parda.
Hōfuku siguió con la mirada como su amiga era sentada en la banca, segundos antes de sonreír triunfante y girarse hacia la peli-naranja. La castaña entonces supo que su oponente iba a ser la americana…, sin algo que se lo impidiese.
Recibió de inmediato el balón de parte de su vice-capitana y Escolta, y emprendió carrera hacia el tablero de Tensai con seguridad, porque, como ya se había mencionado, su defensiva estaba bastante débil. La oji-gris realizó señales y les indicó a las mayores las mejores aberturas, cosa que las otras cuatro ya habían observado.
La joven Base regresó su mirada al frente y sus párpados se abrieron más de lo normal, al igual que su ritmo disminuyó, cuando tuvo de frente a la número ocho de Tensai― ¿C-cuando…? ―intentó preguntar, pero las palabras se esfumaron cuando Shuyō vio cómo se distraía y le robaba el balón desde atrás―. ¡Mierda! ―se exclamó a sí misma cuando la oji-marrón comenzó el contraataque junto a sus chicas.
Hōfuku negó con la cabeza y se centró en realizar lo mismo que habían hecho durante toda la mitad: bajar el rendimiento de la Escolta. Corrió junto con Hakudatsu y ambas se acercaron a la capitana. Si no hubiese sido por dos cuerpos más grandes realizándoles una pantalla y deteniéndolas, hubieran hecho fallar a la más alta. Heishi fue quien detuvo a la otra Pívot.
―¿Otra vez? ―Hōfuku se cuestionó al mismo tiempo que Katomi, quien hace unos momentos se encontraba en la retaguardia, era quien detenía a la Base.
Mientras Shuyō obtenía tres puntos, la Emperatriz de Fukushū entendía de inmediato lo que las oponentes estaban realizando: durante la defensiva, Katomi se iba a mover hacia atrás y ampliar el interior, pero durante la ofensiva, se iba a colocar al frente y evitar que bloqueasen los tiros de su Escolta. Una táctica bastante efectiva, pero era un 'arma de dos filos': aquello iba a hacerles obtener mayor ventaja, pero el rendimiento de su Emperatriz iba a bajar drásticamente, no sólo por tener que marcar siempre a alguna chica, sino porque el correr a gran velocidad de una posición a otra iba a ser lo más exhaustivo de eso.
Fukushū observó aquello de inmediato y sus planes de cansar a la Escolta se cambiaron de inmediato por aquella joven americana. Comenzaron con la ofensiva de inmediato, cuando Hakudatsu y la número ocho que remplazó a Shikumi se dispersaron, y comenzaron a jugar cerca de la peli-naranja. Al mismo tiempo que las tres restantes se volvían cautelosas en atravesar la defensa (ya que eso les dejó con tres chicas contra cuatro), Katomi trataba lo que fuese para burlarse del marcaje. Vio con el rabillo de su ojo como la Escolta enemiga se posicionaba en la línea de tres y se preparaba para obtener los puntos. La castaña estaba libre, por lo que iba a obtenerlos sin problemas.
Era momento de poner a prueba los entrenamientos de Shijima.
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―¡De nuevo! ―Shijima gritó en el instante en que vio a su mejor chica regresando de la décima vuelta que daba a tercera velocidad por la pista de atletismo de un kilómetro.
La oji-naranja soltó un jadeo al mismo tiempo que colocaba sus manos sobre sus rodillas y levantaba su mirada hacia el hombre― ¿Igual a tercera ve…, velocidad? ―cuestionó entre jadeos más ligeros.
Para su sorpresa, el mayor negó con la cabeza y alejó su mirada de la chica― Esta vez a segunda, pero ―exclamó antes de que la chica emprendiera carrera por onceava vez―, utiliza el carril del pasaje de vallas ―le ordenó.
Katomi giró su mirada hacia donde el oji-avellana la tenía y sus orbes expresaron sorpresa cuando chocaron con los cuerpos del club de atletismo saltando y pasando debajo de vallas largas y cortas, altas y bajas― ¿P-por aquel carril? ―volvió a cuestionar.
Shijima asintió con ambos brazos cruzados y sonrió al observar la expresión confusa de la menor― Te preguntarás: ¿por qué? ―habló, atrayendo la mirada de la chica hacia él―. Gracias a tu estatura, puede llegar a ser muy difícil librarte de un doble o triple marcaje ―comenzó a explicar―, por lo que si dominas obstáculos a gran velocidad, tu agilidad se agudizará y te será mucha más fácil librarte.
La mirada de Katomi se quedó todo el tiempo sobre el más bajo; desde que ingresó a Tensai se dio cuenta que él no era un entrenador normal: siempre buscaba las maneras más extrañas pero efectivas para mejorar las habilidades de sus niñas…, cosa que le impresionó demasiado.
―Pensándolo bien, a tercera velocidad.
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La americana supo de inmediato lo que tenía que hacer, por lo que bajó su mirada hacia los pies de las oponentes, sonrió para sí misma y utilizó la forma utilizada en el deporte a su favor: como siempre se tenía que tener las piernas más separadas de lo normal, se colocó sobre sus rodillas, se lanzó a sí misma entre las piernas de la número ocho y atravesó el marcaje.
La Escolta contraria ni siquiera recordó que estaba realizando un tiro y dejó que el balón resbalase de sus manos para dejarlo salir fuera de la cancha. Su equipo, oponentes y público permaneció en silencio ante lo que acababa de realizar.
Ella ya estaba frente a la castaña, pero al ver como dejaba que el balón saliese, se encogió de hombros y se posicionó para realizar el saque de banda.
Sus cuatro compañeras salieron de la sorpresa y corrieron hacia su Emperatriz, todas con una palma en el cielo― ¡Katomi! ―gritaron en unísono segundos antes de golpearle; por la fuerza con la que llegaron, le hicieron caer sobre su trasero en la duela.
―¡Estás loca, niña! ―Shuyō exclamó sonriente, revolviéndole la cabellera anaranjada―. ¿Cómo se te ocurre realizar algo así? ―cuestionó con una sonrisa aún más amplia.
Heishi le ayudó a levantarse de nuevo antes de darle un golpe amistoso (con su inhumana fuerza), y copiar el gesto de su capitana― ¡Dejaste a todos con la boca abierta, anaranjada! ―le recalcó divertida y giró su mirada hacia sus oponentes, todavía con la sonrisa en rostro.
Okubyōna se limitó a felicitarla en un tono bastante bajo al mismo tiempo que Yūgana le llegaba por detrás y le daba un golpe con su codo en la espalda― No te luzcas demasiado, García ―le dijo en un tono serio pero burlón―, nosotras también queremos popularidad. ―declaró, comenzando a reír junto a sus compañeras.
El público (contando a la hermana de la oji-naranja y a su mejor amigo), salió de la sorpresa y se levantó de golpe de sus asientos, aclamando maravillados la acción que acababa de realizar la mejor Emperatriz― '¡Increíble! ¿Está eso permitido?' ―unos gritaban― '¡No sólo es increíblemente alta, también es ágil!' ―otros decían― '¡Fukushū se quedó sin habla!' ―todos y cada uno de los espectadores gritaba lo que pensaban de la joven americana y aunque no todos tenían opiniones positivas, los que mayormente gritaban eran quienes sentían admiración ante la chica.
En la banca de Tensai, ninguno de los presentes parecía salir de la sorpresa, hasta que el joven mánager negó divertido con la cabeza y sonrió para sí mismo, antes de girarse hacia el hombre azabache y golpearle levemente con el codo― ¿Esto es lo que tenía planeado? ―cuestionó sonriente.
Shijima cerró de nuevo sus párpados, dibujó una sonrisa con sus labios y soltó un divertido bufido― No ―negó al mismo tiempo que lo hacía con la cabeza―, superaron mis expectativas. ―declaró y ambos varones levantaron la mirada orgullosos a lo que sería la alineación más fuerte que Tensai hubiese tenido jamás.
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Los últimos cinco minutos se hicieron presentes en menor tiempo de lo esperado. Shikumi había regresado a la cancha y por consiguiente las residentes de la prefectura de Kantō supieron que lo más difícil estaba por llegar.
Durante el tercer cuarto, el equipo blanco se encargó de colocar toda la presión sobre la joven americana, pero ella logró librarse de aquello como pudiese; aun así, se notaba como la oji-naranja estaba más cansada de lo normal, cosa que comenzó a preocupar a su entrenador. Durante la primera parte del último cuarto, sus demás compañeras no se quedaron sin hacer nada: decidieron ayudarle en la ofensiva y dejarle la defensiva.
Fukushū inició con el balón y, como era la última parte, se decidieron a ir con todo. Hōfuku emprendió carrera a gran velocidad en el instante en que recibió el balón de parte de su capitana; su mirada se centró en el tablero del otro lado de la defensa se Tensai. Junto a sus demás compañeras, asintió al observar a la peli-naranja en la defensa interna, puesto que su plan consistía en adentrarse y hacer que las demás separasen a las otras cuatro, dejándola en un Uno a Uno. Katomi observó aquello también e hizo una seña junto con Yūgana. Cuando la oji-gris se estaba acercando, el par de primero de Tensai cambió de posiciones, dejando a la rubia marcar a Hōfuku y la oji-naranja a Shikumi.
Yūgana observó divertida como la expresión de la otra Base se llenaba de desilusión y tristeza, pero su rostro se llenó de sorpresa cuando la más baja chasqueó la lengua y realizó un rápido cambio de velocidad para intentar atravesar por la derecha. La oji-azul flaqueó por un instante, pero se reincorporó e interceptó el pase que iba a mandarle a Shikumi. Comenzó a driblar el balón hacia el otro extremo, siendo seguida por sus compañeras, cuando notó como la número cinco y seis se detenían enfrente de ella para detenerle el paso. Su Emperatriz estaba siendo marcada por la Ala-Pívot contraria y sus demás compañeras estaban también marcadas.
Dribló entre sus piernas y confundió en verdad al par de tercero; cuando vio como Hōfuku estaba pies detrás de ella, pasó por la izquierda a ambas titulares de Fukushū. Se posicionó casi debajo del tablero contrario, dio solamente un paso, tomó el balón en una mano y se impulsó con todo hacia la canasta. Tras realizar el mate, su cuerpo terminó colgando del aro para terminar de nuevo sobre la duela.
La multitud comenzó a aclamar sorprendidos a lo que la joven Base acababa de realizar (a pesar de que muchos ya hubiesen visto la capacidad de salto de la rubia), cosa que subió el orgullo y autoestima de la chica, pero su alegría se vio interrumpida cuando giró hacia el reloj y observó los restantes cuatro minutos y medio, algo que sus oponentes observaron también y decidieron no dejarles ni reaccionar.
Modori obtuvo posesión del balón y corrió entre Okubyōna y Shuyō tan sólo para pasarle el objeto a su capitana; Yurushi rodeó a Heishi y se alistó para lanzar desde la línea de tres cuando la encrespada giró sobre sus talones y colocó su brazo encima de ella. La oji-marrón ya veía venir eso, por lo que le dio el pase de nuevo a su Escolta (quien regresó desde la retaguardia), y esta última obtuvo los tres puntos.
Quedaban cuatro minutos exactos y Tensai se preparó de nuevo para el contraataque.
Shuyō y Katomi lideraban la formación, teniendo a Yūgana en el centro, y a Heishi y Okubyōna en la retaguardia. La morena poseía la bola, pero pasados un par de segundos se lo entregó a la vice-capitana, quien no esperó ni un instante y se lo dio a su Emperatriz. Ninguna de las Reinas se percató en el instante en que Hōfuku penetró en su alineación y detuvo el paso de la peli-naranja. Yūgana indicó de inmediato la fragmentación de la 'formación', acción seguida por el dispersar de las veteranas verde-jade.
Como Katomi se quedó de frente a ella, Hōfuku creyó iba a ser el momento de enfrentarse junto a esa americana, pero la oji-naranja avanzó un paso, lo retrocedió y entregó el objeto a su Pívot…, o eso era lo que hicieron creer a sus oponentes, puesto que la Ala-Pívot giró alrededor de la rubia y recibió de vuelta el balón. Aquello hizo que la oji-gris se enfureciera, haciéndole girar también e interceptar el pase.
Para fortuna de Tensai, Okubyōna seguía detrás y detuvo el paso de la Base, despojándola de su posesión del balón. Shuyō fue quien lo obtuvo y lo lanzó, pero este inesperadamente falló.
―¡Rebote! ―ambos lados gritaron con la misma intensidad.
Tres minutos con quince segundos y era la capitana Yurushi quien ganaba el rebote, se lo entregaba a su Escolta y esta última recortaba la brecha a un sólo punto.
74 – 75
Las cinco titulares de Tensai soltaron un jadeo al mismo tiempo, tratando de decidir lo que iban a realizar. El grupo intercambió miradas por unos segundos cuando cuatro de ellas la clavaron sobre el cuerpo de su Pívot, quien tenía sus palmas sobre sus rodillas, soltaba jadeos pesados y el sudor de su frente se resbalaba a gran cantidad. El cuarteto abrió los párpados más de lo normal al notar como, en un principio, la presión había recaído sobre Shuyō, luego sobre Katomi y en aquel momento estaba sobre Heishi.
―¡Tensai, cambio de jugadora!
Ellas cinco giraron a la vez, encontrándose con una sonriente Okureru. Heishi, sin mayor opción, se acercó a su compañera y aceptó el cambio de jugadora― Te dejo el acto principal a ti, Okureru-san. ―palmeó su hombro con la poca fuerza que le quedaba y la dejó en un aire desconcertante al decir aquellas palabras.
―Lo lamento, Heishi, pero ya no podrás regresar al juego. ―ya se esperaba aquellas palabras de parte de su entrenador, así que sólo asintió con una mueca en rostro y pasó a sentarse junto a sus demás compañeras.
Pese a no ser la as de su equipo, Shikumi había tenido suficiente de la incompetencia de su supuesta Emperatriz e iba a tener que hacer el trabajo ella misma― ¡No puedo creer que seas tan inútil! ―su grito fue todo lo necesario para hacer que la menor se estremeciese un poco y girara hasta terminar de frente a la más alta―. ¡Durante todo el partido, ni una sola vez has podido vencer a la anaranjada tú sola! ¿Dejarte todo a ti? ¡Dios! ¡No puedo creer haber accedido a ese plan tuyo…, que, por si no lo has notado, fracasó por completo! Ya no hay nece… ¡veme a los ojos cuando te hablo! Ya no hay necesidad de seguir trabajando juntas ―dio media vuelta y se dirigió a donde sus superiores también estaban, dejando a la rubia detrás y con la cabeza gacha ―, yo me encargaré de Katomi.
Era un hecho que las palabras de la castaña le habían dañado, no por la forma en que las dijo, sino porque eran verdad. Apretó sus dos puños con tal fuerza que sus uñas rasgaron un poco de su primera capa de piel de sus palmas, antes de soltarlos y oscilar sus brazos a sus costados. Soltó un solo un suspiro y asintió ante un pensamiento que se adentró en su cabeza.
Shikumi se detuvo en el instante en que sintió un aura llamándole desde atrás, por lo que giró su rostro con una sonrisa dibujando sus labios; su mirada entonces inspeccionó el cuerpo de la más baja, encontrándola con una expresión serena y decidida. La castaña-rubia miró de reojo a donde Tensai estaba, mandándole, específicamente a la reciente Pívot retirada, un mensaje de que era su Emperatriz quien estaba opacando a Katomi, no ella.
Tensai iba a la ofensiva, teniendo a Okureru con el saque de banda y entregándoselo a Okubyōna, manteniendo la misma alineación que anteriormente. En el instante en que Yūgana vio cómo su Alero recibía el balón, señaló un incremento en su velocidad. La joven vice-capitana pudo observar como Shuyō realizaba una mueca de desagrado mientras observaba a la peli-naranja. La Base le respondió con una sonrisa sarcástica y se giró hacia su Ala-Pívot.
Katomi, para resumirlo, estaba que arrojaba chispas. Jamás, nunca, en ningún momento creyó la posibilidad de tener que luchar contra una chica en la mismísima 'Zona'; a pesar de no poder luchar contra ella directamente, el hecho de compartir la misma cancha hacía que su corazón aumentará en latidos.
Cuando esos ojos grisáceos chocaron con sus orbes, la americana soltó un quejido entre dientes, disminuyó un poco la velocidad hasta colocarse en el centro de la 'formación' y palmeó el hombro de su Base― ¡Ma-chan, Ma-chan, Ma-chan, Ma-chan! ―la rubia frunció el ceño molesta después de que la mayor agitara bruscamente su costado―. Cambie de opinión, déjenme i…
―¡No! ―fueron su capitana y su vice-capitana quienes negaron en unísono, teniendo a la oji-zafiro empujándola hacia la cabeza del grupo.
―El plan sigue siendo el mismo, Katomi ―Yūgana declaró seria, segundos antes de levantar su mirada y encontrar a la Base contraria preparada para embestirlas ―. Mejor preocúpate por lo que sucede a tu espalda.
―¿Uh? ―la Ala-Pívot alejó su atención de su amiga y la regresó al frente, sólo para encontrar a Hōfuku corriendo hacia ella. Tras soltar un agudo grito, negó con la cabeza, borró la sonrisa infantil de su rostro y miró decidida a su equipo―. Muy bien, come here.
Yūgana dejó que la número trece se acercara unos pies a su as e inició de inmediato con su último movimiento: corrió entre Shuyō y Katomi (al mismo tiempo que fracturaba al grupo), y pareció retar directo a la Base contraria, pero sólo corrió con el balón un metro y se lo entregó a su Escolta. La castaña siguió una trayectoria diagonal y atrajo la atención de Modori y Hakudatsu. Se posicionó un poco más alejada a la línea de tres, se detuvo y levantó sus brazos para lanzar el tiro, cuando la Emperatriz enemiga saltó frente a ella y rozó el tiro con uno de sus dedos. Para su fortuna, lo había lanzado un poco bajo, por lo que ese roce hizo que se elevara y entrara en la canasta.
Hōfuku chasqueó la lengua molesta y rechinó los dientes ante la oji-marrón, esta última estaba lista para responder cuando un choque les hizo regresar su mirada hacia debajo del tablero de Fukushū, encontrándose con la peli-naranja cayendo sobre los camarógrafos y fotógrafos que yacían fuera de la cancha. Shuyō hizo una mueca de disculpa ante aquella escena, pues originalmente ella iba a fallar el tiro y permitirle un 'Alley-Oop' a la extranjera, pero dado el cambio de dirección, dejó a la más alta perdiendo el equilibrio en el aire para luego caer sobre aquellos hombres.
En Fukushū, Shikumi le entregó el objeto a su Base, quien, pese a no haber entrado en ese trance, emanaba una energía que podía asimilarla (no disfrazarla, como era el caso de la recién graduada Shōsha Hachiko), y que hasta opacaba a la oji-naranja. El equipo blanco corrió de inmediato hacia el extremo de Tensai y se adentró en él sin siquiera formular un ataque.
Lo primero que hizo Hōfuku fue entregarle el balón a su capitana, esperando porque se lo devolviese, pero Yurushi se lo envió a su Escolta libre, permitiéndole la obtención de tres puntos.
Fukushū todavía no había regresado por completo a su extremo cuando las mejores Reinas emprendieron carrera de nuevo, rompiendo la 'formación' por el resto del juego (tal y como se lo gritaban Heishi y Shijima desde las bancas). El balón pasó de Okureru a Shuyō directo, teniendo a esta última un poco más alejada que el cuarteto. La oji-marrón se acercó unos pasos, sólo para correr unos más y lanzar a gran velocidad el objeto. Justo cuando imaginó como el tiro entraba, una mano detuvo el lanzamiento.
Las cinco jugadoras verde-jade se quedaron con la mandíbula abierta al ver quien era la responsable de detener el tiro y cómo se encontraba: Hōfuku se había impulsado de los hombros de Yurushi para detener el tiro. ¿Dónde habrá visto eso?
Dos minutos exactos.
―¡Regresen! ―Shuyō gritó a todo pulmón mientras dirigía a sus chicas hacia el otro extremo con una velocidad que ni siquiera sabía que tenía.
Como Okureru y Okubyōna se quedaron más atrás, les dio más tiempo de defender, iniciando con un bloqueo de pase hecho por la Pívot, aunque éste fue nuevamente robado por Hōfuku, continuando con su ataque. Dada la falta de comunicación que tenía su equipo, le envió el balón a su Pívot, puesto que no se percató como su Escolta le estaba llamando.
―¡Idiota, hacia acá no! ―escuchó como Hakudatsu le reprendía, haciéndola regresar su confusa expresión y cambiarla velozmente por una sorpresiva al ver como la americana ya estaba comenzando nuevamente con el ataque.
Katomi se lo entregó directo a su vice-capitana, dejándola que realizara otro mate, puesto que ella debía detener a la trece enemiga. Mientras Yūgana emprendía carrera al tablero contrario, la peli-naranja se giró para retar a la Base, pero esta ni tan siquiera la miró de reojo, sólo siguió de cerca a la oji-azul.
―Parece ser que alguien por fin se cansó de ti. ―observó la expresión burlona que Shikumi soltó junto con esas palabras, instantes antes que la mayor siguiera el camino de su Emperatriz.
A pesar de la rapidez incomprobable con la que contaba, le fue imposible detener al par ganador de Fukushū, quien burló a Yūgana y regresó con un contrataque. Para su fortuna, el hecho de no haber avanzado mucho le iba a permitir detener a sus contrincantes, aunque iba a ser un poco difícil pues iban a ser las cinco titulares contra ella sola.
Mientras ambas la atravesaban, Katomi les mandó una mirada de disculpa a sus demás compañeras dentro y fuera de la cancha, a su entrenador y a su mánager, a su público y a su hermana; se disculpaba por el hecho de que el último movimiento de Tensai iba a ser una jugada egoísta y solitaria de su as. Antes de darse la vuelta para detener a sus enemigas, observó como el cuarteto se preparaba para aumentar su velocidad y lograr llegar a ayudar a la Emperatriz, pero les iba a ser imposible.
El balón pasó de las manos de Hōfuku a las de Yurushi, quien se abrió paso hasta estar debajo del tablero. Katomi saltó lo suficiente para detenerlo, a lo que la capitana ya veía, por lo que le dio el pase a su Escolta. La peli-naranja contuvo una queja por un dolor que se estaba originando en su pecho y giró para ir a detener el tiro de Modori, el cual ya había sido lanzado. Dado a que no dirigió el bloqueo, este terminó en las manos de Hakudatsu. La Pívot corrió para realizar un mate, cuando la americana volvió a pisar la duela y le arrebató el balón de las manos, el cual golpeó los dedos de Modori e hizo que saliera de la cancha, siendo de Tensai.
Las veteranas de Tokio llegaron justo en el momento en que su estrella se desplomaba contra la duela, cayendo sobre sus rodillas. Fue Shuyō quien logró sostenerla de los hombros, sólo para arrodillarla de una manera más suave.
―Perdón ―la as susurró en el oído de su capitana―, tan sólo no podía dejarles escapar.
Shuyō sonrió orgullosa y le palmeó la espalda― No hay nada de que disculparse, niña ―la oji-naranja sonrió de lado al escuchar esa palabras―, el trabajo de la as es llevar a su equipo a la victoria.
Cuando ambas se volvieron a incorporar, se encontraron con Okureru lista para realizar el saque de banda. La castaña se lo entregó a su capitana, quien comenzó a dirigirse hacia el otro extremo― ¡Tan sólo quedan diez segundos, déjanos el resto a nosotras! ―así, el cuarteto se adelantó a la jadeante Emperatriz.
La Ala-Pívot continuó trotando detrás de sus compañeras cuando miró de reojo como Fukushū estaba listas para detenerlas. Pasó bastante rápido: justo cuando Shuyō entró en la mitad de la cancha, Shikumi le robó el balón y se lo entregó a su capitana al mismo tiempo que todo el equipo se dirigió al último ataque.
Hōfuku fue la primera en llegar con la cabeza gacha y una mueca de disgusto en sus labios. Fueron cuarenta minutos de juego en los que estuvo como perro desamparado intentando conseguir la atención de la americana, pero la susodicha le dejó más que en claro que no le interesaba.
Tras recibir el balón de Yurushi, dio sólo dos pasos y se impulsó con todo hacia el aro.
Puede que ella no fuese la más alta, la más rápida, la más atribuida o la más talentosa, pero lo que pedía no era mucho, ¿o sí? Solamente quería que Katomi la reconociese.
Al mismo tiempo que una mano le arrebataba el balón, el pitido que terminaba el encuentro se mezclaba con las ovaciones del público. Ella cayó rendida sobre la duela, colocó sus manos sobre sus rodillas y se mordió el labio inferior. Logró sentir como la oji-naranja le observaba desde arriba, pero ya no le importaba.
―¿P-p…, por qué…?
―E-eso que estabas por realizar… ¿era un mate? ―la americana cuestionó, al parecer sin escuchar su balbuceo.
Hōfuku chasqueó la lengua y levantó su mirada hacia la mayor― ¿¡Por qué mierda no me permitiste luchar contra ti!? ―ya no pudo soportarlo más y tan sólo se quebró frente a la más alta, ruborizada por el coraje y con ojos llorosos por el enojo―. ¿¡Por qué nunca me viste como una jodida enemiga!? ¿Acaso no soy lo suficientemente fuerte? ¿Lo suficientemente buena? ¡Lo único que pedía era un Uno a Uno! ¡¿Era acaso mucho?! ¡Yo sólo quería que me vieras como tu enemiga! ¡No buscaba que me despreciaras! Aunque…, al parecer lo logré, ¿no? ―esperó unos segundos para que la mayor le respondiera, pero se cansó y chasqueó de nuevo la lengua―. ¡Respóndeme, ver…!
―¿Qué dices? ―la peli-naranja la calló no por haberla interrumpido, sino porque la atrapó en un inusual abrazo ahí, sobre la duela―. El simple hecho de que te pares en la misma cancha que yo, te hace mi enemiga. Y, ¿menospreciarte? No seas ridícula. No creo que haberme levantado cuando mis piernas pedían a gritos descansar, correr hacia mi tablero y saltar hacia mi aro para después detener un mate que estaba por hacer una chica de uno sesenta, significa menospreciarla, ¿o sí? ―como era de esperarse, la menor comenzó a sollozar, liberando toda la presión que estaba guardando ―. Acepto haberlo hecho al principio, pero créeme cuando te digo que te has vuelto mi mayor némesis desde hoy.
―Eres una estúpida perra cursi, ¿lo sabías?
Mientras ese par de primero se encontraba hablando una conversación menos "agresiva", una superior de cada una de ellas miraba indiferente la escena parada justo a un lado de la otra.
―Son unas dramáticas ―la oji-marrón espetó, levantando una ceja ante ese par ―; dime que no soy la única que piensa así…, Toki.
La oji-parda bufó divertida y pasó un brazo por los hombros de la más alta― No te preocupes, Yuna, yo se lo digo a diario.
Ambas amigas rieron ante la última parte, segundos antes de darse cuenta de lo que estaban haciendo y callarse nuevamente.
―¿S-sabes? ―la capitana de Tensai volvió a hablar―. S-siempre habrá un puesto para ti en el equipo.
Shikumi negó con la cabeza ante eso― No, Yuna, ya no lo hay ―corrigió, ganándose la expresión decepcionada de Shuyō―. Además, Etsuko mencionó algo de darme el puesto de capitana; después de todo, la Senpai ya se larga.
Había comenzado como una disputa, siguió en una pelea y terminó como un reencuentro entre dos viejas amigas y la nueva amistad de dos chicas que pudieron llegar a tener un gran pasado juntas.
―¡El segundo partido de las semifinales ha llegado a su fin! ¡La Preparatoria Tensai es ganadora con un puntaje de setenta y ocho!
¡Por fin! Por fin terminé con las semifinales. Ahora sigue la Copa de Invierno ¡! ¡Akuma vs. Tensai! O.O Un adelanto: será intenso. Antes, quiero presentarles a la entrenadora del Instituto Fukushū: Himawari Retsu. Bien. Este capítulo terminó siendo muy difícil de escribir, pero me gustó como terminó con las reconciliaciones, el forjamiento de nuevas amistades y el avance de Tensai en la Copa de Invierno. Nos leeremos en el siguiente capítulo. Chao.
