Canción recomendada:
Ido- Colbie Caillat.
Todo lo que no reconozcan salió de la imaginación de Petite24 y Altea Kaur.
Epílogo.
-Cuídense mucho y si sucede cualquier cosa, avísennos- dijo Molly a Rose y Scorpius, tomada de la mano de un alegre Joe.
-Y regresen con un mini Scorpius o una Mini Rose, nuestro hijo necesitará con quién jugar- rió Joe, ganándose un manotazo de una divertida Molly, quien estaba embarazada de seis meses.
Ella y Joe habían sorprendido a la familia con un nuevo integrante en la familia cuando apenas llevaban tres meses de casados. Rose sabía que no podían estar más felices, pues era lo que ambos querían.
-Clarice pidió ser primero la madrina, lo siento, Rosie- dijo Joe con tono de quien quiere molestar.
Rose le sacó la lengua infantilmente y abrazó una vez más a sus primos, quien habían ido a despedirlos antes de irse a Italia por una semana a visitar a los padres de Scorpius.
-El amor es lo más genial que existe, y lo mejor de todo es que está en todos lados- escuchó Rose que dijo Maya a Scorpius cuando se despidió de él.
-Buena suerte chicos- se despidió Julieta, abrazándolos a ambos.
Había costado mucho trabajo, pero cuando había visto que Rose hablaba en serio en cuanto a amar a Scorpius, no le había quedado más remedio que aceptar que estaban juntos.
-¿Lista?- preguntó Scorpius y Rose asintió, aferrándose a su mano y caminando con él por el pasillo que los llevaría hasta su avión.
-No me digas que sigues nerviosa- dijo Scorpius un tanto burlón.
-No me digas, señor quiero que me acompañes a Italia para conocer a mis padres sin habértelo mencionado antes.
-No, me llamo Scorpius, mucho gusto. Ese nombre que me diste es muy largo, Rosie.
Rose sonrió levemente y dejó que Scorpius la besara en la mejilla.
-Les agradarás, Rose, estoy seguro. Deberían sentirse afortunados por tener a una nuera cuyo libro llegó a ser un best-seller hace unos meses.
-Precisamente por eso… ellos saben por lo que pasaste cuando me marché a Noruega y seguramente Daphne también se los habrá dicho, y eso me da mucha vergüenza.
Scorpius la miró a los ojos directamente y dijo:
-Lo sé, pero si no hubiéramos pasado por todo eso, quizás no estaríamos aquí ahora. Aprendimos a confiar el uno en el otro y tú descubriste que querías ser editora de un periódico. Ambos aprendimos mucho de eso y te aseguro que mis padres lo saben. No tengas miedo. Después de todo yo estoy contigo y nos vamos a divertir mucho. Y no serás la única que reciba el interrogatorio de mi madre; Daphne llevará a su misterioso novio y espero que mi padre no intente matarlo con la mirada.
Rose suspiró, algo más tranquila, y se dispuso a subir al avión, pues le esperarían un par de horas de viaje.
Cuando llegaron a Italia, Rose sintió fuera de lugar, pues no entendía el idioma. Por fortuna iba con Scorpius, quien manejaba el italiano con tanta facilidad como el inglés. Tomaron un taxi y tardaron unos minutos en llegar a la casa de los padres de Scorpius. Rose se había esperado que fuera una gran mansión, pues los señores Malfoy eran ricos, pero en vez de eso se encontró con una pequeña vivienda con lo que parecía ser un gran jardín trasero.
Scorpius tocó la puerta y Rose escuchó muchas cosas cayendo en el interior. Abrió la puerta una mujer despeinada, con gruesas gafas y una blusa holgada llena de manchas de pintura.
-Hola, mamá- saludó Scorpius divertido.
-¡Scorpius, querido! No sabía que vendrías a esta hora- saludó la mujer, abrazándolo y llenándolo de pintura de paso.
-Nos lo dijo esta mañana, Tori- intervino un hombre tan alto como Scorpius, de cabello rubio entrecano y ojos grises-. Bienvenida, Rose, Scorpius nos ha hablado mucho de ti.
-Pasen, pasen- dijo Astoria haciéndoles señas con la mano, llevándolos hasta la sala, donde un gran lienzo estaba siendo pintado con unos grandes botes con pintura en el interior- ¿Quieren ayudarme? Ya casi termino, pero pienso que si me ayudan a lanzar la pintura será más rápido y…
-Astoria, acaban de llegar, déjalos respirar- pidió Draco alzando una ceja.
Pero Rose se aproximó hasta ella, quien le tendió una blusa holgada como la que ella llevaba y le indicó cómo tomar la pintura para lanzarla al lienzo. Scorpius se le unió y Draco terminó haciendo lo mismo. Los cuatro reían porque de vez en cuando se lanzaban pintura entre ellos. Los Malfoy eran bastante agradables, pensaba Rose.
El timbre sonó y Scorpius fue a abrir. Cuando regresó a la sala con los invitados, Rose vio que tenía una gran mueca de confusión en el rostro.
-¿Sirius?- preguntó Rose anonadada.
-Hola, Rosie ¿qué hay?- saludó el hombre como si nada.
Rose abrió la boca varias veces y la volvió a cerrar, sin saber qué decir.
-Llevamos saliendo hace algunos años, no te sorprendas tanto- rió Sirius.
-¿Tú lo sabías?- preguntó Rose a Scorpius con reproche.
-¿Acaso no ves mi mueca de confusión?- respondió Scorpius señalándose a sí mismo.
-Sólo Tori lo sabía, chicos, lo sentimos- dijo Daphne yendo a saludar a Rose y Scorpius en la mejilla-. Y Agatha, pero ella no pudo venir, ya saben, el trabajo en los bancos durante el verano es agobiante…
Al finalizar la cena, Rose aún no se recuperaba de la impresión de ver a su querido tío Sirius allí. Pero tuvo sentido, pues él ya no le había mencionado nada sobre Daphne después de conocerla y siempre se había jactado de sus conquistas cuando joven. Además, llevaba mucho tiempo que no se reunía con la familia y Rose entonces supuso que fue porque no quería presiones de la abuela Molly.
Pero dejando eso de lado, la madre de Scorpius realmente la había impresionado, pues Scorpius era tan parecido a ella en su forma de ser que le parecía imposible que antes Scorpius hubiera sido muy serio.
Durante toda esa semana, Rose y Scorpius estuvieron visitando a los padres de éste y conviviendo también con Daphne y Sirius. Rose se había acostumbrado a convivir con Daphne tiempo atrás cuando ésta había editado personalmente su diario, el cual Rose había convertido en una novela. Sin embargo, no se acostumbraba aún a ver a Sirius tomado de su mano.
Hacía mucho tiempo (casi un año) que Rose no pasaba tanto tiempo con Scorpius, y poder tener esa semana libre con él era fascinante.
Y Astoria, cuando Rose le había comentado que Albus también era artista, le pidió que le enviara algunas fotografías de su trabajo y vería si las ponía en exhibición en la galería de la que era dueña.
La última noche antes de regresar a Londres, Rose se removió incómoda en la cama que compartía con Scorpius en el hotel. Se llevó una sorpresa al ver que él no estaba a su lado. Enfocó la vista y lo observó parado junto a la ventana, de la cual se colaban los rayos de una hermosa luna llena en un cielo salpicado de estrellas. Perezosamente, Rose se puso en pie y caminó hasta él, quien la recibió en sus brazos cariñosamente.
-¿Te desperté?
Rose negó con la cabeza y preguntó:
-¿Qué haces levantado? Son las dos de la mañana.
-Hace calor.
Se quedaron en silencio, y mientras más veía Rose el cielo, su sueño se iba desvaneciendo.
-Tengo una idea- dijo Scorpius de repente, cambiando su pantalón del pijama por uno de mezclilla.
-¿Por qué me parece que esa idea implica algo loco?
-Porque me conoces.
Rose rió levemente y se vistió también.
Scorpius le sonrió radiantemente y la tomó de la mano para después salir del hotel bajo la mirada extrañada del sujeto de recepción. Caminaron un par de cuadras hasta llegar a un viejo pero hermoso puente por el que habían pasado muchas veces esa semana y se detuvieron cuando estuvieron en medio.
-Mira, una hermosa vista de la luna- dijo Scorpius señalando frente a ellos.
Scorpius la abrazó por la espalda y Rose se dejó abrazar por él, sintiendo el latir acompasado de su corazón. En ese momento Rose comenzó a recordar muchas cosas, como la forma en la que había conocido a Scorpius y cómo todo había cambiado desde entonces. Era una mujer completamente diferente en ese momento y le alegraba serlo, pues de esa manera podía amar a Scorpius y a su familia como se merecían. Scorpius había sido quien había hecho que le dijera sí al amor y a todo lo que conllevaba.
-¿Rose?- preguntó Scorpius en un susurro- ¿Alguna vez has pensado en casarte conmigo, tener una familia y todo eso?
El corazón de Rose comenzó a latir más deprisa… ¿en serio le estaba proponiendo que…?
-Sí, lo he pensado.
-¿Y… te gustaría?
Rose se volvió para verlo a los ojos y dijo:
-Eres mi pingüino, después de todo.
-Nunca entendí eso.
Rose rió levemente y comenzó a explicarle. Cuando terminó, Scorpius la besó con pasión contenida, y Rose tuvo que recordar que, aunque era de noche y nadie circulaba por las calles, debían ser algo más pudorosos.
-Entonces, mi querido pingüino- dijo Scorpius con voz ronca- ¿Te casarías conmigo… ahora?
-¿Ahora?
Scorpius asintió con la cabeza y dijo:
-No necesitamos una gran fiesta ni que todos estén de acuerdo ni que nos feliciten, creo que eso sería ser muy… normales, y no lo somos.
-Lo sé, pero… ¿Ahora?
-¿Aceptas ser mi esposa?
Con un nudo en la garganta, Rose asintió con la cabeza. La verdad es que el tema le había estado dando vueltas en la cabeza desde que Molly y Joe se habían casado, pero no había querido sacar el tema a colación por temor a lucir desesperada.
-Entonces, yo, Scorpius Malfoy, prometo amarte y respetarte en esta vida hasta que la muerte nos separe. Dedicaré cada momento de mi vida a hacerte feliz, tal y como te mereces. Y con la luna como testigo me entrego a ti incondicionalmente.
Rose sentía un nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas, y sólo pudo decir:
-Te amo con todo mi ser.
Y eso fue suficiente para que Scorpius sonriera como nunca antes y la besara, primero lentamente y después más apasionadamente que nunca.
-¿Ves? Estamos casados ahora sólo con nuestras palabras y sentimientos y eso es lo que importa.
Juntos se dirigieron a su habitación en el hotel, lejos de cualquier pudor.
Rose sintió algo sobre su piel demasiado insistente; era suave, pero no por eso menos molesto cuando intentaba dormir. Sin más, dio un manotazo para que esa cosa molesta dejara de interrumpir su sueño Weasley. Lo siguiente que se escuchó en la habitación fue la conocida risa de Scorpius, que pronto se convirtió en carcajadas.
-¿Qué…? ¿Qué sucede, Scorpius?- preguntó Rose levantándose sin más remedio.
Scorpius tardó unos momentos más en tranquilizarse desde el piso y dijo:
-Te pensaba dar el despertar más romántico de tu vida ¡Y lo arruinaste!
Rose frunció el ceño dijo:
-¿De qué hablas?
Scorpius señaló su almohada y allí Rose pudo ver un tulipán rojo completamente aplastado. Y es que Scorpius le había acariciado la piel con él y era lo que la había molestado tanto que había terminado aplastándolo.
Scorpius seguía riendo cuando se acercó hasta la cama y le dio un beso en los labios.
-Al menos sólo era uno, hay más en ese florero.
Rose le dirigió una sonrisa culpable y dijo:
-Bueno, ahora mi querido esposo sabe cómo no despertarme ¿verdad?
Scorpius sonrió al escuchar la palabra "esposo" y Rose sintió que se enamoraba de su sonrisa una vez más.
Con Scorpius la vida era toda una aventura, de eso estaba segura.
Y es que Rose había leído y visto miles de historias de amor, pero la suya… la suya era su favorita, porque involucraba al amor de su vida… y tulipanes rojos.
Fin
Hola! Y ya está, el "fin" en negritas. Esta historia me estuvo dando vueltas en la cabeza prácticamente desde hace mayo y nunca esperé que llegara a ser tan larga. Primero que nada, gracias a mi querida Xime por haber ideado esta locura conmigo, y aunque me fui mucho por las ramas, nuestras ideas centrales allí estaban; después de todo no es tan malo quedarse sin Internet de vez en cuando xD te quiero, pequeña, y espero te haya gustado el final.
Quiero darles las gracias a todas por haber dejado review alguna que otra vez o por haberlo hecho en cada capítulo. Realmente fueron un gran incentivo para seguir escribiendo y no dejar la historia abandonada. Así que muchísimas gracias por su tiempo. Gracias también a todos los que agregaron a favoritos y alertas.
Ha sido todo un gusto conocerlas mediante sus comentarios a la historia. Por el momento no tengo planeado escribir otra, así que no sé cuánto tiempo tardaré en volverles a escribir. Por el momento me despido profundamente agradecida y deseándoles lo mejor.
Y ya que estamos en estas fechas, espero que tengan una feliz Navidad y que el año que viene sea perfecto para ustedes y sus familias.
Con amor,
Altea.
