Capítulo 36: Primer Raund en la Taberna de Mabel

No existían ni el tiempo ni el espacio alrededor de Jacky, James e Isabel; era como si el tiempo de sus vidas se hubiera detenido en ese preciso momento, expectantes de lo que podría pasar a continuación. Mirándose a los ojos, con los músculos tensos y los nervios de punta, los tres se quedaron quietos como estatuas de mármol, atentos al más mínimo movimiento.

El almirante Jacobson fue el primero en reaccionar, y no fue precisamente muy suave, no, tomó aquello con una calma muy extraña, pavorosa, como cuando se ve al mar tranquilo antes de la venida de un tsunami.

—Ahora veo todo con absoluta claridad —comenzó a decir mientras llevaba lentamente la mano a la empuñadura de su sable japonés—. Ciertamente es algo tan obvio que me sorprende no haberme dado cuenta de ello con anterioridad…

Tanto la extraña actitud como las gélidas palabras del almirante Jacobson inspiraban un enorme miedo a los demás. Aquella calma era el preludio de un inminente desastre que lograba estremecerlos hasta la médula de los huesos.

Jacky, lo único que logró hacer, fue sonreír tontamente mientras Annete aflojaba su presión sobre ella.

—Bueno, pues, si con anterioridad usted no veía claramente, supongo que con posterioridad ahora usted ve claramente, lo que, claramente indica, que usted, segura y sinceramente, puede ver claramente lo que es absolutamente obvio para usted pero que es claramente turbio para nosotros —fue todo lo que dijo, una sarta de palabras indescifrables, fruto de su nerviosismo.

James, Isabel y Annete se le quedaron mirando con cara de no haber entendido nada de lo que ella había dicho, y ésta, mirándolos a todos con cara de inocencia, agregó:

—Ciertamente veo que lo que dije no ha quedado claramente aclarado, ¿no?

Luego de dirigirle una terrible mirada asesina a la pirata, el almirante Jacobson se volvió hacia su amigo. Su bello rostro, aunque parecía impasible, apenas podía contener la terrible ira que reflejaba.

—Dígame con sinceridad, señor Norrington: ¿usted sabía que esta desagradable pirata se encontraba en este… lugar? —le preguntó con mal disimulada aprensión.

Terriblemente nervioso y atemorizado, James le dirigió una desesperada mirada de soslayo a la capitana Sparrow, como si quisiera pedirle alguna clase de ayuda, pero ella, ignorante del verdadero carácter de Isabel, no podía comprender el terror que James experimentaba en aquel momento.

Viendo que Jacky nada decía, el ex comodoro se vio obligado a responderle con toda la sinceridad posible.

—No, almirante; yo no tenía ni la más remota idea de que ella estuviera en este lugar…

Pero Isabel lo interrumpió poniéndole una mano al hombro y, acercando sus labios a su oído, le susurró:

—¡Cállate, maldito traidor! Ahora sé por qué viniste a esta isla… ¡viniste a buscar a esa perversa pirata! —lo miró amenazadoramente—. Luego ajustaremos cuentas sobre esta mala acción tuya, por lo pronto, me encargaré de que nunca más vuelvas a ver a esa mujer.

Y luego de decir esto, volvió su atención hacia la capitana Jacky Sparrow, sorprendiéndose por la mirada que tenía aquella, como si ésta se hubiera dado cuenta de lo que había pasado entre ellos dos.

Jacky, quien era una persona muy observadora a pesar de tener una personalidad bastante contradictoria, se había sorprendido al notar que, de pronto, James se había puesto muy pálido en el momento que el almirante le había hablado al oído, llegando a la conclusión de que éste lo había amenazado de alguna forma. ¡Su Norry era tan expresivo a pesar de su naturaleza inglesa y su severa educación militar! Cuando se dejaba dominar por cualquier clase de sentimiento, ya sea de alegría, enojo, tristeza, confusión, desilusión o amor, resultaba muy fácil leer su rostro. Aquello resultaba un tanto extraño, pues Jacky se había dado cuenta que, de alguna forma, James Norrington había resultado ser mucho más expresivo que el joven y gallardo William Turner. En el muchacho podía ver su valentía, su ingenuidad, su ironía, su seguridad, su voluntad y su amor hacia Elizabeth, hasta poseía una latente y peligrosa tenacidad, incluyendo una pequeña dosis de violencia, de la que carecía James, pues a pesar de que éste había sido un militar y había sido criado con severidad, no era una persona iracunda, sino entregada a su deber de oficial, a la ley de la obediencia. Will sabía guardar muy bien sus sentimientos cuando se proponía algo, pero James, de alguna forma, se dejaba llevar por sus sentimientos. Jacky sabía que Will jamás se doblegaría frente a la adversidad porque poseía una enorme firmeza de espíritu, pero James no lo tenía y era por eso que lo movía a actuar la desesperación en vez de la esperanza.

¿Qué le había dicho aquel desgraciado almirante a su Norry para que lo atemorizara de esa forma? De cualquier manera, fuera lo que fuera, aquel hombre no tenía ningún derecho a tratarlo de esa manera, aunque fueran amigos.

—¿Qué era lo que estabas haciendo detrás de la puerta? ¿Acaso nos estabas espiando? —acusó Isabel.

Achicando los ojos, la aludida se desembarazó de Annete abriendo los brazos y la contempló acusadoramente.

—Bueno, pues yo hago lo que quiero en mi isla, ¿savvy?, así que no tengo porqué dar explicaciones de mis actos. Más bien yo diría: ¿qué está usted haciendo aquí? Este no es lugar para almirantes papanatas que vienen a intimidar a los pobres desgraciados que tratan de vivir honradamente en este paraíso caribeño.

—¿¡Qué dijiste, sucia pirata!? —replicó muy ofendido el aludido.

—¡Ah! ¿Además de papanatas también es sordo, almirante de agua dulce? —se burló la capitana del Perla Negra.

—¡¿Pero cómo se atreve a hablarme de esa manera?! —replicó Isabel mientras volvía a tomar rápidamente la empuñadura de su espada japonesa, resuelta a darle su merecido a aquella irrespetuosa mujer.

James no podía creer que Jacky se había atrevido a insultar a Isabel sabiendo que ésta era la mejor esgrimista de todo el mundo. Pálido como un muerto por el temor que sentía al pensar en un posible enfrentamiento entre su amada pirata y su querida amiga, el pobre oficial pensó en tratar de detenerlas.

—Disculpen, pero creo que éste no es el momento ni el lugar para mantener un enfrentamiento… —les dijo interponiéndose entre ellas para el alivio de Jacky y la exasperación de Isabel.

—¡Quítese de en medio y no se meta en esto, señor Norrington! —exclamó muy molesta mientras lo tomaba del brazo y lo jalaba bruscamente hacia la baranda de la escalera, dejándolo más mareado de lo que ya estaba.

—¡Oiga! ¡No tiene ningún derecho a tratar así a mi montura! ¡Lo va ha estropear! —protestó inmediatamente la pirata, dejando a Isabel y a madame Foubert con la boca abierta y a James muy colorado por la vergüenza.

—Bueno, creo que tendré que quitar de este mundo su inapreciable presencia, capitana Sparrow —le dijo el almirante mientras desenvainaba la espada con los ojos llameantes de furia—. Acabaré con usted como acabé con aquel grupo de imbéciles que osó en atacarme cuando me dirigía a este mugriento lugar…

—Bueno, lo de mugriento es cierto, pero aquí sirven el mejor ron de toooda Tortuga. ¿No es cierto, amigos? —exclamó Jacky con gran alegría mientras formaba un gran circulo con los brazos y se dirigía a todos los clientes de la taberna, quienes lo apoyaron a vivas voces.

—¡Ja! ¡Brindo por eso! —fue la poca acertada opinión de James, alzando alegremente al cielo la botella de ron que tenía en la mano para unirse al festejo de los demás, pero al ver que Isabel le dirigía una mirada de censura tan terrible, se vio obligado a desviarle la mirada y beber disimuladamente un sorbo de ron.

—Bien, basta de tanta charla y acabemos con esto de una vez —dijo el almirante.

—Esteee… ¿No podríamos seguir charlando para conocernos mejor? —comenzó a decir la capitana del Perla Negra mientras comenzaba a retroceder lentamente, intuyendo lo que se le venía.

—No. Y mucho menos ahora que me he dado cuenta de que usted lleva lo que necesito, y que, para quitárselo, pienso que sería mejor hacerle sentir el frío metal de mi espada sobre su cuerpo, capitana Jack Sparrow —le amenazó al darse cuenta de que ésta llevaba en su cinturón la brújula que tanto deseaba Beckett.

—Preferiría que me lo pida prestado…

—Imposible. Si se lo pido prestado tendré que devolvérselo alguna vez y eso no está en mis planes.

Al ver que las cosas se estaban poniendo muy feas, puesto que el almirante estaba dispuesto a degollarla como a una indefensa gallina, Jacky tragó saliva y comenzó a acariciar la idea de salir huyendo como una cobarde.

Sin darle tiempo a nada, el almirante la atacó con un poderoso sablazo vertical que, si no fuera por la innata torpeza de Jacky Sparrow, logró esquivar el golpe tropezándose con su propia y flamante falda, chocando luego contra James tan bruscamente, que la barandilla de madera cedió y ambos se desplomaron hacia el piso inferior, cayendo sobre una mesa en donde se encontraban bebiendo unos hombres, haciéndola pedazos y dejando a los bebedores sentados en sus sillas con cara de consternación por algunos segundos para luego seguir tomando sus bebidas como si nada hubiera pasado.

Cuando por fin James pudo reacomodar sus pensamientos, se sorprendió al darse cuenta de que Jacky se encontraba encima de él, trayéndole remotos recuerdos de aquel día en que se había visto por primera vez como hombre y mujer.

—¿Estás bien, Norricito? —ella le preguntó dulcemente mientras colocaba su mano sobre la sucia mejilla del aludido—. ¿Por qué permites que ese tipo te trate de esa manera? Yo que tú lo dejaría eunuco la próxima vez que te tocara…

—¿Cómo sup…?!! —sorprendido, James quiso saber, pero ella lo había interrumpido besándolo apasionadamente en la boca, dejándolo estupefacto.

Dando un exasperado grito de ira al ver aquella escena tan desagradable, el almirante saltó desde arriba con espada en mano dispuesto a rebanar en dos a la atrevida pirata, pero ésta se hizo a un lado en cuanto escucho el alarido, dejando a James expuesto al peligro.

—¡¡AAAH!! —gritó aterrorizado el ex comodoro al darse cuenta que iba a ser él quien recibiera el ataque, pero Jacky lo tomó del hombro y lo jaló rápidamente fuera de la mesa un instante antes de que el almirante aterrizara sobre ella con el ataque de su espada, partiéndola en dos.

Furiosa por haber fallado, Isabel se puso en pie tan veloz como un rayo dispuesta a seguir con su ataque, pero grande fue su sorpresa cuando vio que la pirata se encontraba muy tranquila en la barra de bebidas tomándose una buena jarra de ron. Exacerbada, se dispuso a recomenzar el ataque, pero Norrington se plantó frente a ella muy molesto.

—¡Señor, debo elevar una queja contra usted! ¡Casi me mata! —se quejó poniendo los brazos en jarra.

Dando un bufido de hastío, ella lo hizo bruscamente a un lado mientras decía:

—¡Bah! ¡Quejas de borracho! ¡Apártate y no me fastidies más!

Y el ex comodoro fue a aterrizar sobre unos hombres de enorme musculatura que se encontraban jugando a las cartas en una de las mesas. Enfurecidos por la interrupción de su juego, los cuatro sujetos decidieron ajustar cuentas con el desafortunado.

Viendo que las cosas se iban a poner muy negras para él y que sus atacantes parecían más unos mastodontes que hombres, James sacó inmediatamente su mosquete para defenderse.

—Un paso más y disparo, caballeros —los amenazó con su indiscutible tono inglés.

Los piratas se miraron entre ellos y luego volvieron su atención hacia el ex oficial.

—Solamente tienes una bala, imbécil, y nosotros somos cinco —le dijo uno de ellos.

—¿Cinco? Ciertamente usted no ha tenido una educación muy esmerada que digamos —comentó con un marcado tono de burla—. Yo solamente veo a cuatro de ustedes, caballeros.

—Yo creo que te olvidaste de mí —oyó decir a alguien por detrás, pero, antes de que se diera vuelta, el fortachón que faltaba lo abrazó con sus fuertes brazos, obligándolo a bajar el arma.

Los demás comenzaron a reírse descaradamente mientras comenzaban a rodear al ex comodoro mientras se debatía tozudamente entre los brazos del que lo había capturado.

—Creo que vamos a divertirnos un rato con el cerdo inglés —dijo uno de ellos.

—Sí, vamos a volverlo tocino… —fue la ingeniosa burla de otro, provocando inmediatamente las estruendosas risotadas de sus compañeros.

—¡Oh, oh…! —fue lo único que atinó a decir Norrington al ver que aquellos hombres estaban dispuestos a propinarle una buena paliza.

Mientras tanto, ignorando los percances de su prometido, un inesperado golpe de espada propinado por Isabel, hizo trizas la jarra de la capitana Sparrow, sobresaltándola y bañándola con el licor.

—¡No! ¡Mi amado ron desperdiciado! —exclamó Jacky con una mezcla entre tristeza e indignación mientras se levantaba de la silla y extendía los brazos para ver cómo el licor se escurría por su cuerpo—. ¿Por qué todos se la agarran con el ron?

—¿No será porque el ron es un vil licor que saca lo peor de hasta el más respetable caballero? —rebatió Isabel.

—¡Ajh! ¡Esas son las palabras de Elizabeth! —gritó ofendida—. ¿Es que se pusieron de acuerdo para hacer quedar mal al ron?

—¿Tiene algún problema con eso, Sparrow? —la amenazó mientras le colocaba el filo de la espada sobre la garganta.

—Eh… —con las manos arriba y mirando hacia su propio cuello, la capitana se le pensó mejor—. Creo que, siendo yo una persona ignorante y usted una persona instruida, podría decirse que tanto usted como yo estamos en los cierto, de alguna forma, con el ron, a pesar de que usted y yo tengamos diferentes puntos de vista acerca del ron, savy?

El almirante arqueó las cejas un tanto confundido, y, presionando aun más el arma en contra de Jacky, le dijo:

—No vine aquí para hablar tonterías con usted, Sparrow, vine…

—Capitana —la interrumpió la aludida.

—¿Cómo dice?

—Capitana Jacky Sparrow, así se dice —replicó sonriente con el dedo índice apuntando hacia arriba para remarcar su aclaración. Pero Isabel no lo tomó tan estoicamente como lo había tomado Norrington la primera vez que él y Jack se habían visto por primera vez, ya que tomó violentamente a la pirata del cabello y jaló su cabeza hacia atrás.

—Para mí, usted es una sucia pirata embustera y no una capitana de barco, ¿entendió?

—Tan claro como el agua del mar, mi almirante… —y cuando apenas terminó de decir esto, le tiró a la cara el contenido de la jarra de un bebedor que se encontraba a su lado, encegueciéndolo el momento justo para huir del filo de su espada mientras declaraba con tristeza:

—¡Qué mala suerte! ¡Tener que desperdiciar de nuevo mi amado ron! —Miró hacia arriba mientras extendía los brazos hacia el cielo y exclamó llena de angustia y pesar—: ¿Por qué te ensañas contra el ron? ¿Qué te ha hecho?

Mientras tanto, Isabel ya había recobrado la vista y se sentía terriblemente furiosa y avergonzada por haber sido derrotada de esa manera tan estúpida, así que se lanzó inmediatamente en su persecución con claras intenciones de rebanarla como un jamón.

Desde ese mismo momento, una enorme batahola se armó por toda la taberna, pues otros clientes aprovecharon aquel desastre para realizar sus propios pleitos. Furiosa con el descontrol que se había armado en su negocio y pensando en todo el ron y los muebles que se perderían por culpa de aquellos individuos endiablados, Mabel sacó sus mosquetes y comenzó a disparar a diestra y siniestra hacia cualquiera que intentara tomar algunas botellas de licor del estante para utilizarla como arma. Varios cayeron bajo las balas de los mosquetes de la tabernera y otros tantos se lo pensaron mejor y prefirieron conservar sus vidas.

Viendo que James Norrington estaba a punto de ser golpeado, Jacky se dirigió rápidamente hacia él y le propinó una terrible patada en la entrepierna al hombre que lo sujetaba, dejándolo bizco y arrodillado de dolor en el suelo. Viéndose repentinamente liberado, el ex comodoro aprovechó el momento para propinarle un buen golpe de puño en la cara del tipo que iba a golpearlo, lanzándolo de bruces contra unas sillas.

—¡Ja! ¿Eso es todo lo que tienen, piratas de pacotilla? —se burló al tiempo que Jacky se acercaba sonriente hacia él y lo tomaba del brazo.

—Tú y yo hacemos un gran equipo, savy?

James le dirigió una mirada muy poco amistosa y se desembarazó bruscamente de ella.

—¿Crees que voy a darte las gracias por haberme ayudado?

—Es lo que usualmente se hace en estos casos…

—Pues sinceramente yo no lo considero necesario, capitana Sparrow, ni tampoco creo necesitar de su ayuda.

La pirata quiso replicarle, pero notó con alarma que el almirante ya la había ubicado y se dirigía hacia allí con muy malas intenciones, así que decidió dejar a su malagradecido ex prometido a su aire y marcharse de una vez para salvar su vida. Pero no se iría sin antes decir la última palabra y, sin darle tiempo a reaccionar, tomó a Norrington por la cintura y lo atrajo firmemente hacia ella, besándolo tan efusivamente que lo dejó bastante atontado por espacio de algunos segundos. Hecho esto, salió corriendo muy a su manera para intentar escapar de su irascible perseguidor, dejando a James completamente solo frente a los hombres que habían intentado darle su merecido y que ahora se acercaban a él con la clara intención de recomenzar lo interrumpido.

Viendo que las cosas volvían a ponerse mal, Norrington comenzó a retroceder al tiempo que sacaba su espada para amenazar a los rufianes.

—Un paso más, caballeros, y me veré obligado a acabar con sus miserables vidas.

Sus atacantes se detuvieron en seco al escuchar eso y, mirándose entre ellos, prorrumpieron a carcajadas, confundiendo al ex oficial y dándole la oportunidad a que otro brabucón lo atrapara por detrás y lo inutilizara.

—Bueno, bueno; creo que ahora somos nosotros los que acabaremos con tu miserable vida, ¿eh? ¡Ahora verás, maldito cerdo inglés! —dijo uno de ellos, acercándose ferozmente al ex oficial y lanzándole un formidable puñetazo a la cara, pero éste, gracias a su borrachera y a su decisión de no recibir aquel golpe que seguramente lo dejaría fuera de combate, se escabulló de los fuertes brazos de su captor, deslizándose hacia abajo y provocando que fuera su enemigo quien recibiera el temible golpe de su compañero, lanzándolo contra una de las mesas y generando una terrible pelea entre los fortachones y los ocupantes de la mesa agredida.

Aprovechando aquella distracción, James tomó una botella de ron de una de las mesas y comenzó a caminar a gatas por el suelo para alejarse de aquellos hombretones, lloviendo sobre él los más formidables proyectiles: botellas, vasos, platos, sillas, zapatos, patas de palo, ojos de madera o de vidrio, gallinas, comida, en fin, las cosas más variadas.

A todo eso, viendo la jarana que se había armado y sin tener ningún deseo de enfrentarse en batalla con el almirante de fama invencible que aun no había logrado alcanzarla gracias a los disturbios, la capitana Jacky Sparrow también se había mezclado entre la multitud andando a gatas sobre el suelo de tablones, con la esperanza de alcanzar la puerta de salida y salir huyendo de aquel lugar. No fueron pocos los que tropezaron con ella, pero el último en hacerlo era un viejo conocido de Jacky Sparrow, quien había caído de bruces al suelo al toparse inesperadamente con ella.

—¡Maldito seas! ¿Por qué no te fijas por dónde escapas...? ¿Eh? ¡¡Tú!! —exclamó muy sorprendido el sujeto de gran corpulencia al darse cuenta de la identidad del culpable.

Jacky no podía creer lo que veían sus ojos.

—¡¡Perro Loco!! —exclamó—. ¡El que tiene puro musculo y nada de cerebro! (Claro que por "cerebro" me refiero a la cosita esa que llevas en los pantalones…) —aclaró con fingida seriedad.

—¡¿Cómo te atreves, maldita mujer?! ¡Ahora verás! ¡Ven aquí y te demostraré de lo que soy capaz de hacerte! —y el hombre que la había vendido alguna vez al tratante de de esclavas llamado Henry McKinley cuando Jack recién había comenzado a ser un flamante representante del sexo femenino, se le lanzó encima mientras su victima intentaba escapar, tomándola de uno de los pies y recibiendo al mismo tiempo una buena patada en la cara propinada por la pirata que lo dejó atontado, así que ella aprovechó aquel momento para escapar de las manos del tratante.

Esquivando a todos y recibiendo algunos pisotones en las manos, la capitana del Perla Negra se refugió bajo una de las mesas, chocando de cabeza contra otra persona que había escogido el mismo refugio que ella.

—¡Oye! ¿Por qué no te fijas por dónde vas? —se quejó el otro mientras se llevaba la mano a la cabeza.

—¡Norry! ¿Pero qué haces tú aquí? —reconoció al hombre con quien había chocado.

—Escondiéndome, como tú —replicó, tomando otro poco de ron de la botella que llevaba.

—Yo no me escondo, me oculto —rebatió la pirata, arrebatándola la botella para darle un buen trago.

—Es lo mismo —refutó, quitándole el objeto de la discordia.

—No es lo mismo —volvió a quitársela.

—Es lo mismo —James le arrebató nuevamente la botella.

—No es lo mismo —el ron cambió de dueño.

—Es lo mismo —y la botella volvió a pasar a otras manos.

—No es lo mismo —rebatió Jacky sacándole el ron de las manos.

—Es lo mismo; ambas palabras tienen el mismo significado —James defendió su punto tanto como a la posesión de la botella.

—No es lo mismo; ambas palabras se escriben diferente —fue la replica que dejó al aludido con el amargo sabor de la derrota y sin el ron en las manos.

—¡Oh! ¡Dame la botella que es mía! —se quejó James luego de unos minutos.

—¿La quieres? Toma —le dijo mientras se la devolvía con una gran sonrisa.

Pero, cuando su feliz dueño quiso deleitarse con su delicioso contenido, se dio cuenta de que la botella no contenía una sola gota de ron.

Dedicándole una mirada muy poco amistosa a la culpable de aquella desgracia, protestó:

—¡Pero está vacía!

—Coincido con eso —replicó fresca como una lechuga.

—¡Te lo tomaste todo!

—No coincido ni pizca con eso —replicó sonriente—, tú también bebiste de ella.

—¡Ya lo sé! ¡Pero tú acabaste con más de la mistad! ¡Era mi ron! —exclamó dándole más énfasis a sus palabras golpeándose el pecho con la mano abierta.

Y sin que Norrington se lo esperara, Jacky se abalanzó sobre él y, tomándolo fuertemente de la cabeza con la manos, acercó su rostro al de ella y sonrió al notar que James se había quedado duro como una piedra y la miraba entre asombrado y asustado.

—Podría haber sido ron, pero tú siempre me has pertenecido a , savy? Dime —le exigió mientras acercaba aún más su rostro al de él, con la punta de sus narices rozando entre sí—, ¿a qué vino ese almirante papanatas? ¿Por qué vino a verte? ¿Qué te dijo? ¿Qué quiere?

—No tengo por qué responderle, capitana Jacky Sparrow, déjeme en paz —rebatió enojado mientras intentaba liberarse de las manos de su captora, sin mucho éxito.

—¡Ah! ¿Así que ya no nos tuteamos? Interesante… —su picara sonrisa se tornó un poco cruel, pero con un dejo de tristeza—. Veo que el ex comodoro Norrington dejó atrás su corazón y volvió a ser el mismo antipático de siempre.

—¡Tonterías! ¡Yo siempre he sido el mismo! —replicó muy molesto.

—No —fue la cortante réplica mientras sus salvajes ojos negros se clavaban aún más en los nerviosos ojos verdes de su ex prometido—. Ahora tu mirada es muy distinta a la que tenías antes; pareces un animal acorralado a punto de saltarle al cuello a alguien… —acercó lentamente su boca al de él, tornándose la respiración de ambos muy agitada—. Te ves perdido… Enojado… Triste… Dime, ¿qué puedo hacer para ayudarte? Estoy dispuesto o dispuesta a hacer cualquier cosa por verte sonreír de nuevo, savy?

—¡Ja! ¿Y crees que voy a creerte eso? Lo único que lograste hasta ahora fue destrozar mi vida.

—¿Así que sigues enojado conmigo por algo que no quise hacer a pesar de haber confesado que te amo hace una hora?

James esbozó una media sonrisa.

—Francamente, capitana Sparrow, me importa muy poco lo que usted sienta por mí —le replicó sonriéndole sarcásticamente.

Jacky bufó fastidiada, sintiéndose tan furiosa y frustrada al ver que aquel tonto no dejaba de lado su tozudez y abría los ojos para ver la verdad, que sentía unas ganas enormes de abofetearlo para hacerlo entrar en razón, pero, dominando sus sentimientos, lo soltó y se sentó como un indio al lado de él, con los brazos y las piernas cruzadas, guardando silencio y con el rostro fruncido.

—Tonto —le dijo al fin.

Sorprendido pero igualmente enfadado, James se sentó al lado suyo y se cruzó de brazos. Luego de unos segundos de permanecer en silencio, la miró y dijo:

—Tonta.

—Cabeza de chorlito — replicó Jacky inmediatamente.

—Bruja —rebatió Norrington sin que ninguno de los dos apartara la vista del otro.

—Cabeza dura.

—Boba.

—Inglés.

—Pirata.

Silencio. Ninguno de los dos dijo nada, simplemente se quedaron mirando con una expresión de cierta tristeza y añoranza. ¡Aún si pretendían detestarse, no podían negar la verdad absoluta de que aún se amaban con locura!

Con un semblante serio, lentamente la pirata llevó su mano al rostro del hombre que amaba y le dijo:

—Dime, Norry: ¿te hace feliz estar lejos de mí?

Tratando de eliminar el nudo que se le había hecho en la garganta, James tomó la mano de su atolondrada capitana sin poder evitar que una lágrima se escapara de sus ojos verdes.

—… ¿Porqué me engañaste, Jacky? ¿Por qué lo hiciste? —inquirió con voz temblorosa—. ¿Cómo puedo volver a creer en ti sin temor a ser engañado otra vez?

—¿En realidad crees que me atreveré a hacerlo de nuevo? ¿A lastimarte?

—Sí —fue la dura respuesta luego de haber guardado silencio por espacio de algunos segundos—. Aún si pretendes ser sincera conmigo en este momento, eso no te absuelve de tus otros errores.

—Si consideras que fue un error amarte, con gusto lo cometeré una y otra vez sin arrepentirme un solo segundo de mi vida, aún si me condenara al cadalso por hacerlo, ¿savy…? —secó suavemente con su otra mano las lágrimas de su ex oficial para luego comenzar a acercarse a él.

—No tienes idea de lo mucho que te extraño —le susurró—. ¿Por qué no olvidamos el pasado para volver a comenzar desde cero con lo nuestro…?

—¡No! —se negó rotundamente mientras apartaba su rostro del de Jacky, sorprendiéndola—. ¿Quieres que olvidemos el pasado para que volvamos a cometer los mismos errores? ¿Estás loca?

—¡Entonces perdóname y comencemos de nuevo! —rebatió angustiada, tomándolo por los hombros y sacudiéndolo desesperadamente para hacerlo entrar en razón.

—¡No! ¡Suéltame! ¡No quiero saber absolutamente nada de ti! —se desasió de las manos de Jacky y fue él quien esta vez la tomó por las mejillas para mirarla directo a los ojos—. ¡Por haber hecho una cosa buena no se puede perdonar una vida de maldad!

Jacky le mantuvo la mirada, pero la suya era por lejos mucho más tranquila que la de él.

—¿Al decir eso, te refieres a mí o a ti?

—A ambos…

Al escuchar esto, la pirata le sonrió condescendientemente.

—Usted me da mucha pena, James Norrington —le dijo—, lo único que logrará con su rigidez es que su mente haga pedazos su propio corazón. ¿Se da cuenta de que usted no puede perdonarse ni a sí mismo?

El aludido se le quedó mirando en completo silencio, con la boca abierta por la consternación. Pero antes de que lograra decirle algo, Jacky lo empujó bruscamente hacia atrás en el momento justo en que una espada japonesa partía la mesa en dos y pasaba rasante por delante de la nariz de nuestra petrificada protagonista, congelándole la sangre.

—¡Uf! ¡Me salvé por un pelito de rana calva! —exclamó, blanca como un papel, llevándose la mano al corazón. Tan sólo por algunos segundos, antes de que ocurriera aquel ataque sorpresivo, Jacky había sentido una especie de alarma en su cabeza, algo que le advertía de un peligro inminente. Si no hubiera hecho caso a su instinto, ella o James habrían muerto con aquel ataque.

Pálido como un muerto y sentado en el suelo, James miraba a Isabel como si hubiera visto a un fantasma. Ésta, como si fuera un ser superior o un dios pagano, se encontraba de pie al lado de una de las dos mitades de la mesa, empuñando la espada japonesa a la cual dejaba descansar su filo sobre el suelo, con sus ojos azules centellando por una enorme furia escondida en su interior.

—Bueno, bueno —dijo con voz sibilante—. ¿Así que aquí se estaban escondiendo los dos? —Miró fríamente a su amigo—. Me sigues decepcionando, Norrington.

—¿Por qué no se ocupa de una buena vez de la capitana Sparrow y me deja en paz, almirante Jacobson? —fue la dura réplica del aludido, decepcionando muchísimo a Jacky, quien se le quedó mirando con los ojos llenos de tristeza.

—Bueno, si eso es lo que quieres… —volvió su atención hacia su presa y le sonrió maliciosamente, como si disfrutaría cada segundo de ese momento.

"¡Por fin podré concluir mi venganza iniciada hace ya más de veinte años!" —pensaba—. "¡Mamá! ¡Papá! ¡Hermanito! ¡Muy pronto serán vengados! ¡Finalmente acabaré con el último de los piratas que navegaban en aquel maldito barco pirata!".

Jacky, al ver aquella expresión de insana alegría en el rostro de su atacante, supo inmediatamente que debía huir lo más rápido posible. Y así lo hizo, justo en el mismo instante en que Isabel descargaba un fuerte golpe vertical con su invencible sable japonés con claras intenciones de partirla en dos, fallando en su intento.

Entre desilusionada y furiosa, Isabel vio correr a la pirata con su estilo tan extraño de moverse, ¿acaso se estaba burlando de ella? Muerta de rabia, procedió a perseguirla por toda la taberna, provocando un verdadero desastre entre los muebles de Mabel. Jacky, en su intento por no caer bajo la filosa espada de justicia del almirante, interponía en su camino sillas, mesas, borrachos, piratas, pescadores, Lidia, Mabel, Annete, Norrington… pero nada detenía la ira de su perseguidor, quien destruía o hacía bruscamente a un lado a todo lo que se interponía en su camino, persiguiendo ciegamente a su presa con el fin de alcanzarla y darle muerte para así saciar su sed de venganza.

Aunque poseía cierta destreza con la espada, a Jacky jamás se le pasaría por la cabeza tener que enfrentarse con el almirante Jacobson, pues, como todos los demás, sabía perfectamente cuál sería su triste destino si lo hacía. Nunca nadie había sabido de alguien que hubiera derrotado en una lucha de esgrima al invencible almirante George Jacobson.

En un momento dado, Jacky escapó por muy poco de que sus piernas fueran cercenadas por su atacante, salvándolas al saltar sobre una mesa y comenzar a brincar inmediatamente hacia otra mesa y luego a otra, sin detenerse por un segundo hasta lograr poner sus pies sobre las escaleras y subir por ella con la velocidad de un rayo seguida muy de cerca por el almirante, quien repartía golpes de sable a diestra y siniestra sin importarle que algún inocente pereciera gracias a ellos.

Sin detenerse a pensar por un segundo, Jacky se trepó inmediatamente al pasamano y dio un fabuloso salto hacia el gran candelabro que colgaba del techo tan solo un segundo antes de que la espada de su contrincante pasara rasante por detrás de ella. Dando un bufido de frustración, Isabel se dispuso a dar un formidable salto para atacar a Jacky, ésta comenzó a balancear el candelabro con el impulso de su cuerpo y, cuando hubo tomado el vuelo suficiente, se lanzó hacia donde se encontraba James Norrington, cayéndole encima y quedado ambos tirados sobre el piso.

Con la cabeza dándole vueltas, James pudo reacomodar un poco sus ideas y se dio cuenta de que Jacky Sparrow se encontraba nuevamente encima de él. Aquello se le estaba volviendo una muy mala costumbre.

—¿Por qué hiciste eso? ¡Me dolió! —se quejó.

—¡Oh! ¡Vamos, mi querido Norry! No seas tan gruñón… —pasó sus brazos alrededor de su cuello y, acercando su rostro al de él, susurró:

—¿Es que no te das cuenta de que tú eres el único hombre al que yo me "lanzaría encima" sin dudarlo?

—¡Oh! ¡Ya bas….!!! —quiso protestar, pero Jacky le tapó la boca con un efusivo beso, dejándolo impactado y si aliento.

Isabel, al ver eso y se había puesto aún mucho más furiosa y celosa que nunca, así que saltó por encima del pasamano y aterrizó sobre el suelo, dispuesta a atravesar con su espada a la infame pirata. Pero, para su sorpresa, ésta se levantó veloz como un rayo y, obligando a James ponerse de pie, le colocó una filosa daga en la yugular.

—¡Pe-pero, Jacky! ¿¡Qué demonios estás haciendo!? —exclamó el flamante prisionero bastante asustado.

—¡Shiiiith! —lo silenció la pirata, aproximando su sensual boca al oído de Norrington—. ¿Acaso no conoces el dicho: "En tiempos desesperados, medidas desesperadas?", pues bueno, estoy desesperada y esta es mi medida desesperada, savy? Así que es mejor que te quedes bien quietecito si no quieres que te pase algo malo.

Tanto Isabel como Annete se encontraban tremendamente angustiadas con el giro inesperado que habían tomado las cosas, pero, más fría y calculadora que la segunda, la primera no estaba dispuesta a doblegarse ante el enemigo, así que se dispuso a atacar sin importarle demasiado la seguridad de su amigo.

—¡No! —la detuvo madame Foubert aferrándose fuertemente de su brazo al notar las intenciones del oficial—. ¡Él podría morir!

La aludida la miró despectivamente y le sonrió maliciosamente.

—A estas alturas poco me importa quien muera.

Y luego de aquella asombrosa declaración, se abalanzó hacia Jacky y su prisionero, dispuesta a eliminar a los dos si era necesario con tal de realizar su venganza. Pero Jacky, que estaba tan desesperada como ella, optó por ser mucho más ruda a pesar de que no deseaba hacerlo

—Cuidadito con acercarse más de la cuenta, almirante papanatas —advirtió la capitana Sparrow mientras doblaba fuertemente el brazo derecho de James detrás de su espalda hasta hacerlo soltar un pequeño grito de dolor y mantenía firmemente el filo de la daga en su cuello hasta hacerlo sangrar mínimamente—, o juro que el ex comodoro tendrá otra boca para comer…

El almirante pareció dudar un segundo pero enseguida adelantó un paso para iniciar nuevamente su ataque, pero Annete lo detuvo otra vez.

—¡¡No!! ¡¿Pero en qué está pensando usted?! ¡Esa malvada pirata va a asesinar a mi niño! ¿Qué pasa con usted? ¿Acaso se ha vuelto loco? ¿Acaso no eran ustedes dos los mejores amigos?

Al escuchar aquellas últimas palabras, Isabel se detuvo en seco, volviendo hacia ella aquellos preciosos recuerdos de su niñez y su juventud compartidas con quien había sido siempre su único amigo, devolviéndole a ésta aquellos hermosos sentimientos de amistad que había decidido olvidar desde aquel día que James la había rechazado en matrimonio. El recuerdo de su pequeño amigo interponiéndose valientemente entre ella y las pedradas de sus compañeros, le hizo escapar algunas lágrimas de aquellos ojos fríos e insensibles. Y al mirar a su amigo con otros ojos, otro recuerdo que había olvidado completamente, volvió a su mente, aquel en que, por primera vez en su vida, lo había visto llorar.

Todo había ocurrido cuando ella contaba con tan sólo 13 años y James 15, aún se encontraban estudiando en la Real Academia Naval y recientemente habían finalizado un examen muy difícil que James había aprobado con la máxima puntuación, superándola por primera vez.

Un par de días después, el almirante Lawrence Norrington, el padre de James, había llegado a la Academia Naval anoticiado por la excelente nota de su hijo y había pedido permiso a los rectores para entrevistarse con él inmediatamente.

Nervioso como ninguno, James se encontraba terriblemente pálido y temblando de pies a cabeza, sintiéndose muy excitado por la inesperada visita de su padre, deseando con todo su corazón que él lo felicitara.

Notando aquella actitud tan poco vista en su amigo ya que siempre se mostraba serio y impasible con sus sentimientos, Isabel lo tomó de las manos y le dijo:

—Ánimo, James. No tienes por qué ser tan modesto, es común que nuestros padres nos feliciten cuando sobresalimos en algo…

El chico la miró como si se sorprendiera con aquellas palabras, pero enseguida le sonrió y dijo:

—Tienes razón, amigo. Soy un tonto.

Y se fue de allí rumbo al salón en donde su padre lo estaba esperando.

Isabel estaba tan orgullosa de él, que al imaginarse la escena en donde James era felicitado por su padre, la llenaba de felicidad.

Pero cuando terminó la entrevista y vio a James salir al patio con al cabeza gacha, Isabel quiso acercarse a él, pero grande fue su sorpresa cuando lo vio salir corriendo hacia la costa.

Luego de haberlo buscado por todo el lugar, Isabel lo encontró fuera de la Academia, parado en la orilla de un acantilado, mirando tristemente hacia el horizonte. Extrañada, Isabel se acercó a él para averiguar lo que le había pasado.

—James, ¿qué…? —le dijo una vez que se detuvo al lado de su amigo y éste volvió su rostro lentamente hacia ella y le sonrió entre lágrimas.

—Mi padre me dijo que estaba muy orgulloso de mí… —las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas—, y también me dijo que sin duda voy a decepcionarlo nuevamente como siempre termino haciéndolo… Dime, ¿por qué nunca puedo hacer que él se sienta realmente orgulloso de mí? ¿Qué tengo de malo? ¿Por qué soy tan inútil?

Con los ojos llenos de lágrimas y su corazón adolorido por el sufrimiento de su amigo, Isabel colocó suavemente la mano en su hombro.

—No, James, tú no eres ningún inútil ni tampoco tienes nada de malo…

—¿¡Y tú qué sabes!? —fue la angustiada réplica de su enojado amigo mientras se desembarazaba bruscamente de su mano—. ¡Si aquel estúpido pirata no me hubiera salvado de morir ahogado hace 10 años, yo no estuviera padeciendo ahora el frío desdén de mi padre! ¡Todo esto es por culpa de los piratas! ¡Los odio!

Y sin decir nada más y sin permitirle que ella le dijera alguna otra palabra de consuelo, el jovencito se alejó corriendo con todas sus fuerzas rumbo a la Academia, dejando a Isabel bastante perpleja y angustiada, pues él nunca le había comentado los problemas que tenía con su padre.

—No te preocupes, amigo —murmuró mientras cerraba sus pequeños puños con fuerza y de sus ojos brotaban lágrimas de compasión—. Yo me encargaré de que tu padre y todo el mundo te admiren. Te lo prometo.

Ya rememorado aquel recuerdo que había dejado sumergido en el oscuro abismo del olvido, con el corazón acongojado por la culpa de haber roto su promesa y lastimado a James diciéndole cuán inútil y perdedor era hacía tan sólo media hora antes, Isabel, con su mente más allá del presente, bajó la espada ante la sorpresa de su amigo, Annete y Jacky, quien esta última decidió que aquel momento era el indicado para huir de allí y sin decir una sola palabra, se dirigió hacia la puerta junto a su amenazado prisionero y salieron de la taberna ante la sorpresa de Billy, quien recién había llegado a ese lugar junto a Alwine y Elena.

El impacto de ver a su querida pirata amenazando a su tutor, pasó los suficientemente rápido como para que al pequeño italianito se le ocurriera la idea de seguirlos a escondidas para poder averiguar lo que estaba ocurriendo entre ellos dos.

—¡Oye! ¿A dónde vas? ¿Y la comida que nos prometiste? —le exigió Elena al ver que el chico se marchaba corriendo de allí—. ¡Hiciste que te tomara de la mano, maldito renacuajo sordo! ¡Me las pagarás cuando de atrape!

—¡Shiit! ¡Cállate! —le pidió Alwine tomándola de la mano y llevándose el dedo índice a la boca—. Creo que algo está pasando… ¿Por qué no los seguimos?

—¿Para meternos en más problemas? ¡Ni loca! ¡Jamás, pequeña sabandija! —se negó cruzándose de brazos.

—Bueno, como tú quieras —le replicó la aludida dirigiéndole una mirada reprobadora para luego salir corriendo detrás de su amigo, dejando a Elena únicamente acompañada por su perro llamado Pirata.

—Bien, vete si quieres. Yo estoy mejor sin ti y sin ese apestoso chico del diablo, ¿verdad, Pirata? —miró al perro—. Tú y yo nos bastamos y sobramos, ¿no?

Pero cuando apenas terminó de decir esto, el can la miró y luego de expresar su opinión con un pequeño ladrido, salió disparado detrás de los chicos, dejando a su dueña completamente sola, quien no tuvo otro remedio que seguirlos luego de haber proferido una horrenda palabrota en su contra.

Y mientras la capitana Sparrow y James Norrington se alejaban de allí seguidos por Billy, sus amigas y el perro, Isabel por fin volvió en sí y se dio cuenta de lo que había hecho.

—¡Maldición! —dijo—. ¡Esa maldita se me ha escapado por culpa de mis estúpidos sentimientos! —Miró hacia el frente, sus ojos azules brillaron con la intensidad de la ira—. ¡Ah! ¡Pero no le permitiré salirse con la suya otra vez! ¡Vengaré a mis padres aunque tenga que sacrificar a James para lograrlo!

Ya tomada aquella decisión, Isabel salió corriendo de la taberna en busca de su enemigo ante la preocupación de Annte.

Notas de Una Autora Desconcertada:

Sí, desconcertada porque había creído que, cerrando el negocio, iba a tener más tiempo para escribir… ¡pero resulta que ahora los días se me hacen cortísimos a pesar de que ya no tengo que trabajar! El horario que tenía arreglado junto con el negocio desapareció para dar lugar un alborotado horario que finalmente estoy logrando ordenar, y es por eso que por fin logré corregir un capítulo que ya había terminado hacía ya dos semanas… ¡Que me ahorquen si vuelvo a demorarme tanto con un motivo tan tonto como este! Hablando del capi, la pelea entre Isabel y Jacky fue casi inexistente, pero el acoso de Jacky para con James fue totalmente tangible, je… Pero aun falta lo mejor: el segundo raund y la aparición de otro personaje muy importante, yes, Sir.

Querida Harisha: No, no todo se puede mirar racionalmente, pero James ya no quiere escuchar su corazón y eso le costará caro. Claro que casándose con él Isabel empeora las cosas, pero yo creo que más es su deseo de hacerlo suyo que de amarlo realmente y, claro, no hallará en él el amor que cree buscar y eso podría ser muy doloroso para ambos. Billy y Alwine son el toque encantador que le da al fic, y, en cierto modo, Elena de da su propio toque, ¿no? : ) Aunque todavía no han tenido un encontronazo con Annete, estoy segura de que pasará y no será muy agradable ni para ella y ni para Elena. Bueno, ya viste lo que pasó, Isabel fue quien atacó a Jacky, James se comportó un tanto aprensivo a ella y madame no hizo nada salvo detener momentáneamente a Isabel para que no matara a James. Annete es una dama, ni qué dudarlo, y jamás pasó por su mente meterse en una riña tan baja como esa. Coincido con tu memoria de pescado, también soy de recordar cosas que no valen la pena y encima me olvido de los nombres y las fechas de la historia que tanto me gustan : ( Realmente somos un caso, ¿no? XD Pero bueno, yo también me anoto todo cuando puedo. Y claro, es evidente que me olvido de las fechas de cumpleaños, que más de una vez me han traído problemas, je… Nos leemos pronto y perdón por la demora!
Querida
: Sí, Isabel es una perfecta manipuladora, y en el estado en que se encuentra Norry es fácil manipularlo… El pobre no ha tenido suerte con su padre, con Elizabeth, con Isabel, con Jacky… es normal que desconfíe tanto y se decida por medidas desesperadas sin pensar en que éstas lo llevarían a la ruina… Y sí, Jacky va a sufrir tanto como él, ya le llegará el turno, ya lo verás, sólo que aún no es el momento : ) Mmm, creo que Jacky también no abrazaría (y de paso lo comería a besos) a su Norry aunque estuviera borracho y mugroso, je XD

Querida Pisom Ninjutsu: Pero, chica! Por qué no vas a ver al médico para saber de una vez por todas lo que tenés? Me asusta mucho que te enfermés así! : ( Pero bueno, vamos al grano del asunto : ) Sip, Norry está demasiado confundido como para darse cuenta que está actuando como un tonto, je, nada más que le tomará su tiempo darse cuenta y será demasiado tarde, pobre : ( Sí, se siente horrible cometer errores, sobre todo los graves… No te preocupés, ya se va ha enterar Jacky de la propuesta de matrimonio sin necesidad de escucharlo a través de un vaso X ) y claro, va ha malinterpretarlo bastante… Las cosas se van a arreglar, te lo aseguro, yo soy quien escribe la historia, je : ) Nop, Escalón 29 no tiene nada que ver con Escalera al Cielo, pues la primera es una peli de terror japonesa y la segunda es una novela romántica coreana. Buenas vibras para vos también y perdoná la demora!

Querida CeledrianMoon: Sí, Isabel es toda una bruja y aprovechadora y también muuuy inoportuna, pero ten por seguro que le llegará su turno… Ay, jacky! Si supiera lo mucho que tendrá que luchar por Norry! No sólo para convencerlo de su amor, sino para ayudarlo más adelante a sobrellevar sus errores! Jacky es fuerte y lo demostrará tanto como lo ha demostrado Elizabeth. Un besote, un Norry y un Will para vos, estoy mejor ahora que reordené mi horario ; ) Chau y sorry por la demora!

Querida Romina Grondona: Bueno, espero que la pequeña pelea entre Isabel y Jacky haya llenado un poco tus expectativas, que, claro, la pelea continuará en otro lugar. No creo que sea una típica pelea entre mujeres porque, para ser realistas, ninguna de las dos goza de una verdadera feminidad, je, je, je… XD Siii, las mujeres hacen sufrir mucho a James, no tiene suerte con ellas, no señor… : ( Pero eso cambiará más adelante, te lo aseguro, amiga. Ah! Jacky y James tienen tantas frases cursis y graciosas que decir! En cuanto a nuestro encuentro en el msn tanto creativo como amistoso, espero que me hagás saber el momento en que estés desocupada para encontrarnos… ¡Hace tanto que no nos conectamos y charlamos un buen rato! Nos leemos pronto y perdón por la demora! :

Querida Renata: Sí, realmente años luz porque no me acuerdo de vos, je, sorry : ) Concuerdo con que el pobre de Norry está actuando como un tonto, pero no creas que solamente será Jacky la que luchará por él, porque Norry también lo hará por ella aunque eso significara que tuviera que dar su vida por ella… : ( Jacky…, bueno, Jacky puede que tenga o no dignidad, y si la tiene, creo que sería una dignidad bastante peculiar, je XD. Isabel tendrá su merecido, ni que dudar de eso. En cuanto a tus peticiones (que supongo que te refería a la tercera peli, las tendré en cuanta): 1. Norry seguro que sufrirá por sus torpezas y se humillará ante Jacky, pero su muerte está en veremos… 2. Puede que Will no se convierta en el próximo capitán del Holandés Errante, pero no sé si Jacky lo suplirá en el puesto… tengo en mente a alguien más, je… 3. Creo que sería mucho mejor nombrar a Jacky como la reina pirata antes que a Elizabeth, sería mucho más atractivo y tendría más sentido a pesar de que creo que Elizabeth tiene la polenta para hacerlo… pero yo no quiero, je. 4. No creo que Isabel muera… creo… Bueno, besotes y espero tu perdón por haberme demorado tanto : ) Bye!
Querido
D4rK Sid3: Sorry por la demoraaa! No fue mi intención! No creo que haya sido mucho de tu disfrute la espera, je XP Sí, yo también pienso que Billy y Alwine podrían llegar a ser muy buenos amigos y algo más si crecen juntos, je; pero Elena es un caso aparte, merecerá la buena influencia de Alwine y los modales adecuados de madame Annete, quien estaría más que dispuesta a tomar el desafío de educarla como se debe, je XD Pero claro, esa sí que sería una tarea titánica… Ahora nada puede detener la ambición, el egoísmo y la violencia que anidan en el corazón de Isabel, ya de por sí el pobre doc ya no podía detenerla al final, tan sólo en ella está la voluntad para detenerse antes de cometer más atrocidades en contra de cada ser vivo que se interponga entre ella y su terrible voluntad de hacer lo que se le antoja… : ( Norrington está acabado y muy pronto Jacky se enterará de lo que pasó en esa habitación, te lo aseguro. ¿Crees que Isabel se arrepentirá de sus actos cuando sepa que estuvo equivocada respecto a Jack? ¿O crees que seguirá siendo la misma sin sentir ningún remordimiento en su alma? Pronto lo veremos porque ni yo sé cómo actuará cuando lo sepa XD, pero puedo apostar que mucho en ella no cambiará. ¿Así que te gusta dibujar? ¡Qué bien! Yo solía dibujar muy bien hace un par de años, pero la falta de práctica me ha estropeado pero espero ahora poder volver a dibujar… ¡es sólo que ahora no sé cómo diablos encontraba yo antes tiempo para hacerlo! ¿Te falta mucho para terminar la carrera? Yo creo que en el capítulo siguiente del que viene sabrás quién mató a los padres de Isabel, y te aseguro que te asombrarás tanto como ella y los demás… Perdóname por la demora! Saludos desde Argentina : )

Querida Jenny Flint: Sí, nadie te hizo caso de tirar a Isabel a los tiburones… mira el desastre que está ocasionando, en fin, qué se le va a hacer… : ( El pobre ron, siempre es culpable de todo… ¡Ah! El otro día acompañé a mis padres a una vinería, ¿y sabés lo que me encontré? Una botella de ron con leche de coco… atractivamente pintoresco, ¿no? Me quedé con las ganas de probarlo, ojalá lo compren alguna vez… Buena la canción del señor Wood, me gustó, aparte de que ellos se encontrarán muy pronto otra vez y quizás se la cante, el muy payaso, je : ) Le va como anillo al dedo la canción de la Bikina a Isabel, sólo que espero que no te encuentre para darte tu merecido, je : ) Ah! La Que se Fue es justo para los lamentos de Norry, quien tendrá todo menos la paz y el amor… : ( A pesar de que no asistí a clases de mecanografía, soy bastante rápida para escribir… ¡la práctica hace al maestro! Bueno, como verás, Billy fue tras sus padres adoptivos, que por cierto, le será un tanto difícil el alcanzarlos… Nos leemos y sorry por la demora y por no haber podido chatear con vos el otro día! Sayounara!

Estuve viendo la novela coreana Escalera al Cielo y, debo confesar sinceramente, que jamás me hubiera imaginado sollozar en verdad con una novela (no me gustan las novelas televisivas) ni mucho menos tomarle tanto cariño a los personajes, sobre todo a uno que da su vida por la persona que tanto ama, sinf… Se la recomiendo porque es una historia muy linda a pesar de que tiene un final triste pero muy creíble porque a cualquiera le puede pasar. Es una historia que transcurre en la época actual. Sin más que decir porque mi madre ya quiere utilizar la compu, los saludo, les pido perdón y me voy XD

Los quiero mucho!

Gracias por leer!

Sayounra Bye Bye!

Gabriella Yu

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