- Cambio -
Me puse mi ya clásica ropa asgardiana y salí del baño. Steve estaba de pie esperando y en la cama estaba sentada nada mas y nada menos que Sigyn.
-Sigyn, tanto tiempo- Sonreí.
-Constanza- Saludó – Has estado muy esquiva hacia mi- Bromeó.
-¿No que iban a pasear?- Pregunte mirando a Steve.
-Si, pero iremos los tres- Respondió una sonriente Sigyn.
-No… no quiero hacer mal tercio- Los molesté. Aunque en realidad no quería salir.
-Aunque no quieras vendrás igual. Invitamos a Halof, Steve imagino que dirías algo así-
-Pero si es Steve quien dice que no debería acercarme tanto a Halof- Bufé.
-Converse con Sigyn, dijo que estaría todo bien- Murmuró.
-No me digan que tuvieron una interesante conversación acerca de mi seguridad sobre los sentimientos que tengo por Loki- Suspire.
Ambos, para mi desgracia, asintieron sonriendo.
-Entonces vamos- Bufé.
Fuimos en caballo y sugerí un lugar. Aquel lago no lo visitaba desde que Loki y Thor se fueron… y quería compartir la vista del lugar.
-Es hermoso- Murmuró Steve.
A pesar de lo que Steve pensaba que sentía Halof hacia mí, eran muy amigos. Se parecían mucho, así que conectaron desde el primer día en que se vieron.
-Iremos a entrenar- Dijo Steve mientras se llevaba a Halof a la orilla del lago.
-Sigyn ¿Por qué no habías aparecido antes?- Le pregunte. Nunca la había visto hasta el día en que Sif me golpeo.
-Estaba de viaje- Contesto – Estuve mucho tiempo fuera-
-Ya veo…- Me quede en silencio.
-Steve me comento que le salvaste la vida a Loki un par de veces. Y que moriste en una batalla, pero Odín y Frigga te revivieron- Me miro a los ojos.
-Si… he tenido una vida agitada- Comenté.
-También trate de conquistar a Loki… pero no lo logré. A pesar de ser… como es, es un hombre muy cerrado hacia las personas y los sentimientos-
-¿Qué?- Pregunte perpleja. Ella rió.
-No te preocupes… eso fue hace años. Ahora tengo a otra persona en mente- Miró hacia el horizonte.
-Cuida a mi amigo- Bufé. Ella sonrió – Cuando conocí a Loki, el venia de sacarle un ojo a una persona y de matar a 80 más- Suspire.
-Desde pequeño siempre se sintió excluido y rechazado. Cuando descubrió que era un Gigante de Hielo mató a su padre, Laufey, para complacer a Odín. No le resultó como él quería… y termino cayendo al vacío. Todos pensamos que había muerto, pero cuando apareció en Midgard Thor fue en su búsqueda de inmediato. Y luego apareciste tú…-
-Cuando estábamos en el Helicarrier tuve una visión sobre el. Desde ese día en secreto lo visitaba en la jaula todas las noches. No me parecía un tipo malo… a el… lo obligaron a ser así. Trate de hacerlo entrar en razón varias veces, diciéndole que a pesar de que su Padre no lo haya elegido como heredero del trono, tenia el amor de su hermano y su madre y eso era lo que importaba. Pero tuvo que estar al borde de la muerte para darse cuenta de todo eso-
-Igual que tu ¿No?-
-Si… somos un par de idiotas- Bufé.
-Ese día que Odín te quito los poderes ¿Sirvió de algo descargarte gritando?-
-Bastante- Sonreí – Pero me hacen falta las dos personas más importantes que tengo en la vida-
-Te ayudare con eso… dicen que los viajes largos ayudan a crecer y para aclarar la mente-
-Sigyn… eres la primera amiga que tengo en Asgard- Murmuré.
-Me alegra que me consideres tu amiga- Sonrió.
-Siento no haber conversado contigo antes, pero han pasado muchas cosas y estoy hecha un lio- Suspiré.
-Por lo menos sabes que es lo que tienes- Rió.
Ambas sonreímos mientras los hombres venían hacia nosotras.
-No ha perdido la practica- Dijo Steve mientras ponía su mano en la nuca.
-Halof es un excelente guerrero- Alardee. Él me sonrió.
-Por cierto… Halof…- Steve se veía complicado-
-Dime, Steve- Sonrió. A Steve le decía solo así y a mi le había costado mucho tiempo quitarme el 'Lady'. Incluso a veces aun me trataba de usted.
-¿Qué sientes por ella?- Me apunto.
-¡Steve!- Bufé. ¿Qué fue eso?
-¿Que siento?- Preguntó Halof confundido.
-¿Estas enamorado o algo así?- Steve lo estaba acosando. Tenia ganas de golpearlo hasta el infinito.
-¡¿Qué?!- Pregunto riendo.
-Tu risa me ofende un poco, Halof- Murmuré.
Eso era lo que todo Asgard y yo pensábamos. Que el pobre chico se había enamorado de mí.
-No estoy enamorado de ella. Siento un cariño especial, porque me ha ayudado mucho… pero nada mas- Respondió sonriendo.
Sigyn lo miro un momento… seguramente estaba espiando su mente o haciendo cosas raras de Dioses.
-Lo que dice es verdad- Sigyn sonrió.
-¿De verdad pensaste que estaba enamorado de ti?- Halof se sentó a mi lado riendo.
-Repito, tu risa me ofende un poco- Lo molesté – Por cierto, Capipaleta ¿Se te volvió a congelar el cerebro?- Bufé.
-Algún día teníamos que sacarnos la duda- Rió sentándose al lado de Sigyn.
-No era mi intención crear esa impresión…- Murmuró Halof.
-Siento que este anciano congelado haya hecho que pasaras este momento incomodo- Le sonreí.
-Y tu Steve ¿Qué sientes por Sigyn?- Preguntó Halof sonriendo. Se estaba vengando, de la mejor manera posible.
Mi cara fue un poema. Halof reía y Sigyn sonreía. El capitán se había sonrojado totalmente.
-Steve Rogers ¿Hay algo que no me haz dicho? Sabes que no puedes ocultarle nada a una Stark- Lo mire seriamente con una sonrisa en la cara.
-Siento como si fuera Stark el que me esta acosando- Bufó escondiendo la cara en sus manos.
-Creo que necesitan un momento a solas- Tome a Halof del brazo y nos alejamos un poco. No era la idea torturar al capitán. De hecho, estaba feliz por el.
Camine un poco con Halof.
-No me respondiste ¿De verdad creíste que estaba enamorado de ti?- Me miró seriamente.
-Si. Lo siento, fue una tontería- Bufé.
-Eres bonita y me agradas mucho, pero no. Siento decepcionarla, señorita Stark- Rió.
-¡Oh por Dios! ¿Quién te dijo que me dijeras así?- Reí.
-Steve- Rió- Me conto que la mayoría de las personas en Midgard te llaman así-
-Tal vez suene egocéntrico lo que te voy a contar, Halof. Pero en Midgard soy alguien muy importante. Por eso soy la señorita Stark- Alardeé.
-Me gustaría ir a Midgard un día y conocer tu ambiente- Comento Halof. Me tomo del brazo y paró en seco.
La vista era hermosa. Al fondo se veía el lago y Steve no estaba perdiendo el tiempo con Sigyn. Se estaban besando.
-Mataría por tener una cámara- Hice un puchero.
-¿Cámara?- Pregunto extrañado.
-Es un aparato de Midgard que sirve para… es como hacer un dibujo. Cuando vayas te lo mostraré- Sonreí. Asintió y nos acercamos al par de nuevos tortolos.
-Bien hecho- Palmee el hombro de Steve. El me miro algo enfadado.
-Sigyn… siento que ella sea así- Murmuró Steve apuntándome.
-Constanza te quiere mucho, esta preocupada por ti- Respondió Sigyn.
-Así es, querido. Ahora solamente me preocupare menos, pero como mi padre y mi hermano, seguiré molestándote el resto de mi días- Sonreí. Steve me abrazo.
-Se ven extraños… Coni es muy pequeña- Comento Sigyn. Halof asintió.
-Te lo devuelvo, Sigyn- Murmuré mientras me alejaba un poco de él. Los cuatro sonreímos… seria el inicio de una nueva etapa.
Ha pasado mucho tiempo.
Desde que Sigyn se acercó a mi, no he vuelto a hacer estupideces. Steve y yo hemos peleado un par de veces (banalidades) y para sorpresa de todos, mi actitud ha cambiado.
-¡Basta de hacer estupideces con los alumnos! Tienen que aprender, no jugar- Steve gritaba. Ahora teníamos a cargo una nueva generación de guerreros.
-¡No son tus soldados! Estamos entrenándolos para que luchen por una causa, no que sean de mente cuadrada como en el ejército- Le respondí.
-¡Buena falta te hizo entrar al ejercito para que cambies tu maldita actitud!- Gritó. Steve no era malhablado, eso significaba que estaba demasiado enojado. Me gire para abrir la puerta de su habitación y salir corriendo - ¡Eso es! Como siempre- Bufó.
Curiosamente Sigyn estaba con nosotros observando todo, pero no intervino. Me detuve, cerré la puerta de un portazo y lo mire fijamente.
-¡Conmigo han aprendido mucho más que obedecer, Steve!-
Esa fue la primera pelea en la que no hui. Y nunca más lo he hecho.
Sigyn converso conmigo después de esa escena.
-Lo estas haciendo bien- Comentó.
-Suficiente de mis niñerías ¿No crees?-
-Me alegra escuchar eso. Y sé que lo estas haciendo por todos. Por Steve, por tu hermano, por Loki. Incluso por mi, o Halof- Sonrió.
-Va a llegar el día en que nadie corra tras de mi…- Murmuré.
La mujer tenía toda la razón. Era suficiente. Este tiempo lejos de todos me hizo crecer y como dijo Steve 'Le hacia mucha falta'.
No sabemos cuanto tiempo han estado fuera Loki y Thor. Ni tampoco sabemos cuanto tiempo llevamos en Asgard. Solo sabemos que es mucho, mucho tiempo.
A veces cuando Steve 'le daba permiso' a Sigyn (siempre Halof y yo lo molestábamos con eso) dormía conmigo. Se quedaba hasta altas horas conversando y al final siempre nos quedábamos dormidas. Era como una pijamada.
-No has vuelto a tener pesadillas ¿O si?- Me pregunto.
-A veces. Es siempre lo mismo, así que lo ignoro- Bufé.
-Si Odín me lo hubiera permitido habría ido con ellos para traerte información- Suspiro.
-Lo se. Gracias- La abrace – Pero… bueno, es su misión. No podemos interferir ni nada-
-Así es- Agregó - ¿Dormimos? Tengo algo de sueño-
Descansamos. Había que trabajar al día siguiente.
Nos preparamos y fuimos a la academia. Sigyn había tomado el lugar de Loki en las clases de magia.
-Hoy haremos una demostración- Steve me miraba sonriendo.
-¿Tengo que luchar contra ti? Puedo herirte- Reí.
Los alumnos habían llegado y estaban sentados en el pasto.
-Buenos días Lady Constanza. Buenos días Sir Steve- Saludaron.
-Buenos días- Sonreímos Steve y yo.
-Hoy haremos una demostración- Comentó orgulloso Steve.
Nos pusimos en posición de ataque. Y comenzó la fiesta. Steve era bastante metódico, pero impredecible. Normalmente me daba una paliza. Y esta ocasión no era la excepción. Ahí estaba yo, tirada en el pasto con el escudo a punto de caerme encima.
Steve lo sujeto antes de caer y dio finalizada la 'demostración'.
-¿Herirme?- Murmuró. Estiro su mano para ayudarme a que me pusiera de pie.
A lo lejos Fandral, Hogun, Volstagg y Sif nos observaban. A veces ellos conversaban conmigo, pero cuando Sif se enteraba se formaba un caos. Acordamos que nuestra amistad quedaría algo pausada hasta que la tipa dejara sus celos y odio de lado.
Me despedí de Steve para ir a comer. Esta vez iría a buscar a Halof para sacarlo un rato de la rutina.
-Hola- Me abrazo por sorpresa – ¿Comemos algo?- Preguntó.
-A eso vine ¿Quieres que te prepare algo?- Le sonreí.
-En casa no tengo muchas cosas para cocinar- Murmuró.
-Pero aquí, en el bar. Cierran para la hora de comer ¿No? Pues les preparo algo a todos y pasamos un buen momento-
-Le preguntare al jefe- Sonrió. Se fue un momento y volvió rápidamente – Quiere hablar contigo- Murmuró apenado.
Entre a la oficina donde estaba aquel hombre. Lo conocía hace tiempo, pero nunca había hablado con el mas de tres palabras.
-Lady Constanza- Saludó- Halof me ha dicho lo que quiere hacer ¿Esta segura? Seria un honor para nosotros- Sonrió.
-Por supuesto ¿No le molesta?-
-Para nada, puede pasar- El hombre se veía feliz.
-¿Cuántos trabajadores son?-
-Incluyéndola a usted, somos 10- Respondió.
-Entonces manos a la obra- Sonreí retirándome junto a Halof.
