Buenas tardes a todos!

Últimamente he tenido algunos inconvenientes con la página, para subir los capítulos y eso; Pero esperando que éste no lo reciban muy tarde y como siempre que les guste :)

Ya estamos cerca de una parte muy importante y esperada; En pocos capítulos más. Mientras tanto aquí el siguiente.

Saludos y nos leemos!

Capítulo 37: El guía.

Han pasado exactamente tres meses desde el nombramiento del Rokudaime. Desde ese entonces, muchas cosas han cambiado; Como el hecho de que ya no veo más a mi equipo, ni a mi madre, o a Kakashi Sensei, ni a Suke-san… ni siquiera a mi muy querido amigo Arashi.

No sé si será que ellos no tienen tiempo para mí, o tal vez yo para ellos; Sea como sea ahora soy un elemento importante de un nuevo equipo. Un escuadrón de cinco, en el que cuatro Chunnin somos liderados por un jounin, todos con nuestro rango recientemente adquirido por cierto.

Ahora mismo nos hallamos en medio de una misión importante, o al menos eso es lo que nos han dicho. A mi parecer solo es otra misión de rutina, como cualquiera, pero útilmente he aprendido a no cuestionar nada; La paga es al menos el triple que la de un gennin promedio, y varía de acuerdo a la misión y la cantidad de compañeros que asistan para la misma.

Éste día es diferente. Tengo la seguridad que una vez terminada la misión, conseguiré lo que he estado buscando; El Hokage me ha requerido para alguna tarea apartada de mi equipo, con algo de suerte podré tener un momento a solas con él, también por si se negase encontré una extraña forma de chantajearle.

¡Hoy será el día!- me dije motivado.

¡Haruno!, ven aquí.

Ese era mi jefe en cuestión; Un tanto mal humorado, pero era un buen sujeto, dispuesto a cumplir siempre con su trabajo de buena gana.

¿Si señor?- me acerqué.

Quiero que tú, cinco y el número tres inspeccionen la zona de las rocosas para descartar espías. Dos y yo cubriremos el área alrededor del río.

Muy bien- afirmé con la cabeza, intentado no ser obvio.

¡Vamos ya!- ordenó y cada equipo salió en la dirección señalada.

Aunque nos acompañara "cinco" (que era el nombre clave de nuestro compañero menos hábil), la incomodidad me fue inevitable al saberme en el mismo equipo que ella; De nuevo.

No era que antes no hubiésemos formado equipo ya, pero desde la primera vez y hasta hoy día seguía siendo incómodo. ¿Y cómo más se suponía que me sintiera?... Esa niña se la pasaba acosándome todo el tiempo; se burlaba de mis reacciones; le gustaba hacerme enojar y demás de todo había encontrado una gracia particular por dejarme en ridículo.

Sinceramente no entendía por qué lo hacía, bueno… puede que el hecho de saber porqué lo hacía era lo más incómodo de todo. Definitivamente aún era muy pronto para "eso", o al menos eso pensaba yo hasta que ocurrió aquel "accidente" provocado por ella; Fue apenas hace una semana, pero no he podido dejar de pensar en ello, y me avergüenza recordarlo.

Escucho algo- alertó nuestro compañero.

Y ocurrió lo que había estado evitando toda la tarde; Ella me miró y yo también, era con razón de ponernos de acuerdo para dividirnos, pero no por ello dejaba de ser incómodo. La primera en avanzar fue ella, después le seguí yo, pues así era el protocolo.

Son seis, pero probablemente hayan más en donde el Capitán- enuncié para ambos, haciendo uso de mi Sharingan.

Muy bien, entonces necesitaremos algunas trampas para deshacernos de los excesos- ordenó ella.

Si, era nuestro líder temporal hasta que nos reuniéramos de nuevo con el capitán; Por tanto decidía lo que hacer, y Horik y yo teníamos que atenderle.

Horik será quien les entretenga, mientras Kenji le cubrirá las espaldas; Eso me dará tiempo para entrar a su cabaña e inspeccionar antes de que lo sepan.

Um, de acuerdo- aceptó el hombre, no muy seguro.

Horik no era precisamente un jovencito, era ya un hombre casado y con dos hijos, de unos treinta y tantos años de edad; Solo resultaba que hasta hace un año había logrado obtener su título de Chunnin, por ello es que era el número cinco en nuestro escuadrón.

¡Allá voy!- susurró motivándose.

Trata de darnos todo el tiempo que puedas.

Seguro- aceptaba nervioso.

¿Ehh?, pero creía que yo solo le serviría de ayuda a Horik en caso de algún imprevisto- aclaré confundido por sus indicaciones.

Claro, dije que le cuidarías las espaldas, pero piensa en que yo voy a robar información; Necesitaré alguien que me cubra también. ¿Es que no puedes con las dos cosas?

Como me hacía rabiar la forma en que manipulaba las cosas, era un don. Y además de todo lo decía así como si nada, con una sonrisa burlona nada disimulada.

Lo intentaré.

¡Vamos Uchiha!- añadió ella crispando mis nervios.

¡Hey!, buenas tardes señores, disculpen la intromisión pero…

Era Horik entrando en escena, hablando directamente con los hombres que vigilaban la cabaña; Los cuales no le miraban precisamente con la mejor voluntad. De hecho se pusieron en guardia, lo que alertó a nuestro compañero pero siguió fingiendo inocencia.

¿Quién eres tú?- interrogaba uno de ellos acercándosele mucho.

¿Yo?... pues soy un comerciante que quiere venderles algunas cosas- agregó tomando su mochila. Los guardias se aprestaron para atacar- tranquilos, solo son algunas cosas para la vida diaria- y comenzó a sacar una serie de artilugios extraños, obteniendo la atención de la mayoría.

Es nuestra oportunidad- susurró ella, y sin dejarme ni prepararme se lanzó cuesta abajo.

¡Espera!- murmuré algo tarde.

No me quedó más opción que seguirle, y cubrirle las espaldas, como ya había dicho. Mientras Horik les seguía hablando a los guardias, nosotros logramos llegar hasta el frente de la cabaña; Pero un poco antes de llegar uno de ellos fue a pararse en la puerta.

Tendremos que quitarle de alguna forma sin alertar a los demás- murmuré para ambos.

No- negó tajante.

¿Ehh?

Será mejor rodear por los árboles y encontrar alguna ventana o algo por detrás.

Pero podrían haber más guarias allí. Además de que perdería de vista a Horik- obvié.

No importa. Nuestra prioridad es entrar en ese lugar, Horik puede cuidarse solo.

Pero dijiste…

Ya sé lo que dije. Ahora camina- me calló.

Y ésta era precisamente la parte difícil de tratar con ella. Hacer exactamente lo que pedía, porque no escuchaba sugerencias de nadie; ni siquiera del capitán.

Ya que- dije para mis adentros, siguiéndole a través de los árboles que rodeaban la cabaña en cuestión.

Hay dos en la parte de atrás, tú ve por el de la izquierda y yo derribaré al otro.

Pero creí que habías dicho que no nos enfrentaríamos a ellos.

Y no lo haremos- ironizó- solamente los pondremos a dormir.

Pero, ¿no era más fácil con el del frente?

Exacto, demasiado fácil.

¿Ehh?

¡Ahora!

Y una vez más se adelantó sin esperarme; Hice lo que pidió con la mayor cautela posible, ellos no eran shinobis, pero sin duda hasta unos mercenarios daban pelea si les dabas oportunidad de defenderse.

Ahora vigila la puerta desde dentro mientras reviso el interior.

De acuerdo- acepté sin mucho más por alegar.

Normalmente no había nada que hacer cuando ella decidía algo, por lo que no valía desgastarse en llevarle la contra. Esperé por algunos minutos, intentando también encontrar ángulo para vigilar a nuestro compañero; Aunque en aquella posición era realmente una tarea complicada.

Escuché algo por allá.

Era uno de los guardias, al perecer no habíamos sido lo suficientemente sigilosos. Tenía que alertarla para que saliésemos ya de allí.

¡Sagishi!- murmuré caminando con mucho cuidado por el lugar- tenemos que irnos ya. Con lo que hayas encontrado basta.

Pero no me escuchaba, ese lugar era realmente más grande de lo que hacía pensar por fuera; Y además tenía dos pisos. Subí las escaleras con cautela y seguí su rastro de chackra con el Sharingan, hasta llegar a una habitación muy obscura, allí la encontré mirando unas fotos colgadas en un hilo.

Esto es su cuarto de revelado- habló repentinamente ella, sin dejar de mirar las fotos y exaltándome en el proceso.

Tenemos que irnos ya, los guardias se han alertado y vienen para acá.

Ese es el Hokage- y señaló uno de los negativos.

Efectivamente era él. La foto le mostraba entrando a una cabaña en el paso entre la frontera de nuestro país y el País de la Arena, pero lo realmente extraño era que parecía esconderse.

Y eso no es lo más extraño, mira éstas- siguió ella adivinándome el pensamiento.

En esa serie de fotos se le veía acompañado de un ninja de la niebla, que parecía montarle guardia; Y además hablando con otros sujetos muy sospechosos.

¿Qué crees que signifique esto?

Umm… - no sabía que contestarle.

¡Aquí están!,¡ Los encontré muchachos!

Nos habían descubierto.

Las caricias no cesaban, ni tampoco eran suficientes para menguar su culpa. Tal vez la olvidara por algunos momentos, pero al ver los verdes ojos de la mujer entre sus brazos lo recordaba todo de nuevo; Y la culpa volvía.

Aunque con las sonrisas sinceras y besos calientes de la misma, también podía ver otra vez aquellos momentos de gozo ya tan lejanos; Aquellos días en los que el solo hecho de estar juntos bastaba y sobraba, sin importarles nada o preocuparse por el futuro.

Sa-ku…- susurró en su cuello.

Shhh…- le silenció con sus labios y otras caricias más- no hables ahora o se romperá la magia.

¿La magia?, ¿Era eso lo que tanto había anhelado durante esos siete años y medio?

Dentro de poco vendrá Shikamaru con unos reportes.

Entonces démosle prisa…

Y paró en seco sus manos y sus labios sobre aquella tersa y joven piel.

¿Tienes prisa por acabar?- preguntó el Hatake sonando molesto.

No, pero parece que el que la tiene eres tú- respondió ceñuda.

Creo…- se lo pensó un poco, sujetándose la cabeza y parándose del sillón- que lo mejor es que te vayas.

¿Ahora te molesta mi presencia?- se levantó también, tapando sus senos con su blusa y recogiendo su ropa del piso.

No he dicho eso, simplemente creía que tenías prisa.

Pues yo ya te dije que no, pero veo que no estás de humor- contestó ya enojada. Vistiéndose aprisa.

Ahh…- suspiró con pesadumbre- no estoy molesto- dijo molesto.

Pues yo menos- agregó aún más exaltada.

Mira Sakura, he tenido mucho trabajo y preferiría que ahora no discutamos más sobre esto.

¿Esto?, ¿Qué esto?...- y le miró con sorpresa- ¿Qué se supone que es "esto" que tenemos?, ¿Una relación seria, una aventura, sexo casual?, ¿Qué?

El Hokage se quedó callado sin saber que contestar, o más bien era el hecho de que sabía exactamente lo que quería contestar, pero tal vez no fuera lo mejor; Podría molestarla aún más.

¡Claro!...- se contestó sola- ya entendí.

¿Umm?- él le miró con interrogante.

Solo soy una concubina más del Hokage… ¿Era eso?

Sakura…- trató de defenderse.

¡Sakura nada!, quiero que me contestes- ordenó ya vestida y con las manos en las caderas.

En éste momento estamos algo confundidos, no creo que sea el mejor momento para hablar sobre esto. Además nuestra prioridad como ya te dije debe ser nuestro hijo, velar por él para asegurarnos de dejarlo en un lugar seguro.

¿Qué?, ¿De qué hablas?... no metas a Kenji en esto; Estamos hablando de nosotros.

Precisamente por eso es que lo menciono; Sakura, ya no estamos solos, ahora le tenemos a él y nuestro deber es protegerlo.

¡Ya no quiero escuchar más de esto!- y se tapó los oídos.

¡No seas infantil!, entiende que lo que te estoy explicando es importante.

Ella le miró atónita, quitándose las manos de las orejas. Y él se arrepintió enseguida de sus palabras.

No, Sakura… yo no quise…

¡Ya!, no hace falta que trates de arreglarlo- y le dio la espalda, caminando hacia la puerta.

El Hatake se interpuso en la puerta.

No quiero que las cosas entre nosotros estén mal, pero si no tenemos cuidado nuestra relación podría afectar a Kenji- explicó sincero.

Ella mantuvo la cabeza agachada por unos instantes, para justo después quitarle de la puerta. Y sin más le dejó allí, parado en el medio de su oficina.

Cansado se vistió y fue a sentarse en su silla, martillándose constantemente en la mente la idea de dejar sus relaciones para con ambos Haruno; Aunque más específicamente con la mujer, lastimosamente sus sentimientos hacia ellos no se lo permitían ya.

Sin ser consciente del tiempo que pasó, cayó la noche, y con ella las penumbras en todo el despacho.

Ya te dije que no es prudente que vengas aquí.

Vociferó Kakashi malhumorado, sin girarse a mirar al recién llegado.

Y yo te avisé que era urgente. No sé que tengas por urgente.

Ja, eres muy gracioso- exclamó sarcástico y sin rastro de humor- ahora dime a qué has venido ésta vez- ordenó girando su silla hacia el gran ventanal.

Uno de mis informantes me ha sugerido un lugar al cual ir a investigar.

¿Y?

Que se encuentra muy lejos de aquí. Sería cuestión de días, quizá semanas o hasta meses el solo lograr llegar.

¿Lograr?

Al fin se giró a verle. Con curiosidad.

La isla en cuestión está rodeada por peligrosas criaturas marinas, además de que las corrientes marinas se terminan transformando en remolinos; Y si por gracia lograsen tocar tierra, al menos el ochenta por ciento de la flora es venenosa.

Ya sé de qué me estás hablando. Nunca he ido en persona, pero he leído los informes.

Si te lo estoy diciendo, es precisamente porque sé que no conoces el lugar.

¿Y tú sí?

He estado ocupado durante estos años.

¿Eso es un sí?

Eso es un, "sé lo que estoy diciendo"

Y… ¿Tú idea es darles un tour por la isla más peligrosa del mundo a mis subordinados?

Kakashi lucía frustrado, pero probablemente el Uchiha lo estaba más; A juzgar por sus facciones.

Dime ya qué es lo que necesitas.

Mínimamente diez de tus hombres de confianza.

¿Y cómo se te ocurre que voy a justificar aquello?

No lo sé. Tú eres el Hokage.

El ahora Hokage se lo pensó un poco, antes de responder lo que quería decir; Al final se decidió mejor por la diplomacia.

¿Estás seguro que encontraremos algo de vital importancia allí?

No lo creo, lo sé- aseguró sin duda alguna.

Entonces no habrá más remedio creo…

¿Lo autorizas entonces?

Sabes que no puedo autorizar algo así.

¿Entonces lo harás por debajo del agua?

No preguntes lo obvio- rezongó- Ahh…

Ese suspiro se ganó la curiosidad del hombre pelinegro, que observaba al Hatake con atención.

Hatake Kakashi.

¿Ahora porqué la formalidad?- levantó una ceja.

Lejos de nuestro convenio como aliados, me gustaría hacerte una observación.

Hatake le miraba con cara cansada, ya sin ganas de andar adivinando.

Ahora que estás en el poder será mejor que vallas dejando las cosas listas.

¿Umm?, ¿A qué viene eso?

Solo digo que, así como me utilizaron a mí contra mi familia cuando se volvieron una amenaza, no dudes que lo volverán hacer de verse en la necesidad.

El Hokage ahora le mataba con la mirada.

Para ellos eres un peón más, y si no logramos resolver ésta situación satisfactoriamente Kenji se volverá una amenaza para Konoha… y no hace falta que te repita lo que ya sabes.

Pues no lo hagas. Mañana mismo lo tendrás sobre el amanecer- evitaba mirarle.

De tal forma que ya no tengo más por hacer aquí.

Exactamente.

Uchiha se encaminó a la salida, pero antes de dejarle agregó.

Si yo fuera tú tendría más cuidado con esa mujer a la que llaman Sakura.

El aludido no se volteó a verle, pero claramente le escuchaba.

Después de todo es la madre de Kenji…

Si lo que estás sugiriéndome es que deje de acostarme con ella, no tienes nada que hacer- susurró más molesto de lo que le hubiese gustado demostrar.

No. Puedes acostarte con ella todo lo que quieras, pero no cometas el mismo error dos veces…

El Rokudaime no respondió más, o dio señas de escuchar; Así que Itachi se marchó, refugiado por la obscuridad de la noche.

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Mientras…

¡No se muevan!

¿Qué es lo que estaban robando eh?

Ni ella ni yo nos movimos de nuestro lugar, pero sabía exactamente qué era lo que procedía ahora; La miré fugazmente y supe lo que planeaba.

Nada, simplemente estamos de paseo- vociferó con la voz y la cara más inocente que tenía, escondiéndose detrás de mí- hermano, tengo miedo- y me sujetó de la camisa.

¿Creen que nos engañarán?...

Deben ser ninjas- acompletó el otro con un miedo palpable.

¿Ninjas?- fingió demencia- ¿Esos son los que mataron a mi madre hermano?- me interrogó.

Yo no era precisamente el mejor actor del mundo, de hecho era realmente malo para eso, pero ellos ya comenzaban a dudar; La situación lo ameritaba.

No Nina, no te asustes. Ellos son buenos, no son como esos hombres- le seguí el juego.

Los mercaderes parecían confundidos, al parecer estaba funcionando.

¿Entonces nos ayudarán a encontrar a papá?

Sí- contesté con simpleza y les miré tratando de convencerles de nuestro acto.

¿Su padre?, ¿Quién es y de dónde vienen ustedes?

Supe que Sagishi sonreía mentalmente con sorna, pues habían caído en la trampa.

Vengan ya con nosotros. No pueden estar aquí dentro.

Y nos guiaron hasta la entrada de su refugio en las rocosas, siempre por afuera; Y una vez allí nos encontramos con nuestro compañero.

¡Padre!- gritó ella corriendo a abrazarle, y yo le seguí poco después.

¡Oh!, muchas gracias caballeros- nos siguió el juego de inmediato- Me alegra ver que mis niños están bien- y nos acarició la cabeza.

Debería ser más cuidadoso- advertía unos de ellos con la mejor intención.

¿Ehh?, ¿Porqué lo dice?

Los guardias se miraron entre sí de forma extraña y muy seria, como pidiendo permiso para hablar.

Por éste lugar suelen rondar muchos shinobis de la Niebla.

¡Oh!- Horik no tuvo que fingir esa parte, realmente no lo sabía.

Ellos secuestran gente, niños- explicaban mostrándose realmente preocupados.

¡Que atrocidad!, ¿Es por eso que ustedes vigilan aquí?

De nuevo se miraron mutuamente, pero éste vez de forma más contundente.

Mejor será que se vayan de aquí ahora que ya están juntos de nuevo.

Eso es un sí- medité.

¡Ah!, entiendo… no debo preguntar- enunció nuestro "padre"- vamos niños, sigamos nuestro camino. Denle las gracias a estos amables hombres.

Gracias- le reverenciamos.

Tengan cuidado- nos dedicó el de mayor rango.

De ese modo logramos nuestro objetivo, relativamente sencillo. Estuvimos a punto de fallar pero las habilidades de Sagishi y Horik nos salvaron; Debía reconocer que algún merito tenía el ser muy inocente (como Horik) o muy manipuladora (como ella). Y aunque a mí no se me diera bien era por ello que formábamos equipo.

El capitán dijo que nos reuniéramos en éste lugar cuando termináramos nuestra tarea, así que ya pueden descasar; Pero no se alejen mucho.

Entendido- ambos asentimos ante sus indicaciones, pero solo él respondió- ¿podemos ir por provisiones?

Ya dije. Hagan lo que quieran pero no se alejen demasiado- respondió mal humorada, como siempre.

Gracias- y le sonrió a pesar de su actitud de perros- ¿Quieres acompañarme?- me invitó.

Sí, acepté sin dudar ni in poco.

La noche ya caía sobre nosotros, y las estrellas eran lo único que iluminase nuestro camino entonces. Horik y yo fuimos hasta un río cercano a llenar nuestras cantimploras y buscar algunas setas y frutillas en los arbustos; Todo estaba muy tranquilo hasta que él se decidió por abrir la boca, de cierto modo que recordaba a mi anterior compañero de equipo.

No deberías tratarla tan mal.

Um…- suspiré cansado, sabiendo lo que vendría.

Sé que es una persona difícil de tratar, pero trata de entender…

Ya hemos hablado sobre esto cientos de veces, y no ha cambiado nada.

Pero ella no es quien tiene que cambiar.

Le miré confundido.

Así es. Sin duda tiene sus problemas al igual que tú y que yo, pero hace lo que cree mejor para todos, una carga realmente complicada para alguien de su edad.

Yo tengo su edad y no me ando cargando a todo el que pase- obvié empezando a molestarme. Él me miró con incredulidad- De acuerdo, no soy el niño más simpático del mundo, pero no me la paso molestando a cuantos se me de la gana.

¡Ah!, ya entiendo al fin porque no la tragas- y sonrió ampliamente.

¿Qué?- indagué confundido.

Es porque ella te gusta ¿no es así?

Debí impresionarme demasiado, pues solté todas la vayas que llevaba recolectadas hasta el momento; Y la cara de satisfacción de Horik lo señalaba aún más.

Ella es quien me acosa. Además porqué me gustaría una niña tan antipática, grosera y manipuladora como ella- contesté lo más calmo que pude lograr.

Ahh… a mi no me engañas con esa faceta tan "adulta" tuya- alcé ambas cejas- entiendo que te es algo complicado de manejar, pero cuando necesites ayuda aquí estaré- y me sonrió.

Un silencio momentáneo me hiso pensar que se callaría finalmente.

Además pronto se les olvidará a todos el "incidente" de su beso, no te preocupes.

Esa sola declaración me provocó un sonrojo instantáneo.

Tienen cosas más complejas en las que enfocar su atención.

Elegí ya no escucharle más y regresé al punto de reunión. Ella se encontraba justo armando las tiendas de campaña, así que me acerqué para preparar la fogata.

Ya le mandé un mensaje al Capitán y Keisuke, por la mañana les veremos en el manantial; Así que será mejor que descansen bien porque nos moveremos desde temprano- simplemente asentí con la cabeza.

Me parece que podremos cenar algo decente hoy- anunció nuestro compañero llegando a dejar las cosas cerca de la fogata.

Los dos seguimos en nuestras labores, así que él se dedicó a cocinar. Un poco más tarde cenamos y nos fuimos a dormir.

Yo montaré la primera guardia, Kenji la segunda y Horik la tercera; Con un relevo de aproximadamente 3 horas.

¡Ah!... Sagishi no es por contradecirte pero, yo podría hacer la primera- ofrecía amablemente el adulto del grupo.

Umm, no me parece- ni siquiera lo pensó un poco.

Pero Kenji solo dormirá 6 horas, y partidas por la mitad. Yo no estoy tan cansado, además…

Éste acomodo es lo más conveniente para todos. Yo baso mis decisiones en las habilidades de cada elemento, por lo que la primera guardia debe hacerla el mejor de nosotros y así sucesivamente.

Oh… entiendo.

Y a pesar de sus crueles palabras Horik le daba la razón y asentía con una sonrisa fingida. Como me molestaba.

Vayan ya a dormir, que tendrán poco tiempo.

Sí capitán- accedió él de buena gana, mientras yo simplemente me limité a callarme mis comentarios.

Ello no pasó ignorado por Sagishi, pero que más que daba; Que supiera que no podía ir por allí dándole órdenes a todo el mundo y ser tan déspota sin recibir lo mismo a cambio.

Así pues fui a mi carpa deseando descansar un poco y me arropé lo mejor que pude; Cerré los ojos tan solo un momento, y al siguiente pude sentir una presencia muy cerca de mí. Me sentía tan cansado que decidí ignorarla por un momento, pero mis sentidos me gritaban que despertara, así que lo hice con lentitud, en vistas de lo que me fuese a encontrar al abrir los ojos.

Mi sorpresa fue tal que me paralizó en el lugar y volví a cerrar los ojos. Sagishi me observaba fijamente desde la esquina de la carpa, con un semblante muy extraño; Mi respiración se agitó, pero traté de que pareciera que aún dormía, después de todo era una buena oportunidad para saber lo que quería.

Un poco después pude sentir esa extraña sensación de calor aún más cerca, justo a mi lado izquierdo; Ella se encontraba justo a un lado mío, podía sentir su cuerpo claramente. Intenté por todos los medios apaciguar el sonrojo que estaba por delatarme, hasta que entre abrí otro poco uno de mis ojos.

La imagen de lo que observé entonces, sin saberlo se quedaría en mi memoria por muchos años. Ella me observaba con infinita curiosidad a pocos centímetros de la cara, con ambas manos sosteniendo su rostro y los ojos brillosos muy fijos en mí, analizándome.

Volví a cerrar el ojo con más nerviosismo que antes. Ella no parecía querer asesinarme o algo parecido, como mi parte lógica me decía; Era más bien algo diferente a la actitud brusca, grosera y burlona que siempre mostraba conmigo.

Repentinamente sentí algo aún más cálido sobre mi boca; Y aunque mi cerebro tardó en entender lo que era, al abrir los ojos por la sorpresa pude constatarlo. Ella me había besado, y aunque fue apenas un segundo fue suficiente para colorearme la cara.

Quería reclamarle, pero la vergüenza de tener que mirarla a la cara después de aquello me descovenció de hacerlo, así que simplemente volví a cerrar los ojos antes de que ella los abrirá. Y justo cuando empezaba a pensar que ella no era tan descortés como normalmente hacía pensar, sentí un fuerte golpe en la pantorrilla, lo que de inmediato me hiso levantar para sobarme.

¡Levántate!, que ya te toca.

Anunció con la cara más molesta que le conociera hasta entonces; Mirándome parada desde la entrada de la carpa y con su clásica postura de brazos cruzados.

¿Qué me ves?- vociferó más irritada aún.

Nada, no hay mucho que mirar- le dediqué levantándome y saliendo.

¡Imbécil!

Y de un movimiento me inmovilizó contra el suelo, amenazándome con el puño muy cerca de la cara. Por unos segundos creí que si me golpearía, pero luego de la ira inicial volvió a su semblante desinteresado; Y dándome la espalada entró en la carpa.

La mañana hacia presencia en la Aldea de la Hoja; La luna se escondía por el horizonte dando paso a su opuesto; La bruma matinal inundaba las calles con un fuerte viento, recordando a la cercana estación otoñal.

¡Que tenga un excelente día joven!

Gracias.

Hoy sería un buen día, lo presentía. Desde que se levantó la felicidad se respiraba en el aire, o al menos lo era para él; Finalmente hace una semana había logrado su cometido de invitar a salir a la hermosa Shizune, y que su cita no fuese interrumpida por Tsunade Sama o cualquier otro.

O eso espero…- meditaba deseando que todo saliera bien.

Se encaminaba al lugar del encuentro, justo en medio de un parque muy concurrido que daba a la puerta principal de la Academia Ninja; Era el lugar más bonito que hubiera podido idear para tal ocasión. Y ella parecía estar de acuerdo.

Hola Yamato-san- profería aquella chica tímidamente.

El hombre no pudo más que notar lo hermosa y diferente que lucía ese día, y tan distinta a sus habituales ropas de trabajo; Pero igual de elegante como siempre.

¡Ahh!... Shizune-san… bu… buenos días- tartamudeó con una sonrisa nerviosa. Lamentándose mentalmente por su respuesta entorpecida.

¿Llegué muy temprano?- inquirió igual o más nerviosa.

¡Oh!, no no… para nada. De hecho fui yo el que no se anticipó a que eres una mujer muy puntual.

Ahh… gracias. Aunque creo que aún no es la hora de la cita, así que ambos llegamos temprano- añadió con un sonrojo notorio y un brillo extraño en los ojos.

Ambos se miraron durante un tiempo sin saber muy bien cómo continuar, hasta que Tenzou se decidió en tomar la iniciativa.

¿Quieres pasear?

Ah… sí- aceptó gustosa.

Después de aquella presentación las cosas fluyeron más normales, aunque igual de nerviosas para ambos. Platicando mientras paseaban por la aldea.

¿Llevabas mucho tiempo esperando allí?

No, no tanto en realidad.

Qué bueno- dejó en un suspiro- Me esforzaré por ser más puntual.

¡No hace falta!, de verdad que llegaste muy puntual.

Claro, tienes razón; Ambos fuimos puntuales.

Su cita transcurrió con normalidad como Yamato esperaba, y realmente se sentía agradecido de que fuese así, porque ya no deseaba más intromisiones.

El día pasó tranquilo en compañía de la joven mujer pelinegra, fueron a comer a un agradable lugar no muy concurrido, le pudo invitar a jugar go en una tienda del té; La mujer era fanática ferviente de ese juego, él lo sabía porque siempre que llegaba a la oficina de la Hokage, le encontraba en la recepción jugándolo para matar el tiempo.

Shizune parecía muy asombrada de que el hombre notase aquellos detalles de su personalidad; Que supiera que su helado favorito era el de ajonjolí; O que se percatara de lo mucho que gustaba de los lugares con arboleadas y niños corriendo por doquier. Sencillamente es que todo era perfecto en aquellos momentos para la pareja.

¿Y cómo has estado últimamente?- hasta que él tuvo que preguntarle eso.

Umm…- lo meditó un poco, no quería arruinar su cita con comentarios incómodos.

¿Sucede algo malo?, perdón si fue muy grosero de mi parte el preguntarte sobre eso. Por favor no te sientas obligada a contestar.

No, no es eso- se apresuró a corregir- eso solo que es un poco largo de contar.

Ya veo- respondió simplemente sin intención de indagar más.

La mujer se lo pensó por muy poco, y decidió que estaría bien si se lo contaba solo a él; Después de todo era uno de los hombres de confianza más cercanos a Tsunade y al mismo Hokage. Con mucha suerte hasta podría aconsejarle.

Resulta que desde que dejé mi cargo en la oficina del Hokage las cosas extrañamente han estado más ataviadas de trabajo; Incluso más que antes.

¿En serio?, no lo sabía.

He sido transferida a las oficinas de ANBU desde entonces y la verdad es que no me esperaba que fuese a haber tanta cantidad de trabajo acumulado.

Claro, créeme que te entiendo- y le sonrió con conforte.

Se suponía que la idea de dejar el cargo de secretaria de la Hokage era para poder tener un respiro, solo un pequeño descanso que me ayudase a poder volver al trabajo; Ha sido duro adaptarme al cambio, peros supongo que siempre que hay cambios en los mandatarios es así- expresaba sincera.

Pues sí. La verdad es que no sabría decirte con exactitud cuál es la diferencia, pues toda mi vida he formado parte del ANBU; Es hasta hace unos pocos años que me he dedicado en conjunto al liderazgo como jounin… ya sabes, con el equipo de Kakashi, digo, Hokage-Sama- contaba tranquilamente, dispuesto a hablar del tema con la mujer.

Ambos asintieron con cansancio, pensando en sus trabajos.

Pero no te quiero agobiar con estos temas tan pesados.

No, está bien. Es solo que Tsunade Sama ha estado más gruñona que de costumbre, y la verdad es que eso merma un poco los ánimos a la hora de trabajar.

¿Ehh?, ¿Crees que sea porque no pudo tener sus vacaciones?

No lo sé con certeza, solo supe que fue ella misma quien decidió no tomarlas ahora; Dijo que no era el momento, que lo haría más tarde.

Umm, es extraño; Pero supongo que ella siempre ha sido una mujer a la que le gusta trabajar, para ver que todo funcione como debe- animaba.

No, ésta vez es algo diferente- murmuró como tratando de recordar.

Tenzou ya no sabía si deberían continuar con el tema, parecía ser algo muy delicado; Y lo menos que quería era que su cita acabase así, con él entrometiéndose donde no debía.

Shizune-san, no te preocupes. Todo estará bien.

No. Siento que en ésta ocasión la preocupación de Tsunade Sama va aumentando conforme a los días; Es como si fuese algo que se le escapa de las manos.

Yamato entendió que era un tema complejo, así que pagó la cuenta y salieron del restaurante, rumbo a algún lugar más privado.

¿Dices entonces que se trata de algo para preocuparse?

Yo no he vuelto a ver ese semblante de preocupación de en ella desde que fue anunciada la Cuarta Guerra Ninja; Así que sin duda alguna lo afirmo.

Yamato lo pensó otro poco antes de contestar algo que seguramente no la haría sentir más tranquila en sus sospechas, pero estaba al tanto de que ella sabía lo mismo que él. Al menos en lo que respectaba a ese tema en particular.

Puede ser entonces, que se trate de algo que tenga que ver directamente con su familia.

¿Ehh?- parecía confundida.

Me refiero a los que ella considera como su familia.

¿Te refieres a Kenji y Sakura-san?- él asintió con seriedad.

Shizune pareció meditarlo, tratando de recordar algo que le diese una pista.

Ahora que lo dices…

¿Umm?

Creo recordar a Tsunade Sama muy nerviosa desde antes de su retiro.

Él simplemente la escuchó con atención.

Concretamente desde la prueba de los Exámenes Chunnin que no duerme mucho y está alterada, quizá por lo mismo.

¿Algo que te quite el sueño?- ella asintió preocupada.

Se trata entonces de Kenji, y de aquel incidente en el bosque.

Si…- él también intentaba recordarlo.

Ambos sabemos que Orochimaru fue quien lo orquestó.

Pero es que aún no lo entiendo.

¿El qué?

¿Por qué Orochimaru nos ayudó durante la guerra si después nos atacaría de ésta forma?

Umm, no hay mucho que entender. Es Orochimaru.

Tienes razón, pero es que hay algo que no cuadra en su comportamiento.

Parecía ser ambos tenían una parte de la historia.

También Hokage Sama ha estado más callado de lo normal- Shizune le miró sin entender- sé que parece tonto, pero conozco a Kakashi Sempai, él no es de las personas que dejen entrever sus problemas; Y ésta vez sí que los ha dado a notar mucho.

Seguramente se encuentra estresado por el tema del consejo, de su hijo y de Sakura-san. Son muchas cosas en tan poco tiempo para cualquiera.

Sí, pero él no es cualquier persona; Eso es lo que me preocupa… esa sensación de la que hablas, también la he notado desde entonces en él.

¿Ehh?, ¿Desde las mismas fechas?

No, puede que desde antes.

Justo cuando estaba por preguntarle más al respecto, se apareció uno de esos ANBU frente a ella, tan repentinamente que le hiso brincar y trastabillar del susto; Y yendo a parar junto a Tenzou, lo que le avergonzó bastante.

Lo siento Shizune-san, pero Tsunade Sama le ha requerido- habló calmadamente sin importarle el susto que le dio.

De… acuerdo. Dígale que ya voy.

Sí señora- y desapareció tan fugazmente como llegó.

Amm…

Era incómodo hablar después de aquella intromisión, que les devolvió a la realidad de sus trabajos.

Creo que debes irte- añadió él, nervioso; Rascándose la nuca.

Si- contestó sencillamente, sin saber que más agregar; Mirando al piso.

Gracias por aceptar salir conmigo- y le sonrió cálidamente.

Umm- negó con la cabeza- gracias a ti por tan maravilloso día.

Y sin querer alargarlo mucho más, se decidió por darle un fugaz beso en la mejilla; A lo que él pareció responder con sorpresa. Eso la hiso sonrojar, pero afortunadamente no se quedaría lo suficiente para ver su reacción.

Así fue como se digirió al lugar citado; La oficina que ambas compartieran, que no era otra más que la sala de juntas del Cuartel ANBU.

Hasta que llegas Shizune- le dirigió la ex Hokage.

Lo siento- dirigió a todos los presentes y tomó asiento.

Ya solo falta el Alfa- anunció la Concejal.

¿Porqué estamos aquí ahora Tsunade Sama?- murmuró Shizune.

Calla, pronto lo sabrás.

Y al cabo de unos minutos se hiso presente el Líder de la división Especial ANBU.

Tarde- vociferó el Concejal.

Como siempre- acompletó su compañera.

Acabó de regresar de una misión con mi escuadrón, por lo que no siento la tardanza- comentó Sai despreocupadamente y sin emoción. Como era su costumbre.

¡Solo siéntate ya! y empecemos- ordenó la nueva concejal rubia.

¿No esperaremos a Hokage Sama?- se aventuró a denotar el ANBU paliducho.

No- cortó de tajo la concejal.

Empecemos- acompletó el viejo.

En ese momento Shizune fue consciente de la presencia de Yamato en la sala, que acompañaba a su líder; Haciendo de su guardia personal. Sin embargo no dijo nada cuando supo que él también la notó.

El llamado que les he hecho de emergencia se debe a un asunto muy urgente y delicado.

¿Tiene algo que ver con que Kakashi no esté presente ahora?- indagó la rubia sin miedo a participar. Directa, como era su carácter.

Si Tsunade. Él no puede estar presente porque abriremos una investigación en su contra- explicaba fríamente la anciana.

No hace falta decir que la sorpresa en todos los presentes fue inmediata.

Eso, es una acusación muy seria- intervino Tsunade.

Así es. Y si lo que te estás preguntando es si tenemos argumentos, pues los tenemos.

Y con un leve movimiento de cabeza, su guardia extendió unos pergaminos sobre la mesa; Justo al centro para que todos pudiesen verlos.

Pero… ¿Y esto de dónde salió?- preguntó de nuevo la ex Hokage, no creyendo en lo que le presentaban frente a sus ojos.

Nuestra división fue la encargada de rastrear esos pergaminos- explicó Sai.

¿Cómo es que…?

¿Qué empezamos a sospechar de él?- adivinó la Concejal.

Una noche después de nuestras juntas, el Hokage regresó a su oficina aunque ya no había trabajo pendiente.

Era una voz bastante conocida, haciendo aparición en la sala. Era Shikamaru Nara.

¿Qué hace aquí el asistente del Hokage?- inquirió la rubia, sorprendida por su repentina presencia.

Es de confianza. Continúa- ordenó la vieja Koharu.

Insistí en que se fuera a descansar, pero me dijo que quería quedarse a arreglar algunos pendientes.

Pero eso no es razón para sospechar de alguien...

La vieja Koharu le hiso enmudecer con una sola seña de mano.

Ya no insistí, pero después de esa vez hubo muchas otras; Y lo más extraño de todo no era que no hubiesen pendientes por hacer, sino el hecho de que faltasen documentos importantes y clasificados del "Archivo Biblioteca".

Pero se supone que el Hokage tiene acceso a todo eso y mucho más.

Si Tsunade, pero son documentos de consulta.

¿Y qué tiene si los sacó de allí?, yo también lo tuve que hacer en su momento, pero regresé todos y cada uno de ellos.

Exactamente- concedió Shikamaru.

Pero los registros que se llevó no solo no regresaron, sino que además son copias del original- ayudó el anciano Homura.

¿Cómo puede ser?

Además eso no es todo- siguió el Líder de los ANBU.

Y ésta vez uno de los guardaespaldas del mismo Sai extendió un gran sobre en la mesa, que Homura abrió con premura, para revelar unas fotos ante todos.

Éste hallazgo, se lo debemos en gran parte a uno de los mejores escuadrones de jounin y chunnin de la aldea; El liderado por Noburo Shikiro. Pero con uno de mis elementos de incógnito- aceptó Sai.

Eran unas fotos muy comprometedoras, del nombrado Hokage visitando bares de intercambio de información en los límites del país de la Niebla. No cabía duda, era él.

¿Y debo suponer que éstas "pruebas" las encontraron en alguna localización aleatoriamente?, ¿Por… casualidad?

Así fue. Aunque lo dudes- rebatió la Concejal.

¿Y cómo podríamos estar seguros de que esas evidencias, no fueron plantadas por algún miembro de dicho equipo?- insistió la rubia mujer.

Porque el equipo de Noburo tiene como miembro a Kenji Haruno- explicó el Nara.

Solo entonces fue que Shizune, Yamato y la misma Tsunade pudieron darse una idea de la gravedad del problema.

¿Y qué es lo que procede entonces?

Haremos una investigación más exhaustiva de todos sus conocidos y la gente a la que frecuenta, para estar seguros de que no hayan más personas implicadas en esto- habló Koharu.

Durante ese tiempo las cosas seguirán como hasta ahora para no levantar sospechas- añadió Shikamaru.

Tsunade estaba atónita con las conclusiones hechas; Aunque no era la única.

Por ahora lo único que debo informarles, es que la custodia de Kenji Haruno te será revocada a ti, Tsunade.

¿Qué?, ¿Pero porqué?

Porque debes ser parte del Consejo antes que otra cosa; Y no podemos poner tu objetividad en duda por tu relación para con el hijo de éste hombre.

Pero eso ni siquiera tiene sentido.

No Tsunade, lo que no tiene el menor sentido es que te sigas creyendo intocable.

¿Ehh?

Y se levantó de su asiento dispuesta a rebatir o lo que fuera necesario.

Y si ya no puedes realizar tu trabajo objetivamente, me temo que tendremos que prescindir de tus cualidades demostradas durante todos éstos años; Lo cual sería una pena- concluyó la anciana.

Eso era todo lo que teníamos que informarte Tsunade- complementó Homura- Ya puedes retirarte.

Shizune le acompañó en todo momento, mirando de soslayo a su enamorado que todavía permanecería en la sala.

Tsunade Sama- intentó consolarla.

No- le detuvo antes de que si quiera pudiese decirle unas palabras.

Y la miró caminar sola por las obscuras calles de la aldea, desapareciendo entre los edificios.

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No podía quejarse, ya estaban regresando y fuera del "incidente" del día anterior no había más novedad; Además la sombra de los árboles era fresca, y el aire constante. De hecho ya hasta se había olvidado de lo ocurrido con esa niña odiosa, y ya no le parecía tan odiosa.

Bueno, a quién engañaba, aún se sonrojaba de solo recordarlo, por eso mejor hacer como que nada había pasado. Y si alguien de su equipo lo notó no dijeron nada, que tampoco era que normalmente dijesen algo, siempre era muy silencioso todo; A diferencia de con su equipo anterior.

Tal vez no tuviera de qué preocuparse, o eso pareciera; Incluso ya habían mandado todos sus respectivos informes y hallazgos. Justo aquello era lo que le perturbaba, el hecho de haber encontrado esas fotos, y más aún el que llegaran a manos de Kakashi.

De todas formas, ¿él qué haría con ellas?, ¿Las quemaría?

Desde que las habían encontrado en la cabaña el día anterior no podía sacarse la idea de la cabeza. ¿El Hokage un traidor?

Porque él no era tonto, sabía perfectamente lo que esas fotos significaban; O al menos el cómo las verían los altos cargos, claro, suponiendo que llegasen a sus manos.

¿Kakashi sería capaz de desaparecerlas a su conveniencia?

No, claro que no; Además esas fotos podrían ser lo que sea. Puede que los del Concejo no pensaran lo mismo seguramente, pero es que realmente podría ser una situación por demás extraña y compleja de la que ninguno de ellos tenía conocimiento.

Llevaba toda la tarde del día anterior, la madrugada y la mañana de hoy quebrándose la cabeza con eso; Y es que podía no significar nada en realidad, pero era simple y llanamente que le hacía ruido en la cabeza. Era un mal presentimiento, uno de los que no se suelen ignorar.

¡20 kilómetros señor!- anunciaba 2.

Perfecto. Llegaremos a comer, refrescarnos y descansar señores.

Era de destacar el hecho de que desde que llegaron ellos al equipo, su líder no les trataba como niños ni mucho menos; Siempre se refería a ellos dos como al resto del equipo, sin distinción alguna. Puede que de principio le pareció algo por demás extraño, pero ya se había habituado y sinceramente era algo que le gustaba mucho de éste nuevo equipo hasta hoy en día.

¡Haruno, Nobuyoshi!, ¡Vengan acá!- les llamaba su líder.

Si señor- respondieron aprisa.

¿Ustedes ya cumplen 3 meses con nosotros no es así?

Sí- contestaron al unisolo, un poco incómodos.

Muy bien, pues entonces es hora de que tengan sus misiones en solitario.

¿Cómo?- se sorprendió Kenji.

Como lo escucha. Hoy pediré a Hokage Sama que les promueva, para que dentro de algunos meses más logren su ascenso a jounin- explicó tranquilamente.

Pe… pero…

¿Qué ocurre?

¿No le parece que es demasiado pronto?- preguntó contrariado.

El hombre sonrió con suficiencia.

Para nada Haruno. Soy muy consciente de que hace pocos meses que han ascendido a Chunnin, pero es que su desempeño ha sido más que impecable- hiso una pausa para mirar a Sagishi- bueno, el caso de ella es un tanto distinto, pero igual me lo estoy pensando.

Entonces…- Horik miró a los dos niños alternadamente.

¡No empieces por favor con los dramas Horik!, solo estarán ausentes del equipo por algunos meses.

¿Después tendremos a opción de volver?- inquirió el peliblanco.

Si su desempeño es bueno y así lo desean ustedes, pues sí.

Kenji observó de reojo a todos y cada uno de sus compañeros. Horik le miraba con cierta tristeza en el semblante, mientras que 2 asentía con seguridad, como entendiendo todo; Se aseguró de ser agradecido con sus compañeros, y aunque no le gustase del todo, también le dirigió una mirada a esa niña.

Sagishi.

¿Qué quieres?

Te deseo suerte- y le ofreció la mano.

Ella pareció pensarlo; Todos quedaron a la expectativa, pero después de algunos segundos se decidió a estrecharla.

Hum- se mofó- yo no necesito suerte- y le miró con desdén- pero está bien. Tú si la necesitarás.

Entendió que esa era su forma de demostrarle sus buenos deseos, así que lo aceptó. Y así se dirigieron juntos a la torre del Hokage a dar su informe; Una vez allí, el Hokage los hiso esperar un poco en el pasillo, donde se encontraba Shikamaru arreglando papeleo.

En un momento más les atenderá. Apenas salga el otro equipo.

Se daba por entendido que el hombre tenía mucho trabajo y disponía de poco tiempo para cada uno de ellos, por lo que debían ser breves.

Adelante por favor- y entraron uno a uno en el orden de su número de ingreso, siendo Horik el último.

Buenos días Hokage-Sama- saludó su líder, seguido por las reverencias del resto.

Era extraño tratarle así de repente, pero con el paso de los días ya se había acostumbrado.

Buenas tardes a todos- exclamó quitando la vista de las hojas en su escritorio- ¿Cómo les fue?

Kenji intentó no mirarle tan directamente, pero era difícil cuando tenía tan presente aquel hallazgo. Necesitaba hablar con él urgentemente, más que nunca.

Muy bien, afortunadamente Hokage Sama.

¿Tuvieron algún inconveniente?

Esa era la pregunta de suma importancia. ¿El resto de sus compañeros sabían de esas fotos?... Era claro que sí, después de todo Sagishi le había entregado todo a su jefe; Entonces, ¿Qué pensarían ellos de todo eso?, ¿Entendían lo que era?, ¿Lo que significaba?

Ninguno.

¿Ehh?- se alertó, pero sin dejar que se le notase por fuera.

Bien. Entonces por favor redáctenme su informe.

¿Era en serio?, ¿Tenían que redactarle lo que habían encontrado acerca de él?

La historia transcurrió de lo más normal, exceptuando por el hecho de que omitieron el hallazgo; En donde supuestamente no habían encontrado nada en la cabaña, al menos no algo de importancia. Era claro que mentía su líder.

Muy bien Noburo. Buen trabajo de todos- y empezó a escribir lo mencionado.

¿Eso sería todo Hokage Sama?- preguntó Noburo con tono extraño.

Sí. Ya pueden retirarse a descansar hasta nuevo aviso.

De acuerdo.

Tú no Kenji.

¿Ehh?

Quédate un momento.

Todos le reverenciaron y salieron de allí. Había sido más fácil de lo que pensaba, lograr quedarse a solas con él; Era perfecto.

Que bueno, porque yo también tengo algo de suma importancia de que hablarle- dejó escapar, sonando más serio de lo que hubiese querido.

Bueno, pero antes de eso tenemos que ir a un lugar. Acompáñame.

¿Umm?

¿Estaba intentando escapar?

No. Tiene que ser ahora y aquí- aseveró.

Veo que no estás de humor- y se acercó hasta él, tomándole del hombro.

¿Qu…qué hace?- inquirió nervioso.

Llevándote a tu destino.

Y de un "puff" desaparecieron de la oficina, solo para reaparecer en el pasillo de un hospital. Era muy extraño, y su mal presentimiento desde el día anterior se hiso realidad.

Hokage Sama- se sorprendió una de las enfermeras de verle allí.

Dennos un momento por favor.

Pero…

La enfermera a cargo le indicó que estaba bien, y así las tres salieron del cuarto contiguo.

¿Quién…?

Estuvo a punto de preguntar, pero sin las enfermeras allí podía verle claramente, aún desde allí. Se acercó lentamente a la cama del paciente.

Murió durante la madrugada- le aclaró Kakashi, manteniéndose atrás.

Era Arashi, sin duda era él. Lo podía distinguir aún con los ojos vidriosos, cansados y teñidos de un rojo brillante; Aunque el Sharingan (al fin con las tres aspas) le causase un fuerte dolor punzante.