EVA
La tarde estaba realmente esplendida, el sol brillaba y el verano había traído consigo una tarde como para no estar en casa, por lo que Molly no resistió su deseo de salir a dar una vuelta y por primera vez en meses, ella y William dejaron la Casa Goldman para ir a un parque con Adán.
Los tres se habían ya adaptado a ser una familia feliz, en la medida de las posibilidades, tratando de dejar en el pasado todos los inconvenientes y momentos dolorosos. El niño jugaba feliz en una de las resbaladillas del parque infantil. Le encantaba subir por las diferentes escaleras, con la ayuda de William y luego bajar para encontrarse con Molly al final, quien siempre lo recibía con un gran abrazo, como si hubiera realizado una gran proeza.
Una vez abajo, vio que otro niño comía un cono así que dijo: "Quiero helado" señalándolo. "Ya compro!", dijo William mirando para todos lados buscando la fuente de la tentación. "Qué sean dos.." dijo Molly giñando el ojo. Así que William se retiró y ella siguió jugando con el niño en la mismo juego.
Habrán pasado dos o tres turnos, cuando Molly, mientras esperaba al final de la resbaladilla sintió el frio metal de un arma en su cien, se quedó sin aliento y miró de reojo para ver que El Fumador estaba parado justo a su lado, en la posición amenazante. Ella solo alcanzó a decir: "No en frente de él".
De alguna forma su petición surtió efecto, pues hasta un ser tan frio como él podría saber que no era el lugar indicado para cobrar venganza, así que antes del niño pudiera verlo, bajó el arma y abrazó a Molly para disimular que le apuntaba directo al estómago y para controlarla.
Cuando Adán bajó, lo reconoció y dijo: "Lelo!", que era como lo llamaba durante el tiempo que vivió a su lado.
"Hola pequeño, sigue jugando, iré a hablar con mamí un rato, no me demoro y vuelvo para que me muestras como juegas" le dijo esto, con la voz más apacible del mundo. Molly apenas podía sostenerse en pie de los nervios, mientras se alejaban hacia una parte más solitaria del parque y se hacían detrás de unos árboles.
Así como Molly no sintió su presencia, pues no podía leerle la mente, si pudo advertir que había dos hombres más, y trató de que su cerebro trabajara lo más rápido en buscar una solución, trató de identificar bien sus posiciones y notó que estaban justo detrás de unos árboles a unos 4 metros de distancia.
"Es un placer volverla a ver señorita Golman, es usted más resistente de lo que alguien podría imaginar" dijo el Fumador de forma irónica.
"Señora Mulder" contestó Molly mostrando su argolla, más que nada para hacer un poco de tiempo, mientras elaboraba un plan de defensa. "Queríamos invitarlo a la boda, pero no supimos a donde enviar la tarjeta" continuó ella con la ironía.
"Ya veo, supongo que le debo una felicitación" contestó él sin que eso interfiriera con sus planes.
Para ese instante, Molly ya había barajado en su mente múltiples posibilidades, pero ningún plan era perfecto, era imposible controlar a los dos hombres al tiempo, y el arma en su estómago estaba tan cerca que no podría simplemente atacar al fumador sin ser herida, y de hacerlo, uno de los hombres de dispararía de inmediato. Decidió arriesgarse lo mejor que pudo, e hizo que uno de los hombres saliera disparado por el aire y callera sobre su compañero, logrando momentáneamente deshacerse de los dos al mismo tiempo, en simultaneo usó el factor sorpresa para liberarse un poco del fumador y forcejar con él, pero tantos años de delitos, le habían dado gran habilidad y destreza y éste logró tumbar a la joven al suelo y quedó apuntándole directamente a la cabeza.
…..
Cuando William llegó al juego con los helados en su mano vio al niño solo y preguntó: "¿Dónde está mami?, sintiendo instintivamente que algo no andaba bien.
"Se fue con Lelo" dijo el niño y señaló a los árboles. William que sabía que se refería a su abuelo sintió como se le paralizaba el corazón del susto, así que, sin pensarlo dos veces, detuvo el tiempo. William miró rápidamente a todos lados, y después de un rápido paneo vio al fondo, entre los árboles a su abuelo apuntando un arma hacia el suelo, donde estaba Molly acostada, así que corrió para acercarse. Sintió que se moría al ver un poco de humo salir del cañón de su arma, y pensó que tal vez podría ser demasiado tarde.
Cuando se acercó más, lo primero que hizo fue mirar a Molly para ver si estaba herida, pero no encontró sangre y después de un instante vio que la bala aún permanecía suspendida a una corta distancia, se sintió aliviado de haber detenido el tiempo justo antes del impacto, de haberlo hecho tan solo una fracción de segundo después, las cosas serían fatalmente diferentes.
Trató de tomar la bala con la mano, pero estaba hirviendo, se quemó, pero alcanzó a desviarla un poco, luego le quitó el arma a su abuelo, levantó a Molly un poco y activó el tiempo, de forma tal que Molly pudo ponerse de pie a su lado y cuando el Fumador parpadeo, ya William estaba junto a él apuntándole directamente.
"Me habían hablado de esto, pero solo hasta verlo en acción te das cuenta de lo sorprendente que es" dijo el Fumador, sin mostrar la más mínima emoción.
Molly pudo ver que los hombres se ponían de pie, y antes de que hicieran algo, les quitó las armas y tomó una de ellas. Éstos salieron corriendo, pero Molly los volvió a mandar a volar, haciendo que se golpearan contra un árbol y perdieran el conocimiento.
En ese instante, llegó hacia ellos Adán corriendo y se aferró a las piernas de su madre. "Llévalo a casa Molly! Yo me haré cargo" dijo William y Molly no dijo nada y alzó al niño y salió lo más rápido que pudo.
"¡Aunque no lo creas, nuevamente me alegro de verte!" le dijo el Fumador a William.
"Yo no puedo decir lo mismo" dijo William tratando de controlar la ira. Sintió deseos de dispararle, pero se acordó de Mulder y la promesa que le había hecho de no tomar justicia en sus propias manos. También pensó que su padre también tendría un poco de derecho de decidir qué hacer con el hombre que tanto daño le había hecho a los dos, así que tomó el teléfono y le marcó.
"Mulder!" respondió la voz al otro lado.
"En cuanto tiempo puedes llegar a National Mall?" le preguntó William.
"Dame 10 minutos, ¿qué pasa?" preguntó Mulder preocupado al otro lado del teléfono.
"Te estoy cumpliendo la promesa, pero date prisa, no podré sostener mucho tiempo el deseo de venganza" contestó William, mientras identificaba un lugar para esperar "Te espero en el Starbacks del costado izquierdo" le dijo y luego colgó.
"Vamos, te invitaré un café" le dijo al fumador, tomándolo por el brazo, sin dejar de apuntarle con el arma.
STARBACKS, NATIONAL MALL
Cuando Mulder entró al establecimiento, echó un rápido vistazo y sorprendió al ver a William sentado junto al Fumador, simplemente no lo podía creer, así que se sentó en el puesto que quedaba libre.
"Hiciste bien en llamarme!" dijo Mulder, mientras miraba fijamente a su padre.
"Me complace mucho tener esta reunión familiar. Temía morirme primero, antes de verlos reunidos" dijo el fumador de forma que parecía sincero.
"Cállate! No fue a eso a lo que viniste" le dijo William, poniéndole fin a todo el tiempo en que se había contenido esperando a Mulder.
"No, pero quería verlos…" dijo el Fumador.
"¿Y a qué vino?" preguntó Mulder a William.
"Trató de matar a Molly" respondió William con los ojos rojos de ira.
"No, vine por el niño, pero ella no tenía intención de dejarlo ir así no más, así que no tenía más remedio…" respondió el Fumador. "Debo reconocer que siempre sub estimo a sus mujeres. Me sorprende lo fuertes que son" continúo.
"¿Por qué no los dejas en paz? ¿Qué quieres a cambio?" preguntó William.
"Ustedes no han entendido, que el destino que les espera es más grande que los lazos familiares que ahora los atan. Adán tiene que continuar con la misión que William rechazó, y esta vez no pienso dejar espacio para el libre albedrio" respondió el Fumador.
"Tú no puedes elegir nuestros destinos. No mientras podamos cambiarlos" respondió William.
"Dame una razón para matarte ahora mismo" agregó Mulder.
"No tengo ninguna, pueden hacerlo, igual ya me quedaba poco. Pero eso no cambiará las cosas, las cartas están echadas y aunque ustedes no quieran, su destino los buscará tarde que temprano" respondió el Fumador.
"No pienso dejar que nada le pase a mi hijo, no dejaré que nadie se lo lleve" dijo William, totalmente convencido.
"Todavía eres un niño, y no entiendes de implicaciones. Cuando llegue el momento nadie podrá hacer nada. Puede que yo ya no esté vivo para presenciarlo, pero mi legado dará frutos, puedo descansar tranquilo porque sé que cumplí mi misión en la tierra" dijo el fumador, totalmente satisfecho.
William miraba a Mulder tratando de entender, pero solo notaba que Mulder tampoco entendía ni una sola palabra, así que ambos los abordaba una sensación total de impotencia y rabia.
"No importa ahora lo que diga, tenemos suficiente información en su contra, tenemos testigos y pruebas, para hacer que se pudra en una cárcel. Así que creo que por fin se hará justicia y no podrá seguir atormentándonos más" dijo Mulder con un tono de cierta satisfacción.
"¿Bueno ya que supongo que hasta acá llega mi trabajo, hay algo más en lo que les pueda ser de utilidad?" preguntó el fumador.
"¿De dónde salió Eva?" preguntó Mulder, sin poder contener la curiosidad que se albergaba en él desde que Tes había comentado de su existencia.
"Ah, veo que están bien informados…. Bueno, el doctor Goldman había logrado híbridos bastante exitosos, antes de experimentar con sus propios hijos, y uno de sus mejores resultados dio frutos hace algún tiempo. De hecho, creo que fue por culpa tuya que tuvimos que adelantar nuestros planes, pues esta niña Agnes huyó del hospital y luego supimos que tenía una tarjeta tuya" contestó el fumador mirando a Mulder.
Mulder inmediatamente se acordó de todo, de Agnes, de su embarazo, de cómo luego lo llamaron informándole que había muerto y que su hijo nunca había aparecido. A Scully le pareció medicamente imposible que un bebé hubiera podido sobrevivir al impacto, pero ahora no le parecía tan descabellado, tratándose de un bebé especial.
"¿Claro, es decir que la hija de Agnes es Eva?" preguntó Mulder, atando cabos.
"Agnes y el padre de la criatura, pertenecieron a la primera generación exitosa de nuestra fase de experimentación. Pero como hemos aprendido con los años, los mejores resultados no se dan el laboratorio, así que le estamos apostando a esta segunda generación. Ya no tenemos que intervenir, la naturaleza misma se está encargando de dar los frutos que necesitamos. Después de Eva, vino Adán, y luego vendrán los otros, de eso no tengan la menor duda, por alguna razón, entre ustedes se atraen y las cosas se están dando más rápido de lo esperado" dijo satisfecho el fumador, mirando a William.
"¿Y dónde está ella? ¿Dónde la tienen?" preguntó Mulder.
"No se preocupen por eso, está bien, está donde tiene que estar, y como es su destino, algún día se reunirá con Adán.." respondió totalmente satisfecho el fumador. William lo miraba un poco temeroso.
En ese instante entraron unos agentes, preparados para hacer el arresto, pues Mulder había alcanzado a escribir a Skinner solicitando ayuda.
"Bueno, supongo que llegó mi hora, igual no me quedaba mucho tiempo de vida. Espero tener la oportunidad de tener una despedida más formal" dijo el Fumador con tono lastimero. Pero tanto Mulder como William, no mostraron la más mínima señal de sentirse con ganas de despedirse de ninguna forma.
Los hombres tomaron al fumador y lo esposaron y cuando ya lo estaban sacando del salón esté se devolvió y dijo: "Un momento, tengo que entregarle algo a mi nieto, no me demoraré".
William solo lo miró un poco sorprendido y se acercó, sabía que no podría intentar nada arriesgado, ya que estaba esposado y desarmado.
"William quiero que tomes la llave que está en el bolsillo interior de mi saco" le dijo al joven, así que esté abrió su saco y tomó la llave.
"Esa es la llave de un casillero en el banco, al respaldo está la información que necesitas, ahí está todo lo que he trabajado, todos mis bienes y todo lo que tengo en este mundo. Todo es tuyo, siempre lo ha sido; tuyo y de Adán, sé que le sabrás dar un buen uso" dijo el Fumador, como si se tratara de un testamento.
William se quedó mirando la llave, pues no entendía como este hombre, que podía resultar tan malvado, seguía sorprendiéndolo con este tipo de actos. Era como si de alguna forma, lo amara, y todavía hubiera algo de bondad en su corazón.
FIN
