Lunes, 18 de diciembre

Una mierda cósmica ha ocurrido

Edward se parecía mucho a Jasper anoche después del trabajo. Se encontraba acostado en el sofá con el control remoto pegado a su mano.

Me acosté encima de él y comencé a hacer algunas de las cosas que le gustan, por lo general una forma segura de meterlo en la cama conmigo.

De repente, esto le molesta.

—Estoy tratando de ver esto. —me dijo y medio me empujo a un lado.

Ahora lo siento, pero podrías tener un revolcón de dos horas en la cama, volver y el juego de golf iría en más o menos en lo mismo. Y discúlpame, pero ¿no fue por esto que crearon los resúmenes y los DVRs?

Probablemente debería haber saltado y desnudado. Probablemente debería haber gritado, ¡necesito algo de atención aquí!

En vez de eso, le pregunte si quería ir a tomar un trago con algunos amigos.

El dijo—: Nah, ve tú, estoy cansado.

Así que ahora, me dirijo al bar. Hablando sobre buscar atención en todos los lugares equivocados. También me pregunto si el Pastor John es profeta.

¿Edward ya se está cansando de mí?

¿Va a dejar de desearme?

Estoy un poco avergonzada de admitirlo, pero este bar es como mi segundo hogar. No como el hogar Keggers era en Lincoln, pero es donde todos pasábamos el rato en Omaha. Es raro no ver montones de personas que conozco.

Pero hoy es diferente. Hay un montón de chicos aquí que no reconozco.

Es como si se hubiera volcado un autobús llenos de chicos calientes.

Lo digo en serio, Edward es caliente.

Y la mayoría de los chicos ni siquiera se acercan, a mi parecer. Un chico tiene que gustarle tenerlo todo para mi incluso para darle una segunda mirada. No me gustan los flacos, y si usan jeans ajustados o tienen un look skater, no es para mí. La única vez que me he desviado es con el guitarrista con el que salí este verano. Él tenía un buen brazo para tocar guitarra, sin embargo musculoso, a la vez, me sentí como si necesitara intentar algo diferente. Evidentemente, no aprendí la lección con el chico del video sexual.

Normalmente, mi tipo de chico es un hombre de verdad. Podría ser un mecánico, o un vaquero, o un linebacker*, lo que sea, pero tiene que tener buenos músculos y una sonrisa adorable.

Oh, y buenos dientes.

Emmett siempre solía molestarme por cuanto amo los dientes. Como si estuviera comprando un caballo o algo.

Pero si me gusta una sonrisa perfecta.

Y esta noche, es como si alguien está sosteniendo un casting llamado para el Tipo Perfecto de Isabella. Porque cuando estoy escaneando la multitud mientras camino hacia nuestra mesa usual, hay como cuatro chicos que literalmente me hacen girar la cabeza.

Más tarde, mientras voy a atrás a usar el baño, cuatro chicos me alcanzan.

Incluso después de decir que estaba comprometida, siguen intentando.

Lo juro, ni siquiera coquetee de vuelta. Estaba muy sorprendida para coquetear.

Cuando volví del baño y me senté junto a Joey, Kate, Ángela y Dimitri, me di cuenta que una mierda cósmica había sucedido.

¿Es porque es la primera vez que he estado sola aquí desde que me comprometí?

¿El anillo de compromiso hace más atractiva a una chica?

¿Todos los chicos se dan cuenta que soy seria sobre sentar cabeza, así que ahora soy una pareja más atractiva?

¿O soy más atractiva para ellos porque estoy comprometida, y podría ser una aventura sin ataduras?

¿O el cambio me ha cambiado y como luzco ante los chicos? Como, quieres lo que no puedes tener.

¿De verdad quiero estar atrapada con el mismo chico por el resto de mi vida?

Edward es tan estructurado, y hay seguridad en eso. Pero, ¿qué si quiero algo diferente? Como, amo los postres. Mi más favorito es el pastel de queso y chocolate, pero si tuviera que comerlo cada noche, ¿no me cansaría?

¿Qué es tan malo con querer un pedazo de pie de manzana y quizás un agradable panque con fresas la próxima vez?

Creo que Barbie podría haber estado en algo.

Un chico realmente caliente se sienta a mi lado. Él era uno de los chicos que voltee a ver en mi camino al baño.

Y él es caliente.

No el Edward, dulcemente soñado tipo de caliente, pero más del Emmett McCarthy, todo blanco y pelo oscuro y actitud caliente.

Como que es realmente caliente. ¿Ya dije eso?

Pero mientras más el habla, bueno, más me aburro.

Supongo que me gusta un poco de cerebro detrás de los músculos. Si un chico no puede entender mi muy ingenioso y asombroso sarcasmo inteligente, entonces es un inútil.

Quiero que este chico se vaya, así que muestro el anillo de compromiso rápidamente, pero creo que él podría ser muy denso para saber lo que significa.

Normalmente, Joey y Dimitri estarían todo sobre ello. Como que le dirían al chico que se vaya. Que estoy tomada. Pero Dimitri está ocupado adulando a Kate, y Joey está tratando de recoger a alguna chica. Ángela está babeando sobre el chico, pero está tratando de actuar desinteresada.

Toco su brazo y digo—: Voy al bar. —Lo dije de una manera que le deje saber que el chico era todo de ella, y que me tomaría mi tiempo en volver.

Agarro las dos jarras vacías de nuestra mesa, digo algo vago acerca de volver, y me dirijo al bar para rellenarlas.

La barra está súper ocupada, así que me meto entre dos chicos sentados, balanceo las jarras hacia la barra, saco mis senos, y doy una gran sonrisa en dirección del bartender.

El chico sentado a mi derecha gira su banco, y me encuentro parada entre las piernas de Alec Volturi.

Alec ronronea—: Isabella Marie, mírate toda hermosa y brillante.

Alec siempre me ha llamado Isabella Marie porque su nombre es Alec Marie Volturi. Él pensaba que era genial que estábamos como emparejados. Y brillante, para nadie más, creo que tengo un aspecto grasiento y mi cara necesita un retoque. Pero brillante es la palabra de Alec. Y brillante es igual a perfecto para Alec. El ama los brillantes juguetes nuevos de todos tipos.

—Escuché que te comprometiste.

—¿Cómo escuchaste eso?

—Mis padres me dijeron. También me dijeron que nunca debí haberte dejado ir. Siempre me preguntan por ti, como estas y esas cosas. Pensaban que eras inteligente, divertida y con los pies sobre la tierra.

—Aw, eso es tan amable. Me gustaban tus padres, también.

—¿Y yo?

—¿A qué te refieres, y yo?

—¿Te gustaba? —Me da una adorable pequeña curva dulce de sus labios de libro de texto y una pequeña muestra de sus caros y perfectos dientes—. ¿Me amabas?

Pienso sobre cómo responder eso.

—En ese tiempo, pensaba que estaba enamorada de ti.

—Estaba enamorado de ti —dice dulcemente—. Creo que aún estoy enamorado de ti.

Ignoro la parte de aún enamorado de ti y digo—: Se sintió como si estuviéramos enamorados, pero nunca me dijiste.

—¿Recuerdas tu invierno formal?

—¿Cómo podría olvidarlo? ¡Lo arruinaste!

—No, antes de eso, antes de emborracharme. ¿Cómo te sentiste acerca de la noche, acerca de mí?

—Me sentí genial. Tenía una cita caliente, amaba mi vestido, amaba mi cabello. Honestamente, antes de que te emborracharas, la noche se sintió como especial. Me refiero a que, parecía que iba a ser especial, ya sabes, hasta que no lo fue.

—Aquí hay un pequeño secreto para ti, Isabella Marie. Iba a decirte que te amaba esa noche. Habrías sido la primera chica a la que le iba a decir eso y realmente lo sentía. Como que no estaba solo diciéndolo por sexo. También iba a darte mi pin de fraternidad. Hacerlo oficial.

—¿Querías darme tu pin? ¿Habría pasado mi vela, obtenido una serenata, y todo?

—Sí, lo habrías tenido.

—¿Entonces porque no me preguntaste?

—Estaba un poco nervioso. No estaba seguro sobre cómo te sentías. Me molestaba cuan unidos eran Edward y tú. Emmett también. Había escuchado rumores sobre Emmett y tú. Incluso te pregunté sobre ellos.

—Y yo te dije que Emmett y yo nunca estuvimos juntos.

—Lo sé, pero vivías con ambos. Ni una vez me invitaste a quedarme contigo. Siempre te quedabas en la casa de la fraternidad, y no lo sé, estaba nervioso, luego me emborraché, luego las cosas se jodieron. Ya sabes el resto.

—El resto. Como que lo dejé.

—Me sentí tan mal el día siguiente que llamé a mamá. Me dijo que te enviara las rosas más bonitas que pudiera encontrar y que enviara montones de ellas. Decía que de verdad lo sentía, en la tarjeta. Incluso la firme con amor Alec, pero no funcionó.

—El problema era que, no parecía que fuese sólo esa vez. Como si siempre estuvieras buscando pelea. Estaba acostumbrada a estar rodeada de chicos que evitaban las peleas. Que no tenían que probar su valor pelando. Me di cuenta que no eras la clase de chico con el que quería estar.

—Ya no soy así. He madurado, me gradué, conseguí un buen trabajo, y sé lo que quiero. Creo que es destino que llegué a ti esta noche.

—Me alegra que ya sepas lo que quieras, Alec. Estoy feliz por ti. ¿Así que, que quieres?

—A ti.

—¿A mí? ¡Estoy comprometida!

—Sí, pero SOLO estas comprometida. Aun no te has casado. Oficialmente aún eres soltera.

—Pero me quiero casar con Edward.

—Creo que deberías casarte conmigo.

—¿Casarme contigo?

—Tienes que admitir que nos divertimos juntos. Y este verano cuando tuvimos sexo, fue increíble. Tenemos una química increíble.

—Ambos estábamos ebrios, y nunca llamaste. No llamaría a eso química increíble.

—Tuve el presentimiento de que no querías que te llamara. Como si estuvieras saliendo con alguien.

—Oh, así que mi quizás saliendo con alguien te asustó, ¿pero yo estando jodidamente comprometida no?

—Déjame ver el anillo.

Orgullosamente le mostré todos los dos quilates del anillo. Incluso en la oscuridad del bar, puedes ver como atrapa la luz. Amo mi anillo. Alec sostiene mi mano y lo estudia.

—Podría hacerlo mucho mejor que eso.

Sé que esta es su manera de golpear a Edward. Como si el anillo no fuera lo suficientemente grande, o algo. Lo que no sabe es que es el anillo de mis sueños, así que golpeó mi gusto, también.

Se baja del taburete y envuelve su brazo alrededor de mi cintura. —Cásate conmigo en su lugar.

Abro la boca para decir algo, pero es como—: No he terminado. No te conformes con casarte con tu amigo. Eso es lo que hacen las personas cuando no pueden encontrar a nadie más. Como si no estamos casados a los treinta, nos casamos.

—No es así con Edward.

—Creo que lo es. Creo que si Edward y tu fuesen tan asombrosos juntos, habrían estado juntos en la universidad. Hablo en serio, cásate conmigo. Después llamamos a Edward y terminamos con él gentilmente. Dile que la boda se acabó, que nos casamos. Volaremos a las Vegas esta noche, conseguiremos una suite en el Four Seasons, y te compraremos un anillo nuevo. Uno que pondrá este en vergüenza. Estoy hablando de masivo. Cinco o seis quilates, todos para ti. Luego te conseguiremos un sexy vestido blanco y nos casaremos.

—Tus padres te matarían.

—No una vez que les diga con quien me escape. Tendrías todo lo que tu corazón deseara. Siempre. Eso es lo que puedo darte, Isabella Marie.

Con la frialdad de Edward esta noche y mi total locura (incluso si es mi locura feliz) con los planes de la boda ahora, huir a las Vegas suena liberador.

Miro a Alec.

Alec es adorable y sexy, y estoy un poco halagada por esto. Digo, ahora tengo a dos chicos que se quieren casar conmigo. Me siento un poco imparable. Así es como se debe sentir Emmett cuando anota el touchdown ganador.

—Isabella Marie, yo de verdad te amo. Cásate conmigo, y te prometo una gran vida. ¿Qué dices?

—Digo que debiste decirme que me amabas y darme el pin antes, en vez de emborracharte. También digo que después de que tuviéramos sexo este verano, debiste haber llamado. Pero no lo hiciste.

El lucia avergonzado. —Intenté decirte, después.

—¿A qué te refieres?

—Fui a tu casa después de enviarte las flores, pero no estabas ahí. Edward abrió la puerta, me dijo que probablemente sería mejor si te dejaba en paz. Emmett y dos gigantes jugadores de futbol caminaron detrás de él, todos asintiendo, dejándome saber que si no te dejaba en paz, tendría que responder a ellos. Además, ignorabas mis llamadas. Lo siento. Debí haberlo intentado más duro. Lo prometo, te haré feliz.

Bueno, dispara. Ahora me siento mal por Alec. Me siento mal porque no le agradecí las flores, y no escuche lo que tenía que decir. Me enoje, y estaba herida, y me aleje. Algún día, madurare y me daré cuenta que las personas la joden, y necesitas al menos escuchar lo que tienen que decir. Dejarles explicar antes de condenarlos por cualquier cosa que pienses que hicieron. No le di a Alec la oportunidad de explicar, y podría haber hecho alguna diferencia. Si lo hubiera escuchado antes, ¿estaría con el ahora? ¿O aun así habría terminado con Edward?

Recuerdo después que Edward me recogió del baile. Comí helado y solloce en su hombro. De verdad me gustaba Alec, pero Edward me dijo que no debía estar con un chico que no me tratara con respeto. Me dijo que merecía algo mejor.

Sonaba igual que mi padre cuando solía hablarme de Jake, y por primera vez, tome el consejo de Edward concerniente a un chico.

—Alec, siento no haber agradecido tus flores.

—Está bien —dice, y viendo una chispa de esperanza, me arrastra en un abrazo. No me importa el abrazo porque se siente como uno de esos abrazos cerrando-un-capitulo-de-tu-vida.

Bueno, lo hace hasta que Alec comienza a abrazar mi trasero. —Hablo en serio, Isabella. ¿Las Vegas esta noche? ¿Felices para siempre?

Felices para siempre.

No puedo evitarlo. Siempre que esas palabras cruzan mi mente, veo la cara de Edward. Sé que él es mi felices para siempre, incluso si me ignoro esta noche.

Seguro espero que este en lo correcto acerca de Edward.

—No puedo. Amo a Edward. No querría lastimarlo.

Alec pone su cara arrogante. —Te olvidará.

—Quizás no soy tan fácil de olvidar, Alec —digo en un tono listillo. El pensamiento de Edward olvidándome fácilmente me molesta.

Alec gruñe en respuesta. —Bien, pero cuando te divorcies de tu amigo en seis meses porque estabas equivocada, no vengas a buscarme. Esta es una oferta de una sola vez.

—Entonces no me amas en serio, y definitivamente hice la elección correcta. Fue bueno verte, Alec.

Está como, lo que sea.

Agarro las jarras llenas de la barra, le grito al bartender que lo ponga en mi mesa, y me apuro hacia la seguridad de mis amigos.

Incluso cuando sé que hice lo correcto, mi encuentro con Alec tiene mi mente girando. Sorbo mi cerveza como si fuera veneno y finalmente voy a casa.

Edward me espera despierto. —¿Te divertiste? ¿Quiénes estaban allá?

—Kate, Angela, Joey, Dimitri, um, Alec Volturi.

—Odio a ese tipo.

—Eso he oído. Me dijo que vino a casa a disculparse y lo que le dijiste.

—Oh. —Edward ladea su cabeza y me mira—. Fue por tu propio bien, sabes.

—¿Quieres saber que más me dijo?

—En realidad no.

—La noche del formal, iba a decirme que me amaba y preguntarme para usar su pin de fraternidad. Eso fue lo que vino a decirme ese día.

—No sabía eso.

—Sí, lo sé. Me gustaba mucho. Vino a disculparse y tú no tenías derecho a interferir.

—Emmett y yo estábamos cuidándote. Ese chico es un idiota.

—Ese idiota me pidió ir a las Vegas con el esta noche y casarnos.

—¡¿Él qué?! ¿No vio la roca? ¿No sabe que estamos comprometidos?

—Sí, sabía. Vio el anillo. Me dijo que merecía algo mejor, al menos cinco o seis quilates.

Edward lentamente se sienta de nuevo. Luce como si lo hubiese golpeado en el estómago. —Suena como que lo consideraste.

—Seré honesta, una parte de mi lo consideró. Antes de irme, intenté besarte, e hice cosas que normalmente amas. Prácticamente me empujaste lejos. ¿Acaso aún te gusto? No quiero casarme con alguien que ya está harto de mí.

Edward pasa sus manos a través de su cabello y suspira. —Princesa, solo necesitaba unos minutos para relajarme y aflojarme. Tuve un día ocupado. Solo quería sentarme, mirar el golf, y no pensar por unos minutos.

—Bueno, solo estoy diciendo, no es el mensaje que tu novia...

Edward me interrumpe. —Prometida.

—...debe recibir cuando se dirige a un bar lleno de calientes tentaciones.

Edward luce irritado conmigo por decir eso, pero usualmente digo lo que está en mi mente. Y mi mente está un poco molesta con Edward.

—Lo digo en serio, Edward. Elegiste al golf por televisión sobre retozar en el sofá conmigo. Y me enviaste al bar toda excitada.

Considera eso. —Probablemente no fue un movimiento inteligente de mi parte, ¿huh?

—Pienso que no tanto.

Edward agarra mi trasero y besa la parte justo debajo de la oreja que siempre me obtiene. Pone sus labios sobre mi oreja y susurra—: ¿Entonces eso significa que aún estas excitada?

Tengo que darle un poco de mierda. —En realidad, ya me encargué de eso.

Probablemente no estoy siendo convincente desde que estoy pasando mi mano debajo de la cintura de sus shorts. Edward es tan caliente. No puedo evitarlo.

—Eres una chica muy desobediente por siquiera pensar en casarte con alguien más. Señorita, ve a tu habitación —dice en una profunda voz de "acabas de ser capturada por el director llenando la piscina de la escuela con peces dorados".

Y por un segundo, pensé que podría estar en problemas, pero entonces sonríe con esa sexy sonrisa y me lleva dentro de la habitación, y um, bueno, probablemente puedes descifrar el resto.


*Es una posición en el futbol americano, son miembros del equipo defensivo.

Próximamente:

—Bien. Ya he terminado de casarme contigo. Buscaré un hombre de verdad para casarme. ¡Uno que esté dispuesto a cuidar de mí cuando estoy en una crisis y lo necesiteee!

Hola! Felices Fiestas! Se lo esperaban?! Un poco de tentacion para bellita y casi cae :P Nos vemos pronto!

Saludos :)