Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…
Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D
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Capítulo 37:
Sus labios se abrieron e intentaron articular, mas no podían. Estiró su mano, pero a la mitad… Terminó por caer al suelo rendida e inconsciente
Con una mezcla de indiferencia y pena por ella, la cargo en su espalda y regresó junto al rubio de cicatriz que esperaba impaciente
- ¿Cómo se encuentra? - preguntó acercándose
- Sólo esta desmayada. Debe ser el efecto del sueño criogénico -
- Vámonos, los demás deben estar esperándonos - señaló atrás de él en dirección al elevador a lo que el castaño asintió
El regreso a la entrada del pabellón fue lo más fácil de toda la tarea, Seifer iba tras Squall cuidando que nos los siguiera o viera alguien, ambos sin mediar palabra alguna
A las afueras, un avión de carga blanco se encontraba aterrizado a unos metros del lugar, la compuerta permanecía abierta y alrededor de ella estaban los SeeD's esperando con una impaciencia que se transformó en emoción cuando Selphie y Zell señalaron hacia la entrada, viéndolos salir sanos y salvos
- Las comunicaciones se cortaron. Pero al parecer me preocupe de nada - decía Ophelia recibiéndolos
- ¿Cómo se encuentra? - le preguntó Selphie a Squall
- Esta bien - respondió con un ceño fruncido más de lo normal avanzando al interior de la nave -, pongamos marcha, es mejor salir de aquí de una vez -
En poco más de una hora llegaron a la casa de la familia Visso, en Grandidieri. Más que una casa parecía una quinta de amplios ventanales; de tonos color crema y marrón claro; tejas color naranja; árboles frondosos; césped suave que se extendía más allá del horizonte; flores de color, amarillo, naranja, azul, morado. Mas apartado, un establo con chocobos de diferentes colores y tamaños
- Nuestras vacaciones se han adelantado sólo un día - comentaba Ophelia quien iba al frente camino a la puerta de la estancia -, es muy grato para mi mostrar la hospitalidad que han poseído los Visso desde hace muchas generaciones -
Era una puerta antigua de la época colonial; un muy corto pasillo les aguardaba y al final, había un patio interior en forma rectangular con un jardín adornado con las mismas plantas de las afueras; a los extremos del mismo, un camino que lo rodeaba, el de la izquierda daba paso al comedor y el de la derecha a la cocina; al fondo estaba al área de las habitaciones, habían seis dormitorios de cada lado con su baño propio, sumando doce en total; siguiente a ello se extendía una sala bien iluminada por los ventanales con muchos muebles y una gran biblioteca de madera con cientos de libros de temas varios. Al fondo de la sala había una gran puerta de cristal que daba a la parte trasera de la casa, la cual tenía una amplia alberca con varias sillas de piscina y toldos amplios con mesas y sillas. Más al fondo, un balcón de granito blanco del que se podía ver las extensiones de bosques que habían abajo y que se alargaban igual que el césped
- Compartirán habitaciones. Mi familia es numerosa, y como les dije que vendría unos días antes que ellos, eligieron sus habitaciones por anticipado, así que nos quedan cinco habitaciones. Una es para mí, espero sepan distribuirse entre ustedes -
- Yo dormiré con Seifer - se adelantó Quistis
- Yo con Selphie - dijo Irvine
- Zell... Tendré que dormir contigo - dijo Mid sin mucho entusiasmo
- Supongo, espero no seamos malos compañeros de cuarto - respondió de igual manera
Sabía que era un juego de ellos, pero Xian debía de estar jugando con él. Sólo le quedaba un compañero posible y no podía creer todavía que fuera ella, el incrédulo Squall fruncía las cejas y labios a la anfitriona, casi se podía oír un rechinar de dientes acompañado de un gruñido
- No lo había visto de ese modo, mi error, discúlpame. Pero no creo que haya más nada que hacer - respondió Ophelia avergonzada - Estoy segura de que la pasaran muy bien los dos - añadió casi con dotes de atriz
- Es como lanzarlo hacia los lobos - susurró Zell a Irvine
- Si, no hay duda de ello. Si lo ves desde mi punto de vista estamos haciendo lo mismo con ella -
- Serán unas vacaciones para recordar -
- No hay duda de ello, mi amigo - añadió Irvine en un murmuro
Se separaron en pequeños grupos para ver sus habitaciones y ponerse a gusto mientras Ophelia y Seifer, se encargaron de trasladar a Rinoa a uno de los cuartos
- ¿Quién la vigilara? - preguntó Ophelia cruzada de brazos, observando a la bruja dormir
- No será necesario - Ophelia se encogió levemente de hombros
- ¿Pasó algo cuando la encontraron? ¿Algo de lo que discutimos cuando estábamos en Balamb? -
- No lo sé, al parecer ya estaba así de dormida cuando la recibió. No me dijo nada -
- Ya - Ophelia hurgó en el bolsillo de su pantalón y extendiendo su mano, le entregó un brazalete Odine -, si es nuestra aliada, no significa que no pueda hacer algo más que precipitado, ya sabes, tenemos que cuidarnos las espaldas -
- Lo sé. Espero que no todo este perdido. ¿Qué pasará si ella termina siendo Artemisa? -
- En el peor de los casos tendremos que aniquilarla. Si todos se acobardan… Yo lo haré. Yo la mataré y tomaré sus poderes - respondió de manera fría. Pero muy en el fondo de ella había temor. No por tener que asesinarla, sino de tener que recibir sus poderes
- No será necesario llegar a tales extremos y de ser asi, ¿estas segura de querer ser una bruja? -
- Soy la persona más equilibrada que podría existir, escasas veces pierdo el control de mi misma. Ella es un caso especial, no pidió ser una bruja y sin embargo lleva a cuestas ese peso, lo que no sabe es que no puede hacerlo sola, necesita a la persona adecuada, su caballero, pero él llega, se limpia las manos, optando por olvidarse del asunto. Aunque debo reconocer que ha soportado mucho el dolor de ese peso, demasiado tiempo y a pesar de tener otros para ayudarla, no es suficiente… - decía con dolor y pena por la joven bruja - Aunque eres arrogante y algunas veces un completo idiota, eres una buena persona Seifer Almasy, nunca lo olvides - agregó haciéndole una reverencia para luego retirarse
El rubio se sentó en el borde de la cama pensando en aquellas palabras que en su mayoría le hacían sentirse impotente "a pesar de tener otros para ayudarla, no es suficiente". Si, sabía que la ayuda que le prestaba no bastaba, pero siempre estuvo y ahí estaba, había un algo, un lazo, un vínculo que le hacía no alejarse de ella
Rinoa se despertó de un sobresalto, la causa fue una de las pesadillas que se hacían tan recurrentes aun estando en su prisión criogénica. Su respiración era agitada y no dejaba de recorrer la habitación con su vista, confundida, aturdida y con la visión dándole vueltas a cada rato puso un pie en el suelo, sin embargo no tenía la fuerza suficiente como para mantenerse y cayó al suelo. El miedo la impulsaba a tener fuerzas para avanzar, así que se arrastró hasta la pared con la que logró levantarse, y sosteniéndose, avanzó hasta la puerta
Hasta que al fin, luego de detenerse por su actual condición un par veces, llegó hasta la cocina, revisó en cada uno de los estantes de las encimeras encontrando un tarro de azúcar del que vertió poco más de la mitad en una jarra de agua del refrigerador, comenzó a beberla de manera desesperada, sintiendo un hilillo de agua fría correrle por las comisuras de los labios, mojándole el vestido blanco
- ¿Habrá sido cierto aquello? O ¿sólo otro sueño en el que me todavía me encuentro? - se cuestionaba a si misma perdiendo el sentido de la realidad. Ya le había pasado en más de una ocasión dentro de su prisión criogénica
Se sentó en uno de los taburetes altos de la larga mesa de granito, recorriendo lo que le había pasado y con una pregunta rondando su mente una y otra vez. Su monólogo mental fue interrumpido al oír unos pasos lejanos, se levantó rápidamente y sigilosamente se escondió detrás de la mesa esperando que quien fuera entrase por ahí. Escuchó un bostezo y seguido la puerta de la nevera abrirse
- ¡Alto ahí! - murmuró acercándose a la espalda del sujeto
Éste se tensó un poco y giró su cabeza para poder observar a su atacante, la tenue luz de la nevera iluminó parte de su rostro y cabellera resultando ser Squall
Una rápida expresión de sorpresa apareció en su rostro para luego convertirla en un ceño fruncido, ella confundida e impresionada comenzó a retroceder torpemente hasta que chocó con un taburete que la detuvo
- Estoy soñando, estoy soñando - cerró sus ojos y se encogió llevando sus manos a sus oídos
Squall se había girado, quedándose frente a ella sin comprender demasiado lo que estaba pasando y cómo reaccionar ante tal respuesta. La tomó de las muñecas apartando sus manos de los oídos forzándola a verlo segundos después, había quedado en una especie de trance, ¿Tanto tiempo había pasado desde que no se veían y estaban tan cerca?
- Deja de comportarte como una loca… - le reprendía con autoridad - Estamos en el bosque Grandidieri, en la casa vacacional de los Visso, deberías dormir, mañana hablaremos - dijo después de unos segundos soltándola para retirarse a su cuarto
Más tarde, entre las ocho y nueve de la mañana, la mayoría se despertó y salió de sus habitaciones encontrándose en el pasillo. Iban de camino a la cocina cuando escuchaban el golpeteo del metal y el sonido del aceite caliente friendo algo, sin entender muy bien que pasaba y aun soñolientos entraron
Rinoa preparaba un desayuno para muchas personas, con gran agilidad y ánimos, giro, los vio y volvió de nuevo a los sartenes, puso la panqueca junto con las demás en un plato, se lavó rápidamente las manos, las secó con un paño de cocina a la mano y se dio media vuelta para verlos con una felicidad sólo apreciable en sus ojos. Ellos no se movían, pero ella esperaba nerviosa su reacción
- ¿Alguien puede decir o hacer algo? - preguntó Mid harta del silencio que se le hacía incomodo - Es desesperante -
- Les hice el desayuno, no sé cuántos sean, pero hice la misma cantidad de lo que hacía cuando estaba con los búhos del bosque, espero sea suficiente - decía recorriendo sus ojos por todos lados nerviosa e incómoda
- Tienes los ojos de color ámbar, debe ser por eso que están paralizados, dales tiempo para que reaccionen - decía la pelinegra avanzando a la encimera donde estaban amontonadas las panquecas. Tomó un plato, se sirvió, tomó mantequilla, la unto en su desayuno y aun así no reaccionaban - Están buenas - elogiaba con la boca llena -, sírvete, come algo, aún estás pálida -
- Huele sabroso - decía Seifer desde el pasillo del patio interior deleitándose con el aroma de las panquecas que casi podía sentir en su paladar, un olor que reconocía muy bien
Un bostezo provino de sí mismo, oyéndose desde la cocina, él junto con Ophelia y Squall, eran los últimos en despertar, entraban en la cocina, el rubio y el castaño se masajeaban los parpados, el trío se detuvo en la entrada al ver a las estatuas vivientes
- ¿Cómo te encuentras? - le preguntó el rubio de cicatriz acercándosele
- ¿Pero qué haces tú aquí? ¿No deberías estar en prisión con los demás? - le preguntaba aun sorprendida de verlo
- Es una larga historia para la que hay tiempo de sobra, te has perdido de mucho en estos meses - respondía calmándola - ¿Pero cómo te sientes? ¿Estás bien? -
- Estoy bien, no te preocupes. Me sentí mareada al principio, pero ya se me pasó. Tal vez los ojos sean para preocuparse, pero hasta ahora no me han afectado en absoluto -
- Bien - asintió restándole ya importancia al asunto - Hacía mucho que no probaba tus panquecas, es lo único que te sale bien -
- No te burles, no es mi culpa - respondía Rinoa cruzándose de brazos
- Debe ser una broma - dijo Mid incrédula
- Ojalá fuera una broma… - respondió Seifer con terror recordando la primera vez que probara algo que no fueran sus panquecas
- ¿Y a ellos que les pasa? - curioseaba Ophelia
- Están en shock por ver a Rinoa y con ese color de ojos - respondió la pelinegra de nuevo con la boca llena -, yo pienso que no hay ningún problema, hasta el desayuno nos preparó - agregó tragando el bocado para tomar otro
Rinoa terminó por acercarse a los petrificados haciendo un montón de señas frente a sus caras hasta que por fin Selphie reaccionó abrazándola y Zell con un grito de felicidad; seguido Quistis e Irvine que sin muchos sobresaltos mostraban su emoción. Volviendo a la normalidad, cada uno tomó un plato y se sirvió
- No debieron haberlo hecho, yo quería estar ahí, es mejor para todos que yo esté en el pabellón de la bruja. Si no es por el brazalete Odine, podría estar haciendo alguna locura -
- Lo siento, pero así como tú no consultaste con ninguno sobre ir al pabellón de la bruja y fuiste por tu cuenta, nosotros decidimos sacarte de ahí sin pedirte permiso - refutaba Seifer
- Algo falla en tu plan. Respóndeme entonces… ¿Cómo planeas resolver el problema de mis poderes? Desde que me desperté los tengo de este color y no veo vaya a mejorar - alzaba el tono de voz, comenzando a molestarse
- No lo sé, ya pensaremos en algo -
- ¡Si, en devolverme a Esthar! - exclamó golpeando la mesa con sus manos
- ¡Nunca! - rebatió Seifer imitando su expresión
- Ya tranquilícense los dos - interrumpió Quistis elevando su tono el mismo nivel, pero a diferencia de ellos, era calmado -, no es momento para pensar en eso, no hasta que sea nuestra única e incuestionable opción. Todos, inclusive los que se negaron desde un principio a nuestra causa por ayudarte, hicimos nuestro trabajo para sacarte de ahí, aun después de que te dimos por desaparecida y luego Laguna y Alexander nos hicieran creer que estabas muerta… - en seguida suspiró tranquilizándose - Así que, no desperdicies nuestro esfuerzo, por favor -
- ¿Que pasará si el brazalete no es suficiente y llego a matar a uno de ustedes? Dime, ¿qué harán? ¿Seguir intentando controlar mis poderes hasta que los mate a todos? -
- Si eso llega a pasar, sin importarme que pueda heredar tus poderes, yo misma te exterminaré antes de que tú lo hagas - respondió Ophelia con decisión y su mirada más helada
Tales palabras hicieron crecer la tensión, haciendo que el silencio se prolongara por unos segundos
- Estoy segura de que no es necesario llegar a tales circunstancias, Ophelia - decía Selphie algo nerviosa
La rubia la observó con una mirada que le comunicaba que esperaba eso. De hecho todos esperaban no tener que llegar a tales extremos
Después del desayuno, todos a petición de Rinoa, se reunieron en la sala de estar para ponerla al corriente sobre lo que había pasado desde que fue puesta a dormir en el pabellón de la bruja. Squall se rehusó sin poner pretextos, ninguno se negó, seguían comprendiendo la razón por la que no se quedaba, pero eso no les quitaba el derecho de reprochárselo
Al mediodía, Ophelia propuso dar un paseo a chocobo por las extensiones del terreno que pertenecía a su familia
En el establo había un gran número de chocobos adultos y jóvenes, aproximadamente unos veinte que correteaban alegres por todo el lugar, los había del típico color amarillo, rojos, negros, unos pocos blancos y un par verdes
- Tengan cuidado, los que tienen las cintas en sus patas son amistosos, el resto aún son salvajes, no quiero que alguien se vaya sin un ojo o un dedo, por favor - advertía desde las afueras de la cerca del establo
- Joven Ophelia, encantado de verla por acá - saludaba un hombre de unos cuarenta años muy desprolijo debido a su oficio con un sombrero de cuero, una camisa a cuadros roja y unos vaqueros negros
- Hola, Adrian, tiempo sin vernos, ¿cómo va todo por aquí? -
- El destino ha sido amable con nosotros, desde hace mucho que no entran las criaturas al establo a cobrar la vida de uno de los chocobos, sólo encontramos sus cadáveres, los chocobos se defienden bien, creo que es gracias a Veloz -
- Es el más prometedor de todos los ejemplares junto con Amy - respondía Ophelia -, ah lo siento, Veloz es ese chocobo blanco y Amy es la otra negra que está a su izquierda, son una pareja, nacieron aquí aproximadamente desde que llevaba unos tres años en el jardín y con el tiempo se hicieron los jefes de la bandada -
- ¿Van a pasear por los bosques? -
- Si, Adrian, ellos son unos amigos míos del jardín - señalaba la rubia al grupo tras ella que instintivamente lo saludó
Unos minutos después, Adrian los condujo al interior del establo donde estaban las monturas para los chocobos, le entregó una a cada uno, les explicó cómo debían ponerla y se dirigió a la puerta del cercado
- Irán por parejas, si no los salvajes podrían agitarse y poner nerviosos a todos. Lo que harán es lo siguiente: entrarán; verán al chocobo que quieren, recuerden que sólo deben escoger a los que tienen las cintas en sus patas; recorran un poco el cercado para que se acostumbren a su presencia, si las crías o un adulto se les acercan, cosa poco frecuente, no se pongan nerviosos, dejen que ellos los reciban a ustedes; ya más calmado, colóquenle con calma y decisión la silla a su chocobo; terminen de ensillarlo, acarícienlo para que sepa que todo estará bien y ganarse su confianza; y por último se montan en él vienen y le dan de comer una porción de verdura Gysahl como premio - explico con detalle - Joven Ophelia, lo mejor será que usted vaya primero con alguien -
- Si, Adrian - asintió recorriendo su vista entre los demás -, Zell, ven conmigo, te veo más nervioso que el resto -
- ¿Qué esperabas? es todo un gallina - agregó Seifer
- No es momento para que te molestes, vamos - interrumpió llevándose al tatuado al interior del cercado
La mayoría de los chocobos centraron su atención en la pareja e inmediatamente uno de color rojo emprendió la carrera hasta Zell batiendo sus alas frente a él. Ophelia tomo de la muñeca a Zell fuertemente con su mano libre para que no se apartara y puso una postura defensiva
- Quédate tranquilo, sólo te está probando - le dijo con la vista fija en el chocobo
El de color rojo dejó de batir sus alas, se paró firme frente a ellos, acercó su rostro a Zell, le tocó la frente con su pico, se retiró y movió un poco sus alas al tanto que ululaba alegremente
- Esto es extraño, obviémoslo. Ponle la silla ahora - le ordenó Ophelia
El tatuado montó al chocobo rojo, lo corrió alrededor del cercado para volver junto a la sección donde estaba el encargado del establo que le dio la verdura Gysahl, y con gusto se la ofreció al chocobo
- Bien. Mid, ven - llamó la rubia
La pelinegra más que emocionada y exaltada, entró al cercado, corrió hasta uno verde claro de aspecto salvaje quedándose frente a él, cuando le colocó la silla este de un movimiento se la quitó y abriendo sus alas, de una zancada, tumbó a la pelinegra al suelo. Rápidamente Mid reaccionó apartándose, no sin antes recoger la montura. Cuando el chocobo se disponía a dar pisotones intentando herirla, otro de un color negro entró en escena chillando y abriendo sus alas al máximo, logrando así ahuyentar al de color verde
- Lo primero que le dices que no haga y es lo primero que hace - gruñía Ophelia frustrada
- Pensé que funcionaria, es lo que suelo hacer con los nuestros, son más fáciles para domar - decía Mid llevando a toda velocidad al chocobo negro al que parecía encantarle, para darle el premio que Adrian le entregaba - y sin importar mi error, pude montar uno -
Zell y Mid terminaron por salir del cercado montados en sus chocobos rojo y negro respectivamente. Ophelia no llamó a nadie más, sólo silbo muy agudo y un chocobo de color blanco se le acercó. La rubia lo acarició un par de veces como si ya lo conociera, le puso la montura rápidamente como algo sencillo y lo montó
- Él es Poe, ha sido mi chocobo desde los cuatro años -
- ¿Ya montabas desde los cuatro años? - preguntó Selphie
- Sí. Adrian y mis padres me han enseñado desde tan corta edad. De hecho llegue a vivir aquí un par de años antes de tener la edad requerida para la admisión al jardín de Balamb - respondió saliendo con Poe del cercado
Los próximos fueron Quistis y Seifer, quienes montaron dos de color amarillo; seguido de Selphie e Irvine con uno verde y rojo respectivamente y dejando para el final a Squall y a Rinoa
- Esto será complicado - suspiró Ophelia
- Pero tienes que admitir que será divertido - contradijo Mid
Una vez dentro Rinoa y Squall en el cercado, dieron unos pasos alrededor, recorriendo la mirada por el establo y los chocobos
- Hagamos esto rápido - le dijo Squall sin mirarla
- Me quitas las palabras de la boca - respondió ella de la misma forma y en el mismo tono frío y despectivo
- Vamos por esos dos de ahí - indicó observando a una pareja de blancos
- Mejor a esos dos - señalaba a la derecha a uno negro junto a uno amarillo
- Los blancos se ven más tranquilos - argumentaba Squall
- Igual el negro y el amarillo -
- Vayamos por los blancos - insistía
Rinoa suspiró sonoramente, tratando calmarse, sabiendo que no era nada bueno y menos con el descontrol de sus poderes. Además de poder comenzar una estúpida discusión entre los dos, así que todavía enojada terminó cediendo ante Squall optando por ir a por la pareja de chocobos blancos
- No les digas nada - interrumpió Ophelia a Adrian que intentaba advertirles
- ¿Está segura, Joven Ophelia? -
- Si, hasta que no sea necesario entrar, mantén la boca cerrada - respondió sin miedo al peligro inminente
- ¿Por qué lo mandas a callar? - le preguntó Seifer
- Aunque esos chocobos blancos tengan las cintas en sus patas, siempre han sido muy testarudos, no importa las veces que los hayas montado, siempre se comportaran de la misma manera cuando lo hagas. Los únicos capaces de montarlos son los gemelos -
- ¿Y no es peligroso? - corroboraba Quistis
- ¡Claro que lo es! Pero pase lo que pase se quedaran aquí- ordenó con autoridad y seriedad
El comandante y la bruja se fueron acercando hacia los chocobos a paso lento y seguro... A pocos pasos, uno de ellos ululó tan agudo que se llevaron las manos a los oídos instintivamente. El otro lo siguió y seguido comenzaron a alterarse, batiendo sus alas agresivamente, el más grande se acercó dando intentos de picotazos para ahuyentarlos
Rinoa aprovechó con rapidez para ensillar al otro y de dos zancadas montarlo. Comenzó a halar las riendas para dominar al ave que se retorcía, demostrando con rotundidad su negación a la situación
- ¡Quédate tranquilo, maldición! - exclamaba, comenzando a irritarse, aun luchando con las riendas y la bestia
- ¡Cuidado! - exclamó Squall observando que el grande cambiaba de objetivo
La pelinegra giró su vista y antes de recibir un picotazo peligrosamente cerca de su cuello y rostro, movió con fiereza las riendas y a pocos centímetros su atacante retrocedió, previniendo atacar a su compañero. Pero al intentar volver a atacar se vio ensillado y al instante siguiente con el castaño en su espalda
Cada uno lidió un par de minutos más con sus respectivos chocobos aparentemente indomables. Cuando se tranquilizaron, ambos se miraron por unos segundos con las cejas pronunciadas y una sonrisa de satisfacción por su logro. Condujeron a sus monturas hasta Adrian y les dieron las respectivas verduras Gysahl
- Pensaba que iba a ocurrir algo horrible - comentó Ophelia algo asombrada
- ¿Cómo qué? - preguntó Rinoa
- No sé, un ojo o un dedo menos - respondió - Pico y Garras son hermanos, pero desde polluelos han sido los más tediosos para montar y los más importantes a la hora de defender el lugar de los molbol -
Adrian dijo algo a la noble y después se había adentrado en el establo para continuar sus labores diarias. Ophelia sin esperar más, ordenó a su chocobo avanzar hasta ponerse al frente, para comenzar a explicarles las órdenes que se les daban a las aves grandes para que avanzaran en un simple caminar, trote o carrera; o simplemente se detuvieran
- Debemos ir a toda prisa, Adrian me dijo que últimamente se han avistado muchos Molbol, por lo que es mejor ir a toda velocidad por el bosque hasta llegar a la playa, por favor que ninguno me pierda de vista, porque será difícil encontrarlo. Si eso llega a ocurrir, sigan su camino sin desviarse hacia el este y cuando lleguen al risco hacia al norte y se encontraran con el camino de piedra, usen su sentido común para bajar - agitó las riendas con fuerza como si tuviera dos látigos en sus manos y Poe comenzó a correr a gran velocidad. El resto la imitó
Atravesaron las vallas de acero reforzado que protegía los terrenos de la gran casa y cuando se dieron cuenta de ello se encontraban ya adentro de las extensiones del frondoso bosque de Caobas y Cedros Amargos; corriendo por un estrecho camino de piedra
- ¡Molbol, Cuidado! - gritó sin ver hacia atrás al ver unos tentáculos saliendo desde la izquierda
Dirigió a Poe hacia la derecha para esquivarlo y luego a la izquierda para no salir del camino, así como los otros también repitieron la acción
En unos minutos tenían a unos metros el risco y la playa. Siguieron avanzando hasta un corral bajo el risco. Fue cuando Ophelia notó que nunca miró hacia atrás, verificando que estuvieran todos con ella
- ¿Estamos todos? - preguntó, para fruncir un poco el ceño
Del grupo solo faltaban tres de ellos
- ¿Dónde están? - preguntó
Por sus expresiones, al parecer ninguno se detuvo a mirar hacia atrás y tampoco habían escuchado nada
- Venían detrás de nosotros - dijo Zell mientras Mid concordaba con el
- Seguro fueron atacados por el Molbol - agregó Quistis con una seriedad que cubría gran parte de su preocupación y miedo por lo que podría haber pasado
- ¡No digas eso! - exclamó Selphie impacientada más por la desaparición de Irvine que de los otros dos
- No obstante es una de las posibilidades, Selphie - añadió Seifer
- O Pico y Garras atacaron al Molbol por voluntad propia - objetó con firmeza Ophelia apretando con fuerza las riendas de cuero, con rabia
Continuará…
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