Queridos lectores, les traigo una actualización de 18 páginas que está llena de toda clase de sentimientos.

También les hago el anuncio de que a partir de este punto, entramos en la recta final de esta historia.


CAPÍTULO 35

"Enfrentamientos"


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Kurt avanzaba con su carrito de compras por el largo pasillo del supermercado mientras pensaba en su familia y como días atrás al regresar a casa se había encontrado con la escena más hermosa e inesperada: Blaine y Steph reían juntos en la sala mientras comían unas galletas. Y aunque no entendía lo que había ocurrido, puesto que al salir las cosas aún seguían mal entre ellos, casi corrió a abrazarlos.

Una sonrisa se formó en su rostro y se detuvo frente al estante de los fideos, tomando una caja para lasaña ya que a sus dos amores les encantaba y quería sorprenderlos. De pronto sintió que alguien se paraba a su lado, más siguió tomando los artículos para la comida del mes sin prestar atención, hasta que una voz que conocía muy bien retumbó en su oído, haciéndolo girar la cabeza lentamente.

—Señora Anderson —dijo casi en un susurro.

—¿Quién diría que te encontraría aquí?

—Lo raro es que usted esté haciendo compras en este lugar que se encuentra muy lejos de su hogar —Su tono fue lo más firme y tranquilo que pudo. Su seguridad había crecido y también había ganado una gran confianza en sí mismo, y aunque ella lo ponía nervioso, no estaba dispuesto a permitir que volviese a intimidarlo… O al menos lo intentaría.

—¿Vas a decirme dónde puedo ir y dónde no?

—Sólo hice una observación —Empezó a caminar para alejarse.

—¿Es que no has aprendido nada de educación en todo el tiempo que has estado con mi hijo?

—Tengo la suficiente educación…

—Si así fuera, no te irías dejándome con la palabra en la boca.

—Por lo que más quiera, Sra. Anderson, se lo pido, déjeme tranquilo —Se detuvo al notar que la mujer mayor no paraba de seguirlo—. ¿Por qué disfruta atormentándome de esta manera?

—Estás muy equivocado, no busco atormentarte, sólo quiero lo mejor para mi hijo. Tú como padre deberías entender eso.

—¿Y por qué no soy lo mejor para él, según su criterio? ¿Quizá porque el día que me conoció yo no llevaba puesto un traje elegante si no ropa sencilla y desgastada por el uso? ¿O porque en lugar de vivir en una gran mansión lo hacía en una casa humilde? Eso no me hace menos ni una mala persona.

Amo a Blaine, me preocupo por él, procuro su felici…

—¡Eso no es suficiente! ¡Y si realmente lo amaras te darías cuenta del daño que le haces!

—¿Pero yo qué mal le estoy haciendo?

—Eres tan codicioso y egoísta que no puedes ver cuánto perjudicas a quien dices amar. Le costaste su amistad y asociación con Scarlett, una de las mejores y más reconocidas empresarias del país. ¿Qué más vas a hacer ahora? ¿Qué otra cosa piensas quitarle?

—Yo… —Negó con la cabeza— No tiene idea de lo que dice ni de lo que pasó con ella, y no voy a discutir ese asunto con usted.

—Eres tan corriente. Pero qué otra cosa se puede esperar de alguien como tú.

—No voy a permitir que me siga ofendiendo.

—¡Yo no voy a permitir que hagas sufrir a mi hijo!

—¿Sufrir? ¡Yo no lo hago sufrir! ¡Usted y su esposo son quienes lo perjudican!

—¿Cómo te atreves?

—Cada vez que tiene un encuentro con alguno de los dos, le hace daño. La última vez que estuvo con usted, regresó mal. No sé qué le dijo o le hizo, pero realmente le afectó.

Dice querer lo mejor para Blaine, ¿no cree entonces que ya es tiempo de que lo deje hacer su vida en paz?

—¡Realmente eres atrevido!

—No lo soy. Me preocupo por mi esposo que es diferente.

—¡Yo me preocupo por él! ¡Quiero que esté bien!

—Lo está. Blaine está muy bien junto a mí y a Steph.

—¡No entiendes nada! —Bufó negando con la cabeza.

—Claro que entiendo. No cree en él, no cree que sea capaz de tener una vida feliz, tranquila y exitosa sin que usted o su esposo estén sobre él todo el tiempo. Piensa que no puede elegir a una pareja o que no…

—Sé de lo que mi hijo es capaz, y estoy muy orgullosa de él, pero a veces toma malas decisiones.

—No voy a continuar teniendo esta discusión con usted, así que me retiro.

—¿Acaso sabes ya lo que le afecta tanto de su pasado?

—No veo que relación tenga con esto, pero no, y no voy a presionarlo para que me lo diga. Sin embargo, sé que es lo suficientemente doloroso como para que no quiera hablar de ello todavía, y respeto y apoyo su decisión. Cuando esté listo, me lo dirá, mientras tanto no tengo por qué estárselo recordando todo el tiempo. Y siendo honesto, tampoco entiendo el afán que usted tiene en eso.

—Desde que te casaste con Blaine te has vuelto bastante irrespetuoso… O tal vez siempre fuiste así pero ahora ya te crees con derecho y sacas las garras.

—Sigo siendo la misma persona a la que usted se ha negado a conocer y darle la oportunidad. Simplemente mi familia es lo que más amo, y no voy a permitir que nadie la lastime. Y si por ella tengo que convertirme en una fiera para defenderla, entonces lo haré.

—Tu familia —dijo en tono de burla—. Tanto te importa y ni siquiera tienes idea de lo que le pasa a tu esposo.

Te hago una pregunta sencilla, Kurt. ¿Sabes quién es Connor y el papel que tuvo en la vida de Blaine?

—No voy a indagar acerca de alguien que ya no está en su vida. Su pasado le pertenece sólo a él y es su decisión si quiere compartir ese recuerdo conmigo.

—¡Qué equivocado estás! ¡Esa es una de las primeras cosas que deberías haber aprendido sobre él! Pero claro, no te interesa porque ahora vives es una nube, estás rodeado de lujos y todo lo que nunca tuviste, y crees que eso lo es todo en la vida. Has construido una burbuja de fantasía, pero en algún momento va a explotar y entonces te estrellarás contra el suelo.

Cuando Blaine se dé cuenta que tú y tu hija no son más que un repuesto, un alivio temporal, todo terminará.

—En primer lugar, no vivo en una burbuja, sé lo dura que es la vida, lo crueles que pueden llegar a ser las personas, sé de angustias, de sacrificios y de muchas cosas de las que usted no tiene idea.

Segundo, sé que lo que está diciendo no es verdad. Blaine me ama tanto como yo a él, y también ama a Steph. Y si usted se hubiese tomado el tiempo de compartir con nosotros, se habría dado cuenta de lo maravillosa que es nuestra relación y la gran familia que formamos.

—Ya lo vi pasar por eso una vez, así que sé muy bien que mi hijo sólo está jugando a la familia feliz.

—¡No pienso seguir escuchándola! —Se dio la vuelta y caminó con paso firme—. ¡No voy a permitir que nos haga daño!

—¡Blaine sabe que no eres más que un pasatiempo, por eso te mantiene al margen de lo que le ocurre!

—¡Eso no es cierto! —dijo entre dientes y siguió caminando.

—Por algo no te ha hablado sobre su ex esposo —Kurt se detuvo automáticamente—. Así es, Blaine estuvo casado con Connor, y estaba completamente enamorado de él. Juraba que era el amor de su vida, así como ahora lo hace contigo.

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Blaine y Steph se encontraban en el comedor sentados mirando con un gran brillo en los ojos las porciones de lasaña que habían sido colocadas en sus respectivos platos.

—Esto huele delicioso, amor.

—Sí, papi. Huele riquísimo.

Kurt sonrió a medias y se acomodó en su silla, dándole miradas disimuladas a su esposo mientras comía, intentando prestar atención a lo que este y su hija decían.

Tenía emociones encontradas, pero no podía dejarse llevar por ellas. Sabía que lo correcto era hablar con Blaine calmadamente sobre la información que le había sido develada. En su mente formulaba las preguntas que le haría, y no podía evitar sentir un cierto temor por las respuestas, a pesar de estar seguro del amor que este sentía por él.

—Papi… ¿vas a ir? ¿Papito?

—¿Qué? ¿A dónde?

—A la reunión con los papás que habrá la próxima semana.

—Claro, mi princesa. Sólo necesito que me indiques bien el día y la hora para organizarme.

—Van a enviar una nota.

—Bien —Sonrió suavemente.

—Mi papi Blaine también irá, y todos juntos vamos a…

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—Precioso —dijo Blaine estando ya a solas en la habitación con su amado—, ¿qué te ocurre? Estuviste distraído durante el almuerzo.

—Necesito que hablemos sobre algo.

—Seguro. ¿De qué se trata?

—Pero te pido total honestidad de tu parte.

—¿Cuándo te he mentido?

—No me refiero a eso sino a que necesito que me contestes todo lo que voy a preguntarte, y que no omitas nada.

—Sí, por supuesto.

Kurt respiró profundamente y se sentó en el borde de la cama, mirando fijamente a su esposo—. ¿Quién es Connor?

Los ojos de Blaine se abrieron con gran sorpresa y sintió una corriente helada por todo su cuerpo—. ¿De dónde sacaste ese nombre?

—Después yo aclararé tus dudas, pero ahora quiero que me respondas con la sinceridad que prometiste, por favor.

—Bien…

—¿Quién es Connor?

—Alguien de mi pasado.

—¿Alguien importante?

—Lo fue en su momento.

—¿Qué relación tenías con él?

—Estuvimos casados durante tres años.

—Fue un matrimonio corto. ¿Y cuánto tiempo estuvieron juntos antes de casarse?

—Tres años.

—Seis años… —Suspiró— Debiste amarlo mucho.

—Kurt, él y yo tuvimos una relación muy buena, y sí, lo amé y era feliz a su lado, pero sucedieron algunas… cosas que me lastimaron demasiado, él me hizo mucho daño, y al final nos divorciamos. Cada quien siguió su camino y no he vuelto a saber de él desde entonces.

Pasé por una gran depresión, como ya sabes, pero me recuperé y logré salir adelante. Con el tiempo te conocí y me enamoré de ti.

—¿Por él te deprimiste al punto de intentar quitarte la vida?

—¡No! ¡No fue por él! Estuvo involucrado de algún modo, pero te aseguro que no fue la causa. Yo… ah… atravesé por algo horrible que no he podido superar del todo todavía.

—¿Por qué se separaron?

—Porque él destruyó en unos días lo que construimos en años. Porque no le importó nada, porque… se terminó.

—¿Por qué nunca lo mencionaste?

—¿Con qué objetivo? ¿Para recordar el dolor que me causó? Eso pertenece al pasado.

—Entiendo.

—Kurt, te amo con todo mi corazón —Se acercó y lo tomó de las manos—. Eres mi presente y mi futuro, lo sabes, ¿cierto?

—Sí. Es sólo que resulta extraño todo esto.

—¿Por qué? Él no existe, olvida que escuchaste su nombre. No tiene por qué cambiar nada. Todo este tiempo hemos sido tú y yo.

—S-sí, lo sé.

—Mi vida, te amo. Nos amamos, somos felices, tenemos un hogar hermoso, una hija que es nuestra mayor alegría, hasta trabajamos juntos. No puedes dudar de lo que tenemos.

—No lo hago.

—¿Qué es lo que ocurre entonces?

—Me tomó de sorpresa. Es todo.

—Comprendo —Se sentó a su lado y entrelazó los dedos con los de su pareja—. Ahora, ¿me puedes decir cómo supiste de él?

—Eso no importa.

—No, no, no. Prometiste decirme, no voy a aceptar que evadas las respuestas. Obviamente alguien te habló de él, y quiero saber quién fue.

—Tu mamá.

—¿Cuándo? ¿Dónde?

—Hoy en el supermercado.

—¿En el…? ¿Qué hacía ella ahí?

—No lo sé, y la verdad es que me sorprendió mucho.

—Pero, ¿por qué te habló de él? No tiene ninguna lógica.

—Ella piensa que te voy a lastimar de la misma forma.

—Bueno, ¿qué le pasa? ¿Cómo se atreve? Si te conociera sabría que no eres como él, que jamás me harías daño. ¡Dios! ¡No es posible que se atreviera a compararlos!

Voy a ir a hablar con ella y le dejaré muy claro que no quiero que vuelva a acercarse a ti.

—No, Blaine, déjalo así.

—¡Claro que no! ¿Qué es lo que pretendía diciéndote esas cosas?

—Supongo que quería que nos enojásemos y tuviésemos problemas. Tal vez pensó que te reclamaría o algo así.

—¡Estoy cansado de esto! —Elevó la voz— ¿Por qué no puede aceptar que estoy bien, que estoy enamorado y feliz?

—Blaine, amor, cálmate.

—¡No me digas que me calme! ¡No puedo! ¡No es posible que…!

—¿Te das cuenta que esto es lo que estaba buscando? Ella sabía que te ibas a exaltar y discutiríamos.

Anderson llevó su mano libre hacia su cabeza, frotándola varias veces antes de inclinarla hacia atrás y cerrar los ojos durante varios segundos.

—Lo siento.

—Está bien, comprendo. A mí también me molesta la situación, pero no voy a permitir que ni ella ni nadie interfieran en nuestro matrimonio.

—Kurt…

—Te amo, y confío en ti. Si dices que Connor quedó enterrado en el pasado, te creo.

—Te amo tanto —Se acercó suavemente posando la mano sobre la cálida mejilla, le dio un beso corto en los labios y juntó sus frentes—. Gracias.

—La confianza no se agradece, se gana.

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Los días transcurrieron, el joven matrimonio Anderson se presentó en la escuela de Steph y aceptó participar en el evento que se llevaría a cabo el siguiente mes, así que había estado organizando su agenda para compartir su tiempo sin descuidar sus obligaciones.

En la empresa las cosas marchaban bien, aunque a veces debían tratar con situaciones complicadas, y esa en particular había sido una jornada pesada puesto que una de las clientas se mostró reacia a renovar su contrato por no estar Scarlett presente y tener que tratar con Kurt en su lugar, quien hizo todo lo posible por convencerla sin tener que recurrir a Blaine para que lo ayudase. Al final logró que firmase, lo cual lo había llenado de una gran satisfacción.

En ese momento se encontraba en casa, eran las once de la noche y su familia dormía, pero él caminaba por la sala dando pequeños tragos a su vaso con jugo. Por más que había intentado, no pudo conciliar el sueño debido a que sus pensamientos se agolpaban uno tras otro sin darle un respiro, por lo que prefirió levantarse.

Observó el elegante bar que contenía toda clase de licores, y camino hacia este, asentó el vaso y tomó una copa, mirando indeciso cuál de las botellas abriría. Quizá algo fuerte era lo que necesitaba. Se decidió finalmente por un coñac, pero cuando lo probó, se estremeció ante el ardor en la garganta, y desistió. No estaba acostumbrado, por lo que temió en que en lugar de ayudarle fuese a afectarle.

Con un suspiro de frustración bebió lo que le quedaba del jugo y se fue con la idea de meterse en la tina, tal vez el agua caliente lo relajaría.

Al entrar en la habitación negó con la cabeza y se acercó a la cama.

—Blaine, amor…

Trataba de hacerlo despertar, ya que resultaba obvio que la pesadilla de su esposo era bastante perturbadora por todas las lágrimas que rodaban por su rostro.

—No… por favor… —suplicaba— Por favor…

—Blaine, cariño… Despierta.

—No me dejes… Te necesito… Yo te amo…

—Amor, despierta.

—No te vayas… Conor…

—Blaine…

—¡Nooo! —Miró asustado a los costados y luego al frente— ¿K-Kurt?

—Sí, soy yo.

—¿Qué pasó?

—Tuviste otra pesadilla.

El de cabellera oscura se sentó y cubrió su rostro con ambas manos—. Lo siento. No sé por qué está pasando. De verdad lo lamento.

—¿Qué fue lo que ocurrió con Connor exactamente?

—¿Por qué me preguntas eso? —Lo miró confundido.

El de ojos azules respiró profundamente y colocó su mano sobre la de su esposo—. Pienso que lo que sea que ocurrió, te afectó mucho, y quizá una de las cosas que no te permite superarlo es el tiempo que lo has llevado guardado. Te lo digo por experiencia propia.

—Y debido a tu experiencia sabes bien lo que es querer olvidar algo que te hizo mucho daño, tratar de eliminarlo de tu memoria, de bloquearlo de algún modo.

—A veces lo mejor es expresar lo que te pasa ya que es la única forma de liberarte de esos recuerdos. ¿No fuiste tú quien me enseño eso?

—Sí, pero… no es igual para todos. Remover mi pasado me hace daño.

—Creo que te está haciendo más daño llevar todo eso en tu interior. Es un gran peso el que estás arrastrando obviamente, y no te deja avanzar.

Quiero ayudarte a estar mejor, y para eso necesito entender qué fue lo que sucedió con Connor.

—¿Por qué vuelves a mencionarlo?

Kurt se debatía entre decirle o no lo que estaba ocurriendo. Había estado callando durante días, y quizá esa era la oportunidad para hablar, aunque tal vez la respuesta fuese algo que le rompiese aún más el corazón.

Le estaba aconsejando a Blaine expresarse, pero él hacía justo lo contrario. No, no podía seguir así, sus actos contradecían sus palabras, y eso debía terminar.

Armándose de valor realizó varias respiraciones cortas, intentando mantener bajo control sus emociones.

—Sé que tus pesadillas tienen que ver con Connor porque has estado mencionando su nombre todas las noches —Hizo una pequeña pausa—. Siempre le suplicas que no te deje, y… repites lo mucho que lo amas.

—N-no… Eso no… No es cierto.

—¿Por qué inventaría algo así? Además, sabes que es exactamente lo que has estado soñando.

—Kurt…

—Siendo muy honesto contigo, tengo miedo, por eso quiero saber a lo que me enfrento.

—¿Miedo? ¿De qué hablas? ¿Miedo por qué o de qué? ¿Y a qué te estás enfrentando?

—A que no lo hayas superado del todo, a que él todavía signifique algo para ti, a que te des cuenta en algún momento de que ya no quieres estar conmigo y decidas salir a buscarlo.

—¡Eso jamás va a pasar! Te amo con todo mi ser, y no veo la vida sin ti.

En cuanto a él, lo superé, lo dejé atrás, te lo juro. No significa nada, absolutamente nada. Si en mí hubiese todavía algún sentimiento hacia él, sólo sería de rabia y resentimiento.

—Ah… Bien…

—Siempre dices que la confianza se gana.

—Así es.

—¿Entonces? ¿Tan pronto dejaste de creer en mí?

—Por supuesto que no.

—¿Por qué tienes miedo? ¿Por qué piensas que voy a dejarte?

—Sé que me amas, pero no es nada fácil verte todas las noches llorar en tus sueños suplicándole a alguien con quien compartiste tu vida durante tanto tiempo, que no te deje, diciéndole que lo necesitas y que lo amas.

—Lo lamento tanto. ¡Dios! Lo siento, lo siento.

—Uno no controla sus sueños.

—¿Por qué no me lo dijiste antes?

—Por el miedo que siento.

Blaine bajó la cabeza durante unos segundos, limpiando la lágrima solitaria que escapó y corrió libre por su mejilla derecha. Enderezó la cabeza y miró a su cónyuge, ejerciendo un poco de fuerza sobre el agarre que este tenía en su mano.

—Hubiera preferido no tener nunca que hablar de esto, pero no es justo para ti… así que voy a contarte lo que sucedió.

Kurt asintió lentamente, acariciándole el rostro con suavidad—. Te escucho, amor.

—La pesadilla que he estado teniendo… bueno, eso ocurrió en realidad. Estaba atravesando por el momento más duro de mi vida, estaba deshecho completamente, y Connor un día sólo hizo su maleta y me dijo que no podía seguir a mi lado porque estaba cansado…

—¿Dónde vas? preguntó Anderson al ver a su pareja con una maleta en la mano.

—No soporto más esta situación.

—No entiendo.

—Tú me desesperas. Se supone que deberíamos ser un apoyo para el otro, pero no es así. No sales de esa cama y te la pasas llorando todo el tiempo.

—Sabes lo mucho que estoy sufriendo. No puedo evitarlo.

—Claro, mientras tanto, yo debo estar bien para ti y ser fuerte. ¿Pero qué crees, Blaine? ¡Yo también te necesito! Sin embargo, no cuento contigo, y me cansé de esto.

—¿Qué?

—¡Ya me escuchaste!

—Voy a tratar de poner de mi parte para estar mejor.

—Espero que lo hagas, por ti. Pero yo ya no puedo ni quiero seguir aquí.

—Connor…

—Luego mandaré a ver mis otras cosas, por ahora me llevo lo más importante.

—Connor, por favor. Te amo.

—También te amo, pero todo tiene un límite, y mi paciencia llegó al suyo.

—No me dejes… Te necesito… Yo te amo… Connor… Las lágrimas rodaban sin clemencia por el demacrado y ojeroso rostro.

—Adiós Blaine.

—Eso… eso fue… ¿Cómo pudo dejarte de esa forma?

—Lo hizo, y eso me afectó más.

—¿Volvió en algún momento?

—Después de ese día, no lo volví a ver nunca más.

—Estabas realmente mal, y él te abandonó. No le haces eso a alguien a quien amas.

—Quizá ya no me amaba. No lo sé. Todo fue tan repentino.

—Entiendo. Pero, ¿por qué las pesadillas? ¿Por qué ese recuerdo ha vuelto?

—Quisiera tener la respuesta a ello, pero sobre todo, quiero hacer que se detenga. No puedo seguir así. Yo… era tan feliz, y ahora soy un lío completo.

—Vamos a superar esto juntos, encontraremos la raíz y la cortaremos, te lo prometo. Vas a estar bien.

Blaine bajó la mirada ligeramente, cerrando los ojos al sentir los brazos que se envolvían alrededor de su cuerpo.

«Te amo, y siempre estaré para ti.

—Kurt… te amo tanto.

—¿Qué te sucedió para que estuvieras tan mal? —preguntó luego de una larga pausa.

—Ahora no, por favor. No puedo más.

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—¿Problemas en casa? —pregunto Ginger preocupada— Ni tú ni el señor Anderson lucen muy bien.

Una de las cosas por las que a Kurt le gustaba ir temprano a la empresa era para poder hablar con su amiga. Se habían vuelto muy unidos, y la confianza que le tenía era grande.

—En lo absoluto, pero Blaine ha estado teniendo pesadillas recurrentes. Aunque empiezan a ser más espaciadas.

—¡Qué mal! ¿Pero tan malas son? Sé que las pesadillas no son sueños agradables, sin embargo, ustedes lucen como si no durmiesen en toda la noche. Ambos se ven exhaustos y ojerosos.

—Sí, es algo complicado.

—Tal vez deberían tomarse unos días.

—Lo hicimos hace unas semanas.

—Y les sentó de maravilla.

—Pero no es algo que podamos estar repitiendo constantemente.

—Comprendo la responsabilidad que tienen aquí, pero pienso que la salud es más importante. Necesitan hacer una pausa. Por ustedes, y por la misma empresa.

—¿Por la empresa?

—No soy la única que ha notado que algo pasa, y las personas hablan.

—¡Es lo único que faltaba! —Asentó el codo sobre el escritorio y apoyó la frente en el dorso de la mano—. Hablaré hoy con él.

—Pueden irse a algún lugar bonito y tranquilo.

—Después de lo que pasó con Steph, prefiero no dejarla.

—Ay, mi pequeñita. Pero está bien ahora.

—Sí, sin embargo no quiero irme sin ella otra vez. Es muy pronto.

—Bueno, pueden quedarse en casa y descansar. Lo importante es que se repongan. Unos cuantos días los ayudarán a recuperar las energías y a mejorar el semblante.

—Podría ser.

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En la noche Kurt habló con Blaine sobre lo que había platicado con Ginger, y decidieron tomarse el resto de la semana para empezar. Ya después verían si era necesario agregar unos cuantos días.

El de ojos como la miel iría al día siguiente a la empresa para dejar unas cosas en orden y luego regresaría a la casa. Se sentía agotado física y mentalmente, por lo que descansar un poco sonaba perfecto.

Ambos se acomodaron en la cama, Blaine con la cabeza entre la clavícula y el pecho de su esposo, mientras este le acariciaba la espalda.

Conversaron durante un par de horas hasta que luego el sueño los venció, a pesar de la fuerza que el empresario estuvo haciendo para mantenerse despierto.

El reloj marcaba las dos de la mañana cuando Blaine empezó a revolverse balbuceando.

Kurt abrió los ojos por el movimiento, y al darse cuenta de lo que sucedía, enredó sus dedos en los oscuros rizos susurrándole a su compañero palabras de amor para tratar de tranquilizarlo. Eso había estado funcionando en su mayoría, así que esperaba que en ese momento lo hiciera.

Sin embargo, esa noche era diferente. No era la misma pesadilla en la que Anderson se agitaba y suplicaba. Estaba temblando, y gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.

—Blaine, mi amor —Lo movió con sutileza, puesto que pensó que despertarlo sería lo mejor—. Blaine…

Hasta ese momento no había palabras ni nada que le indicara con qué soñaba, pero claramente no podía ser bueno.

«Blaine, cariño…

—No… No es cierto. No, por favor. No…

—Blaine…

—Dime que no es cierto… No es verdad…

—Amor, despierta…

—Ashton… —pronunció en un susurro pintado de dolor.