El tren iba a toda velocidad en las vías, a través de las ventanas se veían pasar los hermosos paisajes verdes y llenos de árboles para dar paso poco a poco a un panorama un poco más civilizado.

-Hoy en Ciudad Central hay un gran evento así que mucha gente estará ahí. ¡Entre más gente haya muchísimo mejor!

-¿Estas segura de esto?

-Claro que si. Este es un rumor demasiado jugoso y es de esos que enseguida se esparsen para bien o para mal. Esto detendrá las protestas por el tiempo necesario como para que se puedan reunirse con Alice y sensei y se las ingenien para crear un plan para contrarrestar ese estúpido círculo.

-Hija...

-Ah y ten esto. Procura entregárselo a Alice. Ella es la única que entenderá lo que significa.- le entregó a Hohenheim una hoja de papel doblada.

Cuando el tren paro, todos bajaron del tren con lentitud.

-Bien nos vemos luego.- llevaba la ropa que la hacía pasar desapercibida. La descripción que los soldados tenían de ella era una chica de baja estatura, de cabello y ojos dorados, piel blanca, Auto-mails en su pierna izquierda y brazo derecho. Vestida con un abrigo rojo chillón. Así que dejó al descubierto su cabello y lo ato en una trenza que se movía lentamente con cada movimiento que hacía. Se quito los guantes que cubrían sus brazos y desgarro un poco el vestido al punto que parecía algo atrevido de su parte, también rompió parte de las botas. Tomo su bolsa de mano y sacó el abrigo color rojo y lo ondeo un poco como si fuera una bandera. Varios soldados la miraron fijamente mientras hacía todos sus movimientos.

-¿Esa es la Alquimista de Acero?

-¡¿Es Edythe Elric?!

-La misma que viste y calza.- dijo con una sonrisa burlona.

-¡Atrapenla!

-Que empiece la función señores.- junto sus manos y al tocar el pavimento una jabalina salió de él. Ella no tenía intenciones de atacar para matar a alguien pero si serviría para ayudarla a ganar impulso.

Varios soldados se acercaron a ella y en ese momento el gran silbido del tren que marcaba su salida de la estación fue como si marcará el comienzo. Dejó que los soldados se acercaran lo suficientemente a ella, tomó un poco de impulso y con ayuda de su jabalina brinco detrás de ellos y barrio sus pies por debajo haciendo que se cayeran. A todos les dio un golpe en la cabeza para dejarlos inconscientes. Tomo el radio de uno de ellos y dijo de manera alegre:

-La Alquimista de Acero Edythe Elric está aquí en Ciudad Central ¡Atrapenme si pueden bola de ancianos!.- y lo lanzó directo al suelo.

Volteo a ver hacia atrás a la puerta de la estación del tren, ahí estaban de pie Hohenheim, Darius, Heinkel y Greed; se dio la vuelta y comenzó a correr.

-Desearía poder ayudarla.- dijo Ling mientras la veía marcharse.

-Creo que estará bien sola. No necesita de nuestra ayuda.

Maldición, maldición. Le entregué a ese bastado en charola de plata a mi hija.- maldecia dentro de sí Hohenheim y apretó el puño con fuerza.

-Hohenheim-san disculpe pero tenemos que irnos. La seguridad bajo gracias a Edythe.

-Si. No quiero desperdiciar esta oportunidad que nos dio mi hija.

Ugh.- cuando veía que alguien del ejército se acercaba a ella, intentaba pelear lo menos posible, dándole un golpe en la boca del estómago y rematandolo con un puñetazo en el menton.- muchísima gente vino por el evento donde se mostrarán las habilidades de los Alquimistas Nacionales en un intento de que la población se sienta más en confianza con ellos. Incluso vendrán alquimistas de otros países. ¡Un mejor día para hacer un desorden no podía pedir!

Los golpes volaban en todas direcciones, la chica saltaba por casi todos los obstáculos que se le pusieron haciendo caer poco a poco a todos los soldados que se le ponían en frente. No importaba la diferencia de tamaños ni la diferencia de experiencia, esto no aplicaba para la pequeña chica que se había formado en batalla a través de diversas dificultades en su corta vida.

Bueno, por ahora este es el nivel 1, mientras que no aparezcan alquimistas todo estará bien seguiré dejando inconscientes a todos los que pueda hasta ese momento.- se escondió en un pequeño callejón intentando recuperar el aliento. Después de un leve descanso reanudó su alocada carrera.

Y mientras ella iba golpeando a todo militar que se ponía en su camino, el Cuartel General de Ciudad Central, estaba vuelto loco.

-¡Informes sobre lo que está sucediendo!

-Se ha confirmado que la Alquimista actúa sola.

-Aún no se tiene clara la ruta de Edythe Elric y menos sus intenciones. Parece como si... Estuviera corriendo al lazar.

-¿Eh? Osea que es como si estuviera jugando con nosotros.

-Si...

-¿Las bajas?

-Ninguna, solamente esta dejando fuera de la batalla a la mayoría de los escuadrones.

-Pero esa niña es una máquina de matanza, ¿Acaso no saben que en la guerra acabó con muchísimos enemigos?

-Si eso nos queda claro, pero solo los deja con golpes en la cabeza que no son graves y ya.

-Mierda esa mocosa.

-Ella no sedera con cualquier cosa.- se acerco el Coronel Mustang. Él había sido invitado a la demostración de poder.

-La atraparemos enseguida. No importa que seda o no.

-Ella es muy infantil, así los va a tener durante muchísimo tiempo.

-Enviaremos negociantes para que ella se entregue.- tomó el alto parlante de la estación.- Todos los que estuvieron en contacto con la alquimista de acero en algún momento, favor de reunirse en jefatura.

-Waaah, ya me canse.- No sabia contra cuantas personas había peleado, después de haber corrido media ciudad ya estaban haciendo estragos sus anteriores heridas.- ya no puedo soportar más, tengo que ir directamente a la Plaza Principal en este momento. Aunque seguramente ahí haya más seguridad. Bien, si doblo en la sigui... ¡¿Eeh?!

Había muchas armas apuntando hacia ella cuando doblo en una calle.

-Bueno sabía que iba a haber mucha seguridad pero esto ya es exagerado...

-¡Recuerden no matarla!.- prácticamente se soltó una lluvia de balas.

-¡No me jodas! ¡Aunque no tengan la intención, con esa cantidad podrían equivocarse!.- se escondió detrás de un gran contenedor de basura. En medio de esa lluvia de balas, escucho como se iban acercando poco a poco. Le dio unos leves golpesitos al contenedor para saber que tan lleno estaba.- Ok, esto será asqueroso, pero es la única salida que se me ocurre.

Junto sus manos y creo un pequeño agujero en el contenedor, un terrible olor se apoderó de su nariz.

Gah.- tomó aire y se obligo a entrar.

Para cuando los soldados se acercaron se sorprendieron de no ver a nadie, la tapa se abrió de repente y detrás de ellos, Edythe salto con una cáscara de banana enredada en el cabello, todos quedaron confundidos con la cómica apariciencia de la chica que con un simple y sencillo movimiento de su jabalina dejó a casi todos durmiendo.

Esto queda apuntado como la tercera peor idiotez que he cometido en mi vida.- deseo con todo su corazón que nadie la estuviera viendo. Se asomo por una esquina para ver si no habían más enemigos.- Bien, sabía que esto pasaría. El Mayor Armstrong es el primer jefe que se aparece en este nivel y unos diez soldados armados, los soldados por sí solos no serían problema pero el Mayor Armstrong si lo es, mejor regresaré unas cuantas cuadras y... ¡¡!!

Bang.

El ruido sonó como un cañon debido al eco. De uno de sus costados comenzó a brotar sangre manchando el llamativo vestido blanco.

-¡G-gah!.- El disparo y el grito alertó a los que estaban a unos pasos más adelante. Cuando se dio la vuelta para ver quién había sido, un soldado estaba sostenido su cabeza con su mano mientras le apuntaba con la otra, después de eso se desmayo. Los demás soldados comenzaron a correr hacia ella.- Mierda Mierda.

Busco desesperada con la vista algo para poder escaparse hasta que dio con unas escaleras que no estaban muy lejos de ella y que llegaban hasta el techo de un enorme edificio de 5 pisos. Se subió con rapidez hacia la escalera para poder escapar.

-¡Edythe Elric! Tendrás que acompañarnos.- grito el mayor Armstrong mientras golpeaba la base de la escalera, esta se comenzó a balancear peligrosamente, la estructura, que ya estaba algo deteriorada debido al paso de los años, comenzó a caer, Edythe se sostuvo fuertemente de un pequeño balcón que tenía una ventana.

-¡Ughh!.- sintió como la nueva herida estaba comenzando a sangrar aún más y los brazos estaban comenzando a cansarse. Una idea se le vino de repente, usando un brazo para sostenerse, con la sangre que tenía en su lado izquierdo dibujo en la pared un círculo de transmutación para crear unas escaleras improvisadas para llegar al techo.

Todos miraron asombrados la escena. Edythe salto al techo y junto sus manos creando una nueva jabalina para usarla de nuevo como resorte para saltar de azotea en azotea.

Tengo que llegar a la plaza lo más rápido posible... Ugh, ya no puedo seguir saltando así tengo que bajarme en algún edificio que tenga escaleras. Si en este.- bajo con dificultades del techo y justo cuando iba dando vuelta para salir a otro callejón se topo con la Teniente Maria Ross.

-¡Edy!

-¿Porque has hecho todo esto? Estoy muy segura que entenderán tus motivos una vez que te confieces. No tienes nada que temer.

-... Yo se que he hecho mal todo este tiempo pero.- comenzó a fingir que estaba a punto de llorar. La Teniente la abrazo como si fuera su madre.

-Esta bien. No era tu...

-Perdóneme, enserio perdóneme.- Le había dado un fuerte golpe a la altura del cuello para hacer que se desmayara. La recargo en la pared de un edificio y por sí acaso, lanzó su arma lejos.

-No pensé que tuvieras ese gesto.

¿Mierda ahora quien es?.

-¿Acaso no me recuerdas? Bueno tienes razón. Nos hemos visto solo tres veces.

-Claro que lo recuerdo. Teniente Maes Hughes. Tanto tiempo sin vernos.

-Si hace mucho que no nos vemos, ¡Oye! pero mira que hacer todo este desorden para poner a trabajar incluso al departamento de logística. De seguro eres muy habilidosa.

-Gracias por eso. Desearía no tener que pelear con nadie más pero dudo mucho que me deje irme así como así.

-Lamento decirte que no. Tengo una mision que cumplir, quisiera que mi hija te hubiera conocido pero creo que no será posible.

-Lo sé. Y esto lo hago por todas las personas que estuvieron de mi lado incluyendo a su hija.

-¿Puedes explicar esa parte?

-Si lo explico con detalles sin tener una prueba sobre ello podría meter a muchos en problemas.

-Oye eso que estas diciendo es algo muy fuerte.

-Lo sé. Disculpe pero ¿Puede ver sin lentes?

-Eh... ¿No?.- antes de poder decir algo más, una fuerte ráfaga golpeo su rostro y fue privado de sus lentes.

-Está es la manera más gentil. Salude a su hija de mi parte. Prometo verla muy pronto.- salió corriendo y dejó los lentes a una cierta distancia de él.

Se habia desviando de su ruta predestinada así que le costó algo de trabajo intentar encontrar la salida de ese laberinto de callejones, pero le había tomado mucho tiempo y comenzaron a rodearla por todas direcciones. Ella decidió enfrentarse con ellos aunque dudaba que tuviera la más mínima oportunidad porque el cansancio se estaba comenzando a hacer más notorio, estaba bañada en sudor y en sangre. De repente una enorme Flama sello las entradas y salidas de esos callejones.

-De todos los que menos quería ver... Tenias que ser tú.

-Creo haberte dicho que te protegería incluso de ti.

-Si no me doy prisa no podrás cumplir tu promesa porque moriremos todos.

-¿Entiendes lo que dices?

-Si y por eso mismo dejame ir, me entregaré una vez que haya hecho lo que pensaba.

-Oye.

-No tengo tiempo de esto.- tomo con fuerza su jabalina y cargo con todo contra él.

-No podrás dejarme solamente inconsciente como lo has estado haciendo.- chasqueo sus dedos y unas pequeñas explosiones aparecieron alrededor de ella.

-Anque sea un momento me daré por bien servida.

-Mierda Edythe eres una idiota. Detente y deja que te ayude.

-Tú y Alice son los que estan en máximo peligro, si te digo algo más puedes estar en el ojo del huracan.- no estaba muy segura si Mustang le creería, él confiaba ciegamente en el ejército y le parecería una broma si ella dijera algo así.

-¡Agh!.- sus piernas le traicionaron y cayó sobre sus rodillas, respiraba con dificultad y su herida le dolia demasiado. Cuando alzó la mirada vio cómo le estaba apuntando con su mano.

-De ser necesario, desearía no tener que hacerte daño pero no me dejas muchas opciones.

-Por favor. Por lo que más quiera, déjeme ir. Solamente iré a la plaza y me entregaré. No le pido nada más.- la mirada que tenía en sus ojos... Esa mirada era demasiado similar a la de su amada Riza. Esa determinación con un poco de súplica y miedo, sabía que lo que estaba apunto de hacer sería muy peligroso pero la concideraba como la opción más adecuada, la que le permitiría mantener su honor y no arriesgar a nadie más.

-¡Maldición!.- lanzó la Flama hacia el cielo donde alcanzó las nubes de la fuerza y potencia con la que fue lanzada.- Ve.

Edythe reunió todas sus fuerzas y se obligó a ponerse de pie. Corrió hacia el callejón por donde no habian enormes llamas. Para su suerte esa calle daba directamente hacia la Plaza Principal de la ciudad. Comenzó a abrirse paso a la fuerza hasta que pudo llegar a un poco antes de la mitad y juntando sus manos creo un escalón para poder ver mejor y que tuviera más atención.

Tomó aire y grito a todo pulmón.

-Se la enorme confusión que ha causado mi estupidez. Pero tengan por seguro que yo no me detendré, seguiré peleando por la paz de este país. Lo mejor es que, si ustedes están agradecidos conmigo por algún favor que les hice y quieren apoyarme, ¡No luchen más contra el ejército! Repito ¡No luchen más contra el ejército!.- estaban comenzando a reunirse muchos soldados a su alrededor.-Si confían en mi por favor ¡ayudenme con eso! ¡Gracias por su apoyo! ¡Diganle todo esto a sus familiares y amigos que no hayan estado el día de hoy en esta plaza.

Prácticamente la derribaron y cayeron sobre ella cuatro soldados intentando someterla, pero no puso ninguna resistencia, cerró sus ojos y se dejó llevar.

En alguna estación de un tren, finalmente habían llegado al primer lugar donde estarían buscando a Alice.

-Será mejor si dejamos de movernos en tren. Así para evitar que nos sigan el rastro.

-¿El tipo contra el que se están enfrentando es muy peligroso?

-Si demasiado, tenemos que tener el mayor cuidado posible. Este tipo tiene el control de todo el ejército. Así que en pocas palabras, tenemos miles de ojos sobre nosotros.

¡Hola aquí Mikoto Misaka!

Cada vez las cosas se están complicando mucho ¿No lo creen?

Bueno, nos vemos muy pronto.

Bye Bye.