CAPITULO 35
Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a kikicullenswan
o-o-o
Habían pasado tres días desde que Anthony y Hermione habían recibido el alta, y poco a poco estaban adaptándose a su nueva vida en casa.
En esos días habían llegado Lavander y Neville con Cynthia y para el día siguiente esperaban la llegada de Ron y Pansy.
Hermione estaba en la habitación de Anthony con Lily, Lavander y Charlotte que había llegado de visita como cada día desde el nacimiento. Cynthia sentada en el suelo junto a la mecedora de Hermione observaba con atención cómo ésta amamantaba a su pequeño primo.
Harry bajó para encontrarse con su padre y Neville que veían las noticias en el salón.
- ¿Y las mujeres? – sonrió James al verlo entrar
- Todas alrededor de Anthony – sonrió a su vez con indulgencia
- ¿A qué hora hay que recoger a Ron y Pansy mañana?
- Llegarán a última hora de la tarde. Parece ser que no consiguieron nada más temprano.
Estuvieron un rato simplemente viendo las noticias mientras James se debatía buscando la mejor forma de encarar el tema que tenía pendiente con su hijo.
- Harry, hay algo que debes saber – le informó llamando la atención de Harry
Le observó curioso viendo el rostro incómodo de Neville, que develaba que le ocultaban algo no del todo agradable.
- ¿Qué? ¿Qué sucede? – indagó interesado
- Ron y Pansy no vienen solos
- ¿No vienen solos? – preguntó extrañado – ¿Qué quieres decir? ¿Quién viene con ellos? – dijo aunque sus palabras le obligaron a imaginar la respuesta
James le observó atento permitiéndole descubrir por sí solo la respuesta a su pregunta.
- No. No lo digas.
- Está muy arrepentido de todo, Harry. Quiere conocer a su nieto. Es comprensible.
- ¿Es comprensible? – espetó Harry molesto
- Cálmate – aconsejó James
- ¿Que me calme? ¿Cómo puedes pedirme que me calme? – gruñó entre dientes bajando la voz para que Hermione no les escuchara desde la planta superior – No entiendo, James. ¿Cómo vas a decirme que es comprensible? Lo único que yo comprendo es que sigue sin importarle nada de su hija. ¿Quién es él para decidir presentarse aquí sin avisar? Está imponiéndonos su presencia, imponiéndosela a Hermione, obligándola a verle.
- Harry, no le han dejado opción. Ha intentado hablar con Hermione pero tanto ella como tú se han negado siquiera a darle su número de teléfono.
- Nunca hizo nada por ella – protestó – Pero claro, ahora él decide que quiere verla y entonces ella debe simplemente acceder, ¿no?
- No es así, Harry. Pero ¿cómo quieres tú que Charlie haga algo para arreglar las cosas con Hermione? Sé razonable.
- No me apetece ser razonable en este tema – dijo poniéndose de pie y acusando a su padre con su dedo – No me apetece, ¿y sabes por qué? Porque he sido yo quien ha visto sufrir a mi mujer durante el último año y medio. Porque ella ha cargado con ese sufrimiento durante más de veinte años. Porque hace un año estuve a punto de perderla por culpa de ese hombre, por su maldad, por su odio irracional hacia la única persona que le ha amado durante veinte años, sin que se lo mereciera.
- No puedes prohibirle verlos, Harry.
- Claro que puedo. Y lo haré si eso va a herir a Hermione.
- Es su nieto.
- Nadie tiene nietos, si no tiene hijos y hace veinte años, Charlie decidió no tener hijos.
- No puedes prohibirle a tu hijo tener un abuelo. No lo hagas por Charlie, hazlo por Hermione, porque tú sabes que ella siempre ha anhelado tener a su padre. Hazlo por Anthony, porque tiene derecho a conocer a su abuelo.
- Anthony tiene abuelos – corrigió – Tú eres su abuelo. Mark ejercerá de abuelo también.
- Charlie es su abuelo, Harry. ¿Crees que nunca sentirás remordimientos por haberle mantenido alejado de Hermione y de Anthony? – preguntó su padre mordaz – Si estás seguro de que nunca vas a lamentarlo, entonces hazlo, prohíbele que les vea.
Las palabras de su padre le enfurecieron. Le hicieron dudar y eso lo enfureció. Se dejó caer pesadamente en el sofá escondiendo el rostro en sus manos.
- Somos felices – dijo con pena – Hermione es feliz. No quiero pensar en que ahora aparezca Charlie para empañar este momento.
- No puedo asegurarte que Charlie vaya a comportarse – confesó James – Pero estoy seguro de que Hermione preferirá verlo, darle la oportunidad de corregir todo lo que ha hecho hasta ahora.
- No sé qué hacer – se quejó
- Harás lo correcto, hijo – aseguró su padre palmeándole la rodilla – Harán lo correcto.
Hermione estaba en el baño dándose crema hidratante después de la ducha, cuando Harry entró.
- Estoy exhausto – se quejó mientras se desnudaba metiendo la ropa en el cesto de la ropa sucia
Hermione, envuelta en su albornoz le observaba a través del espejo. Se giró para encontrarse su mirada y se acercó a ella por la espalda.
- ¿Te ayudo, preciosa? – susurró quitándole el bote de crema de las manos
Hermione le sonrió a la vez que le entregaba la crema.
Harry desató el lazo del albornoz y lo abrió revelando el cuerpo desnudo de la chica. Bajó el albornoz por sus hombros dejándolo caer al suelo.
Se puso crema en los dedos y comenzó a esparcirla por su vientre y pechos acariciante mirando su cuerpo en el reflejo del espejo.
- Eres preciosa – murmuró mientras sostenía los pechos llenos y turgentes
- Aún debo perder los kilos que cogí durante el embarazo
- Estás preciosa. Perfecta.
- Eres un adulador – reconoció ella llevando sus manos a las de él mientras se recostaba en el pecho de su marido
Harry bajó sus labios por el cuello y hombro de la chica.
- Va a ser un mes muy largo – suspiró pensando en el mes de abstinencia sexual que tenían por delante
- A juzgar por tu reacción, sí que lo será – rió Hermione sintiendo la erección de él golpeando contra su espalda
Él sonrió burlón apretándola contra sí, mientras respiraba buscando calmar su excitación.
- ¿Vas a contarme qué es lo que te preocupa? – preguntó Hermione curiosa
- ¿Qué te hace pensar que hay algo que me preocupa? – evadió
- Que te conozco y has estado muy callado toda la tarde. Escucho los engranajes de tu cerebro dando vueltas.
- Me conoces demasiado – reconoció
La giró hacia él a la vez que levantaba el albornoz del suelo y la ayudaba a ponérselo. Hermione le observaba intrigada.
- Tenemos que hablar – dijo con la vista clavada en el lazo mientras lo anudaba a la cintura de la chica – Pero voy a darme una ducha primero.
- Me inquietas, Harry. ¿Qué sucede?
La miró para infundirle calma mientras acariciaba su rostro con suavidad.
- Tranquila. Tomaré una ducha. Tú espérame en la cama.
Le observó meterse bajo el chorro de agua caliente antes de salir rumbo a la habitación, donde se puso su pijama y se metió bajo las mantas con la espalda recostada en el cabecero de la cama.
Diez minutos después, Harry salió del baño con una toalla colgando de sus caderas. Cogió unos bóxer del cajón del armario y se los calzó dejando la toalla en el cesto.
La observó con una sonrisa antes de acostarse a su lado. Se reclinó contra el cabecero y tiró de ella para rodearla con sus brazos y recostarla contra su pecho.
- ¿Qué sucede, Harry? Me estás preocupando.
- No quiero que te preocupes, pero hay algo que tengo que decirte.
- ¿Qué sucede? – le miró con ojos angustiados
- Repito, no quiero que te preocupes.
- Dime – ordenó
- Mañana en el vuelo en el que llegan Ron y Pansy – comenzó su explicación – viene Charlie.
Hermione se envaró y se sentó en la cama alejándose de su abrazo para observarlo con el rostro desencajado.
- ¿Qué dices? ¿Cómo es que viene Charlie?
- Parece que se ha pasado los últimos siete meses insistiendo en que quiere verte y arreglar las cosas contigo. Supo que había nacido Anthony y compró un billete en el mismo vuelo que Ron.
- ¿Cómo lo sabes? ¿Quién te lo ha dicho?
- James. Parece ser que tu padre ha estado atosigándoles a él y a Ron para que le dijeran dónde podía encontrarte ya que no le dimos tu número nuevo.
- ¿Así sin más? ¿Simplemente decidió presentarse aquí?
- No sabe qué más hacer
- ¿Le apoyas?
- No – dijo tirando nuevamente de ella para abrazarla – No le apoyo, cielo. Sólo te apoyo a ti. Estoy de tu parte, Hermione, siempre. Sólo te estoy explicando lo que James me explicó. Supongo que aunque esté aquí no estás obligada a verle, pero debes saber que estará aquí e intentará reunirse con nosotros. Intentará conocer a Anthony.
- Oh, Dios, Harry – se quejó – No sé qué debo hacer.
- Sé que es difícil, cielo – reconoció Harry – Pero tal vez debas darle la última oportunidad de hacer las cosas bien. Sólo esta vez, la última vez, y si vuelve a fastidiarlo todo, entonces ya podrás darlo por definitivamente acabado.
- ¿Eso es lo que tú harías?
- Creo que sí
- ¿Estarás a mi lado?
- Qué pregunta tan tonta. Estaré a tu lado el resto de mi vida, así que puedes estar segura de que lo estaré cuando enfrentes a Charlie.
- De acuerdo – aceptó después de un largo momento – Pero ésta será la última vez
- De acuerdo
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo – aseguró besando su frente y estrujándola contra él
James y Lily fueron los encargados de recoger a Ron, Pansy y Charlie en el aeropuerto.
Cuando Harry abrió la puerta, Pansy entró como una tromba acercándose a Hermione que sostenía a Anthony en sus brazos.
- Oh, Herms, es precioso. Enhorabuena – dijo quitándole al pequeño de sus brazos para mecerlo con ternura
- Felicidades, hermano – dijo Ron palmeando a su hermano mientras observaba a su novia acunando a su pequeño sobrinito
Harry sonrió orgulloso y miró a su hermano. De pie detrás de él, bajo el quicio la puerta vio a Charlie. Sus ojos brillaban mientras observaba emocionado la escena.
Harry estiró su brazo para tomar la mano de Hermione. Cuando ésta alzo la vista hacia su marido, vio a su padre y su corazón se estremeció mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
