Rondas de Preliminares

La chica caos astuta como siempre se levantó de la cama y unas horas antes de que el amanecer se asomara por el horizonte se sentó en el suelo justo en frente del sofá donde dormía el rubio.

-¿Qué haces ahí?- preguntaba el rubio dándose la vuelta mientras abría sus ojos aun cansados.

-no… nada, solo quería ver el amanecer…- decía la jovencita y entonces el rubio se extrañó cosa que le quito el sueño para que estuviera alerta de lo que intentara la representante del #TeamHolly.

-jummm, aún es muy temprano…- decía el joven viendo por la ventana la oscuridad que aun gobernaba el cielo.

-dime una cosa…- decía la chica caos con su mirada baja pero sonriente.

-¿Qué cosa Holly?- respondía el rubio cruzándose de brazos y con los ojos cerrados.

-¿Cómo fue que te enamoraste de mi madre?- preguntaba como si nada la jovencita intentando hacer que el rubio fuera más flexible frente a su comunicación.

-¿Por qué me preguntas eso?- decía el joven con un bostezo.

-bueno… curiosidad- respondía inocente la jovencita.

-bueno… me da flojera recordar- decía el rubio sin abrir sus ojos aun recostado en el sofá.

-oh vamos cuéntame… yo quiero saber- decía la chica caos insistiéndole a su padre metafórico, la chica movía al rubio haciendo que este riera y se levantara del sofá.

-¿para que quieras saber eso?- decía el joven viendo con una cara de alegría a la joven mientras recordaba cuando "era padre"

-quiero saber… bueno jamás me lo contaste- decía la chica caos sonriente aun sentada en el suelo viendo al rubio curiosa.

El joven héroe vi a los ojos de la chica y recordó cuando esta era más joven, entonces sintió ese amor fraternal que prácticamente dejaría fuera de juego al #TeamHolly y empezó a narrarle la historia mientras la jovencita se abrazaba aun sentados en el sofá.

-Pues… fue hace un par de años atrás, ella y yo nos conocimos de una manera particular que creo que no importa, ella siempre su carácter flamante y atractivo, era una mujer muy segura de sí misma, sinceramente no sé cómo o porque cambia así…- narraba el rubio desviándose.

-Ey, no quiero verte bohemio, no te desvíes- decía la chica caos tratando de que su padre no perdiera la imagen buena que aun tenia de la madre de la jovencita.

-ok, ok, no solo su personalidad sino su presencia era explosiva, era una dama intocable, yo me enamore de ella precisamente por eso, además de que era frecuentemente rechazado por las demás señoritas del pueblo, de alguna manera ella se interesó en mí, me dio confianza cuando yo era un completo imbécil para el romance y claro dice el dicho; "inspira a un idiota y tendrás… un idiota inspirado", termine defraudando su confianza y esa seguridad de que estaría conmigo para siempre… entonces… se fue- decía el héroe suspirando en aquella última frase.

-¿se fue?, no entiendo… entonces ¿Cómo es que estabas con ella cuando nací?- decía con un gesto de confusión en su rostro la chica caos.

El rubio sonriente no supo si responder a eso…

-creo que deberíamos detenernos aquí…- decía el joven levantándose mientras el sol del amanecer coqueteaba con el horizonte.

-no, espera no me dejes así… eso no sería correcto, yo tengo que saber o sino no voy a dormir- argumentaba la jovencita.

El joven pensó que no sería correcto que su hija metafórica supiera lo que pasara pues afectaría su forma de verlo, así que respondió con lo que le había enseñado la vida… con astucia.

-sería justo que tu madre te dijera lo demás- decía el joven sin recordar lo que había pasado hace poco entre las representantes del #TeamHolly y el #TeamFire.

-¿preguntarle a mi madre?, debe ser una broma- decía la jovencita viendo a los ojos a su padre metafórico con algo de molestia.

-mis labios están sellados… sin embargo… si hablas con ella, te prometo responder cualquier duda que tengas después, ¿aceptas?- proponía el joven comprendiendo que la chica caos era igual de terca a su madre.

En ese momento la curiosidad subió por las piernas de la chica caos hasta que la hizo levantarse de aquel sofá para sellar el trato.

-tenemos un trato- decía extendiendo su mano en señal de "negocio".

-trato- sonreía el rubio apretando la mano de su hija metafórica mientras sonreía y esta salía por la ventana en busca de su madre.

Más tarde el rubio quería descansar de tantas féminas y se recostó a dormir, fue entonces cuando su teléfono sonó, y un mensaje le proponía salir más tarde con otraaaaa chica, su acción fue tomar su teléfono salvar la memoria y estrellarlo contra la pared, cuando por fin no tenía molestias a su alrededor la estelar contendiente del #TeamMarcy salió de debajo de su cama como siempre lo hacía… inoportunamente.

-es muy grosero de tu parte no responder- decía la vampiresa viendo al rubio bocabajo intentando dormir y su teléfono escurriéndose a pedazos en la pared.

-Marcy, estoy cansado…- decía el joven héroe intentando librarse de la presencia de aquella fémina cuyo mensaje solo lo recibió la pared junto a la cama del rubio.

-jummm, bueno, no tengo prisa- decía la vampiresa lo que irritaba al joven.

-¡Marcy!, cierra la puerta por favor- decía el joven de manera "decente" lárgate de aquí.

-ok- entonces la vampiresa odiosa como siempre cerró la puerta viendo al rubio mientras seguía acostado.

El joven se concentró tres minutos para poder dormir y al levantar la vista vio aun a la vampiresa y entonces suspirando tiro su cabeza de nuevo hacia la almohada.

-no, no entendiste… aggg, cierra la puerta, contigo, ¡Afuera!, adiós Marcy- decía en voz alta mientras en voz baja le renegaba a su cojín; "hay esta mujer".

La vampiresa ya de manera inocente hizo caso a las indicaciones del joven, entonces salió y tres minutos después se dio cuenta de lo que pasaba por la cabeza del rubio, se sintió algo avergonzada pero aun así eso no era excusa para esperar a que el joven se despertara, subió al desván y estuvo alerta a que ningún otro equipo llegase a la conquista.

Mientras tanto en otro lugar estaba la reina en su hogar haciendo limpieza, estaba sola y quería despejar su mente lo más que pudiese, cualquier excusa era perfecta, sin embargo en su interior sabía que al momento de terminar sus tareas el dolor vendría a cobrarle la renta.

El vampiro solo venía a aquella casa cuando no tenía donde quedarse, después de todo con el crecer de la jovencita sus responsabilidades se había esfumado como las ganas de estar con la chica lumbre, se la pasaba divirtiéndose y evitando a toda costa el cobro del alquiler de la alegría, mientras que en aquella casa la chica lumbre titular del #TeamFire en sus momentos de lágrimas pensaba en cómo ganarse de nuevo al rubio, volvía a pensar en ello mientras estaba sentada en la sala de estar de su casa, fue entonces que su hija entro por la ventana y llego con pasos firmes a hablar con su madre quien no tenía ganas de hablar debido a la vergüenza que sentía en ese momento.

-emmm, ¿mama?- decía la chica caos sin quererse encontrar con la mirada de su progenitora.

La chica lumbre no respondía y también negaba a sus ojos a ver a los de su hija.

-escucha, sé que no es el momento oportuno para hablar pero…- decía la jovencita y entonces su madre la interrumpió…

-no… no es necesario que iniciemos una conversación- decía la reina dirigiéndose hacia la cocina quería evitar pasar otro bochornoso momento con su hija.

La chica caos siguió a su madre e insistente quiso preguntarle.

-es necesario hablar… merezco que me expliques… si soy hija de ese "vampiro de libro viejo", ¿Qué hacías con Finn cuando llegue a este mundo?, mejor aún, ¿Por qué le hiciste eso?- en ese momento volaron signos de interrogación por toda la habitación… había mucha historia por explicar a una confusa chica caos que no para de preguntar.

La reina sabía que de alguna manera se quitaría un gran peso de encima pero no contaba con que el rubio de alguna manera agravaría más las cosas… puntos suspensivos el mismo satanás preparaba un cartel donde las protagonistas del #TeamHolly y el #TeamFire se verían las cara una vez más fuera de sus casillas.

Continuara…