CAPITULO 37: DESESPERACIÓN, TRISTEZA Y VENGANZA

Jamás, en toda su vida, había sentido tanto dolor como ese día. Cuando perdió a su hermana, a sus padres, a su abuela; lo que sintió en esos momentos no se comparaba con lo sentía ahora.

Era un dolor tan fuerte, que incluso sentía como la vida abandonaba su cuerpo. De no ser porque Valka aún seguía abrazándola, de no ser porque sentía como le expresaba cariño y comprensión, en esos momentos ya no estaría consiente…simplemente ya no estaría ahí.

Lloraba, las lágrimas invadían su rostro. Y es que simplemente no podía creer lo que ocurría…

Su amado Ken ya no estaba, jamás podría volver a verlo, abrazarlo…besarlo… No podría decirle nuevamente lo mucho que lo amaba. Y mucho menos podría escuchar esas mismas palabras salir de su boca, no volvería a escuchar su voz. Todo eso y más le destrozaba el corazón, el alma.

Nadie decía nada. En realidad, no había nada que decir; un "lo lamento", un "todo estará bien", nada de eso serviría, nada de eso calmaría el dolor que Celeste sentía justo ahora.

Llego un momento, en el que de forma repentina Celeste se separó de Valka, terminando con el abrazo; poniéndose de pie y limpiando su rostro para deshacerse de las lágrimas.

—Ah…Celeste—Musitó Hipo tratando de llamar su atención al notar que esta se disponía a marcharse.

Pero Celeste simplemente lo ignoró, subió a Luna y ambas se fueron.

— ¿A dónde fue?—Irrumpió el silencio Eret.

—Necesita estar sola—Explicó Valka con porte preocupado.

—No—Dijo Hipo de igual forma—. Va a hacer una locura.

—Va a ir con…—Astrid fue interrumpida.

—Debemos detenerla—Dijo Hipo llamando a Chimuelo, montándolo y emprendiendo el vuelo al igual que los demás.

*O*O*O*

—Celeste…—Murmuró Alina sorprendida al verla entrar decidida y con una expresión llena de ira.

—Tú…—Musitó Celeste siendo invadida por la ira. Sin siquiera advertirlo, abrió repentinamente la celda, entrando en esta y atrapando a Alina entre sus manos y la pared—. Tú lo sabias…—Expresó amenazante, tomándola por el cuello y sacando una daga de su cinturón.

— ¿Sa-saber qué?—Dijo nerviosa y casi inaudible.

— ¡Tú sabias que Mizar fue atacado!—Celeste ya había explotado, liberando su ira y dolor.

—Vaya que eres lenta. Yo te lo advertí—Mencionó con un toque de ironía.

— ¡No juegues conmigo!—La amenazó.

— ¿Qué piensas hacer? ¿Matarme?—La retó sin titubear—. Por favor, hasta yo sé que tú jamás harías eso.

—No me subestimes—Dijo con lentitud, acercando su daga al cuello de Alina—. Te recomiendo que comiences a hablar. Dime todo lo que sabes—Le exigió.

—Yo no sé nada—Admitió al notar la seriedad con la que Celeste le hablaba—. Todo este tiempo estuve aquí, encerrada, ¿Cómo demonios podría saber qué fue lo que ocurrió?

—Yo jamás dije que sabias que ocurrió. ¡Quiero que me digas que planeaba Ash con exactitud al querer hacer esto! ¡¿Por qué atacar Mizar?!—Celeste ya se encontraba al borde de la locura. Quería respuestas y haría lo que fuera necesario por obtenerlas. Alina comenzaba a preocuparse, a temer por lo que pudiera ocurrir, por suerte; si es que se le puede llamar suerte; Hipo y Astrid entraron justo a tiempo.

— ¡Celeste detente!—Le detuvo Hipo. Al igual que Astrid, entraron rápidamente a la celda, separando a ambas y tomando la daga que Celeste tenía entre sus manos.

— ¿Qué planeabas hacer?—Le cuestionó horrorizada Astrid al quitarle la daga y alejarla.

— ¡Ella lo sabía!—Fue lo único que Celeste dijo antes de dejarse caer sobre sus rodillas y rompiendo en llanto nuevamente—. Ella lo sabía—Susurró. Ante tal acto, Astrid se arrodillo a su lado, abrazándola por la espalda, tratando de calmarla, mientras que Hipo alejaba a Alina para evitar más problemas.

—Esta no era la manera, Celeste—Mencionó preocupado y decepcionado Hipo.

—No la culpes Hipo. Yo habría hecho lo mismo—La defendió Astrid—. Vamos Celeste, te llevare a casa—Le dijo ayudándola a levantarse. Guiándola hasta la puerta, pero esta se detuvo al escuchar el llamado de Alina.

— ¡Debes sentirte horrible por no haberlo salvado! ¡Y se supone que prometiste proteger a tus seres queridos!—Escupió con odio Alina. Celeste al escucharla giró repentinamente mirándola con ira mientras su respiración se agitaba.

—Ay no…—Musitó con preocupación Hipo, al saber lo que ocurriría ahora.

— ¡Y tú debes sentirte horrible por no tener a nadie a quien proteger!—Liberó con dolor y odio—. No eres nada. No vengas a decirme cuales son mis errores cuando ni siquiera conoces los tuyos—Dijo mientras se acercaba nuevamente a ella—. Escucha bien. No me importa si tuviste o no algo que ver en esto; al igual que Ash, me vengaré de ti… ¡Y no me va a importar que tú seas…!—Repentinamente se detuvo al darse cuenta de lo que estaba por decir. No era el momento para decirlo. Incluso, justo ahora, comenzó a creer que jamás seria el momento.

— ¡¿Qué será que?!—Le exigió una respuesta. Pero esta respuesta jamás llegó. Celeste simplemente se retiró golpeando el muro junto a la celda, saliendo del lugar en busca de Luna para poder marcharse.

Hipo y Astrid hicieron lo mismo una vez que la celda fue cerrada nuevamente. Al salir, se encontraron con Valka y Eret.

— ¿Qué ocurrió?—Pregunto completamente preocupada Valka.

—Vimos salir a Celeste. Se veía muy molesta y destrozada—Explico Eret.

—No ha ocurrido nada bueno—Respondió Hipo la pregunta de su madre.

—Será mejor hablar con ella—Mencionó Astrid.

—Yo ir…—Eret fue interrumpido.

—Yo lo haré—Dijo Valka—. No necesita hablar. Necesita compañía—Explicó.

— ¿Segura?—Le cuestionó Hipo preocupado.

—Completamente—Fue la respuesta obtenida. Valka se acercó a él, besando su frente como despedida antes de llamar a Brinca Nubes—. Todo estará bien. No se preocupen—Dicho esto subió a Brincanube emprendiendo el vuelo con dirección a la casa de Celeste.

—Creo que…—Comenzó a decir después de unos minutos de silencio Astrid—. Creo que deberíamos preparar todo para ir a Mizar.

—Tienes razón. Ya es tarde, pero mañana a primera hora partiremos—Aclaró Hipo en total acuerdo.

*O*O*O*

Cerca del borde del acantilado, fuera de su casa, con Luna a su lado. Celeste sollozaba, recordando todo lo ocurrido en esas ultimas horas. Aun sin poder creer lo que ocurría.

Pero entonces, Valka llegó.

—Celeste…—Fue lo único que dijo. Acercándose a ella por la espalda, consiguiendo llamar su atención. Al ver la mirada destrozada de Celeste, sintió como se le rompía el corazón; y es que en esos últimos días había logrado tomarle mucho cariño a la chica, como si de una hija se tratase—. ¿Quieres estar sola?—Le preguntó aunque sabía la respuesta. Celeste negó levemente, pues en verdad necesitaba compañía. Al notar tal acto, Valka se acercó a ella, sentándose a su lado y abrazándola por un costado; atrayendo su cabeza hasta su hombro, hombro sobre el cual Celeste no pudo evitar llorar…

Este será el último maratón de capítulos ya que casi llegamos al último capítulo escrito :P pero no se preocupen que esta historia aún tiene mucho que dar…

Al final del ultimo capitulo responderé a unos Reviews que llegaron en el pasado…

Que disfruten de estos capítulos y ajústense a sus asientos que aquí viene lo mejor…