CAPITULO 34: MÁTAME, MI AMOR
Naruto no tardó demasiado en escabullirse de Konoha. Comprendió a la perfección lo que el Kyuubi anunciaba con tanta desconfianza. Su madre desconfío de la información, y Tsunade se negó a dejarlo ir en tiempos de guerra. Pero Naruto las convenció de que era el mejor método para terminar con el poder de Madara. Si el Uchiha soltaba de su prisión a los Biju para usarlos como marionetas, serian enviado de vuelta a su dimensión sin escalas. Sería el fin de los planes de Madara, pero además se garantizaría que las criaturas jamás volverían a la tierra.
Por supuesto Naruto ocultó la información de todos sus conocidos. Solo la Hokage, Kushina, Yuri e Ino Yamanaka sabrían de este viaje. La rubia kunoichi solo los acompañaría hasta cierto punto, para que luego de cerrar el portal, borrar los recuerdos de su ubicación. Una buena forma de mantener oculto para siempre los secretos de esos místicos poderes.
Luego de dos meses de travesía y búsqueda. Ino quedó en el campamento y los demás encontraron la cueva bajo tierra donde el gran sello hizo su aparición. El anciano Fukusaku fue invocado y logró cerrar el sello de "Doton". Los sellos de "Futon" y "Raiton" fueron cerrados por las katanas Uzumaki. Yuri fue quien consiguió cerrar el sello de "Suiton". Por último fue Naruto, desplegando el chakra de Kyuubi y siguiendo sus indicaciones quien cerraría para siempre el sello de Katon. La gran puerta brillaba ante cada cerradura clausurada, hasta que su luz se apagó para siempre al concluirse la maniobra.
Todos sonrieron satisfechos, pero Kushina se enfadó cuando intentó retirar su katana del sello correspondiente. No pudo hacerlo, ni aun poniendo su mayor esfuerzo. Las katanas estaban enterradas en sus correspondientes cerraduras. Naruto y su madre comprendieron luego de algunos minutos, que habían perdido sus preciadas herencias familiares. Pero era un precio bajo en perspectiva, que debían pagar por lograr la paz del mundo dejando de lado el poder de los Biju.
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Durante el viaje y su regreso, Kushina dedicó todo su tiempo a enseñar a su hijo sobre los sellos Uzumaki. Naruto no era el mejor estudiante, y lo demostró día con día cabreando a su madre hasta límites insospechados. Pero la pelirroja se lo hacía pagar, negándole comer Ramen mientras no se aprendiera todo lo que ella le trasmitiera a rajatabla. Yuri reía divertida de las contantes riñas de madre e hijo, porque podía apreciar en todo su esplendor el amor que se profesaban. Un amor algo violento por momentos, pero no carente del cariño de dos personas similares en gustos y modos.
En los campamentos que montaban en los bosques, Yuri perseguía a Ino arreglándola y maquillándola como si de una muñeca se tratara. Se divertía con la rubia como cuando cocinaba para las personas que le agradaban (prácticamente todas las que conocía). Ino que al principio le tuvo cierta alergia. Sin embargo finalizando el viaje, terminó por caer en el irresistible encanto que suponía la simpatía de Yuri. La peliazul la llevaba por los prados en busca de flores, y extrañamente le demostró que sabía más de ellas que la propia Ino. La rubia se sintió impresionada por esto, básicamente porque era su trabajo familiar saber de flores. Pero Yuri siempre respondía que el agua era vida, y las flores dependían de ella para crecer. Era obvio que debía saber tanto de ellas.
Kushina en tanto, ayudaba a su hijo a localizar la cueva con el portal y hablaba sobre sellos mientras tanto. Naruto aún no estaba muy convencido de esas técnicas. Se le hacían tediosas y complicadas. Justo a él que lo fiaba todo al Tayjutsu y al Ninjutsu físico. No le apetecía ponerse a estudiar cosas de sellos porque…
-¡No seas idiota! –Bramó la pelirroja ante las quejas de su hijo- debes aprender estas técnicas que son de mi familia, de ¡TU FAMILIA!
-gomen Ka-san, gomen –asustado- pero son difíciles los sellos ttebayo.
-Por eso son armas letales, -señaló la pelirroja- pocas personas pudieron dominarlos en combate, y fueron los mejores por ello.
-De acuerdo, -suspirando- dime de nuevo, cuantos tipos de sellos Uzumaki existen ¿tres?
-Es correcto, -asintiendo- sellos blancos, sellos rojos y sellos negros. ¿Recuerdas las diferencias que te he marcado?
-Algo recuerdo si, -ofuscado- me has fastidiado días enteros con eso. Los sellos blancos, son aquellos que sirven para aumentar el poder físico o espiritual, de quien los usa. En cuanto a los rojos generan deformaciones en el ambiente como barreras, prisiones o escudos.
-Al fin lo recuerdas – suspiró Kushina sonriendo- los negros son los que dañan al rival directamente pero al costo de ciertos sacrificios físicos o espirituales en quien los crea. Te has aprendido varios sellos muy sencillos que incrementaran tus habilidades. Pero no nos quedaremos en eso. Entrenaremos muy duro.
-¡Pero Ka-san! –Haciendo puchero- mejor entreno con los clones ttebayo.
-¡Que no! –Dándole un coscorrón- será todo sellos hasta volver a Konoha. Y más te vale obedecer o no comerás Ramen en tu vida ¡¿Entendido?!
Naruto la pasó bastante mal mejorando su caligrafía por el asunto de los sellos. Pero al volver a Konoha hizo construir para su madre una gran mansión en los terrenos heredados por su padre cerca del mirador de la montaña Hokage. Eso en cierta forma la tranquilizó. Aunque la pelirroja a través de Sakura, siguió sobornando a su hijo para que continuara estudiando. Por supuesto que la pelirosa usaba la "miel" para conseguirlo, en lugar de los golpes que Kushina tenía como primera opción de enseñanza.
El siguiente 13 de julio, justo en el aniversario de la muerte de Jirayja. Naruto estuvo más acompañado que nunca en su ritual en el mirador junto a la montaña. Sakura y Kushina lo acompañaron como en un día de campo. Se sintió como nunca feliz. Porque también sentía unido espiritualmente a su padre, a ero-Sennin y a Tenten. Todos reunidos, buscando y pensando en la paz. Cosa que lejos estaba de realizarse en la realidad. Porque el enemigo seguía con sus planes diabólicos.
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UN AÑO DESPUES….
Tsunade Senju miraba por la ventana de la improvisada cabaña creada por el Mokuton de Yamato. En los bosques de país del fuego la lluvia no se detenía desde el día anterior. Era una noche tibia, pese a la tormenta. Las tropas de Konoha esperaban las órdenes finales para afrontar la batalla decisiva de la cuarta guerra ninja.
El "consejo de ancianos" no era un nombre adecuado para los jóvenes líderes de clanes que lo ocupaban en la actualidad. Shikaku Nara, Hiashi Hyuuga e Inoichi Yamanaka formaban parte de la reunión cumbre para organizar la defensa. Estaban también Hatake Kakashi y Nara Shikamaru representando a la raíz. Durante hora y media discutieron el plan. Tsunade continuaba con su vista fuera del lugar. Pero los oía reñir por la desesperanza de la guerra adversa. En cuestión de un año, la aldea de la roca fue conquistada. El Tsuchikage fue derrotado y asesinado. El país de la roca se hundió en el caos cuando un ejército inmenso comandado por Madara y Kabuto aparecieron de las entrañas de la tierra sorpresivamente. El poderoso ejército de Uchiha Madara contaba con tropas numerosas cargadas con el chakra de los Biju. Simplemente arrasaban todo a su paso. Y la aldea de la Roca simplemente había sido el primer escollo que encontraron. El Raikage en tanto, seguía con su estúpida idea de apartar del combate a los jinchuriki. Y mientras tanto, el invencible ejercito de los "adictos" de Madara Uchiha, avanzaba implacable hacia Konoha en busca de crear otra masacre. El centro neurálgico del continente estaba tomado por las fuerzas enemigas. Tan rápidos y expeditivos que las tropas de las distintas aldeas contenidas en la alianza, estaban separadas unas de otras. Con escasas posibilidades de reunirse en la brevedad.
Las tropas de Madara tenían una movilidad increíble. Y en cuestión de una semana habían cruzado por varios pequeños países para atacar territorios del país del fuego, antes que Kiri, Kumo o Suna pudiesen enviar refuerzos a reunirse con las tropas de Konoha.
Sabiéndose inferiores en números y logística, los Nara planearon enfrentar al pujante enemigo en un estrecho paso de bosques y montañas camino al corazón del país. Shikamaru convenció a todos que lo correcto era retrasar en ese punto al enemigo. Se esperaba que la llegada de los ejércitos de la nube y la arena rodearan al rival. Shikaku apoyaba en esta estrategia arriesgada a su hijo, porque entendía que guarescerse en los muros de Konoha no era una posibilidad buena contra un enemigo muchas veces más numeroso y cargado con chakra Biju. Por supuesto había opiniones.
-¡Esto es una locura! –Bramo Hiashi- ¿Por qué pelear aquí? Tenemos las murallas de Konoha.
-estamos a dos días de nuestra aldea –señalo Shikaku- si retrocedemos, ellos llegaran antes a la hoja, mucho antes que nuestros refuerzos de las demás aldeas.
-¿Y que nos garantiza que vendrán en primer lugar? –Pregunto irritado Inoichi- Kumo no hizo nada por la aldea de la roca. Estaban más cerca que nadie en la supuesta alianza, y ni siquiera lo intentaron para asistir a Iwagakure.
-Envié a mi mejor hombre a buscar a nuestros aliados –señaló Tsunade girando a verlos- ellos vendrán, o él los va traer a rastras. –de brazos cruzados.
-¿Cuál es el plan entonces? –Interrogó Kakashi desviando el tema anterior- porque tenía serias dudas de que Naruto pudiese regresar con refuerzos a tiempo.
-Ellos nos superan en una proporción d –dijo Shikamaru acercándose al mapa en la mesa- Pero en este punto… –señalando con el dedo- el bosque es tan espeso y las montañas tan altas que su ejército solo puede pasar por este estrecho pasillo natural.
-Lo cual nos permite reducir sus ventajas numéricas al máximo- continuó Shikaku que había estudiado el plan en privado con su hijo- somos casi 20.000, ellos son 5 veces nuestro numero cuando menos.
-No podremos detenerlos –señaló Hiashi- luché con dos Chunnin de las tropas de Madara y casi me matan. Sus ojos brillan como paranoicos, y su chakra….
-Eso ya lo sabemos Lord Hyuuga –interrumpió Kakashi- todos combatimos con alguno de ellos.
-Lo importante aquí es…- señalo Tsunade- que tenemos que retrasarlos lo suficiente para que las fuerzas del Raikage y Kazekage los rodeen.
-¿Qué ocurre si logran pasarnos en este punto? –Señaló Inoichi- Porque no veo forma de contener ese ejército por la fuerza.
-Konoha caerá con seguridad –sentencio crudamente Shikaku- son rápidos, son demasiados. No hay defensa que practicar a partir de este punto en el bosque. Por ello elegimos pelear aquí. Es lo único que tenemos como ventaja contra este enemigo. Podemos elegir hasta cierto punto donde y cuando será la batalla definitiva.
El silencio pesado se hizo presente. La hora negra de la guerra estaba en su punto cumbre. ¿Acaso seria el final? ¿Lograrían subsistir?
-¿Están todos los ninjas a disposición para la batalla? –preguntó la líder
-Todo ninja no herido de gravedad, se encuentra en la línea de defensa –sentenció Hiashi
-Bien…. -dijo la líder mirando el mapa- mientras el grueso de nuestra fuerza resiste en el centro. Formando el cuello de botella que los contenga a todos. Pienso Rodear por esta ladera de montaña. Hay un abismo profundo aquí… –Señalando el mapa justo al costado de donde parecía se iba a dar la batalla- ellos no lo verán venir.
-¿Y cómo pasara del lado del combate? –apunto Inoichi.
-Yamato va a crear un pequeño puente por el cual nos escabulliremos –seria- llevaré a mi guardia personal, y a la Raíz también. Golpearemos su flanco derecho con todo nuestro poder y nos retiraremos atravesando el puente y luego volándolo.
-Es suicida Hokage-sama –señaló Inoichi.
-Pero también es lo único que tenemos –dijo la rubia- Golpear en medio de sus filas para causar caos y confusión. Si no logramos causar el suficiente daño, ya podemos darnos por muertos. En este punto crucial, nuestra fuerza principal puede descargar un ataque brutal para diezmar lo máximo posible al enemigo. Puede que las cuantiosas bajas producidas, puedan hacerlos dispersarse. Escuchen con atención todos…-reclamó ganando la total atención de los presentes- cada Ninja en este cuarto lo sabe, y espero que se lo trasmitan a sus respectivas tropas. Si perdemos aquí, si acaso nos derrotan; no habrá más ninjas en la aldea para defenderla. Solo ancianos, mujeres y niños. ¡Nuestras familias! ¡No seré la Hokage que verá caer a nuestra aldea! ¡Konoha siempre ha sobrevivido al tiempo y la guerra! ¡Y esta no será la excepción! ¡Es todo!
Los hombres sintieron un ánimo renovado, esa mujer los guiaba con puño de hierro y tomaría el máximo riesgo del combate. Lady Tsunade honraba al sombrero y a sus antepasados. Todos empezaron a retirarse, excepto Kakashi y Shikamaru que se quedaron en sus lugares.
-¿Algo más? –pregunto la rubia sin entender
-¡claro que existe algo más! –señaló el Nara ofuscado
-Tranquilo Shikamaru, es la Hokage- señaló Kakashi.
-Y un cuerno… –susurró el pelinegro
-¿Qué dices Shikamaru? – dijo la líder molesta por la contravención.
-¡Escúcheme muy bien! –Dijo el Nara fuera de si- No me importan las idioteces del Raikage. Llame a Naruto, lo necesitamos más que nunca.
-No puedo. Lo envié por los demás líderes. No llegaría a tiempo aunque…
-¡Mi prometida está aquí! –Bramo Shikamaru furioso que temía por Temari- ¡maldita sea la mujer que ama Naruto está aquí también! ¿Qué cree que pasara si Sakura muere?
Tsunade asintió molesta, Naruto Uzumaki no podía faltar. No importaba que la alianza se fuera al diablo. Luego arreglaría cuentas con el Raikage por esto. Era el momento de llamarlo. La rubia extrajo un sello en papel y usó la invocación. Era la batalla final para Konoha, y Naruto Uzumaki no podía faltar a ella. Una pequeña ranita con ojos soñadores apareció ante el jutsu de Tsunade.
-ay que bien ¡mi primer trabajo! –Dijo contenta y luego miró a Tsunade- ¿Es el momento?
La rubia asintió y la rana desapareció en una suave expresión. La líder vio salir a los dos hombres satisfechos. Se colocó su armadura especialmente adaptada a sus atributos y necesidades. Roja de placas de acero, dura y resistente. Se preguntó si sobreviviría o mejor aún, si la aldea sobreviviría a esta guerra. Sin embargo, una cosa la llenaba de esperanza. Naruto Uzumaki le había prometido que protegería a Konoha. Tsunade sabía que nunca rompía una promesa. La voluntad del fuego siempre guía el corazón de Naruto, el jamás se rendiría.
Tsunade salió de su puesto de mando. Estaba rodeada por 20 ANBU. A su lado también estaba la raíz. Salvo Ino herida en la hoja y Naruto quien sabe dónde, todos la seguirían hasta el final. Tsunade otorgó las últimas instrucciones para la defensa, y partió hacia el sendero secreto en la montaña. El ambiente nocturno y lluvioso era apropiado para la sorpresa. Tsunade sabía que las oportunidades de ganar estaban limitadas al trabajo en equipo. El enemigo era poderoso y numeroso, pero el trabajo en conjunto era el factor donde los Shinobi tenían la ventaja. El plan de ataque era rodear a la ninjas-medico (Tsunade, Shizune y Sakura) con los ninjas defensivos, una segunda barrera de ninjas ofensivos seria la punta de lanza. Atacar con todo el poder y dejar a la raíz para cubrir la retirada a través del puente. Una estrategia de golpear y correr, antes que los numerosos enemigos se organizaran para rodearlos. Un plan suicida pero sorpresivo, y que buscaba causar daño psicológico en el inmenso ejercito enemigo. El frente de combate en tanto, debía resistir las envestidas defendiendo en bloques ordenados. La ultima defensa.
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Media hora después comenzó la batalla en el centro del pasaje entre los bosques y montañas. Los Hyuuga distribuidos entre la línea de defensa, desviaban las flechas y demás ataque de largo alcance con el Kaiten. Los Aburame con sus escudos de insectos ayudaban. La primera oleada de enemigos que se acercaba a toda marcha, fue barrida por las bolas de fuego lanzadas por Shinobi de Konoha. Los ninjas con control de tierra levantaron muros y estacas por todo el terreno para dificultar al máximo cada paso que el rival consiguiera avanzar hacia el combate cuerpo a cuerpo. Mientras tanto los Gennin de Konoha usaban armas ninja en forma de lluvia, para no desgastar sus chakra rápidamente. A pesar del éxito parcial y la supuesta lucha "igualada" se pudo empezar apreciar lo evidente, la defensa en cosa de una hora seria arrasada. Pese a que los invocadores del gran ejército no podían llamar a sus criaturas por la escasa amplitud del terreno, cada tropa "básica" del enemigo tenía el poder de un Chunnin. Demasiada desventaja de poder y numero.
Shikamaru Nara fue uno de los pocos de raíz que no fue con Tsunade. Su misión era ayudar a la defensa en el centro. El Nara era un gran estratega, pero nunca había sido poderoso. Por eso causó sorpresa general, cuando saltó por sobre la línea de defensa quedando delante de todas las tropas Shinobi en un intervalo entre cambio de líneas. Y entonces, concentrando todo su poder gritó:
-¡NIPOU…-haciendo sellos- ESTAMPIDA SOMBRAS DE MUERTE!
Todas las sombras a su alrededor ganaron volumen propio, comenzando a tomar formas extrañas. El ejército enemigo se encontró pronto, contra una enorme manada de ciervos de sombras. Una línea de golpeo que abarcaba la totalidad de la línea de batalla. Shikamaru sonrió, hizo una señal con su mano y los ciervos avanzaron embistiendo ferozmente contra el enemigo. Shikamaru, así como todos los ninjas de Konoha atestiguaron fascinados el desastre generado por el Nara. Solo su familia y Naruto Uzumaki, sabían de donde venía tan extraordinario poder de sombras.
Flas back: hace 6 meses
Shikamaru y Naruto caminaban rumbo a un entrenamiento en el campo 5. El rubio notó que el pelinegro no llevaba consigo la espada de las sombras que le había regalado hace tiempo. Naturalmente, también pudo notar un importante incremento en el chakra de su amigo. Algo extraño había pasado.
-Shikamaru… ¿qué hiciste con la espada que te di hace tiempo? –preguntó el rubio
-La uso siempre, por supuesto –sonrió el pelinegro- aunque no soy bueno blandiéndola.
-¿Cómo que la usas? Hace meses que volví de la niebla y no te he visto….
-No mires encima mío –señalo el Nara- sino detrás de mí.
Naruto miró la sombra de Shikamaru y allí estaba. Increíblemente, la espada estaba en las manos de su sombra. Colgada en su cintura como si la portara realmente. El rubio sonrió, manos libres y un gran aumento del chakra. Una buena idea sin dudas, digna del genio de los Nara.
Fin del flash back:
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Tsunade y su escolta cruzaron el puente creado por Yamato, descendieron entre la oscuridad acercándose por el flanco de la columna de tropas creadas por el enemigo, protegidos por los árboles y la sorpresa. Cayeron sobre ellos minutos después, sorprendiendo al enemigo y comenzando una matanza. Kakashi junto a Sakura con otros usuarios de Suiton crearon 25 dragones de agua que chocaron con el grueso del rival. Sasuke y los usuarios de Raiton formaron una descarga de electricidad que se unió a los dragones de agua multiplicando el daño. Yamato y Anko lideraron a sus grupos de choque protegiendo los flancos del equipo de ataque. Shizune lanzó nubes de veneno que Temari distribuyó con el criterio de su abanico. Karin y Neji se movían entre los equipos rápidamente. La pelirroja usaba sus habilidades sensoriales para avisar al Hyuuga por dónde venían los ataques. Neji con su Byakugan de complemento usaba el Kaiten para proteger a compañeros de ataques furtivos de los enemigos que comenzaron a rodearlos luego de sobreponerse a la iniciativa rival.
La sorpresiva ofensiva del equipo "Tsunade" hizo huir en desbandada a miles guerreros del flanco derecho. Además, todo parecía auspicioso en el frente de batalla cuando una segunda manada de ciervos sombríos impactó de lleno en el frente, dando tiempo a las tropas defensivas para reordenarse y recuperar el aliento. Shikamaru no obstante, estaba en su límite. Solo le quedaba un ataque más, y luego todo quedaría en la defensa detrás suyo.
Tsunade en la zona del flanco derecho miraba a su alrededor. Solo 12 elementos heridos, Shizune y Sakura curándolos. Miles de tropas enemigas retrocediendo y entorpeciendo el avance de sus compañeros que pugnaban por pelear. Parecía que la desorganización y anarquía de los "adictos" podía lograr expulsarlos del combate a pesar de ser tan superiores en tropas. Sin embargo, los líderes no habían hecho acto de aparición hasta el momento:
-¡Bienvenida Tsunade! –Anuncio Kabuto saliendo de entre las tropas escapando- Veo que trajiste a todos tus niños justo a la muerte. Ku ku ku.
Frente a ellos, Kabuto apareció rodeado de sus asquerosas serpientes. Sasuke enfureció al verlo y comenzó a hacer sellos para formar el Chidori, dispuesto a salirse de la formación para atacarlo personalmente. Kakashi sin embargo, lo detuvo del hombro para tranquilizarlo. Si rompían la formación, estarían en graves problemas. Kabuto comenzó a rodearse de sus tropas, recuperando la moral perdida al cambiarla por miedo hacia él. Entonces, en pocos minutos sus órdenes y amenazas lograron que los adictos se lanzaran contra el bloque de Shinobi. Tsunade ahora estaba aislada de su ejército principal y comenzaban a perder posiciones ganadas. El combate se hizo feroz cuando llegaron al cuerpo a cuerpo. Tsunade y Sakura mandaban a volar enemigos dando salvajes puñetazos. Temari saltaba alto por sobre su equipo y abanicaba soltando tornados cortantes. Shizune arrastraba al interior del círculo en formación a los heridos y los restablecía lo más rápido posible, ayudada por otros Shinobi médico que habían sido reclutados. Sasuke creó un amplio Chidori Nagashi y defendió el frente fulminando a los que lo embestían imprudentemente. Yamato retrocedió hacia la zona del bosque de donde habían venido anteriormente, y usó su Mokuton para unir árboles en los laterales, creando un estrecho pasillo para evitar que los rodearan por la vía de escape. Kakashi aprovechó la defensa de su equipo para arriesgar un ataque sobre Kabuto. Una tropa que respondía con miedo a su líder, se desbandaría al perderlo en combate.
-¡Magenkyo Sharingan, KAMUI!
Un vórtice se creó cerca de Kabuto, que lo evitó por muy poco. Hasta el momento había estado disfrutando la masacre como espectador, pero eso estaba a punto de cambiar.
-ku ku ku ¡Has mejorado Kakashi! –Haciendo sellos- pero pondré las cosas más interesantes. ¡Saluden a mis amigos! ¡ARTE NINJA, RESURRECCION IMPURA!
Cuatro ataúdes surgieron de la tierra. Las tapas volaron y surgieron los esclavos eternos del peliblanco. Itachi Uchiha, Deidara, Kakuzu y…
Tsunade hablaba a voz firme incitando a sus allegados a no romper la formación. Ayudarse unos con otros era la clave. Estaba concentrada en mantener la coerción de sus hombres como para sorprenderse por nada. Sin embargo ante la aparición de los revividos lo pudo ver. El cuerpo sin vida del peliblanco Sannin. Rostro torturado, lágrimas de sangre. El domador de los sapos…..Jirayja.
-¡Nooooo! ¡Jirayja NOOOOO! –gritó desesperada sin poder contenerse.
Un aura azul explotó de su cuerpo casi impulsando a los que la rodeaban. Sus largas coletas flotaban a su alrededor propiciando su estado de descontrol total. Saltó sobre el enemigo rompiendo la formación con desesperación. Sus compañeros y subordinados no supieron cómo reaccionar a tiempo. Lanzando puñetazos enloquecida de rabia, asesinó a casi un centenar de guerreros que se le acercaron. Incluso el efecto residual de sus brutales ataques bastaba para herir de muerte a los enemigos que estaban siquiera cerca de los desafortunados que recibían los golpes de la Godaime. Kakashi fue el primero en reaccionar, tenía la mente fría y aun así no entendía como Tsunade se había separado de su tropa tan imprudentemente. Entonces, comenzó a tomar el mando militar:
-¡Sasuke, Sakura, vengan conmigo! ¡Tenemos que proteger a Hokage-sama!
Pero Tsunade chocó contra Itachi y Kakuzu que la interceptaron. Deidara lanzó bombas de arcilla sobre ella que usó el cuerpo de Kakuzu para resistir la explosión. Los kunai y otras armas la herían a su avance, surgidos de varios sectores del campo. Pero ella avanzaba para matar a Orochimaru. ¿Cómo se había atrevido a profanar a su amigo? ¿Cómo se atrevía a torturar a un hombre tan bueno? ¿Qué te hizo Jirayja? Se preguntaba desesperada Tsunade, que soltaba lágrimas de ira y odio cuando uno de sus puñetazos se estrelló contra un muro de tierra que Kabuto levantó para protegerse. Esa mujer había cruzado por 100 metros de puro infierno en la guerra. Y aun avanzaba hacia Kabuto tratando de matarlo. Estaba herida, cansada y rodeada. Pero aún seguía avanzando prometiéndole la muerte.
-¡Maldito seas! –Bramaba la mujer- ¡Te acabare aunque muera contigo! –lanzándose sobre el con lo último de fuerzas que le quedaban.
Pero su puñetazo final, chocó con el pecho de Jirayja.
-Tsu…..nade –dijo el torturado cuerpo
Ella estalló en llanto, se quebró mentalmente mientras varios kunai y flechas se incrustaron en su espalda. Cayó de rodillas ante el alma de ese hombre que pudo hacerla feliz. Jirayja creó un Rasengan en su mano derecha. Su pecho recuperaba lentamente, como si fuera reformado con papel. Ella finalmente levantó la vista. Su cuerpo estaba por morir, su boca chorreaba sangre, Jirayja iba a matarla. Sintió por un instante que lo merecía, que sus desprecios habían trasformado la vida del peliblanco en un infierno. Era justo que él, la asesinara finalmente.
-Mátame mi amor… –dijo Tsunade llorando y sintiendo la baja de adrenalina.
-Mátala…. –siseó Kabuto disfrutando el momento- ku ku ku
Kakashi y sus compañeros no llegaban a la Hokage. Sasuke se trabó en lucha con Itachi, mientras Deidara no permitía a Sakura llegar hasta su maestra. Kakashi quiso usar el "Kamui" una vez más. Pero rodeado de enemigos seria asesinado si enfocaba su vista lejos. No podían ayudarla.
-¡Mátala! –Dijo triunfante Kabuto- gracias a ella sufriste la vida entera, ¡Mátala!
Jirayja mientras tanto lloraba sangre literalmente. Sufría lo indecible al ver a la mujer que siempre había amado en ese lamentable estado. Entonces, usando una fuerza titánica de voluntad, levantó alto su brazo derecho y cerrando su puño…deshizo el Rasengan sin impactarlo en Tsunade.
-¡Maldito seas Jirayja! –Chilló Kabuto enloquecido- ¡Te torturaré por siempre! ¿Por qué no obedeces?
El esclavo peliblanco sonrío esforzándose al máximo y susurro:
-Tsu…..nade.
Kabuto hizo sellos y como si el viento lo golpeara de lado, el cuerpo del Gamma Sannin se fracturó en cientos de papeles, esparciéndose en la noche. Kabuto miró decepcionado a Tsunade arrodillada a pocos metros. La Hokage aún estaba de rodillas porque las fuerzas la habían abandonado. Pero su gesto de sorpresa no escapo a los ojos de Kabuto que reclamó molesto.
-¡Si claro, sorpréndete! –Dijo ofuscado- ¡llevo casi dos años torturándolo y el idiota no te ha matado! ¿Quién es seria más patético? ¿Jirayja, condenado a la tortura eterna? ¿O tú, que no fuiste capaz de corresponderle?
Un golpe más duro que morir fueron esas palabras. La mente de Tsunade se quedó en la sonrisa de Jirayja. Ella iba a morir, y ni siquiera tenía esperanzas de verlo en el más allá. Por culpa de Orochimaru, el peliblanco sufriría por siempre. Ella apoyó sus manos en el suelo, dejando al manto de la muerte cubrirla.
-Me daré el gusto de matarte Tsunade… -susurró Kabuto que cada vez estaba más poseído por la influencia de Orochimaru- y con respecto a Jirayja, será una buena historia para contarle. Ku ku ku.
Kabuto sacó de su boca la espada Kusanagi y parándose al lado de la Godaime, hizo descender violentamente el filo apuntado sobre la espalda de la rubia. Justo para atravesar la zona del cuello y darle fin. Kabuto sentía que cuando asesinará a esa mujer, todo terminaría en la batalla contra la aldea de la hoja. Solo tenía que terminar el trabajo frente a sus ojos.
Así cuando la muerte de la Hokage fuera un hecho, seguramente toda Konoha entraría en caos y el exterminio de la aldea sería cuestión de días. Orochimaru y Madara, por fin ganarían la guerra ninja.
Solo tenía que dar el golpe final, ese que Jirayja se resistió dar.
Fin del capítulo.
