Charlie casi no fue consciente del momento en el que subía al coche de Colby y para él no fue más que un camino de unos cinco minutos hasta llegar a casa. Mantuvo los ojos cerrados todo el rato, estaba cansado, falto de energías por completo, como si hubiera pasado la peor gripe de toda su vida.
Colby había temido su reacción cuando le dijera que había tenido que disparar a Dean, pero el profesor apenas había dicho nada y el federal se preguntó si eso era algo bueno o malo.
Pero no dijo nada, Charlie estaba tan pálido y desmejorado que Colby decidió dejar el tema para volver a sacarlo más tarde cuando se encontrara mejor. Así que decidió llevarlo a casa y dejar que reposara y durmiera.
Al llegar a casa y aparcar, el miró, Charlie parecía dormido, respiraba tranquilamente, mantenía los ojos cerrados y parecía tan tranquilo, que al federal no le hacía ninguna gracia tener que despertarle. Le acarició la mejilla para no hacerlo de golpe ya asustarle y lo vio sonreír."
"¿Estás bien? Podemos ir al hospital para estar seguros."
"No, todo va bien, de verdad, es sólo que… necesito mi cama." A Charlie no le gustaban en absoluto los hospitales y menos cuando tendrían que empezar a hacer todo tipo de pruebas para saber lo que le pasaba. "Y estaría mucho mejor si te quedaras conmigo." Todavía con los ojos cerrados, Charlie mostró una pequeña sonrisa.
"Claro, donde me iba a ir."
El federal salió del coche y fue al otro lado para ayudar a Charlie a salir. Lo recogió entre sus brazos y le dio un beso en la frente. Le miró otra vez, ahora que lo veía bien, no tenía buen aspecto, pero espero que con unas cuantas horas de sueño, se recuperara. Era normal, había pasado por mucho, más de lo que Colby podía llegar a imaginar nunca, pues tener un demonio dentro dominándote no debía ser nada agradable para nadie.
Dejó que Charlie se apoyara sobre él y juntos, lentamente, llegaron a la casa. A esas alturas, Colby ya tenía llaves de la casa, al fin y al cabo hacia tiempo que vivía allí con Charlie y con Alan. Estaba todo en silencio, Alan no estaba y Colby casi lo agradeció, para no tener que dar explicaciones automáticamente en cuanto Alan viera el estado en el que se encontraba su hijo.
Subieron las escaleras hasta el dormitorio y sin que Charlie dijera nada se tumbó en la cama. Se hizo un ovillo y volvió a cerrar los ojos, lo único que deseaba en ese momento era dormir muchas horas. Protestó cuando Colby le movió para quitarle la ropa; llevaba demasiado tiempo con la misma y ya era hora de cambiarse. Le cubrió con la manta y escuchó suspirar al profesor.
"Sigo pensando que debería verte un médico." Le susurró al oído.
Charlie se dio la vuelta y clavó la mirada en Colby.
"¿Crees que te mentiría en algo así? Estos últimos días han sido los peores de toda mi vida y tu has estado allí, ayudándome, dispuesto a lo que fuera por mi. ¿No crees que con eso te mereces que te diga la verdad sobre como me encuentro?"
Con las pocas fuerzas que le quedaba, Charlie levantó los brazos y rodeó el cuello de Colby, hizo que se acercara a él y le dio un beso largo y tierno en los labios, mientras volvía a cerrar los ojos.
"No vuelvas a darme un susto así." Susurró Colby en el oído de Charlie para luego tumbarse a su lado. Rodeó el cuerpo de Charlie por su cintura y apoyó la cabeza sobre el hombro del profesor. "Me aterra la sola idea de perderte. Hubiera matado a ese demonio con mis propias manos con tal de liberarte." De repente, Charlie se puso tenso. "¿Va todo bien?"
Tal vez fuera que su cuerpo poco a poco se estaba relajando e iba siendo capaz de pensar en todo lo que había ocurrido o simplemente, que su memoria estaba mostrándolo lo que había sido aquel día, pero de improviso, Charlie recordó el relato que Colby le había hecho sobre como se había intentado deshacerse definitivamente del demonio.
"¿Disparaste a Dean?" Charlie se dio la vuelta para mirar a su compañero a los ojos.
"Tuve que hacerlo, ya te lo he dicho, eraís tu o él."
"Pero se trataba de Dean, ni siquiera era una persona cualquiera para que no te afectara, es el novio de mi hermano." La expresión de su rostro había cambiado de repente, ya no parecía cansado si no asustado.
"Lo se, pero… Charlie, se que has pasado unos días terribles y que no puedo comparar, pero lo que yo he pasado… si te soy sincero llegó un momento en el que estaba seguro que te perdería para siempre, que ese demonio no te soltaría, que la única opción que íbamos a tener era mataros a los dos."
Las manos de Colby apretaba con fuerza el cuerpo del profesor, como si tuviera miedo de perderle en el momento en el que aflojara un poco la presión sobre él. Sus ojos, se habían clavado también en los de Charlie y su boca se había crispado, al recordar lo que habían supuesto para él aquellos días.
"¿Cómo está Dean?"
Colby abrió la boca para contestar pero no pudo hacerlo, pues en realidad no tenía respuesta para esa pregunta, pues ni siquiera había llamado a Don para preguntar por el estado del cazador; había estado tan pendiente de Charlie, que todo lo demás había dejado de tener importancia.
"Vamos al hospital."
"Charlie, no deberías moverte, has visto como estás, casi no puedes andar y lo que más necesitas…"
"Colby mi hermano está allí, sólo y el hombre al que quiere podría morir. ¿Cómo crees que me sentiría yo si no estuviera a su lado cuando más necesita?"
Colby guardó silencio un momento, sin dejar de mirar a Charlie. lo conocía demasiado bien como para saber que no habría nada que pudiera decir ya para hacerle cambiar de opinión, Charlie había tomado su decisión y era totalmente inamovible. Suspiró con fuerza, aunque no dijo nada, tan sólo esperaba que aquello no hiciera empeorar el estado de salud de Charlie.
"Muy bien iremos al hospital, pero en cuanto entremos dejarás que un médico te eche un vistazo." Charlie abrió la boca dispuesto a protestar, pero Colby no le dejó hacerlo. "Es la condición para llevarte y creo que ya te habrás dado cuenta que tu sólo, en tu estado, no podrás llegar a ninguna parte."
"Eres un manipulador."
"Lo se pero creo que ese es uno de los motivos por los que me quieres." Colby sonrió al ver el cabreo emergente en la expresión de Charlie, sobretodo porque no había nada que pudiera hacer para evitar seguir el plan de Colby.
El federal le dio un beso y le ayudó a ponerse en pie, tuvo que recogerlo de nuevo entre sus brazos para evitar que cayera al suelo, pero Charlie era todo un testarudo y si había decidido ir al hospital, aunque tuviera que dejar que un médico le viera, lo haría y estaría con su hermano.
- o -
Sam colocó en la mano de Don uno de los cafés que acababa de sacar de la máquina. Aunque el cazador estaba de los nervios esperando las noticias de los médicos, no era la primera vez que tenía esperar noticias de Dean en una situación así.
"¿Todo saldrá bien ya lo verás? Dean es la persona más fuerte que he conocido en toda mi vida." Trató de no pensar en todas las veces que se había pasado por la cabeza que Dean podía morir en un hospital y se mantuvo sereno. Amita, que acababa de llegar en ese momento, se sentó al lado de Sam, le dio un beso en la mejilla y sin decir nada cogió su mano con fuerza.
"Es lo que quiero pensar, pero hay algo… supongo que tengo miedo de perderle. No creo que pudiera superarlo." Don bajó la mirada concentrándose en el café que tenía entre manos para evitar pensar en otra cosa. "No creo que pudiera superarlo." Dijo de nuevo, aunque parecía decirlo para si mismo.
Un médico apareció en la sala y los dos se pusieron en pie.
"Dean está en la habitación, la operación ha ido muy bien y estoy casi seguro que se recuperará en unas pocas semanas."
"¿Casi seguro? ¿Qué es lo que quiere con eso?" Dijo Don mientras daba un paso adelante hacia el médico.
Necesitaba saber como estaba Dean, necesitaba que alguien le dijera que se iba a recuperar sin ningún problema y que la bala no le había afectado tanto como a él le parecía.
"Lo que quiero decir es que la bala impactó muy cerca de su corazón y podría haber sido fatal." Sam y Don se miraron, pensando los dos lo mismo. "Pero afortunadamente hemos podido extraerla sin causar más daños. Ahora mismo Dean está muy débil, es normal después de la cantidad de sangre perdida; pero además nos hemos dado cuenta que su cuerpo estaba exhausto. ¿Saben ustedes si ha hecho algún esfuerzo mayor de lo habitual?"
De nuevo Sam y Don se miraron y luego miraron a Amita, en busca de un poco de ayuda, pues no podían decir la verdad y no había nada que se pareciera a aquello por lo que había pasado en los últimos días.
"La verdad es que el trabajo le tiene bajo mucha estrés una gran presión, tal vez sea eso, pero se ha mantenido algo distante últimamente como si no fuera él mismo." Don se sorprendió de la rapidez de respuesta de Sam, estaba claro que estaba acostumbrado a hacerlo. "Me hubiera gustado estar más pendiente de él." Bajó la mirada, pues la tristeza que sentía ahora mismo, era completamente real.
Amita volvió a coger su mano, deseaba tanto ayudarle y hacerle sentir mejor, pero ya sabía lo importante que era su hermano para Sam.
"Entonces, ¿Dean se recuperará?"
El médico, que aparentaba tener la misma edad que Don, se colocó bien las gafas mientras asentía, aunque su gesto no le hacía parecer muy seguro de si mismo.
"Si, siempre y cuando se tome las cosas con calma, haga reposo casi absoluto durante las próximas semanas y deje que los demás cuiden de él."
Sam quería echarse a reír, pues eso le parecía un chiste, hablando de Dean. Durante toda su vida Dean había cuidado de él, arriesgándose por él, culpándose delante de su padre por lo que Sam había hecho mal y cuando habían sido adultos todavía lo hacía, como si viera a Sam como un niño.
No iba a ser tan fácil conseguir que se estuviera quieto o simplemente, que les dijera cuando le dolía algo o se encontraba mal. Dean era, aunque nunca lo había dicho abiertamente, de los tipos duros, así lo había criado su padre y Sam ya se había convencido que nunca lograría cambiarlo ya.
"Podremos hacerlo." Sam se volvió hacia Don al escuchar aquello y se sorprendió al ver la seguridad con la que el federal decía aquello. Tal vez fuera que tenía a su equipo, que era su jefe, pero sin duda estaba completamente seguro de poder hacerlo. "¿Podemos verle?"
De nuevo el médico asintió y les guió hasta la habitación.
Dean estaba dormido en la cama y si no fuera por la máquina que estaba a su lado y que controlaba los latidos de su corazón, parecía simplemente eso, dormido. Don se acercó a la cama, mientras Sam junto a Amita se quedaban en la puerta. El cazador deseaba marcharse y dejar intimidad al federal, pues se sentía violento allí; pero no podía apartar la mirada de su hermano, dos horas antes en el apartamento había llegado a pensar que lo perdería para siempre y lo peor era que Dean estaba de acuerdo, con tal de llevarse al demonio con él.
Siempre sacrificándose por los demás, siempre arriesgando su propia vida, incluso cuando nadie se lo podía, porque pensaba que era lo que debía hacer. a veces Sam odiaba la educación que les había dado su padre, pues sin darse cuenta había sido él quien había hecho que su hijo fuera ahora así.
"Te vas a poner bien." Don se sentó en la esquina de la cama, deseando que Dean escuchara sus palabras. "Cueste lo que cueste y por mucho que quieras hacerte el fuerte y no decirme nada, voy a hacer que te pongas bien." Cogió la mano del cazador y la besó. "Y cuando salgas de aquí, retomaremos las vacaciones de las que tantas veces hemos hablado. Nos iremos tu y yo solos, nos olvidaremos de demonios o cualquier cosa que se le parezca. Pero para eso tienes que tirar esa barrera que siempre tienes entre tu y el resto del mundo." Dijo tratando de mantener la voz serena.
"Dejar que la gente que te quiere te ayude. Te quiero, Dean, ya lo sabes y creo que eso te da miedo, a mi también no lo voy a negar; pero creo que es hora de acabar con tanto temor, porque puede llegar un día en que ocurra algo, que nos pase algo a ti o a mi y no nos habremos dicho lo que de verdad sentimos. Estoy cansado de todo eso y espero que cuando despiertes me digas que te ocurre lo mismo a ti."
Se acercó a Dean y aunque sabía que no lo recordaría al despertar, le besó en los labios.
"Te quiero."
