Sala de Menesteres
Después de haber entrado con cuidado de que nadie los viera y que los cubriera Pansy, Hermione y Draco se acercaron al pensadero. Hermione abrió la cajita y saco el frasquito donde estaba las pequeñas hebras del recuerdo de su madre. Con mucho cuidado arrojo el contenido en el pensadero. Draco miro a Hermione que estaba indecisa de ver los recuerdos.
-estoy aquí, Hermione. –afirmo, Draco sosteniéndole la mano.
La castaña lo miro, sonriéndole.
-lo sé.
Draco asintió, devolviéndole la sonrisa.
-es el momento. –anuncio, Hermione ante de sumergirse junto a Draco.
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Draco y Hermione observaron con atención a una hermosa bruja de cabello castaño de ojos marrones y piel blanca leyendo con atención su libro en una cafetería de la comunidad mágica de Francia. Cuando fue interrumpida por el carraspeo de un mago que se cubría con su túnica oscura y una bufanda por el frio que hacia afuera. La bruja levanto su mirada viendo al causante. El mago frente a ella, era de cabello negro, ojos marrones y piel pálida.
-disculpe haberla interrumpido, pero todas las demás mesas están ocupada. –dijo, el mago con dificultad al no dominar el idioma francés. -¿puedo sentarme aquí?
La bruja miro a su alrededor, viendo que efectivamente todas las mesas estaba ocupada.
-está bien. Puede sentarse. –respondió la bruja en inglés.
El mago asintió con una cortés sonrisa.
-gracias.
El mago le pidió un café al camarero mientras que la bruja continúo con su lectura.
-interesante libro el que usted está leyendo. –comento el mago. La bruja lo miro.
-¿la ha leído alguna vez?
-sí, dos veces.
En un corto tiempo, Draco y Hermione observaron como ellos hablaban sobre el libro y lo interesante que era, hasta que la bruja fue llamada por un señor desde afuera. Despidiéndose…
-hemos hablado, pero nunca nos presentamos… -comenzó a decir el mago. –mi nombre es Tom Ryddle y ¿el de usted? –dijo, tendiéndole la mano.
La bruja le sonrió, estrechando su mano.
-mucho gusto, Tom. Me llamo Héléna Leblanc.
El mago ladeo una encantadora sonrisa, mirándola con atención.
-espero tener suerte otra vez para tener el gusto de conocerte mejor, Héléna. –afirmo.
La bruja le sonrió, alejándose.
Sin oportunidad de ver más, la memoria cambio. Esta vez, Draco y Hermione vieron a Héléna caminaba de un lado a otra en una habitación, con una angustiada expresión hasta que la puerta se abrió. Ella rápidamente abrazo a Tom.
-¿Qué sucede? –pregunto el mago, separándose.
-estaba preocupada por ti.
-no deberías, estoy bien.
-Con tantas cosas que se escucha en la comunidad y lo que está sucediendo no puedo evitarlo. Por favor, regresemos a Francia. Es más seguro allá.
Tom apretó la mandíbula.
-no empecemos con lo mismo, Héléna. Todavía no he terminado con mi objetivo aquí, pero muy pronto lo lograre. Pero hasta que eso no suceda, no me iré a otro lado. –afirmo.
-por favor, Tom. Hazlo por nuestra hija. –suplico, la bruja tocándose el vientre. El mago la miro con atención.
-sé que te preocupa por nuestra seguridad, pero te aseguro que nada malo sucederá. Nadie en su sano juicio se atreverá a meterse conmigo. –afirmo con frialdad y una oscura mirada. –así que no trates de usar a mi hija para chantajearme.
Héléna se sobrecogió ante sus palabras.
-además quiero que sepas que mi amigo Mulciber, estará a tu servicio para tu seguridad. Él podrá ponerse en contacto conmigo rápidamente si algo muy peligroso te sucede o le sucede a la bebe. –le comunico antes de irse hacia otra habitación.
Héléna suspiro profundamente tocándose el vientre.
-tu padre ha cambiado mucho estando aquí, cariño. Espero que las cosas le salgan bien para alejarnos de aquí, pronto. –dijo con una expresión esperanzada. –ya verás cuando lo conozca. Tu padre es una persona increíble, caballerosa, inteligente y aunque es frio algunas veces, en el fondo es noble y nos ama. Especialmente a ti te espera con mucha expectativa…
Draco y Hermione que observaban con mucha atención, hicieron una mueca de desagrado al escuchar a la bruja.
-¡ay!, mamá. Si no hubieras omitido su actitud, lo hubieras visto como realmente era mi padre… un ser repugnante. –comento, Hermione con desdén.
-Ella no tiene la culpa, tu padre solo la engaño con sus manipulaciones. –afirmo, Draco apretándole la mano.
-lo sé, solo que no puedo evitar sentirme mal con esto. –aseguro, Hermione con sinceridad mientras veía como la memoria cambiaba.
Draco no dijo nada, entendiendo lo que quería decir. Ser manipulado por la persona que más ama y no darte cuenta, es lo peor que le podría suceder a cualquiera.
Los jóvenes vieron que estaba en la misma habitación, pero con la diferencia de que todo alrededor estaba hecho un desastre y Héléna estaba en una esquina sollozando. La puerta se abrió, entrando Tom sorprendido al encontrar la sala destruida.
-¿Qué sucedió aquí? –pregunto, molesto.
Héléna al escucharlo, levanto su cabeza y miro al mago con decepción y furia.
-dime que no es verdad de lo que me enterado… -comenzó a decir mientras se levantaba y se acercaba a él. –dime que no es cierto que tú eres el causante de todo el caos que se ha creado en la comunidad mágica y el mundo muggles… ¡Tom! No es cierto de lo que dice sobre ti, ¿verdad?... ¿Tom?
Él lo miro en silencio por un momento, tratando de leer su mente, pero no pudo.
-¿Cómo te enteraste? –dijo, no negando la acusación.
Héléna la miro en shock mientras sus lágrimas salían sin parar.
-¿no lo niegas? –pregunto en un susurro.
Draco estrecho a Hermione entre sus brazos, al sentirla temblar.
-estoy cansado de jugar, Héléna. Tengo cosas importantes que hacer para seguir jugando a la casita. –respondió con frialdad, sin mostrar ningún emoción al ver a su esposa llorar.
-me has estado mintiendo… ¡todo este tiempo me has estado mintiendo! –exclamo con dolor. -¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? –le pregunto furiosa.
-digamos que eres muy conveniente para mis planes. Eres una hermosa bruja y vienes de una familia sangre pura adinerada. Necesitaba asegurar mis planes para el futuro, pero necesitaba asegurarme que la madre de mi heredero fuera tan fácil de manipular y que desconociera lo mayor posible mi verdadero linaje hasta que fuera el momento indicado. Sabía que no podía confiar en ti para decirte lo que hacía, porque tienes el mal hábito de amar, y eso te hace débil. –respondió sinceramente.
-¡eres un maldito! –grito, golpeándole con las mano en puño el torso.
Tom lo miro furioso, obligando a Héléna que se detuviera.
-mientras tenga a nuestra hija en tu vientre no te hare pagar por esta osadía, pero tampoco dejare que hagas lo que tú quieras, Héléna. Así que ten cuidado con lo que haces. –advirtió, mirándola con odio.
Héléna lo miro con miedo, dando unos pasos atrás, alejándose. Tom camino hacia la puerta de la salida, pero antes de abrirla.
-¡ah!, te advirtió que no intentes huir, porque te encontrare. Así que mejor quédate tranquila en casa y disfruta lo que te doy… -afirmo, abriendo la puerta. –Además de ahora en adelante no me llames por ese mediocre nombre Muggle Tom… sino Voldemort. –dijo, saliendo de la casa.
Héléna cayó al suelo, sollozando.
-lo siento, lo siento. –comenzó a decir, mientras se abraza a sí misma y tocaba su vientre de unos tres meses.
La memoria volvió a cambiar. Esta vez, Héléna estaba en un lugar desconocido y oscuro.
-tienes que alejarte de él, Héléna. Ya marco a tu bebe y ahora va a matar al hijo de los Potter. ¿Qué prueba necesitas para darte cuenta que él es peligroso para ti? –susurro, un hombre molesto, pero preocupado. –puedo sacarte de aquí, Héléna. Llevarte a un lugar seguro junto a tu bebe, y donde nadie podría ayudar a tu esposo a encontrarla.
-no lo puedo hacer, Christian. –comento, Héléna después de pensar sus palabras.
-¿seguirás con él, a pesar de saber lo que Voldemort hará? –pregunto, decepcionado.
-me quedo por mi hija. –afirmo. –Voldemort me tiene vigilada y no tengo posibilidad de salir de la casa, sin un guardaespaldas cuando estoy con mi hija.
-¡maldita sea!, buscare la manera de ayudarte a salir con tu bebe. Me asegurare de que tengas una distracción. –murmuro, Christian.
-no puedo permitir que hagas eso. Elisa no me lo perdonaría, si Voldemort descubre que lo estas traicionando y te asesine por mi culpa. –afirmo.
-entonces, ¿te quedaras con él?
-por ahora lo hare, hasta que encuentre una solución. –respondió con sinceridad.
Draco y Hermione escucharon al mago suspirar, derrotado. La memoria cambio, llevándolo esta vez a un parque. Hermione se sorprendió al ver que su madre estaba en el mundo muggle. Draco sintió pena al ver a Héléna con una expresión triste, mientras miraba con nostalgia a algunos niños jugar siendo supervisado por sus madres y padres muy de cerca. Hermione miro en shock al ver a su mamá adoptiva sentada muy cerca de la suya.
-mamá. –susurro, Hermione al verla.
Draco miro a la señora de cabello negro y ojos verdes, que tenía una mirada nostálgica. Pero sin tiempo de decirle nada a su novia, los dos jóvenes vieron como Héléna se levantaba de su asiento y se dirigía hacia la señora Granger.
-disculpe, ¿puedo sentarme con usted? –pregunto.
La señora Granger la miro recelosa.
-espero no asustarla, soy nueva aquí. Y sentí que usted es alguien de confianza para preguntar algunas cosas que no entiendo. –explico.
La señora Granger ladeo una sonrisa.
-está bien, no hay problema. –dijo amablemente.
-gracias… -comento, Héléna sentándose a lado de ella.
Héléna se presentó al igual que la señora Granger.
–bueno, Isabella quería saber si usted conoce de alguna ubicación de orfanatorio. Es que mi esposo y yo queremos adoptar.
La expresión alegre de la señora Granger cambio por una triste.
-¿le sucede algo? ¿Dije algo que la molestara? –pregunto, Héléna preocupada al ver su cambio.
-no, no se preocupe. Solo que es un tema delicado para mi esposo y para mí. Nosotros también hemos querido adoptar a un pequeño bebe, pero no hemos podido. –explico, Isabella. –pero espero que puedas tener mejor oportunidad que nosotros. –dijo sinceramente.
Héléna ladeo una sonrisa, pero Draco capto que su mirada era calculadora. Por otra parte, Hermione miraba a su madre biológica y a su madre adoptiva con muchas emociones, que le costaba definir y realmente sin saber cómo sentirse.
La memoria volvió a cambiar. Hermione al ver el lugar donde estaba su madre caminando mientras la llevaba a ella en su brazo, supo rápidamente lo que iba hacer. A diferencia de Draco que miraba con curiosidad lo que hacía Héléna frente a una casa en una comunidad muggle.
-esta es tu nueva casa, mi cielo. –murmuro, Héléna mirando a su pequeña hija con tristeza.
La bebe que dormía cómodamente en los brazos de su madre, se removió un poco, pero no se despertó. Héléna ladeo una sonrisa, estrechando a su bebe con sus cálidos brazos. Inclinándose, le dio un beso en la frente de su pequeña hija. Pero al incorporarse, Hermione y Draco captaron que sus ojos tenían lágrimas. Héléna se limpió la cara mientras respiraba profundamente.
-debes hacerlo, Héléna… es lo mejor. –se dijo a sí misma, caminando hacia la puerta.
Al tocar la puerta, Héléna miraba a su alrededor con recelo mientras esperaba que le abrieran. Al escuchar que le abrían, volvió su atención al hombre de cabello castaño y ojos marrones que estaba frente a ella.
-¿Sr. Granger? –dijo, la bruja. El hombre frunció las cejas.
-sí, soy yo. –respondió confundido al no conocerla.
-Imperius. –murmuro, Héléna apuntándolo con su varita.
El sr. Granger quedo parado frente a ella con una mirada perdida. Draco y Hermione observaron como Héléna entraba y le ordenaba al hombre que cerrara la puerta y buscara a su esposa. El señor Granger cerró la puerta, al mismo tiempo que la memoria cambiaba.
Draco y Hermione contuvieron el aliento al ver a Héléna protegerse de una maldición por parte de Voldemort.
-¡te detendré! No permitiré que mates a ese inocente bebe, solo para conseguir tus malditas ambiciones. –exclamo, Héléna con determinación.
Voldemort soltó una burlona carcajada.
-¿tú me detendrás? ¿Tu?... una patética bruja que por seguir su corazón, no pudo verme como soy verdaderamente. –comento con desdén, mirándola con sus ojos rojos y fríos.
Héléna lo miro con dolor, pero mantuvo su mano firme que sostenía su varita apuntando al mago oscuro.
-es verdad que no me di cuenta de quién eras en realidad, pero ahora eso no importa… -afirmo. –no dejare que destruyas la vida de mi hija con tus malditos planes… primero tendrás que matarme antes de permitir que eso suceda. –afirmo con vehemencia, lanzándole la maldición asesina.
Voldemort logro repelerla. La sala de la casa se volvió un campo de batalla entre Héléna y el señor tenebroso. Las maldiciones volaban por todos lados, hasta que Voldemort en un rápido movimiento con su varita, le lanzo un Sectumsempra. Héléna cayó al suelo, brotándole sangre por todo su cuerpo. Voldemort camino hacia ella, mientras veía como su esposa se desangraba.
-nadie puede detenerme, soy más poderoso que cualquiera, Héléna. –siseo, inclinándose y mirándola con desdén. –mi hija estará a mi lado conquistando todo el mundo mágico y tú no serás parte de nuestra vida. Porque has sido tan patética creyendo en el amor, que no mediste las consecuencia de haber decidido volverte contra mí y pagarlo con tu vida. Solo me has hecho un favor con tu muerte. Cuando Hermione crezca le diré lo que la Orden del Fénix te hizo. –dijo ladeando una sonrisa.
Héléna débil por la cantidad de sangre que estaba perdiendo, miro con dificultad a Voldemort.
-algún día… ella… sabrá la verdad… y desde ese día… nunca permitirá que la… manipules. –juro, botando sangre por la boca.
Voldemort sonrió con frialdad, irguiéndose. Pero apuntándola con su varita, le lanzo la maldición de tortura por un corto tiempo.
-jamás lo sabrá, de eso me encargare yo. –afirmo. –ahora debo irme, tengo que eliminar a un insignificante niño. –dijo tranquilamente, saliendo de la casa.
Draco estrecho a Hermione entre sus brazos, pero ella estaba paralizada por la escena que veía frente a sus ojos que se dejó abrazar por inercia.
Héléna con un movimiento de su mano, apareció la cajita a su lado y la abrió.
-Hermione… -susurro.
La castaña lo miro con mucha atención.
-no creo que este sea el mejor recuerdo… que te pueda dejar de mi… pero es necesario que sepas la verdad… cielo… -aseguraba, temblando. –si por algún motivo… mi plan de alejarte de… de tu padre, no funciono… y estas con… con él… por favor… te pido que te… que te alejes de… él… no permitas… que Vol… Voldemort dictamine tu… tu vida… con sus manipulaciones… sino… que… seas tú quien… decidas… lo que tu… quieres… ser… en realidad.
Hermione comenzó a sollozar mientras veía como apenas su madre pudo levantar su varita y apuntarse a la sien.
-te amo, mi cielo… te amo. –murmuro.
-¡mamá! –dijo, Hermione soltándose de los brazos de Draco, tratando de acercarse a su madre.
Pero pronto, Draco y Hermione fueron envueltos por la oscuridad, hasta que regresaron a la sala de menesteres frente al pensadero.
Hermione se quedó paralizada y con una apariencia muy tranquila, pero su corazón y mente sentía tanto conflicto que luchaba por contenerse. Draco la miro con tristeza y preocupación al verla en shock. Acercándose a Hermione, la abrazo. Ella al sentir su brazo, la hizo reaccionar.
-la mato, Draco… -murmuro con dificultad. –la mato y la dejo morir así, como si mi madre no hubiera valido nada… nada.
-lo siento mucho, Hermione. –dijo, Draco separándose un poco.
-Voldemort le arrebato la vida a la única persona que me amó y que hizo todo lo mejor, solo pensando en mí… -afirmo, mirando a Draco. –y ese maldito hombre… ese maldito me la quito. –dijo con odio.
-Hermione. –la llamo, Draco con tono suave.
Hermione se alejó de él y rápidamente salió de la sala. Pansy al verla salir, se sorprendió. Ella la llamo, pero la bruja salió corriendo. Draco salió, preocupado.
-¿por dónde se fue? –le pregunto a Pansy.
-por allá. –respondió, señalando.
Draco corrió rápidamente detrás de Hermione, siendo seguido por Pansy. Hermione corría y corría con el deseo de alejarse de todos. Deseaba que el dolor se alejara y se volviera ajena a ella.
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Harry iba conversando con su amiga Luna, cuando la rubia le dijo haber visto a Malfoy y Pansy corriendo hacia la salida que se dirigía hacia el bosque. Esto preocupo a Harry, por lo que se despidió de Luna y se fue detrás de Draco y Pansy.
El bosque Prohibido
-¡Malfoy! –le grito, Harry.
Draco y Pansy se giraron al verlo corriendo detrás de ello.
-¿Por qué están aquí?
-es Hermione. No está bien. –respondió, Pansy preocupada.
-¿Qué le sucedió?
-te diré después, primero hay que encontrarla. –respondió, Draco buscando a Hermione.
Los tres buscaron a Hermione, pero no fue difícil de encontrarla, al escuchar sus gritos.
-¡maldita sea! Me la quitaste. ¡Me la quitaste sin mostrar misericordia!
Harry se dio de cuenta que Hermione se había dirigido al mismo lugar que Voldemort lo había estado esperando junto a su ejército para matarlo. Preocupado por no saber lo que estaba sucediendo, Harry camino rápidamente junto a Draco y Pansy. Al llegar, vieron a Hermione arrodillada y golpeando el suelo con sus manos en puño.
-¡maldita sea! Te hubiera matado si hubiera visto esto antes… fui una cobarde… debería haber visto ante… yo debería haberte matado… debía haberte matado. –exclamo con furia.
Draco se acercó a ella y la abrazo, pero Hermione lo golpeo ignorando a quien estaba golpeando, cegada por su dolor.
-tranquila, Hermione. –susurro, Draco estrechándola entre sus brazos. –tranquila.
Hermione comenzó a sollozar más fuerte, deteniéndose con sus golpes. Draco la mantuvo abrazada, susurrándole palabras que solo ella escuchaba, hasta que logro calmarla.
-gracias. –susurro, Hermione separándose un poco.
Draco le sonrió, pero rodo los ojos.
-te he dicho que no me debes agradecer nada, solo estoy donde debo estar. –afirmo, limpiándole suavemente la cara.
Ella ladeo una sonrisa.
-Hermione. –llamo, Harry.
La castaña miro a su amigo sorprendida de verlo ahí. Por otra parte, Draco bufo.
-se me había olvidado que estabas aquí, Potter. –comento, Draco mientras ayudaba a Hermione a levantarse.
Harry lo ignoro, acercándose a Hermione.
-¿te encuentras mejor?
-sí, Harry.
-¿Qué te sucedió? ¿Alguien te molesto? –pregunto con las cejas fruncidas.
-se puede decir que sí, pero que lastimosamente no podré devolverle el favor. –respondió, Hermione sacudiéndose la ropa.
Harry le iba a preguntar, pero Pansy sugirió que debían regresar al castillo antes de hablar de lo que había sucedido. Harry estuvo de acuerdo, invitándolos a ir a su habitación de premio anual; ya que era el lugar más seguro para hablar. Todos estuvieron de acuerdo.
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Sala común de Premio anual
Hermione le explico a Harry sobre la carta que su mamá le había dejado y que hasta ahora se había animado a leerla. También le dijo que su mamá le había dejado algunas memorias. Algo que la ayudo a ella entender de cierta manera la razón por la que su madre decidió algunas cosas.
-siento mucho lo que le sucedió a tu madre, Hermione. –comento, Harry. –pero al menos tienes el consuelo como yo, de que nuestras madres nos amaron tanto que nos protegieron de ese maldito.
Hermione asintió.
-lo sé, pero aun así no puedo dejar de pensar de que si hubiera visto lo que mi madre me dejo en la caja, yo hubiera podido vengar su muerte.
-te equivocas, eso no hubiera sido bueno para ti. –afirmo, Draco mirándola con seriedad. –tu padre hubiera logrado lo que tanto quería, si lo hubieras matado o por lo menos intentado. Todo lo que tu madre hizo por ti, hubiera quedado en vano.
-Draco tiene razón, Hermione. –apoyo, Pansy. –si lo hubieras hecho, probablemente el odio y la ira te hubiera consumido. Y eso era como darle más poder a tu padre sobre ti. Recuerda que Voldemort era muy astuto y sabía sacarles ventaja a todas las cosas y lo más seguro que te hubiera dominado y utilizado a su conveniencia con solo ese acto de venganza.
-además, si hubieras abierto la caja y visto las memorias. Voldemort se hubiera dado de cuenta lo que contenía la caja heredada de tu madre y hubiera sabido que no solo la lealtad hacia Potter era lo único que te motivaba, sino el deseo de venganza… si hubiera sucedido eso, jamás te hubiera dejado regresar a Hogwarts y se hubiera dedicado en explotarte, hasta lograr que cayera en sus trampas. –aseguro, Draco.
-aunque no me gusta darle la razón a Malfoy, estoy de acuerdo con él. –comento, Harry. –sé que es tener a Voldemort torturándote con pensamientos engañosos. De alguna u otra manera él hubiera logrado manipularte a su antojo, si lo hubieras atacado. Hermione… -su amiga la miro, pensando en sus palabras. –la mejor venganza que puedes hacer a Voldemort pagar, es hacer todo lo contrario de lo que él esperaba de ti… y más bien, honra a tu madre haciendo lo correcto como hasta ahora lo has hecho. –aconsejo con una sonrisa.
Hermione ladeo una amplia sonrisa, dándoles la razón a su novio y amigos.
-seguramente Voldemort se revolcara en su tumba cuando ayudes a las criaturas mágicas y todo lo que consideraba inferior a él. –bromeo, Harry.
-y especialmente porque su enemigo número uno es el secretario de la organización P.E.D.D.O de su hija. –aseguro, Draco con burla.
Harry hizo una mueca.
-bueno, al menos contribuiré con Hermione para que nunca permita descansar en paz a Voldemort. En cambio tú, ¿en qué contribuirás? –pregunto mirando burlón a Draco.
-tengo ciertas influencia que tu no, Potter… Puedes ser el salvador mágico y bla bla bla, pero no conoces el arte de la manipulación que se mueve en la comunidad mágica como yo… -aseguro con altivez. –y te aseguro sin duda alguna que Hermione necesitara mucho de esa influencia para cambiar ciertas ideas arcaicas sobre los cambios de algunas regulaciones. –Draco ladeo una sonrisa de superioridad. –me preguntas en que contribuiré. Pues bien, seré quien mueva el arte de la manipulación y haré que todos apoyen la idea de mi novia y lo aprueben. Y Voldemort podrá seguir pudriéndose con sus ideas arcaicas para siempre… -mirando al pelinegro con burla. –Ves, Potter. Siempre voy por delante de ti.
Harry bufo. Hermione y Pansy compartieron una mirada divertida, pero sabiendo que continuarían con su conversación tan "animada", decidieron cambiar de tema.
-iré a visitar la tumba de mi madre en navidad.
Draco y Harry que seguían riñendo la miraron con atención.
-¿Cómo harás eso? –pregunto, Pansy.
-le pediré a Pucey que me ayude. Él me dijo que su padre sabía.
-¿Cuándo hablaste con él? –pregunto, Draco con las cejas fruncida.
-¿Quién es Pucey? –pregunto, Harry confundido.
-Adrián Pucey fue uno de nuestro compañero de casa. Él es dos años mayor que nosotros. –respondió, Pansy. –pero no sabía que mantenía contacto con él. –le pregunto a Hermione con curiosidad.
-no lo hago. –respondió, Hermione extrañada por la mirada molesta de Draco. –él fue quien vino a visitarme y a entregarme la cajita de mi madre…
La castaña le explico lo que había hablado con Pucey y lo que él le había revelado. Le explico la razón de porque él se había ofrecido voluntario para ser su prometido.
-no deberías confiar en él, no lo conoces. Puede estar tratando de engañarte. –refunfuño, Draco.
-no es así. Tanto lo que dijo mi padre, como lo que vi en los recuerdos de mi madre, apoyan lo que su padre le conto. Además, Pucey no ganaría nada con tratar de engañarme, porque al final hubiera sabido la verdad con los recuerdos de mi madre.
-Hermione tiene razón, Draco. Tú y yo conocíamos a su padre, siempre fue muy educado y caballeroso. No tengo duda que Adrián es igual como lo fue su padre. –apoyo, Pansy.
Draco bufo, pero no dijo nada.
-bueno yo no lo conozco, pero si crees que es una buena persona y puede ayudarte, trata de ponerte en contacto con él. Siempre ha sido muy perspicaz con las personas, Hermione. –comento, Harry. La castaña sonrió.
-si quieres, puedo ponerme en contacto con él y averiguarte. La familia de él es amiga de la mía y lo conozco. –afirmo, la bruja.
-no te preocupes, Adrián me dijo que llamara a su elfa si necesita ponerme en contacto con él. –comento, Hermione alegre. –espero que Adrián sepa a donde está enterrada mi madre. –dijo esperanzada.
Draco frunció las cejas al escucharla llamar a Pucey por su nombre de pila, pero no dijo nada. Por un corto tiempo, continuaron conversando hasta que fue el momento de regresar los Slytherin a la mazmorra.
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La mazmorra
Draco entro con cautela en la habitación de Hermione, cuando vio que Pansy la había dejado sola. Hermione que terminaba de vestirse, se sorprendió al verlo.
-Draco, ¿Qué haces aquí? ¿Estás loco? Podrían atraparte aquí. –murmuro, Hermione preocupada.
-necesitaba preguntarte algo que no podía esperar. –comento, Draco con seriedad.
-¿sucede algo? –pregunto, Hermione con las cejas fruncida.
-eso quisiera saberlo yo. –respondió, Draco entre diente.
-¿de qué hablas? –pregunto, Hermione desconcertada por la distante actitud del rubio platinado.
-¿Qué sucede entre Pucey y tú? ¿Desde cuando hablas con él? –pregunto, molesto.
-sabes muy bien que nada sucede entre Pucey y yo, Draco. Apenas hoy puedo decir que lo estoy conociendo. –respondió, Hermione con las cejas fruncida. -¿Qué diablos te sucede? –pregunto molesta por su interrogatorio.
-no confió en Pucey. Debes tener cuidado con él. –respondió con frialdad.
-lo sé, no te preocupes, Draco. –comento, Hermione afable. –ya veremos con el tiempo, si podemos confiar con Adrián.
-eso es lo que no me agrada. –dijo, Draco entre diente.
-¿sobre qué? –pregunto, Hermione desconcertada.
-de que tienes pensado mantener contacto con él.
-por supuesto que lo haré. Él es la única fuente donde puedo saber más sobre mi madre. –respondió sin dudar. Draco hizo una mueca.
-esto no me gusta, Hermione.
-sinceramente no te entiendo, Draco. ¿Por qué no te agrada a Adrián?... a mí me pareció una buena persona. –comento, Hermione con frustración.
-porque no estás viendo, lo que yo sí. –afirmo, molesto.
-y eso, ¿Qué significa? –pregunto, Hermione con las cejas fruncida.
-de que seguramente Pucey está interesado en ti. –respondió con frialdad.
Hermione lo miro con si a él le hubiera salido dos cabezas de repente.
-¿estás loco? ¿Estás escuchando lo que dice, Draco?... no digas tontería. Adrián no me conoce. Si hoy hablamos fue por el pasado que comparte sus padres con mi madre y solo eso…
-eso es lo que me preocupa, Hermione. Y que tal, si siente que la mejor manera de respetar la promesa de su padre, es protegerte. Asegurándose que para eso, es que estés con él.
Hermione frunció las cejas.
-no lo creo. Él me dijo que puedo considerarlo como un amigo…
Draco iba a rezongar. Pero ella levanto la mano, para que le dejara terminar.
-pero en caso tal que intente acercarse a mí con esa intención, entonces le diré que mi relación contigo no tiene nada que ver con el compromiso que hizo mi padre contigo, sino que es algo más profundo. –afirmo con sinceridad. Draco asintió.
-bien, eso sería lo mejor. –apoyo. –entre más pronto sea el juicio, más pronto le podremos decir a Pucey la verdad. Así evitaremos algún truco de su parte. –aseguro, Draco con satisfacción.
-no entiendo porque te preocupas tanto sobre eso, Draco. Adrián tampoco es que sea alguien importante en nuestra vida, para que quieras decirle la verdad.
-soy un Slytherin, Hermione. Siempre tengo que estar delante de mi enemigo. Y definitivamente Pucey es un enemigo potencial.
Hermione pensó que Draco estaba loco.
-¿enemigo potencial? –pregunto, Hermione arqueando una ceja.
-por supuesto. Si Pucey se interesa en ti, él puede convertirse un dolor en el trasero. Y la verdad que hemos pasado por muchas cosas, como para tratar con él.
Hermione lo miro como si él se hubiera vuelto loco.
-¿estas bromeando, verdad?
-no, estoy hablando en serio… -respondió con sinceridad. –Solo has conocido a Pucey hoy, y ya estás pensando en incluirlo en tu vida… Te conozco muy bien, Hermione como para saber que Pucey será una constante en nuestra vida. Y la verdad es que no puedo saltar de alegría al ver que estas impresionadas por él, en tan solo el primer día que lo has conocido.
Hermione lo miro sorprendida.
-estas celoso de Adrián. –dijo, la castaña como si hubiera descubierto algo asombroso.
Draco lo miro ofendido.
-no, solo soy precavido con las intenciones de Pucey.
Hermione no le creyó, sonriendo.
-no tienes por qué estarlo, Draco. La historia que tú y yo tenemos y que estamos construyendo, no se podrá comparar con otra. Eres la única persona que realmente me puede impresionar, Draco. Solo tu… -afirmo, Hermione pasando su brazos por el cuello de Draco, él la estrecho entre sus brazos.
-bien, y debe seguir así, aun cuando seamos muy viejos y hasta cuando estemos muertos. –ordeno con seriedad.
Hermione sonrió.
-está bien. –acepto.
Draco asintió más tranquilo.
-te amo, Draco. –murmuro, Hermione mirándolo con amor.
-también te amo, Hermione. –aseguro, Draco antes de besarla.
