ESTA HISTORIA ESTA PUBLICADA EN fanfic . es POR SU AUTORA ORIGINAL MISFITS Y ELLA ME HIZO EL FAVOR DE PRESTÁRMELA PARA PUBLICARLA AQUÍ.

ESTA HISTORIA ESTA SIENDO PUBLICADA POR LO CUAL EL TIEMPO DE ACTULIZACION ES VARIABLE

Nota de Arika Yuy Uchiha: hey hey no es que lo haya olvidado es solo que es cumpleaños de la mia mama y no tuve tiempo hasta ahora de todos modo aun cuenta todavía es domingo

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Deseos Mundanos

Esa mañana me desperté de manera abrupta por una pesadilla que no era capaz de recordar. Pero indudablemente se había tratado de algo aterrador puesto que sentía como una potente fuerza me oprimía el pecho y me angustiaba al mismo tiempo.

Aún no había amanecido para cuando me senté en mi cama y fijando la vista en el vacío me pregunté ¿por qué? ¿por qué Temari había enviado a Kakashi en su lugar ayer? ¿por qué no había venido a dormir anoche? Incluso si estaba atareada con su trabajo ella no se ausentaría sin hacérmelo saber ¿o sí? Tenía un mal presentimiento, de esos que logran atribularte.

Me levante de mi cama tentado de tocar la marca sobre mi hombro y despejar las dudas en ese mismo instante, pero aún estaba un poco aturdido y si Lucifer estaba enojada, lo mejor sería enfrentarla con un buen plan.

Mis temblorosas manos alcanzaron el pomo de la puerta en el mismo momento en que percibí el tan característico aroma a infierno y al voltearme corroboré que mi cuarto era rápidamente envuelto por una nube de humo anunciando la inminente visita de Satanás. No obstante, Temari no se manifestó a solas sino que trajo consigo una desagradable sorpresa y en este punto quiero aclarar que hubiese preferido que se tratara de Shukaku.

-Tengo entendido que no quisiste decirle a mis hermanos que escogerías como premio –anunció sin siquiera saludarme y en ese momento no fue una misterio para mi notarlo, estaba molesta.

-Estas retrasando los preparativos de la guerra –informó Kakashi con voz estoica lo que me irritó levemente y entonces noté el vendaje en su mano.

-¿Iras a la guerra con un brazo herido? –pregunté con soberbia como riéndome de cualquiera sea la imprudencia que llevó a lesionarlo antes del gran acontecimiento bélico.

-Las heridas de los demonios sanan mucho más rápido que la de los mortales –comentó él deshaciéndose de mi agresión, aunque esta tardará un poco más en cicatrizar mencionó mirándose el brazo vendado y tan solo entonces me percaté de la forma piadosa en la que los verdosos ojos del diablo miraban a Kakashi– pero esta tardara un poco más en cicatrizar.

-Gomen Kakashi –se disculpó ella y entonces me di cuenta de que algo importante había pasado, esos dos estaban actuando demasiado amable el uno con el otro y yo comenzaba a desesperarme al ver en peligro mi relación con Temari.

-No te preocupes, sacrificaría mi otro brazo de ser necesario.

-¿Alguien me puede decir que es lo que está pasando? –Pedí sin cortesía alguna para luego recriminar– porque parece que me he perdido de algo.

-Yo creo que no te has perdido de nada, has disfrutado de todo lo que una apuesta infernal tiene para ofrecer y con creces –recalcó ella con cierta molestia en la voz y entonces comprendí que malhumor estaba vinculado al hecho de que dormí con Sakura– y no tengo por qué darte explicaciones de lo que pasó pero para sintetizar y apresurar el trámite lo haré –anunció cruzándose de brazos, esperando que le dijera que es lo que quería de premio a cambio de dicha información– Kakashi hundió su brazo en el fuego eterno para apartarme de él.

-¿Y eso qué demonios significa? –inquirí sin poder ocultar mi enojo, sintiendo un gran vacío en el pecho.

-Simplemente significa que no la voy a dejar sola aunque para ello tenga que destruirme a mí mismo –recalcó el peliplateado a lo que dirigí una mirada exigente a Temari quien solo apartó la cara para no verme.

-¿Temari? –presioné en forma de reproche, demandándole que aclarara toda esta situación.

-¿Qué quieres que te diga? –Preguntó con sarcasmo al volver a mirarme a la cara y luego afirmó– es como te lo hemos dicho.

Bajé la mirada por un instante intentando procesar la información de manera analítica, sin embargo, la cataratas de preguntas que se formó en mi mente no hizo otra cosa que humedecerme los ojos. ¿Acaso había pasado ya mi momento como el juguete favorito del diablo? ¿Kakashi había vuelto a ocupar un lugar crucial en su corazón? ¿y qué hacía Temari en el fuego eterno para empezar? ¿Por qué se había aislado de todos los demonios? ¿Lo había hecho por la misma razón por la cual no vino a dormir anoche?

Lo hizo por la misma razón por la que no vino a dormir anoche –resolví apretando el puño con fuerza.

-Mi respuesta sigue siendo la misma, solo le diré que es lo que quiero de premio al Diablo, y a nadie más –sentencié fulminando al Hatake con la mirada.

-Muy bien –accedió ella mirándome con seriedad.

-¿Estas segura? –corroboró el demonio enfureciéndome más.

-Sí, estaré bien –aseguró regalándole una pequeña sonrisa– aún hay cosas que hacer así que te encargo los preparativos de esta tarde.

-Con gusto –accedió con una servicial reverencia de por medio.

-Y Kakashi… –llamó ella demorando su partida– gracias por todo.

-Es un placer para mí –respondió antes de desaparecer de mi alcoba.

-¡¿Me dirás que es lo que está pasando?! –En este punto ya no sé si se lo pregunté u ordené pero ciertamente le grité al hablar– ¡¿acaso volviste con Kakashi?! ¡¿Solo soy mascota descartable de la que ya te cansaste?! –exclamé agitadamente puesto que al terminar me faltaba el aliento y aún tenía muchas cosas más para decirle. Ella, en cambio, ni siquiera se inmuto un poco. Se veía inusual y aterradoramente fría y serena.

-Kakashi recogió los trozos de mi corazón pero eso no significa que haya vuelto con él –afirmó de manera tan natural y fluida que la idea de que me estuviese mintiendo resultaba absurda– la única desechable aquí fui yo, me juraste amor eterno y te excusaste en la apuesta infernal para sucumbir a tu libido como un cerdo.

-La única manera de enamorar a Sakura Haruno era teniendo sexo con ella y eso fue lo que sucedió, para mí solo sexo –recalqué basándome en la información que Shukaku me había propiciado– cuando te pregunté dijiste que estaba bien.

-Porque lo estaba cuando me lo preguntaste –se justificó ella manteniendo con dificultad esa expresión inerte que comenzaba a quebrarse lentamente– pero luego te enterraste en su cuello, y cuando obtuviste la victoria no te detuviste, continuaste fallándola como si no hubiera mañana.

Me sentí como la peor basura del universo cuando me dio a entender que me estaba mirando durante mi noche con la pelirosa. Todo lo que relataba era cierto y no puedo imaginar cuan tortuoso debió ser para ella verlo. Pasé de estar sucumbido en la más ardiente irá a sentir el frío rose de la más asfixiante culpa. Y aun así tenía una explicación que dar, aunque no me enorgullecía de eso.

-Sé que puedes notar cuando alguien miente así que no te molestaré rogándote que me creas, solo escúchame por favor –le pedí sintiendo que no merecía estar en su presencia– todo lo que dices es cierto pero hay algunos detalles que malinterpretaste.

-Te escucho –afirmó, aunque el gesto corporal que emanó al cruzar los brazos por sobre el pecho me indicaron que estaría a la defensiva.

-Cuando hundí el rostro en su cuello no fue porque lo estaba disfrutando en verdad sino que era todo lo contrario –aseguré a lo que ella pareció sorprenderse– me sentía incómodo y mi cabeza no dejaba de pensar, me presionaba a mí mismo porque sabía que si no la enamoraba en ese instante tendría que volver a acostarme con ella y sinceramente esto último es lo que quería evitar –le expliqué aquel hilo de pensamiento que guiaba mi cuerpo por ese entonces– entonces decidí que intentaría engañar a mi propio cuerpo médiate acciones que normalmente están guiadas estímulos placenteros.

-Eso tendría sentido si te hubieses detenido una vez que lograste tu objetivo pero en cambio continuaste embistiéndola como si nada hubiese pasado –señaló ella y tenía toda la razón del mundo.

Si lo anterior había sido difícil y vergonzoso de explicar lo que debería decir a continuación iba a acabar con mi orgullo e integridad porque indudablemente me había comportado como un animal. Suspiré sintiéndome avasallado y continué.

-Lo cierto es que una vez que mi mente se liberó de esa presión que sentía también lo hizo mi cuerpo por lo que intente llegar al orgasmo pensando que así que me liberaría de todo rastro de estrés –confesé bajando la cabeza, después de haber tirado por la borda la razón para aferrarme a un impulso estúpido ya no podía confrontarla visualmente– vaya error.

-¿A qué te refieres con "vaya error"? –preguntó sin odio ni ira en la voz. Fue tan neutral que me sorprendí y automáticamente levanté la cabeza para intentar descifrar la razón de esto en su rostro.

Se veía aterradoramente apacible y digo aterradoramente porque se notaba que su calma no era producto de sentimientos conciliadores sino que más bien me miraba como si ya no le importara en absoluto.

-Porque no pude hacerlo, no fui capaz de acabar ¿acaso no me viste? –pregunté un tanto desconcertado puesto que ella parecía desconocer este detalle.

-No, apenas me quedé unos instantes luego de que ganaste la apuesta infernal –me comentó y entonces algo dentro de mí sintió la necesidad de explicarle que mi cuerpo reconocía que no estaba con ella y por eso no pudo estar a la altura de la circunstancias pero sus despiadados ojos me decían a gritos que eso no era lo que quería escuchar.

En ese momento, más que preocupado por salvaguardar mi integridad física yo lo estaba por preservar lo que fuese que quedase de nuestra relación. No quería que mi vínculo con el único ser que me hacía sentir completo desapareciera, no querría tener que vivir lo que me quedara de vida lamentándome como Kakashi. ¡Kakashi!

-Ahora que sabes lo que pasó, ¿me dirás de que va todo esto con Kakashi? –inquirí de la mejor manera posible pero la verdad era que el mero hecho de nombrar al peliplateado hacía que me hirviera la sangre.

-¿Acaso estas celoso? –preguntó altaneramente como si ella no lo hubiese estado cuando pensó que Sakura me había complacido en la cama. Puede que no lo haya dicho directamente pero eso no significa que yo no sepa que lo que más la había herido era la suposición de que otra mujer podía hacerme sentir lo mismo que ella.

En este punto no me quedó otra más que decir la verdad, yo estaba en falta después de todo y sabía que el saber que yo la celaba la reconfortaría. Así que, ya que iba a confesar ¿por qué no exagerar un poco?

-No sabes cuánto, si Kakashi fuese humano ya le hubiese partido la cara hace rato –aseguré y la sonrisa de satisfacción que sus labios exhibieron me mostraron que iba por buen camino.

-No es como si no pudieses arreglar eso, tienes tu deseo absoluto ahora ¿no? –sugirió dirigiéndome una mirada cómplice, provocando en mi la necesidad de corroborar su insinuación.

-¿Me propones destruir a Kakashi con el deseo? –indagué atónito, puesto que esto contrarrestaba bastante con la actitud amistosa que ella había mostrado con el demonio minutos antes.

-Claro que no, eso no es posible –afirmó y entonces caí de lleno en sus contrariedades.

-¿A qué te refieres? ¿Es un deseo absoluto o no lo es? –cuestioné alzando una ceja por lo desconcertante que esta mujer podía llegar a ser.

-La verdad absoluta no existe...y eso es absolutamente cierto, lo mismo pasa con los deseos –habló de forma retorcida y una pequeña mueca se posó en mis labios.

Me acerqué hasta ella y coloqué una mano en su espalda baja para atraerla hacia a mí, quería que estuviese lo más cerca posible al momento de preguntarle en un susurro– ¿haces esto muy seguido? –sus ojos se abrieron de par en par ante mi actitud confianzuda– digo, el atraer a los humanos a que participen en tu apuesta seduciéndolos con premios falsos.

-No son falsos, y no lo hago tanto como me gustaría –respondió de manera retadora, redoblando la apuesta– pero los deseos se limitan a asuntos terrenales, y matar demonios es un asunto celestial así como matar ángeles es un asunto infernal.

Deslicé mi mano hasta su trasero donde apretujé con firmeza una de sus nalgas– entonces puedo pedir lo que sea que se relacione con este mundo –corroboré apreciando el como el rubor de sus mejillas contrastaba con su ceño fruncido.

-Me estás apretando el culo, Nara –señaló entre molesta y excitada.

-Y tú me estrujas el corazón, mujer –recalqué a lo que sus pómulos pasaron de ostentar un color rosa pálido a un rojo incandescente.

-¡Shikamaru! –Se quejó estremeciéndose levemente para que me apartara, cosa que no tenía planeado hacer– suéltame ya, tengo cosas que hacer.

-¿Volverás esta noche? –le pregunté posicionando mi mano libre en su espalda para evitar que se arqueara con el objetivo de evitarme.

-¡¿Eh?! –Cuestionó volviendo sus ojos sobre los míos y después de dudar por un momento recordó por qué estaba molesta para empezar– ¿no acabo de decirte que tengo cosas que hacer? Además de seguro Sakura querrá saber de ti –recalcó mordazmente.

-Para esta noche ya tendré resuelto lo de Sakura –afirmé con tal seguridad que dejo de oponer resistencia por un momento para entreabrir la boca con el objetivo de refutar, pero no dijo nada puesto que no había argumento que pudiese exclamar– ¿vendrás? –volví a preguntar pero esta vez me apartó forzosamente.

-No puedo una guerra se llevara a cabo en dos días y tengo muchas reuniones pendientes –informó sorprendiéndome, sinceramente creí que lograría convencerla pero se su postura parecía ser firme.

-¿Entonces qué pasa con el deseo absoluto? –Inquirí afianzándome a todo argumento lógico para retenerla– ¿Cuándo me contarás lo que paso con Kakashi? No me harás esperar a que termine la guerra ¿verdad?

-¡Son demasiadas preguntas, vago! –Soltó sintiéndose atosigada y la verdad es que si había perdido el control por lo que me silencie esperando que respondiera al menos una– mañana vendré por la tarde y si has solucionado todo te contaré lo de Kakashi –sentenció condicionando aquel conocimiento al hecho de que yo terminara definitivamente con la Haruno– si has formulado tu deseo absoluto dímelo sino abstente hasta mañana pero ten en claro que si no los has decidido para mañana tendrás que esperar a que termine la guerra.

-Bien, solo tengo una última pregunta –anuncié clavando mi mirada en esos seductores ojos verdes que no paraban de relucir. Yo bien sabía que estaba intentando por todos los medios no sonreír ante mis provocaciones pero necesitaba corroborarlo.

-Dime –solicitó expectante y entonces disparé.

-¿Todavía me quieres? –pregunté pisoteando lo poco que me quedaba de orgullo.

Sé que fue una pregunta precipitada si consideramos lo mal que la pasó por mi culpa hace no mucho, pero me sentía completamente desamparado. No es que yo fuese inseguro sino que más bien esta insufrible y desquiciada mujer tenía la capacidad de hacerme generar una dependencia más grande que cualquier droga. Era adicto al Diablo, vaya suerte…

-¿Eh? ¿A qué viene eso? –indagó de manera orgullosa, sin dar el brazo a torcer.

-Ya sabes a que viene –respondí secamente.

-¿Tú juegas con Sakura y la que es puesta en tela de juicio soy yo? –Señaló con ironía para luego reafirmar– Creo que no lo estás pensando bien.

-¿Eso significa que no jugaste con Kakashi? –cuestioné ilusionado.

-Adiós Shikamaru –se despidió mientras una nube de humo comenzaba a cubrirla.

-¿No lo hiciste? –repregunté con una sonrisa boba en el rostro y aún más emocionado que antes al saber que ella me estaba dando la razón. No obstante desapareció sin corroborarlo así que alivianado terminé suspirando a solas– no lo hiciste.

Hubiese sido perfectamente justo que lo hiciera, Kakashi no iba a negarse y ella tenía motivos de sobra. Ni siquiera me atrevería a reprocharle algo si lo hubiese hecho y, aun así, a pesar de todo lo que pasó ella no se acostó con Kakashi. Debe haber algo que estoy haciendo muy bien o, simplemente, soy afortunado. No debería abusar de mi suerte e ir a cerrar el asunto con Sakura lo antes posible.

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Cuando estaba por llegar a la zona residencial donde vivía Sakura sentí un aura extraña y familiar al mismo tiempo, era como Sasuke pero más poderoso.

Itachi –me pregunté a mi mismo mirando a mis alrededores aunque no pude encontrar a nadie, al volver la vista sobre la calle noté que Sakura estaba cruzando la vereda, dirigiéndose hasta donde yo estaba para saludarme con una sonrisa en el rostro.

Se la veía muy feliz por lo que ya me presuponía que arreglar este tema iba a ser de lo más problemático. Tenía que romper con ella sin destrozarla o Itachi me destrozaría a mí. Lo único que podía garantizar a esta altura era que después de que todo aquello terminase yo iba a necesitar unas buenas vacaciones. Dormir durante una semana, levantarme ocasionalmente para ver las nubes y jugar Shogi y, por supuesto, descargar energías por la noche con Temari.

Ya me había hecho a la idea de todo aquello cuando el sonido de unos frenos desgarrados, piloteados por un automovilista imprudente me sacó por completo de mi sueño al alertarme de que algo andaba mal, todo estaba a punto de irse al carajo.

Yo sabía perfectamente que el conductor no llegaría a frenar y quien estaba en su camino no era otra sino la doctora Haruno, quien aterrada por el hecho de ver su vida pasar frente a sus ojos no era capaz de moverse. Y aun sabiendo que no llegaría a tiempo intenté correr a ella para jalarla del brazo o algo mientras le gritaba que se moviera sin resultados favorables.

Afortunadamente, Sakura cuenta con un ángel guardián, o mejor dicho, Kasumi cuenta con un demonio protector. Cualquier sea el caso, el hecho es que el Uchiha mayor salió de la nada y la apartó de la calle, el automóvil terminó estrellándose contra un poste pero la pelirosa salió de la adversidad sin un rasguño.

Embobada por el rostro de su salvador e incapaz de hablar, tuvo que ser el moreno quien rompiera con el silencio que no hacia otra cosa más que tensar la situación– ¿estás bien? –le preguntó al verla aun aturdida.

-S-sí –respondió ella con esfuerzo sin poder dejar de verlo y llevándose una mano en al pecho hizo una mueca propia de alguien que padece algún tipo de dolor.

-¡¿Sakura, te duele algo?! –pregunté asustado por la salud de la dama de ojos color jade.

-Me duele el pecho… es casi… como un… como un infarto –exclamó sin poder respirar con normalidad.

-¡Te llevo al hospital! –exclamé desesperado e Itachi pareció percibir y apreciar mi consternación por la chica por lo que intervino de inmediato.

-No es necesario, lo que le sucede no es lo que piensas –manifestó dándome a entender que lo que pasaba no era que su corazón sufría alguna enfermedad sino que más bien comenzaba a despertar– has cumplido con tu palabra, eres un hombre noble Nara Shikamaru, no olvidaré esto.

-¿Pero no necesitas nada? –insistí al ver que se encontraba realmente dolorida mientras sus ojos verdes iban y venían del rostro del demonio al mío sin comprender lo que sucedía.

-No, así está bien – aseguró y acto seguido besó su frente. Ella cayó en un profundo sueño luego continuó– ahora que ha vuelto estará bien, lo sé porque lo vuelvo a sentir, yo estoy bien.

-Entonces te lo dejo a ti aunque aún debo explicarle que ya no volveré a verla –argumenté generando una pequeña sonrisa en el rostro del súbdito de Kakashi.

-No es necesario, modificaré levemente sus recuerdos –informó amablemente –aun podrás ser su amigo si elimino el hecho de que durmieron juntos entre otras cosas.

-Eres bastante considerado para ser un demonio –recalqué a modo de elogio.

-Eso lo dices porque aún no me has visto luchar –corrigió él provocándome escalofríos y envolviéndome en cuervos me mandó de vuelta a mi hogar.

Una sonrisa medio burlona y medio siniestra apareció en mis labios al leer el periódico el día siguiente. La portada mostraba al conductor del automóvil exhibiendo una expresión similar a la mía la primera vez que vi a Temari. El sujeto alegaba que una jovencita estaba en el camino y que casi la atropella de no ser porque un hombre surgió del suelo de asfalto y la subió a la senda peatonal.

Cuando minutos más tarde llegó la ambulancia, que el mismo llamó, le preguntaron dónde estaban y él no tuvo mejor idea que decir que otro hombre más se unió a ellos y luego detalló como los tres desaparecieron en una parvada de cuervos. Ahora mismo, el chofer está con asistencia psiquiátrica y en rehabilitación por abusar de estupefacientes aunque los exámenes de sangre y orina no mostraron nada inusual.

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bueno este cap aclaro muchas dudas o al menos eso espero pero seguimos sin saber cuál es deseo del vago ¿realmente tendremos que esperar hasta después de la guerra para saberlo?

TemariAckerman06: bueno tem ya tienes tus respuestas espero que estés satisfecha porque si no me temo que no tendrás aliados para desquitarte de shikamaru, shukaku se montó en su caballo y tiro su traidor ( en vez de la Barbie como dice la frase) o lo que es lo mismo hizo berrinche porque "no" lo ignoraste y se fue con misfits según él para apurarla en su gran pelea con zombies, pero la verdad es que solo va a guerra está más que declarada solo falta ver quien gana, temari se ha metido con el hijo de dios y si bien puede que dios no se lo tome bien quien seguro se pone loca es la boca floja de kushina asi que habrá que esperar lo peor de esa guerra Kurenai era cercana a temari cuando era un ángel así que no es raro que se complementen pero ¿será que decida quedarse del lado del infierno?, shikamaru es mortal por lo tanto no puede involucrarse en la guerra además temari le prometió a Hinata que nada le pasaría a regañadientes pero lo hizo (esos se llaman celos)

Bien cumplida mi parabra solo me queda esperar que misf actualice y les traeré otro cap nos leemos pronto y pasen por el shikatema. spanishforo ( solo soy una colada pero de todos modos hago promoción)