Capítulo 37: Una díficil despedida

Faetón,Hyllos,Aladín y Nauplio llegaron a casa de Cassandra. Los 4 presentaban un aspecto lamentable tras la pelea. Megara se acercó rápidamente a los 4.-¿Estáis bien?.-

-Estamos bien mamá, conseguimos acabar con los monstruos que asolaron el campamento amazonas.- Respondió Hyllos.

-Este es Nauplio.- Continuo hablando el hijo de Meg, al ver que las miradas se centraron en aquel chico de pelo negro y ojos aguamarina.- Es compañero nuestro de la academia Prometeo, y un semidiós. Ha decidido ayudarnos contra Cronos y las criaturas que asolan Grecia.-

-Oh, encantada de conocerte Nauplio,necesitamos toda la ayuda posible. Yo soy Megara, madre de Hyllos, y esta es Cassandra, la madre de Faetón.-

-Encantado de conocerles.- Dijo Nauplio, para después añadir:- Por culpa de Cronos he perdido a mi madre, no tengo a nadie más. No descansaré hasta que esté pudriéndose en el tártaro.

-Lo siento mucho, puedes quedarte con nosotros y contar para todo lo que necesites.- Respondió la mujer de ojos violetas, consternada por lo que había sufrido aquel joven.

Genio al escuchar ruidos se levantó y salió de la habitación. Cuando Aladín vio a su amigo salir cojeando y vió que estaba vivo no pudo evitar correr a abrazarle.-¡Genio estas bien!- El exgenio no pudo evitar conmoverse al ver la preocupación de su mejor amigo. No lo había visto tan pendiente de él desde que le había dicho que quería casarse con su hija. Y recordó al Aladín que había sido su compañero, confidente y mejor amigo.-No puedo quejarme.-Respondió genio.-Aunque tu estás hecho un asco.-

Aladín estaba lleno de rasguños y juraría que lo había visto cojear.-¡Mira quién habla!.-Respondió el sultán con una sonrisa.

-Creo que os vendría bien un baño. Voy a preparar las cosas.-Dijo Cassandra. Hyllos y Nauplio fueron detrás de la pelirroja. Hyllos se volvió al ver que su mejor amigo se quedaba rezagado.-¿Que ocurre?¿No vienes?.-

-Esto es muy extraño. De repente todos los ataques en Grecia han cesado. Hay demasiada tranquilidad.-Respondió el hijo de Apolo.

-¿Qué quieres decir?.- Preguntó Nauplio, que mantenía su expresión solemne.

-Se avecina algo gordo. Parece como si Cronos estuviese manteniendo todos sus efectivos en otra cosa...-Respondió Faetón.

-¿Crees que la lucha con los dioses ha comenzado?.- Preguntó Hyllos preocupado, su padre era un dios y probablemente estaría luchando.

La mente de Faetón trabajaba a toda prisa, y su mirada estaba perdida. Su primo intento hacerle reaccionar, y como no respondía, le dió un pellizco.

-¡Aughh!¡Pero qué..!.-

-¿Se puede saber que te pasa?.- Preguntó el hijo de Hércules.

-Id a bañaros, yo iré después.- Respondió el semidiós de ojos verdes, viendo como Nauplio e Hyllos salían de la estancia. Pero el muchacho les había mentido. Dentro de sus planes más próximos no estaba el darse un baño.

Hécate se dirigía hacia el Olimpo acompañada de los titantes. Cuando vió aquella montaña acercarse no pudo evitar sentir una punzada por dentro. El momento crucial por fin había llegado. Liberar a Cronos sólo había sido el comienzo. El comienzo de su reinado sobre el Inframundo, lo que el estúpido de Hades no había sabido valorar. Por otra parte como venganza contra el señor de los muertos tampoco estaba nada mal, aunque todavía le quedaba por resolver el asuntillo Perséfone.

Por fin llegó a su destino. Las puertas porsupuesto estaban cerradas, pero el idiota de Hermes no estaba allí para vigilar quien entraba y quien no. Le hubiese gustado más disfrutar de aquel momento, pero los titanes irrumpieron en el Olimpo rompiendo las puertas. Hécate puso los ojos en blanco y entró detrás de ellos. Ya había estado alguna vez en el Olimpo, y no le gustaba nada,no sabía porque Hades había tenido tanto empeño en ser el dueño y señor de aquel lugar. Todas aquellas nubes, el arcoiris...le daban ganas de vomitar. A ella le gustaba el ambiente lúgubre y tenebroso del inframundo, así como las criaturas que allí habitaban.

Los titanes no paraban de saltar fréneticos, por haber conseguido ocupar el Olimpo. La diosa miró alrededor, todo estaba justo como Cronos esperaba... vacío. El último reducto de los dioses,su sede principal, la seña de los olímpicos... abandonada. Habían sido tremendamente estúpidos. Decidió explorar un poco, pues ella de aquel lugar había visto la sala de reuniones y poco más. Había varios palacios, que supuso serían el hogar de cada uno de los dioses. En el centro se encontraba el más grande y lujoso de todos, el que supuso sería el de Zeus y Hera. Caminó hacia él, tenía curiosidad por ver como vivía el jefe supremo.

Pero Hécate no estaba tan sola como ella creía, y de dentro del palacio salió una cara muy familiar... demasiado familiar.-Tu... no puede ser.-

-¿Crees que eramos tan estúpidos como para dejar el Olimpo sin nadie?.- Dijo con una sonrisa una diosa de ojos azules, vestida de negro y con una tiara de platino adornando su rubio cabello.

-¿Dónde está Hades?¿No va a enfrentarse a Cronos?.- Dijo la diosa azul marino de modo irónico.

-¿Que te hace pensar que Hades esta aqui?.-

-Ohhh asi que el grandullón te ha dejado solita esta vez. Grave error.- Respondió con una sonrisa la diosa de la hechicería y las almas errantes.

El aura morada que rodeaba a Perséfone comenzó a oscurecerse, y sacó de su espalda un arco y una flecha.-Ya lo veremos.-

La diosa de las almas errantes no pudo evitar que una gran sonrisa adornara su anguloso rostro. Ese momento lo había estado esperando con creces, y no estaba Hades para rescatarla y cortarle la diversión.

De repente de diferentes lugares salieron Apolo, Afrodita, Cupido y Hermes, acorralando a los titanes, que ya se pensaban que estaba todo hecho y no iban a tener que luchar.-¡Maldición!- Gritó Hécate. Perséfone miraba a Hécate con cara de satisfacción. La diosa de la hechicería no podía soportar la mirada que ese subproducto de diosa le estaba hechando.-No cantes victoria.- Dijo Hécate formando una gran bola de energía en su mano destinada a Perséfone.

Los titanes se miraron entre sí confundidos, para después mirar a Hécate. La diosa lanzó la bola de energía hacia Perséfone, que lanzó una flecha devolviendo la bola hacia Hécate que la esquivó. Miró hacia los titanes y habló:-¡No os quedéis como pasmarotes!¡Estos dioses son unos debiluchos, asi que a luchar!.-La diosa sabía que los dioses se le habían adelantado, pero no todo estaba perdido.

Flashback:

Zeus había explicado ya la estrategia que iban a seguir. No tenía sentido retrasar más aquello. Y una voz le interrumpió. Era Hades.-No veo buena idea dejar el Olimpo sólo.-Zeus frunció el ceño. Su hermano siempre poniendo pegas.-Aunque me cueste reconocerlo y suene extraño... estoy deacuerdo con Hades.- Dijo Atenea. -Si Cronos es un buen estratega, y según los datos lo es,ya tendrá prevista esa opción.-

Hades puso los ojos en blanco ante el comentario de Atenea, él decía algo sensato y coherente,y si una diosa como Atenea, diosa de la sabiduría estaba deacuerdo, es que era algo extraño y raro. Jamás cambiarían de parecer sobre él.

El resto de dioses asintieron. Había que pensar que dioses irían al Inframundo, cuales se quedarían en el Olimpo y que había una diosa con un bebé.

Quedaron en que Psique se quedaría con Harmonía en el palacio de Cupido en la tierra, y Hestia se quedaría con ella. Atenea propuso que los dioses que se quedaran para proteger el Olimpo fueran Apolo,Afrodita, Cupido, Hermes y Perséfone. Apolo era muy fuerte, y el resto de dioses podrían defender el lugar. De esta manera los dioses más fuertes irían al Inframundo a enfrentarse directamente a Cronos. Una vez Cronos fuese vencido, los mares serían fáciles de recuperar.

Hades miró a Perséfone. Por un lado no quería que fuese al Inframundo a luchar, no quería que volviese a estar cerca de Cronos, sabía lo que le esperaba si fracasaban. Pero por otro lado tampoco quería que se quedase en el Olimpo. Allí también habría lucha seguramente, y tampoco le agradaba su mujer cerca de Apolo, todo sea dicho.

-Estaré bien, me he preparado para esto.- Dijo Seph tomando la mano del dios de pelo de fuego por debajo de la mesa. Éste le apretó la mano como si fuese la última vez consciente de que si algo salía mal, Perséfone estaría condenada, ya que no podía permanecer más de 6 meses fuera del Inframundo.

-No quiero que te pase nada.-Le dijo Hades al oído.

-Vas a acabar con Cronos, lo sé. Y más te vale que no te pase nada.- Dijo la diosa rubia intentando sonreir, con los ojos llorosos.

Todos los dioses se levantaron y se fueron poniendo armaduras y cogiendo sus armas. Entre todo ese alboroto,Hades y Perséfone se despedían.

-Y más te vale a ti también que no te pase nada.- Le dijo Hades intentando fingir una sonrisa que no le salía.

No era la única despedida. Afrodita abrazaba fuerte a Hefesto, que marcharía al Inframundo. Y Psique lloraba abrazada a Cupido.

Perséfone abrazó fuerte a Hades, quien le devolvió el abrazo, y le dijo al oido:-Eres lo mejor que me ha pasado.-

Seph se separó un poco para mirarle a los ojos, esos ojos amarillos que la volvían loca desde que los había visto. El señor de los muertos observó aquella mirada. Jamás nadie le había mirado asi. No pudo resistirse más y la besó. La besó con pasión, con dolor por tener que separarse en aquellas circunstancias, y por no poder prometerle que todo iba a salir bien. Se separó de ella casi a regañadientes,y sin soltar su mano desde que Perséfone la había tomado, como si tuviese miedo de no poder volver a coger su mano jamás.

Apolo se acercó, y pudo ver en el rostro de Hades que estaba desgarrado por dentro. Lo miró y le habló muy serio.- Te prometo que no voy a dejar que le pase nada.-

Hades se volvió hacia él, y con una sonrisa le respondió:-Más te vale, porque si ganamos y le ocurre algo a Seph,me encargaré de que tu cabeza sea usada como decoración del tártaro.-

-Tú encargate de acabar con Cronos,y yo me encargaré de que aquí todo salga bien.-

Seph tomó con su mano libre el rostro de Hades:-Todo saldrá bien, ya lo verás.-

-Ten cuidado.- Y tú...- Dijo Hades refiriéndose al dios del sol.-Cuida de ella por favor.-

Apoló asintió, y aunque le costó,Perséfone se dirigía a seguir a los dioses que iban a custodiar el Olimpo. Pero algo se lo impedía. La mano de Hades seguía agarrada a la suya.-Hades... si no me sueltas la mano no me podré marchar.- Y aunque el dios de los muertos deseaba que así fuera, que no se tuviesen que separar, le soltó la mano, y vió como Seph se marchaba tras Apolo, en su cabeza todo se veía a cámara lenta, hasta que una voz, la voz de Zeus concretamente, le sacó de su ensimismamiento:

-¡Ponte la armadura!Y no olvides el tenedor, hará falta.-

Hola de nuevo! Espero que os guste este nuevo capítulo, y que no me haya quedado demasiado pastelosa la despedida de nuestros dos tortolitos. Intentaré actualizar lo antes posibles. Saludos!