Respiras y yo

- Reacciona… ya viene el bebé….- Le grito porque otra contracción se está haciendo presente.

- ¿Estás segura?- logra preguntar Scorpius completamente pálido.

Qué si estoy segura, maldita sea, soy yo la que está sintiendo esta punzada interminable. Cómo me hace esa pregunta.

- Crees que estoy jugando- le respondo entre dientes.

- No, lo siento- acota angustiado.

Scorpius comienza a acercarse a mí para tomarme del brazo, mientras yo me recojo en mi posición tratando de calmarme. Debo recordar respirar, esta es quinta contracción y cada vez son más largas, esto no puede ser bueno, ¿esto significa que ya va a nacer? Tengo miedo, porque mamá no está, qué vamos a hacer.

- Ven, tenemos que hacer algo- comienza a decir mientras me hace caminar, pero yo lo detengo, no entiendo a donde me quiere llevar.

- ¿Qué vamos a hacer? Dime por favor…- comienzo a suplicarle, estoy desesperándome estando aquí.

- Hay que hacer algo…. pero… ya sé, hay que ir a San Mungo…- comienza a decir mientras camina hacia la chimenea.

Eso está claro, el problema es cómo llegamos hasta allá, porque por donde quiere ir ya no es posible para mí.

- No seas… no puedo ir por la red flu ahora- le comienzo a decir, mientras tomo asiento en el borde de la escalera.

- Entonces qué hacemos…- comienza a preguntar con cara de espanto.

- El auto de papá esta afuera…maldita sea no sabes conducir, - indico, recordando que ninguno de los dos puede llevarnos hasta allá por ese medio.

Ay no, esto no puede estar peor, porque justo ahora que estamos solos todo esto tiene que pasar, que tal si Scorpius se arriesga a conducir y chocamos en el camino, eso sería una tragedia ni loca me expongo a dejarme llevar por un adolescente inexperto que en escasas oportunidades se ha subido a un automóvil. Pero y si no alcanzo a llegar, qué va a pasar, yo no puedo tener un bebé aquí, por favor, yo no sé que hacer, él menos, si parece que esta peor que yo, su cara ya no está pálida, a tomado un color verdoso morado, nada saludable, parece a punto de desmayarse, y eso lo juro que no sería nada recomendable, porque lo ahorco aquí mismo, aunque después salga en el profeta catalogada de parturienta y asesina. Lo necesito y completo, se supone que él debe apoyarme a mí, no al revés.

- ¿Qué vamos a hacer?- empieza a decir mientras camina por todos lados, parece león enjaulado, sus pasos son largos y comienza a marcar un circulo en el suelo.

- No lo sé, debemos calmarnos, debo tomar el tiempo- respondo mientras miro el reloj de la sala, debo hacer uso de todos los conocimientos que adquirí leyendo libros sobre esto, quizás sea otra falsa alarma, eso tiene que ser, es bueno comprobar todo.

Debo recordar algo que me ayude, yo puedo hacerlo, debo respirar, eso me ayudará, tengo que pensar… yo leí sobre los síntomas del parto, a ver eran... ¿Cuáles eran?.... ya los tengo…

Sangrado: no, no tengo, comienzo a decir mientras me reviso la ropa ante la mirada incrédula de Scorpius que parece estatua parado frente a mí.

Contracciones cada 5 a 10 minutos: a ver acabo de tener una hace no más de cinco minutos… aún no viene la otra para ver cuanto se demora en venir, mejor paso al siguiente punto mientras espero, por favor que no vuelvan, otra más no.

Rompimiento de fuente: maldición, jamás en mi vida había maldecido tanto en tan poco rato, pero es sólo cosa de atar cabos, eso era lo que me paso hace un rato, ese liquido no era más que una señal de todo esto.

Y ahora….no puede ser otra contracción…. ocho minutos entre una y otra, la señal inequívoca de que esto está ocurriendo, ahora si hay que actuar, es el momento.

- Scorpius no hay duda, estoy en trabajo de parto- le indico atropelladamente.

- Debemos contactarnos con alguien- comienza a decir mientras trata de pensar, sus ojos parecen querer escaparse de su rostro.

¿A quién? todos están en el partido, no podemos usar magia, no está permitido, es un delito, pero cómo lo haremos, debe haber alguna forma, debo pensar… quién nos puede ayudar, hay que llamar un taxi, esa es la opción, el problema es como decirle que nos deje donde queremos en mi estado sin que sospeche… maldita sea, otra vez… un momento…

"Rose recuerda llevare mi móvil, llámame en caso de cualquier cosa"… porque esa frase me pareció tan inútil en su momento, pero ahora es nuestra salvación, mamá siempre pensando en todo, quien más que ella puede usar la tecnología muggle a nuestro servicio.

- Mamá… tenemos que llamar a mamá- comienzo a decir mientras me levanto para alcanzar el teléfono, no le pido que él lo haga porque estoy completamente segura que en su vida ha visto uno de estos, y menos va a saber como ocuparlos.

- ¿Pero cómo lo vas a hacer?- cuestiona intrigado.

- Eso no importa…- le indico con dificultad mientras digito los números.

- Tu… tu… tu…tu…tu- se escucha por el auricular.

Por favor mamá contesta, escucha el sonido, te lo suplico desde la distancia. Debes contestar, porque otro ruido de esos y me vuelvo loca.

- … aló….- escucho decir a lo lejos. Si, mis ruegos han sido escuchados, es mamá, me ha respondido, nos salvara de esto.

- Mamá… eres tú, soy Rose- menciono rápidamente.

- Sí, Rose, ¿Qué sucede?- responde con voz angustiada.

- No te asustes mamá, pero tienes que venir, es urgente…- le indico, mientras escucho a mamá ahogar un grito.

- Vamos para allá, danos unos minutos- indica apresuradamente, para dejarme otra vez con el tu… en la oreja sin siquiera dejarme explicarle algo, creo que con la simple llamada se ha dado cuenta de todo.

- Ya vienen- le menciono mientras se queda observándome.

- ¿Estas bien?- interroga con un hilo de voz, al parecer esta caminata en círculos que ha tenido lo ha dejado agitado.

En qué sentido, en realidad no estoy bien en ningún sentido, me duele todo, tengo pavor, mi mente apenas si logra funcionar, aunque ya tengo la respuesta clara.

- No, estoy muy asustada- confieso temblando.

- Y yo… no puedo creer que ya sea el momento…- responde acercándose a mí de manera titubeante

- ¡O mi niña! ¿Cómo estas?- aparece frente a nosotros mamá abrazada de papá, los dos parecen que vienen de ver una película de terror o significa acaso que vamos directamente a una.

- Me duele, mamá- índico aterrada.

- Por qué no la llevaste a San Mungo- grita papá acercándose a Scorpius.

- Que quieres que hiciera, no podemos viajar con ningún método, sólo podíamos llamar un taxi o a ust…ahhhhh- ni siquiera puedo terminar de decir porque estoy doblándome otra vez.

- Recién ha ocurrido todo…- comienza a justificarse Scorpius.

¿Cuándo va a parar esto?, necesito que termine luego, y por qué nadie se mueve, acaso quieren verme tener a este niño aquí en la entrada de la casa.

- ¿y?- logro emitir para pedirles que me ayuden.

- Vamos, Ron muévete, saca el auto, Scorpius lleva sus cosas y yo… yo te llevo al auto ¿puedes caminar?- pregunta mamá mientras me toma del brazo.

- Un segundo, ya esta pasando- menciono tratando de respirar.

- ¿Llevan el bolso?- cuestiona mamá mientras vamos cruzando la puerta de entrada.

- ¿Qué bolso?- pregunto confundida.

- Ay Rose, el bolso con las cosas para ti y el bebé- menciona rápidamente, mientras Scorpius detiene su marcha y comienza a mirarla.

- Esas cosas me dijo que llevara, lo lamento…estoy un poco nervioso… ¿Dónde están?- pregunta titubeante Scorp.

- No te preocupes, están…- comienza a responder mamá.

- En mi habitación, trae el bolso Rojo que hay al lado de mi cama, esta en el suelo- logro responder mientras mamá repite un tanto enojada "en el suelo" como si fuera un delito.

Unos pocos minutos después Scorpius sale corriendo de la casa mientras trae sobre su hombro el bolso para el caso de emergencia que me habían hecho preparar, y es muy oportuno, porque ahora esta ocurriendo esa emergencia y de verdad no me veo haciendo una maleta en estas condiciones, aunque sino hubiera sido por mamá creo que se me habría olvidado completamente llevarlo. Soy un desastre.

Por fin papá comienza a conducir, Scorpius no me ha soltado la mano en todo el rato que vamos en el auto, todos parecen tan o más nerviosos que yo, y eso es mucho, ni siquiera soy capaz de decir una sola palabra, ni menos ver a mi alrededor, tengo los ojos completamente cerrados con la mayor fuerza posible.

- ¿Falta mucho?- logro preguntar en un momento de pausa de dolor, pero prefiero aún no cambiar mi posición.

- No te preocupes falta poco- responde papá acelerando la marcha.

- ¡Ron! Contrólate, maneja bien, por favor- lo reprende mamá.

- Que no ves que Rosie está sufriendo- indica nervioso.

- Lo sé, Ron, pero sé cuidadoso aún queda tiempo- asevera aún con tono firme.

- ¿Dónde están los demás?- pregunto tratando de evadirme de lo que realmente está pasando y para que no comiencen una discusión en estos momentos.

- Sé irían directamente al hospital- indica mamá, mientras siento como acaricia mi rodilla.

Los minutos pasan y cada vez estoy más asustada, más ansiosa y nerviosa, esto no puede estar pasando yo no estoy lista, no estoy en la fecha que me dieron, estas cosas deberían ser exactas para estar prevenidas, yo trate de enfocarme y pensar en todo lo que iba a pasar, pero creí que aún había tiempo, pero no, este bebé al parecer es un poco imprevisible, en realidad tengo que considerar que apareció demasiado pronto en mi vida, como no iba a hacerlo para salir de mí, ya lo estoy conociendo, no es muy paciente que digamos.

- Llegamos- indica Scorpius moviéndome la mano casi imperceptible.

Scorpius en todo el viaje no ha abierto la boca, sólo ha presionado con fuerza mi mano, mientras la percibo temblar, en realidad no sé si es la mía, que hace que la suya se remeza o la de él la que tiembla, o quizás puede ser de ambos, si estamos a punto de pasar la gran prueba, todo lo anterior no es nada comparado con esto.

- Déjenos pasar- grita papá, al llegar a la entrada, a un par de ancianas que obstruyen nuestro camino.

- Ron, cálmate- vuelve a insistir mamá, al ver que papá sólo nos coloca más nerviosos a Scorpius y a mí

- ¿Qué sucede?- cuestiona una enfermera al vernos llegar.

- Va a tener un bebé- dice Scorpius adelantándose a mis padres o a mí.

Aunque su comentario es un poco lógico, porque se me nota a distancia, el problema es que no le dijo que ese bebé viene AHORA, gracias al dolor que acabo de comenzar a sentir y que por todos lo magos del mundo es más fuerte que todas las otras juntas, esto va de mal en peor, porqué no ceden o por lo menos se mantienen en un nivel de dolor parecido, solo para acostumbrarme a ellas.

- ¿Nombre del sanador?- indica la mujer mientras casi le reviento la mano a Scorpius apretándosela para que se vaya el dolor.

- Auchhh…. Que importa eso… ayúdenla- reprende Scorpius al ver que yo no estoy muy bien.

- Sanadora Ferreyt…- logro balbucear rápidamente antes que la señora se enfade por la forma en que le ha hablado Scorpius.

- Muy bien, por aquí- comienza a decir mientras convoca con su varita una silla de ruedas, para que me siente y me lleve a donde por fin me aliviaran esto, es lo único que quiero ahora, que ya pase todo esto.

En la habitación que me ha asignado, rápidamente papá y Scorpius salen de ella para que me cambie de ropa, mamá comienza a mirarme con cara de preocupación, mi rostro no debe ser para nada muy alentador, si me siento completamente fruncida.

- Rose ¿Cómo estás?- irrumpe en la sala la sanadora Ferreyt, quien me sonríe mientras indica que me recueste.

- De los mil demonios- murmuro, mientras me subo a la cama.

Mamá pone cara de espanto ante mis palabras, pero lo que menos tengo ganas en estos momentos es de fingir o ser educada, con el malestar eso ha quedado enterrado por ahora, aunque espero que el bebé no escuche ni aprenda nada de lo que digo por ahora.

- Bueno, vamos a ver ¿cada cuanto tienes contracciones?- pregunta palpándome el vientre.

- Cada siete minutos- respondo mientras mamá se ubica a mi lado y toma mi mano.

- Déjame ver algunas cosas- comienza a decir mientras me revisa, y yo suplico internamente que por favor termine luego esto, por favor sáquelo ya.

- Tienes tres centímetros de dilatación, aun nos queda tiempo- comenta tranquila.

- Pero ¿cuanto?- imploro conteniendo un gemido.

- Tienes que llegar a los diez centímetros, no es un cálculo exacto pero pueden ser unas ocho horas- responde acercándose a mí para medirme el pulso.

- ¿Qué?- grito espantada- ocho horas… acaso está loca- le recalco espantada.

- Rose, recuerda que te dije que esto era un proceso largo, más aun para las primerizas, debes estar lo más tranquila que puedas- dice dulcemente sin enojarse por mi forma de hablarle, lo bueno es que nos conocemos desde hace tiempo, desde que vine a controlarme acá, así que hay confianza.

Como voy a estar tranquila, ocho horas es un exceso, no lo soportare, si estoy muriendo de dolor ahora, todo ese tiempo es demasiado, debe haber algo que hacer para apresurar las cosas, o quizás puedan darme algo, eso es, debe haber alguna anestesia, es imposible que no tengan algo de eso.

- Entonces tiene que darme algo, por favor me duele, no entiende- comienzo a llorar de la desesperación.

- Rose… tranquila…- comienza a susurrar mamá a mi oído.

-¡No!… quiero algo, por favor…- indico molesta entre las lágrimas.

- Si quieres anestesia eso sólo lo podemos administrar cuando sea el momento del parto- responde la doctora con cautela.

Ya no pienso gritar, sólo voy a llorar, no me pueden hacer esto, que tan malo he hecho en mi vida para que me dejen sufriendo esto por más de ocho horas, es una tortura, porque mamá no hace algo ella es mi madre, debería ayudarme, que no entiende que duele, ella paso por esto, quizás se quiere vengar por lo que le hice pasar para tenerme, pero no es justo si yo no tenía idea de lo que mi llegada significaba, ahora yo tampoco puedo echarle la culpa a este bebé de todo lo que me está haciendo pasar, si es niña ya lo va a sentir algún día, si es niño se ha salvado.

- Te recomiendo que camines, eso puede ayudar a acelerar todo y te calmará un poco el dolor- indica antes de salir- voy y vuelvo a revisarte en un rato más.

- ¿Qué sucede?- preguntas mientras entran papá y Scorpius.

- Aún falta tiempo- responde lentamente mamá sin soltarme.

- Scorp… ocho… ocho horas…- comienzo a llorar llamándolo para que se acerque a mi lado.

Él se arrodilla a mi lado tomando mi mano disponible, está completamente serio, mientras le lanza una mirada a mamá para que le explique que significa lo que acabo de pronunciar.

- El tiempo estimado para que comience el parto- responde mamá con voz baja.

Scorpius simplemente abre grandemente sus ojos y besa mi mano.

- Aquí voy a estar, yo sé que tú puedes- indica lentamente.

- Más te vale tener la razón- respondo tratando de tranquilizarme.

- Voy a ser abuelo…- comienza a decir papá paralizado a los pies de mi cama, como si recién se diera cuenta de todo esto.

- Así es Ron, vamos a ser abuelos…- susurra mamá acercándose a él, que parece conmocionado.

Han tenido más de seis meses desde que les di la noticia y al parecer recién en estos momentos, por lo menos él ha aceptado toda la verdad.

- Lo lamento…- le respondo mirándolo con los ojos llenos de lágrimas.

- No digas eso… ya no hay nada que lamentar- responde mientras acaricia mis piernas.

Si estuviera en otra situación analizaría sus palabras pero ahora no puedo, debo respirar, inhalar y exhalar, es la técnica milenaria, o por lo menos eso me han dicho todas, aunque si no comienza a tener efecto y logro salir de esta, las voy a hacer pagar por mentirosas, les reprochare cada segundo, la falsedad que me han indicado por días, en especial a mi abuela Molly.

Papá sale de la habitación para ver al resto, al parecer todo el clan Weasley ha comenzado a llenar la sala de espera, no puedo creer que estén tranquilos afuera conversando, mientras yo estoy partiéndome de dolor, lo único que espero que no entre nadie no quiero que me vean en estas condiciones.

Estoy tratando de concentrarme en un lindo lugar, pero la puerta vuelve a sonar, alguien a llegado, que sea la sanadora a decirme que está todo listo, me de esa pócima mágica y todo termine, por favor, mi bebé quiere salir, porque no dejan que lo haga.

- Rose, mira a la cámara- comienza a decir la voz de mi hermano.

No puedo creer que se le haya ocurrido entrar a grabarme, lo voy a matar, soy capaz de olvidar todo lo que siento, con tal de dejarle ese desgraciado aparato hecho puré.

- ¿Qué diablos estás haciendo?- le grito mientras observo como mamá se aparta de mi lado, para acercarse a su pequeño hijo, que pronto dejará de existir si sigue aquí.

- Hugo apaga eso- menciona mamá.

- Pero mamá, esto es único, Rosie, no quieres tener un recuerdo para la vida- menciona sin dejar de enfocar.

- No dudes que lo recordare, ¡ahora vete!, si no quieres…. Ayyyyy…- trato de decir, pero no puedo continuar.

Hugo baja su cámara ante la mirada reprobatoria de mamá y de Scorpius quien por primera vez lo mira completamente enojado, que lindo se preocupa por mi y me va a defender de quien ose perturbar la poca paz que no tengo en estos momentos, ellos se han convertido desde este momento en los guardianes de mi paz y tranquilidad, así que ahora eliminen cualquier insecto que se atreva a intentar molestarme.

- Ahora hijo sal de aquí, no es bueno molestar a tu hermana- indica mamá abriéndole la puerta.

Antes de que la pulga enana de mi hermano (que ya no es tan enana porque la adolescencia también le toco) se vaya, las voces de algunos parientes comienzan a entrar, escucho a papá hablando con tío Harry, también percibo la voz de nana Molly y James, pero nada más, porque mamá vuelve a cerrar la puerta.

- No quiero que venga nadie- comienzo a decirle a mamá, para que evite cualquier intromisión, como la que acaba de suceder.

- Claro, si tú lo quieres iré a decirles, Scorpius quedas a cargo- responde para salir de la habitación.

Por fin estamos solos, no es que no quiera tener a mamá al lado, claro que la necesito, pero necesito que Scorpius tenga su espacio para poder hablarme, lo conozco y se que está muy nervioso y quizás por eso ha estado tan callado.

- Scorp… ¿por qué tan callado?- pregunto con la voz entrecortada.

- Aún no puedo creerlo…- comienza a decir.

- ¿Qué no puedes creer?- inquiero con voz agitada.

- Que estamos a horas de convertirnos… en padres- murmura sentándose a mi lado, para comenzar a pasar una mano por mi pelo.

Padres, es cierto, dentro de las horas que sean, lo vamos a conocer, veremos esa carita que tanto tiempo no quise imaginar o ver, ya por fin sabremos que es… lo tendré en mis brazos, pero qué voy a sentir cuando eso pase… qué sentirá Scorpius… y el bebé ¿qué pasará con él?… No lo puedo creer si parece que fue hace tan poco que estaba llorando porque ese estúpido frasco se puso rosado, o por las dos rayas que aparecieron en el otro test y ahora estoy a punto de terminar todo esto, con la misma cantidad de lágrimas, pero no con dolor de decepcionar a todos sino uno físico intenso.

- Tienes razón… dentro de poco… va a nacer…- comienzo a decirle.

- Así es-confirma con nerviosismo en su voz.

- Pero estoy muy asustada- le confieso mientras él trata de secar unas lágrimas que bajan por mi rostro.

- Shhhhh…. Va a estar todo bien…- comienza a decir acercándose a mi oído.

- No sabes lo que me ayuda tenerte…-comienzo a decirle.

Sólo lo veo sonreír, mientras permanece quieto a mi lado.

- Necesito levantarme…- le digo de improviso, al sentir que las contracciones van en aumento, mientras percibo como si mis huesos de las caderas comenzaran a quemar dentro de mí, acaso me está rompiendo por dentro, no creo, pero pareciera que así fuera.

Ahora la que camina incesantemente por la habitación soy yo, bajo la atenta mirada de mamá y Scorpius, que no dejan preguntarme a cada rato si estoy bien. Sí hace una hora creía que tenía los dolores más fuertes de mi vida, pues lo rectifico, estos son los más fuertes, ahora mismo estoy con la espalda doblada hacia delante y con la cabeza apoyada en la pared, tengo toda mi bata hospitalaria arrugada en mis manos, esto es horrible, no sólo son más intensas cada vez, sino que duran cada vez más tiempo.

- Mierda…- murmuro cuando otra nueva comienza a llegar, ya ni siquiera me importa el vocabulario, la situación lo amerita.

Scorpius se acerca a mí y trata de levantarme de mi posición, pero el dolor lamentablemente me vuelve irritable.

- No déjame, no me molestes- le imploro mientras trato de respirar por la boca y la nariz.

- Está bien- indica apoyándose en la pared muy cerca de mí.

- Y bien ¿cómo vamos?- irrumpe en la habitación nuevamente la sanadora.

Por fin ante esta voz me coloco un poco más erguida mientras camino hacia la cama, siento mi cara completamente mojada por las lágrimas que no han dejado de correr por ella.

- Vamos a ver, ya llevamos casi tres horas ¿no es así?- pregunta mientras me revisa.

Scorpius ante esto comienza a mirar por la ventana, dejándome ver que ya esta completamente de noche, claro si llegamos poco después de las ocho de la tarde y aún estaba claro, ahora deben ser ya las once de la noche, esto significa que pasaré casi toda la noche despierta, ya que dudo que pueda dormir algo, si apenas logro respirar, el cansancio es otro enemigo.

- Ya casi estamos en los cinco, a medio camino- responde feliz, claro como ella está del otro lado, a lo mejor es porque mientras más se demore en atender un parto le pagarán mejor. Como va a estar feliz porque en tres horas avance dos centímetros, eso es miserable, si saco proporciones será eterno. Por qué la magia no puede solucionar esto de otra forma, no debería tener alguna diferencia con los muggles en este aspecto, pero no, son igual de ineficientes, sólo para hacernos sufrir.

- Vas bien cariño- responde mamá.

- Uy… Súper, ni te imaginas- le respondo irónicamente.

- ¿Cómo estas mi niña?- entra preguntando papá con la cara completamente roja.

- Sobreviviendo…- respondo apretando a más no poder mis dientes.

- Esa es mi niña… igual de fuerte que su madre…-responde abrazando a mamá por la espalda, y ambos comienzan a mirarme, llenándose los ojos de ambos de lágrimas.

Me gustaría tanto saber que están pensando en estos momentos, sentirán decepción de verme así, o será tristeza, alegría, enojo, miedo, ¿qué será lo que sienten por mí?, yo por ellos, ahora me doy cuenta de cuanto los quiero, y comienzo valorar todo lo que han hecho por mi, ellos hace más de quince años, estuvieron en mi misma situación, sufriendo por mi, y ahora de nuevo les hago pasar por lo mismo.

Me han dado todo lo que han podido, es verdad que me enojado con ellos todo el tiempo desde que recuerdo, siempre los he culpado de todo lo que me pasa, pero creo que han hecho lo mejor que han sabido hacer, y he sido yo la que no lo he considerado, no soy una buena hija.

- Mamá, papá… gracias- les digo volviendo a llorar, no puedo evita colocarme un tanto melosa y melodramática, pero hasta que no pase todo esto, mi miedo de que algo malo pueda pasar aún no se borra de mis sufrimientos.

- Rose eres lo más importante para nosotros- responden con una gran sonrisa.

Los abrazaría si pudiera, pero prefiero recogerme en la cama, esta posición es un tanto liberadora, pero no mucho, aunque lo mejor por el momento, con respecto a mis padres, ya tendré tiempo de quererlos.

- Ahh… Scorpius tus padres están afuera…- menciona papá con voz seria, luego de unos minutos de silencio.

Ante esto ambos lo quedamos viendo, sus padres han venido, bueno, ellos tienen derecho, pero no pensé que serían los dos, sólo imagine que lo haría su mamá, pero el padre, eso es extraño, además como se han enterado, quién les dijo, no recuerdo que Scorpius les haya avisado, si no fue él quién se habría atrevido a hablarles.

- Ve a verlos, nosotros nos quedamos con Rose- indica mamá, para alentarlo a que salga a saludarlos.

Scorpius me comienza a mirar, quiere saber si me puede dejar sola, y como aun falta tiempo, y no va a ir más lejos que el pasillo o la sala de espera que está casi al lado, no creo que sea un problema, por eso simplemente asiento con mi cabeza y trato de sonreírle para que salga más tranquilo.

- Voy y vuelvo Rose- responde mientras comienza a caminar hacia la puerta.

Scorpius (perspectiva)

Comienzo a caminar lentamente hacia la puerta, estoy temblando por dentro por más que he tratado de tranquilizarme no puedo hacerlo, no quiero dejarla sola, esta sufriendo, pero también debo ir a ver como anda todo afuera, le avise a mis padres cuando Rose entro a cambiarse de ropa, sin embargo no puedo creer que el señor Weasley allá dicho padres, es decir que también papá vino, a un lugar en el cual sabe que estará todo el clan Weasley, eso debo verlo.

Al salir al pasillo comienzo a caminar hacia la sala de espera, un gran alboroto se oye venir de ahí, y cómo no va a ser así, si hay alrededor de veinticincos personas principalmente pelirrojos esperando, a pesar de la hora, que tengan alguna noticia. Observo que a un costado, apoyados en una pared, están mi madre y… es cierto. ahí está mi padre, con su rostro completamente serio, y puedo decir que un poco enojado por todo el ruido que hay a su alrededor.

Antes de poder seguir avanzando hacia ellos, un batallón de preguntas comienzan a acecharme.

- ¿Cómo está Rose?... ¿ya nació?... ¿falta mucho?... ¿todavía le duele?... ¿Cuándo vamos a entrar a verla?... ni siquiera logro comprender otras más que me han hecho entremedio de las otras, ni quién las ha pronunciado, sólo sé que aquella del dolor ha sido de Hugo.

- Déjenlo respirar- se escucha por sobre todas las voces, al Señor Weasley, el abuelo de Rose, lo que logra que todos cierren sus bocas por unos segundos, sin poder evitarlo lo miro agradecidamente.

- Rose, está bien, aún falta tiempo eso si…- respondo escuetamente, mientras observo como mi madre se ha decidido acercar a mí, y mi padre la sigue con ese semblante tan formal y serio de siempre.

- Hijo ¿cómo estas?- pregunta ella, cuando por fin logramos saludarnos, aunque percibo que toda la atención de la familia Weasley está sobre nosotros, pero se han devuelto a sus lugares.

No puedo responderle esa pregunta a mamá, que le voy a decir, que estoy muerto de miedo, que no sé que voy a hacer, ni siquiera puedo ayudar a Rose a pasar por todo esto, jamás pensé como sería este momento tan angustiante, pero el más importante de mi vida. Por eso sólo me encojo de hombros, mientras ella me coloca una mano en mi hombro.

- Papá…pensé que no vendrías- comento mirándolo fijamente a sus ojos.

- Como no iba a venir si es nuestro nieto el que va a nacer- se apresura a decir mi madre-

Papá comienza a rascarse la nuca, ante este comentario de mamá, pero no es capaz de decir ni una sola palabra.

- Creo que debo volver- respondo, porque no quiero estar más tiempo acá afuera, necesito estar con Rose.

- Claro ve- está vez es papá quien me responde, pero sin dejar ni una pista de emoción, ni en su voz, ni en su rostro.

Aunque para mi eso no significa nada, él es así, que este aquí ya significa algo o todo, que no este insultando o mirando mal a la familia que tiene al lado, también confirma que las cosas se han calmado.

- Scorpius… ¿Cómo esta Rose?- se acerca su tía Ginebra Potter, quien es seguida de cerca por su esposo.

Observo como papá se coloca rígido en su posición ante la presencia de estas personas, yo sólo espero que no se digan nada, espero que se comporten.

- Señora Potter ella está…- qué le voy a responder, que está llorando porque le duele, y yo la he dejado sola, eso solo me hace sentir aun más culpable.

- … cansada- es lo único que puedo pronunciar.

- Mi niña…- se lamenta ella, mientras mi madre se acerca más a mi lado.

- Señora Potter ella es mi madre, Astoria Malfoy- presento, porque eso es lo correcto, no creo que se conozcan.

- Mucho gusto- responden ambas mujeres a la vez.

- Señor Potter…- indico para hacer la misma introducción.

- Un placer, pero prefiero que me digan Harry- saluda con voz amable el tío de Rose.

- Draco tanto tiempo…- continua diciendo el hombre, pero está vez se dirige a mi padre, que no ha cambiado nada su postura.

- Potter…- comienza a pronunciar lentamente, mientras hace un gesto con la cabeza de saludo, como siempre cuando quiere mantener su distancia no es capaz de ofrecer una mano.

- Malfoy…- escucho decir a alguien tras de mí, haciendo que tanto mi padre como yo dirijamos nuestra vista hacia él.

Es el padre de Rose, quién ha salido de la habitación, en su frente se ve un poco de sudor y su cara cada vez se está tornando más roja.

- Weasley…- sisea papá, ambos comienzan a mirarse desafiantemente, pero no voy a permitir que hagan un espectáculo aquí afuera, ya basta con todo lo que está pasando en esa habitación para tener que también soportar peleas entre ellos. Esto sería lo peor que podrían hacer para Rose.

- Papá- comienzo a decir para indicarle por lo menos con mis ojos que no haga ni diga nada, sino soy capaz de sacarlo que aquí, aunque con eso termine alejándolo para siempre.

- Jamás pensé que tendríamos que soportar…-comienza a decir Ronald Weasley desde su posición, pero otra voz lo corta de su discurso.

- Por favor…Rose está allí adentro y espero que ustedes dos se comporten como adultos…Ron hazlo por tu hija- interfiere el señor Weasley padre que acaba de acercarse a nosotros.

Mamá afirma el brazo de papá, en una clara señal para mí de que se tranquilice y deje todo esto hasta aquí. El padre de Rose toma una gran bocanada de aire, y voltea la cara para mirar a su padre.

- Tienes razón papá…- murmura mientras voltea esta vez a verme a mí.

- Qué haces aun aquí, mi hija está desesperada por verte- me indica severo.

No me había dado cuenta de todo el rato que he dejado pasar, soy un completo idiota, pero me siento tan inútil a su lado, nada de lo haga le ayuda, apenas si puedo soportar verla como se coloca cuando sufre, no sirvo de nada en estos momentos.

- Vamos Scorpius ve…- se acerca papá a decirme mientras me sostiene del brazo, al ver que todos están impacientes por mi inmovilidad.

Me ha alentado a que vaya con ella, no ha hecho algo para alejarme, esto es lo más que podré obtener de él y me basta.

- Papá… yo……- comienzo a decir en voz baja sin dejarlo de mirar a los ojos, una enseñanza desde niño, jamás puedo cortar su contacto visual, bajar la mirada es una señal de debilidad.

- Ve y haz lo que tengas que hacer…- responde lentamente asintiendo con la cabeza en señal de apoyo.

- Claro- respondo fuerte y claro mientras comienzo a caminar velozmente a la habitación.

Pero toda esa seguridad con la que respondí, no está realmente en mi cuerpo, jamás pensé que traer a un bebé fuera tan complicado, cuando ella me hablaba de su miedo de que llegara este momento, jamás le tome el peso. Como siempre ella es un poco intensa en todo, sólo me imagine que era una exageración, pero tenía toda la razón, todo esto es una situación agobiante incluso para mí que no tengo nada físico que me moleste.

Al abrir la puerta, la observo parada al lado de su madre mientras se recoge nuevamente, la mujer castaña detenida a su lado, parece que también está a punto de llorar por el malestar de su hija, mientras pasa su mano en la espalda de mi Rose.

Sí, es mi Rose, aquella chica de la cual siempre he estado enamorado y jamás se lo he dicho con palabras, aquella chica que ahora está frente a mi con la cara completamente afligida, y que he estado a punto de perder, pero no por su culpa como ella cree sino que por mi culpa, por mi gran y maldito ego, por mi estúpidas ganas de jugar al seductor. Por mi necesidad de demostrarme que puedo hacer lo que yo quiera, y todo por un arranque de miedo e inseguridad.

Y estuve a punto de perderla, a punto de confesarle todo, ¿qué hubiera pasado entonces?, no podría estar aquí, ella no me querría ver en su vida, porque su orgullo es enorme, si se llega a enterar del error que he cometido, el único que he cometido este año, porque ya no considero como error la noche que nos ha traído hasta este momento, la perderé para siempre.

- Scorp…- susurra Rose al verme inmóvil en la puerta.

- Si aquí estoy, lamento la tardanza- respondo acercándome a ella.

- ¿Cómo anda todo afuera?- pregunta ya más tranquila, mientras su madre sale a tomar un poco de aire, y creo que a supervisar el comportamiento de su esposo, ya que la igual que mamá son las únicas capaz de controlarlos realmente.

- Bien, pendientes de ti- le contesto acariciando su pie tan suave, tan perfecta y delicada, que es perfecta y única para mí.

- ¿De verdad vino tu padre?- interroga con esos ojos azules completamente rojos, haciéndome sentir unas ganas enormes de tomar su lugar, se ve tan nerviosa y frágil, sentada aquí a mi lado.

- Si, y todo marcha tranquilo- comienzo a decirle para tranquilizarla.

- ¿Estás bien?- me pregunta apoyándose en mi brazo.

- Estoy bien para ti- respondo con voz baja.

- Lo sé…- susurra aferrándose a mi ropa

Al parecer mis palabras le han ayudado porque ha esbozado una gran sonrisa, es increíble como a pesar de todo lo que le pasa, continua preocupándose del resto, en especial de mí, que no merezco nada de su atención, soy un cerdo, ella está aquí frente a mí confiando completamente, y yo no puedo dejar de sentirme culpable, no puedo estar bien si la he traicionado. Por qué tuve que ir a esa fiesta, por qué no me resistí como lo hice con Alexia, pero no pude controlarme con su amiga Leyla Bagman, aún no puedo dejar de preguntarme en que estaba pensando cuando la bese, si ni siquiera me atrae un poco, por más que haya reaccionado a los instantes, de todas formas le he mentido descaradamente, en vez de estar más cercana a ella, mientras sufría por la incertidumbre de su futuro escolar, yo me aleje para olvidarme un rato de lo que realmente nos estaba pasando.

Soy un cobarde, cuando me empezaron a decir todo lo que implicaba en lo que me estaba metiendo por aceptar ser responsable, comencé a dudar, trate de huir, busque la forma de no hacer lo correcto a pesar de que le prometí que estaría con ella, que la apoyaría siempre, y no lo hice todo el tiempo.

La engañe de la peor forma, pero he tomado una decisión, no lo sabrá jamás, será un secreto, ella no se merece sufrir por mi culpa, fue sólo un momento, nada importante, y pensar que estuve a punto de arruinar todo confesándoselo. Tengo la ventaja de que Leyla no dirá nada, porque no se va a arriesgar a sufrir la venganza de Alexia, así que esto morirá entre los dos. Ella no quiere que se entere su amiga y yo no quiero que se entere Rose, la persona más importante en estos momentos.

- Scorp… ¿Qué pasa?- pregunta Rose quien nuevamente se recuesta en la cama.

- Nada Rose, estaba pensando- respondo rápidamente.

- ¿En qué?- interroga mientras aprieta mi mano.

No puedo decirle la verdad, ni ahora ni nunca.

- En… lo que nos está pasando…- respondo, sintiéndome una basura por engañarla de esta forma.

La quiero, y no quiero perderla, ella me confeso sus sentimientos, en el tren dijo lo que sentía por mi, y no pude responderle, no porque no lo sintiera, pero acaso merezco su amor, con lo que he hecho, ¿Qué voy a hacer para reparar todo?

Los minutos pasan y yo no puedo dejar de acariciarle el cabello, tratando de calmar su angustia, su malestar. Estamos cansados, ya van más de seis horas desde que llegamos, no hemos dormido, ni siquiera comido, pero no tengo hambre, ya quiero que esto termine, por Rose, y porque cada segundo que pasa me llenan las ganas de conocer a nuestro bebé, ¿cómo será? O ¿qué será?, yo creo que es una niña, tan hermosa como Rose, pero ella cree que es un niño, y si es así me encantara también.

No puedo creer que voy a ser padre, todos estos meses imaginándome como sería y ahora no puedo hacerlo, estoy completamente asustado. Vamos a tener un bebé…y si no puedo hacerlo bien, papá siempre dijo que no quería se como su padre, y yo no sé si quiero ser como el mío, ni siquiera sé como quién quiero ser.

- Scorpius…mamá… me duele…- comienza a decir Rose con su cara completamente apretada.

Sólo se una cosa en estos momentos soy responsable de todo esto y debo hacer lo mejor que pueda, aunque quede sin mano porque, no sé de donde saca tanta fuerza está niña que me tiene sin circulación en los dedos, de lo fuerte que aprieta, pero es lo que mínimo que me merezco por mentirle y por no poder compartir su dolor de algo que es de los dos.

Rose (Perspectiva)

Maldita sea, esto ha sido interminable, la sanadora que va y viene, sin lograr hacer bien su trabajo, porque no termina ya… porque debe ser tan interminablemente doloroso, juro que nunca más tendré niños, y si para eso debo seguir la abstinencia la acepto feliz, no más de esto en mi vida. Scorpius está tan afligido, aunque claro si yo estoy que le reviento la mano, mamá parece que va a llorar en cualquier momento, yo ya ni me esfuerzo por nada, ya le agarre el ritmo a esto, cada dos minutos viene una contracción, y debo aguantar aunque no puedo evitar llorar o contraer mi rostro para no gritar a los mil demonios.

La sanadora vuelve a entrar, no parece para nada cansada, no sé como lo logra si ha estado casi toda la noche despierta, aunque claro debe estar acostumbrada a este tipo de ritmo, que envidia me da, yo quiero dormir, ansío mis anteriores noches que eran una maravilla en comparación con esto.

- Maravilloso- comenta la sanadora revisándome.

Qué hay de maravilloso, ya termino todo esto, pero a mi me sigue doliendo todo igual. Sin evitarlo me quedo sentada con dificultad en la cama para pedirle que se explique.

- Ya estas en los diez centímetros, es decir que estamos a punto de conocer a este bebé- indica con una sonrisa.

¡Ya es hora!, no puede ser pensé que sería el alivio máximo, pero con esto me ha dolido el estómago y no de contracción, sino de miedo, ya es la hora, mi corazón está al mil por ciento. Ahora si que no controlo mi respiración. Scorpius se ha puesto más blanco que nunca y eso es mucho.

- Voy a avisarles a todos, vuelvo en seguida- avisa mamá casi corriendo a la puerta.

- No te vayas- le grito angustiada.

- Cariño es un segundo, nada más- indica antes de desaparecer por la puerta.

.- Bien, mientras esperamos a tu madre, te voy a preparar- indica mientras coloca mis piernas flectadas y separadas. Sólo me dejo llevar ya no puedo más, estoy a punto de colapsar. Scorpius se ubica aun más cerca de mi cara, mientras me besa la frente.

- Toma esto…- se acerca una enfermera y deposita unas insignificantes gotas azules en mis labios, no puedo creer que esa sea toda la anestesia que me darán, es nada, que diablos cree que esta haciendo esta señora.

- ¿Eso es todo?- grito espantada, afirmando con fuerza la mano de la enfermera, que me mira con cara de lástima.

- Muchacha eso te aliviara un poco, pero no puedes no sentir nada- menciona mientras saca lentamente mi mano de su brazo.

Esto es una estafa, porque no me lo dijeron antes, si ni siquiera percibo la diferencia, me duele igual que hace tres minutos. Los voy a demandar, mamá es jefa del departamento de leyes, ya se las van a ver con nosotras.

- Rose, escúchame, cuando te cuente tres tienes que pujar con todas tus fuerzas…- comienza a decir la sanadora, al mismo momento que mamá corre para ponerse al frente de Scorpius, y a mi lado derecho.

Pujar, no puedo hacerlo, estoy cansada, me duele mucho, tengo miedo, no voy a poder hacerlo.

- ¡No tengo fuerzas!- imploro con lágrimas en los ojos.

- Si las tienes, en la contracción sólo puja, vamos tú puedes- indica afirmando mi rodilla.

- Si puedes cariño, vamos dame tu mano, aquí estamos- dice mamá mirándome.

- Vamos, 1… 2… y 3… puja… niña- grita la sanadora.

Con fuerzas escondidas comienzo a presionar, llego a levantarme de la cama… con fuerza… pero duele, me estoy partiendo de dolor… tengo tanta presión en todas partes, en mis manos presionando las de Scorpius y mamá, en mi cara, en mis piernas y en mi vientre, que es lo que más duele, pero no puedo… todo sigue en aumento.

Me recuesto cansada por la fuerza que he hecho y nada cambia, sólo siento las lágrimas mezclarse en mi cara con el sudor que corre por mis rostro, el pelo lo siento completamente mojado y se pega a mi cabeza y espalda.

- No puedo, no puedo…- comienzo a llorar.

- Si puedes Rose, vamos eres muy fuerte…- susurra Scorpius.

- Me duele…que no entiendes…- le grito.

- No puedes esperar más debes hacerlo otra vez, vamos…- indica la sanadora.

- Vamos 1…2…- comienza a repetir mamá.

- No…- grito, porque no tengo energías para volver a levantarme, es demasiado, apenas logro respirar, la maldita respiración no sirve para nada.

- Escúchame Rose, si no lo haces vas a sufrir tú y tu bebé ¿Quieres eso?- indica severa la doctora.

Lastimar mi bebé por mi culpa, no puedo hacer eso, debo hacerlo, tengo que ayudarlo, tengo mucho miedo, pero más me da hacerlo sufrir, yo puedo hacerlo, tengo que hacerlo. Comienzo a tomar aire velozmente, yo si puedo… a la una, a las dos y….

- Argggggggg…..- vuelvo a pujar con todas las energías que tengo, todo mi cuerpo tiembla, ni siquiera siento mis dedos… pero debo continuar, ya va a pasar, eso tiene que ser así.

Otro relajo más, apoyo mi cabeza en la almohada, tratando de recuperar energías para lo que falta… mis ojos los siento completamente húmedos y calientes, al igual que mi cara.

Mamá comienza a secar mi cara, mientras la veo llorar silenciosamente a mi lado, no puedo más con esto, prefiero ver a Scorpius que me sonríe de medio lado, a la vez que coloca un poco de pelo que molesta en mi cara tras de la oreja.

- Vamos bien ya comienza a aparecer su cabeza, un poco más y listo…- relata la sanadora.

- Rose… te amo… y yo sé que tú puedes…- murmura Scorpius en mi oído.

Qué me ha dicho… no lo puedo creer… me ha dicho que me ama, jamás me lo imagine... esto es maravilloso, sin considerar nada más eso sí. Me ha dado con estas palabras la mayor energía que podría necesitar.

- Ahora vamos otra vez…- escucho decir a una enfermera que se apoya en mi estómago,

Comienzo a presionar… por favor sale luego…. Ah… comienzo a decir suavemente mientras me levanto otra vez…un gran dolor comienza a decender por mi cuerpo, lo siento moverse hacia fuera… ya va… no me voy a rendir… lo estoy logrando…

- No cortes… sigue así vas muy bien… ya salio la cabeza…- menciona la sanadora.

Ahora no sólo lloro de dolor, ya casi esta aquí, esta saliendo, no puedo creerlo me estoy convirtiendo en mamá… debo seguir con fuerza… no puedo parar, aunque no aguante este dolor…

- Eres maravillosa…- comienza a decir emocionado Scorpius, mientras me presiona mi mano con más fuerza de la que creo que yo lo estoy haciendo.

- No puedo más…- grito porque el dolor ha superado cualquier cosa, la presión es extrema, pero mamá y Scorpius me mantienen firme.

-…solo es un poco más…. – escucho decir.

Pero ya creo que voy a caer, no tengo más fuerzas, he hecho mi mayor esfuerzo, no creo poder seguir, estoy asustada y ¿si no puedo seguir?… cuando ya creo que mi cuerpo me exige parar, una gran presión se libera de mi cuerpo, dejándome caer rendida a la cama, mientras todos mis músculos se relajan completamente.

Estoy a punto de desesperarme, porque aún no puedo dejar de sentir dolor, cuando un pequeño ruido comienza a inundar toda la habitación, ¿qué es eso?… es un llanto, el clamor fuerte de un bebé… mi bebé… esta llorando… esta respirando…

***

Wauuuu... por fin... ya ha dado su primera bocanada de aire....ha nacido est bebe...

- se que esperaban saber todo en este cap.. pero no coman ansias… en el que viene … este ha estado bastante largo o no?….

- Gracias por todos los que han escrito un comentario... espero que este cap sea de su agrado...

¿qué les ha parecido todo? Díganme plisss (hoy relate desde las dos partes para saber que pasaba)

(el titulo del cap... es de una canción… precisa para esto)

Review plisssss