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Como saben los personajes no son míos, yo solo me adjudico la historia que si es completamente mía.

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Gracias por sus RR, son las mejores. Como siempre saber de ustedes y lo que piensan es alucinante.

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Tercero:

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—Esto definitivamente debe postularme como el mejor hermano del año. —le digo a Emmet en tono de broma, mientras me acomodo en el asiento.

Emmet me mira con una sonrisa risueña tan propia de él, mientras deja caer su enorme anatomía junto a mí, estira su cuerpo para luego acomodarse, soy un tipo grande, pero mi hermano lo es aun más.

—Si existiera tal concurso, es obvio que ese premio sería totalmente mío. —dice, mientras gesticula de manera exagerada. —El solo hecho de soportarte, me hace merecedor de un trofeo al hombre más paciente del mundo… quizás deba postularme a los Record Gines. ¿Crees que exista una categoría relacionada? —pregunta intrigado.

Lo miro como intentado encontrar donde está el chiste, pero al ver la seriedad con la que pregunta, no puedo creer que un hombre de su tamaño y edad sea tan crédulo, y el solo pensar tal hecho hace que suelte una sonora carcajada que llama la atención de la mitad del avión.

—A veces actúas como un idiota. —le digo, aun riendo.

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Emmet duerme a mi lado, para mi es imposible conciliar el sueño, el estar sentado en un avión rumbo casa, no es algo que estuviese planeado hacer en el corto tiempo…"casa" pienso con ironía, ya no hay un lugar en el mundo, al que yo llame o sienta como mi hogar, eso se siente lejano y extraño… eso ya no es para mí… ya no.

Mi vida nuevamente estaba en un punto muerto, mis proyectos se encontraban estancados, sin fondos o un mecenas que financiase mi investigación, ya no tenía mucho que hacer, los últimos días había estudiado mis opciones, quería seguir con mi trabajo era lo que me apasionaba y el motivo que me impulsaba, eran demasiados años de mi vida invertido en ella, para tirar todo al tacho de la basura, no rendiría tan fácilmente, había hecho una promesa a Ness y quería cumplirla, sentía que podía lograr avances significativos solo faltaba que alguien confiara en mi.

Postule mi investigación en muchos centros y universidades de Europa, pero en la que mejor recepción recibí fue una universidad en España, que recién habría un centro de investigación y buscaba nuevos científicos para su planta, solo tenía que esperar los resultados, mi tiempo en Londres se acababa, y no sentía el menor dolor en dejar atrás esa ciudad, no tenía nada que me atara a ningún lugar.

Una azafata me pregunta por mi comodidad, bate de sus pestañas coquetamente y me sonríe, una de sus manos se posa descaradamente en mi pierna, es una chica linda, un poco atrevida, pero supongo que está bien, le sonrió y muevo la cabeza negativamente, ella me devuelve la sonrisa y se va sin antes decirme que yo me lo pierdo, ignoro su invitación, quizás en otro época hubiese aceptado y hubiésemos terminado en el baño del avión, o a lo menos me hubiese llevado a casa su número de teléfono para concretar una cita con posterioridad. Pero hoy no tengo ganas, me siento cansado y no sé cómo luchar contra ello.

Quizás Emmet tenga razón y mi problemas surjan al miedo que siento de dejar el pasado atrás, el dice que lo que tengo es culpa, y que para volver a comenzar debo reconciliarme con esa parte de mi vida, que no es justo que me encierre y deje de vivir, que yo no soy así, y que no es lo Ness hubiese querido para su padre, que soy demasiado sur conmigo mismo. La primera vez que me dijo eso, me reí en su cara, de sus nuevos dotes de psicólogo, que podría saber él de lo que pasa por mi cabeza o lo que hubiese querido Ness para mí, es ridículo. Pero a medida que los días pasan sus palabras no dejan de dar vuelta en mi cabeza, y no dejo encontrarles razón,

Una idea surge en mi cabeza y no me deja tranquilo, en verdad es más que una idea, es una necesidad, a la cual no le había dado rostro ni forma, que pero que había estado ahí por años y que ahora por primera vez, sale a flote y no deja de acosarme, volviéndose imperiosa, y quizás sea eso lo que necesito para seguir y estar tranquilo, para superar y comenzar nuevamente… quiero verla a ella… a Bella, quiero saber que está bien, que sigue con su vida, que es feliz… quiero tener la tranquilidad de saber y ver que mi mierda no la hundió, que no destruí su espíritu.

Recuerdos de una Bella derrotada vienen a mi mente… y es que el ultimo tiempo vi como poco a poco se iba apagando, hundiéndose en su propia oscuridad, ella siempre fue un alma compleja, y difícil de descifrar, nunca logre interpretarla del todo, siento que yo para ella siempre fui un libro abierto, por mi parte ella para mí siempre fue un misterio difícil de interpretar, se encerraba en su propio mundo y no dejaba entrar a nadie en el.

Recuerdo la soledad, necesitaba tanto de ella, y es que sentía que solo Bella era capaz de entenderme en ese momento, pero acercarme a ella era una misión imposible, lo intente… realmente lo intente… estar ahí para ella, ser esa tabla a la que se aferrase en un momento difícil, como lo habíamos hecho antes, pero ella ya no estaba ahí… porque solo sentía odio por mí… y como podía siquiera defenderme si lo que yo sentía era lo mismo.

Mis manos estaban atadas, por eso cuando quiso partir y dejarme, no había nada que pudiese hacer para retenerla… no cuando por mi culpa estábamos en ese punto…

Es egoísta de mi parte querer buscarla, lo sé, sobre todo cuando le prometí que no lo haría, que la dejaría ir, que respetaría su decisión de partir… y que esperaría… pero ella nunca volvió, y ahora más que nunca, siento que hay que no se ha cerrado, es como estar esperando por algo que nunca volverá… necesito cerrar esa puerta, para seguir, necesito que decir adiós.

Y esa es la razón por la que estoy volviendo, jamás le reconocería a Emmet, ni a nadie mis intenciones, porque hasta una parte de mi se negaba a aceptarlas, es más fácil decir que acompaño a hermano a poner en orden su vida, que estas son unas pequeñas vacaciones para visitar a la familia, acompañar Alice en su postura de argollas y para hablar con mi madre y pedirle que por favor deje de intentar intervenir en vida, infórmale que ya no soy un niño y que acepte de una vez por todas que por lo menos por mi parte nuestra familia no se unirá a los Denali.

La turbulencia normal y la voz del piloto anunciando el descenso me traen de vuelta a la realidad, despierto a Emmet y nos preparamos para bajar.

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No era mi intención estar de vuelta en este lugar, lo hubiese evitado de haber podido, pero por la hora de nuestra llegada y producto de no que convención que se llevaba a cabo en la ciudad, la oferta hotelera estaba al tope, era la mejor la opción.

El piso en la 5ta avenida nos dio la bienvenida, y con el cientos de recuerdos se vinieron a mi cabeza, algunos buenos otros no tanto, lo aleje de mi mente y deje que mi hermano entrara, cuando Emmet estuvo dentro dio un silbido de asombro.

—¡Wuau! Tu descripción fue bastante modesta. —dijo refiriéndose al departamento, no recordaba lo espacioso y grande que era, solo me encogí de hombros.

—Solo aproveche una oportunidad. —le dije, con sinceridad, inicialmente no había sido mi intención comprarlo, la oportunidad se presento, solo fue un impulso, lo hice sin pensarlo, ni analizar la hipoteca ala que me amarraría por años, nunca se lo dije a Bella, se suponía que era una sorpresa, que este lugar sería perfecto para volver a empezar… pero nada había salido como planee… todo se había ido al carajo.

La nostalgia me invade, recorro el lugar con la vista y todo estaba tal cual lo había dejado, solo faltaban las cosas personales, esas que dan vida a un lugar, las fotografías y sus juguetes desparramados por todas partes… los extrañe, pero sabía que la corredora los había sacado, después de todo no podía ser arrendado con cosas personales dentro…

—¿Que harás con él? — la voz de Emmet me saco de mis pensamientos, me obligue a volver de ese lugar.

—No lo sé, quizás lo venda. —digo aun con nostalgia.

—Deberías pensarlo, es un buen lugar. — dijo mi hermano, mientras se dirigía al ventanal, no se podía negar que la vista era espectacular y asombrosa, sobre todo cuando el cielo estaba despejado como hoy, cintos de luces dando cuenta de la gran ciudad que estaba a nuestro alrededor y atrás y la mas magnifica de todas, la gran luz que proyectaba la estatua de la libertad.

Y es como un deja-vu, he visto esa luz otras veces, en realidad he contemplado ese mismo paisaje cientos de veces en el pasado, porque es su paisaje favorito de Ness, no se aburre de observarlo y ama dormirse viéndolo, la sostengo entre mis brazos cuando lo hago, un nudo se forma en mi garganta y un dolor punzante se instala en mi pecho, el espacio se reduce y el aire abandona mis pulmones, es como si de pronto se volviesen inútiles y me olvidase de respirar, no hay suficiente oxigeno y solo sé que quiero huir de este lugar.

No han pasado años, se siente como si fuese hoy, el vacio que siento dentro se amplia como un agujero negro que todo devora… me devora… estoy claustrofóbico y las paredes se reducen cada vez mas y mas, y solo queda el vacio ante mis pies, es el vidrio el que impide que de ese paso y lo odio por eso… lo odio por impedirme saltar y negarme esa posibilidad de sentir el aire entre mis brazos.

—¿Estás bien? — pregunta Emmet, pero su voz no está aquí, sino que a cientos de millas.

Intento tranquilizarme y respiro con calma, como me han dicho que debo hacerlo en situaciones como esta, se dé que se trata, solo que no recordaba la sensación angustiante que se siente, "ataque de pánico" años sin sentir uno, y ahora nuevamente vuelven, como si de un mal presagio se tratasen.

—Estoy bien. —Logro decir, ante los ojos inquisidores de Emmet, que me analizan con preocupación. —Creo que es la altura. —digo como mala excusa, mi hermano levanta una ceja dudosa. No me cree. —Creo que es mejor que vayamos descansar.

Después de dejar a Emmet en el cuarto de invitado, intento descansar, pero me es imposible, todo el lugar… cada centímetro de él, está lleno de recuerdos, de vivencias, y son ellas las que me atormentan, cada buen momento vivido aquí, risas, besos, abrazos, llantos, reconciliaciones, caricias, palabras, emociones… este lugar es lo más cercano a un hogar que he tenido… y por momentos solo quiero perderme en los recuerdos y aférrame a ellos.

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A la mañana siguiente me levanto temprano a correr, necesito despejar mi mente y sacar de alguna forma todo lo que tengo dentro. Lo hago por poco más de una hora y cuando ya no puedo más regreso por Emmet.

Al llegar al edificio me encuentro a Emmet hablando con uno de los conserje del edificio, me acerco a ellos a ver qué sucede.

—Edward, que bueno que llegaste. —dice mi hermano cuando me ve. —Él es el dueño del piso, con el es con quien tiene que hablar. —dice al conserje.

—¿Qué sucede? —pregunto preocupado.

—¡Oh señor… nada grave! —dice el hombre, al que no recuerdo haber visto antes. —Es solo que tenemos su correspondencia…

—Pensé que mi correspondencia la recibía la corredora. —le digo cortándolo, honestamente pensé que era algo más importante,

—Señor, la corredora solo recoge su correspondencia financiera y no la personal, esa se queda en el edificio y si no se reclama en un periodo de un año la desechamos, pero es que mi compañero conocía a su esposa y pensó que podían ser importante. —dice a modo de explicación. No lo corrijo cuando habla de mi esposa, asumo que se refiere a Bella.

—¿Y donde esta? —le pregunto curioso.

—Mi compañero las guardaba abajo. —dice, refiriéndose al subterráneo. —Iré por ellas.

—Sube a bañarte yo subo tus cartas. —dice Emmet cuando el hombre se ha ido. —Papá debe estar por llegar a recogernos.

Es lo que hago.

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No cruzo más de diez palabras con Carlisle, "hola" "como has estado" solo palabras de buena educación, ni siquiera el hecho de verme después de un largo tiempo, lo hace cambiar su actitud, sigue siendo el mismo orgulloso de siempre. Ese hombre que cree saberlo todo, es Emmet quien conversa con él, ellos siempre se han llevado bien.

Mis padres se trasladaron hace dos año años a Nueva York, las razones nunca las indague, la verdad es que tampoco me importaba. Pero supongo que debe ser por Carlisle y algún lio con alguna mujer, tienen una casa en Queens, Alice vive con ellos y ella tiene en la ciudad una pequeña tienda de ropa y accesorios, que ella misma diseña y confecciona, estoy feliz por ella, ese siempre fue su sueño.

Al verme actúa como siempre, chilla y grita por la sorpresa, al igual que mi madre, me llenan de abrazos, lo que me incomoda un poco, pero las dejo. Me presenta a su novio Nahuel, un Brasileño demasiado extrovertido con el que lleva poco más de un año saliendo, me alegro que dejara atrás a Jasper.

La comida es amena, al principio soy el centro de las preguntas, pero respondo de manera escueta, por lo que al poco tiempo se aburren y cada cual se pierde en conversaciones individuales. No me siento cómodo, es como si ya no perteneciese a este lugar, y no lograse encajar en sus vidas.

—Si hubiésemos sabido que Emmet era la respuesta para traerte casa, lo hubiésemos mandado a Londres hace mucho. —dice Alice de pronto.

—No creo que este mucho tiempo, solo quiero acompañara a Emmet y aclarar algunas cosas. —le digo a modo de respuesta.

—Nunca he entendido ese afán que tienes de alejarte de nosotros… de tu familia. —me reprocha.

—No creo que algún día lo llegues a entender Alice. —le respondo, no es mi intención herirla, pero sé que ese es el efecto de mis palabras.

—Mamá te extraña… y aunque no lo diga y tú no lo creas, papá también lo hace, no somos una familia sin ti. —dice nostálgica. No respondo, que decirle, que yo no siento lo mismo, pero que no se lo tome personal, porque en realidad, siento que no encajo en ningún lugar del mundo. —No eres el mismo Edward de antes. —dice con cierto dejo de tristeza.

—Las personas cambian Alice.

No dice nada y comemos en silencio, las conversaciones se siguen a mí alrededor y yo solo quiero volver a mi soledad.

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—Alice ¿has sabido algo de Bella? —le pregunto después de un rato. No estaba seguro de preguntarle por Bella, pero Emmet no sabe nada y Alice siempre ha sido una cotilla. Mi hermana me mira como si me hubiese salido otra cabeza.

—¿Bella Swan? —pregunta incrédula.

—Eh… si… conoces a otra Bella. —le digo irónico. Alice hace una mueca molesta. Bebe de su copa y después de un tiempo responde.

—No puedo creer que después de todo lo que sucedió entre ustedes dos, aun preguntes por ella. —me reprocha.

—Sabes algo o no. —le digo molesto por su actitud.

—Lo último que supe era que andaba perdiendo el tiempo en Haití. —dice después de pensarlo por un tiempo.

—¿En Haití? —pregunto con curiosidad.

—En algo así como de voluntaria, como médicos sin frontera… que se yo… se volvió altruista. —dice con sequedad es evidente que hablar de Bella, le molesta.

Un sentimiento extraño se formo en mi pecho, quizás fuera envidia, porque ella siguió con su vida, nunca pensé que estuviera tan lejos, mi lado egoísta nunca quiso imaginarla con otro hombre, armando una familia o algo así, siempre que la pensé, fue más bien como un ser etéreo, nunca la lleve a un plano real, pero nunca creí que fuera capaz de dejar todo de lado, por irse de voluntaria y ayudar a otros.

—No me extraña, Bella siempre tuvo buen corazón y ganas de ayudar a otros. —digo sin darme cuenta, Alice suelta un bufido. —Nunca entendí porque de un día para otro le tomaste tanta mala. —le cuestiono.

—Ahora la defiendes. —dice incrédula.

—No se trata de defenderla… sino más bien de decir lo obvio ¿no? Entiendo que en la universidad te volvieras más cercana a Tania y la dejaras de lado, pero Bella en realidad nunca te hizo nada.

—¡Oh claro! Bella siempre tan correcta y perfecta ¿no?

La miro sorprendido, porque sus palabras están llenas de odio.

—En verdad no te entiendo. —le digo con sinceridad. —A menos que sean celos o envidia. —Alice vuelve a bufar molesta.

—Como tu dijiste antes, no espero que me entiendas… —dice robándome las mismas palabras que yo le había dicho antes. —Solo espero que no traigas a esa mujer nuevamente a nuestras vidas, porque cuando ella esta las cosas nunca salen bien. —y sin decir más se para de la mesa y se va, no hago nada por detenerla.

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Que les pareció?

Como ven aparecieron las cartas, esperemos que Edward la lea pronto… chicas no quedan muchos capítulos por delante… gracias por la paciencia y por acompañarme en este camino que es nuevo para mí.