Yuri era más abierto comunicándose vía móvil. Por lo menos esa mañana le respondió un mensaje de buenos días e índico cuando había llegado al trabajo, no es que hubiesen tenido una conversación muy larga. Los mensajes eran cortos y concisos, sin embargo resultaba tranquilizante el hecho de saber que le respondían y que se trataba de Yuri quien lo hacía.
Después de ver una película en el cine con Eros, lo llevo nuevamente a su departamento donde esté satisfecho se despidió de él, por ahora el lado consiente era el Yuri normal. Era extraño, tenía mejor facilidad de comunicación con Eros que con el original, su primera cita la había dedicado a él, y si valía la vez que lo saco también a cenar, pues... parecía como si tuviese favoritismo por esa versión.
No quería que fuese así, necesitaba dedicarle más tiempo a Yuri pero temía que este lo rechazara ¿Podía invitarlo a salir con anticipación? Tal vez si se ponían de acuerdo vía mensaje no lo sorprendería queriendo sacarlo de la nada. Sin nada que perder, por lo menos Víctor envió un mensaje preguntándole si le gustaría acompañarlo a una cafetería que le recomendaron.
Tenía un poco de esperanza, pero Yuri no respondió.
Después de decepcionarse, solo le resto hacer un último intento e ir a recogerlo al trabajo, rogando a Dios porque no huyera en ese momento. Esperando a la salida a cierta distancia para no incomodar a Yuko con lo ocurrido, hasta que Yuri finalmente salió del establecimiento. Tal y como esperaba, con esa ropa similar a la de siempre mientras caminaba encorvado de manera apresurada.
— ¡Yuri! — Lo llamo haciendo señas a distancia.
El azabache reacciono asustado, siento tomado de manera desprevenida. Temblando al instante de solo imaginar que tenía que dirigirle la palaba, no estaba muy seguro de que debía hacer aun si había meditado durante horas lo que significaba tener una pareja.
Eran novios, no tenía marcha atrás, aun si era por tiempo limitado.
No pudo decir nada, solo se acercó lentamente hacia él, colocándose en frente, mirándolo unos momentos a la cara antes de agachar la cabeza y retroceder un paso.
—Me alegra que me escucharas. — Sonrió Víctor acercándose el paso que Yuri había retrocedido, esperando una respuesta que no recibió aunque la espero por bastantes segundos. — ¿Cómo te fue en el trabajo? — Hizo el intento d sacarle conversación.
Yuri solo abrió los labios tratando de responder, pero seguía sin poderle hablar. Solo se apenaba por sus deficiencias.
—No entiendo porque tanta timidez, antes me hablabas al menos un poco. — Víctor rio mientras se forzaba a sí mismo a tratar de seguir intentando. —Ya que no respondiste a mi invitación, la tomare como un sí.
Yuri volteo a verlo nervioso, tratando de disculparse. Mas no pudo hacer nada contra el ruso que lo sujeto de la cintura y lo forzó a caminar por la calle, dirigiéndolo de manera apresurada hasta el primer callejón que se encontraron donde lo acorralo contra la pared, consiguiendo así asustarlo aún más.
Quiso correr pero sus piernas estaban débiles para hacerlo y Víctor le impidió el paso al primer intento, acabando por abrazarlo en ese rincón donde nadie los observaba, dejándolo con el corazón palpitando fuertemente mientras le acariciaban la cabeza.
—No tengas miedo, acordamos que todo estaría bien. — Le susurró al oído mientras le daba leves palmaditas en la espalda y lo empezaba a mecer. —No voy a hacerte daño, estoy aquí para cuidarte.
Era extraño como el aroma de Víctor lo relajaba, sintiendo que su calidez podía incluso detener el temblar de sus manos. Sería bueno si eso le pudiese quitar lo mudo.
—Tranquilo...— Lo dijo antes de depositarle un beso sobre la frente. — No me gusta que aún no me tengas confianza.
El ruso le levanto el rostro y empezó a rosarle la nariz contra la suya, tratando de provocarle un poco de cosquillas mientras cerraba los ojos sonriente. Volviéndolo a mecer justo antes de robarle un pequeño beso a los labios y colorarle las mejillas.
— ¿Acaso no somos confidentes? Puedes desahogar en mi todas tus penas y alegrías, para eso es que estoy contigo. — Era en esta clase de momentos cuando Yuri se sentía hipnotizado por la mirada del psicólogo, esos bonitos ojos azules que irradiaban calidez.
— ¿Cómo es posible que...seas tan amable conmigo? — Finalmente Yuri hablo, sintiéndose avergonzado de sus mismas palabras después de decirlas.
— ¿Cómo puede ser posible que un chico tan bonito como tu sea así de inseguro? — Rio Víctor fuertemente, alegrándose de escucharlo hablar, sin poder evitar apretarlo más fuerte para luego soltarlo. — Entonces ¿Me dejas endulzarte un poco? Escuche que en una cafetería cerca venden unos pasteles deliciosos.
— ¿Estás seguro de que quieres salir conmigo? — Pregunto Yuri con sus labios temblorosos.
— ¿Huh? De no quererlo no lo habría propuesto para empezar.
—Pero...
—Yuri quiero ser parte de tu vida, así como tú ya te volviste parte de la mía.
El corazón de Yuri se detuvo unos instantes, mientras sintió un hormigueo comenzar a recorrerlo desde el estómago, tenía miedo de esta sensación. Así como de la manera en que su piel se erizaba al sentir las manos de Víctor sobre sus mejillas, sujetándolo suavemente antes de volver a unir sus labios, en un acto delicado y juguetón.
Víctor era muy dulce, tanto que apostaba que lo derretiría en cualquier momento.
