Disclamer: El trama de la historia le pertenece a SisterCullen y solo unos leves cambios a mí. Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto, solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonía de sus vidas.
N/A: ¡Hello! Bueno eso se escucho muy fresa. Lamento mi demora y no la justificare ya que ya la mayoría sabe mis respuesta así que no las diré, ¿Para qué? Creo fervientemente que eso está de más. Bueno realmente les agradezco su infinito apoyo prestado, ustedes han estado en las buena, en las malas y en las peores conmigo realmente y se los digo de todo corazón gracias, por todo su tiempo, su comprensión. Les diré, oficialmente me retiraré de Fanfiction con esta cuenta, pero que quede claro antes de que eso suceda terminare cada una de las historias ya sea con la ayuda de sus respectivas autoras o sola como lo hice con Esta vez sí. Bueno sin nada más que agregar me retiro que pasen un excelente día.
DEMON PRINCE.
Capitulo 35.
Sakura se revolvió nerviosa en el gran camastro y paseó las palmas de sus manos por las suaves sábanas de raso. Un gemido de gusto salió de sus labios antes de abrir los ojos y contemplar el techo de aquella habitación con vistas al exterior de Dios sabe dónde.
Se sentó sobre la cama y recordó uno a uno todo lo acontecido durante los últimos días. Sasuke, sus encuentros sexuales con él y la posesividad demandante con la que la hacía suya.
Un aguijonazo en la cabeza la hizo quejarse y se llevó automáticamente la mano a la frente para ver si haciendo esto, concebía algún tipo de alivio, pero no lo consiguió. Aquel dolor punzante era como una aguja metida de sien a sien; atravesando su cerebro, machacándolo poco a poco.
Aún y así decidió levantarse de la cama y albergar la esperanza que en aquella habitación hubiese un lavabo decente para poder darse una ducha. Vio una puerta junto al gran armario de teka y caminó hacia ella, complemente desnuda y aturdida por la jaqueca.
Dio un pequeño golpe a la llave de la luz y ésta se encendió. En el gran espejo que ocupaba la totalidad de una pared estaba su reflejo desnudo, se acercó lentamente y alucinada se dio cuenta que algo había cambiado sutilmente en ella. Se la veía, mas mujer, más hermosa y sensual. Sus curvas parecían haber sido redondeadas; estando sus pechos y caderas mas redondeados desde la última vez que se observó de cuerpo entero en un espejo. Su cabello rosado, aunque, tenía mucha similitud con un nido de pájaros, se veía un matiz brillante, haciendo que su piel, albina, adquiriera algo de color.
Vio una pequeña mampara y la abrió para darse una ducha con agua caliente. Aquello la relajaría y seguramente le aclararía las ideas; ya que estaba un poco abotargada.
Metió sus pues dentro de la cuadrada porcelana del plato de ducha y abrió el grifo suspirando de placer.
Mientras el agua le acariciaba la piel, su mente algo más clara comenzó a repasar uno a uno todos los momentos vividos al lado de Sasuke y de repente, pese a que el agua salía de la alcachofa de la ducha ardiendo, sintió un gran estremecimiento que la hizo temblar ligeramente.
Secuencias en su vida, desde que había conocido a Sasuke, Hinata y hasta el mismísimo Fugaku no estaban claras. Por eso había pedido a su amigo desde que marchara a Konoha a vivir que abriera una investigación a cerca de sus vidas…y no había encontrado nada…y lo poco que había encontrado no se lo había dicho, porque necesitaba recopilar más información para estar seguro de lo que tenía entre manos.
Sin número de la seguridad social, ninguna residencia definida…
Y la manera en la que hablaban a veces; como si estuviera por encima del bien y del mal…
¿Quién eran todos ellos?
Un nuevo dolor punzante embargó a Sakura y ésta se apoyó en la pared de la ducha con ambas manos, éste pinchazo había sido fuerte y la cabeza le daba vueltas; literalmente.
Notó como algo viscoso salía por su nariz y separó una de sus manos de la fría pared de baldosas, para dirigirlos a su rostro y tocar los orificios nasales. Se quedó muerta de miedo cuando vió como la sangre le mojaba el labio y comenzaba a filtrase con el agua en el agujero de la ducha. Aquello no podía ser normal, le estaba pasando algo….y no debía ser bueno.
Salió de la ducha a trompicones y se envolvió en una toalla que llevaba impregnado el olor de Sasuke. Rodeó con ella su cuerpo y se tumbó en la cama, tapándose las fosas nasales con la toalla de las manos. Cerró los ojos un momento y algo crujió en su cabeza, una liberación se extendió por su cuerpo y se quedó quieta unos instantes antes de volver a erguirse y observar con detenimiento la habitación…. El dolor de cabeza, había desaparecido milagrosamente y la sangre había dejado de manar de su nariz. Extrañada caminó hacia el armario y lo abrió encontrándose con varios vestidos de mujer con amplio escote en v y largos hasta los pies. Se enfundó en uno de ellos y caminó descalza y con el cabello mojado hacia el ventanal de donde venia una luz amarronada.
Sus ojos color esmeraldas se abrieron desmesuradamente al ver seres extraños que caminaban de un lado a otro de la casa. Pero entonces advirtió que el paisaje no tenía nada que ver con lo que había visto al llegar a aquel sitio. El lugar que sus ojos contemplaban, era desértico, y anaranjado.
Curiosa, abrió el ventanal y una ráfaga de calor entró automáticamente; haciendo que su cabello se secara en el acto.
Cerró algo mareada y giró su cuerpo para contemplar la puerta que daba al exterior del que había sido su mundo desde que había llegado. Caminó hacia ella y giró el pomo con lentitud.
El largo pasillo se abría ante ella y caminó descalza sobre él, admirando las antorchas encendidas y fuerte olor a azufre que se filtraba por su nariz.
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Itachi miraba a Ino con los ojos entrecerrados. Una amenaza escondida bajo aquellos iris color carmín.
-¿Tú conoces a mamá?.- Escupió como si fuese una palabrota.
Ella se levantó e intentó acariciar la palma de su mano. Él se negó, apartándola y volviéndole la espalda.
-Itachi, te prometo que iba a decírtelo. Pero todo ha ido tan rápido. Tú , yo y la manera en la que llegué…
Itachi miró por encima de su hombro y se maldijo interiormente, la chica llevaba razón, se giró y dio una par de zancadas antes de abrazarla y mecerla sobre su pecho afligido.
-Llevas razón, preciosa. Llevas razón. No me hagas caso, a veces soy tan irracional en mis reacciones que parezco un niño mimado.- la sujetó de los hombros y la miró tiernamente.- Perdona, Ino. Pero saber que has estado al lado de mi madre y omitirlo en todo momento no me parece justo, querida.- La besó con infinita ternura y miró a su hermano Sasuke que le mantenía la mirada a su padre llena de reproches.
-¿Has ido a verla?.- las palabras de Sasuke fueron tajantes; en su deje se dejaba entrever un atisbo de reproche.
Fugaku caminó serenamente hacia sus hijos, bajando su cabeza, juntando sus manos y refregándolas la una contra la otra. Cuando alzó los ojos, ambos demonios lo miraban esperando alguna respuesta y la mortal, Ino , se mantenía con la cabeza pegada al torso de su hijo Itachi.
¿Por dónde comenzar? ¿Qué habría de contar? Debía ser metódico, como lo había hecho hasta ahora, podía confiar en Itachi y en su poca intuición para saber la verdad. ¿Pero Sasuke? Sasuke olía la mentira desde un kilómetro; aunque este hecho no le ayudara mucho con el problema que tenían ahora sobre la mesa.
-Si, la he visto. Y dejadme decir que si no está aquí acompañándome es porque no se siente segura en un lugar como este. Cuando lo supo lo detesto y huyó…abandonándome y abandonándoos a vosotros; sus hijos. Nunca os he hablado mal de ella; muy al contrario, siempre la he defendido porque ella en su ingenuidad no sabía lo que yo era y lo que había albergado en su vientre. La mantuve escondida del Consejo el suficiente tiempo como que os pariera a los mellizos y a tí, Itachi, pero cuando comenzó a escamparse el rumor que mi esposa era humana quisieron que la presentara delante de ellos como tal…Era la primera vez que un demonio encontraba a la elegida. Yo fui el primero. Mis antecesores, aún sabiendo de la existencia de alguien que sería suyo para siempre; omitieron esa información para tener escarceos con toda clases de hembras. Yo rompí aquella cadena y también fui el que más sufrió con ello, además de vuestra madre.
Alguien le dijo lo que éramos; o simplemente despertó de aquellos glamours que le imponía viendo con claridad donde se hallaba y lo que eran sus hijos. Nunca supe cómo pasó al otro lado y quien fue quien le dio esa llave, pero de lo que estoy seguro es que supo del cambio y de la inmortalidad, porque hace décadas que debería de haber muerto.
Cuando llegó al mundo mortal, su tercer ojo estaba completamente abierto y podía ver las almas perdidas de otras dimensiones, demonios y criaturas del submundo. Un día alguien dejó en la puerta de la casa donde vivía a Ino y ella vió claramente que era una de las elegidas para uno de sus hijos. La crió y la aleccionó para ser una persona sin miedos a lo que ocurriera en un futuro. Y ya lo ves, Sasuke. Ino al contrario que tu esposa, lleva muy bien que Itachi sea un demonio y esté albergada en el mismo infierno.
Sasuke inhaló lentamente y expulsó el aire. Miró a su hermano y una densa envidia lo envolvió como latigazos alrededor de su cuerpo. Fugaku le estaba diciendo a las claras que si no tenia cuidado Sakura se marcharía igual que lo hizo su madre. Debía de contarle la verdad, aunque se arriesgara a que lo odiase…pero no podía permitir que ella se marchara de su lado. La quería a su lado eternamente, que engendrara sus hijos y que por las noches, en el calor de su alcoba lo envolviera en sus brazos con la pasión entregada de las últimas noches.
-Padre. ¿Qué es lo que tienen en común las elegidas?.- preguntó Itachi, con voz clara.
-Las elegidas son hijas de ángeles que por algún que otro motivo han sido apartados del cielo y han venido a parar aquí, al infierno. Estas criaturas siguen siendo ángeles en su esencia y no pierden esa condición. Muchos de ellos copulan con demonios de altas esferas o menores. Cuando el ángel es la hembra, se deben de crear varias casualidades para que nazca una elegida, la más importante es que como ya os he dicho la hembra sea un angel y que el demonio que la fecunde sea un demonio mayor. Aún en estos casos es difícil, pues el término del embarazo es complicado y el ángel casi siempre muere cuando da a luz al híbrido.
Se pueden contar con los dedos de una mano la cantidad de elegidas que han nacido sin ningún problema o sin morir en el proceso de embarazo. Por eso es que tiene mucha más importancia lo de Sakura e Ino.
Sasuke, caminó hacia su padre.
-Termina lo que nos tienes que decir. Y no des más rodeos. ¿Es para eso que has venido en este momento, no?
-Hijo, no sabes cómo me orgullece los maestros que te impuse en el pasado…estoy muy orgulloso de tu inteligencia. – Fugaku rió y volvió la mirada hacia su otro hijo, que parecía como poco, algo indignado por no hacer mención ninguna a él.- No te ofendas, Itachi, pero lo tuyo siempre ha sido la guerra y no pensar. El estratega de la familia es Sasuke. – Suspiró Fugaku, cerrando los ojos e intentando no dejar caer la bomba con mucho sonido.- La madre de Ino y Sakura, son la misma criatura chicos. Ellas dos son hermanas y creo…que ambos, incluida tú chiquilla, deberíais de saberlo.-A El rey de los demonios no le pasó por alto que alguien más los estaba escuchando pegada a la columna de entrada al salón; Sakura
Ino se apartó de Itachi de inmediato, cerró los ojos y en su mente comenzaron a formarse imágenes y situaciones que no tenían nada que ver con su vida. Contempló el rostro blanco y bello de una rosada de sonrisa franca. Entendió inmediatamente que aquella debía de ser Sakura, la que Fugaku decía que era su hermana. Mellizas sin duda. Pero un jadeo desvió su atención hacia una de las columnas que se hallaban a la entrada del salón.
Era ella. Su hermana. El gesto era frio, helado. Y sus ojos estaban puestos en ella, no parpadeaba si quiera. Ino sonrió a medias, conforme la rosada avanzaba descalza y sin mirar a nadie de los que estaban presentes. Sasuke quiso abalanzarse sobre ella; pero algo lo detuvo, Ino no supo lo que fue, pero el demonio se quedó con la mirada fija en la silueta de su esposa, mientras caminaba a la que era su hermana; Ino.
Algo sobrenatural rodeaba a Sakura; Sasuke se había dado cuenta en seguida. Nada mas verla, mirando a Ino con intensidad. Ambas hermanas eran totalmente diferentes, pero había algo en ellas, que era semejante…y era el fulgor que despedía su aura.
Pero algo desesperado martilleaba en el pecho de Sasuke. No sabía hasta que punto, Sakura había escuchado aquella conversación y aquello lo mataba. Había querido acercarse a ella, pero se lo había impedido…con una sola mirada: Repulsión, asco e ira…mucha ira.
El demonio sintió como su cuerpo se volvía flácido y tuvo que buscar el apoyo firme de la pared, cerró los ojos preso de una agonía que nunca había sentido y sintió como un agujero comenzaba a herirle el centro de su pecho…una daga invisible comenzaba a herirlo, a castigarlo y aquella daga llevaba el nombre de la mujer que amaba.
-Quiero estar sola con mi hermana.- Fugaku, Itachi y Sasuke se miraron confundidos. Se habían mantenido la una de frente a la otra por minutos, sin hablar y ahora de repente. Sakura hablaba de manera imperativa sin temblarle la voz si quiera.
Fugaku, hizo un gesto con su cabeza e invitó a los chicos a salir de allí. Sasuke dudó unos instantes, mirando la espalda erguida y preciosa de Sakura, su cabello suelto y aquel espectacular vestido negro le daba apariencia de una autentica reina.
Fue la mano de Itachi sobre su hombro, lo que le hizo comprender que quizás Ino tendiera una lanza a favor de él y Sakura admitiera con solemnidad la vida que le deparaba el futuro….pero una punzada de muerte rozó su corazón. Estaba él, estaba Shun Onigiri y el amor que le procesaba desde que era una niña. Ese amor que albergaba en su corazón y al que Sasuke no había llegado, ni tan siguiera lo había arañó con la cabeza intentando apartar malos pensamientos y siguió a su hermano y a su padre. Las cartas estaban sobre la mesa, ahora solo tocaba esperar.
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Sakura acarició la frente, las cejas, los ojos, la boca, el mentón y el cabello de su hermana con los ojos cerrados. Estaba llorando y no tenía ganas de parar.
Pero había tantas preguntas sin respuestas…..
…Aunque había oído lo suficiente para saber lo más importante.
-¿Somos….somos…en realidad, somos hermanas?.- La voz de Ino, era tan bella como el sonido de los pájaros bajo el sol, un día de primavera. Sakura sonrió. Aquella era la hermana que el destino no quiso brindarle…a cambio, sufrió lo indecible con una persona que no la amaba y con una hermana que intentaba hacerle la vida imposible a todas horas.
-¿No lo sientes?.- le preguntó Sakura.
Había algo en ellas, que las conectaba, apareciendo una energía completamente palpable de una a otra muchacha.
-Si.- rió Ino, intentando no soltar ninguna lágrima.- Lo siento, es como si….
-Te sintieras plena.- terminó Sakura.
Ino asintió y elevó los brazos para abarcar a su hermana y arrastrarla en un denso abrazo.
-Seremos muy felices juntas…veras como lo seremos hermana. No temas por lo que son nuestros maridos. Ellos nos aman y ….
Ino arrugó el ceño extrañada. Su hermana se había separado de ella y había perdido la mirada en el suelo, como si hubiese estallado contra otra realidad.
Sakura giró sobre si misma y arqueó la espalda llevándose las manos al vientre. Una bocanada le hizo vomitar inmediatamente y los brazos de Ino le apresaron la cintura, con nerviosismo.
-¡Voy a llamar a los chicos, Sakura!.- gritó la rubia asustada.
Sakura se giró limpiando las comisuras de su boca y alzó la mano en gesto de negación.
-No. Han estado jugando conmigo durante años. Él, su padre y la maldita de su hermana. Me han tendido una trampa para meterme aquí. ¿El infierno? ¡Si esto es el infierno te aseguro hermana que yo he vivido en un sitio mucho peor que este! ¡Pero no quiero más infiernos en mi vida, se acabó! Me han estado velando la realidad, como no sé cómo, pero lo voy a averiguar, te lo aseguro! ¡Maldigo a Sasuke y a todos los de su jodida estirpe!
-¿Y ahora…?...¿Te vas a revelar a tu marido?.- preguntó Ino, temerosa.
-¿Qué marido? Sasuke no es nada mío…ni lo será.- sentenció Sakura en tono firme.
-Pero…- Ino titubeó.
-¿Me ayudaras a salir de aquí?...Por favor….- rogó Sakura, acariciando la delicada mano de su hermana melliza.
Ino, sintió la presencia de Sasuke no muy lejos de donde ellas estaban. Estaba escuchándolo todo.
-Si.- dijo finalmente la rubia, sabiendo que todo caería en saco roto, pues sabía que ciertamente, Sasuke no lo iba a permitir.
Continuará…
Hola, ¿Les gusto? ¿Odiaron esa personalidad de Sakura? Porque si les soy totalmente sinceras igual yo. ¿Qué hara Sasuke? ¿En verdad Ino la ayudara a escapar? ¿Y lo más importante que mierda paso con la zorra de Yami?
Heehe esa y muchas más de sus preguntas se resolverán en el siguiente capítulo bueno mataneee!
