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Se despertaron a la vez, algo se había caído y roto, seguramente en la cocina, sonó a cristal desintegrándose.
- Alguien se esta cargando la vajilla – dijo él entre dientes sin abrir los ojos
Ella se estiró con tranquilidad, arqueando su espalda y llevando los brazos hacia atrás, le miró y le sonrío cuando descubrió los ojos de él sobre ella, ahora sabía que a él le gustaba ese gesto.
- ¿Mmmm hora es? – le preguntó y él giró para ver el reloj de su mesilla
- Las diez… aún es pronto
- ¿Las diez? Por eso tengo hambre
- Aprovechémonos y que paguen la vajilla preparándonos el desayuno… vamos arriba
Se levantaron y salieron a la cocina
- No sé porque no me extraña que seas tú, madre, ¿Qué has roto esta vez? – Martha estaba de espaldas a él sacando una tostada del tostador de pan.
- No fue nada, un vaso… no andes descalzo que ….. - le dijo dándose la vuelta y descubriendo a su hijo vestido únicamente con un pantalón de pijama y a Kate de su mano vistiendo una camiseta que por el tamaño debía ser de Richard - puede haber algún cristal… -acabó más despacio - ¡Kate! Querida… ¡que sorpresa!
- Buenos días – le dijo Kate intentando que sonase natural, aunque se ruborizó un poco al decirlo
- ¿Cuántos días he estado durmiendo? Porque juraría que cuando me fui a dormir no estabas aquí…
- Madre… -le dijo recriminándola Richard
- ¡Rick! –le dijo Kate – Vine anoche Martha, no podía dormir…
- Hiciste muy bien querida- le dijo dándole una ligera palmada en el brazo- créeme ya habéis perdido demasiado tiempo… ¿queréis tostadas? – Kate terminó de sonrojarse con el comentario.
- Si … -contestó sin pensarlo Richard - Y ¿Alexis?
- Oh, se marcho hace unos minutos, no vendrá hasta la hora de comer, dijo que había quedado para comprar un regalo de no sé que fiesta de cumpleaños… no me preguntes porque me acabo de despertar y no podía memorizar tanta información…
- Si, demasiado pronto para ti madre… ¿a que se debe?
- Tengo hora en la peluquería… y creo que ya voy algo tarde… Richard… prepara tú las tostadas… - le dijo dándole un beso en la mejilla – y yo que tú procuraría no quemarlas si quieres que ella vuelva esta noche– dijo guiñándole un ojo a Kate y subiendo por las escaleras terminando su tostada por el camino.
- Bueno…. Tendré que preparar tu desayuno… ¿Qué te apetece? – y abrió la puerta de la nevera para echar un vistazo y hacerse una idea de lo que podía ofrecerla.
- Café… y… ¿algo dulce?
- Eso esta hecho – se acercó a ella y la dio un largo beso - ¿suficientemente dulce o lo intento de nuevo?
- Bobo – le dijo ella volviéndole a besar
- ¿Tostadas? ¿croissant? ¿donuts? ¿Muffins? ¿quieres que te haga tortitas con nata?
- ¿Los muffins tienen pepitas de chocolate?
- Claro… - le dijo mientras sacaba una bolsa llena de bollos de uno de los armarios – y mira lo que tengo aquí – le dijo enseñándole un tarro de cristal
- ¿Azúcar de vainilla? –le dijo riendo
- Para tu café…
Mientras terminaban de desayunar, Martha bajó y desapareció como una exhalación, no sin antes preguntar:
- ¿Comeréis aquí? – Richard miró a Kate que asintió en silencio
- Si… ¿Por qué?
- Enhorabuena hijo, te ha tocado. Hoy cocinas tú…
- Si quiero que Kate se quede tendré que cocinar yo siempre – le dijo elevando la voz mientras Martha cerraba la puerta - cocina fatal – le dijo a Kate
- Entonces ¿Hoy probaré la famosa cocina Castle? – le dijo riendo
- Claro… ¿Qué quieres comer? – ella levantó ambas cejas y entrecerró los ojos reprimiendo una sonrisa
- ¿En este momento? – le dijo acercándose a su oído y susurrándole – cocina Castle pero sin cocina…
- Viciosillaaaa – le dijo arrastrando la palabra y elevándola por la cintura la sentó sobre la encimera…
- Aquí no Rick.. –le dijo abrazándolo con las piernas – podrían volver… - él comenzó a andar hacía la habitación con ella en brazos.
Un par de horas más tarde, Richard troceaba verdura que iba incorporando en una sartén sobre el fuego.
- Eso huele muy bien – le dijo Kate mientras se acercaba envuelta en un enorme albornoz y con una toalla envolviéndole el pelo
- Si, pero si no quieres que el olor se pegue a tu pelo, será mejor que no te acerques
- Pero si no me acerco… no podré besarte – le dijo mientras se abrazaba a él por la espalda
Él se giró cogiendo su cara entre las manos y besándola.
- Tienes razón… -le dijo ella riendo y arrugando la nariz - hueles a comida… ¿Qué haces?
- Anda… ve a secarte el pelo mientras acabo, luego lo verás.
- Voy a llamar a mi padre… Rick – él la miró sabiendo por el tono que le iba a decir algo importante – quiero cenar con mi padre esta noche… le vi antes de ir a Londres y …
- ¿Quieres que vaya contigo?
- Eso estaría bien – le dijo sonriendo
- Se me ocurre algo mejor ¿Por qué no le dices que venga él aquí a cenar con nosotros cuatro?
- No sabes que hacer para que vuelva a quedarme esta noche ¿verdad?
- Bueno, también podemos llevar a tu padre a su casa después de cenar y dormir en la tuya, te dejo allí y duermes sola… ya decidiremos -Ella le asintió, sonriendo. Le beso suavemente, agradeciendo que él no la presionase.
Más tarde, durante la comida, ella descubrió que él no la mentía, había preparado quichés individuales de verduras y queso y trozos de pollo frito crujiente y ambas cosas le parecieron deliciosas.
- Papá – le dijo Alexis – confieso que estos días he echado de menos tu comida.
- ¡Alexis!– dijo Martha
- Lo siento abuela…
- Pero no miente – se adelantó Richard mientras Martha agitaba su mano en señal de protesta.
Después de comer y recoger todo, Richard dejó a las tres mujeres hablando en el sofá y se encerró en su despacho. Kate le observó siguiendo la conversación de Alexis, y se preguntó si él haría eso muy a menudo, quizá él también necesitaba su espacio. Tras unos diez minutos, él abrió la puerta de su despacho
- Kate… ¿puedes venir un momento por favor? – Kate miró a ambas, como disculpándose
- No importa Kate – le dijo Alexis.
Él la esperaba en la puerta y cuando ella entró, el cerró de nuevo. Estaba claro que era algo que sólo quería hablar con ella, y en ese momento Kate pensó que sería algo grave y su corazón se aceleró.
- ¿Qué ocurre Rick? ¿He dicho o hecho algo que no debía durante la comida? – le preguntó pensando que podía tratarse de eso.
- Nooo – le dijo el sonriendo – aquí el que dice y hace siempre lo que no debe soy yo… - la abrazó
- ¿Entonces?
- No sé como decírtelo… aunque dijiste que sí… -ella le miró intrigada y el la besó
- ¿Qué? Me estas matando – el suspiró y se armó de valor tomando aire
- He pedido cita al cirujano del que te hable… - le dijo muy rápido- nos recibe en media hora
- Bien… estaré lista en cinco minutos… - el sonrío aliviado y ella entró en la habitación mientras él la seguía con la mirada.
Durante el trayecto hasta la consulta del cirujano, Richard no se atrevía a hablar. Se acordó de su silencioso llanto en Atenas, y no quería que ahora, que él conducía, ella comenzase a llorar y no pudiese abrazarla. Fue ella quien para su sorpresa, rompió el silencio
- ¿Tú crees que tardaré mucho en curar la operación? No me gustaría tener que estar otros tres meses de baja – dijo mientras miraba a la calle
- No lo sé – le dijo él mirándola – pero nos lo aclarará todo.
- ¿De que dijiste que le conocías? – él sonrió
- No he querido decir nada delante de mi madre, a ella le ha quitado manchas en la cara y las manos, atiende a muchos actores y no quiero mentirte… Meredith y Gina también han ido a su consulta.
- ¿Ah si? – le preguntó girando su cara para mirarle – que interesante, seguramente te hace descuento si llevas a todas las mujeres con las que te has relacionado…
- Kate
- No importa… - y volvió a girar su cara hacía la calle
- Kate, él es el mejor, eso es lo que me importa a mí – le dijo buscando su mano y apretándola
Volvieron a un incómodo silencio. Él pensando que no entendía porque se enfadaba si no había querido mentirla, podía haberlo hecho, confiaba en la total discreción del cirujano. Ella pensando que no debía enfadarse, al fin y al cabo él no la había mentido, ni había dado rodeos. Se preguntó porque no le había dicho de que se habían operado sus ex mujeres, aunque, imaginaba la contestación que podría darle y que sin duda estaría relacionada con implantes, pero se merecía pasarlo mal un rato …
- Rick…
- Dime
- ¿De que se operaron Meredith y Gina?
- Gina no llegó a operarse, finalmente decidió que se quedaba con su nariz de serie, le asusta entrar a quirófano, ya sabes que tiene una nariz algo… ¿particular?
- Ah.. y … Meredith
- Es actriz Kate…
- ¿Y?
- Que cualquier arruguita en su cara le asusta y cree que no le dan un papel por eso… creo que lleva tres o cuatro operaciones, no lo tengo claro, yo no la acompañe en ninguna, aunque si tengo que decirte que se alojó en casa esos días… Alexis quiso estar con ella.
- Ya…
- ¿Qué pasaba por tu cabeza? – le dijo riendo
- Supongo que lo que estas imaginando – le dijo con tono algo molesto.
- No. No han sido operaciones de aumento de pecho, y a ninguna de las dos las acompañé yo, vinieron por su cuenta. A mi me conoce por acompañar a mi madre.
En cuanto entraron a la consulta, la auxiliar les hizo pasar al despacho del doctor James Burton, que les esperaba. Era un hombre de más o menos la edad de Richard, alto y atractivo. Su despacho era muy moderno, basado en metal y cristal, daba la sensación de ser muy práctico y funcional.
- Hola Rick – le dijo el doctor tendiéndole la mano - ¿Cómo está Martha?
- Dando guerra, como siempre, ya sabes… Ella es mi novia, Kate Beckett – le tendió la mano sorprendida por lo que había dicho él.
- Me alegro de conocerte… me ha dicho Rick que eres inspectora de policía…
- Igualmente… si, soy inspectora de la policía de Nueva York.
Hablaron durante un rato sobre su trabajo y el de Richard.
- Bueno…y … ¿podemos ver que es lo que te preocupa? –le dijo poniéndose en pie y señalándole un apartado de su despacho, aislado con cristales opacos – Rick ¿nos permites un momento?
- No – dijo Kate – prefiero que me acompañe – le dijo cogiendo la mano de Richard
- Bien – contestó James – vamos a ver
Pasó a la pequeña sala, y le indicó donde podía poner su jersey, mientras encendía una gran lámpara extensible con la que podría examinar con cuidado.
- No hace falta que te quites la ropa interior. ¿Te tumbas en la camilla Kate por favor? –le dijo mientras se colocaba unos guantes de látex.
Ella se tumbó y Richard se puso a su lado, en la parte contraria a su cicatriz, y le dio la mano, ella entrelazó sus dedos con los de él.
- ¿Te preocupan las dos o solo la del costado?
- Bueno… la del costado es la que más, aunque …
- La del pecho evita que puedas ponerte escote con tranquilidad… ¿verdad?
- Si
- ¿Te importa ponerte de lado?
Richard la miraba mientras el doctor examinaba con detenimiento la cicatriz del costado, pasando los dedos y examinando la piel.
- Puedes vestirte – le dijo quitándose los guantes y pasando de nuevo a su despacho.
Richard ayudo a que se incorporase y cuando se puso el jersey ambos salieron al despacho, donde el doctor les esperaba tecleando en su ordenador.
- Bien, Kate, la cicatriz de tu costado hay que quitarla con cirugía. No puedo utilizar otra técnica. Al ser cirugía, no desaparecerá por completo, pero procuraremos hacer que desaparezca lo suficiente para que te olvides de ella. Supongo que tendrás muchas dudas…
- ¿Tiempo? – preguntó ella
- Por tu trabajo, tendrás que estar de reposo entre treinta y cuarenta días, no podemos jugar a que hagas un esfuerzo y estropear el trabajo. Si tuvieses un trabajo de oficina sería menos, no puedes hacer esfuerzos.
- ¿En que consistiría la operación? – preguntó tímidamente Richard
- Abriríamos la herida, cortando la piel y uniéndola en un corte limpio, no se apreciara la sutura.
- Pero – dijo ella- en eso consistió mi operación ¿no quedará de nuevo igual?
- No Kate, cuando te operaron tuvieron que profundizar en el músculo, cosa que no haremos ahora, solo será piel. En la herida te pusieron un tubo de salida de drenaje, que dejó una pequeña protuberancia en la cicatriz. Además, cuidaremos la herida a diario, con productos que ayudaran a la piel a volver a su lugar y regenerarse. Si fuese después necesario, podríamos tratarla con otra técnica, pero no creo que sea necesario.
- ¿Y la otra?
- Utilizaremos una técnica de abrasión, que consiste en ir quitando capas a la piel dejando que al regenerarse, desaparezca casi por completo la marca. Algo quedará, pero muy poco. Tendrás que venir una vez a la semana durante un mes. La cicatriz es pequeña. Os voy a enseñar unos vídeos de cirugía y abrasión para que veáis la técnica y los resultados.
Giró la pantalla de su ordenador y les dejó mirarlo mientras él salía del despacho para darle a su auxiliar los datos de Kate para abrir una ficha de paciente y entregarle documentación que debería firmar y la petición del historial e informes sobre su anterior operación y que él quería comprobar para tratarla.
- ¿Qué te parece? – le preguntó con cuidado Richard
- Mucho tiempo de descanso Rick… y hemos estado de vacaciones casi un mes…
- Supongo que podrás dejarlo para más adelante..
- ¿Ya lo habéis visto? – preguntó James.
- Si – queda bastante claro le dijo Richard
- No obstante, te traigo información escrita para que puedas volver a revisarlo – le dijo entregándole documentación a Kate.
- Gracias James.
- Necesitaré que en tu hospital te faciliten un informe de tu operación, te doy aquí una lista de lo necesario. Cuando decidas que quieres hacerlo, tendremos que hacer unas pruebas unos quince días antes.
- Me preocupa el tiempo, ahora mismo… yo
- No ahora no Kate, es mejor en Otoño, deja que pase el verano… no nos conviene el sol.
Salieron de la consulta, dando las gracias a James. Kate estaba convencida, tras ver los videos y el resultado.
- No le he preguntado cuanto me costará arreglar mi remiendo – le dijo Kate pensativa
- No te lo dirá, lo tiene prohibido –le contestó él mientras se paraba y la tomaba por la cintura para mirarla a los ojos – esto es cosa mía Kate, yo cause tu herida y yo quiero hacer todo lo posible para solucionarlo
- Rick, no me apetece discutir contigo ahora, una cosa es que sea tu… novia – le dijo costando pronunciar la palabra – y otra que tengas que pagar todos mis caprichos… ¿te recuerdo todo lo que has hecho ya por mi?
- ¿Quieres que pregunte cuanto he ganado y sigo ganando contigo? Además inspectora, pienso cobrármelo… - y la miró entrecerrando los ojos y ladeando la cabeza
- Esto no me hace sentir bien Rick… no lo entiendes
- Si te entiendo, tú no me entiendes a mi. Pero si te sientes mal, siempre puedes ayudarme con mi siguiente libro, y tengo que acabarlo antes de que termine Agosto… necesito ideas, correcciones y momentos tórridos-le dijo con una gran sonrisa pícara
- Ah no… eso tendremos que hablarlo, no pienso compartir mis relaciones sexuales con medio mundo..-el río
- ¿Crees que no están compartidas ya? – y ella se ruborizó pensando en todos aquellos que les conocían…
Una vez dentro del coche, Richard le dijo que debían ir a comprar un par de ingredientes que le faltaban para que pudiese preparar la cena de la noche.
- No tienes que impresionarle Rick.
- A él no, pero a ti ¿si verdad? – le dijo besándola.
- ¿Y que tienes pensado preparar?
- Mi apreciada pasta con salsa carbonara, Alexis me pidió que la hiciese. ¿Os gustará?
- Seguro que si. ¿Qué es lo que hay que comprar?
- Manzanas, crema de vainilla, nata, bacon… - ella le silenció
- ¿Tu salsa carbonara lleva manzanas?... creo que pasaremos a comprar comida china… -él la miró sonriendo
- Las manzanas y la crema de vainilla son para el postre
- ¿Vas a hacer postre? No puedo creerlo
A Kate, entrar a un supermercado acompañada de Richard y ver como elegía los ingredientes para preparar una cena en la que participaría su padre, le resultaba entre gracioso y encantador, le dejo hacer, recordando como acompañaba a su madre cuando hacía la compra e intentando pensar cuanto tiempo hacía que ella no compraba ingredientes frescos para cocinar, normalmente compraba alimentos preparados y listos para calentar, incluso si decidía comprar ensalada, la compraba ya lista para comer. Y ahí estaba el, pidiendo que le cortasen el bacon en lonchas finas, eligiendo las manzanas revisándolas como si estuviese haciendo un casting y acercando a su nariz los tomates para comprobar su aroma…
Salieron del supermercado con más compra de la que ella pensaba, y él la apremió para que acelerase el paso hasta el coche, tenía mucho que hacer para que todo estuviese listo para la hora en la que llegaría su padre.
- Creo que vas a tener que hacer de pinche – le dijo - ¿Podrás?
- Claro, será divertido, porque no se me da bien…
Cuando llegaron a la casa de Richard, él la dejó un pantalón de chándal que le quedaba grande y que tuvo que anudar para que no se le cayese y una camiseta, ambos rieron al verla con esa ropa, se besaron y abrazaron y a punto estuvieron de caer uno en los brazos del otro y no llegar a la cocina, pero al final la razón se impuso y salieron de la habitación para preparar la cena con el tiempo más que justo.
Cuando Jim llamó a la puerta, fue la propia Kate quien, recién duchada y vestida ya con su ropa, abrió la puerta y le iluminó con una gran sonrisa, gesto que no pasó desapercibido para su padre, que se contagió de la sonrisa y abrazó a su hija.
- Tienes un bonito color de cara Katie
- Hola Jim – le dijo Martha levantándose del sofá para ir a saludarle.
- Martha… es un placer volver a verte – le dijo acercándose
- Os voy a dejar un momento mientras termino de ayudar a Alexis a preparar la mesa, seguro que tenéis mucho que hablar… - les dijo y se alejó para dejarles solos.
- ¿Y Richard? – preguntó Jim
- Ha estado cocinando y esta tomando una ducha
- ¿Cocina?
- Si – le dijo ella sonriendo
- Me alegra saberlo, siempre estas demasiado delgada
- Papá…
- Aunque te veo mucho mejor que cuando te fuiste.
- Si, creo que me he comido media Europa… - le dijo riendo
- ¿Te gusto Venecia?
- Si, y no me arrepiento de no haber ido con vosotros… es una ciudad muy romántica, no hubiese sido igual si os hubiese acompañado…
- Katie, no… tu madre y yo te echamos de menos
- Buenas noches Jim –le saludo Richard mientras salía de su despacho terminando de abotonar su camisa y tendiéndole la mano – me alegro de verte
- Hola Richard, veo que has cuidado bien de Katie, hacía mucho tiempo que no la veía tan… resplandeciente
- Gracias Jim, me ha costado lo mio, tienes una hija muy cabezota… - le dijo riendo y mirándola - y muy mandona… - le añadió en bajito – pasemos a la mesa, no quiero que se enfríe la comida y pienses que no le convengo
- Hola señor Beckett – le saludo Alexis
Se sentaron a la mesa, Kate miró a Richard sonriendo, pasta a la carbonara (nata con bacon, champiñones, cebolla y huevo), tomates rellenos de una pasta de aceitunas negras, tomate, anchoas y albahaca, tapados con mozarella y ligeramente gratinados en el horno y rebanadas de pan con mozarella, aromatizados con aceite de oliva, ajo y orégano. Richard habría abierto una botella de su mejor vino, pero por respeto a Jim y su condición de ex alcohólico, avisó a su madre y cenaron con agua y refrescos.
Durante la cena, Kate y Richard respondieron a todas las preguntas que los tres les hicieron sobre su viaje, los sitios donde estuvieron, todo lo que vieron, algunas de sus anécdotas… los cinco hablaban y reían
- Jim ¿Kate te ha dado ya tu regalo? Kate, lo dejé sobre la mesa de mi despacho, ¿lo traes mientras recojo?
Kate le miró extrañada, ella no había comprado nada, se levantó y fue hasta el despacho, donde vio un paquete envuelto en papel azul brillante y con un pos it pegado donde se podía leer el nombre de Jim. Ella lo cogió y lo llevo hasta la mesa, se lo entregó a su padre que le dijo que esperaría a que se sentasen y ayudó a Richard a terminar de recoger ante la mirada de Martha que le dijo:
- Querida, ya no eres una invitada en esta casa, no voy a impedirte que recojas… - y los cinco sonrieron
- ¿Me ayudas con el postre Kate? – le dijo Richard mientras sacaba helado del congelador
- ¿Se ha quemado la tarta?
- Pero que dices! Quemarse… ¿hay algo más rico que tarta de manzana caliente con helado de vainilla?
- Ufs… no… mañana tengo que salir a correr… ¿Qué quieres que haga?
- Pon la cafetera, ya esta preparada, ahora saco la tarta del horno y me ayudas con el helado – le dijo dándole la cuchara para hacer bolas de helado y poniéndose un guante para abrir el horno.
- ¿Me explicarás lo del regalo de mi padre?
- Luego
Cuando sirvieron el postre y se sentaron, todos pidieron a Jim que abriese su regalo, momento que aprovecho Alexis para darle las gracias a Kate por elegir la ropa que le habían traído Londres
- Tuviste que elegirla tú, dudo que mi padre me hubiese comprado esa ropa, él sigue pensando que tengo 12 años…. Seguro que evitaste que me comprase ropa con personajes Disney
- Alexis – protestó Richard
- Vamos papá, tu sabes que es verdad….
Richard miró a Kate, con una sonrisa de complicidad, lo que no sabía Alexis es que él ni siquiera pensó en comprarle ropa en Londres, y se escandalizó al ver el tamaño de una de las minifaldas que Kate había elegido.
- Vaya – dijo Jim – chicos es…
- ¿Te gusta Jim? – le dijo Richard mirando a Kate – lo eligió Kate… como ella tiene el tuyo…
- Claro que me gusta… - dijo Jim mirando a su hija.
- Nos dijeron que era Suizo, aunque… lo compramos en París, ahora que lo pienso, deberíamos haberlo comprado en Londres, creo que allí son más puntuales que los Suizos – dijo Richard y todos rieron…
Kate acompañó a Richard a preparar café.
- Rick… ¿te importa que hoy vayamos a mi casa?
- Claro que no. Ya lo hablamos, lo que tú quieras.
- Gracias Rick
- No tienes porque darlas Kate, no puedo dormir sin ti, donde sea, pero contigo…
- No es eso, te lo decía por el reloj de mi padre… gracias Rick
- Kate… por eso aún menos… me alegro que os haya gustado.
Una hora más tarde, Jim se despedía de Martha y Alexis, mientras salía acompañado de Richard y Kate, que le llevarían a su casa.
- No teníais porque haberme traído a casa – les dijo mientras bajaban del coche para despedirse en la puerta de la casa de Jim – podría haber venido en taxi y tú trabajas mañana… es tarde…
- Papá… ya esta hecho…
- Gracias Richard – le dijo tendiéndole la mano – Me alegro mucho de que estéis juntos
- Papá…
- Si alguien puede cuidar de ti, Katie, es él – le dijo besándola en la mejilla – buenas noches Richard, Katie, gracias por todo.
- Jim…
- Papá…
Le vieron entrar en el portal y subieron al coche
- ¿Cómo se te ocurrió comprarle un reloj sin decirme nada?
- Te vi comprar regalos, pero ninguno para él ¿Por qué?
- Mi padre y yo somos complicados… desde que murió mi madre… supongo que es porque era ella quien se encargaba de los regalos, incluso del suyo propio.. Gracias Rick, ha sido un bonito detalle.
Llegaron a la casa de Kate, y el cogió una mochila que había guardado en el maletero del coche cuando salieron de la casa de él.
- ¿Qué llevas ahí? – le preguntó curiosa
- No creo que me valgan tus pijamas Kate… - ella sonrío- ni tus camisetas, ni tus pantalones de chándal o tus zapatillas…
- ¿Cuándo lo preparaste?
- Antes de ducharme… sabía que hoy vendríamos aquí.
Kate abrió la puerta y cuando llevó su mano hasta la llave de la luz, pero él se la agarró, impidiendo que la encendiese y la empujó suavemente hasta dentro de la casa, abrazándola por la espalda y cerrado la puerta con el pie, apartó su pelo del cuello y comenzó a besarla.
- No creo que vayas a necesitar ese pijama Rick – le dijo ella sugerente
- Lo sé y lo espero… pero lo dejaré aquí para el próximo día… ¿Me harás sitio inspectora? –le dijo apretándose más a ella y mordiendo levemente su oreja
- ¿En mi armario? – le dijo ella dándose la vuelta y poniéndose frente a él
- No – y se acercó a sus labios
- ¿No? – le dijo ella frunciendo el ceño separándose un poco de él
- No quiero sitio en tu armario, Kate, lo quiero en tu cama y en tu vida… -él volvió a acercarse a sus labios
- Eso ya lo tienes Rick – y tiró del cinturón de él andando de espaldas hacía su habitación…
