37. Tener paciencia y hacer las cosas bien

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Seiya entró al bar que siempre frecuentaban. Apenas lo hizo miró hacia todos lados, encontrando su objetivo en la barra. Suspiró aliviado por encontrarla y a la vez preocupado.

-"Seiya!"- escuchó que le llamaba la barwoman, que le hacía una seña con la mano para que se acercara.

-"Hana, gracias por llamarme"

-"no sabía a quién más… la vi muy mal pero ya sabes cómo es, tampoco se le puede detener"

Ambos miraron a su lado hacia Haruka, quien se encontraba en la mesa de la misma barra durmiendo, apoyando su rostro en su antebrazo.

-"bebió mucho?"- preguntó el pelinegro tomando el vaso a medio tomar que estaba a su lado.

-"mmm…no te mentiré, le he visto beber más. Pero llegó muy mal anímicamente, no sé lo que habrá sucedido pero estuvo llorando, así se quedó dormida"

El pelinegro le miró dormir preocupado, preguntándose qué había sucedido exactamente. Volvió a agradecer a la chica y se acercó a su amiga, poniendo una mano en su hombro para despertarla. Haruka despertó confundida.

-"Seiya?"

¿Habría sido un sueño? Un breve segundo de alivio se borró de inmediato al saber que lo ocurrido había sido cierto.

-"vamos a casa"- dijo el pelinegro dulcemente, limpiando una lagrima del rostro de la rubia.

La rubia sólo asintió con la cabeza y se levantó. Dejó que su amigo pusiera sobre sus hombros una chaqueta y salieron del bar en silencio.

Ambos subieron a un auto color azul. El pelinegro veía de soslayo a la rubia mantener un semblante triste hacia la ventana.

-"tomé prestado el auto de mi padre, estoy solo en casa. Si quieres puedes quedarte conmigo"

Haruka sólo asintió sin dejar de mirar a nada. Los recuerdos de hace sólo unas horas no dejaban de volver, provocándole un fuerte dolor de abdomen.

FLASH BACK

Ambas bajaron corriendo las escaleras, encontrándose con Soujirou en la sala, dándoles la espalda. Notaron que su mano cubría su boca.

-"Papá…"

-"oh, por Dios. Como pudieron…"- dijo volteándose. –"como pudieron hacer esto"

Su voz era ahogada, su expresión parecía consternada, una que Michiru nunca había visto, por lo que se sorprendió y quedó muda, no sabía que decir, al igual que ella.

-"yo… no quería que te enteraras de esta manera"- se limitó a decir su hija con voz quedada. –"quería decírtelo"

-"decirme que?!"- gritó furioso. Ambas se estremecieron. –"que todo este tiempo… tú… tú…"

-"papá yo la amo"

Soujirou empalideció. No dijo más, sólo volvió a tapar su boca con desesperación, con la mente absolutamente en blanco. Respiraba sonoramente. Por un momento Michiru temió que se desvaneciera.

-"no vuelvas a decirlo"- dijo entre cada jadeo. –"no sabes lo que dices"- le apuntó.

-"papá… el que no vuelva a decirlo no quiere decir que no lo sienta. Sé perfectamente lo que digo"- se aventuró a responder.

-"no, no! Esto no está bien!"- volvió a alzar la voz.

La conversación fue interrumpida por el sonido de las llaves en la cerradura, dejando entrar a Ayame a la casa. Al ver las expresiones comprendió que algo sucedía.

-"ocurrió algo?"- preguntó dejando su cartera sobre la mesa, no obtuvo respuesta de nadie.

Soujirou al parecer no era capaz de explicarlo, Haruka permanecía en silencio, mientras Michiru vio la oportunidad de hacer las cosas bien, a pesar de que su corazón latía tan rápido que molestaba.

-"Mamá… Haruka y yo estamos juntas"- declaró sin rodeos.

-"como juntas?..."- sin entender mucho sonrió confundida, mirando la expresión seria de su hija, la asustada de Haruka y finalmente la aturdida de su marido.

-"estamos enamoradas"- reafirmó la chica, quien parecía ser la única que tenía habla en aquella sala.

-"enamo… que?"

Entonces toda la escena más la confesión le hizo caer en cuanta de lo que sucedía. La expresión de Ayame cambió totalmente. Sus ojos se abrieron y sus labios también, pero no pronunciaban palabra alguna.

-"como pudieron hacernos esto?"- el señor Kaioh retomó el habla. Ahora se enfocó en la rubia, quien se dio cuenta. –"cómo pudiste hacernos esto?"

-"Soujirou… yo…"- enmudeció sin saber que decir.

-"Tú qué?! Que tienes que decirnos?"- su pregunta fue brusca y demostraba su molestia. –"confiábamos en ti… eras como parte de esta familia Haruka… que tienes que decirnos?"- reiteró la pregunta.

-"yo… me enamoré de Michiru"- dijo mirándole con culpa.

-"oh por dios"- sólo suspiró Ayame tomando asiento.

Hubo un incómodo minuto de silencio, en donde nadie sabía que decir.

-"desde hace cuánto tiempo ustedes…?"- preguntó Ayame, sin querer completar la pregunta. –"… están juntas"- completó incómoda.

-"ocho meses"- respondió su hija sabiendo el impacto de la cifra.

-"ocho meses burlándose de nosotros, sin pensar en nadie… abusando de nuestra confianza. Pero esto se acaba ahora"- dijo el padre molesto. Volvió a mirar a la rubia. –"esto es tu culpa… me arrepiento el día en que te abrí las puertas de esta casa"

-"papá, sé que estás molesto pero…"

-"pero nada… tú siquiera hables, porque ya es tarde. Me avergüenzo de ser tu padre"- dijo con rencor.

-"Soujirou… vamos a calmarnos, si?"

-"todo está claro Ayame, ellas no nos dejaron otra alternativa."- Ayame guardó silencio, después de todo compartía aquella conclusión. –"Yo no voy a avalar esta locura. Haruka vete de esta casa ahora, olvídate de nosotros y de nuestra hija"

-"no Haruka, no te vayas"- dijo Michiru firme.

-"Soujirou, de veras lo sien…"- trató de hablar la rubia pero un grito sobresaltó a todos.

-"VETE!"- gritó señalando la puerta, perdiendo el control.

Todos callaron.

-"Haruka, será mejor que te vayas"- concluyó firme Ayame.

La rubia quiso decir algo, miró a la chica y luego a su madre. Las palabras se rompieron en su boca, agachó la cabeza y salió de la casa.

FIN FLASH BACK

-"y que piensas hacer?"- preguntó el pelinegro entregándole una taza de café.

Haruka estaba sentada en el borde de la cama del pelinegro sin mirar a nada en particular. Llevaba puesta ropa que su amigo le había prestado luego de tomar una ducha. Recibió la taza sin mirarla. Negó con la cabeza y suspiró.

-"no lo sé… todo se acabó"- volvió a suspirar.

-"que? Así de simple? Así de rápido?"- alzó una ceja el pelinegro.

-"sus padres nunca nos dejarán estar juntas, jamás lo entenderán ni permitirán. Mi estúpido padre tampoco… no sé cómo rayos seguir"- cubrió su rostro frustrada tratando de contener las lágrimas.

-"descansa por hoy… tal vez mañana puedas mejor con esto"- reconfortó.

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Ayame y Soujirou estaban en la mesa desayunando, o al menos sentados, pues ninguno comía. A cada tanto intercambiaban palabras intentando desmembrar la situación vivida en la noche de ayer. Después de que la rubia se fuera sólo lograron intercambiar un par de palabras hasta que Soujirou la enviara a su habitación y Michiru le gritara que le odiaba.

-"esto es demasiado para tan poco tiempo"- suspiro Ayame tomando un sorbo de té.

-"aún no lo digiero"- suspiró y guardó silencio un momento. –"Pero debemos hacer algo, esto no es una de esas cosas que pasarán sin hacer nada"

-"lo sé"- suspiró tomando de su taza.

La conversación fue interrumpida por Michiru bajando las escaleras con su uniforme puesto. Ambos padres se vieron.

-"Michiru, hoy no irás a la escuela"- dijo la voz paterna.

-"que?"

-"lo que oíste… sube y cámbiate el uniforme. Iremos a ver a un terapeuta"

-"un terapeuta? Papá yo no necesito ningún terapeuta, sé perfectamente lo que hice y porque lo hice. No estoy loca"- respondió molesta.

-"Michiru, no estamos diciendo que estés loca. Pero esto es muy confuso y necesitas ayuda… todos la necesitamos. Iremos los tres con un terapeuta"- aclaró Ayame.

-"no iré"-dijo firmemente la chica.

-"no fue una pregunta Michiru. Durante mucho confiamos a ciegas en tu criterio y dejamos que hicieras lo que quisieras. Ahora que se quebró esa confianza ya no se pregunta. Es una orden, sube y cámbiate"- dijo severamente su padre.

La chica guardó silencio, frunciendo el ceño. Le miró con profunda molestia y le dio la espalda, subiendo nuevamente a su habitación.

Toda la situación era realmente ajena a aquella casa. Jamás había habido un tono semejante a la hora de tratarse entre ellos, en especial padre e hija. Soujirou estaba profundamente dolido, herido por quien era la luz de sus ojos. La traición de su hija la sentía tan personal que le era imposible esconder su enojo. Siempre había puesto fe ciega en los actos de su hija, sin dudar ponía las manos al fuego por ella y ahora sentía el dolor de las profundas quemaduras.

Camino a la oficina de la terapeuta nadie pronunció palabra, sólo el mecánico sonido del motor del auto interrumpía el silencio.

Al cabo de una hora Michiru se encontraba frente a esta mujer de cabellos rojos y lentes, quien anotaba un par de cosas en su libreta. La chica la miró silenciosa y recelosa, calculó que tenía unos 40 años. La mujer dejó de anotar y le miró.

-"bien… que tienes que contarme"- preguntó la mujer.

-"nada que mis padres no le hayan dicho"- respondió un tanto molesta.

-"es cierto, ellos me comentaron lo sucedido, pero quiero escuchar tu versión, lo que tú quieras decirme"

-"no quiero ser irrespetuosa, pero no hay nada que quiera decirle. Si quiere saber cómo me siento se lo diré: siento que no debería estar acá, no tengo ningún problema"

-"yo no he dicho que tengas un problema, Michiru. Verás, yo no soy tu enemigo"

-"pues tampoco es mi amiga, así que no le diré nada"- dijo con tono suave, pero firme.

La mujer se limitó a anotar un par de cosas más en su libreta.

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Haruka tenía su frente pegada en la ventana del salón de clases de Michiru, intentando reconocerla.

-"no vino hoy tampoco, Haruka"- sintió una mano en su hombro y reconoció la voz de la dueña de esa mano.

Lita vio la expresión de decepción en los ojos de la rubia y sintió cómo bajaba los hombros.

-"rayos"- pronunció la rubia muy bajo.

-"Seiya me contó lo sucedido. Espero que salga todo bien"

-"Lita, me estoy volviendo loca. Ayer fui a su casa y su empleada me dijo que la habían llevado a un terapeuta. De veras empiezo a tener miedo, que pasa si la convencen de que yo sólo fui una confusión?"

-"Vamos Haruka, debes confiar en ella. Sabes que Michiru te ama y está segura de sus sentimientos"

-"si pero… son sus padres. Ellos sí podrían convencerla"

La castaña vio real desesperación en sus ojos, que le veían fijo, como a la espera de alguna frase esperanzadora que le solucionara todos los problemas. Aquella expresión enterneció a la chica. Posó nuevamente su mano en el hombro de Haruka, esta vez acompañada de una caricia confortadora.

-"confía en ella y en su amor"- dijo más segura intentando transmitirle esa energía.

Haruka sonrió levemente, con una expresión un tanto apagada pero agradecida por las palabras. De pronto la rubia sintió que había sido suficiente tanto sentimentalismo con Lita.

-"ahora dime, por qué Seiya te contó…Que ya son novios?"- preguntó con tono burlesco y pudo ver cómo la chica fruncía el ceño y sacaba bruscamente la mano.

-"siempre buscas arruinar los momentos"

-"oh vamos… es que son muy obvios. Hace quizás cuanto tiempo llevan besándose a escondidas"

-"No es de tu incumbencia"- dijo levemente sonrojada.

Al ver el rostro burlesco de la rubia negó con la cabeza, al dar cuenta de que caía en su trampa al corroborar sus suposiciones. De todas maneras la expresión de la rubia era forzada, por lo que Lita nuevamente puso su mano en el hombro de Haruka, esta vez despidiéndose.

-"tranquila y confía en ella"-dijo por última vez. La rubia asintió.

Ese día escolar pasó por afuera de la casa de Michiru. Debía reconocerlo, tenía miedo de enfrentar toda la situación, de volver a verle las caras a los Kaioh, y de encontrar en Michiru algún dejo de confusión acerca de seguir juntas.

Suspiró y encendió el motor para marcharse rumbo a su casa.

-"cobarde"- se dijo a sí misma mientras aceleraba.

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-"seguirás sin decir una palabra?"- preguntó la terapeuta. –"es tu tercera sesión y aún no me dices lo que piensas y sientes con todo esto"

-"creo que decirle cómo me siento es bastante obvio. Me siento terrible, y los motivos son obvios"

-"cuéntame de esos motivos"

-"le parece poco? Hace dos días que no me tienen permitido ir a la escuela, mis padres me han prohibido seguir con la persona de quien estoy enamorada porque no logran entenderlo, porque no quieren escuchar de razones y no me crees cuando les explico que esto no es una confusión"

-"y como esperas que te crean si les mentiste todo este tiempo Michiru"

-"lo sé, pero les mentí para proteger lo nuestro"- respondió un tanto alterada.

-"y crees que para tus padres eso es una justificación válida?"

-"no busco justificarme… solo quiero comprensión"

-"comprensión Michiru. Es esa la palabra clave en esto… para que ellos te comprendan tú debes también comprenderlos a ellos. Es la única forma para que todo esto termine bien"

-"no me parece justo! Ellos son mis padres, y por más que intentemos comprendernos mutuamente el resultado será en que todo esto será por mi bien y ellos arbitrariamente decidirán que lo mío con Haruka no será bueno para mi… entonces dígame, que herramientas tengo yo para debatir eso? Cómo podría convencerlos de lo contrario? Siempre el resultado será lo que ellos decidan porque son mis padres y quieren lo mejor para mi"

La terapeuta notó cómo la chica se había agitado respondiéndole, para luego volver a sentarse molesta y retomar su postura a la defensiva.

Aquella noche la cena en la casa de los Kaioh fue silenciosa como las dos noches anteriores. Sólo se escuchaba el ruido de los cubiertos mecánicamente.

-"hablamos con tu padre acerca de cómo proseguir con tus estudios"- habló Ayame captando la atención de la chica. La mujer vio a su marido y este asintió con la cabeza.

-"proseguir? Mamá. Espero que no estén pensando en sacarme de la escuela porque…"- comenzó a decir preocupada pero fue interrumpida.

-"tranquila, no te sacaremos del Mugen… menos a esta altura del año escolar"- dijo secamente Soujirou.

Michiru sintió alivio pero de inmediato le invadió una enorme pena al sentir el frío tono de su padre, quien apenas le dirigía una mirada.

-"la terapeuta nos sugirió que deberías volver a la escuela, y creemos que tiene razón. Debes mantener tu desempeño académico y no seremos nosotros los que entorpezcamos eso"- retomó su madre. –"el tema aquí es tu posible reencuentro con Haruka"

-"lo que quiere decir tu madre es que no porque vuelvas a la escuela podrás seguir haciendo lo que quieras. Tienes estrictamente prohibido volver a verle"

-"papá, por favor no seas absurdo, vamos en la misma escuela. Lógicamente la veré, tenemos a nuestros amigos en común"

-"no me respondas así señorita"- advirtió su padre.

-"lo que hago es decirte la verdad papá, no quiero mentirte ni nada. La volveré a ver"

-"ah, no quieres mentirme? Demasiado tarde para pensar así, no?"

-"quieren dejar de discutir los dos, por favor?"- interrumpió Ayame. Ambos guardaron silencio. –"bien… Michiru, ya hablamos en tu escuela y le informamos a la directora lo sucedido. Ella ya estaba al tanto por Tatsui, quien al parecer piensa como nosotros. Esto que tienen ustedes debe acabar"

-"que?! Por qué hablaron con la directora?"

-"Ella nos ayudará a que no vuelvas con Haruka"- respondió su padre.

-"ella no puede hacer eso, no tiene autoridad para hacer algo así"- dijo molesta.

-"tal vez, pero nos mantendrá informados si rompes con tu palabra. Te iremos a dejar y a buscar a la escuela, de manera puntual… ni un minuto más ni menos"- volvió a responder su padre.

-"yo no he prometido nada! No puedo creer que estén haciendo esto. Sé que les mentí, pero papá es porque de verdad la amo y sabíamos que no lo aceptarían"

-"suficiente Michiru, la cena se acabó. A tu habitación"- dijo de pronto Soujirou, algo alterado.

-"no puedes simplemente taparte los oídos cada vez que te digo la verdad papá, porque si realmente me conoces sabrías que esto es realmente en serio… y que no lo renunciaré tan fácilmente. Con permiso"

Dicho esto se levantó de la mesa y se fue a su habitación obedeciendo la orden, dejando a sus Soujirou frustrado y a Ayame soltando un suspiro, negando con la cabeza.

-"ah… Soujirou, estaremos haciendo lo correcto?"

-"ella aún es una chica… no sabe lo que implican sus decisiones. Debemos mantenernos firmes Ayame"- respondió con tono cansado.

-"y tú lo sabes?"- Soujirou miro a su esposa ante la pregunta. –"sé que estás molesto por que nos mintió y te sientes decepcionado, pero debemos ser los adultos Soujirou. No dejes que tu lado herido hable y actúe por ti"

Soujirou sólo la miró en silencio darle una suave caricia en la mano para luego irse del salón. Una vez solo suspiró tan sonoramente lo había hecho su esposa hace un instante.

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Tatsui cenaba sólo cuando se sorprendió por la presencia de su hija sentándose a la mesa.

-"vaya, por un momento creí que no vendrías a cenar"- comentó llevando comida a su boca.

-"no tengo hambre"- se limitó en decir la rubia mirando con desagrado su plato.

-"pues debes"- fue la sola respuesta.

Después de unos minutos ambos comían en silencio. Tatsui miró a la rubia de soslayo.

-"me llamó Soujirou Kaioh"- declaró el padre, captando de inmediato la atención de la rubia.

-"que?"- dejó de comer.

-"entonces… se enteró, ah?"- su hija frunció el ceño y volvió a su plato como respuesta. –"sigo sin entender tu estupidez hija, continúas mintiéndome"- esta vez dejó ver la molestia en su tono.

Pero la rubia siguió sin verle, enfocada en su plato con el ceño fruncido.

-"dime como rayos debería castigarte esta vez, Haruka"- Suspiró, silencio. –"tal vez sacarte del Mugen y acabar con tus estudios fuera de Japón sea la solución. Un internado quizás"

La rubia esta vez subió la mirada preocupada.

-"tu no harías eso"- afirmó temerosa.

-"parece ser la única forma en que no vuelvas a ver a la señorita Kaioh y dejes así de cometer torpezas. Y por tu reacción parece ser un buen castigo"

La rubia no dejó de verle, y su padre correspondía la mirada de manera seria. Al parecer no se equivocaba observando el efecto de dicha suposición.

-"… tranquila que no lo haré. Cómo verás debes terminar tus estudios en el Mugen, no por nada es la mejor escuela de este país, y como tal debe ser tu casa de estudio por la cual te gradúes. Sería un desprestigio sacarte a mitad de tu último año, generaría sólo especulaciones"

La rubia parecía aliviada ante la aclaración.

-"Soujirou me habló para comentarme que opinaba igual que yo, él no quiere que ustedes continúen su relación. Hablamos de la posibilidad de sacarlas de la escuela, pero concordamos en que era una locura hacerlo a mitad de su último año escolar. Acordamos hacer lo que esté a nuestro alcance para evitar que retomen su relación, solo será cuestión de tiempo, lograr que se gradúen del Mugen y por fin dar un fin definitivo a esto"

Tatsui observó cómo su hija volvía su mirada a su plato, perdiéndose en sus pensamientos. Aprovechó la oportunidad de silencio para poder exponer su punto.

-"puedes ver que Soujirou tampoco permite esto. Parece ser que todo ese afecto hacia ti se expiró ante tal adversidad, no? Te lo dije antes Haruka, al final del día es la familia quien realmente estará contigo, y ellos no lo son"

-"y tu si?"- preguntó molesta, impulsivamente.

-"soy tu padre"- respondió tranquilo. Su hija frunció el ceño.

-"pareces no entender el verdadero sentimiento de pérdida que tengo"- dijo cambiando drásticamente el tono de conversación. –"es cierto, en este momento no significo nada para ellos más que la razón por la que Michiru actúa así. Pero de algún modo puedo ver que todo esto lo hacen por ella, por miedo a perderla, porque se preocupan del bienestar de su hija… lo que hace preguntarme, tú haces todo esto porque te preocupa el bienestar de tu hija o te preocupa educar a tu heredera, padre?"

Vio en los ojos de su hija total seriedad, un tanto vacíos ante las últimas palabras. Intentó no mostrar sorpresa ante la repentina pregunta.

-"ambas"- dijo llevando un trozo de carne hacia su boca, pero interrumpió tal acción al ver cómo su hija tomaba su cuchillo y lo llevaba a su propio cuello.

-"realmente te preocupas por mi bienestar, papá?"- dijo desafiante, sintiendo el filo del cuchillo en su cuello. –"me pregunto qué harías si me rebano el cuello, frente a ti, justo ahora"

Hubo un silencio congelador. Tatsui permanecía estático con su mano portando el tenedor, a mitad de camino, mientras que Haruka permanecía con el cuchillo y la mirada desafiante. En la mente de Tatsui pasaban muchos pensamientos, el más fuerte que oía era exigirle que bajara ese cuchillo inmediatamente y/o ir a quitárselo él mismo. Pero no, esto claramente era un chantaje de su hija, si demostraba tal preocupación era revelarle una forma de manipularle. No podía darle esa herramienta. Continuó la acción antes pausada y llevó el trozo de carne a su boca.

Haruka vio con paciencia a su padre degustar su comida, para que luego terminase de tragarla y hablarle calmo.

-"tu no harías eso… te amas demasiado a ti misma como para atentar contra tu propia vida, hija"- dijo sereno, aunque su interior aún rondaban los otros pensamientos. Debía mantenerse firme.

-"estás seguro de conocerme, padre?"- dijo embozando una ligera sonrisa.

Ambos se miraban fijos, a la espera que alguno desistiera de su postura y diese la razón al otro. ¿Se conocían realmente? Sólo uno de los dos podía ganar aquella guerra de miradas. Entonces Haruka apretó el cuchillo contra su cuello y un hilo de sangre comenzó a descender de este, seguido de otro. Tatsui procuró disimular su asombro al ver cómo su hija deslizó levemente la navaja sin quitarla de su piel descendiendo un tercer hilo de sangre, sin quitar la mirada de la de él. Ninguno de los dos expresó sentimiento alguno.

Silencio.

Entonces la rubia soltó el aire con una leve risa. Quitó el cuchillo de su cuello, dejando ver una ligera herida producto del filo y tomó una servilleta para limpiar el poco de sangre.

-"tienes razón papá, me amo demasiado cómo para cometer tal tontería. Se ve que me conoces…"- admitió, pero borró de pronto la sonrisa. –"pero yo también te conozco… no te interesa mi bienestar en primer lugar"

Le dedicó una mirada de rencor, se levantó de la mesa y se fue, dejando a su padre sólo y pensativo. Parece que al final del enfrentamiento, había sido Haruka quien ganaba esta vez. Tal vez si se conocían.

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Michiru abrió su casillero y encontró lo que esperaba: la hoja doblada en cuatro partes, color verde, que hace semanas venía hallando sobre sus cosas. Sonrió, miró hacia ambos lados para asegurarse de que no hubiese algún inspector o maestro mirándole, y la abrió para leer de puño y letra de quien sabía.

"Esta vez será en la azotea del edificio C. Me aseguré de que nadie vaya, te espero a las 10:30, Te amo"

La chica sonrió discretamente y volvió a doblar la hoja para esconderla en uno de los libros de su casillero. Miró su muñeca para corroborar la hora, aún faltaban 40 minutos. Resopló. Tomó un par de libros, un cuaderno y cerró el casillero. Iría a la biblioteca a terminar su tarea y matar el tiempo.

Se sentó en uno de los escritorios y abrió un libro y su cuaderno de notas. Miró de reojo el reloj mural, luego volvió la vista al libro. Se acomodó en la silla y retomó la lectura. Volvió a mirar el reloj. Aclaró su garganta y tomó el lápiz, escribió una palabra. Nuevamente vista al reloj. Habían pasado sólo cinco minutos.

-"esto será difícil"- murmuró para ella. –"vamos Michiru, concéntrate"

Miró firmemente el libro, frunciendo el ceño, como si eso aumentara su fijación a la lectura. De soslayo nuevamente hacia el reloj. Siete minutos. Su atención fue nuevamente a las letras. Luego suspiró, resoplando como si su cuerpo se relajara sobre la silla.

-"a quien quiero engañar"

Cerró el libro y dejó el resto a un lado. Decidió matar el tiempo dibujando en el cuaderno que debía tener su tarea. Mecánicamente alzaba la vista al reloj. En su ya quinto vistazo, sonrió ampliamente al notar que ya era hora. Cerró impacientemente el cuaderno y tomó todo apresuradamente.

Prácticamente subió corriendo las escaleras. Abrió la puerta de la azotea e inmediatamente sus ojos la buscaron.

-"buu"- escuchó a sus espaldas, a escasos centímetros de su oído. Volteó con rapidez para abrazar a quien intentaba asustarla.

-"tonta"- sólo dijo la chica, colgándose del cuello para abrazarla.

-"logré asustarte?"- preguntó la rubia con una sonrisa recibiendo el abrazo. Recibió un beso en los labios.

-"no"- respondió sonriendo.

-"aww no tienes sentido del humor"- se lamentó Haruka devolviéndole el gesto otro beso.

Después de unos minutos de saludo la rubia le tomó la mano y guio hacia un lugar de la azotea menos expuesto a ser descubiertas en caso de que alguien abriese la puerta.

-"vaya, esta vez si te esmeraste en encontrar un buen lugar para vernos"- dijo la chica sentándose en el suelo junto a la rubia.-"como lograste conseguir la azotea?"

-"ya sabes, siempre te gano encontrando lugares cuando me toca a mí"- sonrió con orgullo, pero la chica entrecerró los ojos.

-"no me has respondido"

-"no se revelan los trucos de un mago"

-"tu respuesta esquiva sólo confirma mi sospecha"- frunció el ceño, haciendo que la rubia borrara la sonrisa.

-"bien bien… le pedí a la monitora de este edificio prestadas las llaves para dormir una siesta"

-"hablas de Yuki, la chica de segundo año que te dejaba cartas de confesión de amor en tu casillero?"

-"oh… se llama Yuki? No lo recordaba"- fingió no saber.

-"Haruka!"

-"está bien, si es ella…"- admitió. Ante la mirada molesta de la chica se defendió. –"pero tranquila, no es como si la besara o coqueteara con ella ni nada por el estilo… ella dijo estar enamorada de mí, así que creí que no se negaría si le pedía las llaves. Así que sólo se las pedí por favor, sin trucos"

La chica sólo apoyo la frente en su mano derecha mientras la movía de un lado a otro en negación.

-"Haruka, definitivamente no es correcto utilizar a las personas así… en especial si esa chica dijo sentir algo por ti"

-"vamos… yo creo que el fin justifica los medios, estamos aquí disfrutando de la azotea sin ningún inspector o profesor vigilándonos. Lo que sienta ella es secundario"

Michiru pensó en lo "Tenoh" que había sonado eso, pero prefirió obviar cualquier comentario, pues sabía que a la rubia le afectaba cualquier alusión a algún parecido con su padre. Prefirió continuar.

-"pues yo creo que no puedes conseguir nada si no es coqueteando o usando a las personas que se te hayan confesado"

-"ah? Que es lo que tenemos aquí… es un desafío, señorita Kaioh?"

-"tal vez"- la chica sonrió.

Continuaron conversando y aprovechando ese corto tiempo que tenían juntas en el día. Ambas eran seguidas constantemente por la mirada de inspectores de turno y uno que otro maestro. Además de que Haruka llegaba a la escuela con sus dos escoltas designados, y luego Arata pasaba por ella para llevarla a las dependencias de la corporación Tenoh a continuar con su aprendizaje y cumplir así su castigo. Por otro lado no era diferente para Michiru, pues su padre iba a dejarla a la escuela puntualmente e iba por ella de la misma manera, todo con tal de no darle ni un solo minuto de libertad para poder ver a la rubia. En ocasiones Soujirou encontraba a la rubia con la mirada, a quien sólo le dedicaba una mirada fría que congelaba a Haruka, para luego irse con su hija.

Aquella noche Haruka escapó de su casa, el reloj marcaban las 2 AM. Tomó su bicicleta para evitar que cualquier ruido alertase a algún morador y/o cuidador de su mansión y pedaleó calle abajo. Desplazarse en bicicleta por la ciudad de noche era bastante agradable, sin tener que lidiar con el tráfico y las personas. Después de veinte minutos de ininterrumpido camino comenzó a cansarse. Pero no importaba, pues ya estaba a una calle de la casa de Michiru.

-"uf… al fin"- suspiró una vez afuera.

Se bajó de su bicicleta y la apoyó en un árbol, mirando hacia la habitación de su novia. Limpió todo rastro de sudor en su rostro. Maldijo no tener su celular para mensajear a Michiru para que se asomara, a ambas le habían confiscado sus celulares los respectivos padres. Tendría que hacerlo de la manera antigua.

Tomó una piedra para lanzarla a la ventana y así alertar a la chica. Tapó su boca para no reír al recordar cuando hizo lo mismo hace unos años en la habitación de Seiya, pero aquella vez rompiendo el cristal. El recuerdo le hizo arrepentirse de la piedra elegida, para tomar otra más pequeña. La lanzó, nada. La acción fue repetida dos veces más hasta que la luz de la habitación se iluminó. Bingo. La ventana se abrió.

-"Haruka? "- susurró la chica, arreglando sus cabellos confundida.

Se confundió más cuando vio a la rubia escalar con destreza al segundo piso hacia su balcón.

-"cómo…? Que haces acá?"- volvió a preguntar aun aturdida.

-"sorprendida?"- susurró sonriendo. –"que no me vas a dejar entrar?"

La chica se hizo a un lado para dejarle pasar, luego cerró suavemente terminando de despertar, y se apresuró en apagar las luces para evitar llamar la atención.

-"ahora si… te volviste loca? Que haces acá?"

-"tú me desafiaste, y yo no quería perder… ahora ves? También puedo conseguir que nos veamos por mis propios medios"- dijo con una sonrisa orgullosa.

La chica sólo negó con la cabeza mientras sonreía. Su novia nunca dejaba de sorprenderle.

-"… no puedes decir que es un mal plan, no?... ahora dilo, soy la mejor ideando…"- pero fue interrumpida por los brazos de la chica rodeando su cuello.

-"… ya calla, se supone que debemos guardar silencio"- y sin decir más se abalanzó a ella besándole.

-"mmm… me… gusta el silencio"- respondió la rubia dejándose llevar por las caricias de su novia, entrecerrando lujuriosamente los ojos al ver que mientras era besada, Michiru abría las cobijas de su cama.

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La chica bajó las escaleras luego de que su empleada le comunicara que sus padres le esperaban en la sala. Miró con recelo cuando al abrir la puerta vio a ambos junto a un sujeto de pelos canosos, barba y bigote. Le resultó familiar. El hombre estaba sentado tomando una taza de café, que dejó a un lado al ver a la chica.

-"Michiru, pasa…"- dijo Soujirou. –"quiero que conozcas al reverendo Kazu"

La chica se inclinó para saludar.

-"mucho gusto, pero debo suponer que lamentablemente no está aquí para una simple visita"- respondió suave y educadamente.

Ambos padres se miraron el uno al otro. El hombre asintió suavemente con la cabeza.

-"así es. Ellos acudieron a mí para conversar contigo. Ellos están muy preocupados y quieren algo de orientación"

-"no íbamos a una terapeuta para eso?"- preguntó un tanto molesta la chica.

-"Michiru, toma asiento. Es sólo que queríamos saber más opiniones de cómo abordar esta situación"- respondió con sinceridad su padre.

-"y decidiste darle a la arista religiosa, no? Ya sabemos cuál es la opinión, papá"

-"No creas que estoy aquí para atacarte, sólo quiero ayudar a todos a llevar esto. Tus padres necesitan comprender tus decisiones"- aclaró el religioso.

-"me temo reverendo que por más que me explique, ellos sólo tendrán la misma respuesta… dirán que no es correcto, que es por mi bien, que sólo tengo 17 años y…"- fue interrumpida.

-"es que sólo tienes 17 años Michiru! Crees saberlo todo pero recién estás comenzando, aún no tienes la madurez suficiente para comprender la complicación de tus actos"

-"no te entiendo, tu siempre has dicho que soy madura y de pronto tomo una decisión que a ti no te agrada y simplemente ya no lo soy… no te parece un poquito arbitrario papá?"

Ayame sólo negó con la cabeza cansada y Soujirou nuevamente iba a replicar, pero entonces el religioso decidió intervenir.

-"Señores Kaioh, ahora más que nunca deben escuchar a su hija. Estamos aquí para conversar con calma y centrarnos en encontrar qué fue lo que llevo a Michiru a decidir por este camino"- dijo el hombre mirando serio a ambos. –"Ahora bien, puede que Michiru debido a situaciones de su infancia le llevaron, inconcientemente a llevar esta vida, por falta de atención o cariño. Es importante escuchar lo que tengas que decir, Michiru. Puede ser que estés buscando llamar la atención de esta forma? Buscar esa atención o cariño por medio de esto?"

La chica le miró incrédula y hastiada, perdiendo la paciencia inicial.

-"quiere saber el motivo de mi elección? La he dicho hasta el cansancio, me enamoré de una chica, de mi amiga, de Haruka. Ahora, quiere saber si he tenido traumas de infancia? Si me faltó amor? Pues no, no tuve ningún trauma, he tenido una vida perfecta, mi familia me había dado amor incondicional hasta este momento. Hasta que hubo algo que no les gustó y ahora me ponen en esta situación, humillante"

-"Michiru, hija… sólo queremos lo mejor para ti. Buscamos orientación, para saber en qué fallamos"- dijo preocupada Ayame.

-"Fallamos?"- repitió la palabra Michiru, ofendida. Ayame calló con algo de angustia y culpa.

-"Michiru, tus padres están preocupados por ti, ellos no buscan ofenderte. En este momento buscan una explicación para tu comportamiento, están confundidos"

-"de veras me cansé de esto… han pasado meses, sé que los ofendí mintiéndoles y faltando a la confianza pero no sabes cómo me siento humillada, por mis propios padres. Sé que mi decisión será difícil por cómo nos verá la sociedad y entiendo que estén preocupados, pero ustedes deberían ser los que me apoyen, no aquellos que precisamente me hagan sentir así de atacada. Podría contra todas las dificultades que atraigan mi decisión si están a mi lado apoyándome"

Hubo un leve silencio.

-"Michiru, tus padres te apoyan de este modo, intentando hacerte ver el error que cometes. El sentimiento que tienes hacia tu amiga se ha distorsionado, algo normal en jóvenes de tu edad en búsqueda de una identidad sexual, por ello no debes sentirte humillada. Pero debes comprender lo antinatura de esto, que no es lo correcto porque…"- fue interrumpido por la chica.

-"porque su religión lo descarta de plano, no? Ya lo había pensado reverendo, pero créame que sus argumentos religiosos no lograrán persuadirme de lo que siento y creo. Yo no estoy confundida, tengo mis principios y valores más claros que nunca… y por lo mismo no voy a traicionar mis sentimientos por el discurso moral de una iglesia por la cual ya no me siento identificada. No pierda su tiempo"

-"por dios, Michiru que necedades dices!"- se levantó Soujirou.

-"que ya me harté de esto… papá debes aceptar el hecho de que hay decisiones en las que tú no puedes intervenir o desaprobar porque no son las que quieres. Durante años he sido responsable y ejemplar según ustedes mismos… me arrepentiré siempre por no haberles contado yo misma, pero no me parece justo"- dijo dolida, ahora mirando a su padre. –"… duele que ahora me miren así"

Aquella "intervención" se dio por finalizada y se consideró claramente un nuevo fracaso. Ayame discutió con Soujirou acerca de la mala idea que había sido involucrar a la religión en este asunto. Aún recordaba la conversación con su esposa, y tal vez ella tenía razón, pero estaba desesperado y asustado que estaba con el rumbo que estaban tomando las cosas. Dios sabía que jamás querría lastimar a su hija, pero sentía que debía hacer algo. Estaba agotado.

Se encontraba en un café meditando en aquello. Pidió la cuenta y salió para tomar algo de aire puro. Miró a su alrededor pero se detuvo en la espalda de alguien conocido que se encontraba en una banca. Se acercó lentamente hacia quien reconoció cómo a Haruka, quien fumaba un cigarrillo y parecía hablar con ella misma.

-"….eres una acobarde, no te atreviste…"- logró distinguir de aquel balbuceo.

-"puedo notar que hace un tiempo me vienes siguiendo chica"- habló Soujirou.

La rubia se atoró con el humo y soltó el cigarrillo por inercia, haciendo que cayera sobre sus pantalones. Se levantó rápidamente palpando sus ropas para apagar posibles quemaduras. El cigarrillo cayó y Soujirou lo pisó para apagarlo.

-"no deberías fumar, no es bueno para tu salud, sabes?"

-"So- Soujirou"- tartamudeó.

-"que hacías aquí?"

-"yo quería…. Hablar con usted, pero ya me iba"

-"han pasado tres meses desde que te fuiste de mi casa, he notado cómo me has seguido pero no te acercas nunca… y ahora te irás?"

La rubia agacho la mirada hacia sus zapatos, absolutamente intimidada. Además sentía que no podía verle de frente.

-"yo… no sé si algún día me perdonarán, pero estoy muy arrepentida de haber traicionado su confianza"- tragó un poco de saliva. –"yo me enamoré de veras de Michiru"- se aventuró a afirmar. –"yo nunca me había sentido así, pero sé que esto es real"

Exactos veinte segundos de silencio. Haruka levantó la mirada de sus zapatos ante la ausencia de respuesta. Soujirou le miraba sin expresión alguna.

-"ya es algo tarde, te llevaré a tu casa"

La rubia se sorprendió por el repentino cambio de tema. Sin decir nada le siguió hasta su auto. EL camino fue incómodo y silencioso. El auto se detuvo, al igual que el motor.

-"Haruka, podrías responder con sinceridad a mis preguntas?"

La rubia se sorprendió. Asintió con la cabeza.

-"si"

-"quien inició todo este romance?... fue Michiru quien te buscó?"- le miró con seriedad, sin ser severo esta vez.

La rubia le miró y guardó silencio, meditando qué responderle. Frunció el ceño y se armó de valor.

-"No Soujirou, yo la busqué"

Por primera vez notaba cómo la rubia le sostenía la mirada. Valoró de alguna forma que esta vez le hiciera frente al menos.

-"cuando la buscaste y fuiste clara con tus intenciones… ella te correspondió?"

-"no al principio"- se limitó a responder, aún sólida con su tono.

-"principio… cuanto tiempo duro ese 'principio'?"

Hubo un breve silencio, la rubia pareció comprender hacia donde iba la conversación.

-"todo el primer año escolar de Michiru en el Mugen"- admitió, intentando no flaquear.

-"era lo que pensé. Entonces mi hija rechazó tus intenciones durante casi un año y de pronto ella cedió ante tu insistencia. Haruka, no has pensado en que ella sólo está confundida?"

La rubia negó con la cabeza.

-"usted conoce a Michiru y cuando ella defiende sus certezas cuando está realmente segura. Usted realmente cree que ella esté confundida?"- contra preguntó.

Soujirou sonrió.

-"es cierto, es algo que sin duda admiro de ella. Pero por muy segura que esté de sus sentimiento ella aún tiene 17 años… le falta mucho por crecer, al igual que a ti. Y mi trabajo como padre es evitar que cometa errores por el arrebato de juventud, que muchas veces exacerba emociones"

Haruka negó con la cabeza mirando hacia el frente, como si por un segundo la frustración se apoderara de ella respiró profundo.

-"y si pasan los años y sus emociones exacerbadas permanecen intactas… podrá reparar el error que usted cometería entonces?"

-"no me puedo basar en aquel supuesto Haruka. No haré de mi hija una prueba para ver si lo que dices es cierto y dejarla cometer un error que le pese por el resto de su vida. No dejaré que pase por eso"

-"entonces yo vendría a ser el error que pesará el resto de su vida, no?"- la rubia le miró dolida.

Hubo otro silencio en el que Soujirou pareció quebrar su imagen severa.

-"Haruka… hija… yo enserio te aprecio mucho, pero soy el padre de Michiru y mi deber como tal es protegerla. Ella es una buena chica, se merece un futuro tranquilo. Te pido que no vuelvas a acercarte a ella, no lo permitiré"- declaró con suavidad.

Soujirou intentaba no ceder ni desmoronarse al ver a la rubia. En el fondo lo sabía, se había involucrado demasiado con aquella chica y le afectaba tener que decirle aquello, pero debía ser fuerte y pensar en quien era su hija y lo mejor para ella.

.

A pesar de que el encuentro con Soujirou le había dejado pensativa y algo intimidada, las ganas de ver a Michiru eran superiores, así que como las noches anteriores esperó hasta las dos de la mañana para tomar su bicicleta e ir a verla de manera furtiva. El problema lo vería a la vuelta, cuando había acabado con su primaveral pedaleada. Se bajó para llevar a su bicicleta al garaje cuando escuchó los ladridos de unos perros.

-"que? Perros?!"- se aterró.

Vio a tres perros guardianes corriendo hacia ella, algo totalmente inesperado. Rápidamente soltó la bicicleta y se puso a correr con rapidez.

-"rayos rayos rayos rayos…"- repetía mientras corría de los canes que le seguían.

Las luces de la casa se encendieron, los perros acorralaron a la rubia contra la pared. Unos guardias llamaron a los perros quienes se tranquilizarlos. Tras ellos, Tatsui, en bata.

-"aggr demonios"- maldijo.

-"tenía un par de dudas, así que aumenté la seguridad nocturna y me encuentro contigo a estas horas… llegando. Algo que confesar?"

-"yo… yo…"- miró hacia ambos lados de su padre, quien se encontraba con su seguridad.

-"tu?"

-"ya ya! Si, me arranqué, y que?! Me tienes castigada hace meses, yendo a la estúpida oficina ni nada más… así que me arranqué a un club a tomarme algo, feliz?"

Luego de dicho esto fingió enojo. Miró a su padre verle serio, pero supo que le había creído.

-"vuelve a tu habitación… no más salidas nocturnas"

Haruka obedeció a ceño fruncido. Una vez en su habitación pensó lo absurdo que era el que inventar una mentira que era mucho peor a lo que hacía le había sacado de un aprieto.

También se pasó la noche reflexionando su situación actual, la conversación con Soujirou, su régimen casi carcelario, y cómo se le agotaban una por una las opciones de cómo ver a Michiru de manera clandestina.

Por su parte, Michiru también pensaba en ello en su habitación, en lo agotador de estos últimos meses. Al principio tenía la esperanza de que el tiempo ayudara en la relación con sus padres. Quería hacer las cosas bien, pero si eso implicaba no tener que ver a Haruka no estaba dispuesta. Aun así intentaba seguir todo lo que sus padres le ordenaban, pero nada parecía mejorar. No veía ningún cambio en ellos ni en su forma de ver la relación. Pero debía tener paciencia y hacer las cosas bien, no?

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de algo golpear su ventana. Se extrañó, eran las diez de la noche, además tenía entendido de que Haruka ya no podía arrancarse por las noches con la seguridad aumentada en la mansión Tenoh. Debía ser otra cosa, pensó, pero el sonido de algo golpear nuevamente la ventana le hizo corroborar.

Abrió cortina y vio abajo a Haruka saliendo de su escondite. Se sorprendió cuando la rubia sacó una hoja en blanco escrita de su puño y letra y la alzó para que Michiru pudiese leerla.

"huye conmigo. Escapémonos"

La chica abrió los ojos sorprendida. Entonces vio que Haruka levantaba otra hoja.

"AHORA"

Era una locura, era exactamente lo opuesto a tener paciencia y hacer las cosas bien. Aun así, Michiru sonrió, al igual que la rubia, tomando aquella sonrisa como una afirmación a su propuesta. Ambas rieron.

.

.

.

Ya estaba atardeciendo, el color anaranjado del cielo se colaba hacia el interior de su automóvil. Había sido una tarde cansadora con sus deberes, de esas que la ahogaban, de esas en las que sólo un lugar le calmaba. Por eso conducía hacia el mirador, para calmarse.

Una vez que llegó descendió del auto, sus cabellos rubios se movieron con violencia al compás del viento, sabía que se arrepentiría de no llevar algo para amarrarlo consigo. Los acomodó tras su oreja y caminó hacia el borde para contemplar el mar. Inhaló y exhaló con fuerza, se quedó pensativa un momento, seria, sin dejar de observar el mar. Mientras sacaba un cigarrillo de su costoso saco sintió cómo otro auto se aparcaba junto al suyo. Miró de soslayo reconociéndolo. Volvió a mirar hacia adelante, poniendo el cigarrillo en su boca.

Una chica descendía de aquel auto, sus tacones delataban su género. Para la percepción de Haruka su aroma también. Sintió cómo se detenía a su lado, mas no dejó de mirar hacia el mar, intentando encender su cigarrillo. Un breve silencio. Un nuevo suspiro, esta vez de parte de la recién llegada.

-"Sabes, a veces me pregunto, crees que si hubiéramos logrado huir lo nuestro habría funcionado?"

Haruka aspiró del cigarrillo y luego dejó escapar el humo, sin dejar de mirar al mar.

-"Ya han pasado ocho años, Michiru. Que importa eso ahora"- dijo sin mirarle.

-"No te lo has preguntado?"- volvió a preguntar obviando la frialdad de la rubia.

Un nuevo silencio se apoderó de la escena, acompañado con la acción de la rubia aspirando nuevamente de su cigarrillo. Esta vez miró a Michiru, quien esperaba la respuesta con su eterna mirada profunda.

-"Si… me lo he preguntado"- respondió. Acto seguido botó su cigarrillo sin terminar de consumir y lo pisó. –"pero ya es momento de superarlo"

Sin decir más caminó hacia su automóvil, pasando a un lado de la chica. Michiru no volteó, sólo fijó la mirada en el mar con tristeza. Sintió el motor del auto de la rubia y a en unos segundos el sonido alejarse. Parpadeó profundamente, para luego volver a perder la mirada en aquel mar.

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Como siempre pedir disculpas por la demora, pero denme puntos a favor porque cada vez los hago más largos jaja. Cada vez se me hace más complicado tener tiempo para escribir, pero como siempre les pido paciencia que juro terminaré esta historia. Bueno y también aprovecho de aclarar que lo siento si decepciono pero siempre pensé en esta historia que fuera más allá de la escuela, esta compleja historia de amor la pensé abarcar desde el principio a lo más cercano al fin.

Saludos y gracias por los reviews Denny Malfoy, gabriel, Janeth Haruka, garciap301183, Blackbird, osaka, Aurora Kaioh, Lupita Flores, Guest, Alexia, LIQUEZ, RO89, Kenni de Tenoh, Vientocortante, Paola di Roccanera, hotaru tomoe, athenajupiter, Sir Tenoh , TheNamelessChild, ikuga , Lunita Hikari, Chibitan, Diana 3, Guest, Ficnis, Sandy, Michiruka, Gabis5, MarcyAbadeer, Gato pachon, mela, fan, Chat'de'Lune , osaka, muchiru neptune, ing-sama, miharu, hinata 01 ... quise responder personalisados los review pero me tomaria más tiempo y acá en CHile ya son las 1:40 de la mañana y debo trabajar mañana jajaja... sigan comentando que me hace feliz!
Saludooooos!