CLASIFICACIÓN: T-M


Traición

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La razón por la que Reborn decidió dejar de esconderse luego de casi dos años de hacerlo, fue porque ya estaba cansado. Él sabía que algún día, tarde o temprano, iba a ser encontrado y tendría el fin que ha estado posponiendo junto con los Guardianes del Cielo. Pero ya era más que suficiente. Reborn por fin aceptó la muerte que tanto temía y se hizo a la idea de que pronto todo esto iba a terminar ya, aunque sea un final para mal.

Su último escondite era en París, donde estuvo residiendo por un mes antes de tomar su decisión final. Terminó todo contacto con Gokudera o cualquier otro para no ser encontrado por ellos. Tenía la esperanza que con eso entendieran el mensaje de que ya no quería seguir oculto como la débil e indefensa persona en la que se ha convertido ahora muy para su odio y pesar de admitirlo.

Pero al menos algo bueno surgió de todo esto y fue que Reborn tuvo tiempo para meditar. Cada día pensaba con más calma en algo que indicara que Tsuna se iba a transformar en el cruel y despiadado hombre que es hoy. Y aunque Reborn logró decirles que tenía una sospecha de que todo comenzó hace diez años, no fue sino hasta ahora, cuando decidió darse por vencido, que su mente terminó por aclararse y por fin supo exactamente qué era lo que había sucedido.

Sin embargo, ya era muy tarde.

Tsuna ya estaba frente a él mirándolo con una superioridad que jamás creyó que iba a tener.

―¿No te parece que luego de todos estos años, este final era algo predecible? ―le preguntó Tsuna a Reborn jovialmente.

―¿Qué tú me matarías? ―dijo el ex-arcobaleno con una poca burla que todavía conservaba―No realmente, siempre te imaginé primero muerto a ti que a mí.

El modo en que Tsuna se le quedó mirando le provocó a Reborn un pequeño escalofrío en su espalda.

―¿Enserio? ¿Y por qué? ―siguió preguntando Tsuna

―Tal vez porque siempre fuiste un idiota descuidado―Reborn se encogió de hombros como si no le estuviera dando importancia―Siempre parecía que sobrevivías a duras penas. Incluso con todo mi entrenamiento, había una parte de mi que te visualizaba muerto en tu primer semana como Jefe de Vongola.

Tsuna curveó una sonrisa torcida.

―Y mira que llevo casi ya tres años como Don de Vongola. ¿Sobrepasé tus expectativas?

―No tienes idea de cuánto.

Sin cuidado alguno, Reborn posó su mirada en el anillo Vongola y se mantuvo así por unos segundos. Tsuna notó eso y su sonrisa se amplió todavía mucho más.

―Oh~ ¿Acaso alguien acaba de deducir algo? ―cuestionó de modo cantarín.

―Tengo una teoría―respondió Reborn―Pero ¿por qué no me lo confirmas tú, Primo?

La sonrisa maliciosa de Tsuna mostró sus dientes y luego se rió sin ningún tipo de gracia alguna. La risa era escalofriante, Reborn lo admitía. El castaño entonces comenzó a aplaudir como con reconocimiento.

―¡Tomó ocho años pero al fin alguien se dio cuenta! ―habló Tsuna algo maniaco―Y no me extraña que seas tú la persona que se diera cuenta, arcobaleno.

―Me siento un estúpido por haberlo averiguado hasta ahora―dijo Reborn sin inmutarse―En retrospectiva, era algo obvio considerando que los anillos fueron destruidos y luego reconstruidos con tu podrida sangre. No por nada Talbot la llamó "Sentencia"

―Pero que grosero―comentó el castaño con una falsa ofensa―Mi sangre no es podrida.

―Hablando de Talbot, ¿es por eso que lo mataste? ―continuó Reborn con cautela―Porque tal vez era el único que podría detenerte.

―Maté a ese anciano porque la muerte ya se había olvidado de él, ya tenía muchos años en este mundo. Además, no me servía de nada. Cuando le pedí que modificara el Vongola Gear de Lambo que Soichi logró replicar para que obtuviera su poder original, dijo que no podía hacer nada.

―Pero si tú...

Reborn guardó silencio y por primera vez en mucho tiempo, sonrió con descaro.

―Ese inútil alumno mío aún está dando batalla.

Los ojos de supuesta calma que Tsuna tenía, rápidamente se tornaron llenos de odio.

―No me llames inútil―advirtió seriamente.

―Tú no eres Tsuna, así que puedes dejar de fingir.

―Es ahí en dónde te equivocas, arcobaleno―sonrió nuevamente un poco el castaño con superioridad―Puedo asegurarte que yo soy Sawada Tsunayoshi.

―Tsuna supo lo que estaba pasando cuando heredó el poder de Vongola. Tú te saliste fuera de control, y para evitar que lo mismo le sucediera a sus Guardianes, a sus amigos, destruyó los Vongola Gear. De ese modo, ninguno de ellos se iban a convertir en... esto―Reborn lo señaló al final con ambas manos―¿Estoy en lo correcto?

Toda expresión de juego se desvaneció del rostro de Tsuna y ahora lucía serio. Reborn supo que había dado en el blanco, su expresión lo delataba.

―Lástima que nadie se va a enterar de todo esto.

Tsuna activó su Vongola Gear.

Reborn no pudo estar más que de acuerdo con eso. No traía consigo ningún arma y la habitación era muy pequeña como para lograr escapar, y tampoco ya no era tan ágil como cuando tenía su cuerpo de arcobaleno. Maldición. Ahora que se había hecho a la idea de morir, logró descifrar lo sucedido y nadie iba a saberlo.

Tsuna aventó hacia enfrente de ellos una bolsa negro que parecía traer en su interior un cuerpo de algún pobre bastardo que se debió haber atravesado en su camino. No entendía mucho que era lo que iba hacer, pero ya nada importaba.

Él iba a morir.

―Adiós, Reborn.

Cuando Reborn cerró sus ojos y esperó por su muerte, no pudo evitar pensar en sus otros compañeros caídos. Si existía un cielo después de la muerte ¿lograría verlos nuevamente? ¿O tal vez se reencontraría con ellos en el infierno? Después de todo, ninguno de ellos fue la persona más pura que digamos.

Reborn sintió el calor de las llamas, pero no lo estaba quemando.

Abrió sus ojos y vio que el cuerpo que estaba entre ambos era el que ardía.

―Tienes que correr―oyó hablar a Tsuna.

Una mirada cansada pero amable era lo que transmitía Tsuna. Este no era ningún truco ni tampoco se trataba de Primo. Esta persona frente a él realmente era Sawada Tsunayoshi.

―Déjame ayudarte―fue lo que Reborn dijo con decisión.

Tsuna negó suavemente con la cabeza.

―Es muy tarde para que me ayudes, Reborn. No podré retenerlo por mucho tiempo.

La combustión del cuerpo era cada vez más fuerte y el humo comenzaba a ser insoportable. ¿Hasta qué punto pensaba mantenerlo en llamas? ¿Tenía pensado en volver polvo sus huesos?

―Esta persona tenía la misma complexión que tú, así que servirá por el momento.

―¿Estás diciendo que Primo va a creer que realmente me calcinó vivo?

Tsuna asintió.

―Él está loco, pero con esto bastará para que deje de buscarte. Eres libre de él y me apena mucho pedirte esto, Reborn, pero ya descubriste lo que está pasado y sé que lograrás darle un fin a esto.

Reborn amplió un poco sus ojos cuando lo oyó.

―Tsuna, no me digas que por fin te refieres a...

Tsuna sonrió como lo hacía antes y eso le provocó al hitman que su corazón se sobresaltara un poco.

―Me está volviendo loco a mi también. Hemos hecho mucho daño y no tiene caso que yo merezca una oportunidad de vivir cuando sé que no podré hacerlo después de todo lo que he hecho―explicó Tsuna―Así que sí, Reborn, te pido que me mates. Después de todo tu mismo lo dijiste: yo voy a morir primero que tú.

El fuego comenzó a salirse de control y Reborn ya no pudo ver más a Tsuna.

―¡Ahora vete de aquí!

Reborn no lo pensó dos veces.


Todos acordaron verse en la casa de Talbot.

Tsuna no tenía un rostro muy feliz que digamos y Kyoko y Haru sabían que era debido a ellas. Lambo estaba apegado con Mukuro y Gokudera lo encontró algo extraño, pues nunca había visto a esos dos cruzar palabra alguna antes. Hibari , Chrome y Yamamoto estaban en silencio, siendo Ryohei el único que hablaba a cada momento para intentar aminorar la tensión pero solo estaba consiguiendo que los demás se fastidiaran.

―¡Cállate ya, cabeza de césped! ―gritó Gokudera harto de todo el palabrerío de Ryohei.

―¡Al extremo cabeza de pulpo! ¡A mí no me dices qué hacer!

Entre lo que ellos dos peleaban, Yamamoto prestó atención al lenguaje corporal de Tsuna. El castaño podría traer su rostro serio, pero su cuerpo delataba que estaba nervioso en realidad. Después de todo, que Talbot los hubiera llamado no indicaba nada bueno.

―Adelante, adelante―dijo el anciano cuando les abrió la puerta―Preparé algo de té.

Gokudera y Ryohei habían dejado ya de pelar y entraron todos en silencio a la casa. Era una casa tradicional japonesa y era muy bonita.

Se sentaron en el suelo frente a una pequeña mesita que estaba en medio del amplio cuarto. A los chicos les traía algo de pendiente que Talbot caminara con vasos en sus manos sabiendo que el anciano era ciego, pero parecía que ese no era un impedimento para él en ver, por así decirlo.

―¿Y el arcobaleno? ―preguntó Talbot mientras servía té.

―¿Cómo supo que Reborn-san no estaba? ―le susurró Gokudera a Chrome, quién se encogió de hombros como respuesta.

―Reborn dijo que tenía algo que hacer hoy―respondió Tsuna neutro―También dijo que si logra desocuparse antes, pasará por aquí.

―Claro―fue lo que dijo Talbot.

Una vez que el té estaba servido, cada uno tomó su taza pero ninguno tomó realmente. Talbot se sentó en frente de todos ellos.

―Se deben estar preguntando entonces el por qué los he llamado―dijo el anciano con calma.

―Me interesa más por qué Haru y Kyoko fueron requeridas―comentó Tsuna con cierta defensiva.

Las mencionadas se miraron entre ellas por unos momentos y luego continuaron con la vista hacia enfrente. En otro momento, Tsuna hubiera hecho lo imposible de por lo menos preguntar aquello con más discreción para que ellas no se comenzaran a cuestionar del por qué era malo que estuvieran presentes, pero pareciera que por el momento eso no importaba.

―Porque estoy seguro que les interesará lo que tengo que decir.

Tsuna miró a ambas mientras que Ryohei a Kyoko y Gokudera a Haru. Ellas, junto con Yamamoto, Hibari, Mukuro y Lambo tragaron saliva. Reborn les advirtió que tal vez Talbot sospechaba algo de ellos, pero no pensaron que el anciano iba a ser tan directo.

―¿De verdad? ―cuestionó Tsuna con cierto interés.

Talbot entonces sonrió un poco.

―¿Pueden poner sus Vongola Gear sobre la mesa?

Todos se mostraron confusos, pero los Guardianes obedecieron la petición de Talbot.

Todos menos Tsuna.

―¿Por qué? ―preguntó el castaño dudoso.

―Necesito verificar algo.

―¿Y necesitas forzosamente todos los Vongola Gear?

Yamamoto comenzaba a encontrar esa actitud dudosa algo extraña. Tsuna dudaba de muchas cosas, eso era cierto, pero algo tan normal como dejar el Vongola Gear sobre la mesa no tenía ningún tipo de riesgo.

Talbot, sin embargo, permaneció en silencio y a pesar de no ver y de usar lentes, Tsuna podía sentir que sus ojos estaban posados sobre él.

―Entiendo, tienes miedo de ser descubierto.

Tsuna se puso de pie de un brinco, confundiendo a sus amigos.

―¿Tsuna-kun? ―habló Kyoko preocupada.

―¿D-de qué estás hablando? ―preguntó Tsuna un poco asustado.

―No puedes mentirme a mi―siguió Talbot. Para este punto, todos estaban teniendo muchas preguntas en su mente y no parecían llegar a ningún lado. Era como si Talbot diera por hecho que ellos entendían a lo que se estaba refiriendo―Después de todo, puedo oírte.

―Suficiente―intervino Gokudera―No quiero ser rudo ni nada, pero creo que ya te faltan algunos tornillos en esa anciana cabeza suya.

―Deja que diga lo que tenga que decir, Gokudera―dijo Yamamoto seriamente.

Gokudera y Yamamoto se miraron. El italiano no comprendía por qué el interés de Yamamoto en lo que Talbot estaba diciendo, porque en realidad el viejo hasta el momento decía puras incoherencias. Pero Gokudera notó que no sólo él estaba interesado, Hibari, Mukuro, Kyoko, Lambo e incluso Haru tenían ese detectable brillo de saber qué era a lo que Talbot se refería. Ryohei y Chrome solamente estaban confundidos como él.

Y Tsuna...

―No te metas en lo que no te llaman.

Está demás decir que Gokudera, Ryohei y Chrome se sorprendieron por el modo grosero en que Tsuna le contestó a Talbot. Mientras que el resto de los chicos se interesaron todavía más por el súbito cambio de comportamiento. Talbot estaba fastidiando a Tsuna y parecía dispuesto a llevarlo al límite.

―Tsunayoshi―habló Mukuro y todos lo miraron―Quítate ese Vongola Gear.

Hibari era el único en ese momento que sabía sobre esa voz que el ilusionista aclamaba oír junto con Chrome y que parecía indicar que era debido por el Vongola Gear. El prefecto pensaba lo más rápido que podía para lograr encontrar una lógica en todo esto.

―No―fue la respuesta de Tsuna.

―Tsuna, sólo hazle caso a Talbot―continuó Yamamoto poniéndose de pie y extendió su mano―No va a pasar nada malo.

―Escucha a tus amigos, chico―dijo Talbot tranquilamente― Puedo ver que tienes miedo y aunque no quieras pedir ayuda, este es el momento en que puedes obtenerla.

La respiración de Tsuna comenzó a agitarse. Miraba la mano de Yamamoto y luego miraba la suya que traía puesta el anillo.

Tsuna parecía estar considerando en quitárselo pero al mismo tiempo estaba dudando.

―¿Ayuda de qué?

La pregunta de Gokudera pareció haber hecho reaccionar a Tsuna y rápidamente cubrió la mano donde traía el Vongola Gear con la otra. Hibari y Mukuro maldijeron en voz baja, pero Chrome logró escucharlos.

―Tsuna-kun―Kyoko fue ahora la que se levantó y se puso frente al castaño―¿Por qué tanto miedo por un simple anillo? ¿Acaso lo robaste?

Kyoko podía aprovechar a jugar a la desentendida y así lograr que Tsuna se quitara el Vongola Gear, al menos por la buena claro está.

―Nosotras no juzgaremos, Tsuna-san―siguió Haru sonriendo con falsedad―Yo también me robé una ropa interior que me gustó mucho.

―¡Mujer estúpida! ―regañó Gokudera algo sonrojado.

Tsuna lucía más calmado. Apartó su mano de la otra y miró el anillo.

Con toda la calma del mundo, Tsuna se quitó el anillo y se lo extendió a Talbot. Tan pronto como el anciano lo tuvo entre sus manos, una mueca de dolor se expresó en su rostro.

―Estás lleno de odio, eso puedo verlo.

Los jóvenes se miraron entre ellos confundidos pero no dijeron nada.

―¿Recuerdan que la primera vez que nos conocimos les dije que dentro de los anillos habitan espíritus? ―cuestionó el anciano.

Los Guardianes que estuvieron presentes en aquel fiasco de sucesión de Vongola asintieron.

―Bueno, parece que están llenos de odio en cada uno de sus Vongola Gears, algunos lo demuestran más que los otros. ―Talbot enfocó su cabeza en dirección a Tsuna y luego a Mukuro. ―Si no lo controlamos, esto se saldrá de control.

―¿Y por qué están lleno de odio nuestros Vongola Gears? ―preguntó Yamamoto.

―Por la contaminación que hubo en Sentencia.

Los ojos de todos se ampliaron.

Para este momento, todos sabían que Sentencia se trataba de la sangre de Vongola Primo y que fue la que se utilizó para arreglar los aquel entonces Anillos Vongola y fusionarlos con los anillos de los animales.

Talbot le dijo a Nono en ese momento que había olvidado cómo había obtenido la sangre de Primo, pero ha tenido tiempo para meditarlo y ahora recuerda que Sentencia merece ese nombre y que tal vez no fueron buenas las circunstancias cuando se actualizaron los anillos.

―Los Vongola Gear son parte de ustedes y si este odio continua, ustedes serán arrastrados a una locura y serán imparables, además, estarán a la merced de los habitantes de los Vongola Gear.

Mukuro mentiría si no dijera que comenzaba a asustarse de todo eso. De no ser porque Tsuna había destruido los Vongola Gear, tal vez...

El ilusionista miró entonces al castaño con una mezcla de confusión y sorpresa. ¿Acaso ese fue el motivo por el que Tsuna destruyó los Vongola Gear? ¿Para que ellos no entraran en una locura como la suya?

En todo caso, ¿de quién era esa voz?

―Daemon Spade―dijo en voz alta Mukuro llamando la atención de los demás.

Sin embargo, Mukuro ignoró las miradas de aquellos que no eran sus verdaderos compañeros y en cambio, miró a aquellos que sí lo eran.

Esta era la respuesta que tanto estaban buscando.

―Los Vongola Gear pueden llevarnos a la demencia―siguió el ilusionista todavía asimilando lo revelado por Talbot―Él destruyó los Vongola Gear...

―...Para evitar que nos volviéramos locos también―finalizó Yamamoto.

―¿De qué están hablando? ―preguntó Gokudera.

―¿Hay algún modo de arreglarlos?

Gokudera no sabía qué lo sorprendía más, que Yamamoto y Mukuro estuvieran hablando cosas extrañas o que Haru haya sido la que preguntó cómo arreglar los Vongola Gear.

―¿Haru? ―susurró Tsuna confuso.

―Sí, la hay.

Antes de que Talbot dijera algo más, recibió un golpe en la parte trasera de su cabeza y cayó inconsciente. Luego, tomó el Anillo de Tsuna y salió de la habitación.

―¡Espera! ―Tsuna fue detrás de él olvidando completamente todo lo demás.

―¡Mierda! ―exclamó Yamamoto corriendo detrás de Tsuna junto con Mukuro.

Gokudera, Ryohei y Chrome no sabían si debían moverse o no.

Kyoko reaccionó y fue a revisar a Talbot.

―Sólo está inconsciente―informó la chica

―¿Kyoko? ―Ryohei no pudo evitar notar ver lo diferente que su hermana se veía de hace un momento.

―Todo este tiempo estuvo frente a nosotros―masculló Haru sin importarle que Gokudera la mirara extraño―Por supuesto, todo tiene sentido.

―¡Olvida eso! ―siguió Kyoko alterada―¿Por qué tomaría el Vongola Gear? No es como si Talbot fuera a destruirlo.

―¿Chicas, qué están...? ―Chrome intentó hablar, pero fue interrumpida.

―Es porque sabe que si se arregla lo que sea que esté mal con el anillo, entonces todo va alterarse―Haru se puso de pie―¡Tenemos que alcanzarlos y evitar que cometa una estupidez más grande!

―¡Un momento! ―Gokudera tomó del brazo a Haru antes de que ella pudiera moverse―¿De qué estás hablando? ¿Quién va a cometer una estupidez? ¿Por qué tú y Sasagawa saben de los Vongola Gear como si estuvieran familiarizadas con ellos?

―Es porque lo estan.

Ryohei, Chrome y Gokudera lo miraron confusos.

―Maldito arcobaleno―dijo Hibari sonriendo amargamente―¿Por qué no se molestó en decirnos que Lambo era el traidor?

―¿Traidor? ―repitió Chrome―¿Traidor de qué?

―Abuso infantil―dijo Kyoko seriamente―De todos nosotros, él era el más frágil y fácil de manipular a pesar de que también lo odia.

―Tenemos que ir detrás de él―comentó Haru―Si Lambo llega a devolverle el Vongola Gear a Tsuna, estamos perdidos.

Gokudera y Ryohei comenzaban a fastidiarse de no saber qué era lo que pasaba.

―La bazooka... ―cayó en cuenta Kyoko y se mostró asustada―¡Lambo trae la bazooka! ¡Si nos llega a disparar, todo esto termina!

Cuando ella, Haru y Hibari estaban dispuestos a irse también, una ilusión de cuerdas los tomó por las piernas dejándolo inmóviles. Chrome se puso frente a ellos y se cruzó de brazos.

―No se van a ir de aquí hasta que nos expliquen qué es lo que está pasando.

Gokudera y Ryohei se pusieron a un costado cada quien de ella y los miraron con enojo.

Esto no era bueno.


*¡BOOOM!*

Comentarios: ¡Felicidades a todos aquellos que sospecharon/atinaron que Lambo era nuestro pequeño traidor! En el siguiente capítulo serán puros recuerdos para que todo este batido quedé mejor entendido. Respecto a nuestro trastornado Tsuna, también se explicará en los recuerdos mucho mejor cómo es que surgió todo este asunto de los Vongola Gear y de Primo, que por cierto ¿alguien se sospechaba que sería algo así? La verdad me pareció interesante pensar en un what if... cuando Talbot usó la sangre de Primo con los anillos.

Lamento nuevamente la tardanza. Universidad+trabajo+vida= no tener tiempo y tener flojera cada vez que lo tengo para escribir, además, mi inspiración me está fallando un poco.

Como siempre, les agradezco muchísimo sus preciosos reviews y favoritos! Espero no haberlos decepcionado con el traidor.

Debe haber horrores por ahí y francamente me disculpo, pero no quise verificarlo.

Gracias por tomarse su tiempo en leer y por continuar fielmente leyendo.

Tengan bonita semana y no sé hasta cuando pueda volver a actualizar.

Saludos~